Los personajes son propiedad de Tite Kubo.
Advertencias: Puede contener OoC.
La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.
Gracias por sus comentarios: Kawai-Maria: Muchas gracias por comentar, espero te guste este capítulo. ALEXZHA: Sho es un Shinigami que resultó herido por un zombi y que aun así entró al Sereitei, me alegra que te haya gustado el capítulo. Kuniko04: Sí, Byakuya es genial, pues yo no creo que Bambieta se haya acostado con su subordinado. Y ¿leíste el manga de esta semana? Tite se pasa, ahora tenemos que esperar mucho tiempo. HOTARU SATURN BLACK: Me alegra que te gustara el capítulo, muchas gracias por comentar. Akisa: Sí Kyoraku es mucho más flexible que Yamamoto, y eso es bueno que aparte de ser fuerte tenga un gran corazón. Aunque por eso ya le invadieron la SS y ni cuenta se dio XD.
ALGUIEN PARA RECORDAR
Capítulo doce.- La decisión de Sho.
Shinji caminaba por los pasillos de su escuadrón, se dirigía a hablar con Byakuya, pues apenas se había enterado de que habían apresado a Ichigo y los demás y quería obtener de primera mano la información.
Y además si no le daba la información correcta y completa a Hiyori, seguramente esta lo regañaría por un buen rato.
Suspiró. Había pasado bastante tiempo desde que no veía en persona a esa rubia mandona, desde que todo esto había empezado sólo hablaba con ella por teléfono o a través de la pantalla gigante.
Y ella se mostraba muy molesta por no poder entrar en acción. No quería ni imaginarse como lo recibiría cuando todo esto acabara.
Hirako salió de sus pensamientos al ver que un subordinado caminaba hacia él con prisa.
—¿Capitán no ha visto a Sho? —preguntó el Shinigami de gafas cuando estuvo frente a Shinji. —Desde la tarde que llegamos se encerró en su cuarto, pero fui a buscarlo y no estaba.
—Debe de andar perdiendo el tiempo por ahí. —respondió el Vizard. —pero ¿Por qué estás preocupado?¿pasó algo?
El Shinigami dudó si contarle o no, pero al final concluyó que lo mejor era decirle la verdad a su superior, así que le enseñó unas vendas con sangre.
—Encontré esto en su cuarto. —le informó. —temo que un zombi lo haya herido cuando luchamos contra ellos por la tarde.
Hirako cambió su semblante relajado por uno de preocupación, pues sabía los riesgos que eso implicaría.
—Organiza un equipo de búsqueda. —le ordenó. —pero hay que actuar con mucha discreción, primero tenemos que estar seguros de que no sea una falsa alarma. —le comentó. —además tampoco quiero generar el pánico entre las personas.
—Sí. —respondió el chico y se marchó para cumplir su encargo.
—Ni modo dejaré la conversación con Byakuya para después. —dijo el capitán. Ahora necesitaba hablar con Kyoraku.
IOIOIOIOIOIOIO
El Shinigami de cabello rubio y ojos cafés, llamado Sho, caminaba con dificultad por el Sereitei.
Desde hacía un par de horas se había comenzado a sentir mal, tenía dolor de cabeza y fiebre.
Síntomas de su conversión al estado zombi, lo sabía muy bien. Había visto a varios de sus amigos morir ante sus ojos para luego regresar a convertidos en esos seres faltos de corazón y raciocinio.
Había sido muy descuido a la hora de enfrentarse a uno de ellos y había resultado herido, y como Shinigami que era, sabía lo que tenía que hacer, sabía que no podía volver con vida al cuartel; pero como cualquier ser humano tenía miedo a morir, a morir sin verla por última vez.
Sho llegó a los cuarteles del séptimo escuadrón, se escondió detrás de una columna al ver a unos Shinigamis acercándose.
Comenzó a sentir un intenso dolor en las articulaciones de las piernas, se dobló por ello y ahogó un quejido para no ser descubierto.
Cuando se le pasó un poco el dolor, comenzó a caminar a un paso más lento.
De nuevo se detuvo al llegar a los jardines del escuadrón siete. Se apoyó de una columna y comenzó a buscar con la mirada, por fin la encontró sentada debajo de un árbol.
