NOTAS: ¡hola de nuevo people! Antes que nada; gracias a todas aquellas personitas que se han estado tomado la molestia de seguir éste, mi humilde fic; y por haber dejado sus Reviews sensualones. Claro por supuesto, tomaré en cuenta sus comentarios, y lo prometido es deuda; dije que estaría actualizando más seguido, y he aquí mi compromiso con ustedes, mis lectores amados. Espero poder complacerles con sus peticiones; y que por cierto las tenía en cuenta, gracias por sus puntos de vista y críticas que me resultan muy, muy importantes y constructivas. Bueno, bueno, mucho "Bla, bla, bla" y poca acción
¡Música… Maestro!
¡Enjoy!
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K-ON! Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, SOLO LA IDEA PLANTEADA EN ESTE FIC.
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En casa de los Akiyama…
Me despierto temprano, retoco mi cabello con dedicación, como si fuese a una cita. Me miro en el espejo, y me examino, todo parece normal. Mi reflejo me apena, y me apeno más, al saber que pronto llegarás. Tomo mis cosas a prisa, saludo a mamá y papá; que pronto se marchan al trabajo y solo quedo yo, esperándote como siempre lo he hecho. Desayuno lentamente mientras mi mente viaja por quién sabe dónde. Siento una molesta sensación en el estómago que no me permite comer a gusto; le llamo emoción y nerviosismo. Pero también me gusta sentirla, porque solo tú me haces sentir de ésta manera. Juego con el tenedor que sostengo, y que ni siquiera utilizo, sólo porque alguno de mis padres lo dejó mal puesto en el comedor, y yo lo encuentro como mi distracción sobre mis pensamientos que tratan de ti. Que tratan de tu sonrisa risueña, de tus ojos miel que brillan como una puesta de sol, que tratan de tus locuras y lo bien que hueles, de lo tersa que es tu piel y de tu loca y original manera de ser; que desde hace tiempo, me tiene enganchada a ti, y hoy, ayer y últimamente, me hace ser cada vez más de ti, y tu, tu pareces no saberlo, pero si saber cómo provocarlo por inercia.
Sonrió a tu favor, y siento mis mejillas sonrojarse; como no saberlo, si pasa cada que tiene que ver contigo.
Me preocupo por haber faltado a clases ayer, pero admito que fue uno de los tantos días que disfruto a tu lado; ya que todos los días con tu compañía, son especiales sin importar a donde vayamos, que hagamos o de que hablamos. Solo por ser tú, se vuelve especial.
La puerta suena y salto al escuchar el timbre acompañado de unos golpes sobre la puerta. Lo sé, eres tú. Dejo mi cereal a medias, y ni siquiera me interesa si se queda ahí abandonado en la mesa. Tomó mi mochila y salgo a prisa. Sé que moriré de hambre más tarde por no haber terminado el desayuno, pero da igual, ya quiero verte de nuevo y ver si se presenta la ocasión; como he esperado hace tiempo, para decirte que mi corazón por ti, hace "Doki, Doki"
Acomodo mi cabello una vez más, respiro profundo y abro la puerta con naturalidad y tranquilidad.
-¡Mio! ¡Qué bueno que ya estás lista! – dices en esa manera tuya de ser tan eufórica.
-Bueno, ¿Qué esperabas? ¿Qué me quedara dormida de nuevo? – reniego, y ni siquiera sé porque lo hago. Quizá solo es que quiero que me mimes y supliques para idolatrar esa ternura tuya.
-¡Mio! – te quejas como esperaba. – Ya te he dicho que no es mi culpa. Además, ayer fue un día grandioso, acéptalo. – lo acepto, lo fue.
Cierro la puerta de la casa y comenzamos a caminar hasta el colegio. Comienzas a hablar y decir y decir cosas que ignoro por mirarte de reojo y ver esos gestos tuyos, esa manera en que sacudes tus manos al expresar algo, tus ojos moverse, abrirse, parpadear y mirarme; que cuando lo hacen, es como si estuvieses leyéndome la mente y evito tu mirada. Solo pensarlo, y que sepas lo que siento, me hace sentir estúpida y temerosa. El sonrojo nuevamente se apodera de mí, y tú ríes, ríes sin saber que todo es por ti. Sigues hablando, y riéndote como siempre. Luego guardas silencio y caminas campantemente con esa peculiar manera tuya: Tus manos sobre la nuca y la mirada al cielo. Quiero que sepas que me gusta que lo hagas. Guardo silencio, y no porque no quiera hablar, no porque no tenga nada que decirte; tengo tanto que decirte, tanto de lo que quiero hablar, pero no soy como tú, y pienso tanto de todo, y en todo, me refiero a ti, porque desde hace tiempo atrás, tu eres mi todo.
