Los personajes no me pertenecen. Son de Akira Toriyama solo los tomé prestados.

-prometo… besar… cada lunar… que hace lugar en tu cuerpo… perder la cuenta… y comenzar de nuevo- su voz ronca, susurrando cerca de mí. En ese momento no pensé en su obsesión hacia mí. Gire mi cabeza y nos quedamos fijamente viendo. Nuestras miradas penetraban una a la otra. De un impulso me gire y me monté sobre él.

No dejábamos de mirarnos el uno al otro. Su expresión, cambió repentinamente. Ahora se veía confuso. Yo sentía que mi cuerpo ardía. Estaba consciente de lo que hacía, pero simplemente no podía detenerme. Recargue mis manos sobre la almohada, a los lados de su cabeza, y poco a poco descendí hasta topar nariz con nariz. Me gustaba su olor. Era un olor a hombre. Exquisito. De ese que solo encuentras en un hombre. Y a él… a él parecía gustarle la situación. Entrecerraba un poco sus ojos, y movía un poco su nariz. Como si buscara algo, pero con mucha cautela. Yo me separé despacio del, y me coloqué en la posición anterior a ese acercamiento. Como pude me deshice de mi sostén quedando únicamente con la blusa blanca que ahí mismo me habían proporcionado. Podía ver a través de sus ojos, una serie de sensaciones de curiosidad, con asombro y un poco de lujuria. Tomé una de sus manos y la posé sobre uno de mis senos. El no hacía absolutamente nada.

Yo no esperaba que él lo disfrutara. Era yo la que lo necesitaba. Para despejarme de todo. Al parecer lo que venía era algo mucho más grande que lo planeado con Cell y yo necesitaba pensar bien lo que haría. Al no notar ninguna reacción sobre él. Froté su mano sobre mi pecho. De uno a otro. Suave. Mi piel se erizaba. Un ligero cosquilleo en mi feminidad, seguido por la humedad.

De pronto sentí como apretaba fuertemente mi pecho. me lanzó a un lado del. Abrió mis piernas y se acomodó entre ellas. Lo hizo de una manera brusca. Me lastimaba un poco, pero me gustaba.

-ahhhh- no pude ocultar el gemido al sentir su grande mano masajear mi vientre sobre mi blusa.

-hmhmhmmhmhm- una sonrisa retorcida por parte de el, se acercó a mis labios y justo cuando tontamente creí que me besaría- eres débil- susurró

-hazlo, quiero hacerlo-

-no, así no, eres demasiado débil- se levantó. Me dejó en una situación humillante.

-cómo te atreves idiota. No entiendo por qué dicen que estas obsesionado conmigo cuando ni siquiera eres lo suficiente hombre para…-

-cállate! si lo hacemos ahorita mañana no recordarás nada de lo que pasó-

Caminó hacia la puerta.

-¿y por qué lo hiciste?-

-quería comprobar algo-

-qué?-

-eres igual que cualquiera-

-y tu un cualquier idiota-

-cobarde!-

-jaa cobarde yo?, no fui yo la que dejé a la mujer de mis sueños dispuesta a entregarlo todo-

-descarada- se dio la media vuelta y caminó hacia mi- mirate en lo que te conviertes cada que pruebas esas porquerías!. Es asqueroso!. No fue mucho lo que te toqué y ya estabas gimiendo!. Se nota que eres tan solo una niñita mimada- estaba molesto?

