Los personajes son propiedad de Tite Kubo.

Advertencias: Puede contener OoC.

La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.


Gracias: HOTARU SATURN BLACK: Muchas gracias por leer, espero que te guste este capítulo, Akisa: Ahora que lo dices así pues es cierto, se la robó XD, Ichi se va a enfurecer, Otonashi Saya: Gracias por comentar y espero que no sea gracioso en el sentido de "Este capítulo esta tan mal que hasta gracia me da", Dark-Kuchiki17: Me alegra que te haya gustado la historia, gracias por comentar, Anahis: Somos igual, yo tampoco veo a Rukia o a Ichigo con alguien más, a menos que sea temporal y para poner celoso al otro. El libro todavía no me lo termino de leer, pero lo que llevo me ha gustado, aunque hay algunas cosas que se me hicieron raras, como que no se acordara de su nombre pero si de los tipos de coches y aviones, aunque no sé si eso lo explican más adelante. Espero te guste este capítulo. Kuniko04: Gracias por leer y comentar, ALEXZHA: Sí, Ashido es adorable, también me gusta, Adrii Kyouyama: Me alegra que te haya gustado, Ichigo pronto aparecerá para dificultarles las cosas a Rukia.


ALGUIEN PARA RECORDAR

Capítulo 5.- Decisiones.

Rukia caminaba siendo jalada por Ashido detrás de esa horda de Zombis. El chico no entendía que es lo que pasaba con él, por qué ella no le provocaba el instinto de comerla, por qué quería protegerla, por qué se sentía tan bien el contacto con su piel.

Él ignoraba que algo dentro de su cerebro estaba cambiando.

—¿A dónde vamos? —se atrevió a preguntar Rukia sin estar segura que él comprendería. Ashido giró la cabeza para verla.

—Ca..sa. —susurró, luego regresó la vista al frente.

Rukia analizó las posibilidades, fácilmente podría soltarse de él y escapar, aunque estaba cansada para utilizar el Shunpo todavía era más rápida que ellos. Pero por otro lado estaba Ashido, si se iba lo más probable era que ya no lo volvería a ver, ya que el Rukongai era muy grande y él ya no contaba con Reiatsu, además todos los días salían uno o dos escuadrones de Shinigamis con la misión de eliminar los zombis que pudieran y ellos no dudarían ni un segundo en atacarlo.

El Shinigami le demostró que era diferente a los demás, así que quería ayudarlo, quizá todavía había esperanzas para él.

Salió de sus pensamientos por el choque que tuvo con la espalda de Ashido.

—¿Pero por qué te detienes tan bruscamente? —le gritó enojada tallándose la frente.

Ashido la miró serio y con la cabeza de lado. No entendía sus gritos.

Rukia suspiró, su convivencia con él sería difícil.

—Grrr. —gruñó Ashido y la volvió a jalar. Rukia supuso que quería decir "sígueme".

Sonrió orgullosa por sus habilidades para entenderlo.

Ella observó el lugar, era un distrito que no conocía, quizá uno de los primeros ya que las casas estaban mejor conservadas que en otras zonas y eran de mejor material que Inuzuri.

Vio con sorpresa como la horda de zombis se disolvía y varios entraban a las casas en grupos más pequeños. Otros simplemente se quedaban vagando por la calle sin rumbo fijo.

Ashido la llevó a una casa que aún conservaba las puertas y ventanas, con torpeza abrió la puerta y se adentraron a la casa que estaba en penumbras. No quería que ella siguiera expuesta a los ojos escrutadores de otros zombis.

Rukia cerró la puerta tras ellos, con esfuerzo hizo una pequeña esfera de Kido para alumbrar el lugar sin llamar la atención de los que seguían afuera. El lugar tenía algo de polvo y algunas cosas estaban destruidas, como sillas, floreros y adornos que estaban tirados en el piso.

Se imaginó que las personas antes de abandonar la casa tuvieron una fuerte lucha con algún grupo de zombis.

Se acercó a una silla que seguía en buen estado y después de sacudirla un poco se sentó en ella, estaba algo cansada por la larga caminata.

Ashido se acercó y se quedó observándola.

¿Quién era ella?, se preguntó, sólo recordaba su nombre y que él la tenía cargada, sin embargo sabía que era importante para él.

—¿Por qué me ayudaste? —preguntó Rukia.

