Detrás del antifaz.
POV Edward
Eran pasados de la media noche y yo todavía me encontraba con Isabella Swan bailando. Ella no se oponía en lo más mínimo a mi acercamiento pero en cuanto bajaba levemente mis manos a su cintura ella se alejaba un poco. Era bastante difícil esa situación… Se dejaba seducir más no lograba nada.
-¿Quisiera ir por otro trago?-.
-No señor Cullen, ya no me apetece- dijo seriamente.
-Deje de formalismos y llámeme Edward- dije sonriente.
-Preferiría seguir llamándolo por su apellido señor Cullen y que mantuviéramos distancia en ello-.
¿Pero qué rayos pasaba con esta mujer? ¿Cómo era posible que ella no se tambaleara ni un poco en su seguridad.
-Como usted guste- dije alejándome un poco de ella. Isabella Swan me miró exceptiva y desvió mi mirada, sentía que de algún modo la intimidaba pero hasta yo me sentía inseguro.
-Quisiera retirarme a mi habitación- y se levantó un mechón que le caí por el rostro.
-Claro ¿le importaría si la acompaño?- le propuse seductoramente.
Sus mejillas se sonrojaron notablemente y supe de inmediato su respuesta.
-Como guste- contestó y la seguí cuando comenzó a caminar.
Nos subimos al elevador y ella indico el piso en donde se encontraba su habitación y yo la miraba vacilante recargado en la pared del elevador. El silencio fue un poco incómodo pero llegamos rápido evitando momentos más estresantes como los que teníamos.
Camino sonriéndome de vez en cuando y se detuvo en una puerta. Habitación 578, introdujo la llave para entrar cuando…
-¿Edward?- dijo una voz.
-¿Kate?- pregunte asombrado.
-Dijiste que esta noche no querías compañía- dijo mirando a la señorita Swan y está a su vez viéndola confundida.
-Y te dije la verdad- contesté.
-¿Quién es ella?-.
-Eso a usted no le importa- dijo Isabella.
-Claro que me importa porque Edward y yo…-.
-Cállate Kate, yo no tengo ningún tipo de relación contigo y lo que yo haga no te incumbe en lo más mínimo- dije furioso.
-Pero Edward… Nosotros…- dijo Kate suplicante.
-No hay nada más… ¿Ok?-.
-Señor Cullen usted ya cumplió con acompañarme y yo me paso a retirar porque esto me incomoda demasiado y no tengo ganas de presenciar esto- dijo la señorita Swan.
-Disculpe de verdad y Buona sera signorina (Buena noche señorita)- dije besando su mano.
-Hasta mañana señor Cullen- dijo seriamente.
-A las 8:00 am paso por usted para irnos ¿recuerda?- pregunte.
-Un compromiso es un compromiso, por supuesto a esa hora- y se metió a su habitación.
Me voltee para ver de manera casi asesina a Kate y ella me miraba expectante
-¿Qué rayos haces?- le dije tomándola del brazo fuertemente y jalándola fuera del pasillo para que nadie nos escuchara.
-Suéltame Edward- dijo haciendo pucheros por mi agarre.
La solté porque supe que la estaba lastimando y a pesar de mi enojo no me permitía a mí mismo actuar de esa forma con una mujer a pesar de la escenita que me había dado delante de Isabella.
-Mira, no sé quién rayos te crees pero no puedes venir a pedirme explicaciones cuando tú y yo no somos nada-.
-Edward no puedes venir y decirme eso cuando hace menos de 3 horas hicimos el amor ¿y ahora qué? ¿Soy una maldita desconocida?-.
Detestaba cuando las mujeres usaban ese término hacer el amor, definitivamente yo no les hacía nada de esas estupideces ya que en los propios términos de la frase se necesita amor para llegar a ese punto y yo no sentía nada por quienes estaban conmigo… Era sexo y nada más... Solo eso.
-Mira Kate cumpliste con darme tu maldito número y te llamaré en algún momento- mentí- pero no hay porque presionarme y venirme a buscar cuando estoy acompañando solamente a mi socio-.
Kate e miró dudando y bajo la mirada avergonzada.
-Lo siento Edward es solo que… Me pongo celosa de ella-.
