Edward Cullen: Sinónimo de perdición y lujuria.

POV Bella

Me acaba de graduar de Harvard y ya había encontrado un fascinante trabajo en la Seattle donde mis maestros me habían recomendado al terminar mis residencias antes de graduarme. Lo curioso era que al cabo de algunos meses ya tenía una pequeña fama de excelente desarrolladora de proyectos en el ámbito de finanzas y comercios y los que llegaron a ser mis jefes me decían todo el tiempo que tenía un grandioso futuro por delante en el mundo del comercio y que no desaprovechara cada oportunidad que se me presentara aunque al finalizar mi estancia en las empresas se quedaban insistentes a que mi estadía fuese más prolongada. Les decía que buscaba una verdadera oportunidad fuera del país para poder crecer como socio de alguna empresa internacional no solamente nacional.

Tenía una maravillosa amiga llamada Rosalie Hale a quien había conocido en la universidad aunque era un par de años mayor que yo íbamos en las mismas clases ya que mi excelente promedio me había ayudado a cursar materias de semestres más grandes. Rosalie me había comentado durante varios días que estaba emocionada de viajar a Londres para ir a ver a su novio Emmet McCarthy quien era un prestigiado socio en la empresa "International" no sabía demasiado de él, inclusive no nos conocíamos ya que jamás había hablado con él y Rosalie no se animaba a mostrarme ninguna fotografía de él por alguna razón que no conocía. Yo como respetuosa que era jamás la presione a decirme nada, solo y estrictamente lo que ella me contaba.

En cuanto a mí persona, me limitaba mucho a tener relaciones sentimentales de cualquier tipo pues después de la muerte de mis padres en un horrible accidente automovilístico había decidido a no tener ningún tipo de conexión con nadie por miedo a perder a quien demostraba mis sentimientos, sin embargo cuando conocí a Rosalie me sentí verdaderamente apoyada por ella y como linda persona que era me ofreció su amistad. Afortunadamente mi familia no me había dejado del todo desamparada en este mundo pues una fuerte cantidad de dinero me había sido heredada a la escasa edad de 11 años.

Quedé bajo la tutela de los más fieles y cercanos amigos de mis padres, Charlie y Renee Black quienes tenían un hijo un par de años menor que yo llamado Jacob. Él había crecido junto a mí como mi mejor amigo al punto de quererlo como el hermano que jamás tuve y junto a su familia me había sentido completa. Disfrutaban de una excelente posición económica y jamás tocaron mi dinero para su uso personal ni el mío, me mantenían como un hijo más. Nada me faltaba en ese lugar hasta que tuve que irme a estudiar lejos de casa.

Una tarde como cualquiera, estando en mi oficina en una de las empresas en la que aún trabajaba una llamada inesperada llegó esa tarde.

-Isabella Swan ¿quién habla?-.

-Bella soy yo, Rose-.

-¡Rose! Que agradable sorpresa ¿a qué se debe tu llamada?-.

-¡Me voy a Inglaterra!-.

-¿¡CÓMO?! ¿Tan pronto?-.

-Sí, creo que las cosas se apresuraron un poco y Emmet me llamó diciéndome que 2 días más nos íbamos a encontrar en una fiesta de bienvenida que le organizarían a él y al dueño de la empresa donde trabaja ahora ¿puedes creerlo?-.

-Wow, es muy impresionante que te encuentres con varios ejecutivos tan importantes en Londres-.

-Sí, sí. Awww que emocionada estoy de verlo Bella. ¡Lo extraño tanto!-.

-Me alegro que te sientas así.

-Ay cariño, sabes que te llevaría conmigo pero tienes que terminar tu contrato con la empresa de Seattle.-

-Sí, lo sé. Pero no dejes de llamarme para contarme todo lo que ocurre con esos malditos ingleses.-

-Bella jajaja, estás loquita. Sabes que te diré todo lo que ocurra… Excepto lo que pase con mi Emmet-.

-Aaa ok, eso no me interesa mucho jajaja pero vuelve pronto que te estaré extrañando-.

-Lo haré hermosa, lo haré. Hasta pronto adiós-.

-Adiós Rose-.

Finalice la llamada y me dispuse a seguir con el papeleo de la empresa que me mantenía ocupada hasta el tope. Quería salir lo más pronto posible del contrato de la empresa de Seattle para volver a New York a ver a mi familia y sobre todo a Jake ya que hacía mucho tiempo que no hablaba con él. Lo extrañaba demasiado y no nos habíamos visto ni siquiera por fotos. Debía de estar muy cambiado porque hacía años que no cruzaba palabra con él.

