Bueno les traigo el segundo capitulo, muchas gracias a los que leyeron espero les guste. Este capitulo contiene Lemon...
Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece. La serie y sus personajes son propiedad de Akira Toriyama.
Pensamientos en cursiva.
Gritos en negrita.
Capítulo II "La Invitación"
Advertencia LEMON.
Bulma no sabía cómo despertarlo, si tocar su hombro, patearle el pie o simplemente gritarle. Temía la reacción de él cuándo despierte. Desecha la idea y dio media vuelta, dirigiéndose a la cueva. Cuando escucho hablar a Vegeta entre sueños.
Maldito Freezer, pronto te derrotare. ¡Seré el amo de universo! ¡No intentes tocar a esa hembra terrícola!
¿Hembra terrícola? ¡Ugh! Como se atreve a llamarme así. Mi nombre es Bulma, además, ¡deja de soñar conmigo! - Se molestó por como la llamaba y con algo de miedo trato de despertarlo - Ve... geta. Ve-Ve geta…. Eso no lo despertó, ¡Argh! - Tomo aire en sus pulmones y grito lo más fuerte que podía - ¡VEGETA! .
Vegeta despertó sobresaltado por el grito de Bulma. Se levantó rápidamente y dirigió su mirada hacia ella.
¿Freezer está aquí? ¡¿Llegaron las fuerzas especiales Ginyu?!
¡¿QUEEE?! ¡Freezer está aquí! ¡Ah! – Grito Bulma atemorizada.
La sola idea de que ese monstruo se encuentre cerca, la hacía temblar.
No imbécil, te pregunto a ti. ¡¿Porque demonios me despertaste?! ¿Han llegado los mocosos? – Pregunto Vegeta exasperado. ¿Es que acaso todos los terrícolas eran densos?
Ah. - Bulma se sintió aliviada ya que no había peligro alguno. – Eh no, no han llegado.
¿Cuánto tiempo paso desde que me quede dormido?
Bulma miro su reloj. - Mmmm como 45 minutos.
Grrr ¡Porque mierda me despertaste, terrícola! Si vuelves a hacer eso ¡voy a matarte! - Exclamo furioso el Saiyajin. Ignorando su presencia, dio media vuelta y se acomodó nuevamente, para su segunda vuelta al mundo de los sueños. - Cuando lleguen las sabandijas, que ellos me despierten, ¿entendiste inútil?
¡NO! Mira idiota, si te desperté era para agradecerte el que me hayas salvado de ese monstruo. Además como agradecimiento quería invitarte a mi casa, que está en la cueva y dejar que te duches ya que estas hecho un desastre y también darte de comer. Conozco a los de tu raza, ya que cuando Goku necesita recuperar sus energías después de un combate, necesita comer muchísimo. – Explico Bulma, ardida por la actitud del Saiyajin.
Vegeta la miro. No sabía cómo responder al gesto que tenía la terrícola.
¿Acaso estaba demente? ¿No le temía al príncipe de la raza guerrera Saiyajin? La estadía en este planeta le fundió el cerebro y ¿acaso no recordaba que había asesinado a sus compañeros en el planeta azul? Realmente no entendía.
¿Salvarte yo? Jajajaja, hembra ilusa. No quería salvarte, solo estabas entre las esferas y Zarbon, el haberte tomado del cuello hizo que bajara la guardia, solo tome la ocasión para atacarlo – Explico él indiferentemente.
¡Ay! ¡Vegeta eres un idiota! Disculpe su majestad por despertarlo ¡Me retiro! – Grito ella, explotando al final.
Bulma dio media vuelta molesta y entro en la casa. Puso todas la cerraduras nuevamente y se sentó en el sofá, desgarrando el tapiz con sus uñas, furiosamente.
¿Cómo puedo ser tan tonta? Ese mono es un despiadado asesino, Krillin estaba equivocado, no voy a considerar sus palabras. ¡Hijo de puta, púdrete! Duérmete y cuando lleguen Gohan y Krillin llamaremos al Shenlong y el primer deseo será que te mueras. – Exclamo furiosa, maldiciendo al Saiyajin.
