Conociéndonos

POV Edward

Me encontraba en la recepción del gran hotel. Los novios se habían retirado en una limosina para tener un momento a solas y unas cuantas horas después ellos volverían para arribar a la recepción. Estaba conversando con algunos socios que el mismo Emmet había invitado a su boda. Varias mujeres me miraban mientras cuchicheaban entre sí, de manera seductora les sonreía… A pesar de haberme tirado a la novia, seguía deseoso de probar mujer. No me saciaba ninguna y no me dejaban con ganas de más… Ninguna.

Más tarde la feliz pareja llegó al lugar de la mano, todos se pararon para recibir a los recién casados mientras le aplaudían su triunfal entrada. El padrino de brindis presento a la feliz pareja como los "Señores McCarthy" mientras ellos avanzaban hacia la mesa principal. La familia y los amigos no perdieron la oportunidad para comenzar a felicitarlos y yo estaba ansioso de ver la cara de Rosalie al acercarme a su marido.

-Felicidades socio, espero que sus vidas sean colmada de plenitud y bendiciones- dije mientras lo abrazaba.

-Gracias Edward-.

-Y usted señora McCarthy permítame felicitarla por llevarse a la bolsa a uno de los mejores hombres que he conocido- le dije sonriéndole.

-Gracias señor Cullen- dijo seriamente mientras se sostenía del brazo de Emmet.

-¿Estás disfrutando la fiesta?- dijo mi socio.

-Sí- mentí- hasta ahora se ha vuelto interesante ver como las señoritas me comen con la mirada y las señoras también- dije mientras veía a Rosalie y ella aparto la mirada de la mía.

-Tal vez conozcas a alguien interesante esta noche- dijo mi amigo.

-Hablando de conocer, no se me ha presentado ninguna Isabella Swan y no sé qué pasa con ella. Dudo que se presente- dije disgustado.

-Querida ¿ha venido tu amiga a la recepción?- preguntó Emmet a su esposa.

-No la eh visto pero no debe de demorar. De seguro algo se le presentó porque ella no suele ser impuntual- contestó la mujer.

-Deja mucho que desear- contesté secamente- Bueno me tengo que ir- le dije a mi socio estrechando fraternalmente su mano.

-Diviértanse y felicidades a los dos enamorados- y le guiñe un ojo a Rose de manera que solo ella lo viera.

Me senté en la mesa que se me había sido asignada y en mi mano jugaba perezosamente con la copa de Martini seco que bebía. Me estaba hartando de estar en la recepción cuando noté que una chica de la mesa contigua me miraba fijamente. Le sonreía al sorprenderla y ella se sonrojo. El animador comenzó a decir que era hora del vals con los familiares y amigos con los novios y comenzó la danza muy lentamente entre los recién casados. Así fueron pasando los amigos y familiares hasta que me anime a bailar con la novia.

Ho questo ballo?(¿me permite está pieza?)- pregunte tomándola por la cintura de espalda.

Ella se giró lentamente al compás de la música, mientras su marido bailaba con otra mujer a quien no le puse la más mínima atención.

-¿Te estás divirtiendo?- le dije al oído mientras acariciaba su cintura.

-Eres un sínico ¿cómo te atreves?- contestó molesta.

-Por favor, no me hables de cinismo que aquí la más falsa eres tú- dije girándola al par de la música.
Ella frunció su ceño y se retiró levemente de mí mientras yo la apretaba más a mi cintura.

Otro hombre pidió bailar con ella. Yo la giré para entregársela y la apegue a mí para susurrarle al oído.

-Felicidades señora McCarthy- y le guiñe un ojo.

Ella se quedó paralizada y el otro hombre la tomo para bailar. Al regresar a mi mesa, observe como la misma chica que momentos antes había notado me seguía observando atenta. La miré mucho mejor y vi que llevaba puesto un pequeño vestido rojo entallado, sus piernas eran largas y estilizadas y sus senos eran generosos.

