Los personajes son propiedad de Tite Kubo.

Advertencias: Puede contener OoC.

La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.


Muchas gracias por sus comentarios: Anahis, ALEXZHA, Kuniko04, HOTARU SATURN BLACK, Akisa, Dark-Kuchiki17, Adrii Kyouyama.

Disculpen la demora pero, además de que me quedé sin ideas para el fic, esta semana tuve mucho trabajo.


ALGUIEN PARA RECORDAR

Capítulo 8.- Sentimientos.

El sol iluminaba en lo alto del cielo, esa mañana hacía mucho calor. Rukia podía sentir como el sudor recorría su rostro, sin embargo seguía caminando al paso de Ashido, uno muy lento.

Lo vio de reojo, por un momento había olvidado de que a él no le afectaba el calor y por eso había esperado verlo sudando. Cambió su mirada a la mano que la llevaba agarrada, la primera vez la sintió más fría, ¿o era acaso que ya estaba acostumbrada a su contacto?, suspiró, le dolía verlo en ese estado, de verdad esperaba que existiera algo para ayudarlo.

Ashido se sentía bien caminando junto a Rukia, era algo extraño pero sentía que con ella a su lado lo demás no importaba. Ya se había olvidado del enojo que sintió al ver a ese Vivo apartándola de él.

Volteó a ver a Rukia y notó que su mirada se veía triste, se detuvo y se giró hacia ella.

—Estás triste. —dijo él sin entonación, por lo que Rukia no sabía si era pregunta o afirmación.

—No. —movió su cabeza en negación.

El chico de piel grisácea sintió el impulso de acariciarla.

Pasó sus frías y ásperas manos sobre su delicado rostro. Ashido observó que ella no lo miraba con repudio o miedo, al contrario, le estaba regalando una hermosa sonrisa.

Sintió algo cálido recorrer su cuerpo, aunque pensó que quizá sólo era su imaginación, después de todo la sangre ya no circulaba a través de sus venas.

—¡Suéltala! —un grito llamó su atención, giró la cabeza y vio a Ichigo correr hacia ellos con una espada en la mano. —suelta a mi novia. —le dijo Ichigo cuando llegó junto a ellos, mientras quitaba la mano de Ashido del rostro de Rukia.

¿Novia? Esa palabra se le hacía conocida pero no entendía su significado. Aun así no le gustó para nada escucharla de él.

—Calma Ichigo. —le dijo Rukia. —No es lo que crees.

—¡Ese te estaba acariciando el rostro! —dijo señalándolo con una mano.

—Grr. —le gruñó Ashido enseñándole los dientes.

—¡No me gruñas!

—Grr. —volvió a gruñir, no le diría que hacer. —Rukia es mía. —No sabía porque pero tenía que dejárselo claro.

—¡Ni en sueños!

—Cálmate Ichigo por favor. —le pidió Rukia a Ichigo tomándolo de la mano, Ashido se dio cuenta que a ese chico lo miraba diferente. —él es sólo mi amigo y no sabe lo que hace, no tiene recuerdos del pasado.

Ichigo se soltó de ella y se alborotó el cabello. Estaba claramente molesto.

—Ichigo yo te quiero. —le dijo ella. —no tienes por qué imaginarte lo contrario. — Él se calmó y le sonrió. Rukia tenía ese raro poder sobre él.

Ashido se sintió extrañado, no podía describir que era pero algo dentro de él le dolía, ese "te quiero" se lo había dicho a él primero, y no tenía por qué decírselo también a ese chico de cabello raro. Quería reclamar pero sus cuerdas vocales estaban atrofiadas, al igual que su cerebro.

—Será mejor que continuemos. —dijo Rukia sonriendo y luego se volteó para empezar a caminar.

Ashido e Ichigo se voltearon a ver lanzándose miradas retadoras antes de empezar a caminar y colocarse junto a Rukia. Los demás los seguían unos pasos detrás.

