Disclaimer: Vocaloid y todos sus personajes son propiedad de Yamaha Corporation. Ésta es una historia escrita sin fines de lucro. [UA].


Capítulo III

—¡Chicas, rápido! ¡La clase está apunto de comenzar!—Advirtió Piko, deteniéndose al pie de las escaleras del edificio de la sección secundaria. Miku y Gumi ya estaban familiarizadas con aquel ostentoso ambiente, por lo que siguieron corriendo sin detenerse. No obstante, Rin, viéndose atrapada en un nuevo mundo fastuoso, se quedó estática mientras se perdía en las atenciones que le dedicaba a la majestuosa edificación.

Era un monumental edificio de tres plantas, con los muros pintados de ocre tierra. Las paredes estaban repletas de grandes ventanales con bordes metálicos recubiertos con un tenue gris nacarado. El techo se levantaba de forma irregular. Una pendiente color oliva se levantaba entre dos torres coronadas por un par de cúpulas. Gumi se detuvo en la cima de las gradas, se regresó y confirmó sus sospechas: la rubia estaba embelesada con el lugar.

—¡Rin!—Gritó. La mencionada reaccionó y los alcanzó. Si el edificio era fabuloso por fuera, era aún más hermoso y fantástico por dentro.

Las paredes vestían colores cálidos, cuya degradación abarcaba la gamma de naranjas brillantes, pasando por amarillos tenues y terminaba en el inmaculado blanco. Los pasillos eran recorridos por intensos rayos solares, que caían de las altas lucernas y se expandían a lo largo de los corredores. El piso se encontraba oculto debajo de una bonita alfombra vino tinto. Rin siguió a Piko, a Gumi y a Miku a través de otras escaleras menos opulentas que las del exterior, de un trabajado barandal balaustrado. Al mismo tiempo en que ascendían Rin le echaba furtivos vistazos a su entorno. Aquella academia defendía con honor su reputación tan aclamada.

—¿Qué clase tenemos ahora, Piko?—Indagó Miku desacelerando el paso. Los demás también redujeron su apresurado andar; si los veían corriendo en los pasillos terminarían castigados por algún monitor.

—Historia Universal, con Sakine-sensei—respondió el chico recuperando el aliento—. Hanazono-san, ¿puedo preguntarte algo?

—Adelante, Piko-kun—contestó ella parándose. Miku y Gumi se detuvieron unos escalones más arriba, mientras Piko se frenaba en la intersección. El muchacho suspiró, cansado—. ¿Qué sucede?

—¿Gackupo-sensei te ha explicado ya qué es un gen-V?—Quiso saber. La rubia movió su cabeza de lado, dando una negativa ante aquella extraña interrogación. Pronto advirtió consternación en las miradas de sus nuevos amigos. Una enardecedora intriga le quemó el pecho a Rin.— Es mejor que sepas esto antes de que entremos en la clase, Hanazono-san, porque el "gen-V" es el motivo por el cual todos hemos sido reclutados en esta academia...

—¿Qué es el gen-V?—Miku sonrió.

—El gen-V es una mutación muy particular que puede presentarse únicamente en el ADN humano. Dicho gen es el resultado de un experimento fallido que se dio aquí, en Japón, hace unos 50 años atrás.

—Los presentes el día del incidente terminaron siendo infectados con una sustancia virulenta en la sangre—tomó la palabra Gumi. La rubia apretó su mano contra su pecho y contuvo sus respiración—. El virus fue llamado Vocal-01D y fue diagnosticado como benigno después de varias investigaciones.

—Nosotros, Hanazono-san, somos las consecuencias de esa infección—señaló Piko—. El virus tiene una composición tan excepcional que la única forma de contagio es durante la definición de caracteres hereditarios. Ataca durante la mitosis y reforma el ADN del bebé en formación. Añade un extraño componente a la cadena de aminoácidos, conocido como "elemento V-10". El propósito del experimento era desarrollar al "humano perfecto", algo más que un superdotado, cuyas habilidades trascendieran las expectativas de la evolución.

