¡Buenas! Aquí les traigo este también, esperando que sirva como alguna especia de regalo para estas fiestas XDDDDDD

Es solo un lemon sin mucha lógica, pero intentando hacerlo distinto y divertido, espero que les guste.

Dedicado a:

manzanaverdeypeluda: porque me regalas bellos reviews que me hacen feliz y mencionaste el lugar.

ShioriOrihara: Porque también mencionaste el lugar y también me regalas bellas palabras que me alegran muchísimo

SkyMin9: Porque me diste la esplendorosa idea y espero que lo leas y te guste.

Charlie Saint Troll: Porque eres especial, primera persona que veo que sigue mis historias, siempre presente y te tengo esperando muchísimo con algo que quiero regalarte, la verdad han salido mas o menos 3 one shots, comienzo haciendo una cosa y termino en otra, pero lo prometido es deuda y de verdad que estoy trabajando en eso.


-Sargento….¿Se..se siente….bien? ¡Ah! -

-S..solo…sigue… ¡Ugh!…mocoso estúpido…-

-¿Duele?…-

-Tsk….¡Agh!-


¿Dónde quedó ese chiquillo virginal, inocentón, torpe y hasta tímido en la cama que antes era su amante? ¿Desde cuándo ese mocoso se convirtió en una bestia insaciable, lasciva y dominante?

¿Acaso extrañaba de alguna manera esa antigua faceta de su pareja?

Por supuesto que no.

El placer de ser dominado. De cederlo todo y sentirse devorado por completo por esa bestia era sin duda el gozo más grande que ha conocido en su vida. Aunque claro está, jamás lo diría.

Y es que aun no lograba entender cómo diablos había terminado en la situación en que estaba, ni mucho menos comprendía de dónde salió ese gusto en el menor de tener sexo en lugares y momentos donde a nadie en su sano juicio se le ocurriría. Lo peor de todo es que sea lo que sea, debe ser contagioso, porque aunque nunca lo aceptaría abiertamente, también disfrutaba de esos encuentros fuera de su ya no tan santa cama.

En fin….

Levi es un hombre honesto,

Fuerte,

Coherente,

Fiel,

Por sobre todo y aunque no tan obvio, es sumamente agradecido.

Agradecía a quien sea que haya decidido que las noches sean oscuras y que la gente no vea bien en ellas.

También agradecía como nunca el diseño de las mesas del comedor del cuartel, tan grandes y convenientes.

Agradecía la fuente de iluminación en el lugar, tan solo un par de velas con las que apenas se puede ver el plato de comida.

Y por último pero no menos importante, que todos los mocosos y la gran mayoría de los miembros de la legión no estaban en el castillo. Todo esto lograba hacer de su situación, algo un poco más "pasable".

"Maldita bestia insaciable…" una pervertida lamida en su mejilla dejó su mente en blanco. Fijó su vista al frente y sintió un escalofrío recorrerle la espalda cuando vio a Erwin cruzar sus piernas frente a él. Se sentía como un completo pervertido degenerado al saberse excitado en semejante situación. Rasguñó el suelo, apretó los dientes y se retorció cuanto pudo por décimo quinta vez cuando sintió el miembro de Eren tocar su punto y presionar por unos instantes.

Si, los amantes más candentes la humanidad lo estaban haciendo justo debajo de la mesa donde en ese momento cenaban los altos mandos de la Legión de Reconocimiento. Eren se sentía en el paraíso más bello de la humanidad, con el lívido a mil al saberse casi descubierto, estaba haciendo cochinadas frente a la gente y al mismo tiempo sin ser visto, era simplemente el cielo. Mientras que Levi… el sargento pensó que sufriría un infarto cuando les escuchó llegar al comedor, interrumpiendo una húmeda sesión de besos sobre la mesa. Por un momento pensó que tendría un derrame cerebral del susto cuando sintió su boca sellada por las manos de Eren y su miembro penetrar en él de forma pausada, para evitar hacer ruidos.

Quiso patearlo lejos por su atrevimiento, pero para qué negarlo, comenzó a disfrutar también de semejante acto tan indecoroso, sucio y a la vez sumamente excitante. La vida es una sola ¿No?

Al menos el chico se tomaba la delicadeza de embestir a un ritmo suave, para evitar ruidos indecentes que les delaten al instante, por su parte Levi casi se desgarra el labio inferior en un intento de mitigar el enorme placer que Eren le proporcionaba, pero el problema grande no eran precisamente los sonidos.

-Mi escritorio...saldrá caro.- Murmuró abatido el comandante, leyendo una cotización para reparar el mueble.

-A saber qué cochinadas hacías sobre la pobre mesa.- Bromeó Hanji acusando a su superior con la mirada y llevándose una pieza de pollo a la boca.

