Los personajes son propiedad de Tite Kubo.
Advertencias: Puede contener OoC.
La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.
Muchas gracias por sus comentarios: Otonashi Saya, Guest, HOTARU SATURN BLACK, Kuniko04, Akisa, Dark-Kuchiki17, Adrii Kyouyama, ALEXZHA.
ALGUIEN PARA RECORDAR
Capítulo 6.- Te quiero.
Rukia y Ashido salieron de la casa, había varios zombis rondando el lugar caminando sin una dirección fija, otros estaban parados en medio de la calle y otros sólo estaban sentados sin hacer nada.
—Muer…ta. —dijo Ashido. Rukia sabía lo que le pedía.
Eso era irónico, técnicamente ella estaba muerta, pensó Rukia. Pero entendió el mensaje y comenzó a caminar lento y con movimientos torpes.
Se puso un poco nerviosa cuando unos infectados pasaron junto ella, pero afortunadamente no distinguieron su olor.
Cuando por fin Rukia sintió que estaba fuera del alcance de percepción de los infectados se limpió los rastros de sangre.
Caminaron un rato más antes de detenerse a descansar, al menos Rukia.
—Es mejor parar aquí. —dijo Rukia deteniendo su andar. —Estoy cansada.
Ashido asintió aunque él no estuviera cansado. Rukia se sentó sobre unos escombros y él se paró frente a ella.
—¿Por qué me estás ayudando? —preguntó ella de pronto. Le inquietaba por qué había sido precisamente ella, por qué la quería mantener segura.
El chico de cabello caoba se alzó de hombros.
—Man…tenerte segu…ra. —dijo.
—¿Pero por qué? —insistió Rukia.
Él se le quedó viendo fijamente, queriendo buscar una respuesta para ella, ¿por qué lo hacía?¿por qué la quería con él?¿por qué la quería proteger?
De nueva cuenta su cerebro mandó impulsos nerviosos a su cuerpo, recordó cuando la vio por primera vez y lo que pensó, que era alguien muy fuerte y hermosa.
Su corazón ya era un órgano inútil, muerto, ya no bombeaba sangre; su cerebro ya no cumplía sus funciones, sin embargo experimentó emociones y sensaciones ya olvidadas, dolor por saber en lo que se había convertido, la alegría por verla frente a él y a salvo, y el anhelo, anhelo de sentir sus labios rosados sobre sus labios grises.
Entonces Ashido se llevó una mano a donde estaba su corazón y luego acercándose un poco más a ella, la presionó sobre el corazón de Rukia. No sabía porque hacia eso por ella, sólo que tenía que hacerlo, como si algo lo conectara con ella.
Ella se sorprendió momentáneamente, pero luego colocó su mano sobre la de él.
—Yo también te quiero. —le dijo y bajó la mano, Ashido también bajó la suya.
Él ladeó la cabeza, todavía no entendía muy bien ese sentimiento.
—Tú eres diferente ¿verdad? —preguntó Rukia después de un breve silencio.
Ashido se alzó de hombros.
—Nunca había visto a otro infectado hablar como tú. —Rukia se arrepintió de referirse a ellos como infectados pensando que quizá lo lastimaría por sus palabras, pero él no pareció incomodarse. —O que decidiera proteger a alguien. ¿Hay otros como tú? —preguntó curiosa.
El chico volvió a alzarse de hombros.
—No importa, estoy feliz de que tu si seas diferente. —dijo ella. —reanudemos el viaje, aún falta mucho para llegar al Sereitei. —Y más sabiendo que él no podía usar Shunpo.
Ashido asintió y retomaron su camino en silencio, pero él de vez en cuando volteaba a verla a escondidas. No sabía que le estaba pasando o por qué ella provocaba nuevas cosas en él.
De pronto a Ashido le llegó un olor atrayente, trató de luchar contra sus impulsos, pero no pudo lograrlo.
—Grrr. —gruñó impaciente mientras olfateaba el lugar de donde provenía el aroma. Lo localizó y se dirigió hacia ahí con pasos un poco más rápidos que los de costumbre.
—¿A dónde vas? —preguntó Rukia confundida por su actitud rara, pero él no contestó y siguió su camino.
Rukia lo siguió hasta una casa que parecía abandonada.
Cuando ella entró se asustó al ver a Ashido mordiendo a un hombre ante la mirada horrorizada de una mujer y un niño.
Ashido no pudo reprimir su necesidad de comer, era algo más fuerte que él, aunque no le gustaba, sobre todo ahora que se dio cuenta que Rukia lo mirarba con miedo.
Soltó al hombre y se acercó a la mujer y el niño respondiendo a su necesidad de comer, de desgarrar la carne humana.
—No Ashido, detente. —gritó Rukia mientras sacaba a su katana. No quería hacerlo pero si él no le daba más opción, tendría que acabar con él, pues como teniente del Gotei Trece su deber era proteger a las almas.
Ashido se quedó quieto frente a las personas que lo miraban aterrorizados y con lágrimas.
Su instinto seguía indicándole que tomara la vida de esas personas.
—Grrr. —volvió a gruñir amenazante, la mujer y su hijo gritaron y se abrazaron más fuerte.
