Capítulo 3

El pasado no debe cambiarse

No…. ¡No puede ser! - grito enloquecida de dolor - deben saberlo, deben saber lo que les hice –

¿Deben saber que tu egoísmo causo su desdicha? - negó divertida, más que eso deleitándose con el dolor de la hija de Zeus.

Si, les diré todo…. Por mi sangre, juro que les diré. Hora Dohko está muerto, al igual que Shion, Shura no es caballero, de hecho…. - lloro amargamente

Perdió el brazo con el cual, por tantos años te protegió…

Si, Daka me lo dijo…. Ese chico, yo… no sabía que Shion tuviera hijos –

Saga los mato, esa noche cuando atento contra ti, acabo con la vida de los 4 hijos del patriarca…. - le hizo ver en una esfera lo que había pasado.

Flashback

Se encontraba en la colina de las estrellas, esperando el momento indicado. La luz de la diosa debía brillar esa noche de septiembre, cuando virgo, signo protector de las vírgenes centellara en el firmamento.

Es hora mi señora, esta noche nacida de un seno humano, protegida por las estrellas y resguardada por el fervor, la violencia y la fuerza….- se giró para ver a tres dioses menores que estaban aguardando con lo que parecía, una arca dorada.

Henos aquí tras 230 años, Shion. – la mujer, la misma violencia saco una llave y se la entrego.

El ex santo de Aries hizo una reverencia, y tomo aquello con solemnidad. Encamino sus pasos hacia el arca, y metió la llave en la hendidura. Solo tres giros liberaron la preciosa carga. Un bebe recién nacido, con un cosmos más brillante que el sol.

¿Nike se encuentra bien?- pregunto la fuerza

El báculo de la señora Athena está en resguardo, mi familia se encarga de ello – respondió con calma

Me llenas de tranquilidad, aunque…. – el fervor estuvo por hablar de mas pero Shion le contuvo

Sé que vendrá…. Y estaremos listos – sin decir más los dioses se marcharon dejándole solo con la nueva diosa Athena.

Como primer encuentro la niña diosa, le sonrió tomando su mano. Era extraño, como si esa pequeña le diera las gracias por algo que él tendría que hacer por ella.

Al correr de los días, y cuando aquella pequeña cumplió 6 meses de vida en la tierra. El ya cansado lemuriano, decidió claudicar, y delegar su puesto a uno de los tres candidatos al puesto.

Saga de géminis, un joven guerrero que había demostrado una lealtad extrema con la diosa, y quien, era considerado, el más fuerte de los caballeros de Athena.

Aioros de Sagitario, el encargado de los nuevos reclutas y quien tenía un corazón más grande que su fuerza.

Y por último, el propio primogénito de Shion; Dakarion. Recién nombrado caballero de altar.

Todos fueron convocados a la Sala del patriarca, ahí, tras haber cruzado varias pruebas y batallas se daría el voto a favor de uno.

Han sido fuertes contrincantes, y unos compañeros de batalla extra ordinarios, pero… la copa y la daga patriarcal solo serán para uno de ustedes…. – camino frente a los tres, quienes estaban arrodillados en el piso presentando respetos para el mayor. Dio tres vueltas frente a ellos, para poner la copa frente a la cara de su hijo. – Daka…. Athena te ha elegido – le sonrió.

¡¿Cómo lo has elegido a tu hijo para tal puesto?! ¡Es absurdo! ¡Daka no tiene ni la fuerza ni la pericia para tal sucesión! – el caballero de géminis estaba molesto por la decisión del patriarca. Se levantó mostrando un cosmos hostil hacia él.