-No tienes porqué ponerte celosa no hay ningún tipo de relación entre los dos- contesté con los brazos cruzados.
-¿Entre ella y tú?- pregunto sonriente.
-Ni entre tú y yo… Solo somos socios y bueno tú eres solo… Una… amiga- dije dudoso de decirle la verdad de lo que era representaba en realidad…. Solo un acoston.
-Edward… Si me permites pudiéramos llegar a algo más- dijo casi suplicante.
-Me tengo que ir a mi habitación a descansar- dije caminando.
-¿Quieres compañía?- dijo tratando de alcanzarme.
-Ya te dije que no además mañana me voy a Francia- dije entrando al ascensor.
-¿Te volveré a ver?- preguntó mientras detenía las puertas del elevador.
-Quizás- concluí mientras la veía a los ojos sin interés y ella dejo cerrar la puerta con una mirada de decepción.
Recargue mi cabeza hacia atrás en la pared del elevador esperando que las puertas se abrieran. En cuanto eso ocurrió camine con las manos en los bolsillos buscando mis llaves y las metí en la cerradura para entrar.
Me comencé a desvestir y decidí meterme a darme una ducha rápida y acostarme a dormir. Cuando termine me senté en mi cama y me deje caer suavemente y cerré los ojos esperando que el sueño me venciera.
Comencé a pensar en Kate y en la estúpida escena que me había armado y estaba más que seguro que jamás la volvería a buscar y definitivamente no se lo merecía.
-Esa mujer en verdad que no entiende que no quiero volver a verla- dije para mí mismo-.
Sonreí solo y mi mente se inundó de Isabella Swan… Sus ojos eran de alguna manera atrayentes y ¿hermosos? No lo sé, no no lo creía. Pero su figura era esbelta y sus caderas tenían la forma perfecta como acomodar mis manos en ella… Su cintura era tan breve y delicada que mis palmas no podían contenerse en tocarla cuando estábamos bailando ¿pero por qué había soportado tanto en no seducirla para llevarla a la cama? Era claro que la deseaba y que la quería para mí pero no de la misma manera en que había tenido a Rosalie ni a Kate… Isabella Swan era un asunto totalmente dependiente y dependiente… Me volvía loco su aroma y haría todo lo posible por tenerla gimiendo en mi habitación a pesar de su distancia e indiferencia.
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Amaneció por fin y eran alrededor de las 7:00 am cuando me desperté y me duche rápido. Me puse unos pantalones color caqui con una camisa blanca sin saco y me coloque mis lentes Rayban para ir lo más casual posible y recoger a la señorita Swan en su habitación como habíamos acordado. Prepare mi equipaje y mande a llamar al personal para que lo bajara al transporte que nos esperaba en la entrada del gran hotel. Pase por el pasillo y me fui directo al elevador para poder ir por mi acompañante y llegue rápidamente.
-Señorita Swan ¿está usted lista?- dije tocando su puerta mientras me recargaba en la pared esperándola.
-En un momento voy- dijo desde la habitación.
Alcé la ceja pensando en que se tardaría demasiado en salir y miré mi reloj. Eran las 7:35 am y debíamos llegar antes de las 8:00 al aeropuerto.
-Demonios- dije por los bajo y cuando menos los pensé ella salió.
Vestía una falda beige ajustada que se pegaba finamente a su figura y una blusa blanca de manga larga con estilo ejecutivo pero levemente transparente que dejaba a la imaginación su esbelta figura. Llevaba su cabello semi recogido y unos tacones altos… Se veía como una bibliotecaria… Una muy sexi.
-Ya estoy lista- dijo mirándome a los ojos.
-Che bello (Que hermosa)- dije sin pensarlo.
-¿Disculpe?- pregunto alzando la ceja.
-No nada ¿nos vamos?- dije tomando su equipaje.
-Por supuesto señor Cullen- y caminamos hacia el elevador para llegar al Lobby.
En el transcurso del viaje del elevador al Lobby noté como me veía de reojo sin perderme de vista ni un momento. Sabía que le gustaba pero no se resignaba a mirarme al completo… Noté como se mordía el labio… Eso me descontroló por completo.