¡Maldición! Maldita terrícola, ahora no puedo dormir. ¿Para qué mierda me despierta? Para agradecerme, que imbécil es …
Vegeta se levantó. Miro al cielo y echo un gruñido. Los mocosos se habían demorado más de lo que él había planeado. Tendría que ir a buscar las esferas que tenía escondidas y pedir el deseo que tanto anhelaba. Trató de volar, pero un mareo hizo que cayera al suelo. El ruido de su estómago le anuncio que sus energías no estaban al 100%
Miro hacia la cueva y soltó un suspiro de frustración. Le molestaba la idea pero era necesaria, tendría que aceptar la invitación de la terrícola.
Bulma trataba de sintonizar el comunicador satelital. Necesitaba hablar con su padre para que le dijera las coordenadas exactas de la nave donde venía Goku, para así poder hacer unos cálculos y verificar el tiempo que se demoraría, pero no tuvo é señal era muy mala, la única forma era saliendo hacia el exterior. Y saber que Vegeta estaba afuera y la idea de que ser vista nuevamente por él, la atemorizaba.
"Si me vuelves a despertar te matare" Sus palabras no eran titubeantes, esa amenaza era real. Si salía al exterior y el comunicador tenía interferencia, haría ruido y eso podría despertarlo.
Humm. ¡¿Porque decidí venir a este planeta tan feo?! ¡Goku, llega pronto, quiero volver a la tierra! – Chillo la peliazul. - ¡Es cierto! - Bulma tomo nuevamente el comunicador. - Si salgo de la casa capsula pero no de la cueva, igual llegará la señal. No es necesario ver a ese asesino arrogante y con el ruido no lo despertare. ¡Bulma eres un genio!
Bulma tomo el comunicador y se dispuso a salir y mientras cerraba la puerta vio una figura acercándose. No lo podía creer - ¿Será el?- La oscuridad de la Cueva solo hacía ver una figura y mientras se acercaba, afino la vista para saber si era Krillin que ya había regresado con Gohan.
Se acercó más y más hasta que salto y cayó al suelo. - ¡AHHH!
¡Vegeta, yo no te he despertado! ¡Por favor no me hagas daño! - Bulma temblaba de miedo. La sorpresa al verlo hizo que cayera al suelo sobre su trasero y a la vez dejo caer el comunicador, que se hizo pedazos. Ahora no sabía cuándo seria el día exacto de la llegada de Goku para enfrentar a este guerrero y advertirle que era inmortal. La frustración al saber que podían ser sus últimas horas con vida, la apenaba.
¿Dónde está la comida? – Gruño el Saiyajin.
¿Qué? – Pregunto ella tontamente.
La comida. Ofreciste comida ¿o no? – Repitió él impacientemente.
Ehh bueno si... pero... si te la doy no me mataras ¿cierto?
Grrr Si te mato no cocinarías para mí. ¿Dónde tienes la comida? Lo que dijiste sobre Kakarotto es cierto, nosotros los Saiyajin necesitamos recomponernos con los alimentos. ¡Necesito comer ahora! – Exigió.
Bulma suspiro aliviada. - Ok te daré de comer, pasa. ¿Ves lo que está en el suelo? Es un comunicador, acabo de hablar con Goku y viene en camino, así que no intentes hacer nada en contra de nosotros. ¡Acuérdate de tu promesa!
Vegeta entro a la casa, era inevitable fijar la mirada en el culo de la terrícola, el sensual contoneo de sus caderas le hacían hervir la sangre. Ya habían pasado muchos años desde la primera y única vez en la que intentó aparearse con una alienígena con rasgos humanoides.
Fue nefasto, el celo que tenía en ese entonces era terrible. Prácticamente enloqueció a causa de la pasión. Solo tenía 13 años en ese entonces y la hembra era demasiado frágil, que el sexo desenfrenado no duro por mucho tiempo, porque a causa del frenesí, le arranco la cabeza con todo y espina dorsal.
