Naomi se despertó de golpe. Llevaba una semana soñando con esos acontecimientos; los chicos habían hecho un buen trabajo ese día, esos matones no habían aparecido de nuevo. Se levantó y miró la hora en el teléfono. Eran las 7:15 y tenía un mensaje, decidió mirarlo. Era de Near.

Nate River: No sé si leerás este mensaje, pero aún así te lo escribo. Perdóname, me he comportado como un grandísimo cabrón y lo siento. No tenía derecho a llamarte basura, y menos a decirte que te habías rendido. Espero que me perdones.

Por cierto, alguien me ha enviado esto:

"X: Nate River, me gustaría que le transmitieras esto a Naomi Furukawa de mi parte. No quiero decírselo directamente porque no quiero que me reconozca. Soy una persona amiga de unos conocidos suyos a los que ella considera amigos, pero a sus espaldas se dedican a contar todo lo que pueda dejarla mal. Estoy hablando de Iris Kill, Daniel Izumi, Shion Lust y, para desgracia de Naomi, Katherine Blood (su supuesta mejor amiga)."

No sé si es verdad, pero quiero que sepas que yo no tengo nada que ver.

Naomi decidió no contestar. Cierto es que ya había oído los rumores, pero no pensaba que fueran ciertos. Aunque la persona no había querido decir su nombre, ella sabía perfectamente quién era. Fue corriendo a la habitación de Sakura y abrió la puerta de golpe, lo que despertó a la rubia.

-¡Sakura Furukawa!

-¿Qué pasa?

-¡Eres la peor hermana del mundo!- le chilló histérica- ¡¿cómo tienes el valor de mirarme a la cara?!

-¿Qué te ocurre?

-¡Demasiado bien lo sabes!

-Perdón...- se disculpó bajando la mirada- pero eres mi hermana, no tenía el valor suficiente para decírtelo a la cara.

-¿Desde cuándo lo sabes?

-Al igual que tú, había oído los rumores... Pero ayer lo confirmé. Lo oí de primera mano... No solo de uno, sino de todos.

Naomi bajó la mirada. Había dudado de su propia hermana. Se sentía fatal.

-Lo siento.

-No hay de qué disculparse, eres mi hermana. Mi estúpida hermana.

Naomi y Sakura rieron juntas como hacía tiempo que no hacían. Decidieron prepararse para el instituto, curiosamente Naomi tenía ganas de ir.

En cuanto Naomi llegó a clase se sentó y al inicio de la clase le pasó a Near una notita que ponía "Te perdono". Near no contestó, se limitó a mirarla sorprendido. Levantó la mirada y su mirada se juntó con la de Naomi. Se dedicaron una mutua sonrisa que sonrojó a ambos y no volvieron a mirarse en toda la hora.

El recreo llegó sin que Naomi se diera cuenta. Esta vez iba a ir con Near a la azotea para conocer a los chicos, estaba ilusionada. Naomi avanzaba detrás de Near hasta que notó que alguien la llamaba, era Dani. Intentó ignorarlo, pero al final desistió y le dijo a Near que iría en 5 minutos.

-¿Qué quieres Daniel?

-¿Daniel?¿Ya no me llamas Dani?

-Me dices lo que quieres o me largo.

-Vale, vale- se arrodilló frente a ella- ¿quieres salir conmigo?

-Jamás saldría con una basura como tú- se dio la vuelta para marcharse.

-Espera- la retuvo cogiéndola del brazo- ¿ya no me amas?

-No- se soltó del agarre- y tienes suerte de que no te parta la cara aquí y ahora.

Naomi se dio cuenta de lo que había hecho mientras caminaba: había rechazado al chico del que estaba enamorada desde que tenía uso de razón. ¿Y todo por qué? Por un amor que no sabe si es real o no. Era idiota.

La chica llegó a la azotea y las presentaciones concluyeron divertidas. Principalmente habló con Mello, Matt, Near y Beyond. Había descubierto lo mucho que tenía en común con ellos. Mello era todo un experto en literatura, podían haberse pasado horas discutiendo la forma de escribir de E.L. James. En Matt descubrió a un gamer y a un Otaku igual que ella, quién sabe cuánto tiempo habían pasado hablando de Dante's Inferno y God of War, aunque el tema principal de debate fue Masami Kurumada y su gran obra Saint Seiya. De Beyond no pudo averiguar mucho, aparte de que le gustaba locamente la mermelada. Pero en Near... En él conoció a una persona completamente nueva; vio a un chico maduro y apuesto cuyo pasado quería olvidar, pero que ella ansiaba conocer.

No era idiota. Definitivamente no.

El resto de la mañana transcurrió a una velocidad fuera de lo normal. A la salida Naomi se halló con Iris, Katherine y Shion.