—La sustancia que se adhiere al ADN destruye ciertos parámetros y nos otorga habilidades increíbles que superan lo razonable. Es como si fuese un milagro. Para el mundo exterior somos prodigios que destacan en campos comunes como música, artes plásticas, ciencias, deportes... Cuando, en realidad, somos creaciones singulares. Aquí nos entrenan y nos ayudan a perfeccionar la habilidad que el gen-V nos concede. Podríamos comparar nuestros dones con poderes de noveles de ciencia ficción—complementó Miku con una dulce sonrisa.

La rubia sintió su lengua entumecerse. No conseguía asimilar toda la información que había recibido. Aquella historia parecía demasiado inverosímil, demasiado fantasiosa e irreal. Gackupo no había mencionado nada sobre anomalías genéticas y poderes extravagantes. Pensó que sus compañeros se burlaban de ella, pero en sus facciones no se atisbaba algún rastro de diversión o mofa. Solo había seriedad. Si lo que decían era cierto, ¿qué rayos hacía ella en aquel lugar? Hasta lo que sabía, en ella no había ni un minúsculo rastro de ser un fenómeno. Con temor, intentó probarlos.

—¿Cuáles son sus habilidades?

—Yo puedo transformarme en cualquier animal por un tiempo determinado—se adelantó Gumi orgullosa. Su espectacular y tierna sonrisa demostraba lo mucho que amaba su gen. Le observó, insólita—. ¿Quieres una demostración? Piensa en cualquier especie y...

—No, Gumi. No seas vanidosa—la imposibilitó Miku. Ésta refunfuñó y se resignó, alegando que lo dejaría para otra oportunidad. Rin le regaló una aturdida mirada—. Yo puedo dominar a las personas si entro en contacto con sus sombras...—informó la de cabellos turquesas.

—¡No puede ser!—Soltó la rubia, incrédula. Piko permanecía callado, sin desmentir nada. Rin lo vio detenidamente, esperando con emoción su respuesta—. ¿Y tú, Piko-kun? ¿Qué puedes hacer?

—Piko tiene la capacidad de acelerar el proceso de regeneración celular. En pocas palabras, si resultas herido físicamente, él puede sanarte en cuestión de minutos. También ha aprendido a bloquear la sensación de dolor y "absorberla". Si se lo propone puede traspasar ese dolor a alguien más, aunque aún está desarrollando esa habilidad.

—¡Ustedes son increíbles!—Comentó la chica maravillada. Unas modestas sonrisas se asomaron en los rostros avergonzados de los otros.—La verdad es que no consigo comprender por qué yo estoy aquí—confesó repentinamente—, yo no tengo ningún talento ni alguna habilidad tan espectacular como ustedes. De hecho, podría decirse que soy una buena para nada. Jamás pensé que esta escuela sería... así. Es como otro mundo...

—¿Gackupo-sensie fue quien te encontró, no es verdad?—Rin contestó con un suave "sí".—Nosotros los Vocaloid tenemos ciertas peculiaridades que nos distinguen de los demás humanos. Por ejemplo, en nuestra sangre hay un número anormal de minerales en comparación con el estándar común que se conoce en los seres humanos. Nuestra nivel de energía es superior al de personas normales; nuestros reflejos son más rápidos y precisos... También, nuestra forma de hablar nos diferencia imperceptiblemente de los demás. Esta última, en particular, es la más fácil de hallar. Gackupo-sensei tiene un oído extremadamente sensible, Rin-chan. Nuestras cuerdas vocales fueron afectadas de tal forma por el virus que las frecuencias que emitimos son muy peculiares. Podría decirse que es el resultado de tu sistema inmunológico intentando adaptarse al virus que permanece vigente en ti hasta que mueres.

—Es como cuando pescas un resfriado y tu garganta te arde y hablas carraspeado—continuó Piko—. Esta anomalía fue encontrada en la segunda generación de Vocaloids, casi 10 años después del accidente, por un Vocaloid con la misma habilidad que Gackupo-sensei. Creo que era su abuelo...