Si quieres puedes tomar una ducha mientras te preparo la comida. Eso relajará tu musculatura y limpiará la sangre que tienes en la cara, el baño esta ahí, solo tienes que entrar y tendrás todo lo necesario.
Vegeta no dudo y comenzó a sacarse la armadura en plena sala y en frente de Bulma. El pudor no se encontraba en su vocabulario. Obviamente la ética y la moral eran algo desconocido para él. Se había sacado la armadura, sus guantes blancos, luego la parte superior de su traje azul oscuro, mostrando sus grandes pectorales, las cicatrices que tenía, demostraba todas las batallas que había sobrevivido. Se quitó las botas y comenzó a quitarse los pantalones.
Bulma no podía hacer otra cosa más que verlo, sintiendo como su rostro se calentaba y un rubor teñía su pálida piel hasta la raíz del cabello, cuando al fin reacciono, se cubrió el rostro con las manos.
¿Oye, animal caso no sabes de moral? Desvístete en el baño, ¡¿Cómo puedes ofender así a una señorita?! – Exclamo ella mortificada ante la situación.
Para Vegeta la petición de la humana le resulto un poco graciosa. Una risa burlona salió de su boca y se acercó a ella, Bulma que todavía tenía el rostro cubierto, era un momento muy incómodo para ella.
No tengo idea de lo que es eso que me dijiste. Pero, ¿acaso jamás has visto a un macho? ¿Cómo crearon tú y Kakarotto al mocoso? Todavía no comprendo como ese sinvergüenza haya dejado que su hembra y su cachorro viajaran por el espacio. – Pregunto él disgustado.
"¿Vegeta piensa que soy la esposa de Goku?"Pensó Bulma sorprendida.
Además dudo mucho que Kakarotto sepa satisfacer a una hembra, si la deja viajar sola a un planeta extraño, es porque no la valora -Vegeta tomo las manos de Bulma con las que se cubría el rostro y quedaron cara a cara.
Esos ojos negros e intimidantes, esa mirada con el ceño fruncido hacia que se derritiera. Bulma bajo la mirada y se percató que Vegeta estaba totalmente desnudo y volvió a enrojecer.
Vegeta aun sostenía una de sus manos y la llevo hacia su pene, haciendo que lo tocara, el cual se notaba que tenía una erección.
¡Oye! Tu.. tu.. ¡tu eres un pervertido! Como te atreves a hacer eso... bueno, ¡eso! – Bulma sacudió su brazo para poder librarse del agarre del Saiyajin - Para tu información yo no soy esposa de Goku, ni la madre de Gohan. Solo soy una amiga de ellos. – Aclaro ella ofuscada.
El príncipe soltó otra risa burlona. – Bueno, tomaré una ducha, siéntete alagada terrícola, de tener en tu morada al príncipe de los Saiyajin. Cuando vuelva espero tener la comida servida - Se retiró con una sonora carcajada.
Vegeta se alejó riéndose de los manierismo de aquella terrícola. Entro al baño y cerró la puerta.
Bulma quedo paralizada ante la osadía del joven intimidante que la dejo sin palabras. Miro la mano que hace unos segundos atrás sostenía el pene del guerrero, "Lo tiene grande….."
Cuando llego a la cocina, acerco la mano a su nariz, el olor de Vegeta no era desagradable, una mezcla entre sudor y acidez. Bulma suspiró...
¡¿Pero que mierda estoy haciendo?! Hablo que Vegeta es un degenerado y yo oliendo la mano con la que toque su pene. Bulma esto está mal, espero no arrepentirme de esto.
Bulma lavó sus manos meticulosamente y saco la comida del congelador, (ella sabía perfectamente que en las condiciones en las que estaban no iba a ser factible cocinar algo con sus propias manos. además ese talento no lo tenía desarrollado, todos se quejaban que su comida era incomible). La introdujo en el horno y espero sentada. La imagen de Vegeta, los ojos negros y la risa burlona no la dejaban en paz.