-pues entonces es bueno que te des cuenta de que es la única forma en la que yo podría estar contigo idiota!-

-TE ODIO- si estaba molesto. Apretaba sus dientes para hablar.- te sientes tocada por Dios, eres una maldita mocosa ignorante-

-aaaaamm claro que no, te recuerdo que soy la gran Bulma Brief…-

-la hija del magnate científico. ¿de qué demonios te sirve saber todo si no sabes nada de la vida?, ¿Por qué tuviste que esperar a que tu madre muriera para dejar la CC?, siempre te seguí de cerca Bulma, siempre fuiste la maldita niñita perfecta de mama y papá. Me di cuenta de que eres cobarde, no puedes hacer nada si no estás dopada.-

-eso no es verdad, no me retes- mi corazón latía cada vez más lento. Me sentía triste. Quería llorar. y estaba molesta a la vez-

-sabes que es verdad, no puedo confiar en ti para que te encargues de esos androides!. Tu amiga tampoco confío en ti al darte heroína. Ni siquiera tú te tienes la suficiente confianza para hacerlo y por eso aceptaste tomarlo!-

-no es de humanos el ir matando personas-

-tenías un objetivo, ¿tu madre no es suficiente?-

-tú no lo tienes- de nuevo caminó a la puerta. Y de un golpe selló la puerta.

Me deshice del resto de mi ropa y caminé de nuevo a la bañera. Tal parecía que pasaría el resto de las dos semanas, en la cama y esa bañera. Ahora ni a #18 podía ver. No quería ver más a vegeta. Estaba cansada de sus actitudes tan altaneras.

Al día siguiente fue todo muy tranquilo. No hablaba con nadie, solo veía a la mucama entrar y salir de mi habitación. En ocasiones encendía el televisor. Le daba vuelta a todos los canales tres o cuatro veces. Me dormía. Hacia un poco de ejercicio. Me bañaba. Además de las 3 comidas diarias que recibía. Y así pasó durante 6 días.

Pasó la primera semana. Me levanté. un poco de ejercicios matutinos, desayuno, una ducha. Me vestí con un pantalón color negro, como acostumbraba los últimos días. Una blusa cualquiera color gris y los dichosos tenis que también acostumbraba los últimos días. Mientras cepillaba mi cabello, observaba que el brillo de mis ojos se veía opaco por el efecto de esa vestimenta. ¿o sería por otra cosa?, no lo se. De lo que estaba segura, es que cada vez decaía más. Los narcóticos que ingería a diario. Uno diferente cada día, tenían algo que ver.

En todo el tiempo que había estado en esa habitación jamás me había ocupado de inspeccionar lo que había dentro de los muebles que la ocupaba. En realidad no había nada interesante. De hecho no había nada.

Estaba aburrida. Como cualquier otro día dentro de ese lugar, tomé el control de la tv. Me lancé sobre la cama y el control se resbalo de mis manos cayendo al suelo. Las baterías salieron de este. Una entró bajo la cama y el otro solo quedó a un lado del control. Me asomé bajo la cama para tomar la batería y me encontré con un objeto conocido. Mi ordenador.

-valla ¿me pregunto cómo habrás llegado aquí?-

De inmediato me di cuenta de que era momento de empezar a buscar, que era lo que tenía que hacer, para hacer caer a Cell y a los sujetos que le ayudaban, y obviamente no me refería a los androides.

Encendí el aparato y apagué la tv. Estaba justo a punto de iniciar operación cuando la puerta se abrió bruscamente.

Era vegeta.

-me imagino que ya tienes tu parte del trabajo ¿o no es así mujer?-

-Bulma, mi nombre e A!-

-andando- me tomó fuertemente del brazo, y a jalones como siempre lo hacía me sacó porfin de la habitación.

-¿a dónde carajos me llevas idiota?-

-a entrenarte-

-¿de qué chingados estás hablando?-

-dije ENTRENARTE- se detuvo y con su mano libre me tomó del cuello. No estaba asustada. De hecho yo lo estaba retando.

-¿entrenarme para qué?-

-hhmhmhmhm haz perdido tu inteligencia Bulma BRIEFS?-

-a ti que te importa, ya déjame en paz!-

-me importa simple y sencillamente porque desafortunadamente tendré que entrar contigo a ese maldito lugar, y no pienso perder tiempo en estarte protegiendo, ahora si no hay más preguntas camina!-

-pendejo- sentí que apretaba mas su mano- idiota me estás lastimando-

-y entre más hables mas lo haré-

Salimos de la casa. Era la primera vez en una semana que veía el sol. Me costó trabajo recuperar por completo mi vista.