Sigo perdida en mi mundo de pensamientos, y ahí estás tú: tocando mi mano y sonriéndome con ese carisma tuyo.
-Es una fría mañana. No tienes que decirlo para que lo sepa. – dices cómoda y libremente.
Me sorprendo, porque lo sabes, porque me conoces tan bien, pero no sabes lo que estoy sintiendo cuando lo haces, cuando tocas mi mano y sonríes para reconfortarme. Hoy me conformaré con ello, y esperaré como siempre, esperaré que algún día se presente la ocasión para contarte lo que siento por ti. Espero que te des cuenta pronto.
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Hoy Mio luce más tímida y pensativa que antes. No me mira fijamente y sonríe muy poco. Es natural en ella ser reservada, pero lo parece más en estos días. Aun me pregunto ¿Si realmente le llevo ventaja a Yui? Siento que volvemos a los tiempos de preescolar, cuando yo la molestaba y ella se alejaba. Sostengo su mano con fuerza, pero sin lastimarla. Sus manos están heladas pero suaves. Es una sensación confusa. Trato de no hablar para no molestarla, y espero que esté de buenas para más tarde y le guste mi sorpresa.
Llegamos al colegio, donde con miradas intrigadas, nos esperan Azusa, Mugi y claro por supuesto, Yui. Saludo a las chicas con energía, la cual sé desaparecerá a la segunda o mediados de la primer hora. Ellas corresponden mi saludo, y nos cuestionan a Mio y a mí por haber faltado ayer. Intervengo inmediatamente y digo que es nuestro secreto. Le guiño el ojo a Mio y ella me mira sin comprender. El asunto muere ahí para Azusa y Mugi, sin embargo, Yui no queda satisfecha. Caminamos al aula de clases y como era de esperarse; sin ningún hecho digno de mencionar. El receso por fin llegó y mi sorpresa estaba lista. Busqué entre mi mochila aquella sorpresa para Mio, quien platicaba con Mugi, cuando Yui obstruyó mi camino.
-¿A dónde con tanta prisa? – dijo arqueando la ceja.
-Con Mio. Tenemos una apuesta, ¿Recuerdas? – contesté. - ¿Qué tal vas tú? – inquirí retadora.
-Bueno, no es que no haya estado aprovechando el tiempo como tú. Pero… puedo decir que bien jeje – contestó nerviosa. Seguro no había podido hacer nada.
-¿Enserio? Cuéntamelo todo – dije fingiendo interés.
-Bueno… yo… Azu-nyan…
-¿Nada? De acuerdo, eso solo dice que esos cinco dólares serán míos, y Mio también. – dije arrogante y la quité de mi camino y corrí hacia Mio.
-¡Mio! – Dije emocionada – Vayamos a comer antes de que termine el receso.
-¿Mugi vienes? – dijo ella.
-No podré. Tengo unas cosas que hacer con Sawako-sensei. Me pidió ayuda, así que iré en los descansos.
-Bueno. Vayamos a la cafetería por algo de comida. – Mio se levantó del pupitre y tomó algo de su mochila.
-Nada de eso. – dije con seguridad. – Eh traído un obento para cada quien. – saqué una pequeña bolsa donde guardaba nuestros almuerzos.
-Ritsu… - dijo ella en un péndulo de voz.
-Sería mejor si los hubiese hecho yo. Pero recuerda que no sé cocinar tan bien. Le pedí a mi madre que me hiciera dos y bueno, jeje espero que te guste. Vayamos al patio. – finalicé con una sonrisa.
Mio parecía estática, comenzaba a preocuparme, cuando finalmente asintió. Caminamos hasta el patio trasero de la escuela. Un lugar tranquilo y alejado de las demás alumnas del campus. Había tantos pétalos de cerezo, como los mismos árboles. El clima era fresco, pero no tan frío como el de la mañana. Nos sentamos debajo de uno de uno de los muchos, muchos árboles y le serví a Mio. Había estado preparada, y llevé conmigo un mantel para sentarnos, bebida que le pedí de favor a la señora de la cafetería mantenga fría en su refrigerador, y los obentos que aun estaban calientitos.