—Ashido por favor no. —volvió a pedir Rukia acercándose más.
Él volteó hacia ella y la vio llorar.
—Por favor no lo hagas, tú eres más fuerte que eso. —dijo Rukia. —lucha, lucha contra tu instinto.
Ella estaba asustada, estaba llorando ¿Por él? ¿Por lo que estaba haciendo? Miró de nuevo a la familia, la madre y el hijo lloraban, tenían miedo, quizá también dolor por ver al hombre sin vida junto a ellos.
Volvió su mirada a Rukia. Ella seguía llorando, no le gustaba verla así.
De nuevo todo su ser pedía por carne fresca, eso que le permitía moverse, pero esta vez él luchó en contra de ese deseo.
Caminó hacia Rukia.
—Lo siento. —le dijo.
Al verla llorando algo en él había despertado, quizá algo llamado conciencia.
—Está bien, sé que es difícil, pero te ayudaré a superarlo. —dijo ella guardando su Zanpakuto. Luego tomó su mano y lo guió hacia afuera.
Ashido vio la mano rosada, suave y cálida de Rukia y la comparó con su mano fría, gris y rígida. Se imaginó a sus células muertas despertando de su letargo, haciendo que sus manos volvieran a ser capaces de construir, de sentir, de acariciar, haciendo que su corazón volviera a latir.
¿Qué estaba pasando con él?, volvió a preguntarse. Antes no pensaba, sólo se dedicaba a vagar sin rumbo fijo y seguir sus instintos de supervivencia, ahora muchos pensamientos se apoderaban de su cerebro y experimentaba sentimientos ya olvidados.
—No te preocupes. —comentó Rukia mientras seguían caminando, le pareció que estaba pensativo por lo que acababa de hacer. —Ya verás que el capitán Mayuri encontrara la cura para ti. —dijo ella. —volverás a ser como antes.
—Sí. —respondió él.
Unos pajarillos se escucharon trinar en el techo de una casa, Ashido se detuvo a observarlos. Ahora que estaba muerto no le importaba el tiempo, podía quedarse horas viendo cualquier cosa.
—Ichigo y los demás se sorprenderán cuando te vean. —comentó ella junto a él. —Y también se van a alegrar por tener una esperanza para esta situación. —Ashido no le respondió, seguía viendo los animales.
Se escucharon unos ruidos detrás de ellos, Rukia giró y vio a cuatro zombis caminar hacia ellos. Ashido también volteó y gruñó al verlos, caminó hacia ellos para atacarlos, pero Rukia se adelantó y usando a Sode No Shirayuki acabó fácilmente con ellos.
Mientras Ashido observaba a Rukia matar a los zombis, un recuerdo llegó a él, uno en el que Ashido estaba en un lugar rodeado de árboles y portando una espada peleando con seres usando máscaras y uno de ellos lo llamaba Shinigami.
Movió la cabeza al no entender esa imagen.
—¿Qué tienes? —preguntó Rukia al llegar frente a él.
—Shini…gami. —dijo señalándose torpemente.
Rukia vio que sus movimientos eran menos torpes cada vez, como si sus músculos poco a poco volvieran a trabajar adecuadamente, también se sorprendió porque él fue capaz de reconocer lo que era.
—Sí, tú eres un Shinigami. —respondió Rukia. — tú cuidas de las personas.
—¿No comer?
—Así es, los Shinigamis no comen personas.
—Yo Shini…gami, no infec…tado. —dijo él con un poco de dificultad. Ya no quería que ella se refiriera a él como infectado, y ella lo comprendió.
Rukia se lanzó hacia él y en un impulso lo abrazó fuertemente, estaba conmovida por ver que él estaba luchando contra ese virus que lo había cambiado.
Ashido llevó una mano a la espalda de ella, incapaz de creer lo que estaba sucediendo.
Rukia podía jurar que sentía el golpeteo del corazón de Ashido, sin embargo sabía que eso no era posible, que lo que escuchaba eran sus propios latidos al estar apretada contra su pecho.
—Te quie…ro. —dijo Ashido. Algo en él se había removido al tenerla cerca.
IOIOIOIOIOIO
Ichigo y los demás utilizaban Shunpo para llegar con Rukia, en su camino se toparon con varios grupos de Zombis y no dudaron en acabar con ellos.
En ese momento estaban terminando con un grupo numeroso de ellos.
—¿Cuándo encontrara la cura Mayuri? —Preguntó Renji mientras utilizaba a Zabimaru en su modo Shikai para acabar con varios zombis a la vez.
—No lo sé, pero espero que sea pronto. —dijo Ikkaku clavando su espada en el cerebro del ultimo zombi que quedaba de pie.
—Rukia. —dijo Ichigo guardando a Zanguetsu, percibía su Reiatsu.
Así que corrió hacia donde sentía a Rukia. Los demás lo siguieron.
Subió a unos escombros y se asustó al ver a un Zombi reteniendo a Rukia entre sus brazos, no permitiría que la lastimaran. Sacó de nuevo su espada y corrió hacia ellos.
—¡Suéltala! —gritó enojado.
Saludos…
