Los personajes son propiedad de Tite Kubo.
Advertencias: Puede contener OoC.
La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.
Gracias: ALEXZHA: gracias por comentar, disculpa la demora pero ya está aquí la continuación. Akisa: Me alegra que te haya gustado el capítulo, y con respecto al manga quien sabe cuánto tiempo tendremos que esperar para ver qué pasa con Ishida, pero ya me espero cualquier cosa de Tite. Mari. : gracias por comentar, me alegra que te haya gustado el capítulo. HOTARU SATURN BLACK: Si yo también creo lo mismo que tú respecto a Uryu. Y no sé, pero si me agrada el Ishihime, creo que hacen bonita daba mucha risa verlos en la saga de la SS. Anahis: Espero te guste este capítulo, y pues el manga nuevamente me dejó en Shock, Tite es bueno para crear intrigas. Adrii Kyouyama: Muchas gracias por comentar, y no te preocupes que no separaré al Ichiruki, al menos por ahora. Kawai-Maria: Muchas gracias por leer y comentar. Aremi: Muchas gracias por leer y comentar, me alegra que te haya gustado la historia. Nessie black 10: que bueno que te gustó la historia, muchas gracias por leerla.
Disculpen por el gran atraso, pero el trabajo me ha tenido muy ocupada.
ALGUIEN PARA RECORDAR
Capítulo 9.- Prisioneros.
Renji utilizaba a Zabimaru para acabar con los zombis que lo rodeaban, pero sólo a algunos les acertó en el cerebro, a otros sólo les cortó algún miembro del cuerpo, así que seguían moviéndose hacia él, a la par que Hanataro hacía lo que podía con su espada, claro que tenía miedo de luchar al principio contra ellos, pero al recordar las palabras de aliento que le había dado Rukia y otros Shinigamis tras su participación en Hueco Mundo, tomaba valor para enfrentarlos.
Ikkaku con su lanza daba certeros golpes a sus oponentes, que caían al suelo para no volver a levantarse, mientras que Yumichika con su Zanpakuto en modo sellada luchaba con los infectados, haciendo gestos por lo poco agraciados que eran.
Ichigo y Rukia luchaban espalda con espalda para vencer a sus oponentes, de vez en cuando ella usaba Kido para evitar acercárseles mucho y por ser más rápido el ataque.
Todos estaban tan concentrados en lo que hacían que nadie puso mayor atención a los Reiatsus desconocidos que estaban en el lugar.
Cuando por fin habían acabado con todos los zombis se permitieron inhalar aire con lentitud para controlar su respiración, pues habían quedado agitados. Los zombis no eran tan fuertes, sin embargo eran difíciles de matar, pues si no le daban en el cerebro ellos seguían moviéndose, además tenían que cuidarse de no ser mordidos o heridos por ellos pues no querían contagiarse de aquel virus.
La única mujer del grupo guardó su Zanpakuto, preguntándose si pronto terminaría esta constante lucha entre Shinigamis y zombis. Lo que le recordó que había dejado solo a Ashido. Giró para buscarlo por los alrededores, pero no lo vio por ningún lado.
—¡Ashido! —lo llamó a gritos. —Ashido ¿Dónde estás? —volvió a gritar preocupada. Sabía que no se alejaría mucho del lugar.
Ichigo y los demás se acercaron a ella al oírla gritar.
—¿Qué pasa? —preguntó el chico de cabello naranja.
—Ichigo, Ashido no está. —comentó preocupada.
—Quizá ande por ahí buscando que comer. —dijo Renji restándole importancia a la situación.
—No, no sé porque presiento que está en peligro. —susurró la chica, sentía una opresión en el pecho.
—Chicos siento varios Reiatsus cerca. —comentó Yumichika. —Son de Shinigamis de bajo rango.
Los demás se concentraron y confirmaron la presencia de otros Segadores de Alma en la zona. Eso sólo aumentó la preocupación de Rukia.
—Tenemos que investigar, quizá ellos se llevaron a Ashido. —comentó Ichigo. —recuerden que Mayuri quería a un zombi para estudiarlo.
Los demás asintieron y comenzaron a seguir el rastro de los Shinigamis. Aunque sabían que Ashido podía ser la clave para terminar con esta amenaza no querían que cayera en manos del capitán Mayuri, al menos no antes de hablar con Kyoraku y explicarle la situación.
