Disclaimer: Vocaloid y sus personajes son propiedad de Yamaha Corporation. Esta historia fue escrita sin fines de lucro. UA.
Capítulo II
—Len, ¿qué está pasando?
El profesor dio un paso hacia adelante, alarmando tanto a Rin como a Len.
—Len-kun, por favor, no asustes innecesariamente a Rin, sé que lo que menos deseas es preocuparla.—Gackupo regresó su mirada hasta la rubia, notando cómo los músculos de ésta temblaban rígidamente. Él sonrió gentilmente.— Rin-chan, no tengas miedo; lo que mencioné es un regla muy básica en escuelas como ésta. Es necesario llevar un riguroso control sobre las salidas de los dormitorios para que los estudiantes aprendan a ser responsables. Es imposible salir de aquí sin un permiso especial. Solo el coordinador de tu división puede otorgarte ese permiso para abandonar el campus. Y, la única forma de conseguirlo es demostrando una actitud correcta y un buen desempeño a la hora de los estudios. Es algo complicado, pero justo ¿no?
—Sí, muy justo—gruñó el rubio. El alto hombre de cabellos morados le concedió a Len una sutil mirada. Éste desvió el rostro y murmuró una barbaridad—. Ustedes los profesores no son de fiar. Tú dices lo del permiso como si fuera una cosa sencilla de lograr, cuando es en realidad una meta inalcanzable para todos los estudiantes. Nadie tiene interés de creerse esa mentira... Como si alguno de los directores estuviese dispuesto de dejar que nosotros nos marcháramos de aquí, ¡ja! No me hagas reír, Gackupo.
—Len...—La confundida voz de Rin se oyó como un suave susurro en los oídos de ambos hombres. Len se volvió a verla de frente.— ¿Cómo conoces a Kamui-san?—Indagó intrigada. Len chasqueó la lengua y entrecerró sus ojos.— ¿Tú estudiaste aquí?—Él enmudeció, sin saber qué contestarle. Rin se sintió engañada.— ¿Por qué no me dijiste?
—¡Te encontré!—Cul apareció detrás de ellos, agarró a Len por uno de sus brazos y lo haló hacia ella. Sin mucha fuerza, golpeó los brazos de Rin y la separó del chico. La rubia se petrificó por el repentino desgarramiento que ocasionó la recién llegada. Ésta se quedó examinándola.— ¿Mmm? ¿Quién eres tú? Es la primera vez que te veo...
—¡Suéltame! ¡Oye!—La chica clavó de vuelta su completo interés en Len y enseñó un par de auriculares negros que escondía detrás de su espalda. En los costados de cada audífono había una especie de signo. Era una estrella roja encerrada en un círculo amarillo sobre la que brillaba una V dorada.
Rin notó cómo el chico perdía color al ver aquel accesorio. Gackupo se paró detrás de la joven rubia quien, atosigada por sensaciones de desconcierto y perplejidad, no entendía nada de lo que ocurría a su alrededor. Apenas llegó a asimilar la presencia del maestro detrás de ella. Gackupo le acarició la cabeza y deslizó su mano por su cabellera. Rin volvió su atención a lo que sucedía con su amigo, sin poder mover un músculo. Estaba tensa y su cuerpo no le respondía. Aquello le producía una fuerte frustración.
Cul incrustó los audífonos en la cabeza del chico, encajando cada auricular sobre las orejas del muchacho, mientras que en su rostro se estiraba una apagada sonrisa. La expresión de Len se deformó en una de perpetuo dolor, como si tuviese una fuerte migraña, y terminó desmayándose a los pies de la rubia. Ésta se escandalizó.
—¡Len!, ¡Len!...¡¿Qué le hiciste?!—Trató de agacharse, pero Gackupo la sostuvo por los hombros. Rin sintió que cada célula de su cuerpo se paralizaba. Cul bufó.— ¡¿Quién eres y por qué le hiciste eso a Len?! ¡Contéstame! ¿Qué está ocurriendo?—Rin giró su cara hasta dar con Gackupo. Apretó los labios y le miró aterrorizada.— ¿Qué está sucediendo? ¡Kamui-san! ¡Por favor...!