—No sé pero creo que esos dos iniciaran una batalla por llamar la atención de Rukia. —comentó Renji caminando con las manos en su cabeza.

—Ichigo no es tan inmaduro. —comentó Hanataro. Todos comenzaron a reír a carcajadas.

—Apuesto mi salario de una semana a que Ichigo gana. —dijo Ikkaku.

—Yo también le apuesto a Ichigo. —mencionó Renji.

—Pues ya que, le apuesto a Ashido. —comentó decepcionado Yumichika por tener que apostarle a alguien que no entraba en sus estándares de "hermoso".

—("¿Quiénes son los inmaduros"). —pensó Hanataro.

Un poco de viento sopló y jugó con los cabellos de Rukia, los cuales gracias al sudor se pegaron a su mejilla. Ashido lo vio y por reflejo llevó su mano hasta ella y le quitó el cabello del rostro tratando de ser cuidadoso.

—Gracias. —dijo Rukia sonriendo nerviosa, no quiso voltear a ver a Ichigo pero sentía su aura asesina junto a ella.

Como respuesta Ichigo empujó a Ashido con la mano, a espaldas de Rukia, sabía que si lo veía se enojaría. Y le dio una mirada de "No te acerques a Rukia".

Pero Ashido no se iba a quedar tan tranquilo, así que también lo empujó por el hombro, Ichigo volvió a empujarlo un poco más fuerte, Ashido utilizó toda su fuerza y al empujar a Ichigo logró aventarlo algunos metros, así que se estampó contra una pared.

Rukia volteó por el ruido hacia sus costados.

—¿E Ichigo? —preguntó intrigada al no verlo.

—No sé. —respondió Ashido encogiéndose de hombros.

—¡Maldito imbécil! —gritó Ichigo levantándose del suelo y sacudiéndose el polvo.

Rukia lo escuchó y fue corriendo hasta donde estaba.

Mientras que Renji, Ikkaku y Yumichika observaban todos muertos de la risa.

—Creo que el marcador va Zombi uno – Shinigami cero. —comentó Yumichika entre risas.

Afortunadamente, para Ashido, el incidente no pasó a mayores ya que Rukia logró calmar a Ichigo y todos reanudaron la marcha para encontrar lo que sea que estuviera buscando Ashido.

Pero Ichigo iba pensando en mil formas de hacer desaparecer a Ashido y que pareciera un accidente.

Caminaron cerca de una hora hasta que llegaron a la orilla de un río.

Ahí Ashido comenzó a buscar entre unos escombros. Los demás distinguieron señales de una batalla en el pasado.

—Quizá aquí fue atacado y se convirtió en lo que ahora es. —comentó Rukia con algo de tristeza.

—Oye zombi ¿Qué buscas? —preguntó Ikkaku acercándose a Ashido.

—No soy zombi. —dijo Ashido volteando a verlo. —Soy Shinigami. —dijo enseñándole la espada que llevaba en la mano, su espada.

—Así que eso es lo que buscabas. —dijo el chico rapado.

Ashido bajó la mirada al instrumento en su mano, y de nuevo los recuerdos se hicieron presentes. Eran breves imágenes de él utilizando esa espada con agilidad y fuerza.

Intentó hacer un movimiento como los que había recordado pero no pudo. Se preguntó ¿si algún día podría hacerlo? ¿Si realmente seguía siendo un Shinigami? ¿Si acaso solamente era un zombi aferrándose a un pasado, a algo que ya no podría ser?

Unas manos posándose en las suyas lo devolvieron a la realidad.

—No te preocupes. —le dijo Rukia con una sonrisa. —nosotros te ayudaremos.

Ashido se dio cuenta que junto a ella estaban los demás compañeros. Esta vez ninguno lo veía como un monstruo, esta vez había aceptación en sus ojos.

Ichigo recordó cómo se sintió cuando perdió sus poderes de Shinagami, así que le fue fácil ponerse en el lugar de Ashido, él también había perdido una parte importante de su vida. Así que decidió ayudarlo a recuperarla.