—Pro...te…ger…te. —murmuró el chico.

Rukia no comprendía porque él actuaba así, era la primera vez que se hallaba con un caso como este. ¿O será porque nunca intentó platicar con uno de ellos?, sacudió la cabeza para borrar ese absurdo pensamiento.

Ashido la veía con atención, quería preguntarle muchas cosas, pero no podía, las palabras no salían de su boca.

—Gracias por ayudarme. —dijo Rukia poniéndose de pie. —pero tengo que regresar al Sereitei.

—No. —dijo Ashido poniéndole torpemente una mano sobre su hombro y empujándola para que se sentara. —No. —volvió a repetir.

Él no quería que se fuera, necesitaba estar con ella.

—Peli…groso. —dijo. Rukia se admiró que fuera un poco más fluido su hablar. Quizá podía haber remedio para ellos, Mayuri estaba buscando la cura, quizá Ashido fue parte de ella. Tal vez podía revertir su estado.

—Ven conmigo. —le dijo ella agarrando la mano de él. —Vamos al Gotei Trece.

Él se le quedó viendo fijamente. Ella ya no lo miraba como la primera vez que lo vio, ya no le tenía miedo. Algo raro pasó cuando ella tomó su mano, su cerebro mandó un impulso nervioso a alguna parte de él y tuvo un recuerdo. Era él luchando contra extrañas criaturas.

—Sí. —respondió, lo sentía, sentía que ese lugar que ella mencionó era su hogar, tenía que regresar ahí, tenía que seguir con ella.

—Bien. —dijo ella. —regresaremos mañana por la mañana, ahora seria peligroso. —señaló comprendiendo a lo que se refería antes Ashido, los infectados no dormían, cazaban también de noche y en ese lugar estaban prácticamente rodeados. Podría acabar con varios pero no quería arriesgarse a terminar infectada también.

Ella se fue a recostar en una esquina de la casa y cerró los ojos.

—Ichigo. —susurró. Las imágenes del Shinigami de cabello naranja llegaron a ella antes de caer en los brazos de Morfeo. Tenía la total certeza de estar segura con el zombi que estaba con ella.

Ashido caminó hasta estar frente a ella y se quedó parado observándola dormir. Le gustaba observarla.

—Ru..kia. —susurró.

IOIOIOIOIOIO

Mientras tanto en los cuarteles del sexto escuadrón Ichigo se encontraba caminando de un lado a otro de la habitación, estaba preocupado porque Rukia no había llegado.

—Cálmate Ichigo. —pidió Renji que estaba sentado en un rincón del cuarto.

—Ya es muy tarde y no ha regresado. —respondió el Shinigami quedándose quieto para verlo.

—Ella esta bien. —dijo Byakuya sentado tras su escritorio. —Todavía percibo su energía espiritual.

—Ya ves te lo dije. —comentó Renji viendo a Ichigo, quien pareció estar sólo un poco más aliviado.

—Pero su Reiatsu es débil y está lejos de aquí. —comentó Byakuya, para los demás Shinigamis no pasó desapercibida su preocupación.

—Entonces iré a buscarla. —decidió Ichigo.

—Lo mejor será partir por la mañana, por la noche es peligroso. —aconsejó Byakuya. En los años que llevaba de conocer a Ichigo aprendió que era difícil persuadirlo cuando él se proponía salvar a un amigo, y cuando se trataba de Rukia era imposible.

—No puedo esperar hasta mañana, puede correr peligro. —dijo y se dio la vuelta para salir del cuarto, pero no había dado ni dos pasos cuando el capitán usando Shunpo se acercó a él y lo golpeó en la nuca dejándolo inconsciente.

—¿Capitán porque hizo eso? —preguntó el teniente sorprendido y acercándose al joven tirado en el suelo.

—Era la única manera para evitar que cometiera una tontería. —habló fríamente Byakuya. —Renji encárgate de llevarlo al cuarto escuadrón para que estabilicen su Reiatsu, además organiza un pequeño grupo de búsqueda, no olvides llevar a un elemento del escuadrón de Unohana.

— Enseguida. —respondió Renji entendiendo a su capitán. Salió con Ichigo para cumplir las órdenes de Byakuya.

El capitán volvió a sentarse y miró hacia el techo, claro que estaba preocupada por su hermana, pero no serviría de nada salir a esa hora, sólo serían presas fáciles de ellos.