La azote contra la pared y detuve el elevador para que no siguiera bajando. Me quite los lentes y comencé a besarle el cuello. Isabella me tomo del cabello y me miró a los ojos… Sus orbes chocolates me miraba con deseo y rompió los botones de mi camisa sin cuidado y acaricio mi abdomen sin vergüenza para después mirarme fijamente y morderse los labios. Subí las manos desde sus rodillas hasta sus muslos y comencé a subirle la falda mientras ella apretaba los ojos por mi reacción.
-Señor Cullen… No aguanto más…- dijo mordiéndose los labios.
-Isabella… Te deseo desde la primera vez- dije besándole el pecho y desabotone su blusa dejando sus senos al descubierto. Eran hermosos y quise comenzar a comérmelos a besos y a mordiscos.
-Tómame aquí- dijo subiendo su pierna a mis cadera-.
-Lo haré Isabella Swan… Te haré mía- dije gruñendo y pegando mi sexo con el suyo pero sin penetrarla.
-Ahhhh Edward- gimió.
-¿Señor Cullen? ¿Está usted bien?- me preguntó mi acompañante- ya llegamos-.
-Aaa lo siento- conteste centrándome en la realidad- estaba pensando en el viaje que haremos ahora- mentí.
-Aaaa ok… Lo vi demasiado ido que pensé que había quedado en shock por alguna razón que no entendía- dijo aliviada.
-No se preocupe, estoy bien- dije sonriendo recordando mis eróticas fantasías en el elevador del hotel.
Salimos y nos encontramos con el encargando.
-Buenos días señor Cullen, ya su equipaje está en la limosina que nos pidió-.
-¿limosina?- preguntó anonadada mi acompañante.
-Claro- conteste sonriendo a su pregunta- y después me dirigí al encargado- llevé las pertenecías de la señorita Swan a nuestro transporte-.
-En seguida señor-.
-¿Sabe algo señor Culle? Usted sabe darse muchos lujos- dijo intrigada.
-Todo es esfuerzo del arduo trabajo que llevo en todo este tiempo- dije mirándola seductoramente.
Ella se sonrojo y me miró fijamente.
-Aquí está su recibo señor Cullen y que tenga un excelente viaje- dijo el encargado.
-Gracias- contesté.
-Bien Señor Cullen ¿nos vamos?- dijo Isabella un poco ansiosa.
-Si… Vamos al aeropuerto- dije sonriéndole y ofreciéndole mí brazo para escoltarla y ella la acepto.
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-¿Un avión privado?- dijo con los ojos abiertos.
-¿Qué esperaba? Soy un importante ejecutivo- dije sonriéndole abiertamente.
Le tendí la mano para ayudarla a subir y una descarga eléctrica descendió desde la punta de mi cabeza hasta mis pies y al mirarla a los ojos la energía se hizo mucho más intensa. Ella me correspondió y me sonrió pero al ir tras ella mire hacia atrás y cerramos la puerta del avión. Era demasiado extraño que me sintiera así.
Entramos y nos acomodamos en nuestros asientos y abrochamos nuestros cinturones para poder despegar con rumbo a Francia.
-Estimado señor Cullen, hemos iniciado nuestro viaje rumbo a destino a Francia en este momento ya puede quitarse los cinturones y disfrutar del viaje- dijo el piloto.
-¡Vaya!- dijo asombrada mi acompañante.
Alce los hombros e hice un puchero como si no tuviese la más mínima importancia tener servicios como los que estaba acostumbrado a tener.
-¿Gusta una copa de champagne?- preguntó la aeromoza.
-Claro- dije tomando dos copas y se la acerque a Isabella.
-Que refinado señor Cullen- dijo sorbiendo de su copa y por sus gruesos labios se resbalo un poco de Champagne y yo no pude evitar excitarme un poco… Deseaba poder lamer sus labios los restos de alcohol.
-Lo lamento- limpiándose con una servilleta.
-Dígame señorita Swan- dije aclarando la voz- ¿por qué no desea que la tutee?- pregunte curioso.
Ella parpadeo un par de veces por mi sorpresiva pregunta y dejo su copa a un lado para cruzar las piernas.
Eso me desquicio por que pude ver sus torneados muslos por su falda y eso solo logró que mi sed de ella aumentara a un nivel casi desquiciante. Tuve la necesidad de mirar hacia la ventana para no abalanzarme sobre ella y hacerla mía en el asiento del avión.
