El santo pecado. ¿Por qué el santo pecado?, no lo sé la verdad es que el nombre ahora sí que me cayó como de el cielo. Nah tal vez es por que mi historia lleva mucho de la mano la lujuria, la soberbia, ira, venganza, robos, matanza entre otras cosas. Es la primera vez que escribo algo así espero que les guste, acepto propuestas.
Los personajes no me pertenecen. Son de Akira Toriyama. Solo los tome prestados.
…..-
¡No me sueltes!, juro que saldremos juntos de esta pero no lo hagas por favor- no sabía de dónde detenerme, la sangre corría por mi vientre y bajaba por mis piernas, ya no tenía fuerzas y el estaba por caer del edificio.
-¡bulma esto no tiene sentido, de igual forma estoy muerto!- escuchaba su voz entrecortada y a la vez agitada- debes salvarte!,huye! Aun estas a tiempo de rehacer tu vida, tienes el dinero que necesitabas, puedes hacer planes sin mí!- la lluvia no era nuestro mejor aliado, pese a lo mucho que habíamos tomado la noche anterior, con todo lo que debimos haber recorrido el efecto del alcohol y las pastillas ya estaba desapareciendo., sentí su mano deslizarse,
NOOO! VEGETA NO ME DEJES!, NO NOS DEJES!,,,,
Knock knock knock!...-ese ruido- Knock knock knock- ese ruido proveniente de la puerta del departamento, lo detestaba, más que nada en el mundo lo detestaba y sobre todo cuando se escuchaba a altas horas de la mañana
-Ya voy ya voy!- me levante semi dormida, vestida únicamente con un provocativo short con detalles de leopardo a colores exóticos que hacían juego con el sostén que llevaba- acaso nadie puede respetar la vida de sueño de una dama?- exclame molesta y abrí la puerta
-buenos días!- ese hombre que cada día que pasaba lo encontraba mas seguido rondando los pasillos del edificio y las calles cercanas a este con su inconfundible uniforme de detective
-señor piccolo- respondí con mi seductora voz de casa fortuna y aquella inconfundible sonrisa que me caracteriza- que lo trae por estos rumbos a tan tempranas horas?
- Daimaō para usted señorita briefs- respondió con gesto de molestia intentando ocultar sus mejillas sonrojadas al verme en diminuto vestuario
-parece que alguien no ceno anoche o me equivoco- pregunte y recalque- señor PICCOLO- guiñe un ojo
-Acostumbra recibir visitas con esos atuendos señorita?- su tono de sarcasmo comenzaba a divertirme
-Normalmente observo por el orificio de la puerta para cerciorarme de quien es, no cualquiera puede es lo suficientemente bien cotizado para observar esta gala- respondí con mi voz seductora y pregunte- ¿ aquí se debe su adorable visita, gusta pasar?
-Entre la noche de ayer y la madrugada de hoy sus vecinos escucharon disparos y algunos aseguraron escuchar el sonido de los zapatos de alguna seductora mujer que corrían de la dirección donde se encontró el cuerpo de un importante funcionario de gobierno y se adentraron en este edificio, usted no podría declarar algo al respecto señorita briefs?
-Confieso que yo lo hice señor Piccolo, yo lo hice, yo mate a ese hombre- una carcajada hundida en mi pecho salió, y estire mis bazos, uní mis muñecas haciendo seña de que me esposara- hágalo señor piccolo, arrésteme. Lléveme con usted- sonreí coqueta- o acaso prefiere esposarme con mis manos por detrás?- baje mis manos hacia atrás y las uní bajo mi espalda. Me di media vuelta- acaso lo prefiere así señor piccolo?- utilizando mis poderes de seducción
- Muy lista señorita briefs- sonrió- debo informarle que estaremos viéndonos seguido señorita, al parecer no es la primera vez que esta mujer se aparece en los barrios de el lado sur, además de que los asesinatos recientes se presentan desde su llegada a la capital del oeste- girando media vuelta comenzó a caminar rumbo al elevador y con pequeños movimientos de derecha a izquierda se despedía con su mano completamente abierta
-ya se lo dije señor piccolo, yo soy la culpable, estoy completamente dispuesta a que venga por mí, lo estaré esperando!- subía mi tono de voz mientras el avanzaba, cerré la puerta
Ese hombre era el culpable de espantar mi tan delicioso sueño después de aquellas desveladas ocasionadas por las interminables fiestas alocadas a las que asistía.
Seguramente te estás preguntando quien soy yo. Mi nombre es Bulma Briefs. Tengo 23 años de edad, soy la más cotizada soltera de la capital del oeste, jamás he logrado formalizar una relación. Eso no es lo mío. Deje de vivir con mis padres al terminar la universidad a los 19 años de edad. Seguramente estas pensando que no es normal que una chica tan hermosa, sensual, intrépida, atrevida e inteligente entre otras cualidades como yo haya terminado sus estudios universitarios a tan corta edad. Pero es importante que sepas que soy la hija del famoso Dr. Briefs, así es, el mismísimo dueño de la Corporación Cápsula. La belleza y sensualidad de mi madre fusionada con la inteligencia de mi padre lograron como resultado la perfección. O sea yo. No es que sea muy modesta, pero los años que viví en la corporación capsula y dependí del trabajo de mi padre y lo que yo aportaba para la corporación solía ser la chica mas hostigada de toda la empresa. Cantidad de millonarios de las otras empresas, incluyendo competencias, enviaban regalos costosos e invitaciones a lujosos Tours a los más cotizados lugares DEL MUNDO solo para atraer mi atención. Al cumplir los doce años de edad ya tenía una larga lista de pretendientes y candidatos para mi futura boda. Mi madre se emocionaba tanto de ver la popularidad que su única hija tenía. La verdad lo que quería todo lo tenía, no viene al caso mencionar que es todo, a estas alturas todos sabemos a que me refiero con todo.
Te preguntaras también porque ahora soy una soltera aun cotizada que vive en un departamento alejada de la capital del sur, completamente independiente de sus padres, con vestimentas tan provocativas en un departamento en los barrios medios de la capital del oeste, y aun mas por que ese no tan misterioso policía se acerca cada que ocurre una catástrofe a la cotizada BULMA BRIEFS, No te lo diré. Lo mejor es que conozcas mi historia y al final …. Pues bueno. Te cuento.
Todo comenzó aquel verano del año 721 en la capital del sur. Yo solía cumplir los 17 años de edad. Solía ser una adolecente con tantos deseos de conocer el mundo. Conocer a mi príncipe azul terminar la universidad, formar una familia, crear mis experimentos y las mejores creaciones para la CC. Mi madre entro a mi recamara para despertarme, tenía una reunión con el alcalde de la ciudad para la inauguración de el centro de rehabilitación patrocinado por la CC para niños con distintas discapacidades físicas.
-Bulma hija debes levantarte querida recuerda que tienes una gran fiesta esta noche! Hay que prepararse- decía mi madre entusiasmada
- ya lo sé madre-me levante con mi mejor sonrisa y ansiosa por ver los rostros inocentes de esos adorables niños- hoy será un gran día- que equivocada estaba
Para no hacer tanto alarde se llego la noche. Mi padre había decidido no asistir a la inauguración ya que no era de muchas fiestas, en cambio mi madre se había preparado para asistir. Ella vestía un entallado vestido negro cuyo escote mostraba sus aun presentes atributos de mujer en mejor estado que nunca. Era un vestido largo y elegante, solo como ella podía vestir, se veía simplemente hermosa. Yo vestía un elegante vestido azul que subía 4 dedos de mis rodillas y mostraba una recatada adolescente en pleno desarrollo claro por que este llevaba un escote mas disimulado que el de mi madre y en mis hombros mostraba unos delgados tirantes de color plata que le daban un toque juvenil al vestido. Me peine con una coleta rizada que tiraba del lado izquierdo de mi hombro. No utilice mucho maquillaje ya que mi brillante sonrisa y mis ojos azules y expresivos le daban una alegría a mi rostro que al natural se veía mejor.
