Los personajes no me pertenecen son de Akira Toriyama solo los tome prestados

Desperté. Como cualquier día me bañe, me puse un conjunto deportivo color azul. Deje mi cabello suelto para que se secara por si solo durante el día. Desayuné, yo sola por supuesto ya que habíamos decidido que 18 tendría el dispositivo conectado con Cell todo el tiempo necesario. Asi que actuaríamos "natural".

Ella salió hacia afuera del departamento mientras yo preparaba lo necesario para la victima de esta noche. Ya tenía el plan pero no tenía la víctima y de seguro esos saiyas ya estaban aquí.

Al caer la noche, yo daba toques finales a mi aspecto. Un poco de labial y un retoque a mis pestañas. Un poco de sombra azul a mis ojos y delineado color negro. No era nada discreto pero tampoco exagerado. Me puse un vestido muy corto, liso, completamente pegado a mi cuerpo, dejaba ver mi un poco más formada figura. Tenía una sola manga, un solo hombro cubierto y el otro brazo completamente descubierto. Unos aretes largos color plata. Mi cabello alaciado unos tacones altos color azul. Antes de salir di un vistazo al espejo. Además de verme, me sentía muy sexy. Si mi padre me viera así pensaría que yo era una simple zorra, lo que me hacía pensar que lo estaba haciendo bien ya que no debía levantar sospecha alguna de mi verdadera identidad. Aún conservaba mi nombre, pero que yo supiera, no era la única Bulma que existiera.

-ya terminaste de admirarte?- me preguntó la rubia.

-no te sentí entrar-

-estabas muy entretenida admirándote-

-jajaja discúlpame yo…-

-Bulma- parecía preocupada por algo- tengo que darte unas utlimas instrucciones tantes de actuar-

-ah claro dime-

-apagué el dispositivo. Si Cell pregunta algo le diré que fue una descompostura.

-a ya veo por qué tanta amabilidad- ella sacó del bolsillo delantero de su pantalón dos bolsas. Una con frasco pequeño y la otra con una especie de puro.

-Bulma, esto es esencial, además de anestesiar el cuerpo de tu victima necesito que mientras se dirigen hacia la cabaña que renté para la ocasión, fumes este puro. Termínatelo-

-de que es?-

-heroína, no quiero que Cell sepa de esto. El no quiere que pruebes nada de esto pero es necesario. Lo que vas a hacer no es como robar un banco, asaltar a una anciana o a una mujer embarazada. No es robar un automóvil y no se parece ni un poco siquiera al hombre al que le disparaste en el estacionamiento aquella vez. Esto es mucho más fuerte y no quiero que desperdicies todo lo que haz logrado hasta hoy. No quiero que te acobardes entendido?-

-gracias, jamás e probado algo así-

-te gustará, pero intenta no clavarte, solo lo usaras cuando…pues ya sabes-

-¿y lo de el frasco?-

-es valium, ese se lo darás cuando este completamente anestesiado, que ya no se pueda moverse-

-pero eso no lo podrá mas…-

-excitado-

-jajjaja entonces sufrirá mas verdad #18?-

-asi es Bulma. De lo demás tu sabrás que hacer. Dejo en tus manos el resto. Tendrás mi protección de eso no te preocupes-

-gracias #18-

Ella sacó el control y de nuevo encendió el dispositivo. No había ningún mensaje de Cell al parecer no se dio cuenta. Tome mi bolso y las llaves del auto. Salimos del edificio.

Ella conducía. Llegamos al billar de siempre.

-Son ellos-

-¿estás segura?-

-los tengo registrados en mi sistema- había 3 motocicletas.

-que bueno es tener de aliado a un androide- guiñe un ojo y me baje del auto. Ella fingió molesta por el comentario. Entramos al billar. Con una seña saludé a quienes trabajaban ahí ya que yo era cliente frecuente, ya me conocían. Detrás de mi entraba #18 . ella giraba su cabeza hacia todos lados en busca de esos sujetos. Yo solo actuaba de una manera tan frívola que no parecía que era yo. Estaba sorprendida de lo que podía llegar a hacer. Una voz llamó mi atención.

-te lo dije pendejo, ni eso sabes hacer insecto!-

Tres hombres, chaqueta de piel color negro. Botas color negro. No eran cualquier viajero chooper que llegaba al billar en un día normal. Al acercarme a la mesa de billar, sigilosamente, atrapé la atención de los hombres

-pero mira que dulzura tenemos aquí- de inmediato lo reconocí. Era Raditz.