—¿Eso quiere decir que Kamui-san captó esa anomalía en mi voz?—Corroboró alegrándose. En sus ojos latió la ilusión y la emoción. No todos los días se recibe la noticia de tener una capacidad de esa clase.— ¿Por eso dijo que la escuela se encargaría de descubrir "mi talento" por mí? ¿Él sabía de todo eso?

—Sí, así es—Rin saltó y abrazó a Miku y a Gumi. Las otras dos se asustaron por la repentina muestra de cariño—. ¡Eso es tan genial! ¡Quiero descubrir cuál es mi gen-V !—Sus nuevas amigas rieron entretenidas al ver como Rin se guindaba de sus cuellos y chillaba felizmente. Perdió interés en saber porqué Gackupo no le había informado sobre eso; supuso que tendría sus razones.

De repente, la cara de Piko, que mostraba una amable sonrisa, borró todo rastro de alegría y palideció. Los ojos del chico yacían sobre un trío bastante problemático que ascendía por los escalones. El trío se detuvo frente a sus amigas, con aquel aura sombría que solía emitir. Piko supo que el humor de los chicos empeoraría si Miku y Gumi no se quitaban del camino. Rin les daba la espalda y seguía con su cabeza hundida entre los cuellos de sus compañeras, por lo que no notó la llegada de aquella amenaza. Gumi y Miku se paralizaron y tomaron a Rin por los hombros, intentando calmarla y separarla de ellas.

—¿Qué sucede?—Murmuró sorprendida. Iba a darse la vuelta cuando una voz la congeló en su puesto.

—Muévanse—ordenó la fría voz de Len. Su corazón palpitó. Era él, no podía equivocarse. Conocía demasiado bien esa voz. Se giró con lentitud y se encontró frente a frente con los ojos indiferentes de aquel chico. Se veía más enojado que nunca. Rin lo evaluó.

El uniforma que lucía parecía tener el toque personal de Len. Llevaba la chaqueta negra desabotonada, abierta y arremangada. Debajo de ésta se distinguía un suéter grisáceo, cuyas mangas cubrían parte de los largos dedos del chico; y el cuello de una camisa blanca algo arrugada. La corbata roja que rodeaba su cuello estaba floja. La rubia se sonrojó al pensar que se veía bien con aquella vestimenta. Pronto alzó los ojos y los conectó con los de él.

Cuando los dos celestes se fundieron en uno solo, el rostro de Len se deformó a causa de la sorpresa y la inquietud. Sus acompañantes, dos chicos ligeramente más altos que él, examinaron su expresión angustiada. Miku, Gumi y Piko también se fijaron en el impactante desasosiego que cubrió el semblante impertérrito de Len. Nadie comprendía qué pasaba o por qué el rubio se había trastornado de aquella forma.

—¡¿Qué estás haciendo tú aquí?!—Len alarmó a los demás con su exclamación. Agarró a Rin fuertemente por los hombros y la batió brutalmente. Rin se sobresaltó—, ¿por qué llevas ese uniforme? ¡¿Quién te ha dejado ponértelo?! ¡¿Cómo has llegado hasta aquí?! ¡¿Por qué no estás en Osaka?! ¡Responde!

—¡Basta, me lastimas!—Enfatizó separándose. La expresión de Len fue de sorpresa y enojo. Resopló y se esforzó por controlar sus desbocados sentimientos de furia.

—¿Qué estás haciendo aquí, Rin?

—¿Qué no es obvio? Si llevo esta ropa es porque ahora también soy una estudiante de esta academia—Los ojos de Len se encresparon y su respiración se tornó pesada—. ¿Qué sucede? ¿Por qué estás tan enojado? ¡Cambia esa cara! ¡Me tenías preocupada! ¿Es que no te puedes mostrar más amable y considerado?—Le molestaba que el rubio tuviera ese tipo de reacciones violentas. Durante todo el camino hacia la secundaria no había parado de pensar en él ni un segundo. Quería verlo y cerciorarse de que estuviese repuesto. Pero, él siempre... Siempre siendo tan obstinando e impredecible. Siempre arruinándolo todo con su nefasto humor.

