Decisiones.
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Capitulo 5
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A la mañana siguiente el rubio fue el primero en levantarse, mentiría si dijera que durmió más de unos minutos, el suceso de ayer en la noche le rondó la cabeza en todo momento. Ni siquiera quiso comer antes de acostarse, solo para evitar a cierta mujer. Se maldijo una y mil veces, por comportarse de esa forma con ella.
Solo logro asustarla
Se vistió e hizo su camino al baño, estuvo infinitamente agradecido de que su cuarto sea compartido con Sai y no con Sasuke. Se odio por no haber notado su presencia, estaba tan enfocado en la pelirrosa... no sabia a ciencia cierta si estaba enojado, es decir, él nunca demostraba nada, pero podía sentir el aire mas pesado a su alrededor. ¿Acaso era por lo que vio? Él rechazo a Sakura siempre, desde pequeños la hizo llorar.
Por eso estaba él para intentar que se ria luego, aunque lo trate como un idiota a veces y la haga enfadar, todo lo que hacia era para intentar aliviar su malestar. Es más, siempre respeto su amor por el Uchiha y no se atrevió a decirle directamente lo que sentía, porque sabia cuál iba a ser su respuesta.
Pero sus sentimientos seguían ahí.
Y sabía que al único que podía respetar para ella era Sasuke, por mucho que le pese.
Se miro en el espejo, unas notables ojeras moradas envolvían la parte inferior de sus ojos, si existía algo que le molestaba era no poder dormir, y por la razón de su desvelo, estaba aun mas cansado. Se prometió que al regresar a Konoha se compensaría con una siesta de tres días y cinco tazones de ramen. Se cepilló los dientes, se lavó la cara y se pasó los dedos para desenredar su cabello. Luego salió para encontrar a Sai con un libro sentado en su cama.
-¿Qué estas leyendo a estas horas?-preguntó con una ceja alzada, que costumbres raras tenia este idiota. El ANBU se volteó a mirarlo inexpresable.
-Es un libro sobre las relaciones de parejas.-respondió de lo más normal.
-¿Y porque diablos quieres saber de eso?-en verdad no sabia si asustarse o no. Aun no confirmaba para que lado iban los gustos del chico, solo esperaba haberle dejado lo suficientemente claro que a él le gustaba Sakura y solo Sakura.
-No es para mí. Es para ti.-una gota se resbalo por la frente del jinchuriki, ¿Acaso era una proposición? Su cara se puso verde.-Según lo que dice mi libro, tú y Sakura son como una pareja.-terminó cerrando el libro con una sonrisa.
-...
-Aunque entiendo que ahora que esta Sasuke debe ser difícil para ti poder acercarte a ella. Desde mi punto de vista solo esta confundida.- ¿Desde cuando Sai era psicólogo? Es más ¿Desde cuando opinaba de sentimientos?
Pero ¿Qué tal si tenia razón?
Quizás ella sentía algo, por pequeño que sea por él, pero tenia miedo de arruinar su amistad.
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Suigetsu Juugo y Sai salieron juntos tal como había ordenado Sasuke, el peliblanco miraba con desconfianza al ANBU, era un tipo de pocas palabras, apenas y lo había escuchado hablar con el rubio, siempre imperturbable y calmado, a decir verdad... le recordaba un poco a Juugo, los dos caminaban tras él, miro al pelinaranja que llevaba una capa como todos para evitar ser reconocidos, se dirigían a registrar alojamientos, era sabido que personas con la capa de akatsuki no serian bienvenidos por ninguna aldea por el peligro que representaban. Pero siempre estaban los hoteles de mala muerte que eran lo suficientemente osados para hacer negocios con ellos para ganar dinero. Y el peliblanco conocía ese tipo de hotel.
Luego de caminar unos quince minutos en el mas deprimente silencio, del cual Suigetsu estaba ansioso por que terminara, vieron un pequeño callejón que a pesar de la luz del día, estaba claramente mas oscuro y tenebroso que la calle por donde transitaban. Los tres detuvieron sus pasos y miraron en el fondo del oscuro lugar, donde un cartel pequeño era iluminado por tenues luces rojas.
