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Capítulo XII
—...descencriptar. Conseguí interceptar la señal y aislarla del canal, interrumpiendo brevemente la conexión como si hubiese ocurrido el fallo de un fusible. Después resolví el algoritmo determinado y voilà, el sowftare del sistema de la Academia sufrió mi pequeña alteración. Acabé sustituyendo los comandos de la señal de los audífonos de Rin por los del transmisor de Gachapoid, que está justamente con Haku y Cul en estos momentos.
La rubia entreabrió sus párpados, adoloridos y cansados, y revisó sus alrededores. Estaba en una habitación desconocida, ocupada por una sola persona, según dedujo a partir de la presencia de una única cama individual. Había un extenso y pulcro escritorio dotado de largos monitores, pantallas flotantes, teclados impecables, un par de ratones y una hilera de procesadores. En un estante, sobre la cabeza de la cama, divisó una pila de lo que parecían ser prototipos de robots, algunos con características humanas y otros con claros rasgos de máquinas. Una mata de cables brotaba del pecho de uno y Rin se cuestionó cómo alguien podría descansar con aquella cosa tan siniestra sonriéndole desde el techo. Decidió dar una inspección al resto del cuarto.
Habían figuras de origami preservadas en una vitrina negra al fondo, cerca de la puerta. La puerta del clóset estaba pulida y brillaba cual diente de marfil. Justo a su lado se hallaba otra repisa con fotografías y retratos nítidamente posicionados en orden de tamaño—aunque no reconoció a nadie capturado en aquellos momentos inmortalizados. Debajo de ésta había un cuadro con los bosquejos anatómicos de Da Vinci y varias impresiones sobre los escritos de bombas atómicas de Albert Einstein. Un poco más a la izquierda, a un lado de un corcho en el que habían fotografías de Autobots y de una banda surcoreana de rock (si no se equivocaba), encontró empotrada una fotografía de Stephen Hawking con su hija Lucy.
—¿Dónde estoy...?
—¡Akikoroid-kun!—Escuchó una voz aguda, cantarina y alegre, y alguien a gruñó como respuesta—, ¡ha despertado! Hanazono-san, ¿cómo te sientes?
SeeU. Aquella voz pertenecía a SeeU.
—¿Qué sucedió? ¿Por qué estoy aquí?—Ella empezó a escandalizarse. Tenía estrictamente prohibido desacatar su agenda y andar con sus compañeras si Cul, Haku o Lenka no estaban con ella—, ¡oh Dios! Es hora de irme.
—No, Hanazono-san, puedes estar tranquila—SeeU posicionó gentilmente sus manos sobre los hombros de Rin, que temblaba violentamente por el pánico y el terror, y acarició con delicadeza las mejillas de su compañera. Era una pena verle con tanto temor y no saber qué remedio le regresaría a la normalidad—. Todo está bajo control. Estás a salvo con nosotras... ¿Ne, Akikoroid-kun?
—Sí—ella esbozó una sonrisa ladeada—. Deberías de agradecerle a ese cabeza-hueca de Len Kagamine. Todo esto fue idea suya.
—¿A qué te refieres?
—Bueno...
—¿Una genio? Por favor, sé menos modesta, tu humildad lastima mi ego—habló Gumiya con las puntas de sus zapatos rozando la cabeza de Rin, tronando sus nudillos y observando el rostro inocente del ángel caído—. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que causé una descarga eléctrica a distancia. Se sintió como dominar un trueno y redirigirlo, al estilo Avatar... No la película de James Cameron, sino la serie.
—Por fin decidiste mostrarte—le reprochó Akikoroid—. Creí que no llegarías, por lo que SeeU y yo tendríamos que improvisar alguna táctica para dejarle inconsciente. Estaba ensayando ciertos movimientos del Dim Mak cuando te dignaste a contribuir y le disparaste.
—Alto ahí, ¿disparar? ¿Acaso tengo cara de sicario? Modifica tu lenguaje, me haces sentir como un monstruo. Yo también tengo sentimientos—Gumiya fingió estar ofendido por las palabras de la pelirroja, imitando la reacción de una fémina, mas, al percatarse de que su humor estaba avivando el temperamento de la dama, suspiró:—bien, lo admito. Me tardé porque Lenka perdió la cabeza y aventó una piedra que hirió a Gumi mientras regresaba al salón donde Miki y yo le esperábamos. Miki no puede abandonar su lugar porque es el refuerzo de Rui y a Len en caso de que Cul utilice su gen-V, así que yo tuve que ir por hielo para Gumi. Nadie esperaba que Lenka entrara en modo Amazona por pupú de pájaro.