Len sintió cómo su sien iba a reventar de estrés

—... ¿Por qué te comportas tan distante y malvado conmigo siempre? ¿Por qué? Ah, ya sé. Es muy simple la respuesta: porque no eres más que un verdadero e irremediable tonto. ¡Jamás valoras algo de lo que hago! Si estoy aquí es por ti, idiota. ¡Ugh! ¿Por qué no puedes apreciar las molestias que me tomo por ti?—No es que a Rin le gustase alardear sobre los detalles bondadosos que hacía por los demás, porque sabía perfectamente que esos gestos se apreciaban más en el silencio personal, pero cuando se trataba de Len todo cambiaba de perspectiva.

—La única idiota aquí eres tú—farfulló aún más enojado. Rin frunció su ceño, ofendida—. No deberías estar aquí. Tú no perteneces a esta escuela, eres demasiado descuidada, olvidadiza y torpe. ¿Quién demonios fue el estúpido que trajo?

—¡No insultes a Kamui-san! ¿Por qué no aprendes a controlar esa filosa lengua tuya y empiezas a mostrar más respeto por la gente a tu alrededor? ¡No eres nadie para juzgarme de esa forma! ¡Ah, me exasperas tanto!—La osadía que mostraba Rin dirigiéndose hacia Len apuntaba a dos conclusiones: o aquella chica era demasiado temeraria y sus agallas eran de acero, o era demasiado estúpida y estaba convencida de que Len no era distinto a los demás.

—¿Ustedes dos se conocen?—Intervino estupefacto Piko. La joven rubia desvió los ojos y asintió. El chico de cabellos blanco no ocultó su rotundo asombro.

—Sí, por desgracia. Len fue transferido a mi escuela hace unos años atrás, desde entonces somos conocidos—acotó la chica con sus brazos cruzados y un vapor de rabia flotando en su entorno. El aludido le dirigió una vaga y aún molesta mirada.

—¿No que éramos "amigos"?

—Ya no. ¿Cómo podría seguir siendo amiga de un tipejo como tú, tan violento y malhumorado? Ya me harté de tu carácter impaciente e intolerable. ¡No soporto tu actitud!—se quejó Rin nublada por la furia. Len soltó una mísera risa irónica.

—Como quieras. No es como si me hiciera falta tener a una idiota y caprichosa como tú de amiga—replicó sombrío.

—¿Qué dijiste, cretino?—Len omitió la bramada pregunta y apartó a Rin del camino con un ligero empujón. Miku y Gumi se hicieron a un lado para dejar avanzar a Len, asegurándose de apresar a Rin para que no continuara armando un escándalo. Piko se pegó a la pared y lo observó con algo de temor.

—Jamás dejarás de ser una insensata, Rin—chistó Len unos escalones más arriba—. Lamento decirte que tendrás que abandonar esa personalidad infantil que posees y madurar si quieres salir viva de este infierno. Has cometido el error más grande de tu vida al enrolarte en esta cárcel—Ella se paralizó. Él continuó con su ascenso sin mirar atrás.

—Así que tú eres Rin Hanazono...—Musitó otro muchacho, deteniéndose a un lado de Rin cuando se preparaba para subir las escaleras, decidido a seguir a Len. Rin se enfrentó a un par de ojos ámbares.

Eran profundos, pasivos y exhibían un oscuro brillo apático. El joven que la examinaba era un pelinegro de tez pálida, que rondaría los 13 años. Sus facciones eran neutrales y armonizaban perfectamente con su naturaleza quieta y desprendida de interés. Parecía un duro y frío escéptico, aunque su voz revelaba una personalidad más amable y educada. Algo que llamó la atención de Rin era que él cargaba su uniforme casi impecable, a diferencia de Len. Su camisa blanca, sus pantalones grises y su chaleco gris estaban intactos y cuidados con empeño. Sin embargo, Rei no cargaba la chaqueta negra puesta, ésta colgaba de uno de sus brazos, doblada en dos pliegues.