-¡Tadaimai! – dije mientras separaba mis palillos para comer.
Comencé a comer como siempre, y al igual que yo, Mio comía, pero tímidamente. Se veía adorable cuando daba un sorbo de la bebida con delicadeza, cuando masticaba con finura y lo bien que cuidaba sus modales.
-Anda Mio, come o se enfriará. – le dije para que tomara confianza.
-No es bueno comer tan rápido. – contestó un poco incómoda pero con firmeza.
-Jajaja dímelo a mí. Me atraganto cada vez que compito con Yui y así; o cuando nos peleamos por el último trozo de carne.
-Es por eso que no es bueno comer tan rápido. Y tampoco hacer sus tontas apuestas, no sé que ganan en demostrar que son mejor una que la otra en esos retos.
Eso último hizo que me atragantara, y comencé a toser.
-¡Ritsu! – gritó asustada y corrió a auxiliarme.
Me dio un poco de bebida y pronto me estabilicé, justificándome con que había dado un trago en seco. Eso último me hizo sentir culpable. Mio realmente odiaba que apostáramos desde el día que escondimos a "Elizabeth"
-Lo siento, Mio – dije con una sonrisa falsa que no dedujo como tal. – Oye Mio, ¿Qué piensas sobre las cosas que apostamos con Yui? – pregunté curiosa y temerosa de su respuesta.
-¿Qué piensas tu? – contestó con tranquilidad.
-Que son divertidas y son para matar el tiempo jeje. Son inocentes bromitas jeje –contesté sin pensar en el futuro de aquella respuesta estúpida.
-Bueno, hay muchas maneras de divertirse. Pienso que hacerle maldades a otros; como a Sawako-sensei, o incluso nosotras, es egoísta. Mira que divertirte a costillas del sufrimiento ajeno se me hace de mal gusto. Tuvieron suerte de que Mugi abogara por ustedes aquella vez. Sabes lo que pienso. – contestó con serenidad, y así, mi ánimo se fue al traste junto con mis ganas de seguir la apuesta.
-Ya veo… - dije finalmente, y de ahí en adelante, no volví a hablar.
…..
Mientras tanto Yui…
Cabizbaja y solitaria, desanimada y poco segura de mi misma, era mi estado emocional actual. Ricchan estaba con Mio-chan, seguro riendo y pasándosela bien. Yo, ni siquiera había tenido oportunidad de salir con Azu-nyan a solas. Si quiera hablar en privado. No sabía por dónde comenzar, que decir, o que hacer. No quería pensarlo tanto, pero quería ganarle a Ricchan la apuesta. Subí al salón de música ligera para despegar mi mente, ya que era un lugar bastante solitario y tranquilizante, lleno de memorias y momentos divertidos que me ayudaban a olvidarme de mis problemas. Subí las escaleras con pereza y con poco aliento, abrí la puerta y kami-sama me estaba dando una oportunidad; o eso se vino a mi mente en automático cuando la vi sentada tocando su guitarra en el sofá.
-¿Yui-senpai? ¿Qué hace aquí? – preguntó Azu-nyan cuando me vio entrar al aula.
-¡Azu-nyan! – exclamé como si nunca la hubiese visto, o no lo haya hecho en años; y corrí a sentarme a su lado.
-¿No debería estar en su descanso? – preguntó mientras dejaba la su guitarra a un lado.
-bueno sí, debería. Pero ya he comido y quería dormir un rato; así que vine para acá y te encontré, luego brinqué hasta acá y dejaste de tocar y ahora estamos platicando jeje – expliqué detalladamente.
-Yui-senpai, el salón de música es para tocar música, no para dormir. – se quejó mirándome desaprobatoriamente.
-Gomen ne, Azu-nyan. Pero no había donde descansar.
-Bueno, entonces ¿por qué no practica un par de acordes? – propuso con amabilidad.
Estaba cansada mentalmente, pero su manera de proponer un ensayo había sido más convincente que la mismísima Mugi con sus pastelillos.
-Pero no traje a Guitah. La dejé en casa porque me dijo que quería dormir jeje
-¿Eso dijo? ¿O eso hiciste para evitar cargarla hoy? – Azu-nyan arqueó la ceja.
