Septiembre:
Pensar que llevo medio mes de nuevo con Sherlock me hace el hombre más feliz sobre la faz de la tierra. Mis amigos me dicen que soy afortunado por estar con alguien como Sherlock aunque me engañara tiempo atrás.
Este mes toca la maldita fiesta esa de la renovación de votos de boda de mis padres, Sherlock dice que quiere acompañarme y ese gesto me encanta. Por una parte quiero que todos sepan que hemos vuelto pero por otra no, porque empezarán a preguntar sobre la boda y no quiero hablar de eso, porque todavía Sherlock y yo no hemos decido nada, nos estamos tomando las cosas con calma, no queremos presiones de ningún tipo y menos familiares.
Así que unos días antes le digo a mi madre que iré con Sherlock, pero con la condición de que no preguntar sobre ninguna boda ni nada. No quiero agobiarle ya de primeras y que me deje de nuevo.
La fiesta es un poco loca todo de color lavanda, hasta los invitados van con ropa de color lavanda, quiero volverme a la realidad y ver colores, variedad y no solo un maldito color.
Sherlock ha sabido encaminar bien las preguntas que nos hacían sus padres y los amigos de la familia a cerca de nuestro futuro. Contestaba siempre, todavía no sabemos que haremos, hemos vuelto juntos y eso es lo que importa, somos felices como estamos por el momento, ya llegará el día que todo cambie, pero todavía no lo es, le quiero ahora y le querré siempre.
Esa frase me encantó, porque resumió perfectamente como me sentía. Después de la fiesta rara de mis padres, volvemos a la realidad. No queremos todavía regresar a casa, así que aparcamos el coche cerca del Tamesis y caminamos por el paseo marítimo. Es luna llena y me encanta como está, pero más me encanta Sherlock.
— John, se que es precipitado, pero me gustaría tener un hijo contigo claro. Al ver de nuevo a la hija de Mara me ha entrado de nuevo el instinto paternal – aquello me deja sin palabras, nunca me había planteado tener un hijo y todavía no había fantaseado teniendo uno con Sherlock – no debe ser ahora, podemos esperar hasta que te sientas con ganas.
— No es eso, es que me has dejado sin palabras – le miro luego me acerco a la barandilla del paseo – claro que quiero. Pero creo que sería mejor con calma, porque tendremos un proceso largo que llevar a cabo para elegir a la mejor candidata para que sea la madre de alquiler, porque adoptar siendo homosexuales es muy difícil, también decidir quien pondrá el esperma y un montón de otras cosas, como el dinero que pagaremos y tener papeles en regla – digo tantas cosas que Sherlock para que me calle me besa.
— Ya nos preocuparemos de eso en otro momento, ahora disfrutemos de la luna y del paseo – vemos una heladería abierta y entramos sin pensarlo dos veces. Compramos cada uno un helado, él de chocolate y dulce de leche y yo de nutella y vainilla, que compartimos gustosamente.
Cuando vuelvo a quedar con mis amigos, les cuento todo, deberías haber visto sus caras diario, eran demasiado graciosas. Debía haberlas grabado en vídeo, pero no lo hice, siempre quedarán grabadas en mi mente para la posteridad.
— ¿Va en serio? - asiento. No bromearía con algo como el tener un bebé – pues en ese caso, felicidades a los futuros padres. Seréis una gran pareja, sobre todo teniendo a Sherlock que es más responsable que tú.
Que graciosa es veces mi mejor amiga, tanto es así que para que dejara las bromas la invité a una copa o dos ya que estábamos de celebración.
Uno de los amigos de mi mejor amiga me consiguió un trabajo de reportera para un periódico, no he dejado el de reportera en televisión, porque el del periódico es para casos puntuales en los que necesiten a alguien, por el momento, porque si les impresiono bien y demás puede que me contraten fija y pueda dejar el trabajo en la televisión que he visto que no es lo mío. ¿Por qué? Porque desde que he vuelvo al trabajo, mi jefe no me pasa ni una, no me deja hacer nada y si llego un minuto tarde ya me pone a caldo.
Ya me tiene harto, es peor que Moriarty, que ahora que pienso en él, ¿qué será de él? ¿Seguirá en ese trabajo de mierda del que me fui porque no aguantaba más? Puede que algún día le llame y le pregunte, pero solo como amigo curioso nada más.
Cuando le llamo, mientras estoy haciendo la compra en el supermercado, me topo con él, nuestros carritos de la compra chocan, vaya coincidencia, demasiada diría yo.
Ya que estamos allí y nos hemos visto, me dice de tomar algo una vez que paguemos lo que llevamos en el carrito. Acepto sin muchas ganas.
— Oí que Sherlock y tú lo habíais dejado y que a ti te encerraron por posesión de drogas en Tailandia – las noticias vuelvan en esta ciudad a gran velocidad por lo que se ve.
— Si, pero para tu información, Sherlock y yo estamos de nuevo juntos y con planes de futuro sólidos como los de formar una familia – respondo de manera superior y eso hace que se hunda – creo que tú sigues trabajando donde siempre.
— Que va, si lo dejé hace un mes, ahora trabajo donde tú trabajas, solo que he estado viajando porque mi programa va de viajes y conocer ciudades – alucino, tendré que verle en el trabajo, cuando se lo cuente a Sherlock será mi fin.
— Ya veo ya, mejor que viajes mucho y no te pases por las oficinas, son aburridas – digo y me levanto – me marcho que Sherlock pronto llegará de su reunión de trabajo y quiero cocinarle algo.
— Dale recuerdos de tu parte – le digo que se los daré, pero en realidad no lo hago.
Esa noche me siento una fiera en la cama y Sherlock queda exhausto. Dormimos abrazados.
Queda poco para mi cumpleaños, bueno, un mes y unos días, pero quiero hacer algo mejor que el año pasado y si no me pongo a pensar, no haré nada mejor y será un completo desastre otra vez.
Y hasta aquí el capítulo nueve, espero vuestras reviews tanto positivas como constructivas. Podéis poner vuestras teorías de lo que pasará en los siguientes capítulos.