—Rei, vamos—estableció otro rubio tomándolo por el codo—. No quiero más problemas con Meiko.

La cabellera de aquel joven era más opaca y corta que la de Len, aunque no tan rebelde. Su mirada azul grisácea y su voz tenían un toque jovial que contrastaba con la expresión desinteresada que mostraba él sobre su rostro. De alguna forma, transmitía un aura de confianza y entusiasmo, pero su viveza parecía estar dormida debajo de aquella máscara de insensibilidad. Se veía algo desaliñado con la camisa por fuera del pantalón y las mangas de su chaqueta negra por encima de los codos. Rinto no llevaba suéter ni chaleco y tenía la corbata desatada colgando de su cuello. Había que admitir que su rebeldía era encantadora.

Sin decir nada más, aquellos dos se retiraron con un apuro disimulado por la misma dirección que Len había tomado. Rin colocó una mueca de desconcierto cuando desaparecieron.

¿Infierno? ¿Por qué dijo algo como eso?—Rin bufó, soltándose del enganche que ejercían Miku y Gumi sobre sus brazos.— ¿Qué le pasa? Su conducta es tan irritante... Actúa tan pedante. ¿Acaso hice algo mal? Ugh...

—No puedo creer que conozcas a Len... ¡Es algo inconcebible!—Objetó con total asombro la joven de cabellos jade.—Jamás me imaginé que Len tuviese más amistades que esos dos...

—Nosotros también debemos continuar—expuso Piko empezando a caminar. Las chicas lo siguieron desde atrás.

—¿Quiénes eran esos, por cierto?—Interrogó Rin. Gumi suspiró.

—Son los mejores estudiantes de nuestra clase y los más destacados en la sección secundaria. Sus nombres son Rei Kagane y Rinto Ichikawa. Sus habilidades son fascinantes, aunque muchos profesores las consideran peligrosas debido a sus caracteres—Rin la alentó a explayarse—. Rei tiene el gen-V de "la palabra". Cualquier cosa que diga con una intención inquebrantable de generar algún efecto, se cumplirá. Si da alguna orden o anuncia un suceso en el presente, sucederá... Por ello, suele ser vigilado con muchísimo empeño y el castigo que recibe por utilizar su gen en los demás es muy fuerte. Se desconocen muchos fundamentos sobre su gen... La hipótesis más lejana que han alcanzado los científicos acerca de su gen se relaciona con la capacidad de la voluntad humana para afectar nuestro entorno.

—Se dice que su gemela y él quedaron huérfanos a la edad de 3 años y fueron traídos a la academia. Tuvieron una infancia muy difícil. Todos creen que esa es la razón que motiva a Rei a demostrar un profundo aborrecimiento contra esta institución—comentó Miku—. De hecho, su gemela Rui está en nuestra clase... Y su carácter no es más sociable que el de su hermano.

—Increíble... Tanto que da miedo—un escalofrío recorrió la espalda de Rin. Cruzaron una esquina y divisaron al trío andar a unos metros delante de ellos. Miku realizó un gesto para que bajaran la voz.

—Por otro lado, está Rinto. Su gen se relaciona con la psicoquinesia y el ilusionismo. Rinto puede influir sobre la materia y energía con su mente, sin causa mecánica y desafiando el espacio y el tiempo. Ha demostrado un gran control sobre la telequinesis. Además, si caes en alguna de sus ilusiones, te las verás muy difícil para escapar...

—Rinto fue tachado como delincuente por un incidente que ocurrió hace años atrás. Se rumorea que atormentó de a un superior con sus ilusiones de tal forma que éste terminó en un estado crítico en el hospital—Rin se pasmó. Los músculos se le agitaron y su garganta emitió un extraño sonido gutural—. Él antes solía ser animado y amigable, pero ahora solo permanece en silencio con esa expresión vacía...