—Pensar que ese pájaro era Megpoid-san lo hace aún más desagradable—dijo SeeU, observando en Akikoroid la misma expresión de asco—. No puedo creer que Furukawa-san le haya dado un laxante para evitar cualquier retraso en el plan.
—Bien, damiselas, no necesito oír toda esta cháchara. ¿Cuál es el plan para llevar a Rin a los dormitorios? Siento que alguien irá de soplón con los maestros si permanecemos aquí.
—Lenka está siendo distraída por Suzune en alguna parte en el segundo piso, así que nos mantendremos alejados de ahí—dijo Akikoroid sin pizca de inseguridad, observando su reloj de muñeca—. Pensamos en mantenerla en un salón de biología hasta que la costa sea declarada limpia. SeeU, no pierdas más tiempo, debes de acabar tu parte.
—Oh, primero necesito esto—SeeU se hincó sobre sus rodillas, tomó un mechón de cabello de Rin y apartó una hebra, asegurándose de arrancarla desde la raíz, antes de ponerse de pie y sonreírle a sus cómplices—. Iré a llevar esto a Gachapoid-kun. Nos encontraremos en los dormitorios, ¿está bien?
—Saluda a Lui en el camino—SeeU pestañeó y Gumiya se rio—, está en la enfermería. Se tiró por las escaleras y acabó herido.
—Oh, pobrecito...
—Vete ya y no te detengas por ninguna razón—ordenó Akikoroid y Gumiya rezongó cuando la figura de SeeU desaparecía velozmente.
—¿No puedes ser más amable con ella?
—Estoy siendo amable—respondió—. Ésa es mi manera de demostrar cariño.
Gumiya cargó a Rin sobre su espalda y se introdujo en un laboratorio vacío, murmurando críticas sobre el severo carácter de la "geek". Akikoroid cerró la puerta y ambos se dispusieron a arreglar a la joven desmayada debajo de uno de los mesones en la parte más atrás del aula, de tal forma que quedara invisible ante los ojos curiosos que decidieran asomarse por la puerta. Akikoroid tomó asiento en una de las sillas altas, posicionó su tableta sobre la superficie fría de granito blanco y observó cómo Gumiya se retiraba hacia la entrada.
—Tengo tutoría con Meiko-sensei. Ya debió de salir de su reunión en la dirección. Si sucede algo...
—...intercepto tus audífonos y envío una señal de emergencia—ella sonrió—. Ya sé el plan, tonto.
—Avísame cuando haya que sacar a Rin de acá—respondió—, yo vendré a buscarles. Solo necesito que mantengas a Meiko-sensei distraída mientras me fugo con una excusa tonta como que tengo que ir al baño.
—Eso es pan comido. Asegúrate de que saque su tableta. Déjame el resto a mí.
—Lo tengo. Oh, antes de irme... ¿ya te dije lo asombroso que me parece lo que hiciste? No todos los días ofreces tu extraordinario y genial cerebro para ayudar a tus compañeros a causar estragos.
—Recordé lo que dijo Gumi durante su escena con Rui—Akikoroid apoyó su barbilla sobre su palma abierta y lo recapacitó—. No parece justo que esto continúe. Al principio, me rehusé a cooperar con Len por la simple razón de que parecía absurdo y desatinado meterse con la Academia. Pero, cuando Gumi y Rui fueron castigadas, supuse que su plan se llevaría a cabo sin mí de todas formas. He de admitir que la determinación de ese problemático me impresionó y encendió cierta llama de competitividad en mí. Además, no soy ciega ni estúpida; descubrir los hematomas en las extremidades de Rin y saber que Mew-sama tiene la culpa completa por cada uno de ellos es tan fácil como contar con los dedos. Soy humana y aborrezco esa clase de maltratos. ¿Qué más da? Hackear un sistema de seguridad siempre será divertido, de todas formas. Algo de acción le hace bien a mi vida de vez en cuando.