-¿Crees que es aquí?-pregunto Sai examinando el lugar, un contenedor de basura que se veía repleto dejando rastros en todo el piso, cables colgaban de un lado a otro en los postes, las paredes con la pintura salida hace años, le costaba imaginar que este lugar fuese elegido por gente de akatsuki.
-Claro.-respondió Suigetsu dando unos pasos hacia la puerta de madera debajo del cartel. El pelinegro y Juugo se encogieron de hombros siguiéndolo para ponerse detrás.-Estoy seguro que prefieren este...lugar-dijo mirando con desagrado la fachada-A dormir a la intemperie. Así sean unos malditos asesinos tienen sentido común.
Sin esperar respuesta, giro el picaporte dando un paso adelante inmediatamente después de que se escucho el clic de la puerta.
Bien. Sin duda esperaba algo peor, si bien no era un hotel de lujo, podía confundirse con una humilde posada. Las paredes de madera al igual que el piso, un mostrador a la derecha de la entrada, una chimenea en frente y en el fondo una escalera, donde supuso que conducían a las habitaciones. En el mostrador, un hombre de unos cuarenta años aproximados, de mirada dura y pelo castaño. Apoyo los codos sobre el mostrador examinándolos.
-¿Qué se les ofrece?-cuestionó con expresión dudosa.
-Buenos días.-saludó Juugo-Estamos buscando a unos hombres que posiblemente lleven capas negras con símbolos rojos.-comento el pelinaranja. Decidió hablar primero, ya que usualmente poseía mas paciencia que su compañero de pelo blanco.- ¿Usted ha visto algo?
-Akatsuki.-confirmó el hombre apartando la mirada para tomar unas boletas del mostrador, por unos momentos no dijo nada más, continuo con su labor haciendo caso omiso a su presencia, Suigetsu comenzó a golpear la punta de su sandalia contra el piso, intentando calmar su creciente irritabilidad.-¿Qué les hace pensar que voy a decirles cualquier cosa?
Ahí va, lo mismo de siempre. El espadachín se adelanto de inmediato y dejo un fajo de dinero, a lo que el hombre le dio una sonrisa.
-No puedo decirles mucho, solo los aloje una noche. Partieron muy temprano ayer en la madrugada. Pero escuche que dijeron algo acerca de la aldea de la lluvia.-ante la mirada de interés que le arrojo el peliblanco continuo.-Eran dos hombres, lo único que me dijeron fue que no querían comer y luego me pagaron.
-¿Ellos vienen regularmente por aquí?-esta vez pregunto Sai, apuntando mentalmente todo tipo de información.
-Una vez...sin embargo fue hace mucho tiempo. No son clientes regulares me temo.-aseveró mientras contaba el monto de dinero.
-¿Cualquier otra cosa que recuerde? ¿Los vió heridos?-el pelinaranja indagó.
-No lo parecían, de cualquier modo es un poco difícil de decir bajo las enormes capas que llevan.
Suigetsu soltó un suspiro, ese tipo no sabia nada mas, y si lo sabía no iba a decirlo. Tomó el mango de su espada y en un movimiento apunto el cuello del hombre que dio un salto hacia atrás sorprendido.
-Si lo que nos dijiste fue mentira...-comenzó apretando la punta en su cuello.
-¡N-No! Lo juro... ustedes me pagaron lo suficiente. ¡No se nada más!-balbuceó sudando frío, miro suplicante a los otros dos hombres pidiendo ayuda y afortunadamente fue escuchado cuando Juugo puso su mano en el hombro de su atacante.
-Es suficiente, Sasuke no quiere problemas.-le cortó Juugo dándole una mirada seria, Sai se adelanto y salió del lugar siendo seguido por el pelinaranja que miró en advertencia el peliblanco.
Suigetsu resopló y bajo el arma, el dueño del lugar se paso el brazo por la frente con alivio y el espadachín afiló los ojos recorriendo el lugar rápidamente. Al poco tiempo diviso una estantería colmada de lo que parecían ser whiskys y licores. Con una sonrisa se acercó con pasos decididos y tomó una al azar a lo que el hombre lo miro confundido.