/ "Dudo mucho que Kakarotto sepa satisfacer a una hembra, si la deja viajar sola a un planeta extraño es porque no la valora"/ Que quiso decir con esas palabras ¿acaso se sentirá atraído por mi?
Bulma suspiraba sentada en la silla de la cocina, miraba la carne y las patatas calentarse, eran tres porciones grandes, era obvio que comía igual que Goku. Extrañaba a su mejor amigo...
Vegeta se encontraba en la ducha. El agua tibia caía sobre su escultural cuerpo. La sangre y tierra que eran indicios de una feroz batalla se iban mezclando con el agua. El recuerdo de la hembra tomando su pene hizo que volviera a tener una erección. Su contextura física era muy similar a las hembras Saiyajines. No tenía muchos recuerdos de ellas, solo los relatos de Raditz y Nappa, de las hembras con la que solían aparearse y como lo hacían. Además de la imagen de la hembra que le había dado la vida. El recuerdo de cuando ella se despidió del pequeño príncipe de solo tres años porque tenía que vivir con Freezer.
Los ojos azules de la chica, el culo de ella moviéndose al entrar a la casa los dedeos rozando la cabeza de su pene hacia que se excitara, jamás se imaginó que estaría tan atraído por una hembra alienígena débil, cuando la vio por primera vez corriendo para esconderse tras las rocas ya le había llamado la atención.
¡Maldición!-"¿Qué demonios me está sucediendo? ¡Debo estar por entrar en celo!"
Vegeta tomo su enorme erección con una mano y empezó a pensar en esos ojos azules, mientras empezaba a frotar su dureza. El solo imaginar tenerla de espaldas, con el culo al aire y lista para ser montada, lo volvía loco. Salió de esos pensamientos abruptamente. Él era el orgulloso príncipe de la raza guerrera Saiyajin, jamás se aparearía con una hembra insignificante. Entonces cambió el agua de tibia a fría.
Bulma preparo la mesa con tres enormes platillos muy calientes que esperaban al hambriento príncipe.
Vegeta salió del baño, con su piel dorada completamente húmeda, el cabello mojado y la toalla amarrada en su cintura. Cuando entro en la cocina, hizo que Bulma se sonrojara.
Ahí tienes tu comida…
Vegeta miro la comida con el ceño y sin más se sentó en una de las sillas.
¡Pruébala! – Exigió él.
¿Qué?
¡Te digo que pruebes la comida!
¡No tengo hambre!
Quiero ver que la pruebes. Quiero comprobar si no me estas envenenando. – Ordeno con un gruñido.
-"Que paranoico. ¿Acaso no entiende que quiero agradecerle el que me haya salvado? Paranoico, engreído y pervertido".
Bulma tomo el tenedor, saco un poco de carne y se lo echa a la boca. Miro a Vegeta y le ofreció una sonrisa. Él todavía tenía ese rostro serio.
Ves, no está envenenada ¡come!
Vegeta miro el tenedor que Bulma utilizo, como algo sospechoso.
¿Qué demonios es esto?
Es un tenedor ¿Nunca has comido con el?
Estúpidas invenciones terrícolas.
Vegeta arrojo el tenedor por la cabeza de Bulma y ella logro esquivarlo.
¡Oye! – Grito ella escandalizada.
Vegeta se rió entre dientes y empezo a comer. No era necesario el tenedor sus manos hacían mejor el trabajo.
Bulma lo observo mientras comía. Habían muchas cosas que le recordaba a Goku. -"Él también es de esa raza pero no es cualquier guerrero es el príncipe de ella".
Vegeta termino de comer, bebió algo de agua y se echó en la silla mirando a su alrededor. Todavía permanecía con la toalla atada a su cintura.
Nunca pensé que ustedes los terrícolas tuvieran esta tecnología, pueden construir una vivienda en poco tiempo además de viajar a planetas lejanos.