—Gra...cias. —dijo Ashido.

Como ya estaban cansados decidieron descansar un poco antes de partir hacia la Sociedad de Almas.

Rukia se sentó en el suelo y se recargó sobre unas piedras, Ashido se sentó junto a ella.

—Me sentaré aquí. —dijo Ichigo metiéndose entre ellos, haciendo que Rukia se separara de Ashido.

Ashido le gruñó, Ichigo lo ignoró y Rukia suspiró.

Ichigo era un celoso y explosivo incorregible, pero así lo quería.

Rukia e Ichigo dejaron que sus parpados se cerraran por el cansancio. Ashido se quedó contemplándolos, puesto que él no dormía, ella ya había dejado caer su cabeza sobre el hombro de Ichigo.

Los observó con atención, sus pechos subían y bajaban lentamente, sabía que si se acercaba más, podría escuchar sus corazones latiendo.

Ashido se llevó una mano al pecho, el cual estaba estático. Jamás se había puesto a pensar en la importancia de respirar y de los latidos del corazón.

Vio sus rostros sonrosados por el calor, sus tersas pieles y llegó a sus manos que permanecían entrelazadas.

En cambio su piel era fría, gris y áspera. Por mucho que tomara la mano de Rukia, no podía trasmitirle a ella sus emociones o pensamientos, así como seguramente ese chico lo estaba haciendo ahora.

No recordaba mucho de su pasado, pero seguramente ella era alguien importante en su vida, tan importante que era alguien para recordar. De ella era la única persona de la que tenía recuerdos de haber conocido.

Y Ashido no recordaba haber deseado tanto estar vivo como ahora. Por mucho que se esforzara Rukia no lo vería como algo más que un zombi diferente, un zombi que intentaba desesperadamente ser humano de nuevo.

Y él, él no sabía que es lo que quería a ciencia cierta, pero necesitaba ser alguien importante en su vida, y nunca lo sería estando ese chico de por medio, a menos que….

—¡Ichigo cuidado! —el grito desesperado de Renji alertó a Ichigo y Rukia.

Él y los demás estaban sentados enfrente de ellos, cuando Renji volteó a verlos se dio cuenta de lo que iba a pasar.

—¡Ah! —gritó el Shinigami sustituto asustado al ver que Ashido tenía agarrado su brazo y estaba a punto de darle una mordida.

—Ashido no.—gritó Rukia con voz fuerte.

Ashido se quedó quieto sosteniendo el brazo del chico y con la boca abierta a pocos centímetros de él. Ichigo quitó su brazo enseguida.

—¿Qué tratabas de hacer? —cuestionó el chico mientras su corazón latía acelerado y lo miraba con duda.

—Lo siento. —Ashido bajó la mirada. —Tenía hambre.

—¿Y piensas que soy un pedazo de bistec o qué? —preguntó Ichigo ofendido poniéndose de pie.

Lo habían confundido con varias cosas a lo largo de su vida, pero jamás con un trozo de comida.

Ashido se encogió de hombros y se levantó.

—A él le cuesta contener sus impulsos. —dijo Rukia, quien ya se había puesto cerca de Ashido. —No lo culpes, he visto como ha hecho esfuerzo para vencer sus instintos.

Ichigo sólo bufó molesto, estaba vez no podía culparlo, ya había sido mucho que se contuviera por tanto tiempo.

—Ashido sabes que eso esta mal. —Rukia regañó al chico de piel gris. —no debes de comer gente.

Ashido sólo la vio serio y bajó la mirada. No había podido detener sus impulsos, además así hubiera puesto la situación en igualdad de circunstancias.

—Toma. —dijo Hanataro acercándose a Ashido y mostrándole un trozo de pan, que llevaba entre sus cosas. —Es comida. —dijo al ver la cara de Ashido, que supuso era de confusión.

Ashido la tomó y se la llevó a la boca, no le encontró sabor sin embargo de todas formas lo tragó.