—Rukia, sobrevive hasta mañana. —susurró Byakuya. No era una petición, era una orden, una orden que estaba seguro que Rukia cumpliría.

IOIOIOIOIOIO

Los rayos del sol se colaban por las ventanas y por un pequeño hoyo en una pared de la casa. Rukia se movió perezosamente y abrió los ojos.

Se sorprendió al ver a el chico de cabello caoba parado frente a ella mirándola fijamente. Se preguntó si estuvo así toda la noche. Eso era algo raro.

El incómodo silencio entre ellos fue roto por el ruido del estómago de Rukia pidiendo comida.

Ashido la vio confundido.

—Tengo hambre. —dijo ella apenada.

—Ham…bre. —murmuró él.

—Sí. —dijo Rukia poniéndose de pie. —quiero comer. —mencionó haciendo ademanes de llevarse algo a la boca y morderlo.

Ashido asintió levemente, si ella quería comer, él le buscaría comida. Se giró hacia la puerta y caminó por ella a paso lento.

Rukia suspiró mientras lo veía salir por la puerta.

—Creo que no me entendió, buscaré algo. —dijo y comenzó a registrar la casa en busca de algo de comer.

Afortunadamente encontró un poco de agua y algunos alimentos en buen estado.

—Grrr. —escuchó un gruñido a sus espaldas. Por instinto llevó sus manos al mango de Sode No Shirayuki mientras giraba.

Afortunadamente era Ashido.

—Me asustaste. —dijo ella quitando la mano de su espada.

—Comi…da. —dijo él estirando su mano, en la que llevaba un pequeño trozo de carne.

—Bueno esto es tierno. —dijo ella viendo con incredulidad la escena. —algo terrorífico, pero tierno.

—Grrr. —volvió a gruñir Ashido agitando un poco la mano. Quería que comiera.

—Yo no como eso. —dijo Rukia lentamente y haciendo las señas necesarias para que él la entendiera. —Comida. —dijo ella enseñándole una lata que tenía en las manos.

—Aaa. —dijo él sin mostrar emoción alguna. Ya recordaba que ellos no comían carne humana.

Él ya no recordaba los sabores o texturas de otros alimentos, ellos necesitaban la carne humana para seguir funcionando. Él preferiría que no fuera así, pues no le gustaba el sufrimiento humano.

Con torpeza se sentó en una silla y se puso a comer lo que llevaba, decepcionado por no hacer algo por ella.

Rukia lo vio con ternura y admiración, claro que era algo grotesco verlo comer así, pero su actitud protectora y su nueva ingenuidad le provocaban ternura.

Después de comer, los dos se pusieron de pie.

—¿Listo para regresar a casa? —le preguntó Rukia con una sonrisa.

—Sí. —respondió él.

—Vamos entonces. —dijo ella e intentó girarse, pero él la detuvo. —¿Qué pasa?

Él no contestó, pero se llevó la mano a una pequeña herida y escarbó en ella para mancharse de sangre. Rukia entendió lo que quería hacer, así que no opuso resistencia cuando él nuevamente la manchó con ese líquido negro, a diferencia de la última vez, sus movimientos fueron menos rudos.

Ashido pasaba, lo más delicado que podía, sus manos sobre su rostro, ignoraba si los demás como él podían sentir eso que él experimentaba ahora, era una sensación tan agradable, aunque no podía sentir lo delicado de su piel ni el calor que ella desprendía.

—Ya. —dijo el chico al terminar de aplicarle su sangre.

—Gracias. —le dijo ella con una sonrisa.

Después Ashido la tomó de la mano y la condujo hacia la salida.

IOIOIOIOIOIO

Mientras tanto afuera del Sereitei se encontraba listo el equipo de búsqueda de Rukia.

—¿Ya están todos listos? —preguntó el teniente del sexto escuadrón.

—Claro. —respondieron al mismo tiempo Yumichika e Ikkaku.

—Gracias por aceptar venir con nosotros. —les dijo Ichigo a sus compañeros.

—Nunca nos cae mal ejercitarnos matando infectados. —respondió Ikkaku.

—Además quiero hacer algo por Rukia. —dijo Hanataro. Claro que le tenía miedo a los zombis, pero Rukia era alguien importante para él.

Byakuya, Kyoraku y Ukitake vieron desde la puerta como los cinco Shinigamis partieron para cumplir con su misión.


Saludos…