Los personajes son propiedad de Tite Kubo.
Advertencias: Puede contener OoC.
La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.
Gracias por sus comentarios: HOTARU SATURN BLACK, Akisa, ALEXZHA, Anahis.
ALGUIEN PARA RECORDAR
Capítulo 13.- Una delgada línea.
Los Shinigamis corrieron a ayudar a sus compañeros caídos, pero se detuvieron al ver que ellos se levantaron con prisa. Cuál fue su sorpresa al ver que ellos tenían los ojos amarillos y la piel se les había puesto gris.
Los infectados les gruñeron y luego comenzaron a correr para perderse en las calles del Sereitei.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Komamura perplejo.
—El virus ha mutado. —respondió Shinji, aún con la chica en brazos y arrodillado. —Y ahora ha invadido al Sereitei.
—¡Muévanse! —ordenó un Shinigami del escuadrón de Komamura tras salir del estado de sorpresa en el que se encontraba.
Los Shinigamis obedecieron al momento y salieron en busca de esos dos seres para acabar con ellos antes de que pudieran causar daños al Sereitei.
Shinji le pasó la chica que sostenía en brazos a un subordinado y le ordenó llevarla al escuadrón cuatro.
—Esto es muy delicado. —dijo Komamura mientras caminaba al lado de su homólogo. —Al parecer el tiempo de conversión ha disminuido considerablemente.
—Y si eso sigue así la Sociedad de Almas como la conocemos, podría desaparecer. —dijo preocupado el chico de cabello rubio.
Luego con un Shunpo desaparecieron para ir con el capitán comandante, él tenía que saber lo serio de la situación.
IOIOIOIOIOIOIO
Los Shinigamis caminaban por los pasillos del doceavo escuadrón en dirección a la salida, hubieran corrido de no ser por Ashido que no les podía seguir el paso, y mientras lo hacían una voz que se escuchaba por todo el Gotei Trece informaba de la reciente traición de los dos tenientes, el Shinigami sustituto y los oficiales.
—¡Eso es injusto! —dijo Renji al escuchar que los catalogaban como de máxima peligrosidad y daban carta abierta para usar en contra de ellos la fuerza, también se pedía la recaptura de Ashido y de no haber remedio, su eliminación.
—Esas son ordenes de la central de los 46. —dijo Rukia mientras doblaba en una esquina, seguida de Ashido.
Se detuvo de golpe al ver frente a ella a varios Shinigamis empuñando las espadas.
—¡Deténganse! —gritó el que estaba a cargo. —No podemos dejar que se lleven al zombi.
Y aunque se esforzaba en demostrar determinación y coraje, la verdad es que se estaba muriendo de miedo al saber que tenía que enfrentarse a los Shinigamis que tenía enfrente.
—Me gusta tu coraje chiquillo. —dijo Ikkaku dando un paso al frente. —creo que me divertiré mucho. —dijo corriendo hacia él con una gran sonrisa.
Ichigo y los demás sacaron sus Zanpakutos, ellos no querían que las cosas llegaran a ese punto, pero si no había alternativa tendrían que enfrentarse a sus compañeros, eso sí evitando hacerles demasiado daño.
IOIOIOIOIOIOIOIO
Hanataro corría por los pasillos de Gotei Trece, iba en busca de sus amigos, aunque se había librado del encarcelamiento gracias a Unohana, no podía quedarse como si nada.
Tembló al pensar lo que Unohana haría con él después que se enterara de su desobediencia hacia sus órdenes de permanecer en el escuadrón, pero sacudió su cabeza y siguió avanzando.
Acababan de dar la alarma en contra de ellos, así que además de estar seguro de que habían logrado rescatar a Ashido, suponía que ahora buscaban salir del Sereitei, y en eso él los podía ayudar.
Se quedó parado al escuchar cerca de él mucho alboroto, entonces pudo notar que varios Shinigamis corrían en todas direcciones.
Con un poco de miedo detuvo a uno del brazo.
—¿Qué pasa? —le preguntó a uno que parecía ser del quinto escuadrón. El chico lo volteó a ver molesto, Hanataro se imaginó que le gritaría y empujaría. Pero el Shinigami al reconocerlo cambio de actitud.
—Yamada-San algo horrible ha pasado. —le dijo. Hanataro estaba muy sorprendido por la forma tan respetuosa en la que le hablaba. Todavía no se acostumbraba al respeto que le mostraban tras su regreso de Hueco Mundo. —Dos zombis han logrado colarse en el Sereitei y estamos tratando de encontrarlos. —le informó. —todavía esto no se sabe así que le pido su discreción. —y dicho esto el Shinigami echó a correr.
—Eso empeora la situación. —se dijo él.
Y sin perder más tiempo retomó su camino, sin embargo al llegar frente al octavo escuadrón, se detuvo horrorizado al ver frente a él a un zombi comiendo a una persona común.
El zombi que tenía en su boca un pedazo de carne, volteó a verlo con sus ojos amarillos y su rostro gris.
Hanataro sudó mientras un escalofrío le recorría la espina dorsal. Con movimientos delicados llevó la mano a su espada sin quitarle la vista al zombi.
El zombi gruñó y se levantó del cuerpo que yacía en el suelo y empezó a caminar hacia Hanataro.
El Shinigami se impresionó al ver que el zombi ya no se movía con la lentitud de siempre, aunque tampoco mostraba gran velocidad, pero sobre todo al reconocerlo.
—¡Keito! —exclamó Hanataro angustiado.
Keito era miembro del escuadrón de Komamura, se conocieron en la invasión de los Quincys, Keito había quedado muy mal herido y Hanataro además de sanarlo, lo llevó en la espalda por mucho rato mientras escapaban de otro Quincy.
Mientras veía caminar al zombi frente a él, Hanataro se debatía entre atacar a quien fuera su amigo o no, pero no era el único, ya que él vio muy sorprendido como el zombi se detuvo a escasos centímetros de él y parecía dudar en atacarlo.
—Grr. —gruñó mirando al cielo, luego volteó a ver a Hanataro, dio otro más y volvió a detenerse. —A..mi..go. —balbuceó con dificultad y después de eso se dio la media vuelta y siguió caminando para perderse en la oscuridad de un callejón.
A Hanataro le temblaron las piernas y se dejó caer al piso, no entendía que había pasado, pero estaba aliviado de que saliera bien librado de eso.
Sin embargo había hablado muy pronto, ya que el cuerpo del hombre que yacía muerto frente a él, se empezó a remover y luego se levantó lentamente.
—¡Ah! —gritó con miedo, pues el hombre tenía expuestas las vísceras, le faltaba una parte de un brazo y caminaba hacia él.
IOIOIOIOIOIOIOIO
Rukia y los demás se encontraban corriendo hacia el lugar que les había indicado Byakuya, no les faltaba mucho para llegar.
Les había sido muy fácil derrotar a los Shinigamis que se habían puesto en su camino, hasta ahora no se habían encontrado con capitanes o tenientes.
Rukia, Ashido e Ichigo avanzaban por las calles, Renji, Ikkaku y Yumichika lo hacían por los techos.
En ese momento se escuchó de nuevo la voz de alarma, pero esta vez informaba que dos infectados habían invadido el Sereitei y daba a conocer que se entraba en un toque de queda.
Los Shinigamis se preocuparon mucho, pero en ese momento su prioridad era Ashido.
—Deténganse traidores. —escucharon una voz conocida.
Frente a Ichigo, Rukia y Ashido apareció Soi Fong.
Espero que les haya gustado el capítulo. Saludos…