Uno de los chofer de la CC fue quien nos llevó a mi madre y a mí al evento, al llegar lo primero que mis azulados ojos vieron fue a aquel hombre alto de cabello verde fornido con un hermoso rostro acompañado de un gordo color morado que a mi parecer parecía como de otro planeta. La verdad este último no me inspiraba mucha confianza. Cuando descendimos del auto para dirigirnos al evento note que mi madre y yo caminábamos sobre una larga y elegante alfombra roja que era rodeada por cantidad de periodistas y fans de esta modesta señorita. La verdad tenía muchos admiradores. Me sentía algo incómoda por tanto flash de las cámaras fotográficas y fastidiada por el exceso de ruido decidí apresurar mi paso para llegar a la entrada de la ASOCIACION CAPSULA POR LOS NIÑOS QUE NECESITAN NUESTRA AYUDA. Un mal nombre lo sé la verdad es muy largo, sus siglas se notaban a la entrada bastante grande, ACPNA.
Era la primera vez que me presentaba ante la sociedad. Prácticamente era como una fiesta de SWEET 16 o de quince años solo que a mis 17 y no precisamente con el fin de presentarme tanto en sociedad exclusivamente. Más bien el propósito era la inauguración de la asociación. Mi madre desesperada por entablar una conversación con alguno de los invitados, se acerco a aquel apuesto hombre que vi cuando llegue, luego de observar su aparentemente ridícula platica (por la cara que el tipo tenia la verdad si era muy aburrida) mi madre se volteo hacia mí y me hizo señas para que me acercara a donde ellos estaban, y accedí, claro sin pensarlo ni una sola vez.
-Hola!- salude con mi mejor sonrisa
-Oh querida me alegra que estés aquí, quiero presentarte a uno de los socios de la asociación, su nombre es Zarbon
Zarbón, ese nombre. En ese momento me alegraba tanto de que mi madre me lo presentaba, era tan sensual y tan hombre, la verdad me parecía el hombre más guapo que había visto. Nunca me había interesado por un hombre hasta que lo conocí. EN este momento me arrepiento tanto de haber accedido a aquella tan prometedora charla. Lo odio. Detesto ese momento en que accedí a saludarle con un beso en la mejilla ya que fue él quien cambio mi vida por completo.
-Mucho gusto señorita Briefs. Es un placer conocerte- saludo con su voz tan masculina
-El placer es mío Zarbón, espero que no te moleste que te llame así, tu puedes decirme Bulma- la verdad no era nada tímida, eso de mama lo herede
-te gustaría dar un paseo por la asociación, nunca te vi cerca de ella cuando la construían- me dijo mientras tomaba mi brazo con delicadeza para comenzar a caminar
- la verdad es que me encontraba ocupada con mis asuntos de la escuela Zarbón- sonreí coqueta
Recorrimos el lugar conociéndonos un poco más, cuando regresamos del recorrido luego de conocernos intercambiamos nuestros números, se dio la inauguración las palabras enviadas por mi padre el discurso del gobernador, mi madre, en fin. Todo ese alarde para olvidar lo que verdaderamente es el propósito de la asociación.
Me sentia un poco decepcionada de no ver ni si quiera un solo niño de los que serian atendidos en el centro de rehabilitación. El lugar era más ocupado por galantes caballeros y elegantes damas de costosos vestidos, entre ellas mi madre y yo. Tal vez por eso mi padre no accedió a asistir.
-que edad tienes Bulma- pregunto Zarbón
-17, espero que no te moleste conversar con una niña- respondí
-yo tengo 27, me siento un anciano a tu lado bulmita- me dijo con una sonrisa retorcida en su rostro
-claro que no, eso ni al caso he- sonreí
-algún día aceptarías salir conmigo?- dijo el observando el resto de los invitados y la mis misma farsa presente en aquel salón
-cuando cumpla la mayoría de edad, tal vez en dos años- me arrepiento tanto de haber dicho eso, si pudiera regresar el tiempo, aunque bueno, tal vez jamás conocería al amor de mi vida ni hubiera vivido lo que viví
Volviendo a la historia, pasaron esos dos años, y justo en la celebración del segundo aniversario de la apertura de aquel centro de rehabilitación infantil me volví a encontrar con aquel hombre.
Esa noche yo vestía un poco más atrevida, ya había cumplido mi mayoría de edad, vestía un elegante vestido rojo, con escote de forma de corazón, sin espalda en forma de v y con una abierta que mostraba la piel blanca de mis largas y bien formadas piernas, mi cabello azul en forma de dona en mi cabeza mostraba mi cuello descubierto y unos altos y elegantes tacones color negro le daban un toque sensual a mi vestimenta. Me había maquillado para verme un poco más madura y cumplir a Zarbón esa promesa de salir con el algún día.
De nuevo mi madre fue la que me acompaño a la celebración. Al igual que la vez pasada los mismos discursos de los mismos personajes, todo igual, la misma farsa. Solo que esta vez se mostraban los imaginarios avances del centro. La verdad jamás me pregunte por que mi padre nunca quiso asistir a los eventos. Jamás lo vi tener una conversación frente a frente con el gobernador de la capital del sur. Luego de todo lo que ocurrió esa noche decidí investigar absolutamente todo lo que ignoraba mientras observaba la belleza y sensualidad prometedora de aquel que ahora es lo peor que me pudo haber pasado.
Salí de la recepción a tomar un poco de aire por que me sentía asfixiada con tanta mentira. Yo sabía que era solo una obra de teatro para no mostrar la enorme cantidad de dinero lavado en esa asociación, a la cual desde el principio no fue de mi padre. Zarbón se acerco a mí para darme un poco de vino tinto. Perfecto, lo necesitaba. Di un trago.
-te sientes bien?- preguntó
-No- conteste
El silencio se hizo
-quieres salir de aquí?- volvió a hablar
Solo tome su mano y lo tomo como un automático sí. Caminamos a su automóvil. Era un lujoso súper coche lykan hyper sport del año color gris. Era realmente lujoso. La verdad yo no tenía la menor idea de quién era ese hombre y ya estaba montada en su automóvil. Prácticamente solo conocía su nombre y que trabajaba para el gobierno de la capital del oeste en el departamento de finanzas y estrategias. Maldito. Fue un error.
-quien eres?- pregunte
-Zarbón jajaja- reímos juntos
-quiero conocer algo nuevo- detesto esa frase
- estás segura?- pregunto
No sabía que demonios hacia. Por un momento me sentí como una loca suicida que se había cansado de ser tan perfecta. Lo tenía todo. Mis padres, amor, empleo y estudios, una belleza inigualable, salía con el chico que quería, o más bien nunca quise a ninguno y jamás Salí hasta ese día. Mis amigas? Nah no tenía, era solitaria, solo me preocupaba por los pendientes de la CC ya que al cumplir los 23 la heredaría al 100%, por ahora solo me pertenecía el 5% de las acciones.
-a dónde vamos?-
-al cielo- sonrió
-es un bar?- yo no conocía nada de la vida nocturna fuera de casa
-algo mejor-
Llegamos a un edificio a las afueras de la ciudad. Llovía bastante apenas se escuchaba la radio.
-te han dicho lo hermosa que eres?-
-mis padres, a diario, sin dejar de mencionar la cantidad de enfermos que me persigue todo el día pidiendo autógrafos jajá- reí inocente
Entramos a una habitación, estaba algo maltratada, Zarbón cerro con candado, no entendí porque, la verdad era lo suficientemente estúpida en ese momento como para darme cuenta de que algo estaba mal.
Saco una botella de Brandy y sirvió en dos elegantes copas.
-puedes sentarte Bulma- yo accedí
Me dio una copa, su celular comenzó a sonar, justo en ese momento me di cuenta de que el mío estaba en el automóvil del, camine hacia la puerta y una punzada hizo que me desvaneciera, Zarbón me tomo por la cintura…
-un momento, espera ya te marco- y colgó
-te encuentras bien niña?- no le importaba no se por que lo pregunte
-no Zarbón- respondí- necesito salir ahora
-me temo que no se podrá bulma- dijo serio y acercadome mas hacia el
Me sentó en el sillón y dijo:
-tendrás que esperar hasta mañana, al parecer hay toque de queda y no podremos salir- luego de decir eso camino hacia uno de los cuartos del departamento, deje de escucharlo. Deduci que hablaría por teléfono de manera más privada. Observe el lugar mientras daba un sorbo a la copa de brandi. Las ventanas estaban cubiertas completamente con tablas y candados al igual que la puerta, pude ver que lo único que iluminaba aquella habitación era la luz artificial emitida por aquellos focos, claro, fabricados por la CC. Al ver el escenario un golpe interno en mi pecho me había hecho que me sofocara un poco más, era un mal presentimiento.
