Agradezco vuestros comentarios y espero que os guste este capítulo :)


Capítulo 9.

-¿Qué? Aquí nadie va a matar a nadie- dijo Bo un tanto molesta- estoy harta de que no me contéis nunca nada, ¿ahora resulta que la Morrigan y tú os conocéis y queréis mataros? No entiendo nada y, puesto que estáis en mi casa, quiero una explicación porque nada de esto tiene ningún sentido.

-Voy a preparar más café- dijo la valkiria tranquilamente- supongo que todas querréis.

Evony y Aife se miraron con expresión indescifrable, las súcubos se sentaron una junto a la otra en el sofá, Tamsin y Evony en unas sillas, y Lauren y Zoe prefirieron quedarse de pie. Nada de todo aquello tenía sentido para nadie, para nadie excepto Aife, que al parecer era la única que lo sabía todo con exactitud, la híbrida y la musa se hacían una ligera idea, la valkiria prefería no opinar, la otra súcubo y la humana estaban totalmente confusas.

-Es una larga historia de hace unos… ¿cuántos? ¿Seiscientos, setecientos años? –comenzó Aife tratando de recordar los detalles.

-Seiscientos noventa y ocho –corrigió la leannan shíde- empezó en Paris, cuando intenté matarla la primera vez.

El sonido de un móvil interrumpió la historia, Zoe se disculpó y se dirigió a la puerta para contestar, el número aparecía como desconocido, cuando estaba llegando a la puerta alguien puso una mano en su boca, la agarró e intentando hacer el menor ruido posible la sacó de la casa. Mientras tanto Tamsin les dio una taza de café a cada una y dejó la de la joven sobre la mesa; ni la súcubo ni la musa habían vuelto a hablar desde que se había ido, argumentando que tenían que estar todas presentes para oír la historia.

-Pues si no pensáis seguir con la historia, mamá cuéntame, al menos, que has hecho desde lo del laboratorio de Taft.

-No he hecho gran cosa, desde que Trick me apuñaló he estado buscando una forma de contactar contigo sin que se enterase, volví a Berlín unos cuantos meses y me compré esa casa- suspiró y miró a su hija a los ojos, aún los tenía azul intenso, igual que los de Evony seguían rojos- nada interesante.

Bo parpadeó incrédula unos segundos, no había prestado atención al resto de cosas que su madre le había contado- ¿Trick te apuñaló?

-Sí, cuando recuperamos la memoria, el me buscó, yo saqué un cuchillo, conseguí hacerle un corte pero él me lo quitó y me apuñaló.

En lo que dentro se hablaba de lo que Aife había estado haciendo, la joven seguía intentando librarse del hombre que la había obligado a salir de la casa, no podía usar sus poderes con él y eso no era una buena señal. Tenía sus sospechas acerca de quién era, pero no podía ver su cara de espaldas, le dio un codazo con todas sus fuerzas a la vez que mordía su mano, consiguiendo así liberarse; se apartó corriendo y miró su rostro, era él, sabía que su hermano no tardaría en volver pero no esperaba que fuese en apenas dos horas. Sacó un par de dagas de entre su ropa, una para cada mano y lo miró fijamente.

-¿Qué quieres ahora?

-Oh, como si no lo supieses, tienes que volver a casa, padre está deseoso de volver a tenerte por allí- dijo con tono sarcástico- si quieres también nos podemos llevar a tu madre, tu hermana y tus amigas, seguro que así te gusta más la idea. Las mato a todas y así vienes al Valhala conmigo.

-No te acerques a ellas.

-Eso depende de ti, tú decides querida, tú o ellas y después tú- Zoe se abalanzó sobre el blandiendo ambos cuchillos- muy bien, que sea por las malas.

Rainer hizo aparecer una espada considerablemente larga, paró su ataque y se lo devolvió, sus ojos se volvieron totalmente negros, su sonrisa se agrandó, era diabólico, sus dientes se tornaron en colmillos, aquella cosa ya no parecía Rainer, aquello era la verdadera cara del Errante.

Tamsin levantó la cabeza de su taza de café, la discusión se había quedado estancada en el por qué Trick iba a apuñalar a su hija, ni Evony ni ella habían tocado el tema, le había parecido oír el ruido de espadas, de una pelea, pero no estaba segura. Tenía que comprobarlo, dejo la taza sobre la mesa y se levantó, dijo que necesitaba tomar el aire y salió fuera.

Cuando estuvo fuera confirmó sus sospechas, había pelea, sacó su arma favorita, una daga, de acero de hacía más de mil años, un acero especial e indestructible, tenía empuñadura de hueso tallado, con mango de cuero y joyas incrustadas, y se unió a la pelea, ahora el Errante luchaba sólo contra dos mujeres fae. Al dase cuenta de la situación Rainer convocó a dos cuervos, ambos seguían de su parte porque era lo que les convenía.

-Ocúpate tú de los cuervos, yo haré lo que pueda con Rainer- gritó Zoe.

-Lleva cuidado, no es el mismo de hace cien años.

-Lo sé pero yo también soy más fuerte que entonces Tamtam, ni siquiera tú lo tendrías tan fácil- hablaban mientras peleaban, Zoe trataba de bromear, de distraer a su hermano.

-Parece que ya no eres la misma enana de entonces que me tiraba del pelo y lloraba cuando me iba–rio la valkiria y hundió su daga en el corazón del primer cuervo.

-Ni tú la misma vieja que venía a visitarme de vez en cuando- en ese momento Rainer le dio un golpe en toda la mandíbula a Zoe dejándola tirada en el suelo, miró a la valkiria y le enseñó los colmillos.

La híbrida no podía levantarse, Rainer estaba usando sus poderes con ella. Tamsin también estaba inmovilizada, le estaba implantando la duda, pero ¿cómo lo hacía? ¿Cómo podía volver sus poderes en su contra? No podía moverse, no podía pensar con claridad, sólo se dio cuenta de un detalle, Zoe se estaba quitando su pulsera, movió los labios diciendo "a mi madre" y la escondió debajo de su cuerpo. Por puros reflejos la valkiria se giró y clavo la daga en el pecho del segundo cuervo, le dio la espalda al Errante y ese fue su error. Le golpeó la cabeza por detrás y cayó al suelo, todo se volvió oscuro y tranquilo.