—Rin-chan, cálmate, por favor... No comprenderás nada si no te tranquilizas.
—¡¿Qué?! ¡¿Cómo podría calmarme después de...?!—Rin percibió cómo se nublaban sus ojos y su vista se tornaba borrosa. Miró a Len inconsciente en el suelo y el pánico incrementó junto con sus constantes mareos. Las palabras de Len resonaban una y otra vez en su mente:
"Tienes que irte de aquí, Rin..."
Una fuerte presión hizo sucumbir a Rin. Ésta perdió la noción de lo que sucedía a su alrededor mientras se desmayaba entre los brazos de Gackupo. El profesor suspiró con pesadez, como si un insoportable arrepentimiento lo invadiera por completo. Cul recorrió a la joven de pies a cabeza.
—Gackupo-sensei, ¿quién es esa chica?—La pelirroja señaló con su despectivo dedo a la rubia.— Sé que llegó esta mañana en compañía de Len desde Osaka, pero...
—Es una amiga de él. Su nombre es Rin Hanazono.
—¿Amiga de Len...? Eso sí que es nuevo. No creí que este tipo tan excéntrico pudiese hacerse amigo de una chica tan escandalosa—Cul descubrió el rostro adolorido y exhausto del muchacho, y tomó una gran bocada de aire—. Dicen que el tiempo cambia a las personas, supongo que Len no fue la excepción...
—Ella es, casualmente, conocida de Ia y Leon, los dos delegados de tercer año de secundaria.—La pelirroja se quedó pensando, tratando de ubicar los rostros de los mencionados. Gackupo ladeó su cabeza y volvió a hablar:— Cul, ¿podrías llevarte a Len al hospital? Yo me haré cargo de Rin-chan.
La joven cruzó sus brazos sobre su pecho, adoptando una expresión reflexiva, sin quitar sus orbes de la rendida rubia. Después de una no muy prolongada pausa, Cul retomó el habla:
—Cuando recibimos información de la llegada de Len a Tokio, nos mantuvieron vigilando a su acompañante para buscar la forma de separarlos... No obstante, la suerte nos sonrió y esos dos tuvieron un tonta pelea, por lo que decidieron tomar caminos separados. He de admitir que fue inesperado que usted apareciera con esa mocosa por aquí. Su interés en ella solo puede tener una explicación, Gackupo-sensei. ¿Acaso esa niña...?—El profesor afirmó seriamente, quitándole las palabras de la boca. Cul asintió con lentitud mientras fijaba sus ojos en el rostro de Rin. Sus mejillas estaban chapoteadas por un tierno carmesí y sus ojos tenían rastros de gotas saladas en su lagrimal.— Oh, entonces... Creeré que usted ya le ha reportado a los directores que tenemos una candidata a nueva estudiante, ¿no es así?
—Precisamente para eso me han citado en los cuarteles principales. El vigilante me ha dicho que he recibido la orden de reportarme con Mew apenas llegase a la Academia—él levantó a Rin y le tocó la cabeza por segunda vez—. Después de todo, nada se les escapa a los de arriba...—Susurró depresivo. La pelirroja sentó a Len y lo subió con algo de dificultad a su espalda.
—Si ve a Nagone en las oficinas de Mew-sama, dígale que estaré en el hospital vigilando a Len. No le quitaré la vista de encima hasta que se haya recuperado... Por el tiempo que ha pasado sin recibir la descarga eléctrica, supongo que tardará unos dos o tres días en estabilizarse. Me haré cargo de que nadie más que Mew-sama vaya a verlo... Si Mew-sama pregunta por mi reporte, Lenka y Haku ya lo tienen cubierto. Nos vemos luego, Gackupo-sensei.
—Adiós...