-Snif…..-

-¿Qu…é ssshucede Mike? - Preguntó la chiflada de lentes devorando sin delicadeza un muslo de pollo.

-Hay un aroma…..-Se sonrojó de solo pensarlo.- Similar al de los humanos cuando se aparean. Y dos machos. - Olfateó un poco más en el aire extrañado, el fuerte olor de la comida le impedía identificar a los culpables.

-¿Qué?! ¡Por las Santas Murallas, Mike!…..Estamos en la mesa.-A Erwin le faltó poco para escupir todo lo que traía en la boca, aunque por dentro se moría por saber si era cierto y quiénes eran, debía mantener una imagen decente.

-Eso sí que está extraño, seguro que puedes decir quienes son - Canturreó Hanji con una sonrisa siniestra, pero una mirada de Erwin bastó para mantener a Mike tranquilo y callado.

Por otro lado, o más bien, debajo de la mesa, los ojos de Levi quisieron saltar sobre la mesa y atragantar a Mike para callarlo de ser posible, pero sintió el agarre del menor en su cadera afianzarse hasta casi hacerle daño. Una clara señal de que no pensaba detenerse ni darle oportunidad de escapar. La posición en la que estaban era para él incómoda, no le permitía ver la cara de Eren y estar de rodillas, apoyándose en sus codos y el trasero al aire se le hacía sumamente bochornoso, aunque toda la verg üenza se encarga Eren de quemarla con sus caricias en todo su cuerpo.

Eren estaba de maravilla, con una vista privilegiada de su miembro entrando y saliendo del pequeño cuerpo de su amante, sin contar que tenía acceso a todas aquellas partes que tanto le gustaba acariciar/apretar/morder, como su cuello, caderas, pezones, abdomen y espalda. Su camisa estaba a medio quitar, resbalando por uno de sus hombros y sus pantalones descansaban a la altura de sus rodillas, en el suelo. El sargento aun conservaba sus botas y las correas del equipo estaban desparramadas y enredadas en sus antebrazos, impidiendo parcialmente su movilidad.

EL cuerpo del más pequeño se mecía suavemente al ritmo de las estocadas, Levi aspiraba grandes bocanadas de aire cuando el miembro de Eren salía de su interior para soltarlo casi de golpe cuando entraba con energía. Así mantuvo un ritmo regular por un tiempo que se le hacía una tortura.

Eren aceleró un poquito su ritmo motivado por esa vista tan estimulante, pero siempre cuidando de no hacer ruido, al igual que Levi mantenía su boca sellada, aunque se sintiera morir del placer. Sintió un escalofrío en el cuerpo de Levi y lo vio retorcer su espalda como reclamo, pero una mordida en su nuca bastó para tranquilizarlo.

"Es tan mío…tan estrecho….tan lindo."

Levi sentía que explotaría en cualquier momento sintiendo el cálido aliento de Eren en su nuca y sus deliciosas embestidas. Las manos del castaño viajaron a sus pezones, que ya estaban sensibles, para apretarlos con brusquedad, provocando un sonoro suspiro que coincidió con el sonido de una taza en la mesa.

Luego pudieron ver cómo Mike se alejaba del comedor apresuradamente, alegando que terminó de cenar y tenía asuntos pendientes, una excusa barata, claro está. La verdad es que los tórtolos debajo de la mesa tenían que ver. Pero sean cuales sean sus razones, para ese par de pervertidos debajo de la mesa la ausencia de ese rubio era simplemente una bendición y un problema menos. Por lo que relajándose un poco, Eren besó el hombro izquierdo de su superior para luego pasar su lengua subiendo por su cuello hasta llegar a la oreja, donde mordió suavemente el lóbulo. Todo esto, sin detener en ningún momento sus embestidas, ni las caricias por todo su pecho y abdomen.

"Clank"

La cuchara de té de Hanji. La maldita endemoniada y cochina cuchara de té de Hanji se cayó al suelo. Y no en un sitio cualquiera, claro que no, fue a parar justo frente a la cara de Levi.

Para evitar cualquier desastre, dígase mordidas innecesarias a chicas desquiciadas con lentes, Eren se atrevió a fijar la cabeza del sargento en su sitio, apretando su nuca contra el suelo con su mano y continuando su ritmo pausado. Cerró sus ojos al sentir el interior de Levi apretarse con fuerza.

-Diablos… Erwin pásamela ¿Si? - Preguntó la mujer inclinándose hacia el aludido, invadiendo su espacio personal, en un intento algo patético de seducción fingida.

-Hanji, si quieres usa la mía, esa se cayó y ya está sucia.- Contestó el comandante, más que nada por no agacharse.

