Los personajes son propiedad de Tite Kubo.
Advertencias: Puede contener OoC.
La historia está inspirada en el libro "Warm Bodies" de Isaac Marion.
Gracias por sus comentarios: Akisa, FrikiHimechan, Hotaru Saturn Black, Alexzha.
Disculpen la tardanza pero tengo escases de ideas.
ALGUIEN PARA RECORDAR
Capítulo 17.- ¿Latido?
El sol brillaba en el firmamento y el viento no soplaba mientras Rukia y Ashido corrían hacía la Sociedad de Almas lo más rápido que el chico podía, pues todavía los piernas las tenía atrofiadas y de vez en cuando se le enredaban y lo hacían caer, era cuando Rukia lo ayudaba a levantarse y lo tomaba de la mano para guiarlo.
Ella estaba angustiada pues un par de horas después de la llegada de Urahara el capitán Mayuri se comunicó con él para decirle que Ichigo había sido rasguñado por un zombi, y que en ese momento se encontraba bajo vigilancia en su escuadrón.
—Ichigo resiste. —susurró Rukia afligida. Ella conocía de la gran fuerza y poder del chico, pero ahora se enfrentaba a un enemigo mucho más peligroso, pues no había kido o Zanpakuto capaz de vencer a ese virus. Sólo deseaba que Ichigo tuviera la resistencia necesaria para detener el avance de ese microscópico y mortal enemigo hasta que ella llegara.
Podría ir más rápido usando shunpo, pero Ashido se empeñó en acompañarla y no pudo negarse. Urahara y Yoruichi se quedaron conteniendo a una enorme horda de zombis que los encontró en el camino.
Se llevó una mano al pecho y sintió los dos pequeños frascos que guardaba, frascos que eran la última esperanza para terminar con todo ese caos que invadió a la Sociedad de Almas.
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Rukia y Yoruichi aguardaban en la sala a que Ashido bajara. Estaban sentadas en unas ya muy deterioradas sillas, las cuales limpiaron con antelación.
—¿Y ahora qué? —preguntó Rukia preocupada. —ya logramos poner a salvo a Ashido, pero la amenaza aún sigue.
—Tenemos que esperar a Kisuke, él ha podido estudiar la muestra de sangre que le enviaste y seguramente ya tiene algo.
En ese momento Yoruichi se quedó callada al ver entrar a Urahara a la casa.
—¡Hola! —saludó el rubio de manera despreocupada. —Cuanto tiempo sin vernos.
Desde que todo inició el ex - capitán no había ido a la Sociedad de Almas.
—¡Urahara! —exclamó Rukia poniéndose de pie y con evidente regocijo. Nunca se había alegrado tanto de verlo como ahora.
Unos pasos retumbando en el pasillo los hicieron girar, Ashido entraba a la sala. Él se quedó parado mirando fijamente a Urahara que se acercó a él.
—¡Sorprendente! —exclamó el rubio examinándolo con interés. Ashido lo vio ladeando la cabeza. —El primer zombi que veo y que no intenta morderme.
—No soy Zombie. —habló el muchacho de piel grisácea. —soy Shinigami. —dijo. —A..shido.
—Lo siento. —se disculpó Urahara, aún más maravillado de escucharlo hablar por primera vez.
—¿Has descubierto algo? —preguntó Yoruichi acercándose a su camarada que ya estaba a punto de picarle la cara a Ashido con su dedo. Después de todo fue miembro del escuadrón doce y era un científico curioso.
—Más o menos. —respondió recobrando la postura. —Pero antes de decirle algo necesito que me cuenten lo que saben de él. —les pidió.
Ellas comenzaron a relatar lo que sabían de Ashido.
—Noté algo raro en las células de su sangre. —comentó serio el rubio después de escucharlas. Rukia y Yoruichi le prestaron atención y Ashido se sentó en una de las sillas y agarró una de las latas que estaban sobre la mesa.
—To..ma..tes.. —susurró el chico leyendo la etiqueta de la lata que Yoruichi había dejado. Por supuesto nadie lo escuchó, así que no pudieron sorprenderse de ese acto que había cometido y que era imposible para cualquier zombi.
—Según algunas muestras y datos que me envió Mayuri, el virus invade el organismo e infecta las células a su paso hasta llegar al cerebro, para ese momento el corazón ha dejado de latir y el virus muta en el cerebro reanimando al organismo en ese nuevo estado, es decir que sólo hay conversión cuando se muere. Sin embargo en Ashido he encontrado menos células infectadas. —Comentó el Shinigami.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Rukia.
—No puedo asegurarlo ya que no tengo los suficientes datos, pero creo que Ashido por estar tanto tiempo en Hueco Mundo desarrolló diferentes y más fuertes defensas, así que probablemente su organismo estuvo tratando de contener el virus generando anticuerpos y poco a poco ha logrado revertir sus efectos. Otra de mis hipótesis es que por lo mismo de sus defensas, él sufrió esa conversión a modo infectado sin que hubiera muerto. Pero en realidad ni puedo asegurar nada. —terminó de comentar el rubio.
—Pues lo más importante es que está cambiando. —dijo Yoruichi. —¿pudiste crear una cura?
Urahara sacó de entre sus ropas dos frasquitos de vidrio que contenían una sustancia azulina.
—En teoría esto debería ser capaz de revertir los efectos del virus. —informó moviendo los frascos.
—¿En teoría? —preguntó Rukia.
—Pues no he podido probarlo en nadie. —señaló el rubio. —Necesito mi antiguo laboratorio y una muestra más grande de la sangre de Ashido.
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Después de eso él recibió el aviso de Mayuri y decidieron ir a la Sociedad de Almas para probar en Ichigo la solución creada por Urahara.