-¡Perdón!- dijeron los tres a la vez.

Naomi los ignoró y se dirigió hacia Linda y Sakura, que estaban planeando el plan para el fin de semana. Era un plan imperfecto para Naomi, pero brillante para las otras dos chicas. Esa misma tarde actuarían.

Esa tarde...

-¿Estás segura Linda?- preguntó un inseguro pelirrojo- ¿quién querría una cita conmigo? Es decir, ¿cómo es ella?

-Bueno... Es rubia, sí, y tiene unos preciosos ojos azules.

-En fin... Tú ganas. Pásame las entradas del cine. ¿Qué película voy a tener que tragarme?

-Titanic- dijo Linda- pero en 3D.

- ¿En serio? Odio esa película.

-Apechuga. Y ahora largo.

Linda echó a Matt de casa, así que el pelirrojo no tuvo más remedio que acudir a su cita. Al llegar al lugar se encontró con Mello.

-Hola Mello.

-¿Qué haces aquí Matt?

-Linda me ha conseguido una cita.

-¡Menuda suerte la nuestra! A mí también.

-Ahórrate el sarcasmo.

-Vaya, vaya...- dijo el rubio acercándose peligrosamente a la cara del pelirrojo- el cachorro se rebela...

-C-Cállate- dijo Matt empujándolo.

Mello iba a contestar hasta que a ambos les sonó el móvil. A Mello le sonó la inimitable American Idiot, de Green Day; mientras que a Matt se le escuchó la sintonía de Black Rock Shooter, la conocida canción de Hatsune Miku.

-Pues vaya- se quejaron ambos chicos.

-¿Qué pasa Mello?

-La chica se ha acojonado y ha decidido no venir. ¿Y a ti?

-La chica se ha puesto enferma. Pero Linda me pide que no malgaste las entradas de cine.

-¿Cuál ibais a ver?

-Titanic.

-Paso.

-Venga Mello, no me hagas esto.

-¿Puedo llamarte cachorro en público?

-Ya lo haces.

-Sin que te quejes.

-Trato hecho.

Los chicos se fueron al cine para tragarse una película que ninguno quería ver, pero que en el fondo querían verla... Solo para estar con el otro.

Mientras tanto en casa de Sakura y Naomi...

-Habíamos quedado que irían a ver una película de acción Linda, de acción.

-Ya, pero es que...

-En fin, espero que el plan no se joda ahora.

La película se había terminado y los chicos decidieron ir a una discoteca para intentar olvidar ese tostón. Encontraron una agradable y que no estaba muy llena, así que decidieron entrar. Estaba sonando ONE, de D=OUT. Era una canción muy rítmica, así que Mello no se lo pensó y sacó a Matt a bailar.

La forma que tenía el rubio de bailar era digna de un dios. Movimientos de cadera que hasta Shakira envidiaría, unos movimientos tan sensuales que Apolo desearía y una mirada felina que provocaba que cada chica que lo mirara se desmayase.

Sin que los chicos se dieran cuenta, entraron dos gemelas en la discoteca dispuestas a hacerles una putadilla. Sakura se acercó peligrosamente a Mello y Naomi pasaba desapercibida mientras se acercaba a Matt. Con mucho disimulo lograron arrebatarles las llaves de casa y salieron escopetadas sin que nadie se hubiera dado cuenta de qué había pasado. Al salir del lugar, Sakura le mandó un mensaje a Linda.

Sakura Furukawa: Listo. Es tú turno.

Linda: Ok, ya están todos convencidos.

Las chicas se fueron a casa felices como nunca mientras los chicos seguían disfrutando sin saber qué había pasado. Pasado un buen rato decidieron regresar a casa, pero se dieron cuenta de no tenían las llaves de casa. Intentaron llamar a sus compañeros, pero ninguno contestó. Decidieron ir a casa y llamar a la puerta, pero al hacerlo nadie abrió. La casa estaba vacía y era impenetrable.

-¿Y si nos vamos a un hotel?- sugirió Matt.

-Creo que no nos queda otra.

Los chicos se dirigieron a un pequeño hotel no muy lejos de allí. Tuvieron que pedir la única habitación libre que, para su mala suerte, tenía cama doble. Decidieron subir y se encontraron con una simple habitación de paredes azul cielo y una cama central de sábanas grises.

Mello miró a Matt, tenía los ojos fijos en la cama. Recorrió el cuerpo del pelirrojo con su mirada. Su pelo, rojo como el fuego avivado; sus ojos, verdes como la hierba en primavera; sus labios, rosas como las flores de los cerezos; sus mejillas ligeramente sonrosadas... Empezaba a sentirse acalorado... El pelirrojo lo miró, pero el rubio fue incapaz de apartar la vista. Sus miradas se cruzaron, se entendieron perfectamente, se deseaban el uno al otro. Matt se le entregaba y Mello no rechazó esa oportunidad... ¡Estaba tan excitado en ese momento!