-no saben como jugar- dije mientras delicadamente me inclinaba un poco hacia adelante para quitarle al hombre calvo de enfrente el palillo para jugar- nunca los había visto por aquí, son foráneos?- pregunte seductora

-entonces vienes seguido por aquí muñeca- decía Raditz mientras clavaba su mirada en mis piernas y mis glúteos.

-solo lo necesario-

-y cuando es necesario?- pregunto el moreno de cabello largo (Raditz)

-cuando requiero diversión- mientras yo acomodaba las bolas de billar en su posición central dentro del triangulo.

-y ahora necesitas diversión?-

-si- ni yo me reconocía. Tenía una bola en mi mano y mire seductoramente mientras la paseaba de mano a mano.

Y comenzaba el juego. Yo ya sabía quién sería la primera víctima. No quise buscar ni con la mirada a #18, pero ya me había acostumbrado a su presencia y estaba segura de que ella me cuidaba desde lejos.

Un golpe. Otro y otro. Escuchaba halagos por parte de los dos sujetos, excepto de uno. Era bastante serio. Tenía el ceño fruncido y su cabello en forma de llama. Recordé que el día que había tenido la discusión con Raditz en el bar ese hombre lo envió a cuidar sus motocicletas, y por lo visto mi camuflaje funcionaba ya que no me habían reconocido.

Como yo ya tenía a mi victima perfecta, era el momento de actuar. Justo cuando lanzaría mi último tiro fingí que se me resbalaba el palo y cayó a un lado del. Me acerque para levantarlo, el parecía esperar a que yo me descendiera para recogerlo pero cuando vio mis dos largas, blancas y bien formadas piernas de inmediato se agachó. Sentía su respiración agitada muy cerca de mí. Sentía algo de asco, sin embargo no mostré gesto alguno para que los otros dos nos e dieran cuenta. Nos quedamos viendo fijamente. Le lancé una coqueta sonrisa y dije:

-ya no quiero jugar, me voy- me di la media vuelta y sin siquiera mirar a los otros dos que permanecían en silencio caminé. Y volví a escuchar la voz misteriosa de ese hombre, que había escuchado aquella vez

-serás un idiota si te vas con ella, es el mismísimo demonio vestido de mujer- decidi no hacer caso. Continué mi camino y sentí como un fuerte brazo agarraba mi vientre y me atraía hacia el. Sentí un cuerpo grande que no podía esconder un miembro endurecido. No pude ocultar un gesto de asco cuando comenzó a besar mi cuello con desesperación.

-espera aquí no- susurré

-iremos en mi moto-

-de acuerdo- había sido más fácil de lo que pensé. Montamos la motocicleta y arrancó. A unas cuantas cuadras, logré ver que #18 nos seguía. Me sentía más segura. Solo que había un problema. Ni le había dado el sedante ni yo había fumado el puro de heroína que me había proporcionado #18. Algo se me tenía que ocurrir.- a las afueras hay unas cabañas. Tengo una, podemos ir ahí. Tendremos todo el tiempo del mundo- le dije al oído. Noté como soltaba una mano de los cuernos de la moto e intentó acariciarme, pero yo tomé su palma con mi mano y poco a poco la coloqué de nuevo en el volante.

-con que te gustan los juegos preciosa -

-no tienes idea de cómo me fascinan- de nuevo mi voz seductora. Eso provocó que el acelerara. Íbamos a más de 90km/hr

La cabaña se encontraba a 10 km de la carretera principal. Adentrada a un bosque a las afueras de la capital del sur. No me costó trabajo llegar ahí. Cuando llegamos bajó el primero de la motocicleta. Yo permanecí montada sobre ella. Abrí un poco más mis piernas y me recosté boca abajo. Coloque mis codos sobre el asiento y mi cara la apoyé sobre la palma de mis manos.

-no piensas bajar?- decía el mientras cruzaba sus manos y separaba sus piernas.