Mi jefe tocó a puerta y abrió para primero saludarme.

-Señorita Swan ¿tiene las hojas de trabajo del trimestres pasado?-.

-Claro Lic. Jenks aquí están- y le entregue una carpeta repleta de papeles firmados.

-Aaa señorita Swan usted siempre tan cumplida, lástima que se tenga que ir muy pronto-.

-Si pero no puedo quedarme más tiempo a pesar de que el trabajo es una grandiosa oportunidad para mí-.

-Así es, espero y piense bien lo que realmente busca-.

-Lo haré licenciado-.

El señor Jenks salió de mi oficina y yo me quedé trabajando en mis últimos informes semanales.

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Habían pasado 2 semanas y mi último día de trabajo ya lo estaba tocando con los dedos. Tenía una pequeña lista de lo que haría ese último día:

1.- Terminar de firmar el contrato de mi último día y agradecer a mi jefe.

2.- Recoger las cosas del departamento en donde me había estado quedando.

3.- Ir al aeropuerto a comprar el primer vuelo que saliera a New York.

Me sentía feliz por que pronto vería a mi familia y saldría de sorpresa hacía casa donde nadie se esperaría me llegada. Quería sorprenderlos.

Hice lo primero de la lista y el señor Jenks de muy mala gana se despidió de mí aun rogándome que me quedara en la empresa y le dije mis motivos. Acto seguido salí de la empresa casi tan feliz como el día de mi graduación botando por el aire los inútiles papeles de agradecimiento que me habían dado y llamé a un taxi para ir corriendo a mi departamento. Ya tenía todo empaquetado y listo para irme al aeropuerto y no dude en subirme al taxi rumbo a mi destino.

-Pasajeros con vuelo destino New York favor de entrar por la puerta 3456.

-Ese es mi vuelo- dije para mí misma.

Decidida le entregue mi boleto a la azafata y entre en el vuelo de primera clase con rumbo a mi hogar.

Faltaba algunos minutos más para llegar al aeropuerto de New York mientras yo miraba ansiosa mi reloj de pulsera. Cuando por fin llegué a mi destino me sentí feliz y dichosa porque por fin después de tanto tiempo respiraba tranquilamente el aire de mi lugar de origen.

-Por fin en casa- dije cerrando los ojos completamente relajada.

-Bienvenida a New York- dijo sonriéndome la azafata.

De verdad me sentí así: Bienvenida. Al salir del aeropuerto tomé un taxi y le indique la dirección para que me llevara a casa de mis padres. Miré por la ventana del auto recordando cada lugar que pase con mi mejor amigo y hermano Jacob. Lo extrañaba demasiado.

-Llegamos señorita- dijo el chofer y yo sonreí por su contestación. Me ayudo a bajar las maletas del auto y me paré firmemente en la entrada de la casa para poder tocar el timbre. Lo toqué sin pensarlo dos veces y espere que alguien atendiera la puerta.

No podía creer lo que mis ojos veían, Jacob mi amigo, mi hermano estaba ahí frente a mí pero de un modo totalmente diferente. Estaba más alto que yo y su cuerpo se había embarnecido por unos enormes músculos que jamás había notado en él. Me gusto demasiado su figura varonil y sus gruesas cejas se juntaron al verme en la puerta pero al darse cuenta de quién era una sonrisa enorme apareció en su juvenil rostro.

-¡Bella!- gritó emocionado y me alzo de la cintura para poder verme mucho mejor.

-¡Jake!- dije gritando de la emoción por su repentino movimiento.

-¡Bella! Estás tan hermosa- dijo sujetándome de la cintura.

-Vamos Jake harás que me sonroje, no soy más linda que antes. Estoy igual-.

-Es mentira y lo sabes, pero no te quedes ahí. Pasa por favor- dijo tomando mi equipaje.

-¡Mamá, papá! Miren quien está aquí- dijo Jacob sonriéndome abiertamente.

Charlie y Renee salieron del comedor y al verme parada en la entrada de la sala se abalanzaron hacía mí dándome un enorme abrazo.

-¡Hija!- dijo Renee casi llorando de la emoción.

-Qué bueno volver a verte Bella- dijo Charlie sonriéndome.

-Lo sé- contesté con una sonrisa- es bueno volver al nido de vez en cuando-.

-Nos tenías muy abandonados- dijo Jacob recargado en la pared atento a mí.

-Lo sé- dije apenada- es que por fin eh terminado mi contrato y aproveche la oportunidad para venir verlos-.