Mi padre es un destacado científico en la tierra, bueno yo también. Ambos realizamos inventos e investigaciones, nosotros creamos esta casa y la nave espacial donde llegamos - Bulma lo decía con orgullo. Ella era muy inteligente, junto con su padre eran los científicos más respetados del mundo.
Jajajaja. Lastima terrícola que todavía es primitiva. Cuando sea inmortal , derrote a Freezer y al imbécil de Kakarotto, viajare a la tierra para conquistarla. Agradéceme que a ti y tu padre les perdonare la vida si trabajan para mí.
¿YA TERMINASTE? ¿Puedes vestirte y retirarte? No quiero hablar más contigo – Exploto nuevamente la peliazul.
Vegeta se levantó de la mesa y se acercó a Bulma. Nuevamente quedaron cara a cara. Esa mirada tan intimidante la hacía ponerse caliente.
Ella bajo la mirada a la toalla que lo cubría desde los oblicuos hasta las rodillas. De repente vio un bulto formarse.
¡Trata de hacer algo conmigo, Vegeta y lo lamentaras!
El plan de sacar la ametralladora y dispararle en las bolas no sonaba mal. Trato de ir al cajón pero Vegeta le cortó el paso, tomándola del brazo.
¿Y si intento esto?
Vegeta tomo a Bulma y la cargo sobre sus hombros como un saco de papas. Bulma golpeo indignada la espalda del Saiyajin, tratando de huir.
¡Suéltame animal!
¡Cierra la boca hembra!
Vegeta arrojo a Bulma en el sofá tapándole la boca. La miro fijamente y de un tirón le arranco la ropa. El salvaje macho se humedeció los labios al verla con esas diminutas prendas que apenas la cubrían.
-Eres una hembra perfecta para mí, me pones caliente... – dijo él en un jadeo.
Bulma se quedó petrificada, jamás pensó que Vegeta sintiera la misma atracción física que ella estaba sintiendo por él. Lo miro a los ojos, también se sentía caliente y muy mojada y eso que todavía no la había tocado.
El príncipe se acercó lentamente como un depredador cazando a su presa. Sus dedos se deslizaron bruscamente por el sostén, los senos de la muchacha quedaron expuestos con solo un tirón...
- Estas tetas me gustan - Ronroneo él. Se acerca a su cuello, todavía se podían ver las marcas que Zarbon le habia hecho, acercó su nariz y aspiro profundamente, gruño desde el fondo de su pecho.
- Hueles tan bien y me estás volviendo loco, maldita terrícola.
Bulma tomo el rostro de Vegeta con ambas manos para tratar de darle un beso pero él le corre la cara y arquea una ceja en una muda pregunta. "No me quiere besar. ¡Quiero probar esos labios!" Los pensamientos de la joven se quedan en blanco, mientras el príncipe pasa su lengua caliente por sus senos, mordió fuertemente el pezón haciendo que Bulma soltara un quejido "Eso duele pero me gusta."
Vegeta repaso la forma de sus labios con los dedos y luego se los chupo de una forma muy erótica. Con la otra mano tomo las bragas de Bulma y ella soltó un gemido ante el contacto, él las arranco salvajemente, dejándola completamente desnuda ante su mirada hambrienta. Llevo sus dedos aun húmedos con saliva hacia su clítoris y empezó a dibujar círculos con ellos, haciendo que ella gimiera más fuerte. Vegeta repaso el contorno de su entrada antes de introducir un dedo en su vagina, sintió de inmediato lo apretada que era y sintió un estremecimiento recorrer por su espalda, introdujo un segundo dedo, estirándola poco a poco, acostumbrándola para recibir algo mayor, con cada movimiento ella se mojaba cada vez más. El olor de su excitación lo estaba enloqueciendo, al punto que ya no podía aguantar más, necesitaba probarla y sin delicadeza, recorrió con su lengua un camino hacia ese lugar que solo sus dedos habían sentido. Vegeta bajo la cabeza hacia su coño y empezó a beber de su néctar, deleitándose con su dulce sabor.