-Vamos hombre, lo que tienes allí cubre con creces esta botella.-dijo señalando la cantidad de dinero antes dada. Con una sonrisa y un guiño salio finalmente del bar.
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La mujer pelirrosa caminaba al lado del rubio que daba pasos lentos con las manos en los bolsillos, mientras que ella volvía a mirar el suelo, una parte de ella le ordenaba actuar con normalidad y comportarse como una persona adulta, mientras que la otra le recordaba lo nerviosa y avergonzada que seguía, para aumentar su incomodidad su acompañante se mantenía extrañamente callado, mala señal.
Naruto siempre tenía tema de conversación.
Y los únicos pensamientos que le rondaban era la escena del día anterior confundiéndola cada vez más y más. Naruto nunca hizo un solo movimiento en ella para hacerle notar sus sentimientos, ni siquiera cuando habían compartido misiones juntos y se veían en la necesidad de dormir cerca. Aunque eso no significaba que no se hubiera dado cuenta de las enormes sonrisas que le daba o el excesivo buen humor, o la forma en que se acercaba a su futon en medio de la noche. Ella se daba cuenta de eso...y de la seguridad que le daba tenerlo tan cerca.
Recordó tortuosamente el toque de sus manos calidas contra su mejilla, incluso eso podía considerarse como un gesto amistoso que solo malinterpreto. Es decir, él siempre se preocupo por ella ante cualquier cosa que le sucediera, era solo otra de las tantas veces.
Pero sus ojos...
Simplemente quedo perdida en el azul tan poderoso y lleno de amor, encontró su mirada tan atrapante como hipnótica. Su cuerpo respondió sin permiso a su presencia, esa sensación traidora que la lleno en cuanto su mano la tocó o susurro su nombre. Era tan diferente su manera de dirigirse a ella que al resto, incluso diferente a Sasuke.
Sacudió con fuerza su cabeza en un intento desesperado por dejar de pensar.
Naruto la miró por el rabillo del ojo y contuvo una carcajada, ojala y pudiera saber lo que pasaba por la cabeza de su compañera. Aunque no era muy difícil de descifrar, estaba en una discusión interna de las suyas.
Él las conocía bien.
Sus movimientos exagerados de cabeza, la forma en que apretaba sus manos en un puño, como susurraba incoherencias casi inaudibles y su mirada estancada en el suelo. Si, Haruno Sakura era un manojo de nervios. Y por alguna razón eso le fascinaba. Pero decidió dejarla en paz por el momento y no decir nada que pueda hacerla explotar. No decir nada.
Desviando su atención, capto a Sasuke que caminaba junto a la mujer pelirroja desagradable que se le había pegado como una abeja a la miel desde que salieron en la mañana temprano buscando rastros de Madara. Se separaron en dos grupos y ellos iban a buscar en lugares más públicos, es decir, bares, que es donde los chismes corrían con más libertad. Es de conocimiento popular que si hay alcohol de por medio hasta los desconocidos se vuelven amigos. Lo único que esperaba era partir rápido, ya estaba harto de vagar sin rumbo y desorientado. Ansiaba desde lo más profundo reencontrarse con el maldito de Madara y Tobi para hacerles pagar lo que le hicieron a Sakura.
-¡Oi, Sasuke!-gritó corriendo para ponerse al día con el susodicho que lo miro de soslayo.- ¿Cómo se supone que vamos a hacerlo? ¿Simplemente pateamos la puerta y exigimos nombres y lugares?-preguntó con desconfianza.
-Claro que no dobe.-el Uchiha cerró los ojos.-Por eso hay que pensar un plan. No podemos entrar todos, y debemos tener mucho cuidado de no levantar sospechas de quienes somos.- los cuatro se detuvieron ya que al final de la calle había una taberna que parecía bastante concurrida a pesar de la temprana hora.
-¿Y eso porque?-cuestiono el joven levantando una ceja ¿Cómo demonios se suponía que iban a entrar entonces?