-ZARBÓN!- intentaba gritar, pero no podía subir más mi voz, necesitaba salir de ahí, de pronto con una cara de satisfacción, salió el de aquella habitación y se dirigió a mi
-Bulma- acaricio mis mejillas y fijo su mirada en la mía
-serás nuestra- sonrió
-Zarbón lo dejaremos para otra ocasión- respondí con mi voz entrecortada, casi no podía hablar, ni moverme, ni respirar. Sentía que moría, una sensación de miedo y tristeza se apodero de mí al escuchar el sonido de sirenas de ambulancias, bomberas y policías que transitaban las calles de la ciudad. A pesar de que nos encontrábamos retirados los escuchaba tan cerca y me sentía más asustada.
-COPERA!- dijo Zarbón
Yo no entendí hasta que acerco sus labios a los míos. Cuando sentí el rose de sus labios un frio recorrió mi piel, y de manera involuntaria comenzó a temblar, una lagrima salió de mis ojos, tenía mucho miedo y presentía que lo peor estaba por venir. No podía moverme. El comenzó a masajear con sus duras manos mis piernas que no me respondían. Cuando sentí que su mano roso con mi piel en la pierna donde se encontraba la abertura de aquel maldito vestido rojo logre levantarme y correr hacia la puerta, pero de un golpe en mi espalda el logro que llegara más rápido, caí al suelo de inmediato. El tiro de mi cabello y me levanto de manera brusca.
-Quiero estar con mi mama- tartamudeos salían de mi boca
-Zarbon cooperare y lo haremos a tu modo pero ahora quiero estar con ella, me necesita, lo siento en mi pecho- dije asustada, las lagrimas llegaban a mi cuello
-niña estúpida- dijo con un tono agresivo. El primer manotazo a mi mejilla logro que soltara un gemido de dolor- a esta hora tu madre debe estar hecha cenizas junto con la bola de niños inútiles de la asociación. Dentro de unas horas después de haberte hecho mía una y otra vez y haberte compartido con mi apreciado amigo Dodoria cobrare tu rescate y te hare pedazos. Cortare cada una de tus partes y las entregare en bolsas de supermercado.
-por que- fue lo único que pude decir, cuando sonó el móvil de el
-todo se cumplió, ya veo- decía con tono serio y a la vez una sonrisa sorda. Se estaba burlando de mi.- Aquí la tengo mi hermano, lista para devorar.
Intente correr pero me sujeto de nuevo de mi cintura y me pego a la pared quedando mi espalda pegada a su pecho, cada golpe de su respiración era como un látigo a mi espalda queriendo morir en ese instante y arrepentirme de haberle sonreído dos años atrás. Quería saber cómo estaba mi madre, quería saber que solo era un maldito chantaje para obtener dinero. Quería que terminara con lo que tenía pensado y me dejara ir para que el huyera con la fortuna que cobraría, pero no. Lo que arruino mi vida apenas estaba comenzando cuando comenzó a dar esos asquerosos golpes con su asquerosa lengua a mi espina dorsal.
-cooperaré- dije mientras un suspiro forzado salía de mi ser
El se sorprendió
-cooperare con la condición de que al terminar me permitas ver a mis padres, yo pagare la fortuna que deseas pero no los lastimes- dije con la voz más fuerte que pude
-no necesito que me lo digas, lo harás y solo recibirás mi furia en tu maldita vagina y tu enorme bocota mujer- otro golpe, esta vez a mis glúteos
-por favor Zarbón- suplique
Me lanzo contra el sillón, yo no podía moverme. Abrió la puerta. Un hombre de estatura baja, piel morada y obeso entraba saludando con singular alegría a su amigo mientras me miraba con lujuria. Desmaye.
Cuando desperté me encontraba completamente desnuda en la cama de una habitación desconocida. Intente levantarme pero mi entrepierna me dolía bastante, además de mi espalda y mis dos piernas. Sentía un temblor en mi vientre que hizo que me desvaneciera. La sangre emergía de mi vagina. No estaba en mis días.
-Esos malditos- susurré y me eche a llorar
No sé cuánto tiempo estuve así. Pasaron horas, días, semanas? No lo sé. Solo sé que yo estaba en esa habitación con nada en mi cuerpo. Escuche pasos, una mujer con su rostro cubierto entro a la habitación. Yo no podía ver absolutamente nada de ella. Era muy guapa. Su delineado cuerpo era lo único que podía notar.
-Levántate!- dijo con voz seria y a la vez golpeada
-no puedo, ya lo he intentado- dije llorando de nuevo
-deja de lloriquear niñita imbécil- jalo de mi brazo izquierdo lastimado y me lanzo de la cama hacia el suelo, choque con la pared.
-Este maldito de Zarbón me está cansando. No puede ser más sutil a la hora de satisfacer sus necesidades sexuales. Siempre tiene que sangrar alguien. Lo más seguro es que lo haya compartido con el asqueroso de Dodoria. Esto lo tiene que saber mi Lord Freezer.- decía aquella mujer mientras retiraba las sabanas blancas en su mayor parte salvo por aquellas manchas rojas- date un baño mujer, hueles feo- me lanzo una maleta.
-por que?- pregunte con mi voz un poco más tranquila
-por que hueles feo- dijo la mujer
-por que estoy aquí?- pregunte
-por que Zarbón es un estúpido y se equivoco de familia, ahora vístete
- que pasó con mis padres?-
-deja de preguntar estúpida si no quieres andar como Eva por los pasillos de tu nuevo hogar- dijo la mujer abandonando la habitación
-dónde están los baños!- pregunte
No me escucho. Como pude me levante de aquella denigrante escena y camine hacia una puerta que se encontraba justo enfrente de la puerta de donde aquella mujer recién salió. Ese era el baño.
-Al menos no tendré que buscar tanto- pensé. Como pude llegue a la regadera. Luego de unos minutos, quizás horas bajo el agua logre relajar mi adolorido cuerpo. Salí del agua, abrí la maleta y saque la ropa que ahí había. Un escalofrío corrió por mi espalda al imaginarme lo que me deparaba para el futuro al usar aquel atuendo. Un disfraz de conejita. Era realmente denigrante, una lágrima corrió por mi mejilla y mis ojos se abrieron por completo al escuchar el portazo y el sonido de las cadenas que me encerraban en aquella habitación. Los pasos se acercaban mas a donde yo me encontraba, y lo vi. De nuevo Zarbón. Se acerco a mí, me tomo de la cintura y me llevó de nuevo a la cama. Comenzó a pasar sus labios de manera brusca por todo mi cuerpo cuando de repente escuche el sonido como de alarmas. Si eso era, alarmas, la mismísima CC las había creado. Yo misma fui con mi padre a firmar el contrato. Pero solo conocía un lugar que tenía ese sonido de alarmas. Me encontraba en el edificio del partido político socialista. Que demonios estaba pasando. Por que nadie sabía dónde estaba yo. A caso las influencias de mi padre no habían sido eficientes. MI PADRE ME HABRIA BUSCADO, HABIRA SIDO CAPAS DE PAGAR AQUELLA RECOMPENSA POR MI?, que cosas estaba pensando, no era el momento adecuado, tenía un hombre de uno ochenta sobre mi devorando mis pechos y un montón de sirenas y pasos apresurados acompañados de gritos se escuchaban afuera de esa habitación .
-ZARBÓN DEJALA! TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ!- la voz de ese gordo de nuevo , temblé de miedo
- maldita seas perra tu vas conmigo- me jaloneo, yo solo estaba en shock, de nuevo no podía hablar ni respirar, de nuevo sentía que moría
-NO YA DEJALA- grito Dodoria golpeando mi rostro y dejando me caer Zarbón le obedeció y salió de la habitación.