-Por qué te cuesta tanto trabajo mover a esa chiquilla vegeta?- era un sujeto bastante alto, calvo, demasiado musculoso y con un poco bigote

-el es Napa. El y yo te vamos a entrenar- me soltó.

-qué ha pasado con 18?-

-no te preocupes por mi Bulma- ahí estaba ella. Sobre la rama de un árbol, con sus piernas estiradas y con una bebida en la mano.- tienes que enseñarles a esos hijos de puta quien es Bulma Briefs- me guiño un ojo. Se veía alegre.

-y bien, entonces comencemos- dijo Napa- lo primero que debes de saber, es defenderte-

-tome clases de defensa personal- con Gokú claro

-¿de niña?-

-todo lo que tengo viviendo en la capital del oeste- observaba fijamente a Napa, sin embargo nunca me descuide de vegeta y logré esquivar uno de sus brazos que se dirigía a mi abdomen con uno de mis brazos. Luego mire a vegeta fijamente y esta vez quien atacó fue Napa.

-veo que eres rápida mocosa- de nuevo vegeta pero esta vez con una de sus rodillas al mismo lugar a lo que yo con el brazo que le sostenía de un movimiento lo lance de espalda al suelo.-hmhmhmh- su sonrisa retorcida- y fuerte-

-no me subestimes vegeta-

-arriba vegeta!, esta niña no tiene ningún problema con las artes marciales-

-yo no tengo ningún problema con nada- mi actitud modesta nunca se esfumó. Después de todo seguía siendo Bulma B.

-bien, entonces es momento de practicar tiro al blanco!- y Napa se adelantó.

-vegeta, ¿se puede saber que pasó la …-

-Cállate!, solo camina- estaba completamente decidida a reclamarle lo que pasó la última vez que lo vi. Además de el por qué me enviaba alguno de los narcóticos que traficaban de a diario, no creo que solo fuera para mantenerme dopada. Y por lo que estaba a punto de hacer, concluí que él me estaba capacitando para algo más.

-no vienes 18?-

-tengo algo más importante que hacer- cambió la dirección de su mirada hacia otro lugar. Pero decidi no darle importancia. Después de todo ella se veía muy tranquila. E incluso podría decir que estaba feliz.

Seguí a Napa, y detrás de mí, como siempre, vegeta.

-deja de mirarme así- el pensó que no lo había notado, pero si me di cuenta de que no dejaba de pasear sus ojos de arriba abajo recorriendo mi cuerpo.

-de que hablas idiota- estaba molesto, pero note algo de nerviosismo.

-jajaja de nada, veo que aún no pierdes tu obsesión por mí, que lastima que NUNCA obtendrás nada por mi voluntad-

-yo siempre obtengo lo que quiero-

-¿a si? Y por qué aún no me has tenido?-

-tan difícil es entenderlo estúpida? Hmhmhmhmh- me enfurecía cada vez que el tenía la última palabra. Se repetía una y otra vez. Siempre era yo la que me quedaba en silencio. Pero no perdía la esperanza de encontrar el momento perfecto para que fuera el quien callara. Eran divertidas las discusiones que tenía con el, ya que siempre mostraba estar realmente molesto, mientras yo aparentemente mantenía la calma aunque por dentro estuviera ardiendo de enojo.

Bajamos a una especie de sótano. Napa fue quien encendió la luz, y me quede completamente paralizada al ver que tenían cientos y cientos de armas. Algunas fabricadas por una extensión de la CC, que elaboraba armamento únicamente para la guardia nacional. No quise averiguar el por que ellos las poseían.

-toma esto chiquilla, lo necesitarás- en ese momento un ruido extraño logro distraer a Napa.- que ocurre vegeta… ¿quee? ¿pero que dices? '!no puede ser, ese estúpido de Turles no sabe en que se está metiendo!, vegeta te quedas solo, ya sabes lo que tienes que hacer, no la forces mucho, la necesitamos en sus cinco sentidos para que pueda accionar- el hombre salió apurado del sótano. Y nos quedamos nuevamente vegeta y yo a solas.