¡Vegeta...! - Solo eso podía pronunciar. La terrícola no podía creer que el asesino de su ex – novio. El Saiyajin que tantos problemas les causo en la tierra, ahora tenía la lengua enterrada en su vagina, bebiendo de ella como si tratara de apaciguar una sed de miles de años. "¡Se siente realmente bien!"
Él estaba hambriento y solo ella podría saciarlo. Paso su lengua por la protuberancia de su clítoris, chupando fuertemente el pequeño botón, para luego introducirla y sacarla repetidamente de su entrada. Se sentía increíble.
Me encanta tu sabor. No puedo más, quiero follarte – Anuncio él jadeante.
La tomo por la cintura y la giro para que quedara de espaldas a él, dejando su culo en el aire. La toalla que llevaba él, término volando por los aires.
Bulma no podía dejar de gemir. Jamás habia sentido tales sensaciones. Él la manejaba a su antojo, como si fuera una muñeca y a ella le gustaba y mucho.
Realmente, esa era la mejor fantasía hecha realidad. Follar con un alienígena en un planeta lejano. Se lo habia imagino una vez y lo encontró descabellado. Había cumplido muchas con Yamcha pero esta ya la había descartado.
¡Vegeta... eres increíble!
¡Silencio! Pronto sabrás como folla un Saiyajin.
Vegeta tomo a Bulma del culo y lo masajeo antes de penetrarla de una sola estocada. Ella grito fuerte, ante la sorpresa por la forma tan salvaje en la que la penetró, sentía algo de dolor. Los movimientos de Vegeta eran cada vez más fuertes, chocaba sus caderas con el culo de ella. Se inclinó sobre ella, atrapándola con su cuerpo y ella lo sintió gemir en su oído. Sentir esa voz ronca que tanto le temía, era sexy y eso la encendía.
Con la forma con la que la follaba, Bulma perdió la capacidad de pensar. No había remordimientos, miedo ni odio, solo ellos dos disfrutando del cuerpo del otro. El pasado ya no existía para los dos amantes, solo el presente.
La sensación de sentir su pene dentro de ella, era maravillosa, la estiraba por completo. Ese pedazo de carne grueso y grande, se frotaba fuertemente contra su punto G y cuando el giro su cadera, embistiéndola en una nueva forma, haciendo que la penetrara de forma aún más profunda, llegando a tocar su cérvix con cada estocada.
Bajo la cabeza para ver tal espectáculo. La conexión de ambos genitales era impresionante, sus labios vaginales desde lejos se veían muy hinchados, su clítoris chocaba con las bolas del príncipe en cada movimiento. Realmente esta raza era superior, no solo porque era guerrera, además tenían la particularidad de tener una polla y bolas enormes.
Vegeta tomo a la hembra de las caderas… - !Imbécil, deja de moverte! – Le reprendió - ¡No quiero salir de ti! - Los movimientos cada vez eran más fuertes, llegando al punto que sentía que era el momento de liberarse. Desde la última vez que lo hizo que no fue de su satisfacción, nunca se había sentido así. El haber tomado a la hembra alienígena con tanta fuerza al punto de matarla en el acto, no era agradable "Esta vez no hare lo mismo, será diferente." Se prometió mentalmente.
Ambos callaron, solo podían concentrarse en algo y era en el placer que estaban sintiendo, todo lo demás dejo de existir. Todo era silencioso, solo se podía escuchar los sonidos de los amantes, acompañados con la melodía de sus gemidos. Los gritos de la peliazul llegando al orgasmo no se hicieron esperar y eso precipito que el príncipe también se corriera con fuerza, derramando su semilla caliente en ella, llenando cada espacio.
Vegeta aun agitado se recostó sobre la espalda de ella, la tomo fuertemente de la cintura intentando recuperar el aliento mientras todo quedaba en silencio.