—A tu aburrida vida de geek—complementó él con una arrogante sonrisa.
—Lárgate antes de que intervenga los circuitos de tus audífonos cuando menos lo esperes para que recibas una descarga de 500 voltios cada tres horas.
—Me das tiempo para reponerme, qué considerada—ella endureció su mirada expectante—. Está bien, ya me marcho. Vamos en sincronía con el plan, ¿por qué tanta prisa?
—Podría presentarse cualquier inconveniente, tonto.
Gumiya trotó fuera del salón y se topó con una persona que no esperaba encontrarse parada al final del corredor. Rei Kagene estaba delante de él, a menos de dos metros, detallándole, con aquel impenetrable juicio, de pies a cabeza. Hablando de inconvenientes...Gumiya se enderezó y, aprovechando su ventaja en altura, le miró sin temor alguno desde su perspectiva. Le observó sin preocupación alguna, como lo haría en otra situación donde no estuviesen secuestrando (técnicamente) a una joya de la Academia.
—¿Dónde está Rin?—Exigió él, entrecerrando sus ojos. Gumiya levantó una ceja y aparentó confusión.
—¿A qué te refieres? Está con Lenka o Cul. La última vez le vi almorzando con ellas en los jardines.
—Confiesa, ¿dónde está Rin?—Ordenó Rei y espontáneamente Gumiya sintió que su lengua era chamuscada por un ácido inexistente. Entreabrió sus labios para mitigar la sensación ardiente que azotaba el músculo de su boca y acabó pronunciando su lamento:
—Dentro del laboratorio de biología que utilizan los de primer y segundo año.
Tapó su boca con su mano y abrió sus ojos como platos cuando Rei murmuró un "apártate y no intervengas". Fue movido hacia un costado de la puerta, donde era capaz de atisbar a Rin de pie, en frente de unos de los esqueletos, con Akikoroid sosteniéndole por los hombros. Rei frunció el ceño y marchó hacia ellas, con un semblante feroz que nunca sus compañeros habían visto en él. Tomó la muñeca de la rubia, quien respingó sutilmente sin armar lío, y advirtió a Akikoroid y a Gumiya que se mantuvieran fuera de lo que no les incumbía antes de que fuera demasiado tarde. El pelinegro se fue y dejó a aquel par en un fúnebre silencio.
Gumiya se adentró en el aula, ensimismado, y fue llamado a la realidad por un respirar errático y dificultoso. Sonaba doloroso y tormentoso, y mentiría si dijese no haber creído que había un paciente con neumonía dentro del recinto. Se volteó a ver a Akikoroid, pensando que se trataba de ella teniendo un ataque de pánico por el fracaso de la misión, pero no le encontró en el mismo lugar. Sus ojos viraron por el salón hasta posarse en el mesón donde reposaba la tableta de la chica. Atendiendo con más cuidado, los ruidos sofocantes provenían de aquella mesa. Él corrió hasta ésta y encontró a Rin inconsciente, donde le había dejado al salir, con un jadeante Lui a su lado (de él procedía la obstruida respiración). Akikoroid veía al rubio pálido con una gratitud genuina.
—Usaste tu gen-V, Lui—susurró Gumiya, fascinado, al asimilar lo que sucedía. El gen-V de Lui era la teletransportación. Desafortunadamente, su caso era similar al de Len. El cuerpo de Lui sufría de bronco-espamos y violentos cuadros asmáticos cuando lo utilizaba para cubrir grandes distancias—. ¿Por qué?
—SeeU escuchó a Rei y a Meiko hablando cuando pasaba por la enfermería... Meiko dijo que habían reportado señales de una consecutiva activación de genes-V, anormal durante los recesos, y le habían dado órdenes de buscar a Rin—él suspiró e inhaló, ocasionando un pitido agudo que claramente demostraba que le era imposible hablar sin sentirse exhausto. Tosió secamente unas dos veces más antes de insistir en continuar—. SeeU entró a la enfermería y me explicó lo que había oído, así que nos teletransporté al salón de maestros, pues sabía que Haku y Gachapoid estaban dirigiéndose hacia allá. Acababan de dejarme en la enfermería de secundaria...Gackupo-sensei recién había caído dormido por efecto de los somníferos que Tianiyi y Moke pusieron en los baozis...