Le levanté la copa para saludarla y ella me correspondió con una sonrisa. Me pare del lugar con rumbo al balcón solitario que se encontraba en el hotel mientras me escondía tras las escaleras para asegurarme si ella me había seguido. No me equivocaba, la chica del vestido rojo se paró sobre la punta de sus pies y ver si me encontraba en el lugar. Salí de la penumbra donde me encontraba aún con un trago en mi mano. Me acerque hasta a ella aún de espaldas y me respiración se posó sobre su cuello.

-La noche es fría y muy obscura para que esté aquí sola señorita- dije suavemente. A pesar de eso ella se sobresaltó ante mi suave voz y mi repentina aparición.

-Me ha asustado caballero- dijo poniendo la mano sobre su pecho desnudo.

-¿Tan poco favorecido soy?- dije seduciéndola.

Ella carraspeo la garganta a manera de centrarse en lo que iba a contestarme.

-Para nada caballero, usted es un buen mozo- dijo apenada.

-¿Lo soy?- dije acercándome peligrosamente a ella.

Su pecho comenzó a acelerarse por su respiración y yo aproveche su reacción para sonreírle y mirarla provocadoramente con mis ojos color verde.

-¿Viene sola señorita?- dije dándole un poco de espacio.

-Vengo con mi familia- dijo controlando su respiración.

-¿Tiene frío?-.

-Un poco-.

Me quité mi saco para ponérselo en sus hombros y ella me sonrió por mi gesto.

-Disculpe mi grosería, dije bajando un poco la cabeza. Il mio nome è Edward Cullen (Mí nombre es Edward Cullen)- y besé suavemente su mano.

Ella se quedó pasmada ante mi presentación y se sonrojo por el toque de seducción que le di.

-No sé demasiado italiano. Bueno… Mi nombre es Kate Austen- dijo la sensual rubia que tenía frente a mí.

-Encantado señorita Austen- dije mostrándole mi sonrisa más seductora.

Ella se comenzó a abochornar con mi presencia y me sonrío tímidamente.

-¿Gusta una copa para entrar en calor?-

-Me encantaría-.

Caminamos hacia la barra donde había poco gente, la mayoría se encontraba aun viendo el baile de los novios.

-Quisiera un Martini y para la señorita ¿un whisky?- dije seduciéndola.

-Un whiky está perfecto- contestó insegura.

El barman nos sirvió nuestras bebidas y las coloco sobre la mesa.

-Dígame señorita Austen ¿es familiar de los novios?- pregunté mientras bebía de mí trago.

-Soy amiga de ambos, a decir verdad toda mi familia lo es-.

-Ellos tiene mucha suerte- dije sonriéndole.

Ella se tensó por mi sonrisa y me correspondió nerviosamente.

-¿Por qué piensa eso señor Cullen?-.

-Es usted muy hermosa. Pero beba por favor, que no ha tocado su vaso desde que se lo sirvieron-.

-Gracias- dijo apenada- y disculpe es que no estoy acostumbrada a beber- confesó.

-Un trago no la va a matar, adelante- la alenté.

Ella me obedeció mirándome a los ojos para ver mi reacción. Me daba cuenta de que manipularla era bastante fácil y que podía ponerla en una situación en donde yo estuviese al mando todo el tiempo. Cuando dio su primer trago, hizo un forzado puchero en reacción al sabor del alcohol. Su gesto me hizo darme cuenta de algo: esta noche sería interesante para Edward Cullen.

-Y dígame señor Cullen… ¿viene acompañado de su esposa?-.

-Llámame Edward y no soy casado, aunque ¿eso importa?- conteste arqueando una ceja.

-No deseo causarle problemas en lo más mínimo- dijo apenada.

-Tú no eres ningún problema- le contesté acariciando suavemente su hombro.

Ella se tensó por mi contacto aunque como era de esperarse no se disgustó y se limitó a sonreírme. Seguía bebiendo de su trago mientras yo la alentaba a seguir. No se negaba y eso era una cualidad bastante atractiva que buscaba en las mujeres con las que me había acostado: que cedieran ante mis deseos… Los míos nada más.

