Capitulo primero
Un nuevo Dios
Ambos miraron al castaño quien asombrado veía por primera vez el templo de Ares, en Grecia. Seiya sentía una pasión vivaz por esa tierra, sin pensarlo subió corriendo, con una energía extraña todos los peldaños del Areópago.
Vamos, hermanos – animo a los otros – Este es el templo del dios de la guerra, del mismo que por poco, según la mitología casi acaba con la diosa de la sabiduría – sus ojos brillaron al ver la magnánimo estatua hecha de mármol blanco. Su porte, su orgullo representado en una simple estatua.
Seiya, no toques nada – regaño un chico de cabello negro y ojos verdes – no permitiré que destruyas un patrimonio de la humanidad –
Ahhh ¿Por qué de todos mis hermanos fuiste quien me acompaño primero? – se quejo haciendo un berrinche por demás infantil.
No notaban que eran observados por unos ojos llenos de diversión.
Así que el niño ha venido por su propio pie… - sonrió divertido –mi querido hermano, y pronto mi padre podrán volver a este mundo –
Ese hombre de cabello enrojecido, sostenía entre sus manos, lo que parecía ser dos urnas, una con el sello de Zeus, y la otra con el nombre de Athena. De ambas emanaba un cosmos frio, hiriente y muy hostil.
Las risas de Seiya y se su hermano mayor, pronto se vieron rotas cuando el hombre salió a hacerles frente, les miro y sonrió. El moreno mayor noto que estaban lejos de los demás turistas.
Lamento si cometimos un error, nos iremos ahora mismo – tomo al menor de los hombros saliendo ambos – Seiya, te dije que no debías tocar nada –
¡Pero, no lo hice! – se defendió
Por fin…. Recuperaran su identidad…. – el griego soltó ambas urnas, rompiendo los sellos al estas sentir la fuerza vital de los hermanos – despojados de los más valioso… la libertad y el poder- dos auras oscuras salieron de las mismas rodeando a los chicos
El mayor tomo a su hermano emprendiendo una huida por las ruinas de aquel templo, corrió por varios metros, o quizás fueron kilómetros, no tenía idea. Tomo un poco de aire, ambos debían recuperar el aliento, todo había sido tan precipitado, ¿Qué había pasado? ¿Quién era ese tipo? Miles eran las incógnitas girando en su mente.
Mis señores - de la nada apareció una joven de cabello claro, era como el mismo color de la miel - su trono está listo…. -
Les señalo un lugar con tres tronos, dos de la misma altura se erguían juntos representados por una máscara de horror y la otra con pesar, como si fueron dos rostros de la misma moneda. La mujer dejo, al de pelo largo junto a esos tronos, y al menor lo escolto a otro, situado en un montículo de cráneos humanos, como altar los huesos de los que supo alguna vez enfrentaron a dicho monarca. Miro con autentico miedo a su hermano, pero ya no estaba, en su lugar aquella bruma azulina que minutos antes los persiguió, estaba en el cuerpo de su hermano.
Yo te proclamo en el icor de Athena - un chorro de sangre, aun tibia cayó sobre Seiya haciéndolo gritar, a su alrededor habían decenas o tal vez cientos de hombres, mujeres y niños cubiertos por capuchas, entonando alabanzas a la guerra, al pánico y al horror. – ¡tú fuerza será otorgada de nuevo! ¡desde las profundidades del Tártaro, recuerda oh señor quien ha usurpado tu poder, quien te encerró ahí! –
El joven nipón parecía estar en un trance, no entendía nada, no hasta que al intentar huir se topó con una enorme pileta, ahí miro su reflejo, el de un hombre de largos cabellos grises como la niebla, ojos del color de la sangre y una sola intención
Athena…. Por haberme despojado de mi trono, mi poder y mi libertad…. Tú oh dulce skyla bélica – dio un par de pasos, saboreando con la punta de la lengua aquel sabor a oxido de la sangre. – acabare con aquellos que amas…. Aquellos que han jurado proteger a la tierra…. Los caballeros de Athena.
El cielo entero resonó, el mismo Zeus desataba su furia contra el que él creía, era el más detestable de todo el olimpo. Ahora en su nuevo cuerpo, no le temía a nada. Notaba que ahora no solo podría tomar la tierra, sino también, el olimpo.
Santuario de Athena.
El guardián de la onceaba casa, fijo su mirada hacia la colina del areópago. Una nube negra, descargaba su tormenta sobre dicho lugar.