—En nombre de todo lo bueno—suspiró Akikoroid—, pensé que no recurrirían a eso.
—Acomodamos a Gackupo-sensei para que pareciera que dormía...y...—Lui se ahogó bruscamente y Gumiya temió que empezara a escupir sangre. El joven rubio de ojos borgoña se recompuso inmediatamente y sonrió con debilidad, asegurándoles que se repondría pronto y que no le prestasen atención innecesaria a su condición—. Gachapoid se adentró con Haku. Tianiyi, Moke y yo nos escondimos debajo del escritorio a tiempo...y... SeeU les dijo que había entrado buscando a Gackupo-sensei, pero él estaba dormido... Consiguió insinuar que había visto a Len y a Rui con Cul en los jardines y que parecía que las cosas se pondrían feas...
—Y Haku se marchó con eso—adivinó Akikoroid y Lui asintió, fatigado—. Típico. Probablemente tema que Cul cometa alguna locura, por eso siempre andan juntas.
—SeeU le entregó la muestra de ADN a Gachapoid, que ya se había despojado de su disfraz de Mayu-sensei, y, cuando él adoptó la forma de Rin, le traje hasta acá. Escuché tu conversación con Rei, Gumiya—tosió nuevamente y Akikoroid le pidió que parara de hablar—. Ya podemos continuar con el plan...
—Yo esperaré aquí con ellos—determinó Akikoroid—, tú ve a buscar a Meiko-sensei, Gumiya, y ocúpale. Si ves a SeeU, pídele que se dirija a los dormitorios con Iroha y Suzune. Rei probablemente avisará que intentamos algo, habrá que discutir cómo cubriremos lo que hicimos.
—Obviamente nos castigarán—él contrajo sus hombros—. Mandaré a Gumi y a Miki por ti si les veo en el camino, ¿de acuerdo?
—Rui pidió mi ayuda la misma tarde del día en el que te reincorporaste. Esa fue la vez en la que me negué—contaba Akikoroid, sorbiendo del tibio té de la tacita de porcelana china que uno de sus robots (llamado Puchi 1.1) había preparado para ellas. Era alto, completamente revestido con un blindaje gris, y tenía unos penetrantes ojos de color verde chillón. Cuando le vio salir del clóset, Rin se aterrorizó—. Al día siguiente, cuando Gumi y Rui fueron castigadas, me comuniqué a través de papelitos con Len durante los recreos y el almuerzo. Acordamos que mi primera tarea sería despistar a Meiko-sensei durante las horas de castigo para que Rui y Gumi pudieran conversar sin ser sancionadas.
—¿Para qué necesitaban a Gumi, que tuvieron que montar semejante escándalo durante las horas de gimnasia?
—Gumi fue, básicamente, nuestra mensajera. Ella nos comunicó acerca del plan de Rui y Len durante la cena—habló SeeU con suavidad y Rin arqueó sus cejas, sin poder definir el patrón que seguía aquella organización. SeeU dejó escapar una carcajada amable.
—La Academia tiene perfiles exhautivos de cada uno de sus estudiantes. Estos incluyen los grupos sociales que frecuentan y las enemistades o rivalidades que se forman. De haber actuado precipitadamente, con nosotros tres (Rui, Len o yo) dirigiéndonos directamente hacia ese grupo con el cual no somos asociados, justo después de los eventos relacionados con el incidente con Rei, Rinto y tú, y con el historial no-paradigmático de Len, hubiésemos levantado las sospechas del Comité Disciplinario—explicó Akikoroid a la rubia—. El primer paso era tener a Rui, que es considerada "un sujeto de riesgo medio que no requiere de vigilancia permanente" por la Academia, pidiendo la ayuda de Gumi, que está listada entre los alumnos de "bajo riesgo", en detención. Habían descartado la opción de que yo le pasara el recado a SeeU para que ella lo pasara en cadena a las demás cuando me rehusé. Para no desperdiciar el esfuerzo de Rui durante el primer bloque, preferimos apegarnos a ese plan. Por mi parte, yo convencí a Tianiyi y a Moke, que cenan todas las noches conmigo, a unirse.
—Tanto problema... ¿por mí?—Ella mordió sus labios, sintiéndose acalorada con la vergüenza, antes de preguntar:— ¿Qué sucedió después...?