-¿Le apetece salir a un lugar mucho más privado?- le dije acercándome a su oído.

-Me parece bien- dijo sonriéndome.

Caminamos entre la multitud y volvimos al solitario balcón que momentos antes habíamos dejado. Ella camino silenciosa y me sonreía nerviosamente. Su cuerpo se movía provocadoramente y lo hacía a propósito para llamar mi atención. Cuando salimos a la merced de la noche, Kate se recargó en el barandal de concreto que daba vista hacía el jardín mientras el ruido de la recepción se hacía más fuerte.

-Es usted muy atractiva- dije acariciándole el hombro-.

-¿Te lo parezco Edward?-.

-Definitivamente, sabes que no pude dejar de verte en cuanto me di cuenta de tu presencia- y pase mis labios por su clavícula.

Ella cerró los ojos y se mordió los labios por mi gesto.

-No pude evitar dejar de verte, me gustaste Edward- confesó con los ojos aún cerrados.

La voltee frente a mí y comencé a besar su cuello despacio. Mis besos provocaban que abriera mucho más la boca. La tome de la mano y la conduje escaleras abajo hacía donde estaba el jardín. No había una sola alma en el lugar y obscuras la llevé al pie de un árbol grande que se encontraba al fondo del lugar. La tome del cuello y comencé a besar su pecho desnudo mientras mi mano alzaba su pierna derecha para enrollarla a mis caderas. Me sonreí maliciosamente al notar que sus senos se ponían duros a mi contacto.

-Quiero hacerte mía- le susurre al oído despacio.

-Edward, hazme tuya- dijo casi audible.

La comencé a besar lentamente aunque lo único que quería era tirarme a la rubia. Lo extraño y curioso del caso es que últimamente había estado teniendo sexo solamente con mujeres rubias, no tenía un especial interés en ellas pero así me había estado sucediendo.

Noté que Kate comenzaba a desabrocharme el pantalón pero no bajo mi Zipper y sus manos subieron nerviosamente hasta el cuello de mi camisa para desabrocharla. Tomé sus muñecas y tales como esposas y las puse recargadas en la corteza del árbol del jardín.

-Pórtate bien Kate y te vas a divertir mucho- dije mientras alzaba su vestido y tocaba sus muslos.

-Ahhh- ella gimió por mi contacto mientras viajaba por su entrepierna una y otra vez con mi dedo.

Toque sus bragas húmedas y sonreí por mi poder de mojarlas sin haber tocado a la rubia demasiado.

-Mira que empapada estás cariño- dije mordiéndole la oreja y tocándola aún más.

Baje mi pantalón levemente y ella empezó a acariciar mi miembro con mucha timidez.

-Tócame Kate, es parte del juego- dije gimiendo ligeramente.

Ella avanzaba más y más y su mano entro en mi bóxer mientras jugaba con mi miembro con la punta de sus dedos. Eso me excito demasiado y comencé a pegarme a su centro sin penetrarla.

-Ahhh Edward- dijo al fin después de un rato de silencio.

-Creí que te habías quedado muda- dije maliciosamente- ¿te comió la lengua el gato?-.

-N- ooo- dijo casi audible.

Eso me molestaba un poco… Su estúpido y penoso silencio. Quería tenerla gimiendo y gritando de placer ante mi contacto. Las cosas se tornaban aburridas si no había gritos.

-Si no te gusta, dímelo- dije alejándome de ella.

-¿Por qué lo dices?- dijo abriendo de golpe los ojos.

-No notó que te gusta en lo más mínimo- dije enojado.

-Lo siento es que… Jamás eh hecho esto es un lugar como un jardín- dijo apenada.

-¿Eso era todo?- pregunté molestó- estuve a punto de largarme de aquí pensando otra cosa-.

-No, no Edward, es solo eso-.

-Déjate llevar y no pienses en nada más que en nosotros- dije apretando sus senos.