¿Qué… qué es este absurdo cosmos que siento? Se trata de un cosmos tan grande, es casi como sentir el poder de Athena… - negó un momento volviendo a entornar los ojos a ese punto - ¡jamás había sentido algo igual! Está lleno de maldad… - el sonido de unos pasos le hizo guardar postura y esconderse tras una columna.
Miro tranquilo que se trataba de una doncella del santuario, noto que la joven guardaba algunas lágrimas en la cordillera de sus mejillas, estaba por salir a saludarla cuando noto que alguien más le cortaba el paso.
Vaya… ¿tanto te gusto que has venido por otra ronda? - Camus apretó los puños al reconocer al dueño de esa asquerosa voz
se lo ruego…. Ya no hay nada que pueda tomar de mí - el ruego de la chica estaba lleno de candor y miedo.
Estúpida mujer, hay tanto de ti para tomar…. Por ejemplo, esa sortija que llevas en el dedo…. - en un rápido movimiento la sometió bajo su cuerpo llevando su mano a la boca para morder su dedo.
La chica soltó un grito de dolor, pero era incapaz de defenderse, él la superba por mucho, en fuerza, altura y agilidad. Sus ojos celestes irradiaban gozo al sentir como la tierna carne de la joven comenzaba a desprenderse.
Eso es…. - mascullo aun con su carne en los labios, sintiendo el sabor de su sangre - grita para mí, pornia. Adoro cuando gimes de dolor cuando sientes desmayarte de la agonía –
¡POLVO DE DIAMANTE! –
Una ráfaga helada lo hizo soltar a la chica, quien veía aterrada su dedo a casi el punto del desmembramiento. Camus, camino con porte elegante mirando al infame, autonombrado esbirro de Ares. El índice del príncipe francés señalo al moreno.
Mi honor me impide acabar con una basura como tú…. Que un caballero dorado ataque a un ser tan despreciable como tú, es tan absurdo como mandar a un león a acabar con una hormiga - explico serio aun apuntando
Ateniense…. ¿tan poco vale tu honor que proteges a una pornia? – señalo a la rubia
¿Acaso fue él….? – el acuario se giró a verla, aun sollozando y avergonzada. Respondiendo su interrogación al bajar la mirada llena de vergüenza.
oh… no me digas que esta zorra calienta kokoras, es quien te gusta…. - se burló divertido lamento haberme comido esa dulce cereza, antes que tú –
El de acuario no respondió, solo aguardo en silencio, dándole la espalda a Milo, yendo donde la joven para cargarla. Esta suplico perdón en su lengua, provocando que el joven de ojos claros soltara una lagrima y la sostuviera contra su pecho
No me pidas perdón…. - acaricio su rostro - no tengo de que perdonarte –
Oh pero, que dulce…. Es extraño que la ames cuando ya fue mía - la socarrona sonrisa de Milo le hizo sentir arcadas
Lo que uno toma sin permiso o forzando a otra persona, no es considerado como propio. – fue la respuesta de Camus
El griego apretó los puños e invoco un cosmos hostil y lleno de maldad. El francés por su parte bajo a la chica y la mantuvo a salvo. Del suelo comenzaron a emerger ciento de escombros, de picos afilados que colisionaban doquiera que el de acuario saltaba.
El santuario es la tierra que estamos comprometidos a proteger - Camus se quitó la capa que cubría su cuerpo, aun en ropa de entrenamiento y no vistiendo su ropaje dorado.
Kyrio Camus, es mejor que me deje y huya de aquí - rogo la rubia cubriendo su mano, aun sangrante con su vestido
mi deber es proteger el santuario y sus habitantes, - le debido una sonrisa - y te protegeré, Lena –
que romántico…. Romeo y pornieta… - se burló divertido el griego - te diré, Camus que es sabido que un caballero dorado es la elite entre las guardias de los dioses, sin embargo… un Berseker - la bruma se disipo dejando ver al griego con armadura negra y roja, oscura y manando un cosmos lleno de crueldad. – mi nombre es Milo, Berseker de Friné…. Amo y señor de la tortura –
Friné…. - recordó ese nombre, el dios menor de la orden de Ares, hijo de Bia, la violencia y del pánico, Phobos. Trago saliva, no estaba peleando contra un simple Berseker, un dios….
Tu sangre se helo…. Que divertido…. - desapareció para salir detrás de Camus y tomarlo por el cuello, la fascinación de ese dios, no era otra más que torturar a sus víctimas de esa forma.
Logro someter al de la onceava casa con una mano, mientras extendía la otra a la chica, para darle el golpe final.