Yo caí desmayada ante aquel golpe, ya no supe más de mí hasta que desperté.
Al abrir mis ojos me encontraba en una habitación completamente blanca. Había tubos conectados a un tanque de oxigeno que llegaban a una máscara que me permitía respirar. Además tenía suero conectado a las venas de la parte frontal de mi mano. Me sentía algo mareada, pero ya no sentia dolor. Una luz floreciente lastimaba mi vista y aumentaba mis mareos, cuando una enfermera de cabello azul se acerco a mí.
-Buenos días señorita Briefs, es un gusto que por fin haya despertado- decía con una sonrisa en su rostro mientas se acercaba a la camilla y comenzaba a retirar la máscara de oxigeno de mi rostro- avisaremos al Dr. Briefs, se alegrara al poder venir a verle- de nuevo sonrió
Mi padre, el estaba ahí, con que cara lo vería.
-No sé si deba verlo- respondí dejando caer una lagrima en mi mejilla
-No es su culpa señorita, solo es una víctima más, el hablar con su padre puede servirle de mucho- sus palabras de consuelo por el momento tenían razón, pero no dejaba de sentirme culpable por lo que había ocurrido. La enfermera se retiro de la habitación dejándome únicamente con el suero alimentando mis venas. Yo me quede viendo en un punto fijo hacia la ventana. Al observar la cantidad de vegetación que se veía hacia afuera, logre darme cuenta de que estaba en la enfermería de mi casa. Era inconfundible ya que en toda la capital del sur el único lugar en donde había animales exóticos era la CC. Gracias a mi adorable madre.
Un ruido proveniente de la puerta de la habitación llamó mi atención, una lágrima volvió a emerger de mis ojos, y un golpe en mi pecho me hizo soltar un suspiro y el nudo en la garganta comenzó a apoderarse de mí. Con pasos lentos pero ansiosos se acerco mi padre yo quería levantarme pero el suero conectado a mi mano no me lo permitía.
-bulma, querida!- dijo mi padre, luego me abrazo- todo estará bien querida- dijo en un susurro a mi oído. Ese abrazo había logrado que llorara todo lo que no había llorado después de haber despertado la última vez que vi a ese maldito de Zarbón.
-Lo lamento mucho padre yo no quería- yo apenas podía hablar, mi padre solo se limitaba a acariciar mi espalda para hacerme sentir que estaba con el
-tranquila querida, solo fuiste una víctima más, no fue tu culpa- me decía ahogando lagrimas, yo podía sentir un choque entre tristeza y alegría en su pecho
-padre yo accedí de un principio, si tan solo no hubiera subido al auto con Zarbón- mi padre coloco su dedo índice en mis labios, haciendo señas de que guardara silencio, yo entendí la petición.
-querida no digas nada- dijo con voz seria y una mirada de ternura- no quiero saber lo que te hicieron esos malditos, no podría soportar una sola palabra y tampoco permitiría que recordaras lo sucedido, tenemos que salir adelante y lo haremos juntos- hizo una pausa y me volvió a abrazar- tu y yo- dijo en un susurro
TÚ Y YO. Esa frase, hacía eco en mi cabeza. Quería llorar. No quería preguntarlo. O más bien no quería escucharlo.
-Dónde está mi madre- pregunte con temor a la respuesta.
-querida hablaremos cuando te sientas mejor-
-padre podemos hablar, tengo hambre, quiero bañarme papa- le dije fingiendo una voz alegre para que viera que me sentía mejor y estaba dispuesta a hablar con el
- le pediré a Lunch que te prepare un baño hija- dijo mi padre mientras sonreía
-quiero un enorme pastel de chocolate padre- ambos reímos
Luego de unos minutos la enfermera regreso a mi habitación
-vamos linda tu baño está listo- ella era realmente amable, a pesar de que solo había sido cuestión de tres días, habían sido lo suficiente para sentir que había durado una eternidad en ese lugar bajo maltratos. Sin embargo la voz de ella me era familiar, algo inquietante.
Luego de tomar ese tan anhelado baño me coloque un pantalón estilo árabe color blanco con un top color blanco y una chaleco del mismo color de mis zapatos de piso azules. Agarre mi cabello con una cola de caballo hacia atrás y me maquille un poco para disimular un poco las marcas de los golpes que había recibido los últimos 3 días por aquellos desgraciados. Suspire al ver que mi belleza aun estaba ahí, pero faltaba el brillo en mis ojos. Dónde lo había dejado?. En verdad me lo había robado aquel hombre?.
Me dirigí a donde estaba mi padre para devorar aquel pastel que tanto anhelaba. Caminar libre por mi casa me hacía sentir un poco más viva. Solo que esta vez no escuchaba los cantos matutinos de mi madre que hacía a sus animalitos y plantas. Que había pasado con mama? Acaso estaba de viaje?.
Cuando llegue a la cocina mi sorpresa fue ver a mi padre sentado en la mesa con el gato negro en su hombro, y frente a él una enorme cantidad de comida que adornaba la mesa. Se veía realmente deliciosa, logre notar que mi padre tenía el mismo apetito que yo.
-Por el momento siéntate hija, mas tarde cuando hayas digerido la comida vamos a dar un paseo, quiero hablar sobre tu madre- dijo con una sonrisa en su rostro. Bajo a tama y comenzó a comer.
-si papa- le dije y antes de disponerme a comer- te amo papa- sonreí mientras comenzaba a devorar todo lo que en mi boca cabía. Luego de haber comido aquellos deliciosos manjares me sentí satisfecha. Mi padre también lo estaba. El se levantó de la silla y programó a los robots para que comenzaran con la limpieza de la cocina. Parecía que había sido una batalla campal. Platos sucios pero vacios era lo único que se lograba ver.
-A dónde iremos padre?- le pregunte mientras nos dirigíamos a una de las naves de la CC.
-Ya lo veras hija- sonrió
Durante el camino solo hubo silencio, era una mañana hermosa. El sol lograba ver lo verde de las montañas, era verano y se veían personas merendando a las afueras de la ciudad en parques acuáticos. Se veían realmente felices aquellas familias. Recuerdos de cuando yo era niña y mis padres recogían niños de las calles y los llevaban a esos parques acuáticos, yo convivía con ellos, me divertía tanto. Era hermoso. Regrese de mis lagunas mentales cuando la nave comenzó a descender. Yo observe la ventana y un latido fuerte en mi corazón hizo que sintiera de nuevo esa sensación de miedo. Me faltaba el aire. No podía respirar. Logre controlarme cuando mi padre tomo mi mano.
-llegamos hija- me dijo con una sonrisa. Me devolvió el aliento. Bajamos de la nave. El silencio perduro hasta que llegamos a un grande y decorado sepulcro. Había muchas flores . No era gris como los demás. Era completamente blanco y al fondo se lograba ver una grande foto de una hermosa mujer de cabello rubio.
-madre- apenas logre decir, y en un suspiro comenzó a llorar.
No sé cuánto tiempo paso, lo único que se escuchaba era mi llanto. Había llorado tanto que no podía hablar. Ya no había lágrimas en mis ojos. Me sentía un poco desahogada, pero faltaba algo. Quería saber que había pasado.
Dirigí mi mirada a mi padre y el sonrió. En sus ojos había tristeza, pero él era más fuerte que yo y comenzó a hablar.
-aquella noche recibí una mirada de tu madre, estaba asustada por que no te encontraba. Yo solo le dije que no se preocupara, que tú estabas bien. Yo no entendía por que estaba así, cuando escuche disparos y los gritos de tu madre- bajo su mirada- fue todo lo que supe.
-padre no sabes realmente que pasó, ni como murió?- pregunte
-no hija…- el coronel Nill Namekuseí luego de tomar tu declaración nos contara el veredicto dictado por los agentes que investigan lo sucedido.