—¿Y Len?—La voz de Rin se escuchó perturbada. Había compartido dos años con el rubio y no recordaba algún suceso anormal que involucrase esa clase de habilidad. Ella creía que Len era un chico bastante inteligente, pero no lo consideraba algo más allá de lo corriente.— ¿Cuál es el gen-V de Len?

—Len tiene la capacidad de utilizar tres de los cinco elementos chinos a su voluntad—contestó Gumi súbitamente—. Puede generar fuego al chasquear sus dedos, es capaz de obtener agua de las partículas que flotan en la atmósfera y nada le impide originar sacudidas en la tierra dando pequeñas pisadas. Él es un caso muy extraño donde el virus se presenta como maligno por el enorme peso que carga su sobre sí... Si abusa de su gen-V, podría matarlo.

—¿Qué?—Repitió Rin.—¿Matarlo?

—El virus se manifiesta como benigno en la mayoría de los Vocaloid. No obstante, en otro casos, el nivel de competencia es tan alto que supera la resistencia de nuestros cuerpos, humanos al fin, y causa daños severos e irreversibles. Ello origina fatigas extremas, debilidad, hemorragias, decaídas, descomposición del tejido de los órganos... Y han habido casos de muerte.

—¡No puede ser! ¡Pero Len es muy joven!—Se alertó de inmediato. Dio gracias por haber pasado desapercibida o haber sido terriblemente ignorada por los otros tres.

—No te preocupes, Rin-chan. Los audífonos que cargamos precisamente fueron diseñados para eso—le hizo saber Miku, señalando sus auriculares negros—. Estos son nuestros reguladores de poder. Han sido programados para que los estudiantes utilicen cierto grado de energía al poner en práctica sus habilidades.

—Si llegan a determinar que estás abusando o sobrepasando los límites—continuó la plática Gumi—, desprenderán una descarga eléctrica que neutralice tu poder y te debilite. Dependiendo de cuántas veces ignores los parámetros establecidos, la corriente que sueltan los audífonos es más potente.

—Los maestros son los únicos capaces de alterar el funcionamiento de estos audífonos por un sistema de reconocimiento de voz—comentó Piko—. Hay ocasiones especiales en las que se apagan o se aumenta el límite, como en los festivales o eventos escolares—Los tres alumnos se detuvieron delante de un par de puertas labras, las empujaron y el rechinido recorrió el salón como una ola de ruido. Todos se hallaban en silencio.

El grupo conocido como el Equipo Especial se enfiló hacia la esquina derecha del salón, al fondo, donde se suponía que debía sentarse el Equipo D, el penúltimo grupo en cuestiones de notas y comportamiento. Cuando los estudiantes del segundo año de secundaria despegaron su atención de los reconocidos jóvenes, la posaron sobre un nuevo rostro que aparecía en el umbral. Las opiniones y críticas sobre lo que Rin aparentaba no se hicieron esperar.

—Piko, Gumi, Miku... Vayan a sus puestos—ordenó Gackupo desde el frente, parado delante de una pizarra con problemas y ejercicios de geometría.

Los otros tres acataron el mandato y se ubicaron en sus lugares. Piko y Miku se sentaron en el primer banco del lado izquierdo del salón. Gumi, por su lado, tomó asiento en el segundo banco detrás de ellos.

—Bien, clase. Ésta es su nueva compañera, espero que sea tratada como es debido... Háganla sentir a gusto—habló Gackupo posicionándose a su lado—. Su nombre es Rin Hanazono, tiene 14 años de edad y fue transferida desde Osaka. No pregunten sobre su gen-V porque aún no se ha definido con seguridad debido a su inestabilidad...

—¿Eso quiere decir, Gackupo-sensei—le interrumpió una chica de la segunda fila del lado derecho, poseedora de una larga cabellera celeste y una tibia mirada azul cielo— que Hanazono-san no está familiarizada con su habilidad? ¿Cómo es eso posible?

