Mayo:

Empieza el quinto mes del calendario, celebramos el segundo fin de semana del mes de manera loca y desfasada el cumpleaños de mi mejor amigo, organizar cosas no es lo mío, pero no se me ha dado mal, todos han disfrutado y eso es lo que importa.

Sigo quedando con Mara, es una buena persona y sobre todo me ayuda a olvidarme de quien no debe ser nombrado. Le hemos apodado Voldermort como el malo de Harry Potter y cada vez que lo decimos nos reímos y eso me gusta.

— Vamos a Tailandia – me comenta mi mejor amigo – me han regalado dos billetes y quiero llevarte – dudo en que decirle – y no me vas a decir que no. Mañana nos vamos.

— ¿Tan pronto? – asombrado por la fecha del viaje me voy a preparar mi maleta y todo lo que necesite para la semana de vacaciones locas que mi mejor amigo me tiene preparada en el país exótico. Llamo a mi jefe y le dijo que voy a estar fuera una semana y me acepta las vacaciones a sabiendas de que se lo digo con poca antelación. Pero se que luego me tocará trabajar un poco más de lo normal por irme a lo loco.

A la mañana siguiente mi mejor amigo me viene a buscar, yo todavía tengo la maleta sin cerrar, porque no cierra, demasiadas cosas he metido que no den calor y algún que otro libro para no aburrirme en los viajes en avión o por las noches. Me ayuda y entre ambos la conseguimos cerrar después de un buen rato intentándolo.

Cogemos el metro para ir al aeropuerto, una vez allí, nos disponemos a embarcar. Cuando miramos los billetes, no nos ha tocado juntos y eso no nos gusta, que son más de 10 horas de vuelo. A él le ha tocado al lado de un adonis rubio y a mi al lado de un señor que se parece a Homer de los Simpsons o como se escriban.

El vuelo se me hace eterno entre las ganas de mi compañero de asiento de ir al baño o de roncar como un loco, no me puedo concentrar en mi novela, ya que ahora se más o menos de que tratará. Cuando por fin aterrizamos mi mejor amigo me presenta al adonis con él que ha estado coqueteando todo el viaje y yo me presento.

Da la casualidad de que ambos estaban leyendo el mismo libro y que nos vamos a hospedar en el mismo hotel. Demasiada, diría yo.

Estamos en Tailandia, en un hotel en la playa, donde mis preocupaciones deben ser cero o bajas. Una vez en el hotel, miro por la ventana y diviso el mar, respiro profundamente y el olor a salitre me inunda las fosas nasales, como me gusta.

Abrazo a mi mejor amigo y le doy las gracias por elegirme a mí para este viaje. Me dice que no hace falta que le de las gracias, pero yo he querido hacerlo.

Pasamos una semana con el adonis, mi mejor no se separa de él ni para ir al baño, parece que se quiere que el adonis le haga el año salvajemente en la playa, visitamos ciudades cercanas y una o dos importantes. Y entre todo lo que caminamos, nos da tiempo para cenar los tres y luego darnos un baño en el agua. Como las habitaciones tienen cocina, un día nos cocina el adonis y no se que le hecha a la comida que todo me da vueltas, me río más de lo normal, digo más burradas que de costumbre y hasta me bañó desnudo y no me importa que me vea la gente.

Al día siguiente me cuenta mi mejor amigo que el adonis había puesto maría en la comida y por eso me encuentro pesado. Me enseña un regalo que le hizo el adonis y como no cabe en su maleta me lo mete en la mía para poder irnos al aeropuerto y a casa de nuevo. Ya extraño a Mara y al resto de mis amigos.

Estamos pasando el control de seguridad con las maletas, ya que no tenemos contratado el servicio de maleta en cabina, no se que pasa, solo se que me piden que abra mi maleta. ¿No por qué? Pero cuando veo que uno de los perros está ladrando y olfateando como un loco la maleta me asusto.

Mi mejor amigo me mira y yo le digo que no se detenga que me reuniré con él en la puerta de embarque enseguida.

Abro la maleta y uno de los policías me requisa el regalo que le hizo el adonis a mi mejor amigo. El perro lo olfatea y ladra más fuerte que antes; con lo que el policía lo rompe y encuentra dentro un pequeño cargamento de heroína.

Les explicó la verdad, pero no me creen, así que me esposan y me llevan al furgón policial que tienen en la entrada del aeropuerto. He dejado solo a mi mejor amigo y no he podido decirle nada.

Llegamos a la comisaría, donde me hacen fotos y me toman declaración de los hechos acaecidos para tener medio kilo de heroína en una figurita con forma de Buda.

— Pasará aquí una buena temporada señor Watson – me dice un guardia de la prisión, si es que a eso se le puede llamar prisión – entre 20 y 25 años.

Tanto tiempo no aguantaré, necesitaré un milagro para salir antes de allí y poder volver a mi vida cuanto antes. Me llevan a una celda donde hay alrededor de unos 20 hombres, a cada cual más miserable que yo. Me miran, me comentan como se llaman y los motivos por los que están allí metidos. Por robar una barra de pan para alimentar a su esposa e hijos, uno lleva allí 2 años y le quedan por cumplir 4 más. Que país más duro en cuanto a leyes.

Lo que queda de mes lo paso en la celda con mis 20 compañeros, me he aprendido el nombre de algunos y me preguntan como es vivir en otro país y yo les cuento.

Quiero volver a casa, quiero poder ducharme en condiciones y hacer las cosas que me gustan.

Espero que el mes de Mayo os haya gustado, se aceptan reviews positivas y constructivas.

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