-Me parece maravillosa tu vista Bella, pero anda ven a cenar con nosotros- dijo mi madre ansiosa.

Durante el transcurso de la cena todos platicábamos y el ambiente se volvía maravilloso entre gratos recuerdos y risas tontas. Yo estaba fascinada por tener a mi familia cerca de mí pero me sentía un poco extraña porque Jacob no dejaba de mirarme ni un solo momento.

-Dime cariño ¿dónde irás esta vez?- pregunto mi madre sorbiendo de su copa de vino tinto.

-Aún no lo sé, ya que no eh buscado donde trabajar por ahora-.

-Deberías buscar trabajo con Jacob, pero no creo que encuentren algo juntos- dijo mi padre.

-¿Qué estudiaste Jake?-.

-Ingeniería en mecatrónica, pero aún no encuentro lo adecuado para mí- dijo sin ánimo.

-¿Por qué?- le pregunté.

-Ya sabes cómo son Bella, piden experiencia en todos lados y apenas acabo de graduarme. No me fue tan bien como a ti que pronto encontraste empleo y en una ciudad fuera-.

-Si lo sé- dije apenada.

Terminamos la cena sin ningún percance más hasta que mi madre menciono algo.

-Cariño como no sabíamos que vendrías no preparamos una habitación para ti- dijo apenada.

-No te preocupes mamá, puedo dormir en la sala- conteste alzando los hombros.

-Eso no va a pasar- dijo Jacob- dormirás en mi habitación y punto-.

-¿Contigo?- dije pasmada.

-¡Claro! Pero si no quieres que esté ahí me iré a otro lugar- dijo en un tono triste.

-No seas tonto Jake, es solo que no quería incomodarte en lo más mínimo-.

-No seas tanto Bella, si estoy feliz de que hayas vuelto- contestó sin ningún rastro de vergüenza en sus palabras.

-¡Genial!- mascullé.

-Bien- dijo Charlie- vamos todos a descansar porque mañana nos espera un gran día-.

Jacob asintió al mismo tiempo que yo y subió mis maletas escaleras arriba. Había olvidado ya donde me encontraba que no pude reconocer su habitación ni cuando entramos.

-Wow Jake, todo esta tan… ordenado- dije sorprendida.

-¿Qué creías? Ya no soy el niño de 9 años que vivía contigo- dijo sonriéndome.

-Eso es cierto- dije apenada por su gesto.

Acomode mis cosas si desempacar casi nada y saque algo cómodo para dormir. Para mi mala suerte solo encontré un camisón semi transparente que Rose me había regalado. Me había indicado que se usaba sin sostén pero penosa como era yo jamás le hice ni había cruzado por mi mente usarlo. Recordaba perfectamente sus palabras el día que me lo regalo cuando cumplí recientemente 23 años.

"Bella ya tienes 23 años y jamás has tenido sexo. Estás bastante crecidita para que un hombre jamás te haya tocado en lo más mínimo. Póntelo para una ocasión especial… Si Bella sabes a lo que me refiero".

Sus palabras retumbaban en mi cabeza una y otra vez y yo me sentía abochornada por sus palabras. A pesar de que Rosalie tenía mi confianza por entero me apenaba que supiera que aún era Virgen y eso era el motivo de sus burlas. Además, estaba con Jacob, mi amigo, mi hermano. Él jamás me vería de esa manera porque de igual forma tenía su confianza al completo y nunca eh tenido secretos con él. Me sentía segura con Jake.

Decidida camine hacía el baño para darme una ducha rápida mientras mi hermano salía de la habitación a buscar unas mantas limpias para mí. Me cambie y veía como mi figura se denotaba más con la pequeña prenda que mi amiga me había regalado.

-Vaya. No me veo tan mal- dije para mí misma y cepille mi castaña cabellera húmeda.

Al salir del baño vi a Jacob que acomodaba un colchón en el piso de la habitación para acostarse él y acomodaba las sábanas.

-¿Qué haces Jake?- contesté asombrada.

Cuando él se giró sus ojos se abrieron completamente y casi pude escuchar el caer de sus quijadas al suelo de la habitación. Su mirada me seguía en cualquier movimiento. Cuando por fin reacciono, su cara se tornó roja y no encontraba un punto donde centrar su vista.

-Ammm… Yoo… Estaba… ehh…. Acomodando un colchón para dormir yo-.

-¿Por qué?-.

-Creí que era lo correcto que te otorgara la cama a ti, además vienes cansada y pues no quería incomodarte-.

-Gracias Jake, es muy dulce de tu parte- y le sonreí amablemente.