Era una Shinigami de cabello negro lacio, que le daba a la cintura, de piel blanca y ojos negros.
—Mogami. —susurró.
Se apretó un poco más su traje para ocultar la herida, después comenzó a caminar hacia ella.
—Sho, ¡regresaste! —exclamó la muchacha sorprendida y alegre cuando lo vio cerca de ella.
Enseguida se puso de pie y corrió hacia él, quien la recibió con los brazos abiertos.
—Estoy tan contenta de que no te haya pasado nada. —dijo la muchacha entre sus brazos.
Él no contestó, pero unas lágrimas silenciosas cayeron por su rostro. Esa sería la última vez que la vería, que estaría entre sus brazos.
Él se separó de ella.
—¿Qué pasa Sho? —preguntó preocupada.
—Te amo. —le dijo él acercándose a su oído. —Y en nombre de ese amor necesito que me prometas algo.—le susurró.
Mogami abrió los ojos por la sorpresa, y luego se llevó las manos a la boca para ahogar los gritos de dolor, sin embargo no puedo evitar llorar desconsoladamente.
Sho la agarró en un fuerte abrazo, necesitaba tenerla así por el mayor tiempo posible, pero un fuerte dolor en la cabeza le recordó que ya no tenía tiempo.
IOIOIOIOIOIOIOIOIO
Mientras tanto en los laboratorios del escuadrón doce, se encontraban Rukia, Ichigo y Ashido tratando de establecer comunicación con Urahara.
Akon y otros Shinigamis se encontraban inconscientes en el piso. Renji y los demás vigilaban desde afuera.
Rukia empezó a oprimir botones para activar la transmisión, la pantalla frente a ella se prendió y comenzó a verse la estática.
Ashido, quien estaba junto a ella, se empezó a interesar en los botones de colores que parpadeaban, así que empezó a tocarlos.
—No hagas eso Ashido. —lo regañó Rukia a la vez que le daba un pequeño manotazo.
Ashido se le quedó viendo confuso. Rukia se sintió culpable e Ichigo comenzó a reírse, dándole la espalda a Rukia para que no lo viera.
—Ahora quédate quieto y no toques nada. —le dijo Rukia a Ashido sonriendo y haciéndole señas con un dedo.
Ella siguió ajustando los controles, pero a Ashido seguían llamándole la atención los intensos y brillantes colores de los botones, así que intentó nuevamente agarrarlos, Rukia se dio cuenta e intentó detenerlo.
En ese momento apareció Urahara en pantalla.
—¡Hola Kuchiki-San!¡Kurosaki….—su saludo quedó incompleto pues se sorprendió de ver a Rukia forcejeando con Ashido para que no tocara los botones, y a un Ichigo que los miraba con el ceño fruncido, pues pensaba que se estaban tocando mucho.
—Hola Urahara. —dijo Rukia mientras sujetaba, por fin, las dos manos de Ashido. —necesitamos tu ayuda.
—No sé si no te has dado cuenta, pero hay un zombi junto a ti. —comentó el rubio rascándose la mejilla.
—Él es Ashido. —respondió Rukia. —Y es inofensivo. —dijo a la vez que Ashido le lanzaba una mordida a Ichigo, pues este había tratado de sujetarlo de las manos. —bueno, casi.
Minutos después, Rukia ya había controlado a Ashido y le terminó de contar todo a Urahara.
—Ya veo. —musitó Urahara. —quizás tengas razón y él sea la clave para encontrar la cura. Lo que tienen que hacer es salir de ahí, y me encontraré con ustedes después. —le informó. —pero antes deben enviarme una muestra de la sangre de Ashido para analizarla.
Urahara terminó de darles las instrucciones y cortó la comunicación. Rukia con ayuda de Ichigo logró obtener la muestra de sangre de Shinigami infectado y se la envió a Urahara.
En esos momentos la alarma del laboratorio comenzó a sonar, ya habían descubierto que Ashido se había escapado.
IOIOIOIOIOIOIO
Al mismo tiempo por las calles del Sereitei caminaba a prisa Mogami, con la cara bañada por las lágrimas. En las manos llevaba una cuerda, de la que sujetaba por las manos a Sho, quien caminaba detrás de ella, bañado en sudor.