Gackupo observó como la alumna de segundo año de preparatoria emprendía su marcha hacia la restringida zona del hospital de la Academia. Cul se retiró con el rubio sobre ella como si fuese un saco de papas, tarareando melodías profanas y vacías de alegría. Aquella chica era todo un siniestro misterio.
—Perdóname Rin, pero ya has quedado envuelta en esto...—Musitó culpándose de todo lo ocurrido.— El lado bueno de todo, pequeña, es que verás a tus amigos Leon e Ia nuevamente... Aunque, después de lo que les pasó, quizás sería mejor que no te toparas con ellos...
...
Rin apretó los párpados, reacia a abrirlos al sentir una ráfaga de luz cálida sobre sus ojos. Sentía los músculos contraídos y débiles. Cuando se movía, fuertes punzadas perpetraban su cuerpo desde específicos puntos. Se giró, rehuyendo de los rayos que le lastimaban los ojos, y fue descubriendo su mirada cristalina con mucha cautela. Observó que se hallaba en una especie de cuarto, completamente blanco y desértico. En una silla a su lado descansaba el maestro que la había arrastrado hasta las profundidades de aquella locura. Como si hubiese recibido una descarga, se irguió abruptamente y plantó sus ojos sobre aquel hombre.
—¿Kamui-san?—Murmuró tenuemente. Gackupo contrajo su pasiva expresión y dio señales de estar despertando de su magnífico sueño. Él observó a Rin.
—Has despertado, qué bien.—Las dudas atestaron la mente de Rin, produciendo, como consecuencia, un miserable dolor de cabeza. Ella parecía estar atrapada en una especie de ensoñación. Si habían aplicado algún tipo de medicamento sobre ella, éste aún seguí surtiendo efecto.
—¿Qué me ha pasado? ¿Por qué estoy aquí?—Rin bajó su mirada hasta dar con su cuerpo. Cargaba una bata de hospital color rosa pastel con puntitos blancos. Ella colocó una expresión de asombro.— Oh, no. ¿Estoy en un hospital?
—Así es. Colapsaste tras ver cómo Len se desmayaba y quedaste inconsciente. Por lo que entendí del diagnóstico, tenías una alta deficiencia de hierro y otros nutrientes. Llevas dormida tres días, Rin-chan.
—¡¿Tres días?!—Repitió incrédula.—¡Mi madre y mi abuela deben estar muy preocupadas! ¡Tengo que volver, yo...!—La alarmante muchacha despertó la preocupación dentro de Gackupo. Éste la sostuvo de los hombros para mantenerla calmada.
—No, Rin-chan. La escuela ya les ha avisado sobre tu situación. No tienes por qué inquietarte, tu familia está al tanto de lo que ocurrió.
—¿Cómo está Len?—Recordó fugazmente lo que sucedió y se alejó de Gackupo.— ¿Ya está mejor?
—Sí. La capacidad de ese chico para recuperarse es sorprendente. No necesitó más que un día en el hospital para que su cuerpo sanara y se pusiera estable. ¿Grandioso, no?—Rin asintió, aliviada.
—¿Cuándo me darán de alta, Kamui-san?
—Ya que te has despertado, creo que podrás irte del hospital hoy mismo. Luego, te guiaré a los dormitorios para que veas tu nuevo cuarto.
Rin se sorprendió. ¿Qué había dicho?
—¿Mi nuevo cuarto? ¿De qué habla?
—Rin-chan, después de que perdieras la conciencia, la directora de la sección secundaria estuvo a tu lado por unos momentos cuando fuiste trasladada hasta acá. De alguna forma, tú llamaste su atención, por lo que ha establecido que estudiarás aquí temporalmente; quiere cerciorarse de que su intuición no falló. Ella asegura que un gran potencial se esconde detrás de ti...
—¿Gran potencial?—Rin no comprendía a qué se refería.— ¿Cómo es eso posible? ¡Ella no me conoce! Kamui-san, yo...
—Ya lo he oído. Len dijo que no eres buena en nada, pero eso está por verse. A veces las personas que los demás tachan como fracasadas esconden habilidades inimaginables. La directora confía en que tienes un gran talento que espera dentro de ti para darse a conocer. La Academia se encargará de descubrirlo por ti.