Mello arrinconó a Matt contra la pared atrapándole las muñecas con una mano mientras que con la otra empezaba a acariciarle bajo la camiseta. Lentamente comenzó a besar el pálido cuello del muchacho; besos lentos, suaves y apasionados; besos llenos de amor y pasión...

El pelirrojo se sentía en el cielo. Cada caricia era un motivo más para quererle, cada beso un grado más de excitación. El rubio, en cambio, quería más. Quería poseer a su cachorrito para que nadie se lo arrebatara nunca, ser él su único amo.

Mello le soltó las manos y le quitó la camiseta. El rubio comenzó a besar los pezones del pelirrojo con pasión, amaba cada rincón de ese cuerpo y quería poseerlo. Conforme subía el nivel de calor en sus cuerpos, Mello atacaba el torso del pelirrojo con más fiereza. Chupaba, besaba y mordía como si estuviera comiendo una tableta de chocolate.

El rubio bajó sus besos hasta el pantalón del muchacho. Le bajó el pantalón y la ropa interior de un tirón, dejando ver un cuerpo perfecto. Mello comenzó a besar el miembro de Matt, este último no cabía en su gozo. Nunca antes se había sentido así, quería que lo poseyera ya.

-Me... Mello...

-Tranquilo cachorro- dijo el rubio sensualmente- te daré lo que quieres...

Los dos muchachos se miraron. Mello tomó a Matt del brazo y lo tiró a la cama. El rubio comenzó a quitarse la camiseta de una manera tan sensual que incluso un stripper lo envidiaría, de seguido se quitó la parte de abajo como si fuera un profesional. ¡Dios!¡Qué cuerpo tenía! Estaba excitado, su mirada lo decía. Quería poseer a ese cachorro asustado, pero el pelirrojo no parecía muy asustado, más bien emocionado. No podía apartar la mirada del cuerpo del rubio, era un cuerpo demasiado perfecto para ser real. Cabellos dorados que le caían sobre el rostro, ojos azules en los que cualquiera se perdería, labios rosados que esbozaban una sensual sonrisa, unas mejillas tan rojas como la sangre, músculos marcados que cualquier hombre ansiaría tener; pero rápidamente se desvió hacia abajo, miraba atentamente el miembro que iba a poseerlo, ahora sí estaba asustado, ¿realmente podría entrar?

Mello se posicionó encima de él y comenzó a susurrarle al oído:

-Eres un cachorrito malo, ¿hacia dónde mirabas?- el rubio le mordió el lóbulo de la oreja, lo que dejó oír un pequeño gemido por parte del pelirrojo- te... quiero... cachorro...

Matt abrió los ojos. Lo había dicho, Mello lo había dicho. No sabía cuánto llevaba esperando oír eso de su boca.

El rubio volvió a acariciar cada rincón de su cuerpo, pero más rápido y de una manera mucho más sensual. El tiempo pasaba rápidamente entre besos, caricias y gemidos. Sin contenerse más, Mello metió un dedo en la entrada del pelirrojo y comenzó a hacer círculos dentro de él. Repitió la escena varias veces hasta que decidió que ya estaba listo.

Mello metía lentamente su ya erecto miembro, Matt era muy estrecho aún.

-Ah... Ah... Ah...- era lo único que lograba decir el pelirrojo, sin querer, se le escaparon unas lágrimas. Dolía, dolía mucho, pero era un dolor agradable... Cuando el rubio la tuvo toda adentro, comenzó a embestir ferozmente a Matt. Los gemidos eran más intensos que antes, le gustaba, le gustaba mucho- ¡Ah! ¡Ah! ¡Mello! ¡Ah!

El rubio embestía y embestía provocándole un placer inimaginable a Matt y así mismo. El placer aumentaba y los gemidos no cesaban y, finalmente, llegaron juntos al orgasmo.

-¡Mello!

-¡Matt!

Gritaron al mismo tiempo. Mello salió de él y se tumbó a su lado abrazándolo.

-Te quiero Matt...

-Y yo a ti Mello- dijo correspondiendo al abrazo- y yo a ti...

Mientras tanto en otro lugar...

En uno de los peores barrios de la ciudad, una figura se alzaba sobre todas las demás. Una figura que tenía un destello especial, un brillante ojo azul se observaba a través de sus cabellos mientras que el otro permanecía oculto bajo ellos. El ojo visible estaba enrojecido, había llorado y mostraba odio, furia, ira.

-¿Habéis entendido?- preguntó con una siniestra voz.

-¡Sí!

-Bien- la figura se dio la vuelta y caminó sola por los pasillos del destartalado edificio- se arrepentirá de haberme dejado tirada...