Te ruego, guardes compostura y acates la orden que he dado…. – se giró a mirarlo sintiendo esa hostilidad crecer

Saga, por favor –el arquero le detuvo – ¡Él maestro tiene razón! Daka es sin duda el indicado para seguir los pasos de su padre –

¡No estoy de acuerdo, Aioros! – vocifero molesto, él había hecho todo para obtener ese puesto - ¡Soy más poderoso! ¡Athena debió elegirme! – reclamo

Es justo por esa arrogancia que la diosa no te eligió…. La fuerza y el poder, son nada si no tienes un corazón puro y valeroso, dispuesto a poner el bienestar de los demás sobre del suyo. – explico con tranquilidad – en la fragata, puse a prueba algo más que u fuerza y astucia…. Puse en una balanza tu corazón y bondad…. Lamento decirte – paso por su costado – que en esas dos, eres el más débil, saga –

¡No es verdad! – con furia lanzo un golpe contra su ilustrísima, el mismo que Aioros detuvo - ¡No te metas! –

Saga, no debes levantar el puño en contra de quien es la voz de la Athena en la tierra, el patriarca ha tomado una decisión y ni tu ni yo debemos refutarla –

Los caballeros estaban enfrascados en una pelea cuando el mismo caballero de altar llego. Suspiro hondamente para luego dejar la armadura de altar, en su pandora box, sobre la mesa de su padre. Shion no pudo evitar apretar los puños y bajar la mirada al saber lo que su hijo estaba por decirle.

Perdóname por declinar tu decisión, pero ser patriarca… el cuidar del santuario es tu vida… no la mía… - eso atrajo las miradas de Saga y Aioros.

Aparte de tonto, malagradecido – Los ojos antes verdes del griego se tornaron rojos cual sangre.

Deberías controlar ese lado tan oscuro que tienes, Saga…. – Daka se dio la media vuelta y camino hacia la puerta – o algún día se tornara contra ti. – anuncio al irse

Señor…. – acoto Aioros al verlo derramar una lágrima.

Bien, de nuevo tendré que buscar un sucesor…. – saga sonrió – Aioros, mi legado queda en tus manos…. – le entrego la copa

Lo acepto señor, y tratare dignamente de hacer lo que Athena me mande –

Yo… - el de géminis apretó sus puños mientras sentía una furia hervirle la sangre. – felicidades…. Espero y brindo porque seas el patriarca más duradero. – bebió de la copa y la arrojo al piso, esa imagen Shion nunca la olvidaría, ya que parecía un charco de sangre derramado por Saga.

Salió del lugar con la cabeza llena de voces. Esas mismas voces que lo atormentaban desde que viera a los ojos de aquella mujer, la única mujer a la cual le había visto el rostro siendo aún un niño.

Se dejó caer en su cama y recordó aquellos ojos verdes y esos labios de tono pálido que le robaban el aliento… esa mujer que por derecho debía ser suya… y no de él… no ese tipo que le había robado de las manos todo aquello que quería. De ese tipo cruel que le había hecho guardar el secreto de tener un hermano gemelo, ese hombre que por ser considerado la voz de Athena tenía el poder…. El poder….

Si yo tuviera el poder…. – su mirada cambio de verde a un rojo intenso – si yo tuviera tu poder, tendría al mundo en mis manos… ¡sí! Los aldeanos se arrodillarían ante mí… ¡no! Los gobernantes de las naciones lamerían mis botas para adorarme… ¡tendría al mundo entero a mis pies! – se miró en el espejo y alucino a su lado a esa mujer de cabello rubio, abrazándolo y brindándole su amor

Seré tuya…. – dijo ella sacando una daga dorada y dándosela en las manos – solo acaba con los estorbos….-

¿Estorbos? – pregunto sintiendo el éxtasis de su cuerpo pegado al ajeno

Si matas a Shion, serás quien mande en este lugar… pero si destruyes a Athena… tu…. - lamio su cuello dejando la marca de una mordida en el mismo

Seré un dios – sus ojos cambiaron y su cabello se tornó gris opaco

El de géminis sonrió perversamente para luego tomar la daga, una fiel copia de la que Shion tenía, pero esta tenía el emblema de una L griega, lamba…. La marca del dios de la guerra. Así, con aquel siniestro puñal en su mano y las ansias de venganza, sonrió. Todo estaría listo y él podría comenzar una rebelión secreta. En primer lugar tenía que ganar algunos soldados, muchos de ellos le eran fieles por el simple hecho de no morir entre sus manos. Poco tiempo después, logro engañar a dos doncellas del templo, con las que secretamente compartía el lecho, una de ellas, la más cercana a Hadassa, quien le entrego una túnica del mismo patriarca para que se vistiera como él y pudiera estar cerca de su objetivo.