Cuando me giré para acostarme a apagar la luz agradecí profundamente haber llegado a mi casa y estar con las personas que me amaban de verdad. Me sentía feliz y completa.

-Buenas noches Jake-.

-Buenas noches Bella-.

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A la mañana siguiente me encontraba recostada y un pequeño rayo de luz me hizo despertar y abrí lentamente los ojos. Me sobresalté con lo que vi. Mi amigo tenía los brazos recargados en el colchón mirándome fijamente mientras dormía. Cuando supo que estaba despierta se hizo para atrás y se apeno por su acto.

-Jake ¿qué haces?- pregunte asustada.

-Lo siento Bella… Lo siento- y salió de la habitación despavorido.

Mi cabeza se llenó de dudas en ese momento ¿Por qué estaba haciendo eso? Sacudí mi cabello y me metí a duchar. Cuando termine de arreglarme una llamada me sobresalto. Vi la pantalla y pude ver el nombre de Rosalie en la pantalla. Contesté sin pensarlo dos veces.

-Hola rubia-.

-Hola Bella, necesito hablar contigo-.

-¿Qué ocurre?-.

-Hice algo terrible-.

-¿Qué cosa? Dime me estás asustando-

-Ay Bella me revolqué con el socio de Emmet-.

-¿QUÉ?-.

-No lo pude evitar Bella, me sedujo desde el primer momento y no supe que hacer-.

-Tienes que alejarte de él Rose. ¿No amas a Emmet?-.

-Con toda mi alma pero anoche, anoche… Fue espectacular-.

-Rosalie, debes alejarte de ese bastardo. Solo te hará sufrir-.

-Lo sé lo intentaré. Ojala estuvieras aquí castaña, tu rubia te necesita-.

-Yo también te necesito amiga, créeme que me encantaría ir a evitar que abras las piernas a cualquier imbécil-.

-Jajajaja ay Bella ya me hiciste reír. Bueno te dejo porque iré a almorzar con Emmet. Cuídate y hablamos después Bella.

-Cuídate Rose, adiós-.

Finalice la llamada y me dispuse a bajar a desayunar y Jacob estaba ahí pensativo picoteando su plato con el tenedor. Cuando se dio cuenta de que había bajado no me dirigió la mirada ni la palabra.

Al pasar los días notaba que Jacob me miraba diferente y ya no me hablaba como antes. Quería hablarle y preguntarle qué le ocurría pero no me atrevía. Charlie y Renee habían decidido salir un fin de semana y me quedé sola con Jacob en la casa. A la hora de la cena seguía tan incómodo como los últimos días.

-Iré a dormir y a recoger mis cosas de la habitación para cambiarme a la otra- dije recogiendo los platos.

-Está bien- dijo mirando el televisor.

Lo miré suspirando y me dirigí a su cuarto sin mucho ánimo. Estaba tan enfrascada en mis asuntos que me sobre salte cuando la puerta se cerró de golpe a mis espaldas. Unas gruesas manos me acariciaron los hombros y yo cerré los ojos por el contacto.

-Bella…- dijo su voz ronca mientras sus manos bajaban de mi cintura a mis caderas.

-No sabes cuánto tiempo te he deseado Bella- dijo Jacob besando mi cuello lentamente.

-¿Qué haces Jake?- dije sobresaltada por sus actos.

-Vamos, dime que no te gusto y que no te atraigo en lo más mínimo. Ya no somos los dos adolescentes que solíamos ser y no tengas miedo de llegar a algo más porque no somos hermanos Bella, mi familia y la tuya solo eran amigos. Te deseo como la mujer que eres y quiero que seas mía- dijo decidido.

-Tienes razón Jake pero no puedo…-.

-Sh shh shh- dijo poniéndome un dedo en los labios y luego los bajos rumbo a mi garganta dejándome paralizada- déjate llevar Bella, sé que quieres ser mía-.

Tomo mi cabello entre sus manos y luego una de ellas me toco el trasero sin previo aviso, abrí los ojos de golpe por su acción pero no pude decir nada porque mi boca era ocupada por la suya. Su lengua recorrió lujuriosamente la mía y jugo en mi cavidad. Me excite demasiado por eso que comencé a jalarlo más hacía y cuando menos me di cuenta terminamos sobre la cama besándonos. Jacob sonrió por mi decisión y me pego más a sus caderas formando un escultural gemido en mi garganta.

-Ahhh- me limite a decir.

-Bella, he estado enamorado de ti desde que éramos niños, quiero que seas mía. Solamente mía- dijo tocándome los senos.