-¿no te da miedo quedarte aquí sola, conmigo? Hmhmhmhm-

-no te tengo miedo vegeta- le dije mientras me colocaba un par de guantes color negro de piel a la vez que me colocaba una especie de audífonos gigantes. Tomé uno de las armas, entré en una de las cámaras, y comencé a disparar a lo loco.

-PERO QUE ESTÁS HACIENDO IDIOTA!- Vegeta se lanzó hacia mi y en un abrazo por detrás, claro, con algo de trabajo, logro quitarme el arma.

-TE DIGO QUE NO TE TENGO MIEDO IDIOTA!-

-MIRA LO QUE HICISTE! PUDISTE HABERME MATADO Y A TI TAMBIÉN- Gritaba muy molesto.

-contrólate vegeta que lo hice bien-

-MIRA COMO DEJASTE! ERES UNA IMBECIL!- observe la habitación. Había disparos por todos lados, excepto en el blanco.

-yoo. Loo. Ssieento- tartamudee- esque yo no eh, jamás-

-ahhhhhhggg callatee- cerró la puerta de la cámara. Se colocó unos audífonos parecidos a los mios. Estos servían para amortiguar el sonido del disparo, para que no lastimara los oídos. Apuntó el arma y al disparar quedó justo en el centro del blanco.- ahora tu-

-vegeta, yo no…ppue…-

-hmhmhm valla así que la grandiosa y espectacular, mujer mas deseada Bulma Briefs hace todo menos disparar un arma?-

-no soy un ases…-

- – dijo en pausas haciendo señas de negación con su cabeza- no señorita, usted es una asesina, y aún peor, sanguinaria.

-eso es…- guarde silencio

-eso es…. PURA MIERDA- me tomo por la cintura. Me atrajo hacia el y me pegó a su cuerpo. Con su braso derecho extendió el mio y con el izquierdo, ocupado por el arma, tomo mi brazo izquierdo y unió ambas manos. Podía sentir su respiración golpear en mi cuello.

-que haces?-

-te enseño- era un hombre muy agresivo, y decidido

Estábamos en esa comprometedora posición. Solos. El y yo. En el sótano. Estaba bastante caluroso. Mi cuerpo comenzaba a sudar, y notaba que el de él también.

-concéntrate- susurró con su voz ronca

-en que?- pregunte un poco más tranquila

-¿qué es lo que más odias en este momento?-

-a ti maldito bastardo de mierda-

-no Bulma- esperaba algo más, algo así como un reclamo- no Bulma, que es lo que realmente odias tanto-

En mi mente solo pasaba una imagen. Zarbón. Apreté el gatillo. Y comencé a disparar. Uno. Dos. Tres., no sé cuantos fueron. Pero yo estaba disparando. Sentía odio. Estaba desesperada. De cierta forma me estaba liberando de algo que me asfixiaba. Mis lagrimas empezaban a salir, al recordar cada una de las cosas que habían pasado desde que lo conocí.

Estaba tan cegada por la ira que no me di cuenta en que momento empecé a maldecir.

-PUTO! MALDITO ESTÚPIDO! POR QUE TENÍAS QUE HACERME ESTO!, ERES UN MALDITO BASTARDO! MUERE MALDITO SUJETO DE MIERDA!-

Hasta que dejaron de salir disparos. No paraba de llorar, pero me sentía libre. Había sido muy buena terapia.

-¿Qué demonios te pasa mujer?- y escuche a vegeta. Sentía sus fuertes manos sobre mi vientre, y mi espalda muy pegada a su torso. Su cabeza sobre mi cuello.

