Capítulo 2
Bella POV
-¿Emmett? –pregunte al ingresar.
Un par de gemidos llamaron mi atención. ¿Qué carajos era eso?
Corrí hasta la habitación, Emmett y la puta de Rose estaban follando sobre mi cama.
-¡Hijo de perra! ¡Malnacido! –grite furiosa.
Era el peor día de mi vida.
-Bella –susurro él empujando a Rose, la puta rubia al suelo.
-Eres un hijo de puta, y tu –dije señalando a Rose –Una zorra –exclame repugnándolos.
-¡No es lo que parece! –grito Emmett.
-¿Y que es entonces? ¿Yo trabajo y tú te quedas aquí follando con mi amiga?! –exclame tirando una lámpara al suelo.
-Solo fue un error –comento y eso me enfureció.
-Eres un maldito –grite y lo pegue una bofetada.
Corrí hacia la salida, tome mi bolso y baje las escaleras.
-Nos amamos –gritaba Rose desde la ventana.
-¡Cállate maldita zorra! –exclame mirándola.
Emmett salió detrás de mí.
-No te irás –exclamo tomándome del brazo.
-Sí, lo hare.
-No… Eres mía Isabella, no te irás –grito y me tomo con más fuerza.
-Suéltame –exclame forcejeando.
-No te irás –replico furioso.
-Sí, me iré, eres un maldito idiota –dije soltándome.
Tome el anillo de compromiso, me lo quite y se lo lance al rostro.
Luego camine hacia el coche, iba a irme, no sabía a dónde, pero iba a irme.
-¡Ven aquí! –grito Emmett y me empujo.
-¡Suéltame!-grite con más fuerza y note que la gente comenzaba a mirarnos, pero ninguno hacia nada.
Me defendí golpeándolo con una nueva bofetada, y a cambio recibí un puñetazo que me lanzo al suelo.
-¿Estás loco? –grito una voz masculina.
-Vete anciano –susurro Emmett.
-¡Anciano tu maldito abuelo hijo de puta!
Esa era la voz de Edward, levante mi rostro y lo vi, estaba enfrentando a Emmett.
-¿Te gusta pegarle a las mujeres? –pregunto Edward desafiando a Emmett –Pégame a mi si eres tan macho –replico luego.
-Es mi mujer y hago lo que quiero con ella –grito y me tomo del brazo con brutalidad.
-Me lastimas Emmett –grite empujándolo.
Rápidamente Edward le dio un golpe seco en el rostro partiéndole la nariz.
-No la toques –exclamo él furioso.
Me levanto del suelo y me acompaño hasta el coche.
-Hijo de puta –exclamo Emmett y nos empujo de un golpe, caí al suelo y golpee mi rostro contra el pavimento, es lo último que recuerdo.
.
.
.
Sentía el movimiento del coche, ese balanceo constante.
Abrí mis ojos, estaba en la parte trasera del coche de Emmett.
-¿Qué….? –pregunte sentándome.
-Te desmayaste –explico Edward.
-¿Qué paso? –pregunte atónita.
-Me golpeo, lo golpee, escapo, te subí al coche, el volvió con un arma, lo golpee y se la quite.
-¿Lo mataste?
-No, solo le rompí la nariz y creo que lo deje para terapia intensiva –explico él.
-Gracias –susurre avergonzada.
-No me gustan los hombres que maltratan a sus mujeres. No me gusto ver cómo te golpeaba, me enfureció –explico de forma sexy y protectora.
-¿Y a donde vamos? –pregunte luego.
-A donde sea, supongo que quería irte, escuche cuando lo dijiste, yo me dirijo a Brownsville, pero puedes dejarme donde te plazca y cuando te canses de viajar sin rumbo –comento.
-Me vendría bien un viaje inesperado ¿no crees?
-Quizás, quizás, pero mantente cuerda –susurro Edward riéndose.
-Lo hare –respondí y me pase adelante.
-¿Estás bien? –pregunto mirándome, mi nariz todavía tenía algo de sangre seca.
-No me duele si a eso te refieres, estoy bien –susurre –Este es su auto, no el mío, pero creo que se lo merece por acostarse con Rose –explique luego.
-¿Te engaño?
-Sí, lo hizo otras veces, pero lo perdone, esto ha sido demasiado, me tiene harta –dije furiosa conmigo misma por soportar tanto.
-Es un idiota –comento este hombre desconocido que me había salvado tres veces contando la primera con Joe en el "bar de carretera", luego reparando el coche y al final golpeando a Emmett.
Era todo un héroe. Parecía tener unos cuarenta aproximadamente, estaba en un estado físico muy bueno, su cabello era cobrizo y sus ojos marrones oscuros.