-Jake…- dije mordiéndome los labios.

-Bella, no dejes de decir mi nombre… Gime mi nombre.- dijo besando mi pecho.

-Ahhh Jake…-.

-Te amo Bella- y me dejo tendida en la cama para pararse y quitarse la camisa de un solo golpe.

Su escultural cuerpo me atraía sin pensarlo y yo lo miré mordiéndome los labios.

-Mírame Bella, soy todo tuyo y quiero que seas toda mía- dijo acercándome a él y tomando mi mano hasta bajar a su miembro. Era grande y su imponente erección se asomaba por sus bermudas.

Se bajó hasta mí y comenzó a besarme otra vez pasionalmente quitándome la blusa y dejándome en sostén. Comenzó a besar mis pezones y pasar por ellos con la lengua sedienta de mi cuerpo. Mi cuerpo se arqueo de inmediatamente y gemí por sus besos.

-Aaahhh Jake- y tome su cabello para acércame más a mis senos.

-Bella, me fascinas- dijo aun besándome y comenzó a desabrocharme los pantalones. Cuando me los quitó paso sus dedos por mi centro y una ola de placer comenzó a poseer mi cuerpo a su merced.

-Jake…. Ahhh detente por favor-.

-No puedo Bella, tengo tanta sed de ti- dijo excitado.

-Por favor Jacob Black- y mis palabras sonaron frías en mi voz.

-¿Por qué me dices eso? Creí…-.

-Si Jake pero eres mi hermano…-.

-Maldita sea Isabella…- dijo parándose de la cama- primero haces que te seduzca y quiero follarte hasta morir y te confiese mis malditos sentimientos y me niegas la oportunidad de estar contigo- y se paró de la cama poniéndose la camiseta.

-Jake es que yo…-.

-No me quieres pero te gusto como hombre y me ves y te llegó a excitar como nadie en el mundo pero ¿eres capaz de querer ser mía?-.

-Yo te quiero y me gustas como hombre. Me encantan tus besos pero eres como mi hermano inconscientemente siento que esto está mal-.

-¡Mierda Bella! ¿Por qué demonios dejaste que esto llegara hasta al punto en que te dijera todo esto?-.

-Lo lamento Jake…. Yo…- dije sollozando-.

-¿Sabes cuánto tiempo estuve esperando poder decirte y demostrarte todo esto? Te largabas por años ¿lo entiende? ¡AÑOS! No te importaba en lo más mínimo como me sintiera después de tu partida y vuelves aquí de la nada trayendo tu estúpido y sensual cuerpo llevándome a las mismas puertas del infierno y querer cada noche hacerte mía pero deteniéndome por miedo a perderte ¿LO ENTIENDES?-.

Salió de la habitación totalmente enojado y azoto la puerta fuertemente y comencé a llorar sin consuelo. Me asomé rápidamente a la ventana y vi como el auto de Jacob salía de la casa como alma que lleva el diablo. Mis sollozos comenzaron de nuevo y una llamada telefónica interrumpió mi llanto.

-¿Hola?-.

-Bella ¿qué te pasa, que tienes?-.

-Ay Rose, no sé cómo decirte esto-.

-Somos amigas hace años Bella, confía en mí-.

-Estuve a punto de acostarme con Jacob-.

-¿Tu hermano?-.

-¡SI! Soy una imbécil-.

-Pero a decir verdad ustedes no son nada Bella, no era nada malo-.

-Es lo que él me dijo pero no pude verlo de esa manera, lo quiero y aunque es mi amigo me crie con él y no lo veo de esa manera aunque no niego que me gusta mucho-.

-¿Entonces?-.

-Me confesó que me amaba hace años ¿cómo puedo corresponder eso?-.

-Vaya Bella. Bueno lo lamento tanto pero tengo el escape perfecto para ti-.

-¿A qué te refieres?-.

-Emmet me pidió que me casará con él…-.

-Felicidades Rubia ya era hora de que sentaras cabeza-.

-Si gracias-.

-¿Qué ocurre? No te oyes muy emocionada-.

-Bella… Me vas a matar…-.

-¿Por qué?-

-Me volví acostar con el socio de Emmet y me siento insegura ahora que mi novio me ha propuesto matrimonio-.

-Ay Rose ¿qué te dije? ¿Quién es ese maldito que se aprovecha de que le gustas?-.

-No te puedo decir el nombre y confía en mí-.

-¿Cómo quieres que confíe en ti después de todo? Pero ¿por qué dices que tienes mi escape?-.