-padre que pasó con mi madre, como murió?- mi voz temblaba
-la recepción donde se celebraba el aniversario de la asociación ardió en llamas querida, lo más seguro es que tu madre haya muerto de asfixia-
-no- susurre- no padre, cómo pudo haber pasado, esto no puede ser-
-tranquilízate hija, debes tener tu mente completamente despejada para tu declaración- me dijo mientras tomaba mi mano- estás lista?- pregunto
Yo me sentía lista- vamos papa- me había desahogado lo suficiente pero aun quería saber que había pasado con mi madre
Llegamos a la comisaría. El coronel Nill nos envió a su despacho mientras discutía con una oficial de cabello rubio. Era muy parecida a Lunch, solo que ella era rubia y ojos verdes y de aspecto agresivo. Imponía miedo.
Cuando el coronel Nill entro comenzó con las preguntas. Yo tenía miedo pero aún así relate cada uno de los hechos ocurridos. A mi lado se encontraban mi padre y detrás de mí, mi abogado, Yamcha. Al finalizar mi declaración sin omitir detalles me pidieron que hubieran detenido a unos sujetos.
-Señorita Briefs, no se sienta presionada, cree que usted puede identificar a su agresor?- preguntó
-Si- respondí
-Bulma si no estás preparada no te expongas querida- Me dijo Yamcha mientras colocaba su mano en mi hombro en señal de apoyo
-necesito que lo detengan ahora para eliminar su rostro de mi mente- le dije con voz firme- al igual que al otro cerdo de su amigo-
-entonces necesito que me acompañe señorita, Dr. Briefs podría esperar unos minutos?- Hablo el coronel
-por supuesto coronel- respondió mi padre
-Señorita, Yamcha, acompáñenme- y salió el coronel Nill de la oficina. Mi padre me observo y me dedico una sincera sonrisa
-eres muy valiente hija, te felicito, haz justicia por ti y por tu madre- sonrió
-lo hare padre, lo juro que pagaran- salimos Yamcha y yo de la oficina hacia donde se dirigía el coronel Nill. Afuera de la habitación a donde entramos se encontraba esa mujer rubia, su mirada era intimidatoria.
-Oficial Lunch presente a los sospechosos detenidos- Ordeno el coronel
- si señor- respondió la mujer. Fue sorpresa para mí que esa voz era la misma que me había llevado la denigrante ropa a donde yo había sido secuestrada. Seria ella?, no lo creo, es una oficial. Ella no despegaba la mirada de mi yo tenía mucho miedo, fue ahí cuando la parte valiente de mi se alejo de mi cuerpo. Yamcha me tomo de mi hombro para indicarme que estaba conmigo.
-PARENTESIS-
Yamcha era mi mejor amigo desde que tenía 8 años. Siempre estuvo a mi lado, no era muy listo. Pero era muy fuerte y me ayudaba en mis proyectos, yo solía explicarle cuando no entendía cosas. Fue así como también el logro terminar la universidad a la misma edad que yo. Al igual que yo comenzó a trabajar de abogado antes de egresar de la universidad. Mi madre decía que podíamos casarnos, que éramos la pareja perfecta, ante eso yo siempre me sonrojaba, lograba sentir un cariño muy grande por él y yo se que él lo sentía por mí, solo que el tenia un gran defecto. ERA UN MUJERIEGO DE LO PEOR. Así que solo me limite a tomar mi distancia con él. En algunas ocasiones cuando salíamos y tomábamos un poco, con el alcohol en la cabeza soltábamos uno que otro beso y alguna que otra caricia que hacia subir la temperatura, pero luego al darnos cuenta de lo ridículo que nos veíamos haciendo eso sin ser nada nos soltábamos a reír y cada quién para su casa. Me divertía mucho con él. Cuando ocurrió mi desgracia, el se ofreció a mi padre para llevar mi caso. Juro llevar a esos malditos a lo más profundo de la prisión y pagar por cada delito que existiera y hayan cometido.
-fin del paréntesis-
Era una habitación oscura. Solo había una larga mesa y nos colocamos al frente de una ventana de vidrio que dividía de otra habitación donde al fondo se veía una pared blanca con líneas horizontales delgadas color negro.
-lista?- pregunto Nill
-si- respondí
Comenzaron a entrar los delincuentes. Eran 5. Cerré mis ojos, estaba asustada pero quería hacerlo.
-Bulma- susurro Yamcha a mi oído- no tienes que hacerlo, no ahora- yo abrí mis ojos
-tengo que hacerlo ahora Yamcha, es el momento- y observe fijamente a los hombres frente a mí.
-No- dije en voz baja
Los hombres a mi lado me miraron sorprendidos
-no es ninguno de ellos- solté una lagrima. Los malditos estaban sueltos.
-Lo siento bulma- la voz de consuelo de Yamcha
-Está usted segura señorita Briefs?- pregunto el coronel
-jamás había estado tan segura coronel- respondí
-cree usted que pueda dictar un soneto para buscar la imagen del hombre que la ataco?- pregunto Nill- está segura de recordarlo bien?- pregunto
-recuerda usted a el niño que le molestaba a la hora del recreo cuando asistía al colegio?, recuerda usted a aquel niño que le hacía imposible la vida cuando le robaba su almuerzo?, no me vaya a decir que era usted quien molestaba a los demás niños- le pregunte con voz tranquila pero molesta
-a que viene todo esto señorita?- pregunto Nill
-tres días en una sola recamara teniendo a ese maldito en la misma cama que yo sobre mí, lamiendo cada parte de mi cuerpo y maldiciendo por que yo no parara de llorar, maldiciendo por no cooperar con su desagradable Azaña, cree usted que voy a olvidar tan fácil la cara de ese sujeto?- las lagrimas volvieron a salir- usted no sabe por lo que yo pase, no es lo mismo que lo escuche a que lo haya vivido Coronel- me dirigí a la puerta de salida de aquella habitación
-lo siento señorita Briefs, es mi trabajo y no es la primera vez que ocurre un caso como este, le pediría que cuando se tranquilice, yo mismo asistiré a su casa con el encargado de imagen para que usted declare las características de aquel sujeto- guardo silencio y volvió a hablar- pero veo que está convencida en hacerlo lo más pronto posible, admiro su valentía, y créame que no es la más interesada en ese par de delincuentes, quiero ser yo mismo quien los detenga y pagan por todos los crímenes que han cometido- saco su radio comunicador y llamo al dibujante. Yo sonreí ante aquella acción y me dirigí a aquella mesa larga que ocupaba la habitación. Me senté y a mi lado se sentó Yamcha. Se abrió la puerta y entro un hombre calvo de estatura baja. Inspiraba mucha confianza.
-Disculpa que te moleste Krillin, pero esto es importante- Dijo Nill
-No te preocupes amigo, estoy ansioso por ver el veredicto final a esos desgraciados- dijo con voz firme. La expresión en su rostro cambio a odio y una sonrisa retorcida mostraba una confianza. El estaba de nuestro lado.
-Mi nombre es Krillin, egrese de la facultad de Bellas artes, soy artista, me especialicé en retratos hablados. Creo los bocetos de los delincuentes según las características que las victimas…-
-sé que es eso- le interrumpí
-veo que estas ansiosa- me dijo- tanto como yo
-no puedes decir que estoy tanto como tú por que tú no estuviste…-
-no te equivoques niña, es mejor que no hables si no sabes realmente de lo que estás hablando- me interrumpió. Me dejo completamente seria así como el se quedo. Me dedico una sincera sonrisa- vamos Bulma, ese es tu nombre verdad?, es hora de que comencemos con el trabajo.
-su rostro es afilado, de un aparente apuesto hombre delgado, nada que ver con su cuerpo. Estaba muy bien trabajado- dije con asco- sus ojos color verde son grandes y rasgados, ceño fruncido, nariz afilada labios pequeños, orejas tamaño medio y picudas, es alto, su piel verde claro, no creo que sea difícil de encontrar, es atractivo- volví a mostrar mi rostro asqueado, sentí la mano de Yamcha en mi hombro de nuevo. El estaba conmigo, como siempre, lo mire y le dedique una sonrisa.