Primero… te sacare los ojos por estar poniéndolos, en algo que es mío…. – Camus entendió que eso era para él, pero no fue así, el rayo de la mano del heleno fue directo al ojo izquierdo de la joven, destrozándolo apenas entrar causando un dolor agudo, insoportable.
La crueldad de Friné no tenía límites, ni miramientos. Los ojos del francés ardieron de dolor y furia, ante los mismos el recuerdo de cada día junto a la joven, su candidez y bondad se reflejaron. Cuando se acercó a ella, aun sosteniendo al acuariano, del cuello con su cosmos. Friné sonrió dispuesto a acabarla lentamente.
Abre bien los ojos, Camus de acuario, pues veras a tu pornia en plena agonía - levanto su cadena de espinas contra la chica.
¡ARDE COSMOS!- giro para ver al francés quien, ahora le miraba con una furia iracunda. - ¡ESPADAS DE HIELO! - Sus manos invocaron una técnica prohibida por la diosa, sin embargo debido a que se encontraba contra un Berseker, líder del batallón de la agonía de Ares, no podía dudar.
Tal como lo dijo, esa técnica hacia aparecer un torrente de filosas espadas de hielo, que cortaban la carne y huesos de sus adversarios. Milo era increíblemente ágil y rápido, aun así dos de las letales espadas le alcanzaron, rasguñando su mejilla y cortando un mechón de cabello.
¡¿Eso es todo?! - se burló. Asestando una cruel patada en la zona hepática del santo de Athena, cortándole el aire, dejándolo en el suelo sin poder incorporarse. - ¡TYSIA POU TIMOS! - invoco el "sacrificio de temor"
Camus resultaba muy lento para él, y se lo demostró al tomar a la chica nuevamente para encajar dos de sus dedos en el hueco de su clavícula.
Mira a tu "salvador" derrotado y de cara al piso…. - lamio su mejilla donde aun corría la sangre - si tanto la quieres ven por ella, o lo que dejare de ella –
No de….dejare que la mates…. – respondió intentando arrastrarse en el suelo. Todo su cuerpo estaba herido, el poder del ladrón Berseker era increíble.
¿Quién hablo de matarla? Me hecho adicto su dolor, su temor, y su sangre… sí la mato, termina mi juego y no podría divertirme –
Por favor…. Por favor kyrio Camus déjeme, huya de aquí - clamo la joven muy débil
Lena….- sus ojos descargaron el dolor y la impotencia que sentía ante tal acto.
Milo sonrió extasiado y pisoteo la cabeza del santo de acuario por un largo rato, deseaba destrozarla como a una fruta madura, deseaba ver el rojo de su sangre manchar sus botas y sobre todo, deseaba ver a la chica llorar por ver a su salvador morir frente a sus ojos.
¡ROZAN SHO RYU HA! - de ese golpe de cosmos el dios de la tortura no se pudo defender. - Camus…. Ponte de píe, y nunca bajes la guardia - la joven santo de libra llego tras sentir ese hostil cosmos
¿pero que tenemos aquí? La heredera del poder del anciano…. - sonrió de medio lado limpiando la tierra de su rostro
Te recuerdo muy bien, Friné… desde antes de que usurparas el cuerpo de quien por destino debía proteger la octava casa –
Eres lista, pero no tan lista…. - hizo un ademan de mano controlando a la rubia para detener a la china. - ella obedecerá ciegamente mis órdenes, así que si le pido destruirte lo hará sin pensarlo siquiera.
Melenare…. Te aprecio como a nadie, por la amistad entre nuestros padres pero….
Mátame….
¡¿Qué has dicho?! - sus ojos se abrieron de par en par, aun cuando portaba la máscara se podía ver su dolor
La única forma es matarme…. Por favor hazlo.
Estas loca…. – musito apenas - no hare tal cosa…. Yo no podría hacerlo –
¡¿Qué esperas?! ¡corta su cuello o muerde su carótida para destruirla! –
Friné esperaba con ansias que la rubia matara a la morena, pero en su lugar un dolor le traspaso, una espada de hielo, corto su cuerpo saliendo victoriosa por en medio de su torso. Cubierta de una sangre negra y hedionda. Miro al francés quien detrás de él, empuñaba dicha espada.
No vale tanto… ¿lo entiendes? - al decirlo varios chorros de sangre salieron de su boca
Vale mucho más que tú - le dijo frio, dando un giro a la espada, esperando desgarrar su cuerpo entero.
Milo cayó aún con vida, mirando a las mujeres con odio.