—¿Cómo tienen pruebas de que es una Vocaloid?—Se inmiscuyó en la conversación una pelirroja que se hallaba delante de la joven que recién había interrumpido a Gackupo. Tenía una vivaz pero dulce mirada azul marino.— ¿O es que simplemente la inscribieron en la Academia porque usted reconoció una anomalía en sus cuerdas vocales? Esa no parece una fuente muy fiable...

—Si Gackupo-sensei encontró en ella pista del virus, entonces sin duda es una de nosotros—le defendió otra castaña delante de Gumi. Su melena y viva mirada eran de un encendido canela—. Gackupo-sensei jamás podría equivocarse en eso. ¡Deberías vigilar tus comentarios!

—¿Quién podría confiar en un maestro, Furukawa? Yo solo digo que no debemos creer todo lo que nos digan aquí. Nunca se sabe cuando nos tomarán desprevenidos y nos engañarán.

—¡Es Gackupo-sensei de quien hablamos, Akikoroid!

—Sí, pero también es humano e imperfecto. Ring tiene razón; ¡es muy sospechoso que esa chica no sepa nada acerca de su gen-V! ¡Podríamos tener a una farsante entre nosotros! ¡O a una espía!

—¡¿Qué dijiste?!—Se levantó fuera de sí la joven de apellido Furukawa.— ¿Cómo puedes creer algo tan estúpido?—La mencionada Akikoroid también se puso de pie, destilando contrariedad. El salón se exaltó.

¿Esto siempre es así?—Retrocedió la rubia, espantada.

—¡Niñas, basta!—Dictaminó Gackupo. Rin se alivió al ver que se apaciguaban y retomaban sus asientos.— Primero, Suzune-chan, Rin es un caso particular en el que su gen-V ha estado inactivo desde su nacimiento, gracias a eso creció sin saber que el virus se encontraba dentro de ella y desconoce por completo su habilidad. Akikoroid-chan, ¿recuerdas que cuando entraste a esta Academia se te hicieron unos exámenes especiales? Pues bien, Rin ha aprobado dichos exámenes y ha sido calificada como una "Vocaloid". Y, ¿una espía? ¿Cómo llegaste a una conclusión como ésa?—La pelirroja agachó la cabeza.— Y Miki, gracias por salir en mi defensa, pero sabes que mi gen-V ha fallado en el reconocimiento de algunas voces, así que es cierto que yo también cometo errores.

—¡Ja!—Rió Akikoroid desde su lugar. Miki bufó y se cruzó de brazos, mientras Piko, a su lado, se esforzaba por tranquilizarla. Rin se fijó que entre Piko y Miku había una muchacha que compartía una similitud increíble con Rei. Seguramente se trataría de la gemela que le habían mencionado antes.

Gackupo se disponía a continuar hablando cuando una mano alzada lo distrajo. Hincó su interés en la chica de voluminosa melena rubia que había pedido permiso para hablar al realizar tal gesto. El profesor de cabello violeta le concedió la palabra.

—Gackupo-sensei, ¿a qué grupo será integrada Hanazono-san y cómo quedará establecido su rango si no se conoce su gen-V?—preguntó con sus ojos azules llenos de curiosidad. El aula entera esperó la respuesta del profesor. SeeU clavó sus agudos y hermosos orbes sobre su nueva compañera. Rin se cohibió al ver lo preciosa que era la chica.

—¿Rango?—Musitó la rubia intentando distraerse.

—Sí; los rangos definen los beneficios que te expliqué en el hospital—Rin afirmó—. En esta escuela el sistema de evaluación se basa tanto en el trabajo en equipo como en el desempeño individual. Por ello, serás asignada a un grupo, normalmente conformado por cuatro o cinco miembros. Ése será tu equipo y permanecerás con él hasta final de año.