-sabes su nombre?-
-Zarbón, respondí- ante lo dicho una sonrisa salió de el Coronel Nill
-Lo tenemos- dijo el coronel- solo que no podemos detenerlo hasta tener todas las pruebas en su contra de todos sus delitos
-coronel entonces sus sospechas son ciertas? Acaso se refiere a que el culpable es el hijo del G…..-
-No podemos revelar nada aún- interrumpió a Krillin dedicándole una mirada molesta- nada de lo que se hable aquí puede ser mencionado afuera de esta habitación. Absolutamente nadie debe saber lo que aquí ocurrió. Espero su comprensión y omitan todo lo que se hablo aquí. Puedo confiar en ustedes?- pregunto Nill
-Cuente conmigo- respondí- espero que valga la pena
-no se preocupe Coronel mi cliente no dirá nada a nadie- dijo Yamcha
-sabes que estoy completamente de tu lado Nill- dijo Krillin
-no quiero que se mencione esto tampoco al Dr. Briefs. Confío plenamente en su discreción pero las paredes oyen. Y no podemos arriesgarnos de acuerdo?- pregunto de nuevo
-si- respondimos en una sola voz
-podrías decirme el retrato de la segunda persona que te lastimo Bulma?- pregunto Krillin
-estatura corta, piel rosa, obeso, una nariz asquerosa, tenia marcas de granos en su rostro, labios gruesos y color morado, calvo, tenía una serie de cuernos en su cabeza y…-
-Dodoria?- pregunto Krillin
Note que no había dibujado nada. Comenzó a buscar en una de sus carpetas y saco un retrato hablado de el mismísimo gordo.
-es este?- pregunto
-si- respondí
Una carcajada ahogada salió del coronel Nill – muy pronto los tendremos- dijo
-Si no hay más que hacer, entonces mi cliente y yo nos retiramos- dijo Yamcha tomando mi mano- pronto los tendremos Bulma- me sonrió
-Juro que vengare cada una de las atrocidades de esa familia- dijo con voz firme el Coronel Nill golpeando a puño cerrado aquella mesa larga
Yamcha y yo salimos de la habitación, al abrir la puerta lo primero que vi es a aquella oficial rubia resguardando la habitación.
Su expresión seria y de alerta no se despegaba de mí. Nadie lo había notado, por lo visto yo era la única que me había percatado de su presencia en ese momento.
Mi padre sonrió al verme y me dijo
-los atraparon hija?-
-no padre, no estaban ahí- fingí un gesto de preocupación para que mi padre no notara que habían mejores noticias sobre lo sucedido.
-Dr. Briefs- de nuevo el coronel Nill- Mañana en el transcurso de la tarde me presentare en la CC para relatarle los hechos sucedidos el viernes pasado. No omitiré detalle alguno. Veo que tiene una hija muy valiente y decidida. Es hora de que sepan lo que ocurrió- tras decir esto giro media vuelta y comenzó a caminar. Al salir de la comisaria Yamcha, Mi padre y Yo, mi padre decidió adelantarse, Yamcha y yo teníamos cosas que hablar.
-Quieres ir a tomar un café Bulma?-
-no Yamcha, solo quiero ir a casa a descansar- el sol comenzaba a desaparecer, el cielo se encontraba entre azul y buenas noches
-te acompaño a tu..-
-no- interrumpí- quiero ir sola con mi padre Yamcha- necesito estar con él, agradezco de antemano tu ayuda, se que siempre estarás conmigo pero por el momento necesito sufrir el duelo de la partida de mi madre, y el único que puede comprender mi dolor es mi padre-
-Bulma no olvides que yo perdí a mis dos padres- dijo con voz triste
-lo sé Yam, pero no olvides que no tuviste la oportunidad de convivir con ellos, no conociste absolutamente nada de ellos, no tuviste la oportunidad de encariñarte, comprendo tu dolor, pero espero que comprendas mi situación. Ambos pasamos por situaciones difíciles, sin embargo son diferentes-
Fue un momento de silencio. El había comprendido. Beso mi frente y me dijo- tranquila, todo estará bien cariño, todo estará bien-
Comenzaba a pensar que así estaría. Todo bien, pero que equivocada estaba. Lo peor estaba por comenzar.
Llegamos a la CC. No entiendo la razón por la cual esa enfermera seguía ahí. Yo me encontraba bien. Mi padre encendió un puro y se dispuso a fumar. Yo por mi parte me dirigí a la habitación de mis padres. No sabía que haría con las pertenencias de mi madre. Para mi sorpresa ya no había nada de ella ahí.
-Ella hubiera querido que las obsequiara a quien las necesita- dijo mi padre
-lo sé- en realidad no había pensado en que ella hubiera querido eso, pero mi padre estuvo ahí para recordarme lo generosa que era mi madre
-solo decidí conservar la ultima pijama que utilizo, aun conserva su olor- dijo mi padre sonrojado
La verdad no quise preguntarle por que conservó eso, en verdad pese a mi dolor no quería ni imaginarme los recuerdos que le podían traer a mi padre esa pijama. Sin embargo en mi corazón sentía que mi padre estaba mucho mas dolido por la partida de mi madre que yo. Desde niña observaba en mis padres el profundo amor que se tenían. Sabía que me amaban pero yo se que entre ellos habían tantas cosas. A fin de cuentas sabían que algún día como ellos lo hicieron con sus padres, los dejaría para ir a formar mi propia familia.
-eres igual a tu madre querida- dijo mi padre, note que me observaba detenidamente
-lo sé, soy tan hermosa como ella y tan inteligente como tú padre- sonreí
-aparte de hermosa, modesta y altruista- dijo mi padre y rio
-quieres cenar papa?-
Antes de que mi papa pudiera contestar, un automóvil se escucho llegar. Lunch fue quien abrió la puerta y atendió a quien había llegado
-Dr. Briefs!, Señorita Bulma- grito Lunch desde el comunicador
-que ocurre linda?- pregunto mi padre
-Dicen que es un envío de la señora Bunny-
Los ojos de mi padre y los míos tomaron forma redonda de inmediato y un escalofrío recorrió nuestros cuerpos, pude notarlo en mi padre al igual que en mí. Bajamos corriendo a la entrada de la puerta y nos sorprendimos al ver una enorme cantidad de cajas con pastelillos de todas las pastelerías .
-Lunch pero que es todo esto?- pregunto mi padre
-Un apuesto joven llegó a traerlas, era un mensajero de la CC, me dijo que la señora Bunny le había hablado para que fuera a la pastelería a traerlo- respondió sorprendida Lunch
-No me gusta nada que estén bromeando con esto papa!- dije molesta
-Bulma a mí también me parece increíble, tomémoslo con calma, y veámosle el lado bueno. Son las pastelerías favoritas que tenia tu madre. Tal vez es un gesto de despedida por parte de ella. Ella quiere que estemos bien- sonrió
-Pensare que es verdad lo que dices Lunch- me calme
Los tres nos dirigimos a la cocina con todas esas cajas de pastelillos. Los tres platicábamos las tantas aventuras de mi madre cada que descubría una pastelería. Todos los problemas siempre los resolvía con esos deliciosos postres. Bueno algunos no se podían resolver pero lograba hacernos sentir bien a mi padre y a mí. O a todo que tuviera problemas claro.
Reíamos tanto que no nos dimos cuenta de cuánto tiempo había pasado ni cuanto habíamos comido. Estaba a punto de amanecer cuando mi padre activo la alarma de toda la CC y envió un mensaje a los socios con los que tenía junta el día de hoy para informarles que no se presentaría a trabajar, que quería pasar un hermoso día con su niña o sea yo.
Cada uno se dirigió a su cuarto. Yo a pesar de que me sentía cansada no podía conciliar el sueño. Comencé a sentir miedo y me levante de la cama. Camine hacia el cuarto de mi padre y toque la puerta.
-Que pasa querida?-
-papa tengo miedo, puedo dormir aquí?- mi voz más infantil salió a flote. No me apenaba hacer eso a mis 19 años de edad. Después de todo seguía siendo la niña de papa.