Renji, Ikkaku y Yumichika seguían observando desde sus lugares. Ahora que ya había pasado todo podían reírse de la expresión de Ichigo al ver que iba a ser mordido por Ashido.

De repente el chico de cabello caoba percibió un olor familiar, eran varios No vivos que se acercaban al lugar. No le gustaba cómo se escuchan las palabras zombis o infectados, así que no la usaba.

Ashido se giró hacia Rukia.

—Ellos vienen. —le dijo. —tengo que protegerte. —poco a poco su vocabulario se hacía más extenso.

—¿Te refieres a los infectados? —preguntó Rukia sin darse cuenta que él joven frente a ella se incomodó un poco, ya que su cara no podía mostrar ninguna emoción.

—Sí. —le respondió él mientras hurgaba un poco en una de sus viejas heridas. Después, como en ocasiones anteriores, untó un poco de su sangre sobre el rostro de Rukia, quería evitar que la detectaran.

—¿Qué está haciendo? —preguntó Ichigo sorprendido.

—Su sangre evita que los otros perciban el olor de alguien vivo. —comentó Rukia.

En esos momentos se escucharon ruidos a sus espaldas y Ashido supo que ellos ya habían llegado.

—Infectados. —Señaló Ichigo poniéndose alerta.

Los zombis salieron de varios lados, como no tenían Reiatsu los Shinigamis no se dieron cuenta de su presencia hasta muy tarde.

Como era de esperarse ellos pasaron de largo a Ashido y Rukia y arremetieron contra el Shinigami sustituto, quien dio unos brincos hacia atrás para evitarlos. Renji y los demás comenzaron a eliminarlos.

—Ichigo. —gritó Rukia e intentó correr hacía él, pero Ashido la detuvo del brazo.

—No vayas. —le pidió.

—Tengo que ayudarlo. —le dijo quitando su mano. Su rechazó le dolió, o al menos creyó sentir algo parecido a eso. —Estaré bien.

Rukia e Ichigo comenzaron a pelear contra los zombis.

Ashido se quedó viendo como acababan con los infectados con facilidad, sólo Rukia utilizaba Kido algunas veces, los demás se apoyaban de sus Zanpakutos para destruir los cerebros de sus oponentes. Ashido vio caer a uno junto a él. Observó como ya no se movía.

¿Así también terminaría su existencia? ¿Ellos clavarían esas armas en él?

Nunca se había puesto a pensar en ello, de hecho antes de conocer a Rukia no pensaba mucho, pero ahora sentía extrañas emociones surgir en su interior, tras ver como los No vivos caían al suelo.

—Está sólo, atrapémoslo. —escuchó un gritó a sus espaldas, pero antes de que pudiera voltear sintió algo caer sobre él, cuando se dio cuenta ya estaba siendo arrastrado dentro de una red.

—Ahora sí el capitán Mayuri estará muy contento con nosotros. —dijo un Shinigami de bajo rango de la doceava división.

Los otros tres que lo acompañaban asintieron contentos.

Como siempre había salido en búsqueda de un zombi, pero siempre los hallaban en grupo, siguieron a uno para esperar la oportunidad de capturar a uno solo. Para su fortuna el grupo liderado por Ichigo comenzaron una batalla con ellos y les permitió capturar al zombi que ahora llevaban preso.

Ashido luchaba por liberarse de la red.

—Pobre infectado. —dijo un Shinigami viéndolo. —serás objeto de estudio de Mayuri-sama. —dijo sin pena alguna.

Y un sólo pensamiento giró en la mente de Ashido…

...no quiero morir...

No quería que su existencia acabara, él quería seguir estando junto a Rukia.


Espero que les haya gustado el capítulo. Saludos…


******SPOILER MANGA*******

Por cierto el manga de esta semana me dejó intrigada, no creo que Uryu sea un traidor, siento que debe tener algún plan para acabar con el Vandenreich.

Lo cierto es que se veía guapo con ese traje XD