-Porque a ti te conocen por ser el jinchuriki, y a mi por mi clan además de ser un. No creo que confíen mucho en nosotros dos, presentamos una amenaza para la aldea.-soltó un suspiro cansado, claro que podría ser todo mas fácil si entraba con un su sharingan amenazando al primero que vea, pero a decir verdad serian demasiados problemas y alboroto innecesarios.
-¡Yo tengo una idea Sasuke-kun!-canturreo Karin pegándose a su brazo, Sasuke rodó los ojos ¿Cuándo iba a entender que odiaba que no respetaran su espacio personal? –Sakura y yo podemos hacerlo.-la pelirrosa levanto la cabeza ante la mención de su nombre y miro a la chica sorprendida.
-¿Ustedes?-preguntó Sasuke levantando una ceja.
-¡Por supuesto!-se acomodó las gafas con una sonrisa de suficiencia.-A mi no me reconocerán y a ella tampoco. Además, podemos ser mas eficaces a la hora de sacar información a los hombres.-el pelinegro decidió ignorar la mirada insinuante y la forma en que se mordió el labio.
Sakura quiso protestar, decirle que era la discípula de la poderosa Tsunade, la Hokage de Konoha, la mejor medico Ninja después de su maestra y que seguramente la reconocerían por su pelo rosa. Pero decidió guardar silencio. En cierto modo tenia razón, aunque la reconocieran nadie le temería. Al menos como a sus dos compañeros.
-De ninguna manera.-aseveró Sasuke entendiendo a lo que se refería la mujer. Ella planeaba ir con Sakura a ese lugar lleno de asquerosos hombres para exhibirse con el fin de conseguir algo de información. Claro que no, tenía que haber otra forma.
-Oh Sasuke, no te preocupes por mi.-dijo la muchacha de gafas con un rubor intenso.-Estaré bien, además estará tu compañera para ayudarme.-dijo soltándose al fin del brazo del pelinegro que agradeció mentalmente. Sakura vio la mirada maliciosa que le dio y supo que planeaba algo.-Necesitamos encontrar rápidamente a Madara.-y ese fue el punto sensible que presiono.
Sasuke debatió unos segundos y luego asintió.
Claro que Sakura sabia lo que Karin quería hacer, quería sorprender al Uchiha y mostrar sus encantos en el bar para dejar en claro lo mujer que era y la cantidad de hombres que podía manejar, ella sabia que no era del todo por Sasuke.
Esto era una competencia entre ellas.
La mujer de ojos jade vio como la pelirroja se subió un poco más sus pantalones cortos negros y bajo unos cuatro centímetros el cierre de su chaqueta lila mostrando mas piel aún y le echó una mirada retadora. A lo que ella ahogo un gemido de frustración, todo sea por la bendita información para el desgraciado de Sasuke. Derrotada mentalmente se vio en la obligación de seguirle el juego bajo la atenta mirada de los presentes y procedió a retirar el pantalón bajo su pollera. Ya que no poseía una delantera infartante probaría suerte con sus piernas de las cuales, porque negarlo, estaba lo suficientemente conforme.
Por supuesto que evito mirar a los hombres solo por si acaso. Ya tenía una cuota de vergüenza que estaba por venir.
Sasuke y Naruto habían apartado la mirada con un ligero sonrojo que trataron de ocultar.
-No van a entrar solas.-declaro Sasuke.-Nosotros estaremos en una mesa cerca de la barra.-Karin asintió soñadora y Sakura no pudo evitar sonrojarse. Eso era lo más cercano que recibiría de Sasuke como una forma de protección.
-¡No te preocupes Sakura-chan! Nosotros te protegeremos! ¿Verdad, teme?-Naruto por fin le hablo con una enorme sonrisa que contagio en su rostro.
-Hn. Vamos usuratonkachi.
Naruto gruñó una blasfemia dirigida al pelinegro y lo siguió.
Bien, ahora estaba sola, sola con Karin.
Y no tuvo que esperar el primer movimiento, al segundo siguiente, como una ráfaga de viento, la mujer se puso delante de ella con el ceño fruncido y las manos en la cadera.