Baje la blusa del vestido y malicioso noté que no llevaba sostén. Sus senos gloriosos se mostraron ante mí y sonreí triunfante. Comencé a besarlos lentamente y a morderlos para propinarle más placer.

-Ahhh- comenzó a gemir.

-Eso es Kate, solo déjate llevar- dije mientras mi cara bajaba hacia su vientre. Ella tomó mi cabello y me sostuvo en su sexo. Pase mi lengua por él y ella vibro por mi contacto.

-Ohh Edw-ard- dijo sonriendo.

La tome de su cabello rubio y la fui acostando en el césped húmedo del jardín mientras lamía gustoso sus senos. Mi boca se mantuvo ocupada durante un momento mientras que con mis manos abría por completo el zipper del pantalón.

-Ahhh ummm Edward, como me encantas-.

-Te voy a encantar mucho más, te lo prometo- dije sonriendo.

Le hice a un lado la ropa y enrede sus piernas en mi cintura mientras yo me posicione arriba de ella. Quedé justamente en su entrada y la roce levemente para escucharla gemir por mi contacto.

-Ahhh ummm Señor Cullen- dijo agitada- es usted un… ummm es amo y señor del placer-.

Mi sonrisa y mi ego además de mi erección se elevaron al cielo por sus palabras. Merecía un glorioso premio por nombrarme de esa manera ya que como tal, el seudónimo me lo había ganado a pulso.

-¿Lista?- pregunté acariciándole el trasero.

-¿Para qu…?-.

Y la arremetí fuertemente mientras mis manos tomaban su cuello y mi boca mordía sus senos sin consideración alguna. Quería deshacerme de toda la lujuria que me apoderaba y de la maldita necesidad de probar a una mujer diferente.

-Ahhh ahhh Edward. Ahhh por Dios- dijo gritando.

-Grita más Kate- dije sudando por mis movimientos.

-Ohhh Dios santo Edward aahhh no pares por favor ummmm-.

-Déjate llevar cariño, hazlo nena- le ordene.

Ella mordió sus labios mientras yo me la follaba tirada en el césped del jardín del hotel. No podía detenerme ni ser más condescendiente con ella, quería hacerla gritar de verdad. Salí y entra de ella sin ningún aviso previó y ella se arqueo por mis acción. Tomaba sus caderas para menearla fuertemente y así poder penetrarla con mayor facilidad.

-Ummm ummm auuuu- comenzó a gemir.

-¿Te gusta?- dije sonriendo morboso.

-Ummmjuuuuu- dijo casi ciega del placer.

La levante levemente del césped y me salí de Kate para recargarla en el árbol por completo. Tome sus piernas en el aire y maniobre con mis brazos para alzar sus piernas y enredarlas a mi cintura y clavarme en ella.

-Ohhh ohh aahhh- dijo mientras tomaba mi cabello y se agitaba contra mi cuerpo.

Gruñí en su pecho y comencé a menearme más fuerte para entrar más en ella.

-Ahhh Kate, estás buenísima- dije sin dejar mi ritmo.

-Ahhh Edward-d- dijo con los ojos en blanco- me-e está-ss matand-oo-.

Su voz excitada me encendió aún más y me salí de nuevo para besarla salvajemente en los labios. Ella se quejó por mi rudeza pero me importo una mierda lo que ella sintiera.

-Vamos cariño, se buena conmigo- y la baje hasta mi miembro para que lo pusiera en su boca.

Al principio temerosa lo tomó entre sus manos y comenzó levemente con su lengua para poco a poco acortar la distancia entre su cavidad y mi sexo.

-Ummm Kate no pares- dije con los ojos cerrados.

Ella aumento la velocidad hasta que ocupo todo su espacio y me miró a los ojos mientras la hacía. Estaba tan excitado por sus pequeños juegos de lengua que comencé a moverme más rápido contra ella.

-Ahh ahhh- comencé a gritar- tengo que follarte ahora-.

