Capítulo 7.
Zoe corrió por el jardín esperando que nadie la siguiese, no podía soportarlo, no eso, no sin haberse preparado mentalmente; mientras corría hacia la puerta por donde habían entrado vio a los dos guardias ya conscientes tapar la entrada, no iba a poder salir; el perro de Aife le ladró y se detuvo pidiéndole silencio, el animal al ver que le hacía caso se puso a dos patas pidiéndole que se agachase, ella lo hizo pensando que si no podía huir al menos podría hacer algo por el cachorro, se arrodilló en el suelo y le acarició la cabeza, él jugaba divertido con su mano, la híbrida sonrió y le rascó la barriga hablándole con cariño.
Bo miró a la doctora confundida por la reacción de su madre cuando Zoe echó a correr, estaba indecisa entre seguirlas y no hacerlo, no tenía sentido, ni siquiera se conocían, o eso pensaba la morena. Tamsin las miró frunciendo el ceño como si acabase de recordar algo, lo que era muy posible pues aún tenía algunas lagunas. Lauren cogió la mano de Bo asintiendo a su silenciosa pregunta.
-Vamos, no habrán ido muy lejos.
-Me gustaría una explicación- a la morena le molestaba que su madre no le hubiese hecho caso desde que había visto a Zoe, tenía derecho a estar con ella, llevaba mucho tiempo sin verla y quería estar con ella.
Las dos salieron al jardín en busca de las otras, Tamsin en cambio se quedó dentro y se sirvió un vaso de wisky, no le gustaba nada lo que acababa de recordar.
Aife se acercó silenciosamente a la joven, estaba distraída jugando con el cachorro, podía aprovechar y… no, era demasiado arriesgado y también estaban Bo sus amigas. Tras observarlos unos segundos se decidió a hablar.
-Zoe…- ella se giró y la miró inexpresiva.
-¿Sí?
¿Qué iba a decirle ahora? No estaba preparada para encontrarla, no a ella y no después de casi cuarenta años. Le tendió la mano como gesto de paz y para ayudarla a levantarse, temía que no la aceptara, pero por el contrario la agarró y se levantó del suelo mirándola fijamente; Aife acarició su mejilla con la otra mano, había llegado a pensar que estaría muerta o allí abajo todavía. Zoe acabó dedicándole una débil sonrisa de lado.
-¿Sorprendida?
-Pensaba que estarías ahí abajo todavía, aún no he encontrado ninguna forma de volver a bajar.
-¿Bajar dónde?- preguntó Bo desde detrás de Aife.
-¿No lo adivinas?-Zoe la miró a los ojos, esa mirada no era la de una adolescente, era la de una adulta sabia y con experiencia, a Bo casi le daba pena esa mirada- tú estuviste en el camino, en el Irkala, Aife quería ir al Valhala, la casa de los dioses nórdicos, o el infierno, como prefieras.
-Es complicado cariño, más tarde te lo explico- volvió a mirar a la híbrida- tú y yo tenemos que hablar de muchas cosas.
-No… no creo que debas dejar para luego el estar con tu hija, te habrá echado de menos- dijo ella indecisa y nerviosa, necesitaba pensar, no estaba preparada para hablar con ella.
-Estoy de acuerdo con ella mamá, seguro que no es muy importante- Lauren le dio un codazo a su novia por bocazas, estaba pasando algo raro.
Una carta cayó del cielo junto a Zoe, era el Errante, Rainer ya sabía que habían encontrado a Aife e iba a hacer algo, apareció, vestido como la vez anterior pero empuñando una daga larga, entre humo negro y se acercó a las mujeres sonriendo malvadamente y negando con la cabeza.
-Es una pena que la hayáis encontrado tan pronto, ahora todas las piezas están en el tablero y la partida va a comenzar. ¿De verdad quieres arriesgar las vidas de tus seres queridos? Vas a volver a casa, te guste o no, y esta vez no te vas a escapar y no vas a volver a ver a tus madres nunca más.
-No tienes ni idea de lo idiota que eres, ¿verdad Rainer?- gritó Bo.
-Pero si hay reunión familiar, que grata sorpresa, sólo faltan padre y la otra madre de nuestra querida hermana.
-¿Nuestra? Yo no soy hermana tuya, ni de Zoe y me alegro de ello.
-Ya veo- negó con la cabeza de nuevo- Aife, deberías hacer un árbol genealógico y enseñárselo a Isabeau.
-Creo que es mejor que me vaya, no quiero causaros problemas.
Antes de que nadie pudiese reaccionar Zoe salió corriendo de nuevo pero, una vez más su hermano fue más rápido, se puso en su camino y la apuntó con la daga, la joven no tuvo tiempo de frenar, el arma se le hundió en el abdomen y la punta salió por su espalda, Aife y Lauren gritaron y Bo corrió a ayudarla mientras Rainer se separaba arrancando la daga de su cuerpo.
-No tardes mucho en morir querida, nos gustaría tenerte pronto por allí- con esas palabras volvió a desaparecer en humo negro.
Zoe se tambaleó, Bo la agarró justo antes de que cayese y se sentó lentamente con ella en brazos, no sabía qué hacer, podría extraer el chi de todos los que había allí, pero en realidad su relación no era muy íntima, no la conocía lo suficiente para saber si merecía la pena salvarla. ¿Cuándo se había vuelto así? ¿Desde cuándo le importaba sólo la gente a la que conocía? Seguramente todo esto era una forma de castigar su espíritu, nadie se merecía más que Hale que lo salvase y no lo hizo, si no lo hizo con él ¿por qué hacerlo con una desconocida? Unas manos la cogieron por los hombros y tiraron suavemente de ella hacia atrás, parecía un extraño sueño, se echó hacia atrás observando a Zoe, Aife estaba hablándole pero no entendía lo que le decía, Tamsin apareció repentinamente delante de ella y le dio un tortazo en toda la cara, la súcubo consiguió reaccionar y despejar su mente, miró confusa a su alrededor.
-¡Bo! Por favor mírame, ¿estás bien?-Lauren acarició su mejilla, ella asintió.
-¿Qué ha pasado? Todo se ha vuelto confuso y borroso y… no sé por qué…
