Los personajes son propiedad de Tite Kubo.
Advertencias: Puede contener OoC.
La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.
Gracias por sus comentarios: FrikiHimechan, Hotaru Saturn Black, Alexzha.
ALGUIEN PARA RECORDAR
Capítulo 16.- El inicio del cambio.
La capitana del segundo escuadrón entendió que la prioridad era acabar con los Shinigamis infectados, así que volcó todas sus fuerzas en destruir a quienes amenazaban la paz del Sereitei.
La batalla se tornó difícil, no porque no pudieran acabar con sus oponentes, sino porque en ellos veían a amigos, subordinados, familiares, seres amados.
Al final y después de mucho esfuerzo, pudieron contener a todos los infectados que ahí estaban. Algunos fueron tomados prisioneros para su posterior estudio por el escuadrón doce.
Pero eso no significaba que el peligro había pasado, pues se tenían informes sobre otros infectados vagando por el Sereitei.
—Debemos organizar equipos de búsqueda y rastreo. — ordenó Kyoraku a los subordinados que lo escuchaban. —la prioridad es neutralizar la presencia de infectados dentro del Sereitei. —Otro grupo se encargará de mantener seguras a los habitantes sobrevivientes.
—¿Y qué va a pasar con la teniente Kuchiki y Ashido Kano? —preguntó Soi Fong.
—En este momento Ashido representa nuestra única esperanza para terminar con la infección. —comentó Kyoraku. —él está cambiando, puede hablar y pensar. Rukia y él se dirigen con la persona que puede crear una cura.
Soi no comentó nada, pero entendió lo equivocada que estaba actuando.
—Iré a buscar a Rukia. —informó Ichigo decidido.
—Por el momento no es posible. —intervino Byakuya, que llegó momentos antes. —Ellos ya han abandonado el Sereitei. Ya es de noche y afuera de estas paredes el peligro es mayor.
— Es mejor que ustedes descansen, han tenido un día muy agotador. —comentó Kyoraku refiriéndose a Ichigo y su grupo de amigos.
Pequeños grupos de Shinigamis se organizaron para vigilar las calles del Sereitei y buscar infectados. Kyoraku regresó a su escuadrón y se reunió con los capitanes para intercambiar información y elaborar estrategias.
Ichigo, muy a su pesar, acompañó a Renji al sexto escuadrón para descansar un poco.
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Mientras los Shinigamis luchaban, Ashido llegó al lugar indicado por Byakuya, la gran puerta estaba abierta y era cuidada por un grupo de Shinigamis del sexto escuadrón, con órdenes de dejarlo pasar y de contener a los zombis que intentaran entrar.
Ashido, con Rukia en brazos, avanzó lentamente hasta la puerta bajo el escrutinio de los Shinigamis, quienes no entendían porque su capitán lo ayudaba a salir y sobre todo por qué permitía que se llevara a su hermana. Pero ninguno se atrevió a desobedecer órdenes.
Inmediatamente después que ellos salieron, las grandes puertas volvieron a cerrarse para impedir el paso de los seres ajenos a la Sociedad de Almas.
La poca iluminación, brindada solamente por la luna, aunada a los zombis que vagaban por el lugar, daba un ambiente lúgubre y aterrador.
Se detuvo antes de llegar a donde estaba aquella horda para manchar a Rukia con su sangre negra y evitar ser detectados. Caminó entre aquellos zombis, aunque estaba vez se sentía extraño, era como si él ya no perteneciera a ellos, como si los días en que vagaba con la horda en busca de alimentos estuvieran muy lejanos.
A su paso, algunos infectados comenzaban a olisquear el aire, podían detectar un tenue olor a vida, pero no podían ubicarlo.
Ashido apretó más a Rukia y avanzó entre los zombis, sin ser consiente que algo estaba cambiando en su interior.
Después de caminar por algún tiempo, dejó atrás a los zombis, y sólo quedaron las casas abandonadas. Algunas aún de pie, otras ya a medio destruir.
El ambiente se tornó en un silencio sepulcral, que fue roto cuando una misteriosa figura apareció delante de Ashido y él gruñó protegiendo a Rukia.