Paré a Kate de su posición de rodillas y levante su pierna derecha entorno a mí cintura para poder entrar en ella de un solo golpe.

-Ohhh ahhh Edward para para por Dios-.

No obedecí en lo absoluto y comencé a meterme más a pesar del dolor que le causaba.

-Ahhhh- comenzamos a decir mientras yo la tomaba del trasero y ella aruñaba mi espalda excitada.

Ella llegó al orgasmo primero mientras un grito de placer revolcaba su cuerpo extasiado por las sensaciones que le propinaba. Yo aún me encontraba sediento y no pude parar a pesar de que ella me lo imploro.

-Ya Edward para, no puedo más- dijo agotada mientras aún entraba y salía de ella.

-Esto se acaba hasta que yo lo diga- dije arremetiéndola.

-Ummm ahhhh- dijo mordiéndose los labios y apuñando los ojos.

Mi vaivén comenzó a ser aún más fuerte y mis manos apretaron su cintura al grado de lastimarla, o al menos eso deduje por su expresión mientras un orgasmo me acompañaba extasiado más no satisfecho. Me retire de Kate y ella se bajó lentamente hasta el césped húmedo del jardín. Estaba sudada y muy cansada porque al parecer jamás había experimentado un sexo como el que yo le había dado.

-Edward, esto fue sensacional- dijo mirándome y con la respiración agitada.

-Fue bueno- dije arrogante.

-¿No lo suficiente?- preguntó decepcionada.

-¿Para quién?- dije acomodándome la ropa.

-Para los dos, obviamente- dijo parándose y acomodándose el vestido.

La miré mientras metía mi camisa en mi pantalón y lo abrochaba. Ella se acomodó el cabello un poco y busco su ropa interior que por algún lugar del jardín había quedado.

-¿Quieres mi número telefónico?- dijo después de acomodarse las bragas.

-Es igual- conteste indiferente acomodando el cuello de mi camisa.

Tomó su bolsa y sacó una pequeña tarjeta con su dirección y me la entregó sonriente.

-Llámame, si algún día necesitas compañía-.

-Quizás- y la miré indiferente mientras tomaba la tarjeta. Después de habérmela follado perdía en interés en la mujer que tenía enfrente de mí.

Mi celular comenzó a sonar y busqué en mi bolsillo. Era Emmet quien sorprendentemente ya tenía varias llamadas perdidas de él. Contesté dándole la espalda a la rubia.

-¿Qué ocurre Emmet?-.

-Edward, gracias a Dios que me contestas ¿dónde diablos estás?-.

-No muy lejos ¿por qué?-.

-¿Recuerdas acaso tu empresa?-.

-Obviamente todo el tiempo ¿a qué viene la cuestión?-.

-A que te dije que esta noche conocerías a Isabella Swan y tengo más de una hora tratando de localizarte para que la conozcas-.

-¿Ella llegó?-.

-Por supuesto, está con Rose en este momento. Pero algo disgustada por la espera-.

-Me importa una mierda su enojo, si se quiere ir que se largue-.

-Edward no hagas eso, es importante para la empresa. Me importa porque soy parte de ella y como socio es recomendable que la aceptes. No todos los días tenemos la oportunidad de tener a alguien como ella-.

-Y hasta parece el mismo Dios de quien estás hablando. Voy para allá en unos minutos, dile que me espere-.

-Está bien Edward, estaremos en la mesa principal esperándote.

Me voltee para ver a Kate quien me observaba vacilante.

-Tengo que irme- dije sin ánimos.

-Está bien ¿quieres que pasemos el resto de la noche juntos? Puedo decirles a mis papás que…-.

-No es necesario- estaré ocupado y no tengo ánimos de compañía-.

-Ammm ok ammm ¿me llamarás?-.

-Tal vez- dije mientras me alejaba de ella- tal vez no- dije al final sin que me escuchara-.