Su tez era caucásica y llevaba ropa metalera. Chaqueta de cuero, blusa negra con un estampado de calavera, jeans negros y algo desgastados. Complementado con unas tenis algo viejas.
Su estilo me gustaba mucho, era moderno y rebelde.
-¿Cuál es tu edad? –pregunte intrigada.
-¿Edad? No tengo –susurro.
-Vamos –exclame empujándolo suavemente.
-Cuarenta y uno –confeso mirando la carretera.
-Yo veintidós –susurre.
-Qué pequeña –respondió él observándome.
-No tanto –dije riendo.
Durante el viaje hicimos cuatro paradas para comer, ir al baño y cargar gasolina. Nos alternábamos para conducir y escuchábamos música a todo volumen. Hablamos un poco de nuestras vidas, más que nada hable yo de mi vida, mi patética vida.
Llegamos a Colorado City e hicimos la parada principal. Necesitábamos dormir en una cama, descansar de verdad.
Bajamos en un motel y rentamos una habitación, la única disponible esa noche.
-Dormiré en el coche –susurro Edward.
-Está bien, puedes dormir en la habitación, no me incomoda –respondí.
Realmente me sentía en confianza con él, me sentía segura y no temía que fuera a hacerme daño.
-No quiero que duermas con miedo –respondió él algo incomodo.
-No lo haré –asegure.
Asintió e ingresamos juntos a la habitación 106.
-Parece que no es de lo mejor –comento él riendo.
Comencé a reír, ya que las sabanas eran floreadas y las cortinas de un color amorronado espantoso.
-Quizás el baño no sea tan malo –susurro luego bromeando.
Ingreso al baño y comenzó a reír en voz alta.
-¿Y qué tal es? –pregunte asomándome.
Era horrible, tenía un empapelado de flores amarillas muy estúpido.
-Horrible –respondió el con sinceridad.
Asentí y reí hasta que tuve que detenerme, comenzaba a dolerme el estomago.
-Dormiré en la tina con unas sabanas –exclamo él tomando unas sabanas extra.
-No lo hagas, podemos dormir aquí, no tengo problema –explique tocando la almohada a mi lado.
Lo vi dudar, como si fuera malo que durmiese a mi lado. ¿Por qué? No iba a comerlo.
O quizás sí, no lo sé, algo de él me atraía, demasiado.
.
.
.
Carlisle POV
-¿Han visto a un hombre de cabello castaño claro, ojos marrones, vestimenta metalera, estilo delincuente…de unos cuarenta y tantos…actitud agresiva y delirante? –pregunte.
-Sí, mi jefe tuvo problemas con un hombre tal como lo describe hace tres días, lo denuncio a la policía, ¿es usted policía? –pregunto la joven.
-Sí, lo soy, estoy buscando el testimonio de ese hombre –respondí.
-Joe, te busca la policía –exclamo la joven.
El hombre gordo y con rostro amargado se acerco a mí.
-¿Tiene idea a donde fue el hombre que lo ataco?
-Se fue caminando hacia la zona de Abernathy, allí trabaja mi empleada con la que tuve problemas el mismo día. Él la defendió, se metió en nuestra discusión y me rompió la cara –explico el hombre.
-¿Cuál es el nombre de su empleada?
-Isabella Swan –respondió.
-Gracias –respondí y seguí hasta llegar a Abernathy caminando.
Busque a la empleada y encontré su hogar.
Toque la puerta y me recibió un muchacho musculoso, algo agrandado, de cabello negro y tez algo bronceada.
-¿Esta Isabella Swan en casa?
-No, ¿Quién es usted? –pregunto.
-De la policía, estoy buscando a un hombre con el que ella tuvo contacto, un hombre de cabello castaño claro, ojos marrones, unos cuarenta y tantos…..
-Sí, ese hijo de puta me golpeo y se llevo a mi mujer –exclamo el joven furioso.
-¿A dónde fueron?
-Tomaron la carretera hacia el sur de Texas, no se a donde se dirigen, pero ese idiota se robo a mi mujer –volvió a exclamar el joven lleno de rabia -¿Esta buscándolo para meterlo en la cárcel? –pregunto luego intrigado.
-Si –respondí –Es un criminal muy peligroso, no debería estar aquí –susurre.
-Cuando lo encuentre avíseme que quiero darle una paliza.
Asentí sin darle importancia y comencé a caminar.
-¿Quiere mi teléfono? –pregunto el muchacho.
-No gracias –respondí y seguí el rastro de Edward.
.
.
.
Nota de autora: Para los que consultaron por las actualizaciones. Serán dos veces a la semana.Este Fiction contiene seis capítulos y un epílogo.
Saludos, -AdmiRo