-Verá señor Cullen… Tengo un serio problema acerca de las relaciones afectivas…- confesó apenada.
-Creo que puedo entenderla- dije sonriéndole.
-¿A sí?- dijo inclinándose peligrosamente hacía mí dejando a la vista su escote.
Pase saliva ruidosamente y me acomode hacía atrás para evitar la cercanía entre los 2. Esta mujer me estaba matando.
-Le donne mi fanno impazzire (Mujer me vuelves loco)- dije muy bajo que solo lo escuche yo.
-Si… Creo que la entiendo en eso de crear relaciones afectivas, no me gustan- confesé dándole el último trago a mi bebida- pero yo tengo mis razones ¿usted por qué?-.
-Verá…- dijo dudosa- hace tiempo perdí a mis padres y no me sentí segura de crear lazos afectivos con nadie por temor a perderlos- dijo mirando por la ventana.
La mire expectante… Isabella Swan era una mente llena de secretos y de alguna manera quería saberlos todos.
-Lo lamento- dije mirándola a los ojos.
-No tiene porque, ya hace mucho tiempo de eso- dijo tratando de sonreír- y dígame ¿usted qué problema tiene con la relaciones?-.
Mi mirada se centró en la suya y me perdí en sus ojos color chocolate y comencé a recordar.
*Flashback*
Estaba por finalizar mi último año en mi universidad donde me encontraba estudiando junto con Emmet, él y yo no compartíamos habitación pero éramos muy unidos ya que compartíamos algunas clases. Me sentía completamente feliz ya que estaba por finalizar y estaba más que enamorado de mi novia Tanya Withlock, llevábamos juntos casi 2 años juntos y yo tenía pensado pedirle que se casara conmigo el día de la graduación.
-Cariño- le dije abrazándola por la espalda y dándole un beso en la mejilla.
-¡Edward! ¿No ves que me estoy poniendo maquillaje? ¡Diablos Cullen! Nunca tienes cuidado con tus cursilerías- me contestó molesta.
-Lo lamento amor- dije apenado- no quería que te molestaras. Es solo que me emocione al verte sentada en el pasto-.
-Si Cullen pero ¿no ves que estoy haciendo? Además no estoy sola… Estoy con mis amigas-.
-Lo sé, lo sé pero hace días que no te veía. Como siempre me dices que estás ocupada- conteste con las manos en los bolsillos.
-Si ya te dije que estos últimos días me han cargado la mano con trabajos- dijo mirando a sus amigas como tratando de ocultar algo.
-Lo siento mi vida ¿quieres que te pase ayudar esta tarde?-.
-No es necesario Edward… Es que… Yo… No estaré en mi habitación y pasaré el resto de la tarde en la biblioteca-.
-Aaa entiendo- dije tratando de abrazarla pero Tanya se alejó.
-Nos vemos después- dijo sonriéndome.
Me acerqué para poder darle un beso pero ella se volteó y empezó a hablar con sus amigas.
-Si amor… Hasta pronto- dije un poco decepcionado pero no le reclamé en lo más mínimo para no hacerla enojar.
Me di la vuelta y pude escuchar como sus amigas se burlaban de mí pero no le di importancia alguna y camine en dirección a mi siguiente clase.
-¿Qué tienes Cullen?- preguntó Emmet curioso.
-No es nada- mentí.
-¿Es Tanya?- dijo mientras me acomodaba en mi asiento.
Lo miré a los ojos y como siempre me entendió.
-Ay hermano ¿seguro que quieres pedirle que se case contigo?-.
-La amo Emmet, la amo con todo mi ser y si no es ella no es nadie- conteste decidido.
-Wow nunca te había visto tan decidido, pero es tu decisión y yo te apoyo hermano- dijo poniendo su mano sobre mi hombro.
-Gracias Emmet- dije sonriéndole y comenzó la clase.
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Al finalizar salí corriendo del aula y Emmet me alcanzó casi corriendo.
-¡Edward! ¿A dónde vas?- preguntó gritando.
-Voy con Tanya- le conteste sonriendo.
-¡Suerte hermano!-.