Entre al salón de la misma manera en la que salí con Kate por el balcón y la gente animada se encontraba cenando ya después del baile y todas las estupideces que habían hecho. Me acomodé la ropa mientras me miraba en los espejos enormes del gran salón. Vislumbre a lo lejos que los novios aún recibían felicitaciones por parte de los invitados y decidí no acercarme hasta que estuvieran solos.

Fui al bar y miré al camarero que limpiaba la mesa.

-Deme un trago fuerte- ordene.

-Enseguida señor- dijo buscando un vaso con hielo.

La música seguía animada mientras algunos se paraban a bailar. Seguía esperando a que todos se retiraran de la mesa principal. Cuando vi que los novios se sentaron después de una sesión de felicitaciones, me paré con el trago en la mano en dirección hacia ellos.

Una figura delgada se adelantó hacía ellos ganándome en velocidad.

-No vendrá ¿verdad?- pregunto con su voz enojada.

-No sé porque está tardando demasiado. No lo entiendo- dijo Emmet.

Supe inmediatamente que de quien hablaban era yo. Lo supe también porque Emmet sacó su celular del bolsillo y comenzó a marcarme. No contesté porque ya estaba a algunos metros de ahí.

Eccomi (aquí estoy)- dije a espaldas de la persona que se encontraba enfrente de mí.

Rosalie me miró recelosa por mi saludo en italiano y se sonrojo recordando viejos pero muy buenos tiempos entre los dos.

-Edward, al fin llegas. Te estábamos esperando- dijo aliviado.

-No es para tanto- dije bebiendo de mi trago.

-En fin, te quiero presentar a alguien- dijo gustoso- ella es Isabella Swan tu futura socio.

La delgada figura se volteó hacía mí para encararme y no sé de qué manera pero me deslumbre por lo que había visto. Su cuerpo era delgado pero en abundantes curvas. El vestido azul le caía por los hombros, era entallado y le daba un toque hermoso a su blanca piel. Su cintura y vientre plano estaba firmes y ligeramente marcados. Sus labios eran gruesos y carnosos con un sutil rojo pasión. Pero sus ojos… Sus ojos tenían un hermoso color chocolate que derretían a cualquiera y desbordaban un lujuria atrapada en el cuerpo de una mujer virginal. Me miró seria ante mi reacción y Emmet me saco de mis pensamientos.

-Edward ¿no la vas a saludar?-.

-Ehh si disculpe señorita Swan. Colpa mia (culpa mía)- dije sonriente. Mi nombre es Edward Cullen dueño de la empresa multimillonaria "International"- finalice besando su suave mano.

Rosalie se tensó por mi gesto y su cara se frunció. Sabía lo que pasaba exactamente. Sabía que me había atraído su amiga y que no descansaría hasta tenerla para mí.

-Mucho gusto señor Cullen. Como nos acaba de introducir el señor McCarthy, mi nombre es Isabella Swan- dijo seriamente.

-Incantato signorina Swan-.

-Bien pues ya los dejamos solos para que conversen- dijo Emmet llevándose a su esposa a otro lugar del salón. Rosalie no me perdía de vista aún del brazo de su esposo y avanzaron hasta perderse entre la multitud. Me había quedado solo con Isabella Swan y rodee su hermosa figura con la vista atenta de su reacción. Ella me sonrío amablemente ante mí mirada y yo le correspondí maliciosamente por mi casi éxito. Me acerque ligeramente a su oído para hablarle a manera de que escuchara por el ruido de la música y seducirla con mi voz.

-¿Le apetece una copa de vino Srita. Swan?- pregunté casi en un susurro sonriendo maliciosamente para mis adentros.


Hola, pues aquí les dejo el segundo capítulo de "Con sed de amor". Por ahora me estoy enfocando un poquito más en Edward para que lo conozcan como es y se vaya adaptando la historia. Agradezco que me sigan leyendo y que haya causado interés.

¿Qué pasará entre Edward y Bella ahora que por fin se conocieron?

No olviden dejar sus rr y darle follow a la historia y al autor (si gustan) :)!

Nos leemos pronto chao chao :)!