-Mira pelo de chicle, no me interesa lo que pase, no te metas en mi camino, y trata de sonreír, esa cara de solterona va a espantar a cuanto hombre haya dentro.-presionó con tono molesto.
Y aquí vamos otra vez...
-Se supone que debemos trabajar juntas Karin.-espetó ella lo mas tranquila que pudo.
-¡Claro que no! Yo voy a conseguir lo que quiere mi Sasuke-kun y tu vas a quedar como la patética virgen que eres.-le dirigió una sonrisa socarrona. Sakura frunció el ceño.
-¿Qué diablos dices?-contestó apretando los puños.
-eso mismo, estuviste en la infancia con Sasuke y nunca tuviste sexo con él ¿o me equivoco?
-¡Éramos unos niños!- se defendió cruzándose de brazos con las mejillas sonrojadas.
-¡puff! Como si no hubiese estado bueno igual. ¿Y tu amigo el rubio?
-¿Eh? Naruto? ¿estas loca? ¡Es mi amigo!-gritó exasperada.
-Si, si.-dijo con un ademán de mano restándole importancia.-Eso no es excusa. Debes ser la única de tu aldea que se mantiene virgen. ¿O piensas que Sasuke y tu amigo lo son? Todavía recuerdo cuando Sasuke y y-
-¡Vamos al maldito lugar!-la pelirroja no pudo continuar porque fue arrastrada por una Sakura furiosa en dirección a la taberna. Karin, contenta con su cometido, esbozo una media sonrisa.
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-Esto no me gusta nada tebbayo...-murmuro el rubio con una mano bajo su mentón apoyando el brazo en la mesa. Junto al Uchiha eligieron una mesa junto a un ventanal que daba a la calle y en diagonal a la barra por lo que serian capaces de espiar sin levantar demasiadas sospechas.
Naruto analizo la situación. No estaba para nada conforme. ¿Por qué ella debía meterse en esa clase de asuntos? Si bien era de suma importancia, no por eso se sentía menos desagradable. Claro que ante la idea de Karin apeló al sentido común de Sasuke para no parecer tan desesperado. Espero como ultima esperanza que Sakura se negara, pero ella nunca le negaría la ayuda a nadie, menos a Sasuke. Desde su ultimo "encuentro" a solas con la chica intentaba enmendar su relación y volver a la normalidad.
Mostrarse sobre protector estaba fuera de cuestión, pero como su amigo se vio en la obligación de velar por su seguridad y mantener alejados a los tipos que intenten pasarse de listos.
-Hn. Debemos esperar.-contestó el pelinegro con los brazos cruzados sobre el pecho. Aunque a decir verdad ya se estaba impacientando un poco ¿Qué les hacia tardar tanto? Para matar el tiempo habían pedido dos cafés, cortado para Naruto y negro y cargado para él.
-Es fácil para ti, que eres un culo todo el día. ¡Estoy aburrido! ¡Oii, Sasukee!
Dio una rápida ojeada al lugar, las mesas estaban en su mayoría ocupadas y en la barra se sentaban tres hombres con una cerveza cada uno. Pronto la idea le disgusto, ahora que se fijaba bien, estaban rodeados del sexo masculino, la única mujer presente era la camarera que se estaba lejos de considerarse atractiva. Rasgaba los treinta años y su contextura era demasiado delgada, sus facciones cansadas y serias.
Intentó mirar por la ventana a la espera de las dos mujeres de exótico cabello, pero no alcanzó a distinguir nada. Frunció el ceño. Estúpida Karin y sus estúpidos planes.
Como si la hubieran invocado, la pelirroja abrió la puerta dando un primer paso ruidoso que sonó en el piso de madera, haciendo notar su presencia. Sus gafas desaparecieron y con una sonrisa coqueta comenzó a hablar con el hombre a su derecha, que la miro con una sonrisa socarrona y señalo a la barra. Ese era el cocinero.
Sasuke golpeó su frente con la palma de la mano.
Otro golpe sonó, mas bajo que el anterior. Era ella.