—¡No puede ser!—La rubia se quedó viendo la relajada mirada de Gackupo. Las dudas poco a poco menguaron y ella calló.— Yo, ¿una estudiante de la Academia Vocaloid...?—Rin forzó una sonrisa.—Es... grandioso, ¿no?
—Sí, así es. Me alegra que sonrías otra vez, Rin-chan. No hubiese podido perdonarme si no recuperabas tu entusiasmo—la rubia movió su cabeza, afirmando. Su mente divagó hasta dar con la cara preocupada de Len. No entendía, ¿qué tan difícil sería adaptarse a ese lugar?—. Hay una cosa que tengo que comunicarte, así que permanece en silencio mientras te la digo, ¿está bien?
—De acuerdo...
—Como sabrás, es política de la escuela tener un control muy preciso sobre sus estudiantes. Por ahora, como eres una nueva alumna, no podrás hablar con tu familia hasta que tu desempeño sea evaluado. Dependiendo de tu calificación, podrás recibir un número determinado de visitas cada cierto tiempo, además, quedará determinado el número de cartas que puedas enviar y las llamadas que puedas hacer. Por ahora, eso es lo más relevante mientras te acostumbras a nuestro sistema...
—¿Quiere decir que no podré hablar con mi mamá y mi abuela cuando quiera si no consigo una buena calificación?—Rin se horrorizó, recordando vagamente lo dicho por Len. Chocó su palma contra su cara y suspiró.— Jamás seré capaz de ver a mi familia de nuevo...—Sollozó recordando lo mal que se le daban casi todas las materias. Gackupo la observó algo divertido.
—¿Gackupo-sensei?—Tocaron tres veces la puerta.
—Pase.
A la recámara entraron dos muchachos que aparentaban ser de la edad de Rin. El chico era más alto que la muchacha que lo acompañaba. Tenía el cabello blanco y una indescifrable mirada turquesa; su rostro emitía una singular paz. Cargaba unos audífonos con aquella extraña impresión de V-03. La chica, por su lado, poseía un sedoso cabello verde, corto, y sus ojos eran de un profundo jade. Ella también tenía cargaba los mismo auriculares, pero con el símbolo V-02.
—Piko, Gumi...—les nombró el profesor, sonriendo. Los aludidos se quedaron evaluando a la rubia postrada en la cama. Parecía que leían cada una de sus facciones.—Rin, estos son Piko Utatane y Megumi Megpoid, los delegados de tu clase. Ellos te enseñarán las instalaciones del colegio una vez te hallas integrado a tu grupo, ¿entendido?
—Sí... Ah, mi nombre es Rin Hanazono, es un placer—armó una tímida sonrisa. De alguna forma, pensar que aquellos dos muchachos eran un par de genios la intimidaba. Los otros dos permanecieron mudos por unos segundos. Luego, sucedió una explosión de emociones.
—Eres tan tierna—Apuntó Gumi encantada. El pulso de Rin retomó un ritmo normal tras el alegre comentario de la chica.— El placer es todo nuestro, Rin-chan. Puedes decirme Gumi, ése es como mi verdadero nombre porque Megumi de alguna forma no me gusta... Suena como un trabalenguas... Megumi Megpoid...—la rubia perdió el aliento al ver cuán rápido hablaba de la joven de cabellos verdes—. Seamos amigas, ¿está bien? Será genial tenerte con nosotros. ¡Bienvenida a la Academia! Aunque, tienes que tener en cuenta de que no somos una escuela normal, para nada normal... Y nuestro salón es el más temido de toda la secundaria, pero... Oh, ¡Piko! ¡No te quedes ahí! Sé amable con ella, ¡tu expresión tan seria es aburridísima! ¿Verdad, Rin-chan?
—¿Eh?