-Por supuesto querida- respondió amoroso
Me acosté a un lado de él abrazando la almohada que había dejado mi madre. Mi papa comenzó a cantarme aquella canción que cantaba mi madre cuando yo tenía miedo y no podía dormir. Aquella que lograba que mi imaginación se echara a volar y como cualquier niña d años haría. Es una canción en parte algo triste, a pesar de que la escuchaba de mi madre muy seguido, a veces me causaba nostalgia. Como esa noche lo hizo mi padre al cantarla:
-Escondida por los rincones temerosa que alguien la vea
Platicaba con los ratones la pobre muñeca fea un bracito ya se le rompió
Su carita está llena de hollín y al sentirse olvidada lloro, lagrimitas de aserrín…
Muñequita le dijo el ratón ya no llores tontita no tienes razón…
Tus amigos no son los del mundo porque te olvidaron en este rincón…
Nosotros no somos así….
Te quiere la escoba y el recogedor
Te quiere el plumero y el sacudidor
Te quiere la araña y el viejo beliz
También yo te quiero feliz…
(Cricri- la muñeca fea)
Luego de que mi padre termino de cantar, ya con las lágrimas en mis ojos
-Gracias padre-
-Duerme mi niña-
A la mañana siguiente, o mejor a medio día de ese día la CC se sentía un silencio absoluto. Incluso las mascotas de mi madre se encontraban en silencio. Notaban su ausencia. Cuando yo desperté mi padre ya no estaba en cama. Sonreí al notar que lo primero que en mis ojos se veía era el retrato de mi madre en mi primer graduación conmigo y mi padre a un lado. La amaba tanto como a mí. Debía ser fuerte. Yo debía ser fuerte por mi padre porque yo era lo único que le quedaba. Yo estaba consciente de que algún día tendría que casarme y tener mi propia familia. Pero por ahora yo tenía que hacer fuerte a mi padre y transmitirle toda la alegría del mundo. Mi asunto con Nill lo había dejado el día anterior en la comisaria a manos del mismísimo comandante y aquel sujeto llamado Krillin. Estaba convencida de que deseaban tanto el arrestar a esos hombres como el yo saber que están ahí dentro sin lastimar a nadie más.
-Querida Yamcha está aquí!- escuche la voz de mi padre desde el comunicador
-ahora bajo papa- me apresure a darme un baño me vestí con un pantalón color rojo entallado y una blusa color blanco y unos converse negros.
-Bulma buenos días, dormiste bien?- pregunto Yamcha
-Así es Yam- respondí con una alegre sonrisa mientras besaba su mejilla y le abrazaba por su cintura. El correspondió.
-Quieres desayunar con nosotros?- Pregunto mi padre
-Por supuesto señor Briefs-
Ya reunidos en la mesa, no sabíamos de que hablar. Solo se escuchaba el sonido de los cubiertos chocar con los platos.
-Disculpen la tardanza- Era Lunch – Tuve que hacer unos pendientes, asuntos para dejar todo mi papeleo en orden en el hospital
-Oh Lunch de modo que ya renunciaste?- pregunto mi padre
Pero que demonios se pensaba esa Lunch. Pasaba demasiado tiempo en mi casa. Espero que no quiera aprovecharse del duelo de mi padre y la riqueza de él. Comenzaba a molestarme en verdad su presencia.
-Bulma querida no te lo había comentado, lunch se quedara con nosotros a vivir. Parece ser que necesitamos a alguien que se haga cargo de las mascotas de tu madre así como de los jardines de la casa. Alguien tiene que traer los pastelillos a la casa no lo crees?- dijo mi padre sin despegar su mirada de aquel papel periódico que sostenía con ambas manos
-Padre espero no intentes ocupar el lugar de mi madre- dije molesta- jamás nadie podrá ocuparlo y menos esta….-
-Basta bulma- interrumpió mi padre- nadie ocupara el lugar de nadie, se que tu madre hubiera querido que tu siguieras con tu vida yo con la mía y que alguien cuidara de sus mascotas. Tú te harás cargo de las asociaciones caritativas que tenía tu madre-
El silencio se apodero de nuevo de la situación. Una furia de enojo recorrió mi cuerpo. Estaba realmente molesta.
-Y que hay de lo que tú quieres papa?, que hay de lo que yo quiero?- subí el tono de mi voz a más golpeado
-tranquila Bulma no tienes por que…- interrumpí
-ya basta papa, quiero a esta mujer fuera de la casa, hazlo deshazte de estos animales como lo hiciste con las pertenencias de mi madre, NO LAS QUIERO!- una lagrima cayó de mis ojos.
-no lo hare Bulma, la CC me pertenece, las cosas que tu madre las hacía era por ayudar a quienes necesitaban, sus animalitos no son simples adornos, por alguna razón están aquí, todos tienen su historia- dijo mi padre en tono tranquilo
-Te pertenece?- voz irónica- de modo que es por que es tu casa y haces lo que quieras
-no Bulma, debes controlarte, no permitas que la ira se apodere de ti, recuerda que cada uno de los animales que se encuentran en esta casa fueron curados por tu madre por ti y por mi- dijo mi padre- claro también con la ayuda de el joven Yamcha.
-Yamcha- es verdad el estaba ahí- lo siento- me sonroje, era la primera vez que discutía con mi padre, jamás lo había hecho. Me sentí tan mal. Me levante de la mesa y Salí corriendo, estaba llorando, me dirigí a la alberca que se encontraba en el patio trasero de la casa, avente mi ropa y me lance al agua. No quería salir de ahí. Sentía el frio del agua, la soledad de aquel jardín golpeando mi cuerpo. Mis lágrimas se perdían en el agua. Cuando ya no podía respirar bien sentí un masculino cuerpo tras de mi abrazándome y sacándome del agua.
-Tranquila Bulma, todo estará bien- era Yamcha- todo estará bien- me subió hacia la orilla de la alberca dejando caer mis pies al agua, yo vestía solo mi ropa interior al igual que el. El dejaba ver su bien formado cuerpo. Pero en ese momento no causaba nada en mí. Solo quería llorar. Se sentó detrás de mi rodeando con sus piernas las mías. Su pecho rosaba con mi espalda. Me recargué en el. Rodeó con sus fuertes brazos mi cuerpo haciéndome sentir segura.
-Por que Yamcha?- decía con un suspiro
-No lo sé Bulma, yo tampoco lo es- silencio total
Luego de un rato de tanto llorar y de sentir como sus grandes manos se balanceaban a lo largo de mis brazos comenzó a sentirme relajada. Acomode mi cabeza bajo su cuello. Ambos estábamos mojados. Comencé a sentir la necesidad de besarlo y me incline más hacia atrás, gire mi cabeza de modo a quedar rostro con rostro, aun nuestros cuerpos rosando uno con el otro y me acerque a sus labios.
-No Bulma- el me detuvo soltando aquel abrazo para colocar su dedo índice sobre mis labios.- No es el momento Bulma, lo deseo tanto como tu pero sé que estas pasando por un momento difícil y no quiero que se vea como si estuvieras formada a hacerlo-
Me sentí ofendida. Como pude me solté de él, me lance al agua y nade hacia el otro lado de la alberca. Salí del agua, recogía en el camino la ropa que me avía quitado. Subí a mi habitación y me encerré. Me acomode bajo mis cobijas
Y me quede dormida de tanto que había llorado.
-Bulma- era Lunch
-Lo siento yo- quise disculparme por lo ocurrido con Lunch en la mañana. Me sentía una basura de persona.
-No tengas cuidado querida por mí no paso nada- me dijo con una sonrisa sincera- te esperan abajo, es el coronel Nill
De un salto llegue a mi armario para volver a vestirme, solo me había acostado con la ropa interior mojada por el baño en la alberca. Como ya estaba seca decidí vestirme con lo que ya me había puesto desde la mañana.
-buenas tardes coronel, disculpe la tardanza- entre a la sala saludando al Coronel Nill acompañado de Krillin
-No se preocupe señorita, nosotros acabamos de entrar a la corporación cuando usted entro a la sala, nos atrevimos a visitar la galería de mascotas que tiene en su jardín. Es hermoso- dijo con una sonrisa Nill
-es de mi madre, Lunch se hará cargo de ellos- le dije con una sonrisa
Ante este gesto mi papa mostro una mueca de satisfacción.