—Creé un chat en una página cuyo URL, de ser descubierto por un técnico analista de administración, rediccionaría a un blog de videos. Cada una de nosotras se conectó en línea a las doce de la noche , cuando los equipos de los cuarteles principales son puestos a hibernar para la actualización diaria de datos que el sistema de la Academia lleva a cabo a partir de entradas que los maestros hacen al culminar cada bloque. Éstas describen alteraciones o cambios en el desempeño y comportamiento de cada clase—Akikoroid levantó su mano para evadir la pregunta de Rin sobre cómo tenía conocimientos sobre eso.
—Len había pensado de antemano en cada fase de la operación que desarrollaríamos—SeeU comentó, maravillada—. Es realmente precavido. Tenía una serie de planes: el primero, que dijo que era más factible y con menores probabilidades de fallo, requería de la mayor participación posible de nuestros compañeros de Equipo. Gumi sabía que Gumiya no se negaría, Suzune e Iroha aseguraron que Lui y Gachapoid ayudarían en lo que les pidieran, y Akikoroid garantizó la colaboración de los primos de China. El segundo, sin embargo, acababa con Rui, Miki, Iroha y él siendo castigados por confrontar a Cul, Haku y Lenka mientras Akikoroid y yo te traíamos hasta acá. Mencionó un tercero, pero no explicó de qué trataba.
—¿Qué hay sobre Miku? ¿Y Piko?—Ella inclinó su cabeza—, ¿no fueron incluidos?
—Oh, bueno... Ellos recibieron una parte de la misión bastante, um, complicada.
—Basta, Piko—Miku le sostuvo por las muñecas y le miró a los ojos con una seriedad inquebrantable. Nunca se había apreciado tanta determinación en los orbes gentiles de Miku Hatsune—. Ya no hay forma de retractarse. Aceptamos esto y lo terminaremos. Asi que cálmate.
—Miku, ¿qué sucederá si descubren que fuimos nosotros?
—¿Qué más podría suceder?—La aludida agitó su cabellera turquesa, frustrada—, seremos castigados.
Piko palideció ante el horrible escenario que su compañera le pintaba. Miku, escuchando pasos aproximándose, se alarmó y apretó sus manos sobre su corazón enfurecido. Su nariz afloró por la esquina recóndita en la que aguardaban por actuar, de la misma manera que Akikoroid y SeeU habían hecho, y suspiró.
—Ahí viene Makino-sempai—ella inhaló profundamente, desenlazando sus dedos y limpiando sus palmas húmedas sobre su falda—. A la cuenta de tres. Uno, dos...
—¡Alto, no!—Piko le sostuvo por el codo y ella, indignada, le fulminó con la mirada—. ¡Miku, no...!
—¿Qué están haciendo ustedes ahí?—Exhortó Ia, sorprendida y enojada, al descubrirles en una esquina oculta con intenciones que, ante sus recelosos ojos, eran incógnitas de grave magnitud. Miku pateó el tobillo de Piko discretamente y él, torpe por los nervios, acabó desplomándose a los pies de la joven de cabello rosado. Ia respingó—, ¡qué...!
Miku había presionado sus pies sobre la sombra de Ia, en la plenitud de su pecho, y había susurrado un tenue: parálisis. El cuerpo de Ia se congeló. Su expresión de enojo quedó plasmada sobre su rostro contraído y sus pupilas parecieron perder su resplandor. Piko se puso de pie, al percatarse del súbito mutismo y la falta de reproches, y estuvo por tumbarse, descompuesto, sobre el piso nuevamente. La obra que Miku había iniciado estaba matándole.
—¡Santo cielo, Miku...!
—Sh—ella señaló los bolsillos del blazer y la falda de Ia—. Revísala, Piko. Tienes que encontrar su copia de llaves para las oficinas del Comité Disciplinario.
—Miku...
—Piko, no tenemos todo el día—infló sus cachetes y masajeó su sien—. Hacemos esto por Rin, ¿recuerdas? No queremos que siga siendo esclavizada y abusada. ¡Vamos, rápido! No sé cuánto aguantaré antes de que mis audífonos suelten la primera descarga.