-Bien, bien, yo la abandone hoy por flojera a cargarla jeje
-Bueno, puedes practicar con la mía.
Azu-nyan me dio su guitarra y yo me sentía culpable por serle infiel a Guitah, pero feliz por tener a Azu-nyan a mi lado y enseñándome. Comenzamos a practicar algunos acordes que aprendía con facilidad, y eso me dio una idea grandiosa para llevar a cabo plan de apuesta.
-¡Azu-nyan! ¿Quieres venir esta noche a mi casa a practicar? – sugerí – habrá bocadillos y te acompañaré de regreso a casa.
-No lo sé Yui-senpai, tengo un poco de tarea.
-Bueno, puedes ir saliendo de clases y haces tus tareas con Ui y después puedes practicar conmigo. – finalicé con carisma.
Azu-nyan pensó unos momentos y luego contestó:
-no lo sé Yui-senpai…
-¡Por favor Azu-nyan! – dije mientras la estrujaba en un abrazo meloso y untaba mi mejilla con la suya.
-¡Vale, vale, vale! Iré – accedió finalmente.
La abracé con más fuerzas; pues era una manía que me hacía sentir diferente y feliz. Su guitarra estaba a punto de caer, y traté de sostenerla con rapidez, pero no fui tan rápida como para mantenerme en pie yo también, y torpemente caí sobre la pequeña Azusa al suelo. Nuestras frentes se golpearon, pero sin importar eso, nuestras miradas se fijaron. Sus ojos marrón plagaron los míos y mi pecho de una sensación increíble y adictiva. Nunca antes me había sentido de la manera en la que me siento cuando la abrazo, cuando la veo y cuando nos miramos. Me quedé inmóvil esperando reacción de su parte, pero tampoco hizo nada. Su cara se sonrojó y sentí su respiración levemente agitada como el "Bum, bum" que tronaba nuestros pechos. Esperaba una bofetada, un movimiento acelerado para quitarme de encima de ella, pero tan sólo se quedó mirándome, y sosteniendo mis hombros. Tragué saliva y morí mi labio mientras comenzaba a sudar de nervios.
-¡Has algo Azu-nyan! – suplicaba internamente.
Entonces dejé de pensar e intenté levantarme, pero sentí como ella ejerció fuerza para evitarlo. Quizá fue mi imaginación, pero así sentí sus manos aferradas a mis hombros. Le miré de nuevo y ahí estaba, mi oportunidad. ¿Debía besarla? Realmente lo quería, pero no podía, no sin su consentimiento. Sonreí con inocencia y suspiré. Me levanté y extendí mi mano.
-Lo siento Azu-nyan, no fue mi intención – dije, y le ayudé a levantarse.
Su cara estaba ligeramente roja, y la mía también. Ella rascó su brazo derecho y luego me miró casi sin hacerlo.
-Yo… lo siento – dijo cohibida.
-¿Por qué? Si todo ha sido mi culpa. – argumenté.
-Por no dejar… que te levantaras… - dijo muy quedito.
-No hay problema Azu-nyan jeje yo tampoco quería levantarme pero_
Me callé, me callé porque hablé de más, y noté su expresión sorprendida.
-etto… ¡Bueno me voy! – dije y caminé rápidamente a la puerta del salón. – Te espero al rato en mi casa. – me despedí y salí huyendo del lugar.
Corrí y corrí rápidamente y no sé que era esa sensación que invadía mi corazón, que lo aceleraba y dejaba sin aliento, que lo estrujaba y que lo emocionaba; como cuando eres pequeño y recibes el mejor regalo de todos. Me detuve cuando llegué a alguna parte recóndita del colegio y respiré hondo. Me sentía más segura, y memorizaba la mirada de Azu-nyan sobre la mía aquella tarde.
-Creo que puedo hacerlo – me dije a mi misma y sonreí.
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NOTAS: Bueno, bueno, no está muy largo, pero eh tratado de hacerlo lo más claro posible jeje. Amm espero que haya cumplido sus expectativas, y que les haya gustado ¡Yay! Prometo que haré un poquito más largo el siguiente capitulo jeje
Ya saben, espero sus bellos y sensuales Reviews que me motivan a seguir escribiendo por y para ustedes C:
¡Arigato Minna!
Y oyasuminasai C:
Espero sus sugerencias xD eso ayuda mucho wuuh