-tienes fuego?- pregunte

-veo que no te has prendido hmhmhmhm- solto una risa ahogada

De nuevo me coloqué en la posición inicial. Cuando bajé de la moto mi vestido se había desacomodaba y mostraba un poco de mis bragas color negro. A lo que él hizo un gesto de desesperación y se acerco a mí, me tomo por la cintura y me subió a sus brazos. Me incomodaba mucho pero era la única manera de acercarme más a él para poder darle la pastilla sedante que le adormecería el cuerpo. Rodee su cintura con mis piernas. Me costaba mucho trabajo abrazar su cuello por que era un sujeto muy musculoso. Mientras subía las escaleras para entrar a la cabaña, deslizaba sus manos hacia mis glúteos, y luego de dar un ligero masaje metió una de sus manos bajo el vestido. Su mano estaba hirviendo, temí que no pudiera detenerle antes de darle el sedante.

-espera-

-no!... te quiero gimiendo sobre mí ahora-

-no quieres hacer esto más divertido?- susurre sensual coqueta

-traviesa hmhmhm- y de nuevo una risa ahogada. Logre bajar de su agarre, entramos a la cabaña, encendí la luz. El se adelanto para reconocer la cabaña. Yo cerraba con llave la puerta de entrada y me dirigía a cerrar las cortinas de las ventanas, no quería que por ningún motivo alguien fuera a ver lo que estaba a punto de suceder. La cabaña era muy bonita, todo era hecho de madera pura. Tenía un exquisito olor a madera. En verdad era una lástima que haya tenido que utilizarla para esto.

Me acerqué a la cocina y pude ver una canasta con una botella de whisky y unos refrescos. #18 lo había preparado. Tome algunas copas y las coloque dentro de la canasta. En un recipiente de cristal, saque unos cuantos hielos y los eché dentro de él. Y caminé con todo hacia la habitación, en la cual estaba un hombre desesperado. Ya se había desnudado la parte de arriba, no puedo negar que mostraba un muy buen torso, pero de solo verle el rostro y los gestos que hacía, cada vez sentía más asco. Solo conservaba unos pantalones color negro y unas botas del mismo color. Algunas cadenas colgaban de estas y otra salía del pantalón. Dentro de esa misma habitación había una silla.

-siéntate en la silla ahora- mi voz más imponente salió de mi

-hmhm veo que quieres llevar el control preciosa-

-así es, así que cumple mi orden ahora-

-vaya vaya!, debo admitir que es la primera vez que me veo sometido por una mujer, por lo general soy yo quien manda hmhmhm- decía el hombre mientras obedecía. Cada una de sus risitas me provocaba más ganas de asesinarlo. El solo imaginarme como poseía las niñas sin ningún remordimiento me causaban náuseas.

Coloqué la canasta en la mesita de dormir que se encontraba a un lado de la cama. Encendí unas cuantas velas que adornaban la habitación y apagué la luz. Lo único que alumbraba esa habitación eran esas velas. Prepare las copas. Agregué un poco mas de wisky al vaso de él que al mío. Saqué dos paquetes de una bolsita. Cada paquete contenía una pastilla. Una era un poco más grande que la otra además tenía una leyenda grabada que decía "oral fresh". Esa era la pastilla que yo tomaría, y la otra. Era la que Raditz tomaría.

Me acerque lenta y sensualmente hacia el y me senté a ahorcajadas sobre sus piernas. Él tomó uno de los vasos.

-vaya vaya vaya! Veo que en verdad eres muy dedicada, al parecer lo tenías planeado cierto?-

-jajaja cielo!, cuál es tu nombre?-

-Raditz-

-es fuerte eh!-

-y el tuyo?-

-eso importa?-

-si supongo-

-bien pues…- no podía decirle que Bulma- ¿cómo quieres que me llamé?-

-jaja muy lista-

-te doy elección-

-yo te quiero dar pero otra cosa perra-

-perra?, entonces así me llamaré-

- jaja me gusta perra-

-entonces, si tu me denominaste así entonces yo quiero que hagas algo por mi-

-estoy a su merced señorita- sonrío

-quiero que pruebes esto- le mostré la pequeña pastilla, pero antes de que pudiera ver la mía, coloqué la menta dentro de mi boca, la mastique un poco y con un trago de wisky la pasé a mi garganta. Me lastimó un poco pero logré disimular.

-¿para que eso?-

-para llevarnos más allá del paraíso cielo- yo jugaba con mi dedo índice de la mano donde sostenía la pastilla que le daría a él. Lo paseaba sobre su rostro hasta que rosé sus labios. Con su mano libre tomó mi muñeca y abrió su boca. Lentamente yo deposité la pastilla dentro de su asquerosa y maloliente boca. Soltó mi mano y me dio su vaso para que le diera de beber. Hice que se derramara un poco y mi vestido se mojo, lo que fue una perfecta oportunidad para separarme de el ya que sentía más endurecido su miembro y rosaba conmigo y eso lejos de hacerme sentir ganas me incomodaba mas y quería terminar lo más pronto posible con esto.