Durante los siguientes meses la conspiración fue creciendo cada día más. Los aprendices de los buenos caballeros de plata sucumbían a las promesas de oro, sexo y violencia que Saga de Géminis les ofrecía. Muchos de los santos fieles a Athena morían a causa de las manos de aquellos a los que amaron como si fueran sus hijos.

Pronto…. Aquello que me fue negado volverá a mis manos – saga hablaba frente a los barrotes de una prisión frente al mar.

Je, ¿realmente crees que un pusilánime como tu podrá hacer todo eso? – una voz burlona respondió, era como el eco de la misma voz del geminiano

Lo veras con tus propios ojos, transformare este mundo y lo tendré en mis manos

Fracasaras…. Tú eres bondad y maldad y para lo que deseas debes ser solo maldad…. Un perro fiel de Athena como tú se acobardara – se burló tomando esos barrotes - Ella te ve como a un hijo, un hermano, jamás como un hombre –

Parirá a mi estirpe…. Y será pronto

Se fue de ahí, era imposible hablar con esa persona. Y al ver el mar supo que su lucha por la vida estaba por acabar

Hasta el infierno, hermano – se marchó ya con su plan hecho

Pronto en las sombras una orden de santos se había alzado, cada uno de ellos negando a la diosa para adorar al mismo hijo de la estrella gemela. Todo aquello había llegado a los oídos del anciano maestro, quien por primera vez en años retornaba a la que hubiera sido su cuna como guerrero, esa noche y en honor del de libra, una celebración se alzó en todo lo alto de la cámara del patriarca.

Las doncellas de los templos danzaban al ritmo de los tambores y cítaras, ondeaban los velos que mantenían en sus manos, algunas incluso, los enredaban en los cuellos de algún santo o soldado que tenían cerca. En la mesa principal, había vinos provenientes de todos los rincones del planeta, destacando entre ellos los más exquisitos de Europa.

Pero, todo aquel bacanal, no era nada comparado con las inquietudes del santo de la séptima casa.

Vamos, Dohko – le regaño el lemuriano – debes divertirte un poco…. -

No creo poder encontrar diversión, en estos tiempos de oscuridad – el venerable maestro notaba la muerte muy cerca de todos ellos.

El peli verduzco dejo su trago a un lado para entornar su mirada violeta hacia quien fuera su compañero de batallas. Este último, tomo su bastón entre sus manos indicándole un balcón, el patriarca siguió al otro, mientras le dedicaba una mirada de complicidad a su esposa, la hermosa flor del desierto, Hadassa.

Bien… no creo que hayas venido solo por saludar…. – suspiro hondo – anda ya Dohko, dime que es lo que te preocupa. -

Tu estrella…. – espeto casi escupiéndolo – he visto como el brillo de la estrella gemela ha intentado opacar a la tuya y…. – el de ojos violeta sonrió y soltó una pequeña risa amarga

¿Crees que no lo sé? –se sentó en el barandal mirando hacia la nada, como cuando eran niños – Mi buen amigo, has viajado desde el otro lado del mundo para anunciarme algo que ya sé…. –le miro un momento

Y sabiéndolo…. ¿no piensas hacer nada? – la voz alarmada de su amigo le dejo un nudo en la garganta.

La voluntad de Athena es más grande que la nuestra, y es ella quien ha escrito ya nuestra historia…. Lo único que me mortifica es…. – apretó los puños

Lo sé – el otro ya estaba sentado a su lado, un anciano al lado de un hombre de mediana edad a la vista de todos, mas sin embargo sus sombras eran las de dos jóvenes, resultado de servir a la diosa en la última guerra santa – he pensado seriamente en llevarme a Melenare conmigo…. Eso sí lo permites. -

Lena no ha demostrado tener un cosmos guerrero, es por eso que Hadassa quiere mantenerla cerca –

Shunrei es apenas un bebé y ambas se llevarían bien, te ruego me dejes llevármela -