-Quiero que seas mi dama de honor y te tengo otra propuesta que te puede interesar.-

-¿Cuál?-.

-Además de ser mi dama de honor quiero que apoyes a Emmet suplantándolo en Inglaterra mientras nos vamos de Luna de miel-.

-¿Yo como socio?-.

-Claro eres perfecta para el puesto y te conviene trabajar en una empresa enorme como International-.

-¿Estás bromeando? ¿Yo en Londres?-.

-Si no quieres, no te voy a presionar-.

-Claro que me encantaría pero tardaría unas semanas en llegar allá-.

-Las que necesites Bella, pero necesito que te presentes el día de mi boda para que conozcas al socio mayoritario de la empresa-.

-¿Cuál es su nombre?-.

-Emmmm su nombre es…. Edward Cullen…-.

-¿Estás bien? Te escucho nerviosa.-.

-Lo estoy, lo estoy. No te preocupes por mí-.

-Estaré entonces en unas semanas más en Londres-.

-Me parece perfecto, te espero y ánimo con lo de Jake-.

-Gracias. Hasta pronto Rose. Adiós-.

Me había despejado un poco por la noticia que mi amiga me había, a decir verdad de las tres noticias que me había dado: su matrimonio, el socio con el que ella se veía y la oferta enorme de trabajo que me habían ofrecido. Ahora más que nada en el mundo no podía quedarme en la casa y ver a Jacob después de lo que había sucedido entre los dos. Comencé a empacar mis pertenencias y buscar un departamento cerca de la ciudad. Para mi buena suerte encontré una cerca de Empire State y a muy buen precio aunque el dinero no me detenía en lo más mínimo.

-Si señorita ¿puedo ocupar hoy mismo el departamento?-

-Por supuesto señorita Swan, usted es de confianza y puede pasar en cuanto guste-.

-Gracias. En este momento voy para allá.-

Llame un taxi para recoger mis cosas.

Sabía que no podía irme sin decirle a Renee y a Charlie así que decidí dejarles una pequeña nota pegada en el frigorífico. Esperaba que no se molestaran en lo más mínimo por mi decisión.

Papá y mamá:

Tuve que irme por un imprevisto. A decir verdad en cuanto vuelvan llámenme, tengo una noticia que darles acerca de mi trabajo y un gran ascenso que tendré en una grandiosa empresa. Rosalie me llamó para informarme de este pero les daré todos los detalles en cuanto me llamen.

Con amor.

Bella.

Firme y pegué el pequeño recado en la puerta y eché un último vistazo dejando atrás la entrada de mi casa.

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Cuando llegué a mi nuevo departamento desempaque mis cosas. Estaba fastidiada de hacer esto una maldita rutina. Mi celular recibía una llamada y conteste sin ver quien era.

-¿Bueno?-.

-Bella, soy Rose. Necesito que vengas a Londres cuanto antes. Las cosas se adelantaron y te necesito para mañana mismo aquí.

-¿MAÑANA? ¿Estás enloqueciendo Rosalie Hale? Acabo de mudarme justo ahora y estoy desempacando un poco ¿sabes que gaste por un nuevo departamento?-.

-Si es por el dinero, yo te lo reembolsare. Y hasta te pagaré el boleto de avión a Londres pero necesito verte mañana mismo-.

-No creo que llegué para la ceremonia Rose-.

-No importa Bella pero por favor ven a Inglaterra ahora mismo-.

-Deja y llamó a mis padres y tomó el siguiente vuelo para allá-.

-Eres un amor castaña, te amo. Te espero en la recepción, te mandaré la dirección por E-mail para que no te pierdas-.

-Cambio y fuera rubia. Diablos ¡Me voy a Londres!-.

No podía creer a lo que me orillaba Rose pero ahí me encontraba de nuevo empacando. Mi vida era una odisea.

Decidí marcar a un número temerosa a que me contestaran. Imploraba al cielo que la máquina contestadora me respondiera.

-Por favor no contestes, por favor no contestes- imploraba con los ojos cerrados.

-Casa de la familia Black-.

-Jake, soy Bella-.

-Aaaa Bella ¿qué ocurre? ¿Dónde estás?-.

-Me tuve que ir Jacob, no me sentía bien después de lo que ocurrió-.

-Bella perdóname soy un imbécil, vuelve a casa por favor-.

-No puedo, me… Tengo que ir-.

-¡¿A DÓNDE?!-.

-Cálmate Jake… Me…. Tengo que ir a Londres-.

-¿¡POR QUÉ?! ¡BELLA ACABO DE ENCONTRARTE Y AHORA TE LARGAS COMO SI NADA!-.