—Ven, ven. Rin, él es Piko, aunque es muy inteligente suele tener un carácter introvertido y modesto. Es callado y tranquilo, por eso lo eligieron como el delegado de la clase. A mí me escogieron porque decían que Piko, siendo tan pasivo, necesitaba a su lado alguien con una personalidad chispeante que lo apoyara y lo animara a no tomar siempre decisiones racionales. No había nadie mejor que yo para cumplir ese papel—Gumi rió amigablemente—. ¿Verdad, Piko?
—Sí... Gumi es la compañera perfecta para nunca-estar-callada.—Acusó con una tierna sonrisa. La chica negó con la cabeza y regresó su atención a una desorientada Rin. Ella no esperaba que esos dos tuvieran personalidades tan diferentes y... peculiares. Era extraño. Ella pensaba que no serían tan abiertos. El miedo se marchaba con cada palabra que Gumi soltaba.
—¡Ah! Rin, ¿sabías que Gackupo es mi primo?—Comentó con ánimo.
—¡Wow! No se parecen...—contestó la rubia.
—Sí, Gackupo es muy viejo y serio, ¿o me equivoco?—Se mofó la chica. El otro movió su cabeza con desaprobación.
—¿Cómo que viejo? ¡Tan solo tengo 25 años!—Replicó. Gumi sacó su lengua, enterneciendo su mirada.
— Oye, ¿cuándo Rin saldrá de aquí? Me muero por darle un tour exclusivo por toda la Academia. ¡Será fantástico!
—Pues, puede irse ahora, pero tengo que llevarla a su dormitorio y entregarle su uniforme. Además, hay que presentarla a la clase y...
—¡Nosotros nos encargaremos! ¿De acuerdo?—Gumi golpeó el hombro del chico de cabellos plateados para que accediera. Éste liberó un suspiro de cansancio y aceptó el trato. Ella victoreó feliz.
—Entonces, dejo en sus manos el cuidado de Rin-chan. Ella será la compañera de recámara de Miku, así que debe estar esperándola. Piko, cuídalas a ambas. Nos vemos en el salón en unos 20 minutos, no lleguen tarde. ¿Oíste, Gumi?
—Sí, sí... Ya escuché. No te preocupes, cuando estoy con Piko, ¡jamás me retraso!—Gackupo esbozó una última sonrisa y se retiró de la habitación. Rin observó a sus nuevos compañeros.
—Entonces, tienes que cambiarte para que podamos llevarte a los dormitorios y luego te presentemos a la clase. Bien, bien... Ven, Piko, esperemos afuera mientras Rin-chan se cambia. No es de buena educación ver a una chica desnudándose—la rubia se sonrojó notablemente, al igual que el muchacho.
—¡Gumi! ¿Por qué no cuidas más tus palabras? Siempre siendo tan directa...—Y una leve discusión empezó entre los delegados cuando la puerta se cerraba detrás de ellos. Rin visualizó en una esquina del cuarto la ropa con la que había llegado a la academia, se desvistió y se cambió. Cuando salió, Gumi y Piko hacían las paces.
El trío se dirigió hacia los dormitorios femeninos. Era un edificio realmente grande y pintoresco, parecía una gigantesca casa de muñecas con decoraciones de la época victoriana, aunque poseía sus toques modernos. Habían muchos arbustos y flores a su alrededor, acentuando la atmósfera de chicas que se levantaba a la redonda. Una agradable fragancia aromatizaba el aire y producía una sensación de gusto.
En las escaleras fuera de los dormitorios se encontraba una muchacha, más alta que Rin y Gumi, de largos cabellos aguamarina y unos preciosos ojos color turquesa, levemente más opacos que los de Piko. Su piel era fina y pálida. Tenía el rostro apoyado sobre sus rodillas y se encontraba perdida viendo el vacío.
—¡Miku, despierta!—La cantarina voz de Gumi le despertó de su ensimismamiento.