Amigo, te lo agradezco -

La noche siguiente a ese encuentro… fue la noche fatal, en la que Shion sería asesinado por Saga de Géminis. Mientras éste se marchaba luego de cometer su fechoría… Shion quedo ahí, tendido en el suelo, contemplando las estrellas por última vez mientras agonizaba… las estrellas, ya le habían advertido que algo malo iba a pasar… ¿podría, antes de morir, saber al menos qué sería de sus hijos? Illion… un destino duro le aguardaba, pero al menos encontrará el camino correcto al final; Anna… quedará en buenas manos, junto al joven Mu… Melenare… muy a su pesar, pasaría muchas penurias, pero al fin… tendría quien finalmente la cuide… Milo.

-Hijos míos… -murmuró, antes de morir.

Athena vio con horror como Saga tomaba el casco y subía hacia la villa de Shion, donde sus hijos estaban dormidos…. Cerro los ojos, solo pudo ver las manchas de sangre en cada una de las pequeñas camas. La escena era horrible, desgarradora…

Y lo peor estaba por venir.

La noche se cernía, cruel y amarga como un abismo particularmente oscuro, como una tumba lista para cerrarse por siempre jamás.

En aquella noche, ella dormía sin soñar, preocupada por un motivo que ni ella misma entendía muy bien; Shion no había regresado todavía a ocupar su sitio en la cama, y aunque eso era algo usual, aquel día su ausencia le pesaba demasiado.

Al despuntar la madrugada la puerta se abrió, pero por ella no entró luz, todo estaba oscuro, y la persona que cruzo la puerta lo hizo en silencio y con las sombras como amigas de sus actos. Hadassa sintió que algo hundía la cama y pensó se trataría de Shion. Por un momento su corazón tuvo paz y pensó que, como todas las noches, él la abrazaría por la espalda, daría un beso en su mejilla, y se recostaría a dormir. Pero en esta ocasión fue diferente…

Una mano tomo su cintura y escurrió lentamente sobre las sabanas, acariciando su abdomen y bajando hasta sus muslos. Una pequeña sonrisilla cómplice cruzo sus labios, y luego sintió un beso en los hombros de unos labios que ardían como alcohol encendido. Sintió el pecho, fuerte, pegarse a su espalda, buscando su calor, y ella lo recibió agradable y, por inercia, busco su boca aun con los ojos cerrados.

El otro recibió su tacto con ansias, apretándola fuertemente contra él. Hadassa en ese momento reconoció que el sabor de aquellos labios no era el mismo que el de siempre, y se extrañó. Abrió los ojos, esperando ver la cascada esmeraldina de su cabello, pero en su lugar una marejada platinada se cernía sobre ella. Pensó que podría ser el brillo de la madrugada por la ventana, pero no, no podía ser.

Y fue cuando se separó de él y miro su rostro que entendía el porqué de su preocupación.

- ¡Saga! – gritó levantándose de la cama y dejándolo al otro azotar contra el lecho.

- Me descubriste. – dijo el mientras que le sonreía, recostándose en la cama sin ninguna vergüenza.

- ¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Cómo se te ha ocurrido semejante estupidez?! – reclamaba ella con los ojos casi ardiendo de furia. – ¡Vete de aquí antes de que llame a Shion!

- ¡Je! Llámalo. – reto el -. Quiero ver si tu voz lo alcanza en el sitio donde está ahora.

Aquella aseveración corto el aliento de la mujer como un golpe seco en el estómago. Entonces, Saga se levantó de la cama y pudo ver, aun con la poca luz, que llevaba puesta una de las túnicas de Shion. Se veía diferente, con el cabello como un mar de plata y los ojos vibrantes de locura y sed de sangre, tan rojos como esta última y brillantes como brazas.

- ¿Que está pasando? – murmuró estupefacta y sintiéndose sudar frio.

Saga se movió rápidamente, colocándose frente a ella con su expresión malvada, sonriendo ampliamente.

- Nada. Solo reclamo lo que por destino es mío. -Se miraron por unos segundos, Hadassa no necesitaba hablar ni que él le dijera nada para comenzar a entender, a leer en la demente expresión de su mirada lo que había pasado, sobre todo cuando miró una daga dorada en el cinto del manto usurpad, brillando.