Mi madre y padre no dejaran esto así…. –
Tienes mucha razón - de la nada apareció un corcel negro, sus cabellos ondeaban, pareciendo humos en el viento, en él una joven de cabello castaño los miraba con odio.
Hedoné…. - murmuro el joven antes de desmayarse
Friné… eres un idiota, venir a este lugar y hacer un desastre por un culo mal hecho - negó molesta.
Justo en el momento que Daka llegaba junto a Saga
¡¿Hedoné?! - ambos la miraron sabiendo que eso solo era el comienzo de una cruenta guerra contra Ares, su ejército y ahora sabían…. Las erotes también.
La diosa se llevó al menor para volver a su reino en el areópago.
No hay duda…. - Dakarion los miro con determinación - Shunrei, Camus, Saga deberán ir a Lemuria, el rey Ixion les dará las 13 armas de los caballeros dorados, de otra forma estaremos vulnerables ante los Berseker.
Desde lo alto, Athena miraba todo, un dolor hondo se apodero de su corazón. ¿Qué había hecho? ¿Qué mundo era este en el que vivía ahora? ¿Esta pesadilla terminaría?
Miro entonces hacia la colina de la otra isla, donde el templo de su medio hermano se erguía. Las nubes formaron algo que le helo la sangre. El rostros de ares, en el cielo, con esos ojos inyectados de sangre, llenos de maldad y detrás….
Un Pegaso negro al cual las alas se le destrozaban para dejarlo en los huesos ante la risa del dios bélico.
Athena cayó de rodillas.
Esto… esto no puede estar pasando….- varias lagrimas cayeron de sus ojos mojando su mano y parte de la alfombra.
Oh mi pequeña Thena…. Esto ya paso - frente al espejo la diosa de la noche la aguardaba con una sonrisa de satisfacción.
Nyx…. Te exijo me digas que hiciste –
Lo que tu pediste….. Saga nunca atento contra ti, Seiya de Pegaso jamas fue algo tuyo, y ahora…. Con ese avatar, tan magnifico sin nadie que lo reclame, mi lindo Ares lo domara para traer paz a esta época donde los mortales no temen a sus dioses –
La función de un dios no es generar temor, es proteger de la vida de los humanos - espeto de mala gana
¿Lo es? Entonces…. - la cortina de abrió dejando ver la realidad. Hombres, mujeres y niños estaban colgados en la cordillera del santuario.
Ares…. Pagaras por esto - susurro dejando caer lagrimas
¿Ares? No mi pequeña, esto fue hecho por tu mano….
Οἷος δὲ βροτολοιγὸς Ἄρης πόλεμον δὲ μέτεισι,
τῷ δὲ Φόϐος φίλος υἱὸς ἅμα κρατερὸς καὶ ἀταρϐὴς
ἕσπετο, ὅς τ' ἐφόϐησε ταλάφρονά περ πολεμιστήν
Se ve así a Ares, plaga de los hombres, marchar al combate,
Seguido de Fobos, su hijo intrépido y fuerte,
Quien pone en fuga el belicoso más resistente.
Continuara
Gracias a los que siguen mi fic, no olviden dejar review por fa.
Glosario
Kyrio – señor
Pornia – puta
Skyla – prostituta
Friné es el dios de la tortura, hijo de Bia y Phobos, era el encargado de los castigos para los mortales cuando estos, no seguían las órdenes de los dioses.
Hedoné (en griego antiguo Ἡδονή) es un espíritu femenino de la mitología griega que representa el deseo sexual. Su nombre significa "placer" y en algunos lugares la consideraban la personificación de la lujuria.
Es hija de Eros y Psique. Los romanos la llamaban Voluptas. Su opuesto es Algos (el dolor).El areópago está situado en Atenas, en ese lugar se llevaban a cabo los juicio contra los
El Areópago o «Colina de Ares», es un monte situado al oeste de la Acrópolis de Atenas, sede del Consejo que allí se reunió desde el 480 a. C. hasta el 425 d. C. Geológicamente, la colina del Areópago es un enorme monolito de mármol gris azulado, veteado de rojo. Mide 115 m de altura y domina el Ágora de Atenas. En la cima y en las laderas se observan cortes en la roca, formando plataformas, que son los únicos restos de antiguos edificios.
Según la leyenda, se llamaba así porque Ares había sido juzgado por los dioses y exonerado de ser ajusticiado por dar muerte a Halirrotio, hijo de Poseidón, que había violado a una hija de Ares: Alcipe. Por otra parte, y también según la leyenda, allí fue juzgado Orestes por el asesinato de su madre Clitemnestra.