-Y bien coronel, puede comenzar- dijo ansioso mi padre
- No conocemos mucho sobre la verdadera historia. Lo único que podemos decir, es que a las 11:32 del viernes por la noche se recibió una llamada de auxilio proveniente del móvil de la señora Bunny. Ella intento alertar a la policía sobre el atentado que estaba a punto de iniciar. Ella mencionaba en la llamada que no sabía dónde se encontraba Bulma. Lo único que dijo es que la habían visto salir en un lujoso automóvil acompañada de un joven de piel verde claro. Nadie supo sobre el paradero de Bulma. La señora luego de su llamada de auxilio no colgó la llamada. Al parecer unos hombres, que en nuestra sospecha eran 4 entraron a donde ella se refugiaba. De pronto se escucharon golpes y gritos emitidos por la señora. Lo único que se logro grabar en la llamada fue una charla de alrededor 40 segundos y diciendo: "ya es hora, ya déjala está muerta, la policía no tarda en llegar Raditz" los pasos de aquellos hombres se alejaron y luego de 1 minuto de aquella conversación, se dio la explosión que dejaría sin vida a la señora Bunny y a el resto de los asistentes a la fiesta.
Completo silencio
-y eso era todo?- pregunte molesta- tanto misterio para decirnos esto? Acaso se burla de nosotros coronel?
-justicia Bulma, se hará justicia- dijo Yamcha
Me levante molesta de donde me había sentado. La verdad no entendía el por que de todo esto. Que era lo que querían de nosotros?, por que mi madre, por que dejar a mi padre solo. Solo tienen la empresa con más poder en la capital del sur y con el 80% de los negocios en la capital. Bueno si hay motivos para tener enemigos, pero eso no les daba derecho de quitarle la vida a mi madre. Por su parte mi padre permaneció sentado escuchando el resto de la investigación del coronel Nill. Yo me sentía impotente por haber estado esperando tanto tiempo para escuchar lo mismo que mi padre sabía y no podíamos cambiar. Mi madre había muerto en una explosión. Lo único que yo podía agradecer es haber aceptado irme con Zarbón para así no dejar a mi padre solo y vengar la muerte de mi madre. Decidí salir a algún bar en la capital, no quería que me reconocieran así que me coloque unas gafas de sol oscuras, me vestí con un short verde soldado unas botas y una blusa color blanco de tirantes. Necesitaba un trago. Tome mi motocicleta y Salí de la CC. Aun no anochecía así que preferí dar un paseo antes de llegar a algún bar. No logre despejarme. En verdad necesitaba un trago. Estacione mi motocicleta al lado de otras motocicletas. Al parecer los rebeldes motociclistas habían llegado a la capital del sur. Realmente me parecía interesante conocer la historia de alguno de estos individuos, quería conocer su historia y que conocieran la mía. Quizá algún día tomaría mi motocicleta y me iría lejos, solo el viento y yo y nadie más.
-que tal preciosa, pero que hace una princesita en estos lugares- asquerosos hombres me observaban con su asquerosa mirada, el lugar apestaba, una mezcla de olores repugnantes hizo que me sentara al lado de un ventilador. Me agradaba la música
"knock knock knocking on heavens door"
Yo conocía esa canción, Guns and roses, me agrado así que decidí quedarme y concentrarme en una botella de tequila y esa música. Quería perderme en el alcohol para olvidar por unas cuantas horas todo lo que estaba pasando.
-Que vas a llevar niñita?- una voz ronca proveniente de una mujer vestida con un vestido lo suficientemente escotado para que un hombre se acercara, era alto musculoso cabello largo, coloco una cantidad de billetes que no logre contar entre los senos de la mujer- no molestes insecto aléjate de mi vista- dijo la mujer molesta
-devuélveme mi dinero ramera!- dijo el hombre insultando a la mujer, a lo que ella accedió aventándoselo
-no tiene derecho a llamarle así!- grite enojada, si algo no soportaba es que una persona maltratara a otra fuera hombre o mujer.
-pero que tenemos aquí!- dijo el hombre observando de arriba abajo mi cuerpo
-te gusta lo que ves?- pregunte
-la princesita está perdida, yo te llevo a tu palacio mi amor- dijo el sujeto
- pues si sigues con esa actitud de macho mal amansado créeme que jamás podrás tener una como yo- y gire triunfante hacia donde estaba la mujer.
-hm, como puede ser que una niñita débil te cause problemas Raditz- hablo un hombre que apenas se podía ver su sombra perdida entre las mesas hacia el fondo
- No te preocupes ve…- fue interrumpido ese hombre de cabello largo
-pero veo que no se te quita lo inútil verdad? Te quiero en este instante vigilando mi motocicleta INSECTO!.- grito
Una serie de burlas hacia el hombre sonaron en una sola voz haciéndome sentir bien por lo que había hecho.
-Uno doble y mágico para la señorita- grito de nuevo el hombre aquel
-tu pagas insecto no quiero seguir manteniendo a tus rameras!- dijo la mujer
-pero que demonios le pasa! Por que se dirige a mí de esa manera!- me molesto la manera en que se refirió a mí. Yo no era una ramera y menos de ese hombre
-hm- una risa ahogada se escucho desde el fondo de nuevo. Decidi acercarme para encarar a ese hombre, estaba decidida, cuando me acerque a la mesa escuche como otro sujeto le quitaba el seguro a un arma,
-si das un paso más perra vas a morir-
-eso es lo que necesito ahora imbécil-
-entonces no será ninguna molestia-
-si lo haces me harías un favor-
-acaso tienes sida?. No tienes dinero para pagar tus cirugías? No puedes mantener a tus hijos y vienes a que algún hombre desconsolado te ofrezca su ayuda o me equivoco ramera- esas palabras hacían que mi sangre hirviera
-pero quien te crees para hablarme así- me moleste mas y di un paso más hacia el frente, solo logre ver el cabello de ese hombre. Su peinado era en forma de llama que emergía de su cabeza. De no ser por que estaba completamente a obscuras juraría que su cabeza estaba en llamas, pero no era así.
- no te quiero ver de nuevo aquí niñita- dijo el hombre
Un hombre me tomo por la cintura y me llevo afuera de aquella cantina, me lanzó contra la banqueta
-no te quiero volver a ver aquí niñita, estos lugares son peligrosos para ti-
Si me había asustado. Sin embargo ese hombre me había llamado la atención. Su voz me pareció tan sensual que juraría que era apuesto.
-pero que demonios estas pensando bulma- gire mi cabeza de derecha a izquierda queriendo eliminar esos pensamientos de mi mente
-Bulma!.- escuche la voz de Yamcha llamarme
-lo siento- le dije cuando se acercaba a mi
-estaba preocupado, estamos preocupados por ti, en dónde te habías metido?
Subí al automóvil con Yamcha y nos dirigimos a la CC, en absoluto silencio. Al llegar a casa solo me dirigí a mi habitación. Lo que había ingerido me había dejado realmente exhausta y solo quería dormir. Mi padre se quedó hablando con Yamcha. La verdad no quize averiguar que era. Al parecer no era tan importante puesto que ambos reían. Pasados unos minutos Yamcha se retiró al igual que mi padre quien antes de llegar a su habitación se dirigió a la mía. Abrió la puerta, caminó hacia mi cama y me dio un tierno beso en mi frente.
-Buenas noches querida, descansa, todo pasará- dijo en voz baja mi padre y se retiró
De nuevo yo les quiero agradecer por haberme leído, soy una completa novata en esto me gustaría aportaciones, que les gusta que no les gusta, es algo que se ha paseado en mi mente durante varios meses que me interesé por leer los Fics! Tal vez sea el único que escriba pero promete ser algo largo. Claro verdad siempre y cuando les guste. Aún así pienso escribir todo lo que se pasa por mi cabeza ya que si no lo hago va a explotar y creo que la necesito para vivir. Saludos y de nuevo gracias por leer.
PD. AMO LEER FICS SOBRE BULMA Y VEGETA, ME PARECE UNA PAREJA MUY INTENSA Y ENTREGADA no se por que pero me identifico muc