- Oh, Saga. ¿Qué has hecho? – exclamo ella mientras que las lágrimas le agolpaban los ojos y se le llenaban de incredulidad. El hombre que amaba, el padre de sus hijos…. Su único amor, muerto

Te amo, no deseo que lo olvides nunca, pero, si deseamos un mejor futuro para nuestros hijos, para el mundo, hay cosas trágicas que deben pasar

Le había dicho su esposo aquella tarde antes de besarla como nunca

- Lo que debía hacer para vivir mi gloria - entonces tomó el rostro de la mujer de modo gentil y lo acaricio - … y mi amor.

Sin más la atrajo a él y la besó con fuerza mientras que ella empujaba contra su pecho, hasta que recordó la daga. Sus manos escurrieron buscando el mango y al dar con el la tomaron. Con toda su fuerza se apartó de Saga y soltó un golpe directo contra él. Pensó por un instante que podría herirlo, pero Saga era al fin un caballero dorado, y más por juego que otra cosa dejo acercar la daga lo suficiente, y la detuvo sosteniendo su muñeca firmemente justo antes de que la punta tocara la túnica.

- Muy lenta… - humilló su intención con hilarancia mientras Hadassa luchaba por soltarse de su agarre, cosa que Saga le permitió.

El geminiano no hacía más que jugar al gato y al ratón con ella.

Hadassa lo miró con frustración, dolor, ira y coraje, entendiendo que no podría enfrentarlo. Aun con la daga en mano salió corriendo pidiendo por ayuda, pero el sitio estaba desolado, Saga se había asegurado de ello. Corrió, pero la oscuridad le traicionaba y terminó tropezando en una galería llena de columnas donde apenas las antorchas daban brillo. La risa a carcajadas de Saga fue lo único que quebró el silencio, haciéndola ponerse en pie y esgrimir la daga con determinación, girando por todos lados, preparándose para defenderse de aquel extraño ser en el que Saga se había vuelto.

- Es inútil correr, mi amor. – decía la voz con eco terrible – Pero no me molesta que lo intentes, así cuando cedas a mí no sentirás tu honor herido.

- ¡Maldita escoria ingrata! – reclamó ella con todo el poder de su voz. – ¡Ríe todo lo que quieras, pero te aseguro que lo que haces no prosperará! ¡Athena ha encarnado y ella podrá ver la maldad en tu corazón! ¡Jamás podrás tomar el lugar de Shion!

- Sí, todo eso es cierto. – respondió el otro jugando entre las columnas, observándole – y es justo por ello que Athena tendrá que morir también, ella y todos los que se entrometan en mi camino.

Hadassa no podía creer todo lo que escuchaba.

Saga había perdido completamente la razón.

- No, ¡tú no puedes estar diciendo eso! ¡Yo te conozco! ¡Eres fiel y leal y amas la justicia sobre todo!

- Amar la justicia, ¿dices? Sí, la amo muchísimo. ¡Por eso es que hago esto! ¡¿Acaso no fue injusto que Shion eligiera a su hijo y no a mí?! ¡¿Y no fue injusto que el al negarse eligiera a Aioros sobre mí?! Tuvo la oportunidad de hacer justicia dos veces y en ninguna de esas veces el me eligió. ¡A mí! ¡A mí, que lo he dado todo por el! ¡Por este Santuario y por esa Diosa!

Hadassa sentía venir su voz de todos lados, incluso lo sentía moverse entre las columnas, solo jugaba con ella, arrinconándola, tratando de hacer que temiera, pero mantuvo la calma lo más posible, y cuando diviso la luz al final de la galería corrió hasta ella mientras seguía la voz de Saga hablándole.

- Renuncie a mi hermano por Athena, renuncie a ti por Shion. ¡Siempre he dado yo todo! ¡Todo! ¡Y todo me lo han quitado!

Hadassa salió por la galería hasta que vio las estrellas, bajando los escalones con estrepito y casi volviendo a caer; para su mala suerte, había tomado la galería que daba al balcón más alto de la cámara del patriarca, justo bajo el cual corría el rio hacia el mar.