La pelirrosa entro con normalidad, miro en dirección a la barra y se acerco con paso firme donde Karin ya se acomodaba y cruzaba los brazos bajo su pecho en su típica pose de zorra. Decidió terminar lo más rápido posible, esa idiota le irritaba demasiado. Corrió el banco de madera y se sentó cruzándose de piernas a la derecha de la mujer pidiéndole al barman un daiquiri de frutilla. Algo ligero. Eran apenas las 11 de la mañana. El joven de pelo castaño y ojos verdes le sonrío con un asentimiento.
Sasuke la recorrió por completo, se acomodaba unos mechones rosados tras la oreja mientras actuaba una buena relación con Karin. Sus piernas se veían mucho más largas y suaves sin ese short debajo, y estaba tentado con inclinar la cabeza para ver si llevaba algo, cualquier cosa bajo la pollera demasiado corta para su gusto. Las miradas masculinas no se hicieron esperar, y para aumentar su furia parecía que la mayoría estaba dirigida a la molestia.
Maldita Sakura y su pollera reveladora.
En su visión entro el barman que las atendió con anterioridad, depositando sus respectivos tragos con una sonrisa en particular dirigida a su ex compañera. ¿Qué demonios...? Sakura le dio una media sonrisa y pago una suma de dinero. Inmediatamente comenzó a beber moviendo ligeramente la punta de su pie, el pelinegro capto como Karin dirigió su atención a un hombre de unos treinta años sentado a su izquierda.
-¿Qué hace una mujer por estos lugares?-le pregunto el hombre con fingido interés. Karin se volteo de lado para apreciarlo y le sonrío fingiendo inocencia.
-Oh, en realidad estoy buscando a alguien.-comento como quien no quiere la cosa.
-Quizás pueda ayudarte.-ofreció.- ¿De quien se trata? Conozco a casi toda la aldea.
-¿De verdad? Pues me temo que no es de aquí. El sujeto se llama Madara y viaja con un acompañante. ¿Alguna idea?-la mirada pacifica del hombre cambio drásticamente y en su lugar apareció la duda y desconfianza.
-¿Madara? Estoy seguro que no sabes lo que dices.-aseveró el hombre.
Sakura miraba su trago pero estaba metida en cada palabra del desconocido, un movimiento a su derecha la desconcentro y en un segundo un joven ocupo el asiento a su lado, bien, era su turno.
-Buenos días, ¿Puedo saber tu nombre?-tenia una voz fresca y amigable, cuando levanto la vista para contestarle no pudo evitar que un sonrojo cubriera sus mejillas. Mierda... pelo oscuro como la noche en una coleta corta con algunos mechones irregulares cubriendo su rostro, ojos azules y una sonrisa brillante. Debía rondar los veinticinco años.
-Sakura... es Sakura.-contesto saliendo del trance. Su sonrisa se amplio aun mas.
-Lindo nombre, me gusta.-concedió acercándose un poco sobre ella.-Yo me llamo Kaito.
Los puños del rubio se apretaron con fuerza y Sasuke apretó la mandíbula mirando fijamente.
Sakura sonrio en respuesta.
-¿Qué hacen tu y tu amiga en este lugar?-la pelirrosa se contuvo de soltar una estruendosa carcajada. La palabra amiga no las calificaría exactamente.
-Oh... solo estamos en busca de miembros de akatsuki. ¿Has oído de ellos?-puso especial atención a la reacción del joven.
-Claro que si, los crucé ayer. Pero ya sabes, cualquiera con un poco de amor por su vida se aleja lo más rápido posible. Esos tipos son unos criminales.-contesto haciéndole una seña al barman para un tequila.
-Si, lo se. Pero digamos que tengo asuntos pendientes con ellos.-Kaito sonrío en respuesta.
-Chica ruda ¿Eh? Bien, no voy a preguntar. Asuntos personales seguro.-afirmo con un gesto calido.-Y supongo que esos dos que no nos quitan la vista de encima te mandaron para eso ¿no?-dijo sereno bebiendo de un solo trago el contenido del pequeño vaso.