-Lo siento es por cuestiones de trabajo ¿podrías decírselo a Renee y Charlie?-.

-Bella… No te vayas. Sé que lo haces porque hice y dije cosas que no debía pero en cuanto te fuiste volví para pedirte perdón y encontré esa estúpida nota. No creí que te fueras del país por mi culpa-.

-No es tu culpa y también tengo la culpa en parte pero no me voy por ti. Entiende….-.

-¡HAZ LO QUE TE PLAZCA ISABELLA SWAN! ¡LARGATE QUE NO TE NECESITO!-

-Jake, perdóname…-.

Y colgó el teléfono y de nuevo me puse a llorar. Me paré decidida al aeropuerto. Disipé que llamaría a mis padres personalmente después de mi larguísimo vuelo.

Eran casi las 8:00 pm en Londres y yo iba llegando apenas al aeropuerto. Me subí al taxi y me fui en la dirección del hotel "Village Gold" como Rose me había indicado. Me dieron la llave de mi habitación y entré apresuradamente a darme un baño. Para mi sorpresa había un hermoso vestido azul de caída en los hombros que tenía una pequeña nota al lado.

Bella:

Espero que te guste y lo uses esta noche. Sabía que no vendrías preparada por el tiempo en que hice que llegaras a Londres pero este es un pequeño regalo en agradecimiento. Ponte guapa que hoy conocerás al dueño de la empresa International.

Besos.

Rosalie.

Me metí a bañar y me maquille lo más rápido que pude. Me deje el cabello semi suelto con un broche de plata y me puse el vestido azul con las zapatillas que estaban en una caja contigua de la cama. Ni siquiera me vi en un espejo pero la gente que iba viendo en los pasillos se me quedaban viendo con asombro como si vieran una estrella de cine.

-Buenas noches señorita- me dijo un caballero en el elevador.

-Buenas noches- le respondí sin mirarlo y su acompañante, al parecer su esposa le dio un codazo en las costillas por el saludo que me dio.

Entré a la recepción buscando a los novios y pronto encontré a Rose con su esposo Emmet tomados de la mano.

-¡Bella! ¡Llegaste por fin!- dijo abrazándome fuertemente- y estás guapísima-.

-Gracias Rose y felicidades y perdón por no traerte un presente por tus nupcias-.

-Es suficiente con que hayas venido- dijo sonriente.

-Buenas noches señorita Swan soy Emmet McCarthy el esposo de Rose- dijo orgulloso.

Rosalie se veía apenada por el título que se había dado su marido y agacho la mirada.

-¿Dónde está el señor Cullen?- pregunté impaciente al novio.

-No lo sé… Diablos ¿dónde estará Edward?- y se alejó con el teléfono en mano llamando a su socio. Yo me quedé con Rose. Su mirada se veía nerviosa y sabía que estaba a punto de llorar.

-Rubia ¿estás segura de lo que hiciste?-.

-En este punto ya es estúpido hacerse esa pregunta ¿no crees?-.

Yo la miré y vi que el novio volvía a nosotras. Rose se limpió las pequeñas lagrimas que salían de ella.

-Vendrá en un momento más- me dijo sonriendo.

-Está bien, quizás se demoró porque también lo hice esperar- dije apenada- vuelvo enseguida iré por una bebida- dije a los novios y me fui a buscarla al bar.

Pasaron 20 minutos y me fui de nuevo con los novios pasando de largo a un individuo que no vi a la cara.

-No vendrá ¿verdad?- pregunte con la voz enojada.

-No sé porque está tardando demasiado. No lo entiendo- dijo Emmet.

Eccomi (aquí estoy)- dijo alguien a mis espaldas.

Rosalie se puso por completa en color rojo al escuchar la voz que nos saludaba.

-Edward, al fin llegas. Te estábamos esperando- dijo Emmet aliviado.

-No es para tanto- dijo la voz mientras bebía un trago.

-En fin, te quiero presentar a alguien- dijo Emmet gustoso- ella es Isabella Swan tu futura socio.

Me voltee lentamente y me asombre por lo que vi. Un guapísimo hombre de ojos color verde y cabello cobrizo de escultural cuerpo me miró detenidamente. Jamás en mi vida había visto un hombre tan atractivo como él. Me fascino todo él aun sin conocerlo…. Me sentía atraída y extrañamente ansiosa por conocerlo

-Edward ¿no la vas a saludar?- pregunto el novio.