No tardaron mucho en darle alcance al grupo de cuatro Shinigamis, que llevaban a Ashido dentro de la red.
Los Shinigamis de bajo rango se detuvieron al verse cercados por sus compañeros.
—¿Qué están haciendo? —preguntó nervioso uno de los Shinigamis alternando la vista entre las personas que los tenían rodeados.
—Sólo queremos recuperar a nuestro amigo. —respondió Ichigo viendo hacia Ashido.
Los chicos de bajo rango enseguida sacaron sus armas y se pusieron en posición defensiva.
—No podemos dejar que se lo lleven. —dijo uno con las manos temblorosas.
—¿De verdad piensan pelear contra nosotros? —dijo Renji con una amplia sonrisa colocando a Zabimaru sobre su hombro.
Los Shinigamis observaron que de las seis personas que los rodeaban, cinco sacaban sus Zanpakutos. Sabían que era muy tonto ponerse a pelear con ellos, eso significaría una muerte segura. De sobra sabían acerca de las habilidades y fuerzas de esos Shinigamis que salvaron a la Sociedad de Almas varias veces.
Envainaron las catanas otra vez.
—Sabía decisión. —comentó Ikkaku. —Ahora lárguense de aquí.
—Pero el capitán Mayuri nos ordenó llevar a un zombi con vida. —señaló un Shinigami de cabello café. No entendía porque querían a ese zombi y sobre todo porque Ichigo se había referido a él como amigo.
—Pues búsquense otro, porque él viene con nosotros. —comentó Rukia caminando hacia ellos. Uno de los Shinigamis se puso nervioso cuando ella pasó a su lado, pues se veía molesta.
Y como no iba a estarlo al ver a Ashido prisionero de esa red, aunque tal vez fuera su imaginación podía jurar que él tenía miedo.
—¿Pero qué le diremos al capitán? —preguntó uno asustado. —Nos matará si regresamos sin nada.
—Pues díganle que nosotros lo llevaremos personalmente. —comentó Yumichika. —Y ahora váyanse antes de que me enfade.
Los Shinigamis asintieron y antes de echar a correr vieron como Rukia le quitaba la red a Ashido.
—¿Estás bien? —preguntó Rukia a Ashido. Él asintió con la cabeza. Rukia le extendió la mano para ayudarlo a pararse.
Ashido enseguida se aferró a Rukia, no había pasado mucho tiempo separado de ella, pero con eso le bastó para saber que no estaba preparado para estar sin ella.
—Apuesto a que estas hirviendo del coraje. —dijo Renji dándole un codazo a Ichigo y en tono burlón.
—Claro que no. —respondió Ichigo entre dientes.
—Entonces ¿Por qué estás tan rojo? —preguntó Ikkaku también con una gran sonrisa burlona.
—Es por el sol. —respondió el Shinigami sustituto con el ceño fruncido.
Rukia se separó de Ashido y los dos se reunieron con el grupo.
—Gracias por… ayudarme. —dijo Ashido, sorprendiendo a los demás.
Renji se alzó de hombros.
—Es lo que hacen los amigos. —comentó.
Antes de que esa plaga azotara al mundo espiritual, Ashido pudo convivir un tiempo con Renji ya que también formaba parte del sexto escuadrón. Y como ya se conocían de Hueco Mundo no les fue difícil hacerse amigos.
Un buen día Ashido salió como líder de un escuadrón para hacer sus rondines de vigilancia y ya no regresó.
—Amigos. —dijo Ashido ladeando su cabeza. Los demás intuyeron que estaba confuso.
—Sí. —respondió Rukia con una sonrisa. —todos somos tus amigos.
Él asintió y por primera vez desde que se convirtió en un no vivo, experimentó un sentimiento que ya había olvidado, la alegría, alegría por saber que ya no estaba solo.
Seguía sin entender porque esos cambios se estaban operando en él, pero estaba comenzando a creer que eran gracias a Rukia.
Los Shinigamis retomaron su camino hacia el Sereitei.
Ya estaba oscureciendo cuando caminaban por un distrito del Rukongai que parecía despoblado, pero que estaba en mejores condiciones que otros, pues la mayoría de las casas aún seguían conservando puertas y ventanas.
