Capítulo 4
Bella POV
-Tendríamos que comer algo –susurre, mi estomago rugía.
-Pararemos aquí –exclamo él estacionándose en un bar/motel llamado "Gran toro".
-¿Castroville? –pregunte mirando el cartel de bienvenida –Nunca lo había oído –comente bajándome del coche.
-Pediremos algo para comer y seguiremos –explico.
-Está bien –dije ingresando al bar.
-¿Qué vas a ordenar? –pregunto mirándome.
-Quiero una hamburguesa con queso, papas fritas y una gaseosa de cola –exclame.
-Lo mismo –comento él –Pero quiero una cerveza en cambio del refresco de cola –susurro luego y la mesera asintió.
Trajeron la comida y comimos en silencio, no sabía que mas decirle, su vida era terrible, peor que la mía. Me había mentido, pero supongo que necesitaba hacerlo, enfrentarme y decirme "Hola soy un delincuente que escapo de la cárcel y busco vengarme del asesino de mi hija" no hubiera sido la mejor presentación del mundo, probablemente le hubiera echado gas pimienta en los ojos.
Me daba lástima, su esposa había muerto, su hija había sido asesinada y ahora su nieta corría peligro. Escapar de la cárcel y arriesgarse a que le den condena perpetua por hacerlo es un riesgo que quiso tomar por la vida de su nieta.
Realmente un acto de amor puro.
-¿En qué piensas? –pregunto mirándome.
-Hum… Nada –susurre.
-Lamento haberte mentido –exclamo él tomándome la mano.
-Está bien, lo entiendo, no podías decirme la verdad porque habría llamado a la policía…
-¿Y porque no lo haces ahora?
-Porque creo que es un acto maravilloso que quieras salvar a tu nieta de esos locos satánicos –explique.
-Eres muy dulce –comento él mirándome fijamente.
Me sonroje y sonreí con vergüenza.
Después de la comida decidimos dormir un poco, saldríamos a las 6 de la mañana, solo podríamos dormir un par de horas.
Pero lo necesitaba, estaba exhausta y necesitaba despejar mi mente.
Esta vez pudimos rentar dos habitaciones contiguas.
Ingrese a la habitación y me di una ducha. Me quede en toalla, me observe al espejo y me di cuenta de las ganas que tenia de besar a Edward. Quería darle cariño, ese cariño que tanto necesitaba.
Salí de la habitación en toalla y golpee su puerta.
-Isabella ¿paso algo? –pregunto al verme.
-No, solo quería verte –susurre algo nerviosa, ¿debía besarlo o arruinaría todo?
-¿Estas desnuda? –pregunto atónito observándome con sus grandes ojos.
-Si –respondí sonrojada.
-¿Por qué has venido? –volvió a preguntar y lo bese.
El me empujo con suavidad y se quedo petrificado.
-Lo siento mucho –exclame y corrí a la habitación.
¡Qué vergüenza! pensé sentándome en la cama.
Soy una idiota, una verdadera idiota, arruine todo.
Me vestí y descanse en la cama, prendí el televisor para despejarme antes de dormir y sentí un golpe proveniente de la habitación de Edward.
Apoye mi rostro contra la pared y me concentre para escuchar.
Sentí un disparo, salí disparada literal, revise mi bolso y tome la glock. Corrí hacia la habitación de Edward, estaba en el suelo, un policía intentaba reducirlo.
-¡Aléjese! –grite apuntándole.
-Isabella –susurro Edward mirándome.
-¡Déjelo! –grite nuevamente y el oficial se alejo.
-¿Usted es Isabella Swan? –pregunto.
Quede atónita, ¿Cómo sabia mi nombre completo? ¿Estaban buscándome por ser cómplice de Edward en su escape? ¡Mierda!
-¿No era rehén? –pregunto atónito el policía y Edward lo volteo de un golpe.
-¡Vamos! ¡Corre! –grito Edward tomando con una mano su bolos y la otra mi mano.
-Tengo el bolso en la habitación –grite.
-¡Déjalo! –exclamo y llegaron dos patrulleros mas.
-¡Joder! –grite cuando Edward me lanzo al suelo porque abrían fuego contra nosotros.
-Hay un rehén, no disparen – grito la voz de un oficial que parecía ser el jefe.
Nos arrastramos hasta un tapial y espere a que Edward tuviera algún plan para escapar.
El oficial que estaba dentro de la habitación salió corriendo y comenzó a gritar mi nombre.
-Ese hijo de puta va a decir que estas de mi lado –exclamo Edward y me quito el arma.
Se levanto y le apunto al oficial, dándole un disparo en la cabeza.
-Abran fuego –grito el oficial a cargo.
-¡Edward! –grite tomándolo de la mano para que se escondiera.
Saco la misma arma que había utilizado con el policía rubio y estirado, la cargo con un par de balas extrañas y disparo hacia los móviles policiales que explotaron.