—Los equipos, Hanazono-san, se forman a partir de alumnos cuyas calificaciones sean similares y compartan el mismo rango—Completó Piko la explicación del maestro al ver que Gackupo le pedía que, como representante de la clase, orientara a la nueva alumna para lograr adaptarla—. Existen cuatro rangos en la Academia Vocaloid: V-01 o Vocaloid de nivel 1, V-02 o Vocaloid de nivel 2, V-03 o Vocaloid de nivel 3, y los Vocaloids Especiales. La mayoría de los estudiantes pertenecen al conjunto 02 y 03. En esta clase hay en total 6 grupos, incluyendo el especial, que es un caso realmente único.

—El rango se definirá de acuerdo a tu comportamiento, actitud, aptitud y desempeño dentro y fuera del aula de clases—enumeró con sus dedos la otra representante, Gumi—. Además, el dominio y la fuerza de tu gen-V también influye mucho. Por lo general los rangos son decididos a final de año en base a tu conducta y esmero demostrados a lo largo de todo el período escolar. Los equipos son decididos a principios de un año, aunque, en nuestra clase, siempre hemos sido los mismos equipos...

—Bueno, dado que se tú has sido transferida con el semestre ya iniciado, considero que lo mejor sería hacer una concreta pero eficaz evaluación de tus calificaciones anteriores para escoger a tu equipo. Basándonos en tu comportamiento y teniendo en cuenta tu gen-V inestable, determinaremos quiénes serán tus compañeros más apropiados... Después de todo, la idea es que tanto tu personalidad como tus habilidades armonicen con las de tu grupo. Siendo así, creo que para ti el mejor equipo sería...—él clavó sus ojos en Gumi y luego en Miku, indeciso.

—Yo creo que el Equipo Especial sería adecuado para ella—propuso desde la puerta una mujer alta, esbelta, de corta cabellera cobriza y un par de indescifrables ojos marrones. Gackupo se petrificó al oír su sugerencia—. Esa niña está en período de prueba para averiguar cuál es su gen-V, ¿no es así? Pues pienso que los tres más sobresalientes de la clase deberían ser sus jueces—Rin parpadeó. Su mirada cristalina se clavó en el dichoso grupo de "genios" y luego perpetró la persona de Gackupo, impacientándose por oír su opinión sobre ello—. Pónganse de pie, Equipo Especial.

A Rin se le erizó la piel al oír tres sillas arrastrándose en la parte donde Rei, Rinto y Len estaban sentados. Tragó con fuerza y los observó. Ninguno exteriorizaba sus emociones. Quería morir.

—Espero, Meiko. ¿Estás segura de eso? ¿No crees que es muy precipitado? ¿En serio piensas agruparla con esos tres?—Se alarmó Gackupo, diciendo lo último en voz baja. Meiko Sakine era la profesora titular de la clase, por lo tanto, si ese era su veredicto, era indiscutible e invariable.

—Hanazono-san, ¿tienes algún problema con eso?—Rin se asustó por el repentino llamado y negó velozmente. Más tarde, asimiló la pregunta y se arrepintió de haber dado una negativa. Meiko amplió su deslumbrante y divertida sonrisa, y la invitó a sentarse con su nuevo equipo.—Rinto, Rei... Cuento con ustedes para poner a Len y a Rin al día, ¿entendido?

—Sí, Sakine-sensei—los mencionados tomaron asiento.

Rin arrastró sus pies con pesadumbre hasta el banco de su equipo asignado. Rinto se corrió para permitirle tomar asiento. Ella se tornó más nerviosa. Tenía una desapacible corazonada sobre lo que lo que sucedería. En aquellos instantes, deseó se tragada por la tierra... Pero eso no sucedió.

Ya no había vuelta atrás.


¡Tercer capítulo! Espero que sea de su agrado. Me gusta mucho escribir y sus opiniones me hacen mucho bien. Gracias por tomarse su tiempo en leer. Dejen reviews para informarme sobre sus sugerencias :) ¡Gracias por todo!

See you later, my darlings~

Uni Sawada.