Perdón por la tardanza, me han pasado un monton de cosas, los dejo leer y les doy mis explicaciones a quien quiera leerlas, al final.
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Y fueron... felices...?
Sin perder el tiempo Aomine se dirigió a sus aposentos con su ahora esposo, estaba ansioso.
Abrió la puerta y sin olvidar la tradición, cargó a Akashi entre sus brazos para pasar a la habitación donde lo depositó en la cama con sumo cuidado, sorprendentemente apenas su cuerpo tocó el mullido colchón el pelirrojo se abrazó a su cuello dándole un profundo beso que podría engatusar hasta al más experto.
El beso lo estaba excitando en demasía y la manos de Akashi que comenzaban a acariciar su entrepierna no ayudaban a su buen juicio que le decía que algo no estaba cuadrando bien ahí, sin embargo su conciencia lo estaba abandonando, sus manos se perdían en la blanca piel ajena, ya no podía pensar en nada más que en poseerle, hacerle suyo hasta no poder más.
Se deshizo del molesto traje de gala, blanco, como todo doncel o doncella debía llegar al altar, admirado la desnudez ajena recorrió con sus labios cada porción de piel que estuvo a su alcance mientras sus manos acariciaban con calma el torso contrario, suaves gemidos escapaban de la boca del pelirrojo. Terminó de desnudarse el mismo con un poco de ayuda de su ahora esposo para poder continuar.
Le sintió arquearse en el momento en que sus manos comenzaron a acariciar su falo, y aun así el de menor estatura tomó la virilidad del moreno masajeando su ya duro miembro con maestría excitándolo hasta un punto de no retorno.
Las manos de Aomine, diestras en el arte del sexo se dirigieron a preparar al pelirrojo para recibirle, sus dedos entraron con algo de facilidad al pelirrojo que no emitió ni un quejido y sólo se dejaba hacer.
- Hazlo ya, Daiki – fue la orden que expresó el de mirada bicolor, y Aomine simplemente lo penetró de una estocada, sin mucha consideración.
Se detuvo un momento, sintiendo que tal vez estaba siendo demasiado brusco con el mas bajo, pero esa sensación se fue a alguna parte lejos de la habitación una vez el pelirrojo comenzó a mover las caderas.
Los minutos pasaron entre movimientos, sonidos de piel chocando con piel, el sudor perlando sus cuerpos, cambiando de posiciones constantemente, los gemidos y jadeos que escapaban de sus labios y el calor que parecía no querer disminuir en esa habitación hasta que en un último gemido de Akashi, llegaron al momento culminante al mismo tiempo.
Mientras ambos sobre la cama intentaban calmar su respiración, Aomine dijo aquello que le había parecido que no cuadraba entre ellos – Me engañaste por completo con tu actitud aparentemente inocente.
– ¿Qué actitud?
– Tú sabes, cuando dijiste en el bosque lo del hongo entre mis piernas
– Daiki, estabas en el suelo, lleno de pasto, si lo dije fue porque literalmente tenías un hongo, cuando te levantaste y sacudiste, te lo quitaste.
Aomine se había quedado en shock, y sintiéndose un completo idiota.
– Y entonces ¿Por qué aceptaste casarte conmigo?
– Riquezas, poder, algo de buen sexo, puedes ponerle la excusa que quieras
– ¿Cómo que "algo de buen sexo"? – habló el príncipe intentando imitar el tono que el pelirrojo había utilizado mientras sentía su orgullo de macho alfa, pecho peludo, lomo plateado, voz de gladiador (culpen a fb) herido, recibiendo una mirada de muerte de parte del su doncel.
– Está bien, admitiré que esto es algo más que bueno
– Por favor, no creo que hayas conocido a alguien mejor que yo
– Lo sabes hacer, en ese aspecto estamos bien
– Pero… – replicó el moreno enarcando una ceja, Akashi suspiró de frustración comenzando a preguntarse si aceptar ese matrimonio había sido buena idea, pero era Akashi, nunca se equivocaba.
– El lobo la tenía más grande...
...FIN
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Se acabó el fic, el chiste y y todo, nos leeremos en mis proximas actualizaciones. Final abierto, como me gusta para que su hermosa imaginación pervertida le agrgue mas detalles. De nuevo una enorme disculpa por la demora de casi 3 meses, entre que no he podido mudarme a mi nueva casa, cambié de trabajo y a pesar de tener tiempo se me fue toda la inpiración, el mal de amores y que andaba del chongo con mis musas, sumemosle todo eso al hecho de que caí en una depreción desde el 31 de mayo (cuando mi hermano cumplia años) pues ya me atoré en todos mis proyectos. De verdad lo siento.
Mil gracias a los que apoyaron esta otra de mis locuras y se rieron con lo que llegué a escribir, (no me maten por el orgullo de Ahomine)