Algunos Shinigamis se dieron cuenta de lo que pasaba así que corrieron hacia ella, pero Mogami les gritaba que la dejaran en paz, que no era asunto suyo y los amenazaba con la espada.
Algunos, creyendo que se había trastornado, fueron a avisarles a los capitanes Hirako y Komamura.
Los Shinigamis rodearon a la chica.
—Mogami baja el arma. —ordenó un Shinigami de su escuadrón.
—No, ustedes no entienden. —gritó ella aferrándose a la cuerda y a su espada. —él me lo pidió, él, él…
Pero el nudo en la garganta no la dejó hablar.
—¡Argg!—gritó Sho por el dolor físico, por el ardor en su cuerpo, pero más que nada por el dolor en el alma, porque sabía que estaba traspasando esa línea que dividía al hombre enamorado de esa chica, al ser devorador de carne.
Mogami se volteó para verlo, ya había llegado la hora. Con el brazo se limpió las lágrimas y después sujeto con más fuerza su Katana apuntándole a Sho.
—¿Estás loca?¿piensas matarlo? —gritó un Shinigami.
—Es mi deber. —le respondió.
Entonces a una orden del que dirigía el grupo, varios Shinigamis la rodearon y la sujetaron con fuerza. Dos Shinigamis más llegaron junto a Sho y usando Kido lo liberaron. Él se quedó quieto.
—No, aléjense de él. —gritó ella luchando por liberarse.
—¿Qué sucede aquí? —se escuchó la voz de Shinji, que acababa de llegar junto con Komamura.
—Capitán la chica se volvió loca y trata de matar a Sho. —le informó uno.
El capitán del quinto escuadrón volteó a verla. Ella lloraba en silencio, sus ojos reflejaban mucha tristeza y pena.
—Tengo que hacerlo, me lo pidió.
—¡Suéltenla!—ordenó el rubio, no le hacía falta más para saber que ocurría.
Los Shinigamis obedecieron, al verse libre ella volteó hacia Sho.
Sus miradas se cruzaron por un momento, él asintió con la cabeza. Si debía morir, quería que fuera a manos de ella.
De nuevo espantosos dolores hicieron que Sho gritara, agachara la cabeza y se llevara las manos a ella.
Los Shinigamis se acercaron para ayudarlo, pero Sho los empujó con fuerza, arañándolos en el proceso. Los Shinigamis cayeron al suelo y no se levantaron.
Sho alzó la mirada, pero sus ojos ya no eran cafés, eran amarillos, la conversión ya se había llevado a cabo.
Él le gruñó a la Shinigami que lo veía y luego se dio la media vuelta para correr, pero Mogami liberó su Shikai y a una orden suya una ráfaga de energía salió de ella, impactó directamente a la cabeza de Sho, haciéndolo caer al momento.
La chica cayó al suelo de rodillas. Se limpió las lágrimas y una pequeña sonrisa triste surcó su rostro, había cumplido su promesa, lo había liberado. Volteó a ver su mano izquierda e hizo girar con sus dedos la argolla dorada que tenía en el dedo anular, después se llevó esa mano a la boca y besó el anillo.
Shinji corrió hacía ella para evitar que se pegará contra el piso, pues se había desmayado. Komamura se acercó y observó con tristeza a su subordinada.
Otros Shinigamis corrieron a ayudar a sus compañeros caídos, pero se detuvieron al ver que ellos se levantaron con prisa. Cuál fue su sorpresa al ver que ellos tenían los ojos amarillos y la piel se les había puesto gris.
Los infectados les gruñeron y luego comenzaron a correr para perderse en las calles Sereitei.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Komamura perplejo.
—El virus ha mutado. —respondió Shinji, aun con la chica en brazos y arrodillado. —Y ahora ha invadido al Sereitei.
—La historia de Sho está inspirada en un fic de Naruto llamado Varúô de ImaginaryTrouble. También en el cortometraje del mismo nombre que pueden encontrar en la sig. Dirección de YT watch?v=TCDGlGK2aaQ&feature=
Espero que les haya gustado el capítulo. Saludos…