Piko removió toda materia sustancial similar al temor de su pecho y se acercó a Ia con sus manos tan inquietas como dos pequeños chihuahuas. Sus pisadas parecían eternas y su cuerpo pesaba más de lo normal. En circunstancias distintas, la sola idea de manosear a una jovencita indefensa para sacar algún provecho personal le repulsaría completamente. Sin embargo, sus intenciones, mientras introducía sus dedos lentamente en cada bolsillo que encontraba, no eran maliciosas ni perversas. Ése era su único consuelo para salvar su herido honor por aquella bochornosa artimaña.
—Aquí están—Miku suspiró y le indicó que introdujera el botín en el bolsillo derecho de su pantalón. Piko se tornó verde-púrpura antes de correr a vomitar a una hilera de plantas cercanas. Miku liberó a Ia, manteniéndose de pie a su lado para disimular cualquier acusación, y la delegada le lanzó una mirada recelosa antes de oír los salvajes gargajos de Piko y detener su atención en él. Asqueada, se largó refunfuñando. El brillo de las llaves robadas enfermaba más al delegado de la clase de segundo año.
—Oh, Miku, ¿qué hemos hecho?
—Lo que tenía que ser hecho—contestó, pasiva.
—¡¿Ellos qué?!—Exclamó Rin, saltando fuera de la cama y cayendo estrepitosamente sobre el piso alfombrado. SeeU le pidió que bajara la voz, pues nadie debía de enterarse que Akikoroid y ella estaban en los dormitorios.
Ellas debían de estar presentes en la biblioteca con el resto de su equipo debido a que se encontraban en la hora de estudio programada para la revisión y repaso de temas vistos. Durante dicho períodos, los integrantes de cada equipo proyectaban cada minuto a la realización de talleres y a la comparación de resúmenes como prácticas para los exámenes semestrales. Las dudas eran respondidas entre ellos o por algún docente capacitado. Los equipos A y B, por lo general, se asentaban en la biblioteca para estudiar. El equipo C se movía hacia los jardines interiores, en el epicentro del edificio principal de secundaria, y los equipo permanecían en el aula de clases. Nadie sabía adónde iba el Equipo Especial.
—El Comité Disciplinario almacena copias físicas de archivos importantes sobre cada uno de los estudiantes. Hay casos que han sido registrados manualmente para evitar que información crucial sobre los genes-V se filtre en línea y quede al alcance de los enemigos de la Academia. Se teme especialmente a aquellas organizaciones que fueron creadas por políticos y empresarios fracasados que se han visto de alguna forma afectados por los Vocaloids.
—Len no contaba con que tuvieran éxito—acotó SeeU—, pues les dejó claro que prefería que se retiraran a tiempo antes de cometer un error y poner en peligro todo. Pero, sorprendentemente, consiguieron lo que buscábamos.
—¿Qué estaban buscando?—Inquirió Rin.
—Las copias de los archivos de Rei y Rinto, por supuesto.
—¡No pueden hacerlo!—La rubia abrió sus ojos como platos y volvió a alterarse—, ¡si se enteran de que robaron...!
—Calma, no robamos nada de las oficinas del Comité Disciplinario—Akikoroid se acercó a una mesita de luz y, del primer cajón, sacó una especie de joyero antiguo. El labrado era exquisito. Al abrirlo, reveló una colección de hermosos broches con grandes piedras preciosas. Parecía que un arcoiris había sido encerrado en aquel cofre magnífico—. Éstas son cámaras portátiles que diseñé con una idea de SeeU años atrás. Miku lucía uno de estos cuando se infiltraron en las oficinas del Comité Disciplinario.
—No comprendo cómo lograron meterse sin ser descubiertas—expuso ella—. ¿No hay cámaras de seguridad ahí?
—¡Iroha!—La mencionada se sobresaltó cuando la potente voz de Miku le emboscó al salir del salón donde Mayu-sensei y ella se habían acomodado. La maestra de artística salió disparada poco después de notar qué tarde se había hecho mientras ayudaba a Iroha a resolver su dilema. La joven pelirroja había intercambiado los dibujos repasados y había presentado ante la profesora una obra pulcra y sin errores, persuadiéndole hasta que Mayu creyó que, en verdad, había acabado ese trabajo con sus propias manos a pesar de no tener recuerdos para probarlo—. Iroha, tenemos las llaves del cofre... ¿Nos ayudarías a conseguir el botín?