—Grr. —gruñó Ashido, sólo perceptible para Rukia por encontrarse a su lado.
Rukia se imaginó que había olfateado a alguien porque él comenzó a caminar hacia una casa. Ella lo siguió temerosa de que cometiera una tontería.
Ashido entró a la casa fácilmente, pues ahora sus músculos estaban menos atrofiados y pudo girar la manija de la puerta.
La familia que estaba adentro se asustó al verlo, la mujer y los dos hijos se escondieron en una esquina, mientras el padre se lanzaba hacía Ashido para tratar de defender a sus seres queridos.
Forcejeó con él, pero Ashido fue más fuerte y lo tomó del cuello, estaba por morderlo del hombro cuando una voz llamó su atención.
—Ashido. —dijo Rukia, él volteó a verla.
Ella se encontraba parada en la entrada de la casa, los demás estaban detrás de ella.
Ashido vio los ojos de Rukia, no demostraban temor ni repudio, era algo que no recordaba.
Ella lo miraba con esperanza, pues todavía creía en él, en que no seguiría sus instintos.
Ashido volvió a ver al hombre a los ojos y vio miedo y sufrimiento.
Imágenes de él mordiendo gente le llegaron a la memoria, recordó esos rostros llenos de miedo, aquellos gritos de dolor, aquel llanto que ahora taladraba en lo más profundo de su ser. Recordó esa sensación del líquido rojo escurriendo por su boca.
Soltó al hombre.
Él ya lo había decidido, no era un zombi, no era un infectado. Era Ashido, un Shinigami.
—No… comeré personas. —dijo volteando a ver a sus compañeros, quienes suspiraron aliviados. —Yo las protegeré… soy Shinigami.
Él iba a luchar contra ese instinto que le pedía devorar carne fresca, no importándole que eso le costara su existencia.
La familia se quedó sorprendida de aquella acción del zombi, además de escucharlo hablar.
Los Shinigamis se disculparon con ellos por lo sucedido y después retomaron su camino.
Finalmente al anochecer llegaron al Sereitei.
—Bienvenido a casa. —le dijo Rukia a Ashido al estar frente a la puerta, que esa noche estaba libre de zombis.
Las puertas del Sereitei se abrieron, pero antes de que ellos pudieran entrar, se vieron rodeados por miembros de las Fuerzas Especiales.
Cada Shinigami fue inmovilizado por dos ninjas, quienes le pusieron Kunais en cuello y abdomen. A Ashido lo sujetaron con cuerdas y lo vigilaban cuatro miembros de ese escuadrón elite.
—¿Qué pasa? —preguntó Ichigo desconcertado.
—Se les acusa de alta traición. —respondió Soi Fong caminando lentamente hacia ellos, saliendo por la gran puerta que divide al Sereitei del Rukongai.
—¿Qué? —exclamaron al unísono los detenidos.
—Eso es una tontería. —replicó Renji.
—Tuvieron contacto con un infectado. —dijo la capitana con aspereza. —impidieron su captura y ahora lo traen al Sereitei. Eso es traición. —los acusó.
En ese momento se unieron al grupo Kyoraku, Ukitake y Byakuya.
—Soi fong estás exagerando. —comentó el nuevo comandante del Gotei Trece.
—Capitán Kyoraku, son órdenes de la cámara de los cuarenta y seis. —informó Soi. —mi deber es cumplir sus decisiones.
—Ellos otra vez. —suspiró con fastidio el comandante.
A una orden de Soi Fong los ninjas desarmaron a los Shinigamis y los condujeron hacia las celdas de detención del escuadrón dos.
—Al zombi llévenlo con el capitán Mayuri para su estudio. —ordenó la capitana a sus subordinados.
—No, no lo hagan. —replicó Rukia tratando de zafarse, pero sus captores ejercieron más fuerza para controlarla y se la llevaron con el resto.
Ukitake, Kyoraku y Byakuya contemplaron como los Shinigamis eran llevados como criminales hacia las celdas.
—¿ A dónde vas? —preguntó Ukitake al ver que Byakuya se marchaba en una dirección distinta al escuadrón dos.
—A la central de los cuarenta y seis. —dijo serio sin dejar de caminar.
Los dos amigos sonrieron y siguieron a Byakuya.
Espero que les haya gustado el capítulo. Saludos…