Me dirigí hacia la mesita donde estaba el wisky y le preparé otro, esta vez más fuerte. Y se lo di. Para asegurarme de que se había tomado la pastilla decidí besarle. Pero esto logro que él se encendiera más y me jaloneó con fuerza hacia él. Yo me asuste cuando dio un tirón que casi deshizo mis bragas y le di un fuerte golpe en la cara que lo hizo sentarse. Lo único que pude escuchar fue una risa ahogada. Tenía miedo de no controlarlo

-debes portarte bien mi cielo, de lo contrario no podrás saber que es el paraíso- le cerré un ojo- espera unos minutos, de hecho deberías de ponerte más cómodo- le señalé un sofá que estaba en la habitación.- te tengo otra sorpresa cariño- cuando se sentó saque unas cadenas de un pequeño cofre que estaba a un lado del sillón, que me servirían para atar sus manos y pies y asegurarme de que no se movería. Si acaso el sedante no funcionaba. Pero cuando noté que su respiración se calmaba y su cuerpo ya no se movía fue cuando me di cuenta de que había funcionado.

-que pastilla era? Porque yo no puedo moverme y tu sí?-

-tranquilo Raditz, no comas ansias- saqué de mi bolsa el frasco que me había dado #18 y me acerqué a Raditz. Con mis dedos apreté su nariz evitando que pudiese respirar, cuando abrió su boca derramé el liquido dentro de ella. No fue nada difícil ya que él no podía moverse para nada. Lo que yo no puedo entender, es como aún no borraba su sonrisa pervertida de su rostro.

Me coloqué frente a él y comencé a deslizar de arriba para abajo mi vestido quedando únicamente en ropa interior, color negro.

-espera un momentito, por nada del mundo te vayas a escapar, ¿entendido?- le dije burlona. Lo único que logro hacer, fue asentir con la cabeza.

Salí de la habitación, me dirigí a la cocina y tome un encendedor y un cuchillo grande y filoso y regresé a la habitación. El wisky me había mareado un poco, pero no me sentía mal. Cuando entré su cabeza colgaba hacia atrás, y cuando se percató de mi presencia intento enderezarla pero no lo logró.

Me acerque a el

-que pasa loquito ¿no te puedes mover?- sus ojos se rodeaban cada vez más. Cuando vio el cuchillo que portaba logre ver un gesto de miedo en su cara.- no te preocupes, no pienso descuartizarte…¿o si?- el aún no mostraba nada más que los gestos. Desaté sus manos. Quería que se desesperara más al sentir sus manos libres pero no poder moverse. Coloqué su chaqueta tras su cuello para que pudiera verme de frente. Me senté en la silla que anteriormente ocupaba el y lo miré de frente. Encendí el puro y le di la primera probada. Sabía extraño, pero me gustó.

-¿en verdad quieres conocer mi nombre?- ahora hablaba con mi voz normal. No mas seducciones.- oh lo lamento no puedes hablar, ni siquiera moverte, es un a lastima. Mi nombre es Bulma Briefs. El rodeo aun más sus ojos e intentaba decir algo.

-huehmee jueemeehe eheeaaa!-

-¿Qué? ¿Qué dices?, lo lamento no te entiendo nada- crucé mi pierna. Noté como su miembro se elevaba cada vez más, y el comenzaba a sudar. Su pantalón estaba completamente mojado, y tenía manchas blancas que supongo emanaban de su miembro. De nuevo el puro.

-sabes por qué estás aquí?- de nuevo el puro- por el simple hecho de ser un maldito saiyajin. No se cuales sean sus orígenes, no me interesa en lo más mínimo. Lo único que queda por decirte, es que eres el primero en morir. Y será en mis manos. – me terminé el puro. El efecto comenzaba a sentirse.