Salí volando con rumbo a la biblioteca donde ella me había dicho que estaría y entre silenciosamente buscándola entre los pasillos del lugar. Cansado la comencé a buscar en las mesas donde los demás estaban con una tonelada de libros haciendo sus tareas.
-¿Dónde estás Tanya?- dije para mí solo.
-¿Busca algo joven?- preguntó la bibliotecaria.
-No- dije sonriéndole- estoy buscando a alguien- dije apenado.
-Aaaaa ¿una chica?- dije sonriéndome la encargada.
Asentí levemente mientras me sonrojaba.
-¿Cómo se llama?- dijo guiñándome un ojo- Tal vez te pueda ayudar-.
-¿En serio?- contesté emocionado- eso sería de mucha ayuda. Su nombre es Tanya Withlock-.
-Déjame y busco en los registros y ver en que pasillo está- contestó.
Comenzó a buscar en su computadora y en su cara comenzó a formarse un ceño de intriga.
-¿Ocurre algo?- pregunte angustiado.
-¿Dijiste Tanya Withlock?-.
-Si… Ella me dijo que se pasaba las tardes aquí estudiando. Por eso no nos veíamos- contesté.
-Ammm es que ella tiene meses que no se registra en la entrada. Tal parece que no ha estado aquí en mucho tiempo- dijo apenada.
-¿Qué?- dije desconcertado- pero ella me dijo que…-.
-Lo siento- dijo tratando de sonreírme y se alejó de ahí.
-Gracias- conteste y salí de la biblioteca sin saber que pensar en ese momento.
¿Por qué Tanya me habría mentido? Tenía que darme una explicación de sus acciones. Estaba más que desquiciado por la rabia que sentía por sus mentiras y por los engaños que me daba con tal de no verme.
Camine rápidamente hacia el edificio de las habitaciones de las chicas y aunque sabía que estaba prohibido entrar, debía entrar y buscarla al fin y al cabo que muchos no respetaban esa regla en lo más mínimo.
-¡No puedes entrar aquí!- gritó una amiga de Tanya en cuanto me vio entrar decidido
-Aléjate- dije casi como una amenaza.
La chica obedeció ante mis serias palabras, jamás había actuado así con una mujer ni con nadie. Siempre se me había conocido por ser alguien dulce, calmado y bastante respetuoso con todos. Jamás había tenido una pelea con nadie y nadie me buscaba pelea en lo más mínimo. Entre enfurecido y toque la puerta de mi novia esperando a que contestara.
Ella no me respondió después de tanta insistencia y tuve la necesidad de forcejear la puerta y entrar a la fuerza. Mi coraje me sobrepasaba ante mis propias acciones y tenía tantas humillaciones y desplante suyos guardados que en ese momento salieron a flote. Mi rabia y mi odio me corrompieron por dentro cuando vi la escena que tenía delante de mí.
Tanya estaba desnuda junto a un tipo follando en su cama. Sus piernas estaban enredadas en su cintura y gemía ante su contacto.
-¡TANYA!- grite enfurecido.
-¡Edward!- grito exaltada y se quitó del cuerpo del degenerado que la follaba.
-¿Qué diablos haces?- dije con un nudo en la garganta.
-Yo… yo… Edward… Es que…- contestó mientras se cubría el cuerpo con una sábana.
Miré al maldito que estaba parando junto a ella enfundándose los pantalones rápidamente tratando de salir… Era Jacob Black un maldito mocoso estudiante de Ingeniería que ni siquiera cursaba en la universidad.
-Hijo de puta- grité y me abalance sobre él para golpearlo.
-¡Edward no lo lastimes!- gritó Tanya llorando.
Lo tumbe y sobre el piso comencé a golpearlo en el estómago y él comenzó a darme pelea.
-¡TE VOY A MATAR MALDITO MAL NACIDO!- grité al borde del llanto.
Tanya se abalanzó sobre mí para que dejara de golpear a su amante. Yo la avente sobre la pared y supe que la había lastimado y me detuve. Jacob Black se paró y aprovecho mi distracción para salir huyendo de la habitación. Me fui sobre ella y verifique que estuviera bien… Estaba molesto pero aun así me preocupe por la fuerza que había utilizado. Afortunadamente no le había causado ningún daño.
-Edw..ard- dijo sollozando.
-¿Por qué Tanya?- dije con lágrimas en los ojos- ¿por qué mierda me hiciste esto?-.
