Agosto:

Este mes es demasiado caluroso, bueno no, que llueve, que si no llueve en Agosto en Londres es raro. Mis amigos me dijeron que no llamara ni mensajera a Sherlock, que él ya daría señales de vida. Pero le necesito ya, tanto tiempo sin verle no me gusta. Quiero poder besarle.

Miro la fotografía que nos hicimos el año pasado besándonos, la abrazo y luego la beso. Que guapo es, suspiro mientras no dejo de mirarla.

Miro mi móvil y tengo un mensaje, rezo para que sea de él, pero no, es de publicidad. Lo borro sin mirarlo y vuelvo a dejar mi móvil en la mesa del salón.

Llaman a la puerta, ¿quién podría ser? El cartero que me dice que me trae una carta importante. Firmo donde me dice y cojo la carta. No tiene remitente y eso me hace dudar de quien me la puede mandar. Antes de abrirla, miro el sobre, es elegante y eso me hace pensar en Sherlock. Para salir de dudas y saber si es de Sherlock, la abro y la leo.

Querido John Hamish Watson:

Está usted cordialmente invitado a la fiesta de abogados a la que usted el año pasado fue. Le rogamos su asistencia el 10 de Agosto a las 6 y media de la tarde en la misma recepción del mismo hotel del año pasado.

Reciba un cordial saludo.

Comité de abogados de Londres.

Pienso que es una broma la carta, pero que más da el ir allí, a lo mejor me encuentro a Sherlock y le revelo que aún sigo enamorado de él y surge la posibilidad de nuevo de ser pareja. Fantaseo durante un rato hasta que me sereno y llamo a la amiga de mi madre para que me acompañe a comprar un traje bueno y barato para la fiesta. Acepta sin pensárselo dos veces.

Nos recorremos las tiendas que más se ajustan a mi presupuesto, recorremos unas 20 o así antes de encontrar el traje perfecto, no soy muy de ir de compras, pero con ella si lo hago, porque se que ella no me pone mala cara como lo hacen mis amigos o mi madre cuando dijo que no a lo que me enseñan. Por eso Mara es una buena compañera de compras.

El día de la fiesta llega más rápido de lo que me esperaba. Estoy nervioso y se nota, volver a ver Sherlock es un momento importante.

Llegó con un poco de retraso por el maldito tráfico de la ciudad, salgo del taxi en el que he ido y entro con endereza. Cuando entro no veo a nadie, pienso que ya están todos sentados como el año pasado, pero no veo nada. Así que pregunto por si me he equivocado o algo y me dicen que no, que me están esperando.

Cuando alguien me toca el hombro, me sobresalto y me giro de golpe. Le veo a él, le veo de frente, por primera vez en meses no es en una cárcel y sonrió. Está muy, pero que muy guapo trajeado.

— Hola John, pensé que con mi pequeña carta no ibas a venir, pero has venido pensando que había gala como el año pasado – comenta con su dulce voz, esa voz que hace que me quede embodado – siento haberte mentido, pero sino, seguro que no vendrías ni a tiros a verme – que iluso es, hubiera ido sin pensarlo dos veces, pero eso no lo digo, solo me limito a sonreír – bueno, he reservado una mesa para dos, si eres tan amable de acompañarme, te contaré mientras cenamos todo lo que quieras saber.

Dejo ser espontáneo, así que en el momento que se pone a caminar hacia el restaurante, le agarro del brazo, le acerco hacia mí y le beso, aunque me queda un poco alto, me pongo de puntillas para besarle. Se aparta y sin darme tiempo a pestañear me agarra por la cintura y me besa.

— Fui un tonto al dejarte por Greg – me dice una vez que me besa – te quiero.

—De los errores uno aprende – aquellas palabras le animan, porque me sonríe y me acaricia la mejilla – yo nunca dejé de quererte aunque te dijera hace unos meses que si, nunca pude pasar página. Porque para mí, fuiste lo mejor que me había pasado en mi vida.

Para mí esa cena, es de las mejores de mi vida. He vuelto con Sherlock y eso me encanta. Me promete llamarme y mensajearme. Y eso hace cuando llega a casa después de haberme dejado en la mía y compartido un beso en la puerta. Me da las buenas noches.

Todavía no me creo que Sherlock me haya besado y dicho te quiero, porque para él decir te quiero es tan difícil y complicado.

Agosto no es tan mal mes después de todo, Sherlock me cuenta que el adonis que conocimos en Tailandia está ya entre rejas en su país y me alegro. También dejo de llamar a Sherlock, mi actual novio, Voldemort. Otra cosa que he conseguido retomar este mes, es mi novela, mi jefe quería que hablara de mis meses en la cárcel en televisión, pero en vez de eso, voy hablar de ello en mi libro, porque es algo que he vivido y lo que puedo expresar con el mayor realismo posible.

Otra gran cosa que ha pasado en Agosto, que lo he hecho miles de veces con Sherlock, tanto en mi apartamento como en el de él.

Por fin han vuelto juntos, ¿seguirán juntos lo que queda de año? Para saberlo, seguir leyendo los próximos capítulos que quedan solo 5. Dejarme reviews tanto positivas como constructivas.