—Gumi, Piko...—Los dos cristales turquesas se frenaron en Rin y la examinaron de arriba-abajo. Miku mostró su cálida sonrisa cuando terminó de procesarla.— Tú debes ser Rin Hanazono, ¿cierto? ¡Al fin tengo una compañera de cuarto! ¡Bienvenida! Mi nombre es Miku Hatsune, ¡un placer!
—Miku, Gackupo ha dicho que debes de tener todo preparado para la llegada de Rin. ¿Su uniforme está listo?—Miku asintió animada. Las tres chicas se disponían a subir cuando Piko las paró con su voz.
—Este... Yo no tengo permitido entrar en los dormitorios de las chicas, así que las esperaré aquí. No tarden, por favor.—Ellas dieron su consentimiento e ingresaron al recinto, riéndose de lo avergonzado que se encontraba el chico cuando se disculpó por eso. Ascendieron por la elaborada escalera de madera hasta el segundo piso y llegaron a la última puerta del corredor.
—Bueno, ahora es oficial... ¡Bienvenida a tu nuevo cuarto!
Gumi abrió la puerta y le permitió acceder a una habitación realmente confortable. El cuarto era lo suficientemente espacioso para las dos chicas. Tenía dos camas mullidas, una al lado de la otra, vestidas con sábanas rosas y almohadones blancos. En el medio de los camastros, había dos estantes paralelos sobre una mesita de noche con una bonita lámpara en forma de orquídea. Había un escritorio al costado de cada cama. La cama de la izquierda era ocupaba por Miku. Rin se quedaría con la derecha, que se encontraba más cerca de la ventana.
—¡Es tan lindo!—las otras dos intercambiaron miradas graciosas. La mueca en el rostro de Rin producía algo de miedo, pero resultaba muy chistosa.
—Aquí está tu nuevo uniforme...—Miku abrió un armario y sacó un gancho del que colgaban una chaqueta negra, una falda con una tela desceñida de cuadros grises, una camisa blanca y un lazo rojo para el cuello. Rin se embelesó mientras lo examinaba. Gumi revisó la hora.
—¡Oh! Rápido, alístate pronto, tenemos que irnos en 10 minutos si no queremos llegar tarde—el rostro de Rin exteriorizó su sorpresa—. Los dormitorios están un poco lejos de la sección secundaria. ¡Vamos, date prisa, no tenemos todo el día!—Miku le enseñó el baño y la dejó cambiándose.
—¿Cuál es el gen-V de Rin-chan?—Indagó Miku suavemente, pensando que quizás Gumi la conocía mejor que ella. Ésta, en cambio, encogió los hombros y negó.
—No tengo idea. No le he preguntado y Gakcupo tampoco nos ha dado ninguna pista. Supongo que pronto lo averiguaremos. Ah, ¡Rin, rápido, si demoras más tendremos que correr hasta el salón!
—¡Ya estoy lista!—Ella saltó, atolondrada, hasta el exterior.
—Por cierto, aquí tienes...—Miku le entregó a Rin un par de audífonos negros, como los que ellas cargaban. El símbolo de Miku era como el de Piko: V-03. No obstante, en los auriculares de la rubia no había nada.
—¿Qué significa esto?—Preguntó. Pero, antes de que alguna pudiese responder, una voz gritó por el pasillo:
—¡Chicas, llegaremos tarde si no se dan prisa!—Piko se asomó por la puerta y Miku y Gumi le dirigieron una mirada amenazadora—, ¡oh! La-La encargada me dejó entrar, ¡rápido!
Y así, los tres corrieron al aula de clases. Un extraño sentimiento se propagó por el cuerpo de Rin. Se sentía nostálgica y entusiasta. Podía sentir que un gran número de aventuras le aguardaban por delante, aunque... Nunca se imaginó cómo serían.
El destino no siempre es justo.
Aquí el segundo capítulo ^^. Espero que les agrade. Aunque, creo que expliqué algo tarde como era el uniforme de la Academia Vocaloid. Si tienen alguna duda, sugerencia, comentario... ¡No duden en decírmelo! Muchas gracias por leer :D ¡Lo aprecio muchísimo!
Atte: Uni Sawada.