—¡Oye, no voy a lastimarlos! —dijo una mujer morena alzando las manos. —Soy Yoruichi y soy amiga de Rukia.
Ashido se le quedó viendo intentando reconocerla, pero no pudo. Se inquietó por eso, pues deseaba poder reconocer las personas y objetos de su alrededor.
—Ayuda a Rukia. —pidió Ashido, pues ya sabía lo que significaba ser amigos.
Yoruchi se sorprendió por un momento, pues le pareció ver en Ashido un atisbo de desesperación y angustia, pero se dijo que estaba en un error, pues Ashido no podía tener esas clases de sentimientos ¿no?
La Shinigami se acercó a Rukia y tocó su frente, tanto Ashido como Yoruichi estuvieron atentos a los movimientos del otro.
—Tiene fiebre, será mejor que nos apresuremos a llegar a un lugar seguro para curarla. —comentó la chica.
Ashido asintió.
Yoruichi los llevó hasta una casa de dos pisos, abandonada, que estaba en los límites del distrito veinte. Casi toda la casa estaba a oscuras, salvo por una ventana que daba a un balcón, pues ahí se podía observar una pequeña luz.
Ashido siguió a Yoruichi a través de la casa, el primer piso mostraba signos de abandono, pues una gruesa capa de polvo cubría todo el piso y los escasos muebles que ahí había.
La segunda planta se veía un poco más limpia, en especial la habitación en la que entró Yoruichi y que daba a l balcón.
La Shinigami depositó a Rukia sobre un futón y fue a revisar las cosas de curación que tenía sobre la mesa, en la que descansaba un quinqué, el que alumbraba la estancia.
Yoruichi procedió a curar a Rukia bajo la atenta mirada de Ashido.
—Ella estará bien. —le comentó a Ashido al terminar de curarla. Él asintió.
Esa noche Ashido se sentó en un rincón del cuarto y vigiló el sueño de Rukia.
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La mañana siguiente Rukia se despertó con energías renovadas, se sentía mucho mejor, pero al acostumbrarse a la luz se dio cuenta que estaba en un lugar desconocido, así que rápidamente se sentó, lo que le provocó un momentáneo dolor de cabeza.
Cuando se le pasó el dolor, observó el lugar, además del futón había una vieja mesa de madera en medio de la habitación y una silla.
—Vaya, así que ya despertaste. —comentó Yoruichi entrando a la habitación.
—Yoruichi, ¿Qué ha pasado? —preguntó con sorpresa y confusión la teniente.
—Byakuya me pidió que los ayudara. —comentó la morena parándose en frente de ella. —por eso te traje aquí para curarte y esperar a que llegue Kisuke.
—¿Urahara vendrá?¿pero cómo? —preguntó, pues tenía entendido que las Senkaimon estaban cerradas.
—Él pasará por una puerta que tiene la familia Shiba. —informó Yoruichi. —pero tardará un poco.
Rukia asintió y en ese momento recordó algo importante.
—¿Y Ashido? —preguntó preocupada.
Yoruichi sonrió de medio lado.
—Creo que Ichigo se enfadará cuando sepa que te preocupaste por Ashido primero. —dijo divertida.
Rukia bajó la mirada y sus mejillas se tiñeron de rojo.
—Claro que me preocupé por Ichigo. —murmuró apenada. —pero confío en él y sé que esta bien. —dijo alzando la vista.
Un pequeño silencio se instaló en la habitación hasta que la ex – capitana lo rompió.
—Ashido está afuera, vigilando que no se acerquen los zombis. —le informó.
Rukia se puso de pie y se asomó por el balcón. Ashido estaba de pie observando a una mariposa que revoloteaba por ahí.
Ella se sintió aliviada de verlo bien, pues por un momento creyó que lo habían capturado de nuevo.
—¡Ashido! —lo llamó desde el balcón.
El chico al escucharla volteó hacia ella.
—Me alegra que estés bien. —dijo ella con una sonrisa. Sonrisa que provocó en Ashido una sensación extraña, era algo cálido y reconfortante.
No sabía cómo llamarlo, pero le gustaba sentirse así.
—También… me alegra que…estés bien… —dijo él, intentando sonreír.
Tanto Rukia y Ashido se sorprendieron de que lo lograra.