Sakura parpadeo sorprendida. Como para corroborar giro su cabeza a la izquierda y efectivamente ahí estaban los dos. Sasuke golpeaba los dedos contra la mesa impaciente, juro ver un destello rojo en sus ojos. Naruto se erguía sobre su asiento. Parecía a punto de saltar ante cualquier movimiento y sus ojos brillaban en la furia. Se contuvo de suspirar profundamente. Todo marchaba medianamente bien, para que los dos estúpidos arruinaran todo.
-¿Cómo lo notaste?
-Bueno, bastaría decir que soy un ANBU.-contestó recargando un codo en la barra.
-Supongo- le dio una media sonrisa.-Así que... ¿Puedes decirme cualquier cosa?-preguntó esperanzada. No tenia idea de cómo coquetear con un chico, pero supuso que no hacia falta. Al fin y al cabo él se acerco a ella y además, parecía inofensivo. Decidió actuar natural.
-Mmm...-puso una mano bajo su barbilla pensando.-Claro. Esta en mis genes ser un caballero para tu suerte- bromeo haciéndola soltar una risita.-Uno de los dos estaba herido, no identifique cual. Pero note una discontinuidad en su flujo de chakra.
Sakura recordó su último encuentro. El final para el rubio y ella fue desastroso, a punto de perder sus vidas ambos. La inundo la desesperación, la tristeza, soledad y rabia que sintió cuando vio todo perdido. Cuando fue testigo como la luz de Naruto se apagó.
Sus heridas estaban por todos lados. Gracias a la aparición de Sai y las píldoras del soldado de Tsunade pudieron soportarlo. En cuanto ella se sintió mejor ayudo a Naruto a terminar de curar las heridas mas importantes, pero ni Madara ni Tobi contaban con un Ninja medico para curarlos. Era justo que siguieran en mal estado.
La pelirrosa salio de su trance cuando escucho la estruendosa risa de Karin, que estaba colgada del brazo del otro hombre recordándole a la forma en que acosaba al Uchiha. La miro apenada, ¿Acaso se olvidó de lo que estaban buscando?
-Dime Aoi-san ¿Dónde esta tu mansión?-preguntó la pelirroja fregándose contra el hombre que a esas alturas apenas se mantenía en pie.
Es una ladrona. Omitió el lamentable espectáculo que daba su compañera y miro a Kaito que había puesto otro daiquiri frente a ella.
-No es necesario, gracias. Tengo que irme.-se excuso negando con las manos.
-¡Tsk! Creo que es inútil coquetear contigo ahora, debes decirle a esos dos que calmen sus nervios.-le dijo refiriéndose al Uchiha y Uzumaki. Se acerco a su oído lentamente y subió su mano para pasar un mechón de pelo detrás de su oreja, a lo que la mujer se quedo quieta.-Pero me debes una cita.
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Naruto se levanto de un salto de la silla tomando un kunai.
-Encárgate de Karin.-Sasuke paso a su lado con una velocidad impresionante.
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Sakura reacciono cuando su visión quedo obstruida por un cuerpo mucho mas alto que le daba la espalda. Subió la vista hasta la nuca del hombre, que tenia cortos cabellos negros irregulares con destellos azulados. Sintió la boca seca. Sasuke parecía una barrera poderosa e impenetrable entre ella y Kaito.
-Vámonos.-ordeno. El tono de su voz no daba lugar a negativas.
-¿Qué estas haciendo?-pregunto con furia ¿Cómo podía aparecer de repente y arruinar todo? Él ya estaba al tanto del plan. Él acepto dejar en sus manos todo. Intento apartarlo, pero sus pies estaban firmemente plantados en el suelo, con un resoplido poco discreto se levanto mirándolo. Exigiendo una explicación.
-Debemos irnos.-le dijo, sin embargo sus ojos no la miraron ni un momento. Los oscuros y fríos ojos Uchiha se mantenían clavados en Kaito, que ante la persistente mirada del hombre se levanto también y endureció sus facciones.
-Solo hablamos, es de mala educación interrumpir de esa manera.-¡Oh no! Lo ultimo que hacia falta ahora es una pelea.
-Hn. Ya terminaron.-asevero. Sin esperar respuesta se dio la vuelta y tomo la muñeca de Sakura arrastrándola a la salida.