—¿De qué botín estás hablando, Hatsune?—Miku sabía que Meiko le seguía y cuánta prudencia había puesto para hablarle en clave a su pequeña amiga. Iroha contuvo la respiración cuando la castaña se detuvo delante de ellas, con una mano posada sobre su cintura, esperando una explicación.
—Es un juego, Meiko-sensei—contestó sin titubear. Ya habían pasado obstáculos tremendos como para fallar ahora. Miku no defendía las mentiras, pues era partidiaria de la honestidad, mas todo se podía hacer si la causa era el bienestar de un amigo—. Gumi fue quien lo pensó al leer una novela de piratas y Akikoroid armó las reglas. Se trata de una búsqueda de tesoros. Se juega en tríos con varias personas, alrededor de un tablero, y las rondas se llevan a cabo durante noches distintas. Hay acertijos y retos... Empezamos ayer después de la cena. Quizás podría pedirle a Akikoroid-chan que explique las normas para usted, Meiko-sensei.
—Por favor, no lo hagas—rugió involuntariamente—. No quiero oír nada más sobre esa niña y sus juegos tontos. Me convenció de unirme a una estúpida comunidad que lleva a cabo batallas navales por Internet y me desvelé terriblemente por ello. Tsk, solo asegúrense de no generar problemas. ¿Han visto a Rin, por cierto?
—¡Meiko-sensei!—El mencionado apareció desde el otro extremo del corredor antes de que Miku o Iroha pudiesen contestar—, ¡la he estado buscando!
—Gumiya, ahora no. Estoy ocupada... ¿Qué tal si movemos tu tutoría para después de clases?
—¡Qué!—Él aparentó horrorizarse con la idea—. Meiko-sensei, tengo práctica de fútbol. ¿Qué podría ser más importante que nuestras horas de calidad juntos? Es una grosería que piense en echarme a segundo plano, sensei.
—Mocoso creído. Estoy ocupada buscando a Rin Hanazono y siento que ustedes, engendros de segundo año, están ocultándome algo.
A diferencia de Miku e Iroha, que se tensaron inmediatamente al encontrarse bajo la acusara luz del reflector, Gumiya relajó sus hombros y cruzó sus brazos sobre su pecho. Si alguien podía lidiar sin vacilar con la castaña, ése era Gumiya.
—¿Qué hay con todo el mundo buscando a Rin hoy? Rei está con ella; la encontró en el salón de biología hace unos minutos. Quería hablar con Rin porque Gumi ha estado decaída después de lo que pasó en gimnasia el otro día, pero Rei decidió intervenir. No sé dónde estarán ahora, pero...
—Oh—Meiko asintió lentamente—, si ese es el caso, vayamos al salón de maestros para nuestra plática mensual.
Antes de marcharse, Gumiya subió sus pulgares y animó calladamente a Miku e Iroha. La joven de melena turquesa, atada en dos largas coletas, rodeó los hombros de Iroha con uno de sus brazos y sonrió alegremente.
—¿Te arriesgarías a irrumpir en la morada del Comité Disciplinario?
Iroha afirmó.
—Necesito que utilices tus encantos para que el monitor que está cuidando los cuarteles durante la hora del almuerzo coopere con nosotros. ¿Está bien?
—Si es por Rin-san, sí.
—¡Bien, manos a la obra!
Continuará.
¡Qué tal! Espero que todos se encuentren perfectamente. Decidí cortar lo que sería el capítulo XII en dos partes. Si les quedó alguna duda sobre lo que está sucediendo, me avisan. ¿Está bien? Creo que, básicamente, debería de aclarar esto: el gen-V de Gachapoid, compañero de Equipo de Suzune e Iroha, es el cambio de forma a partir de una muestra de ADN (podría ser también saliva, uñas, piel... pero el cabello parecía más apropiado). Algo así como la posión multijugos de Harry Potter. Um, la razón por la cual Tianiyi y Moke fueron con Gackupo-sensei será revelada en la siguiente actualización, con el encuentro de Rin y Len (¡yay!) y le revelación sobre Rinto y Rei.
Intentaré subir el siguiente capítulo lo más rápido posible. Espero que hayan disfrutado su leeremos pronto :)
Atentamente,
Uni Sawada.