-¡Baaahh! ¡No me digas que la enfermedad de Levi se pega! Pues la busco yo.-

Levi estaba que no se la creía, en gran parte por el insulto ¿Enfermedad? Él no tenía la culpa de que ella sea una cerda, por otro lado, la maldita y cochina mano de la loca desquiciada estaba a centímetros de su rostro en busca de la puta cuchara. Pero no solo eso, el puto de Eren, en vez de quedarse quieto, comenzó a masturbarlo con firmeza, coordinando sus cortas estocadas con el ritmo de su mano.

Aguantó la respiración cuando la mano femenina se acercó a tientas a su rostro, deseando que acertara de una vez y se alejara con su maldita cuchara, pero parece que María deseaba desquitarse con él por ser derribada, porque Hanji después de tener el mugriento utensilio en la mano, en vez de hacer un movimiento limpio y alejarse rápidamente, se acercó un poco a su rostro y rozó uno de sus mechones de cabello.

-¡Ahh! - Exclamó Hanji retirando su mano de debajo de la mesa.

-¿Qué sucede? - Bufó exasperado Erwin preparándose para retirarse.

Levi cerró sus ojos, tensó su cuerpo aprisionando deliciosamente el miembro de Eren sin proponérselo y comenzó a mover sus caderas para intensificar el placer de ambos, estaba a punto de llegar. Si los iban a descubrir, pues que sea gozando.

-¡Hay una cucaracha debajo de la mesa! -Murmuró la castaña poniéndose de pie también, puede que no fuera una fanática de la limpieza pero les tenía miedo.

-Eso es imposible, al menos mientras Levi esté aquí.

Eren aceleró sus movimientos, se recostó sobre Levi y sosteniendo con una mano su mentón le besó, introduciendo su lengua lo más profundo que pudo. Ahora los movimientos de su mano, caderas y lengua estaban coordinados para brindarle el máximo placer al sargento, quien cerró los ojos con fuerza preso de la lujuria

-A propósito, ¿Dónde está? No lo vi hoy en toda la noche. - La voz de la chica se escuchaba a lo lejos en el comedor, casi desvaneciéndose.

Justo en ese momento el sargento se sentía llegar a la iluminación del desinfectante, con el orgasmo más intenso en… pues desde el incidente del escritorio, la verdad cada vez son mejores. Se dejó caer al suelo relajando su cuerpo junto al de Eren, totalmente sin fuerzas. Aliviado y sintiendo los tiernos besos del menor repartirse por toda su espalda. Podía sentir el semen del castaño salir y chorrearse por sus muslos pero eso poco o nada le importaba cuando ni la vista podía enfocar bien.

Eren enternecido por la imagen y para evitar volverse a excitar, le dio vuelta…oh que error.

Su cuerpo completo cubierto en sudor, el uniforme desagrreglado y pegado a su pecho y piernas, el pantalón abierto y las correas atando sus manos. Su rostro era una verdadera obra de arte: tenía los ojos desorientados, entreabiertos y llorosos, con marcas de lágrimas surcando sus mejillas rosadas, su boca estaba entreabierta, tratando de regular su respiración agitada. El saberse el único en presenciar semejante faceta del mayor le hizo sentirse dichoso y feliz de ser su pareja y poder satisfacerlo hasta tal punto.

Lo besó mientras desataba sus manos, de manera tierna y casta para no robarle el poco aire que tenía, pero lo suficientemente húmedo para hacerle saber sus sentimientos.


-¡Pero Eren! ¿Qué te paso!?- Gritó alarmada Mikasa cuando notó un número nada lindo de dientes faltantes en la boca del menor. Además de unos cuantos moretones en el rostro también.

-Descuida…ya crecerán….- Contestó Eren sin darle mucha importancia, valió la pena después de todo.

Por supuesto que le partieron la cara de la forma más limpia y elegante posible.

Por atarlo, por arrastrarlo al sucio suelo debajo de la mesa del comedor, por la penetración sorpresiva y sin lubricación, por el estrés del momento, por morder su nuca, por empujar su cara al suelo y por hacerlo sentir tan malditamente bien. Por todo eso el sargento necesitaba desquitarse, y qué mejor manera que la "disciplina".


Bien, eso es todo por hoy, espero que les guste y que me lo hagan saber. También que soy lenta pero siempre dispuesta a aceptar peticiones y/o sugerencias en los fics, especialmente en este que no tiene una trama elaborada ni nada, si sueñas con un lugar completamente loco para que ellos follen como animales, lo hacen saber XDDDDD

Próximo capítulo:

Laboratorio de Hanji.

¿Los descubrirán o no? ¿Mike ya lo sabe?...