-¡Oye! ¡Sasuke, sueltame!-se quejo la kunoichi en cuanto salieron a la calle, el pelinegro no se detuvo y la arrastro unos metros mas, para estar lo suficientemente lejos del lugar-¿Qué te sucede? ¡Eso fue totalmente innecesario!-acuso cuando fue libre de su agarre.
Él se limito a fruncir el ceño y mirarla con su característica superioridad.
-Sigues siendo molesta.-respondió como si esa frase explicara toda la bochornosa actuación de hace unos momentos.
-¿Yo? ¡Tu eres el idiota que arruino todo!-una ira incontenible le recorrió el cuerpo, otra vez esa maldita palabra, ¿Qué rayos significa? Para él todo es molesto. Sin pensarlo dos veces se acerco al pelinegro y se detuvo a escasos centímetros de su cara.
Lejos de parecerle intimidante, para Sasuke fue divertido, ni siquiera en puntas de pie llegaba a la altura de sus ojos. La expresión de furia en su rostro y las mejillas sonrojadas ya sea por el enojo o la vergüenza le daban un toque infantil que le dio risa.
Seguía siendo Sakura.
-¡Hmp! Karin debe haber reunido lo necesario.-justificó sin cambiar su porte, respirando el olor dulce que desprendía la mujer que parecía no notar la cercanía de su cuerpo. Una sensación de ansiedad hacia su compañera lo ataco. Frunció el ceño ante sus reacciones.
Tenía que calmarse y buscar al dobe.
Sakura se sintió ofendida ¿Karin? ¿La única mujer capaz de hacerlo era Karin para él? Sintió su orgullo herido y cuando el Uchiha se dio la vuelta para buscar al rubio, lo tomo de la manga de su traje y le dio la vuelta completamente indignada, a lo que el pelinegro la miro con una ceja alzada.
-¡Eres un maldito bastardo! ¡Estamos haciendo esto para ayudarte! ¿Es que no entiendes?-grito intentando ver algo dentro de sus ojos.-Naruto esta tratando de que volvamos a ser un equipo, siempre lo quiso.-bajo un poco el tono para evitar miradas curiosas.
-No voy a cambiar y él lo sabe.
-¡Al menos lo intenta!-gruñe la pelirrosa, los Uchiha eran tan obstinados.
-Es suficiente.-Sasuke apretó la mandíbula y su mirada se endureció.
-¡No, no lo es!-contradice ella desesperada, era su sueño también. Era el deseo de la Sakura de doce años.- ¿Por qué siempre nos alejas? Naruto esta-
Sasuke no lo soporto mas, la tomo de la cintura y la estrecho contra su cuerpo, manteniendo su brazo en un agarre firme para acercar su cara a la suya mientras respiraba agitado. Sakura vio sus ojos y se sintió mareada, estaba claramente en el limite. El cuerpo del pelinegro tenia pequeños espasmos y por un momento pensó en pedirle perdón. Pero ¿De que? Ella no hizo nada.
Pensó que le gritaría, o simplemente utilizaría su sharingan, hasta estaba esperando que la noquee como aquella vez. En cambio se quedo mirándola, bajando hasta sus labios y cuando el tiempo se hizo extrañamente largo ella se preocupo.
Se preocupo por el calor de su mano en su cuerpo, el agarre posesivo y por su repentino ataque de ira.
Entonces Sasuke con la mano libre tomo un mechón de su pelo, tal como lo había echo el hombre en la barra y lo acomodo en su oreja. La pelirrosa lo miro extrañada, pronto sintió como la mano viajaba hasta su cuello haciéndole cosquillas y no pudo sentirse mas perdida.
Excepto cuando la mano fue suplantada por unos labios que depositaron un Sueve beso en la curvatura de su cuello.
Contuvo el aliento y lo sintió sonreír sobre su piel.
-No hables más de él.
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Bueno ¿Qué les pareció? Un poco más largo que los capítulos anteriores. La mayoría voto por el NaruSaku, pero vamos a ver como se desarrolla la historia. Va a haber un poco de ambas parejas. Espero que estén conformes con el capitulo. ¡Gracias por sus comentarios!
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