-Nadie podrá saber que fui yo y sabes por qué?, porque soy la gran Bulma Briefs. Tengo el respaldo de la RR. Ellos me ayudarán para vengar la muerte de mi madre, así como la de el padre de Milk, la recuerdas?- parpadeó- ella está viva, al parecer tienen un traidor, con buen corazón, tal vez si lo encuentro no lo asesine, o tal vez si, no lo sé. Ahh y también por vengar lo que le hicieron a la pobre de Lunch, ella tan solo era una niña y mira que todavía separarla de su hermana eso es no tener corazón. ¿Pero que van a saber ustedes de corazón si solo son unos simples monos asquerosos?, principalmente tú. Eres un maldito enfermos sexual, no te puedes controlar, y por eso es que fuiste el primero. Hay que iniciar con lo fácil y tu pues… jajaja- no sabía de dónde sacaba todas esas palabras. Definitivamente esa cosa que había fumado se había apoderado de mi. Me puse de pie, tomé el cuchillo que había traído de la cocina y me acerque a Raditz.

-esta es por la humillación a Milk- y atravesé su abdomen con el arma blanca, sin sacarlo di un desliz hacia la derecha- esta es por la humillación a lunch- di otro tirón, logré ver como salían lagrimas de desesperación, no podía dolerle ya que estaba anestesiado, pero permanecía con los ojos abiertos, el veía como lo mataba poco a poco y no podía hacer nada- esto es por el disparo a mi padre- otro tirón, esta vez hacia abajo- esto es por aliarse con los asesinos de mi madre- otro tirón hacia la izquierda- esto es por la muerte de mi madre- otro tirón hacia la izquierda- esto es por todas las personas inocentes a las que han masacrado- otro tirón esta vez hacia arriba y cerraba un rectángulo, que ahora era una catarata de sangre. Saqué el cuchillo y esta vez lo inserté en el centro de ese rectángulo- y esta es por arruinarme la vida. Maldito saiyajin asqueroso.

Con eso fue suficiente para que el hombre dejara de respirar. Al parecer había logrado lastimar bastante. Ahora lo que restaba era salir de ahí.

Esparcí una especie de polvo por todos los lugares de la cabaña que había pisado. Todo lo que había tocado, incluso a Raditz. Eso borraría toda evidencia de que yo estuve ahí. Me puse mi vestido de nuevo. Recogí todas mis cosas y di un vistaso más a ese hombre ahora ya muerto. Una punzada fuerte en mi pecho logró que me fallara la respiración, era esa sensación que me daba cada vez que tenía miedo de que algo malo fuese a pasar. Sentí la necesidad de salir corriendo de ahí lo más pronto posible. El efecto de la heroína estaba mostrando las consecuencias. Me sentía sucia. El olor de la sangre de Raditz se esparcía por mis manos y partes de mis piernas. Tenía mucho miedo, estaba arrepentida. Me estaba convirtiendo en lo que siempre había detestado. En una asesina sanguinaria. Eso no era lo que mis padres me habían inculcado y ahora sentía que los estaba defraudando. Las lagrimas comenzaron a salir y mi maquillaje se corría. Cuando salí de la cabaña no cerré la puerta, comencé a correr y la lluvia ya estaba cayendo. Resbalé con un charco de lodo.

Tenía pensado correr hasta donde había quedado de verme con #18. Pero cuando intente levantarme, un relámpago alumbro el oscuro lugar y logré ver una sombra.

-jajaja pero que pasó con la bestia que estaba hace unos minutos ahí dentro- oh no alguien había visto lo que pasó, sin embargo yo no paraba de llorar, mis piernas estaban cubiertas ahora de lodo y un poco de sangre mía que emanaba de raspones provocados por la caída.

-quien demonios eres?- apenas podía hablar, cuando de pronto el auto donde venía #18 llegó.

-vamos Bulma de prisa!, Cell está aquí, tenemos que escondernos! Se dio cuenta de lo que hiciste!-

-que? De que hablas?-

-veo que no tienen a dónde ir hmhmhmhm-dijo el sujeto

-oh no ni lo pienses, no sé ni siquiera quien eres, de hecho no deberías de estar aquí, te matare ahora mismo- gritaba #18 desde su lugar, mientras de su mano salía de nuevo aquella luz floreciente y apuntaba al sujeto. El reaccionó más rápido y me levantó de un jalón, sacó un arma y apuntó mi cabeza.