—Sube. —le indicó ella, pues Yoruichi le había dicho que necesitaba hacerle unas preguntas a Ashido.
Ashido intentó subir por la columna de madera que sostenía al balcón, pero no llevaba más de un metro cuando cayó al piso.
Sí, quizás se le daba el hablar y hasta sonreír, pero escalar era algo que todavía no podía hacer.
Rukia no pudo evitar reír al verlo caer.
—Me refería a que subieras por las escaleras. —comentó ella, aun riendo.
Ashido asintió y se paró para entrar a la casa. Al parecer ahora recordaba lo que era la vergüenza, pues eso sentía en ese momento.
Rukia se dio la vuelta para entrar a la habitación topándose de frente con Yoruichi.
—Acabo de ver una escena de uno de los libros del escritor favorito de Ichigo. —comentó sonriendo, sin embargo Yoruichi estaba preocupada. —Creo que Ichigo ya tiene rival.
—¡Yoruichi! —reprochó Rukia. —no digas eso, Ashido sólo es mi amigo.
—¿Estás segura? —preguntó ella. —Creo que le gustas. —Yoruichi se sintió rara al decir aquello, pues cuando imaginaria que un zombi podría enamorarse, pero en la noche estuvo al pendiente de la reacción de Ashido al contemplarla y había llegado a esa conclusión.
Rukia bajó la cabeza.
—Espero que no sea así. —murmuró con tristeza Rukia. —porque no podía corresponderle.
—Por ser zombi.
—No, porque existe Ichigo. —declaró la teniente viendo a Yoruichi a la cara.
Rukia quería y se preocupaba mucho por Ashido, pero sus sentimientos, esos de amor, sólo podía volcarlos en Ichigo, aunque no siempre los demostrara.
Yoruichi sonrió.
Cuando llegó Ashido ellas entraron a la habitación y Yoruichi comenzó a interrogarlo sobre lo que recordaba.
Él no pudo contestar la mayoría de sus preguntas, pero le contó lo que recordó del día que se convirtió en zombi y de algunas cosas que hacía antes de encontrarse con Rukia.
Yoruichi y Rukia se conmovieron por su historia.
Después Ashido comenzó a vagar por las habitaciones y llegó a lo que era el cuarto de baño. Había dos palanganas con agua, las que Yoruichi llenó recientemente.
Se acercó con cuidado y metió la mano al agua, la sintió, estaba fría.
—Creo que deberías bañarte. —escuchó a Yoruichi parada en la puerta. —no me lo tomes a mal, pero no hueles muy bien.
—¿Bañarme? —preguntó Ashido confuso.
—Sí, para limpiarte el cuerpo. —comentó mientras se acercaba, luego le explicó cómo hacerlo.
Yoruichi salió de la habitación cerrando la puerta.
Ashido comenzó a desvestirse, como le había indicado la Shinigami, y después se duchó.
Había olvidado esa experiencia hacía mucho tiempo, por eso ahora se permitía saborearla. El agua fría recorría su cuerpo eliminando la suciedad y sangre, alguna de él, mucha de otros, acumuladas desde hacía años; y permitiendo que su piel verdadera, de color gris pálido, emergiera. Y aunque se notaban algunos cortes y rasguños, su cuerpo estaba limpio.
Yoruichi y Rukia aguardaban en la planta baja a que Ashido terminara de bañarse, en ese momento una figura alta entró por la puerta.
—¡Hola! —saludó. —cuanto tiempo sin vernos….
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Mientras tanto en el Sereitei una nueva batalla entre Shinigamis y zombis se estaba llevando a cabo.
En la noche la infestación se había hecho mayor, pues ahora el virus tardaba menos tiempo en invadir todo el organismo.
Ichigo estaba rodeado por una decena de zombis, entre Shinigamis y pobladores, utilizó el Getsuga Tensho para eliminar a los que tenía enfrente, sin embargo descuidó su espalda.
Ese descuido lo aprovecharon otros zombis que se abalanzaron contra él. Al sentirlos, Ichigo utilizó el Shunpo para zafarse de ellos, sin embargo uno alcanzó a rasguñarlo de un brazo.
Saludos…