-Corre –exclamo corriendo hacia el coche mientras los policías caían al suelo por la explosión.
Corrí lo mas rápido que pude, llegue al coche y vi que Edward había tropezado.
-¡Edward! ¡Cuidado! –grite viendo cuando un oficial se acercaba a él con intenciones de matarlo.
Tenía el arma en la mano derecha, la levante, apunte al oficial y le dispare en el abdomen.
Edward se levanto y corrió hacia mí.
-¡Vamos! ¡Yo conduzco! –grito al llegar al coche.
Asentí y me subí del lado del acompañante.
-¡Joder!
-¡Arranca! –grite cuando note que los oficiales abrían fuego hacia nosotros.
Arranco a toda velocidad, pero algunos disparos impactaron en el vidrio trasero que se rompió por completo.
-¡Hijos de puta! –grito Edward acelerando y nos alejamos.
No podían seguirnos porque sus coches estaban destruidos.
Luego de un par de minutos en silencio, emití la primera palabra.
-Perdón.
-Perdóname tu a mí, te he metido en esto, casi te matan por mi culpa –exclamo él preocupado.
-Perdón por besarte –susurre avergonzada.
-No pidas perdón, yo debería pedirte perdón.
-¿Por qué?
-Porque deseaba besarte, pero creí que te pondría en peligro, y lo hice igualmente, casi te matan a tiros recién –exclamo furioso.
-Estoy bien, mírame, estoy bien –susurre tomándole el rostro.
Me miro fijamente, freno el coche en plena ruta y me beso.
Sus labios eran tibios y suaves.
Cerré mis ojos y disfrute de su cálido beso.
Se alejo de mi, abrí los ojos y lo observe, estaba pasmado.
-¿Te arrepientes? –pregunte.
-No –respondió de forma rápida y sincera.
-Se sintió bien –respondí y me acerque a su rostro.
-Si –susurro tragando saliva.
-Quiero hacerlo –exclame besando su cuello.
-¿Hacerlo? –pregunto.
-Sexo –susurre en su oído.
Respiró profundamente y me beso, esta vez metió su lengua en mi boca.
Me senté sobre él y bese sus labios una y otra vez.
Excitada y desenfrenada le quite la chaqueta, luego la blusa y desabroche sus jeans.
El me tomo de la cintura, me quito la blusa blanca, desabrocho mi brasier y beso mis pechos con suavidad.
-Edward –jadee deseándolo dentro de mí.
Me tomo del trasero, abrió la puerta del coche y me saco. Me puso sobre el capot, me quito las botas, luego el short y comenzó a besar mis pies, luego mis piernas hasta llegar a mi ingle.
-Oh Edward –susurre en forma de gemido.
-Eres hermosa –exclamo tocándome.
Se bajo los jeans junto a la ropa interior y quedo descubierto totalmente.
Me tomo de la cintura y me beso con furia.
Lo tome de la espalda, clave mis uñas y los rasguñe con fuerza, lo deseaba tanto…
-Te deseo –jadee en su oído.
Me quito las bragas blancas que llevaba puestas, me abrió de piernas y dirigió su polla hacia mi coño húmedo y desesperado por sentirlo.
-Ahhhhh –gemí cuando se metió dentro de mí, me empujo una y otra vez hasta que ingreso por completo.
¡Era enorme! Deliraba de placer. Sentía que mi corazón iba a explotar…
-Oh Edward –grite mientras me follaba con fuerza.
-Niña traviesa –susurro en mi oído penetrándome una y otra vez.
-Ahhhh Ahhhh Ahhhh –gemí sintiendo su gran polla llegar al fondo de mi coño.
-¿Te gusta? –pregunto mirándome fijamente.
-Ohhhh si, si, no te detengas –gemí desesperada.
Se detuvo.
-No, no te detengas –susurre tomándolo del cuello.
-Date la vuelta –me ordeno.
Me di la vuelta, me abrió de piernas y coloco su polla en mi coño nuevamente, volvió a penetrarme y comenzó a follarme de esa forma por un rato.
-Ahhhhh Edward, eres el mejor –grite deseando que nunca acabara.
Siguió empujándome contra el capot del auto, esperaba que no pasara ningún coche, imagino a un par de camionero mirándonos y me daba asco. Me verían completamente desnuda teniendo sexo en plena carretera. ¡Qué zorra!
-Estoy a punto –susurro en mi oído.
-Ohhh si, si –gemí deseando su semen dentro de mi cuerpo.
Acabo dentro de mí y luego se alejo para respirar.
-Oh dios mío, ha sido el mejor sexo –exclame respirando agitada.
Edward levanto sus jeans y guardo su enorme polla.
-Ven cariño –susurro tomándome en brazos.
Sonreí por su ternura, comenzaba a vestirme.
-Ponte mi chaqueta si tienes algo de frio –susurro dándomela.