-Yo… No sé qué decirte- dijo tapando su cuerpo se mi desnudo.
-Eres una cualquiera… Cuando yo me te pedí un poco de intimidad me rechazaste y ahora aquí te encuentro follando como una ramera con ese mocoso maldito que dijiste que era tu amigo- dije apretando los puños.
-Edward…-.
-No hables más maldita zorra. Te respete por qué te amaba más que a mi vida y mira cómo te encuentro. Dijiste que querías que nuestra primera vez fuera solo mía y yo solo tuyo- dije mirándola con desprecio.
Tanya comenzó a llorar desconsolada.
-Si no me querías ¿Por qué no me lo dijiste?- le reproche ¿Por qué permitiste que esto llegara a más?-.
-¿A qué te refieres?- pregunto sollozando.
Metí mi mano a mi bolsillo derecho y saque una pequeña cajita de seda y se la avente con desprecio. Ella la tomó y puso sus manos sobre su boca por la impresión.
-Es tuyo- dije llorando- ya no lo quiero-.
-Edward… Perdóname-.
-Te iba a pedir matrimonio esta tarde en la biblioteca pero me dijeron que hacía meses que no aparecías por ahí y decidí venir a buscarte. Me enfurecí al saber que me mentías. Así que quédate con ese anillo de mierda que yo no lo quiero-.
-Perdóname- dijo tomando mis piernas para que no me fuera.
-Déjame en paz Tanya- dije zafándome de su agarre- busca a tu maldito amante, tal vez aún lo encuentres para que continúen follando como los encontré-.
-Edward no me hables así- dijo llorando.
-¿Cómo debo hablarle a una ramera como tú?- pregunte alzando una ceja- dime ¿Cómo?-.
Tanya bajo la mirada y tomó la cajita entre las manos para ver el fino diamante que había en ella.
Me abalance sobre ella y apreté sus mejillas fuertemente al grado de lastimarla.
-Debería cobrarme ahora todo lo que me hiciste- dije acorralándola sobre la pared- debería follarte ahora- dije llorando.
-Edward me lastimas- dijo viéndome a los ojos.
La solté y la avente sobre la cama para comenzar a besarla por el cuello y apretar sus senos.
-¡Vas a ser mía!- dije furioso.
-Edward…-.
Y entonces la mire asustada y me detuve. Me pare de la cama y Tanya me miró esperando a que la volviera a atacar temerosa.
-No puedo- dije por lo bajo- no puedo- y me salí de la habitación.
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Salí de la habitación furioso y con lágrima en los ojos y me hice una promesa a mí mismo:
Jamás en la vida me enamoraría ni volvería confiar en una mujer y siempre buscaría el placer antes que el sentimentalismo.
*Fin de flashback*
-¿Y en qué pensaba señor Cullen?- dijo Isabella sacándome de mis pensamientos.
-En cosas sin sentido- dije sorbiendo de mi nuevo trago y sonriéndole, ella me correspondió sonrojándose por completo y yo disfrute al efecto que le había causado.
-¿Algún día me contaras Edward?- dijo mirándome con una sonrisa.
-¿Acaso me acaba de tutear señorita Swan?- dije alzando una ceja y totalmente sorprendido.
-Llámame Bella y dime ¿No es lo que querías?- dijo bebiendo.
-Si- dije guiñándole un ojo- y tal vez algún día te contaré-.
-Eso espero- dijo mirando hacía la ventana.
-Acabamos de llegar a Francia señor Cullen, que disfrute su estadía- dijo el piloto.
-Bien llegamos a nuestro destino- dije parándome y tendiéndole la mano para ayudarle.
-Que empiece la odisea- contestó algo apenada y tomando mi mano-.
-Per iniziare questa entusiasmante avventura (Que comience está interesante aventura)- dije besando su mano y comenzamos a descender del avión.
Hola pues espero que les haya gustado... La verdad es que toda cosa tiene su porque y ya saben los motivos que orillaron a Edward a tomar esa actitud... La verdad me emocione al escribirlo.
Espero que les guste y denle follow/favorite si es que le gusto la historia. No olviden sus reviews ya que son muy importantes. :D!
Nos leemos pronto adiós! :)!