El gruñido de Ashido sacó a Rukia de sus recuerdos.
—¿Qué pasa? —preguntó ella.
—Ellos…vienen. —dijo Ashido olisqueando el aire. —Están cerca. —dijo deteniéndose frente a unas casas de dos plantas, obligando a Rukia a hacer lo mismo. —Tengo que…ponerte a …salvo. —le informó. Él hurgó una de sus heridas para obtener de su sangre y al igual que otras veces, untó el rostro de Rukia con ella.
Esta vez Rukia no reparó en su sangre, por lo que no se dio cuenta de un detalle.
Ellos comenzaron a caminar con cautela, mirando hacía todos lados y tal como lo predijo Ashido, poco tiempo después a su alrededor se escuchaban gruñidos y sonidos de pasos. Se detuvieron cuando se toparon de frente con varios zombis que los comenzaron a rodear lentamente.
Rukia se sorprendió mucho, pues ellos no los ignoraron como otras veces. De repente un zombi fue el primero en abalanzarse contra ella queriendo morderla, Rukia lo detuvo usando el hado #33.
—Grrr. —gruñó Ashido a un zombi que se abalanzó en contra de él, lo detuvo de los brazos y comenzaron a forcejear.
Rukia sacó a Sode no Shirayuki, no quería perder mucho tiempo con ellos ya que la vida de Ichigo corría peligro. Dio un golpe certero en el cerebro de un infectado que llegó frente a ella, haciendo caer al suelo, luego arremetió contra el zombi que pelaba con Ashido.
Le extrañó que también lo atacaran a él, pero no tenía tiempo para reflexionar. Rukia comenzó a usar magistralmente a su Zanpakuto para eliminar uno a uno a los zombis que los rodearon.
A algunos le cortaba les separaba la cabeza del cuerpo para después enterrar su espada en las cabezas que seguían intentando morder, otras veces les partía el cráneo en dos. Y aunque la forma de matarlos era distinta, los sentimientos eran los mismos, tristeza y dolor por tener que acabar con gente inocente y miedo, mucho miedo de no poder llegar a tiempo con Ichigo y que él se convirtiera en uno de ellos.
Cuando al fin sus enemigos estuvieron vencidos, Rukia y Ashido retomaron el camino a la Sociedad de Almas.
—¡No puede ser! —exclamó Rukia irritada, al ver a varios metros frente a ellos a otra horda de zombis que todavía no se daba cuenta de su presencia.
No quería perder más tiempo, así que se acercó a Ashido y lo agarró de la cintura.
—Agárrate bien. —le indicó poniendo uno de los brazos del chico alrededor de su cintura. Él asintió y Rukia dio un gran saltó hasta el techo de una de las casas del vecindario. —Será mejor ir por los techos para que sea más rápido. —dijo separándose de Ashido.
Rukia comenzó a caminar, pero se detuvo al no sentir al muchacho siguiéndola.
—Ashido vamos. —dijo dándose la vuelta y regresando con él, que había girado hacia el lado derecho y observaba fijamente algo.
Rukia volteó a la par que dos cuerpos se levantaban lentamente. Los ojos de Rukia se abrieron por la impresión.
—Mat...sumoto. —susurró mientras agarraba un brazo de Ashido. —Ca…pitán Hitsugaya.
Los dos miembros del décimo escuadrón tenían los ojos amarillos y la piel gris, sus ropas negras estaban rasgadas y tenían varias heridas en el cuerpo, las más grandes era una mordida en un brazo en Rangiku y una mordida en el hombro en el capitán.
—Grr. —los zombis comenzaron a gruñir y avanzaron hacía ellos. Rukia, sin soltarse de Ashido, comenzó a retroceder lentamente, llevando consigo al chico de cabello caoba.
Y aunque aún no salía de su asombro, la razón principal para no atacarlos y retroceder era que ella no podía levantar su espada en contra de esas personas con las que había convivido tanto tiempo.
Mientras seguían retrocediendo Rukia no pudo evitar derramar lágrimas por el sufrimiento que sentía al ver a sus amigos en ese estado, al imaginarse a Ichigo en esa situación.
Ashido veía como Matsumoto y Hitsugaya avanzaban hacia ellos, no comprendía porque Rukia no hacía nada, y menos comprendía porque de los ojos de la chica salía agua.
Rukia se detuvo al llegar al filo del techo, como no los atacaría no tenía otro camino que huir hacia el siguiente tejado, pero antes de que pudiera hacer algo, Ashido la jaló hacia él y la rodeó con sus brazos.
—¿Qué haces? —preguntó ella confusa.
—Protegerte. —murmuró viéndola fijamente.
Estaban tan cerca que Rukia pensó que la besaría, pero en lugar de eso, él dio un paso hacia atrás y se dejó caer en el vacío. Ashido la sujetó más fuerte y rodeó las piernas de Rukia con sus piernas, dejándola inmovilizada para utilizar el Shunpo o hacer cualquier movimiento.
Rukia por instinto lo abrazó y cerró los ojos. Ella sintió el viento en su cara y el producto de la aceleración en su estómago.
Y Ashido sintió algo en su corazón, y escuchó un latido. ¿Acaso su corazón estaba latiendo o es que estaba tan cerca de ella que podía escuchar su corazón?
La espalda de Ashido rebotó en el suelo creando grietas y levantando polvo. Él aflojó su agarre y Rukia rodó por el suelo, deteniéndose con las manos. Respiró hondo y luego se levantó lentamente.
Ella buscó con la mirada a Ashido, quien seguía inmóvil en el suelo.
—¡Ashido! —gritó alterada al ver que no se movía.
La escena de la caída está tomada del libro.
Tentativamente el próximo capítulo es el último.
Saludos y espero que hayan tenido un feliz año nuevo…