-Ehh si disculpe señorita Swan. Colpa mia (culpa mía)- dijo sonriente. Mi nombre es Edward Cullen dueño de la empresa multimillonaria "International"- y besó mi mano caballerosamente.

Rosalie se tensó por su gesto y su cara se frunció. Se veía enojada y no sabía porque.

-Mucho gusto señor Cullen. Como nos acaba de introducir el señor McCarthy, mi nombre es Isabella Swan- dije seriamente tratando de mantener la postura.

-Incantato signorina Swan-.

-Bien pues ya los dejamos solos para que conversen- dijo Emmet llevándose a Rose a otro lugar del salón. Rosalie no me perdía de vista al señor Cullen aún del brazo de su esposo y avanzaron hasta perderse entre la multitud.

Me había quedado sola con el señor Cullen atento a mis reacciones. Le sonreí amablemente ante su mirada y el me correspondió. Se acercó ligeramente a mi oído para hablarme a manera de que escuchara por el ruido de la música.

-¿Le apetece una copa de vino Srita. Swan?- preguntó casi en un susurro.

Me tensé por su acercamiento y su seductora voz y asentí sin pensarlo dos veces olvidando por completo el trago que traía en mi mano. Fuimos al bar de la recepción y el ordeno dos Martinis de manzana. Me sentí como una estúpida al darme cuenta de que traía en mi mano aún el trago que había ordenado.

-Lo siento- dije haciendo mi trago a un lado.

-¿Esta nerviosa señorita Swan?- dijo alzando una ceja.

-Para nada- mentí-.

¡Diablos Bella! ¡Contrólate!- pensé internamente.

-Presumo que sabe a qué vino y porque la meta de la noche era conocerme- dijo bebiendo.

-Estoy totalmente enterada- dije sonriéndole estúpidamente.

-Entonces ¿acepta formar parte de mi equipo?- dijo sonriéndome sensualmente.

Sus ojos verdes me miraban intrigado y yo no sabía a donde mirar para mi suerte un alboroto se formó en la parte principal de la recepción.

-¡Vivan los novios!- gritó la muchedumbre.

Caminamos juntos hasta la entrada y nos dimos cuenta de que Rosalie y Emmet salían bajo una pavorosa lluvia de arroz en donde se protegían para entrar a su coche con destino al aeropuerto.

-¡Bella!- dijo Rose abrazándome fuertemente vistiendo un hermoso vestido azul entallado- me voy de luna de miel-.

-Es lo que veo rubia, cuídate demasiado- dije besándole la mejilla mientras Edward Cullen se despedía de su socio.

-Cuídate tú hermosa y no te dejes tan fácilmente- dijo mirándome a los ojos con la mirada preocupada.

-¿Por qué me dices eso Rose?- y ella se fue sin contestarme mientras se marchaba en el auto con su marido.

-¿Qué le ha dicho Rosalie, señorita Swan?- pregunto Edward Cullen con su aliento en mi hombro.

Me excite levemente por su pequeño acercamiento aunque no deducía porque ya que ni siquiera me había tocado.

-Nada en especial- dije cerrando los ojos.

-Entonces… ¿Acepta?...- dijo mordiéndose los labios.

Yo me derretí por su sensual gesto y pase saliva ruidosamente por la mirada que me daba Edward Cullen.

-Bienvenida señorita Swan… Y mañana iniciamos el viaje a Francia a comenzar nuestra grandiosa… Odisea- dijo acercándose peligrosamente a mis labios y se alejó levemente para guiñarme un ojo.

-¿Francia?- dije con sorpresa.

Y él me sonrió sensualmente mientras acercaba su boca a mi oído.

-Si Mlle Swan, prêt à se rendre corps et âme? (Si señorita Swan ¿lista para entregarse en cuerpo y alma?)-.

¡Demonios! ¿También sabe francés?- pensé casi al borde de la excitación por sus palabras y él lo notó. Aunque no entendí nada de lo que dijo me gusto el timbre sensual de su voz y me fascino la forma en que lo dijo. Sonriente y seductor me miró y me tendió la mano.

-La noche es larga y somos jóvenes para disfrutar los más exquisitos placeres ¿me permite esta pieza?- dijo sonriéndome.

Sentí la necesidad de golpearme el rostro para reaccionar y le tendí la mano.

-Encantada.- dije sonrojándome levemente.

Y esa noche baile gloriosa junto al totalmente deseable cuerpo de Edward Cullen.


Wow sé que me quedó un poquitin largo :$ pero era necesario saber de donde venía Bella y todo lo que en ella pasaba antes de conocer a Edward.

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Chao chao