-la que va a morir es ella, ha eliminado a uno de mis hombres y ahora es ella la que debe de morir!-

-déjala ahora- exigió la rubia

-tienes donde quedarte?- le pregunte temerosa. Sabía que Cell nos mataría de inmediato a #18 y a mí en cuanto nos viera. Y ahora no tenía de otra más que pedir asilo a ese saiya. Después de todo tarde o temprano tendría que revelarme ante Cell por lo que le hizo a #18

-estas drogada Bulma no sabes lo que dices! El es tu enemigo- gritaba cada vez más molesta el androide. Ella se quedó en silencio.

-suban a su auto, me seguirán. Solo tengo que hacer una última cosa- dijo el sujeto mientras se acercaba a la motocicleta de Raditz y sacaba el tanque de gasolina.

Mientras tanto #18 se acercaba a mi para ayudarme a caminar hacia el auto. Subí de copiloto y ella encendió el auto. Nos quedamos observando lo que aquel sujeto hacía.

-¿No pensará ponerse a fumar o si?- el encendía supongo, un cerillo y lo lanzó hacia el suelo. Me dio la impresión de que fumaria, pero cuando lo tiró, una línea de fuego rodeó la cabaña y poco a poco se adentró a esta. Mientras tanto el caminaba hacia su motocicleta.

-de verdad piensas seguirlo?- me pregunto #18

-es el único lugar en donde estaremos seguras, Cell jamás se imaginará que estaremos con ellos-

-solo espero que no salgamos de la boca del león para entrar a la del tiburón- ella estaba preocupada, pero no tenía de otra. Y lo seguimos.

Cuando por fin se detuvo, era una lujosa mansión. Entramos en ella. A la entrada estaba un sujeto muy parecido a Gokú, era tan parecido que juraría que era él. Estacionamos el auto y antes de bajar, #18 me tomo de la mano y me dijo

-¿te encuentras bien?-

-no lo sé-

-no te abandonaré Bulma, jamás lo haré

-Gracias- y de nuevo lloré. Ella intentó calmarme.

-no llores, no debes mostrarte débil ante ellos, recuerda que son el enemigo-

-de acuerdo- limpie mis lagrimas, tomé un suspiro y Sali del auto.

-Deben seguirme, les mandaré preparar una habitación para cada una. Tendrán que explicarme lo que le sucedió al estúpido de Raditz- #18 y yo decidimos no hablar para nada. Yo ya estaba descalza, los tacones me habían lastimado cuando caí así que decidi dejarlos en el auto. Mi vestido estaba desgarrado. Cuando llegamos a la entrada de la mansión, logré ver el cabello de ese sujeto y me di cuenta de que era el mismo del bar, y del billar. Tenía forma de llama.

La puerta se abrió y una mujer de aproximadamente 40 años salió.

-Joven Vegeta, pero que ha pasado, está usted bien?- vegeta, era vegeta, del que me había hablado Milk.

-Guarda silencio idiota! Quiero que les prepares una habitación. Las quiero separadas…-

-NO!- interrumpió #18- no la dejare sola

-hmhmhmh no se podrá, mi padre no lo permite-

Entramos a la casa. Seguimos a la mujer, subimos unas escaleras. Era una casa muy lujosa. No había cuadros, pero estaba tapizada con alfrombras y telas color rojo. Las escaleras, tenían detalles color oro. Y llegamos a la habitación.

-la de la izquierda es para la señorita Bulma y la otra para..la..rubia..¿Disculpe cual es su nombre?- decía amablemente la mucama

-eso no te importa idiota- si #18 era un poco más amable pero solo conmigo. Entro a su habitación y dio un portazo

-muchas gracias, es usted muy amable- intente que se sintiera un poco mejor la mujer, como disculpa de lo que había hecho #18

-cualquier cosa que necesites Bulma estaré abajo, solo tienes que apretar el botón azul que está a un lado del comunicador- se dio la media vuelta y se retiró. Yo entré a la habitación. Era muy grande y muy bonita. Estaba muy ordenada, algo completamente distinta a lo que tenía yo tanto en la CC como en mi departamento en la capital del sur.

Me disponía a recostarme en esa inmensa cama cuando vino a mi mente el recuerdo de hace unos segundos cuando la mujer me llamaba por mi nombre.