-necesito descansar vegeta-

-hmhmhmhm, sabía que había algo mas-

-no vegeta, ahora no por favor, no como la vez anterior- ambos sabíamos en la situación tan caliente en la que nos encontrábamos, pero ninguno hacía por moverse. Hasta que reaccioné. Solté el arma, me deshice de las orejeras a la vez que me separaba bruscamente de su agarre. Corrí lo más que pude hacia mi habitación. Cuando salí del sótano, al recorrer el jardín, lograba sentir el viento rosar mi piel, mis lagrimas solo lograban bajar un poco ya que se secaban en el camino. Cuando llegué a mi habitación, corrí hacia el sanitario, y comencé a vomitar.

El haber recordado lo sucedido con Zarbón, había hecho que mi estomago se revolviera. Para controlarme decidi darme una ducha. Cuando salí, estaba decidía que de nuevo no saldría de esa habitación, hasta el dia siguiente. No seque mi piel. La deje mojada. No me puse ropa interior. Solo un diminuto blusón de mangas largas, y este dejaba libres mis largas piernas. Mi cabello no lo cepillé. Salí del baño y me senté a un lado de la cama, contrario a la puerta. Y de nuevo lloré. Como hacía mucho que no lo hacía.

A pesar de que me sentía un poco mas liberada, por el ejercicio en el sótano, me sentía cansada. Frustrada. No quería ver a nadie.

No se cuanto duré ahí sentada. Alrededor de hora y media. Mis lagrimas ya casi no salian. Y solo se escuchaban mis suspiros. Esos que se quedan para acompañarte después de haber llorado tanto. Esos que sustituyen las lagrimas, y que algunos dicen, son los lamentos que no han podido salir.

No escuche abrir la puerta, ni siquiera pasos acercarse.

-pasaste la prueba de hoy, no creí que fueras a hacerlo- le respondí con mi silencio. Ya no pensaba discutir más con vegeta. El había ganado la batalla de ese día.

Se sentó a un lado de mi.

-¿Qué haces?- como pude hable, en un tono muy discreto, pero lo hice.

-conocerás la calma después de la tempestad- había un frasco de vidrio con un liquido. Polvo blanco en una bolsita pequeña transparente y una jeringa. Llenó esta última con el líquido del frasco. Tomo una especie de manguerita que no había logrado ver y mi brazo derecho lo extendió. Dio un pequeño masaje en el dobles contrario del codo, y entre el hombro y este amarró y apretó fuertemente la manguera. No quise hacer nada. Después de todo, no lograría nada. Vegeta era muy obstinado y aunque yo también lo era, no tenía ánimos de iniciar una discusión. Tomo la jeringa con su mano derecha, e inyectó en mi vena es e liquido.

-ahhh- el dolor me hizo reaccionar.

- con esto te sentirás mejor-

-¿Qué es?- me ardía. Sentía que mis venas se quemaban, pero luego de unos minutos, sentí una sensación que jamás había sentido. Sentía que mi alma se separaba de mi cuerpo. Y lo último que recuerdo, fue escuchar hablar a vegeta..

-es morfina- el se untaba un poco de esos polvos en su nariz.

Yo no se si estaba en lo correcto, el que obedeciera a esos hombres en todo. Me había vuelto débil? ¿Qué era lo que querían probar con todo eso? ¿Por qué me drogaban? No lo sé, pero, la sensación de haber hecho algo tan extremo, y después sentir como mi cuerpo flotaba, me hacía olvidar todo lo que estaba pasando. Y solo pensaba en mí.

...ooo...

Peeeeeeerdon por tardarme un poquito más, es que ya estoy por regresar a clases, y pues tengo una agenda apretada. Espero les haya gustado. Hay muchas cosas muy fuertes que vienen. Estas son solo el principio. El fic como antes dije si va para largo, pero no se impacienten, hay muchas sorpresas. Acepto todo tipo de comentarios, pero porfa no dejen de seguir la historia J y menos de comentar, me animan mucho.

Souhatier: naa no soy tan asi de empalagosa jajaja. Si en algo insisto, me identifico con esta pareja, es que mis ex todos han sido de carácter muy fuerte, ya nomas empiezan con melosidades y BYE yo quiero hombres no ahmm jajaja para que te digo nena, después lo entenderas ;) besos