Capítulo 1

Edward POV

Noche de mierda, camine por la carretera hasta el amanecer, hace tres hora salió el sol y el calor es insoportable, el sudor cae por mi rostro. Estoy por llegar a un parador, una gasolinera con una especie de bar.

Con mi chaqueta de cuero y mis lentes oscuros tomo coraje, ingreso y me siento en una pequeña mesa.

-¿Qué desea de beber? –pregunta una muchacha de cabello castaño claro, ojos verdes y tez pálida.

-Una cerveza –exclame quitándome los lentes.

-¿Tan temprano? –pregunto ella mirando su reloj. Eran las 8:52 de la mañana.

-Si –respondí y baje mi rostro esperando que trajera mi cerveza helada.

Ella se alejo y a los pocos minutos trajo una cerveza entre sus manos.

-Gracias –susurre cuando me entrego la bebida helada.

La tome casi de un sorbo, estaba sediento, el calor de la carretera era insoportable.

Después de unos minutos observe por el gran ventanal que un par de camiones hacían su parada habitual aquí. Quizás alguien podría darme un aventón.

Le hice señas a la jovencita, se acerco a mí y le pague el dinero por la cerveza y le di algo de propina.

-Gracias –respondió ella tomando el dinero.

Asentí y salí para buscar un "chofer".

-¿Podrías darme un aventón? –le pregunte a un hombre calvo.

-No puedo, lo lamento, estoy trabajando –respondió.

Camine hasta otro y le pedí lo mismo, pero me respondió con la misma excusa.

Respire hondo y me coloque sobre la ruta, quizás algún "viajero" sería capaz de llevarme hasta otra ciudad, así podría acercarme más a mi objetivo.

Escuche unos gritos provenientes del bar, gire y vi a la joven de cabello castaño discutir con quien parecía el dueño.

-¡Estas despedida! –exclamo el hombre.

-¡Renuncio! ¡Viejo idiota! –grito ella furiosa pateando la puerta de ingreso.

-Si rompes algo juro que voy a matarte niña estúpida –grito el hombre.

-Cálmese –susurre acercándome.

-No te metas –me dijo el idiota.

-Estoy calmado, usted no lo está, cálmese o lo calmare –exclame quitándome las gafas para mirarlo a los ojos.

Este me miro fijamente y asomo del bolsillo de sus jeans rotos y desgastados un arma.

-No molestes –susurro acercándose a mí.

-¡Basta! –exclamo la niña.

Me di la vuelta y comencé a caminar hacia la carretera nuevamente hasta que el sonido de su voz me violento.

-Idiota –grito a mis espaldas.

Corrí hacia él y le rompí la cara a golpes.

Otro empleado del lugar salió y nos separo.

-Idiota tu, maldito imbécil mal cogido –grite furioso.

La joven estaba frente a mi paralizada, me miraba con miedo y agradecida a la vez.

La mire y le pregunte si se encontraba bien. Ella respondió que si, asique seguí caminando.

En cuanto al idiota, ahora estaba dentro del "bar rutero" secándose la sangre que caía de su nariz.

Me quede parado esperando que algún coche frenara y me llevara más cerca de mi objetivo, pero ninguno lo hizo, furioso y cansado de ver como pasaban de largo comencé a caminar. Camine una hora casi exacta y encontré un coche. Estaba parado al costado de la ruta.

Me acerque con cuidado a la parte delantera, el capot estaba abierto y alguien intentaba arreglar el problema.

-Bastante humo –susurre.

-Si –respondió la joven camarera.

-Tú –exclame mirándola, era la chica del bar.

-Y tú –respondió ella riendo.

-¿Quieres ayuda? –pregunte señalando su coche, un clásico americano color negro-azulado.

-Claro, gracias… Hoy no es mi día realmente –susurro ella.

Observe su coche y rápidamente me di cuenta del problema. Había sido mecánico algún día y sabía mucho de reparaciones.

Toque un poco por aquí, otro por allá y lo repare.

-Supongo que por arreglarlo… ¿puedo pedir un favor? –pregunte.

-¿Qué? –pregunto ella algo distante.

-Nada de sexo, no es eso. Tranquila –susurre –Solo necesito un aventón, a donde vayas, me da igual, necesito llegar a un lugar por trabajo y se me hace tarde –explique.

-Está bien… Pero no suelo llevar extraños.

-Edward –susurre estirando mi mano.

-¿Qué?

-Edward, mi nombre, ya no soy un extraño –comente y ella sonrió.

-Sube –exclamo subiéndose del lado del conductor.

Me subí del lado del acompañante y deje mi bolso en la parte trasera.

-Tu jefe es un idiota –susurre.

-Sí, quiso quedarse con la propina, como siempre, estoy harta –explico.

-Conseguirás algo mejor –le dije sinceramente, era una chica preciosa, seguro podía conseguir algo mejor que ese trabajo con un jefe mugroso.

-Gracias –respondió ella sonrojada y prendió la radio -¿Música? –pregunto luego.

-Claro.

Y sonó el tema "Highway to Hell" de AC/DC

-Gran tema –exclame.

-Sí, me encanta –replico ella.

La verdad es que era sexy, era una muchacha muy atractiva, tenía el cabello castaño largo hasta la cintura, un par de pecas en sus mejillas, labios carnosos, llevaba una blusa blanca y sus pechos eran copa D seguro.

Llevaba unos cortos shorts de jean, unas botas tejanas marrones y un anillo que parecía ser de compromiso. Obviamente estaba comprometida, con ese cuerpo, ese rostro y esa personalidad debía estarlo.

Llegamos a Abernathy, Texas, al parecer ella vivía por ahí.

-Aquí te puedo dejar, no puedo llevarte más lejos –explico amablemente.

-Está bien, gracias por el aventón –respondí bajándome del coche.

Ella estaciono sobre una calle, se bajo y estiro su mano hacia mí.

-Un gusto –susurro.

-Igualmente –respondí dándole la mano.

Su piel se sentía suave, suave y fría como la porcelana.

Ella sonrió y camino hasta una casa a un par de metros.

La observe hasta que ingreso y luego camine hasta un teléfono público en la esquina.