-Había notado que tenía la espalda tatuada, cosa que antes no había visto. Tenía el tatuaje de dos alas de un ángel.
-Tu tatuaje es precioso –susurre acariciándolo.
-Gracias –respondió él sonrojado –Eres hermosa, todavía no comprendo cómo estabas con ese idiota de Emmett que fue capaz de engañarte –exclamo luego.
-Tampoco lo comprendo –admití con vergüenza.
-Eres demasiado para cualquiera –confeso y me beso.
-Me gusta el sabor de tus labios –dije tomándolo del cabello para besarlo apasionadamente.
-Eres tan sexy –susurro en mi oído y apretó mi trasero.
-Oh Edward quisiera ser tuya por siempre –exclame y note cierta tristeza en su rostro.
-Deberíamos seguir, es peligroso quedarnos aquí –susurro como si no hubiera escuchado lo que dije.
-Claro –respondí algo avergonzada, parecía una tonta adolescente enamoradiza de un adulto que no deseaba ser acosado por una niña.
Me senté en la parte trasera y me quede dormida.
Sentí el sol en mi rostro, abrí los ojos y era de día, el coche estaba parado, estábamos en una especie de taller mecánico.
-¿Edward? –pregunte bajándome del coche.
Camine hacia el taller y note que estaba hablando con un hombre de cabello castaño, ojos grises y algo desgarbado. La expresión de este hombre era de pánico, estaba petrificado, tenía miedo.
¿Por qué tenía miedo? ¿Este era el asesino de Alice? ¿Sabía que Edward iba a matarlo?
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Edward POV
-Necesito tu ayuda –exclame mirando a Jasper.
-¿Quién es ella? –señalo Jasper a Bella.
-Es una amiga –respondí.
-¿De dónde la sacaste?
-La conocí, esta ayudándome –afirme.
-Es peligroso, no la metas en esto, van a matarla –exclamo Jasper con razón.
-Hola –susurro Bella acercándose con algo de miedo.
-Bella, él es mi viejo amigo Jasper –dije presentándolos.
-Hola Jasper –respondió ella estirando su mano.
Jasper la estrecho y luego susurro:
-Si la llevas, la mataran, lo sabes.
-Quiero que te quedes aquí con Jasper –le dije a Bella.
-¿Por qué?! –grito ella sin comprender que quería protegerla, me importaba.
-No quiero que te hagan daño –explique.
-¿Iras solo? ¡Podrían matarte! Quiero ayudarte, ser tu apoyo –exclamo ella tomándome del brazo -¡Por favor Edward! –exclamo luego.
-No puedo Bella, no puedo dejar que te hagan daño –dije mirándola a los ojos.
-Iré y no podrás impedirlo –exclamo ella sin más vueltas.
-¡Maldición! –grite empujando una lata de gasolina –Ve dentro del coche –ordene mirándola.
Ella me hizo caso y se despidió de Jasper.
-La mataran –exclamo él.
-Necesito que me hagas un favor…
-Lo que sea hermano –respondió.
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Me subí al coche y conduje hasta llegar a una pequeña "iglesia".
-Quédate en el auto –dije tomando la escopeta.
-No, iré contigo –susurro ella.
-¡Quédate! –grite –Si no salgo en diez minutos, arranca y vete de aquí –dije antes de besarla.
Camine hasta la iglesia, abrí la puerta de una patada y camine hacia el altar.
-¡Quiero a mi nieta! –grite apuntándole al predicador, Charlie.
-Miren bien, ha llegado el padre de Alice para hacer justicia –susurro Charlie de forma burlona.
Le apunte con el arma y le di la última advertencia, sentí unos pasos detrás de mí, era Bella con un arma en manos.
Intentaba ayudarme, pero no deseaba que estuviera allí, temía por su vida.
Un llanto llamo mi atención, era Nessie, estaba en brazos de una de las seguidoras, su nombre era Jane, se había hecho pasar por amiga de Alice mucho tiempo para luego sacrificarla como a un cerdo en matadero.
-¡Dámela! –grite apuntándole a la joven con odio.
-No –respondió y todos los que estaban en la "iglesia" sacaron un arma y nos apuntaron.
-Bajen sus armas, ambos –susurro Charlie.
-Hijo de puta –exclamo Bella escupiéndole el rostro.
-Mataste a mi hija, pero no dejare que mates a mi nieta, maldito enfermo –exclame furioso.
-Tu hija te odiaba, siempre le dijo a todos que estabas muerto… Debía odiarte demasiado ¿verdad? –pregunto Charlie y me apunto en la cabeza con un arma.
-Maldito –susurro Bella.
-Agarren a la chica –exclamo Charlie y un par de hombres sostuvieron a Bella.
-¡No! ¡Suéltenla! –exclamé furioso.
Charlie apretó el gatillo y me disparo al costado de la cabeza.