-la de la izquierda es para la señorita Bulma y la otra para..la..rubia..¿Disculpe cual es su nombre?...cualquier cosa que necesites Bulma estaré abajo-

Esas palabras retumbaban en mi mente, ¿Por qué la mujer sabía mi nombre?.. y fue cuando recordé lo que Milk me había platicado

… la familia Vegeta necesita un descendiente, y vegeta te eligió por tu posición social. Sabía que eras una mujer virgen. Siempre había dicho que jamás tocaría una mujer que no fuera Bulma Briefs, la hija única del Doctor Briefs, el socio mayoritario de la CC, sin embargo sería bastante difícil además de que es vulgar, a mi parecer…

…-Quiero a Bulma Briefs, ella será capaz de hacerlo-

-¡eres un pendejo!, ¿no ves que el inútil eres tú?- le gritó y le dio una patada al rostro. Una abertura en su ceja y la sangre brotó.

-Maldita sea quiero a Bulma Briefs, esta es tan solo una mocosa- gritó. Sus palabras en verdad me lastimaban.

-entonces serás tu mismo quien le de el tiro de gracia. De igual forma está muerta para el mundo-

-¡NO! TE DIJE QUE QUIERO A BULMA BRIEFS y si tu no me apoyas, le pediré ayuda al maldito lagarto!-…

Tenía sentido. Ellos me habían reconocido. El sonido de la puerta abrirse, me sacó de mis pensamientos. Tenía miedo, ahora tenía mucho miedo después de recordar lo que Milk me había dicho, de la aparente obsesión de vegeta conmigo. Mi temor aumentó al ver que era él quien entraba a la habitación.

Su mirada era penetrante y oscura. Aún conservaba la ropa con la que lo había visto desde el billar. Lentamente se acercó a mí. Mi corazón latía a mil por hora. Quería gritar pero algo no me lo permitía. Cuando intenté retroceder era demasiado tarde. El me había tomado a la fuerza por mi cintura y me apegó a su cuerpo. Acaricio con sus dos firmes manos mis caderas, yo templaba de miedo, no podía llorar. No era el mismo sentimiento de miedo que cuando pasó lo de Zarbón y Dodoria. El acercó su rostro a mi cuello, parecía olerme. Pegó su nariz a mi y ascendió hasta topar nariz con nariz. Nuestros labios rosaban. Yo temía por lo que podía pasar. Realmente mi cuerpo no me respondía. Ese hombre tenía sobre poder en mi. Era una sensación muy extraña, como de miedo y curiosidad.

Estábamos a punto de besarnos cuando…

-maldita sea, el olor de ese estúpido enfermo sexual- dijo molesto mientras se dirigía a la puerta. Se detuvo y me dijo- date un baño. Duerme en el agua si quieres, quítate el olor de la sangre de ese estúpido y mañana hablaremos. Requiero una explicación mujer- salió de la habitación y la cerró. Fue cuando por fin mi cuerpo podía moverse. Creí que lloraría, pero no fue así. Me sentía extraña. Algo en mi vientre se movía desesperadamente. Nauseas.

Corrí hacia el sanitario y vomité. Todo lo que pude. Todo lo que de mi salió. Cuando sentía que ya no podía mas, abrí la llave de la regadera y me metí a la bañera con el vestido puesto. Comencé a llorar. No sé cuánto tiempo estuve bajo el agua. E incluso me quede completamente dormida.

Cuando desperté ya estaba sobre un cómodo colchón bajo unas suaves sabanas de seda color beige, y a mi lado una charola con desayuno. Había un cambio de ropa al lado de la charola.

Ya era de día….

…..

Bien mis lectores. Por fin entró vegeta vegetin el príncipe de tooodos los saiyajin jejeje. Espero que les haya gustado. El fic insisto va para muchos capítulos. Esto hasta ahorita era apenas la introducción. Vegeta y Bulma tienen mucho que recorrer pero…¿juntos?... a la mejor si a la mejor no quién sabe. Solo espero que lo disfruten

No sé si lo hice más largo o más corto, en fin solo lo hice.

Kiara (Guest): no comas ansias, si digo lo que pasó con Milk y Gokú podria arruinar algunas cosas, espera a que termine el fic para que Gokú les cuente todo. :D me alegra que te haya gustado nena

Souhatier: yo tampoco entiendo, pero pues ya le tocaba a Krillin y la verdad #18 es bonita jejeje. Mi sueño es que dentro de 6 meses me vaya a estudiar a la universidad de Sevilla en España *.* espero pueda irme y no te preocupes, veras que si le echas ganas y te quitas el miedo y cuanto paradigma haya podrás viajar a donde quieras (claro tendrás que ahorrar muuuuucho dinero jiji= pero nada es imposible. Saludos :*