Un callejón sin salida.

- Yo creo que es justo reclamar lo que me pertenece. – murmuro Saga tras de ella, caminando lento y seguro.

Hadassa retrocedió sin dejar de mirarle, empuñando la daga, hasta que topó con la barandilla del balcón, con el rio corriendo miles de pies debajo de ella.

- ¡Saga! ¡¿Es que no te das cuenta?! – Intento nuevamente ella – ¡Algo te está manipulando! ¡Tienes que luchar contra esa voluntad! ¡Este no eres tú!

- ¡Nada me manipula! Soy yo, Saga de Géminis, quien está aquí por su propia voluntad. – reafirmó el -, y aun si así fuera, por qué tendría que rechazarla si esta voluntad ha puesto en mis manos todo lo que es mío.

- ¿Lo que es tuyo? ¡Solo un montón de ilusiones e imposibles! – respondió ella con la guardia en alto -. Nunca podrás usurpar el poder del Patriarca, ni arrebatarle la vida a la diosa. No existe poder en este mundo que pueda con ello, solo el poder de otro…

Ahí Hadassa guardo silencio, y comprendió de pronto algo aún más profundo de todo aquello.

- Lo entiendes, ¿no es así? Solo el poder de otro dios puede arrebatarle la vida, el poder que justamente tienes en tus manos.

Hadassa quedo perpleja entonces y miró la daga dorada entre sus dedos. Era cierto, de esa daga emanaba una voluntad diferente. Se sentía viva, casi palpitante, ardiente, violenta, y esa voluntad no podía ser de este mundo, no era humana. Su poderosa intuición la hizo comprender entonces, Saga había sido tentado por un dios, y él había caído.

Lo miró entonces, y en sus ojos solo hubo decepción y dolor.

- Ay, Saga – lamento con acento dolorido – Como lo siento…

- ¿Sentirlo dices? ¿Pides perdón ahora? ¿Esperas que con eso tal vez perdone también la vida de tus hijos? – una sonrisa sádica se marcó en sus labios - ya es tarde para ellos - le entrego los collares de sus hijos, los mismos que Shion grabo cuando ellos nacieron

La rubia sintió que un grito salía desde lo profundo de su ser, sus hijos, sus niños muertos a manos del mismo asesino de su esposo…. Ya nada la ataba al mundo de los humanos, su corazón se había hecho humano por Shion, su cabello se oscureció mientras que pensó en la última decisión que tomaría

La ultima.

- Saga. ¡Oh, Saga! – siguió ella mientras bajaba la guardia, pero empuñaba con más fuerza la daga. – Como lamento no haber visto a lo que te orillaba tu dolor…, y como lamento también como terminaras tú con todo esto…

- ¿Cómo terminare? ¡Je! Y según ¿tú cómo será eso? – se burló aquel.

- Tú crees que acabas de elegir la gloria y el poder, pero lo que has hecho es condenarte. Te conozco, Saga, y sé que más temprano de lo que te imaginas lamentaras haber cedido el control de tu vida a las sombras que siempre ignoraste, las que creíste que con hacer que no existían dejarían de molestarte. Tu corazón es demasiado noble, y frágil, y este gusto que experimentas ahora se desvanecerá, como las formas se desvanecen en un cuarto donde se apaga la luz, y entonces estarás solo y atrapado por que aquel que elige la oscuridad lo pierde todo, hasta su sombra lo deja solo… y tú no merecías eso, Saga. Tu menos que nadie.

- ¿Y que tratas ahora, con todo ese sermón? ¿Salvarme? ¿Salvarte? ¿Hacer que me retracte? Mi querida Hadassa, pase el punto sin retorno en el momento en que le arranqué la vida al intruso entre nosotros. ¡Ríndete ya! Sin dramas ni peleas. No hay nada que puedas hacer para detenerme. Él está muerto, y no tienes la fuerza para impedirme que siga con Athena y el resto del mundo -

- ¿Lo harás? ¿En serio vas a hacerlo? Y cuando destruyas a todos y todo y tengas el poder y el control sobre toda la tierra al fin ¡¿serás feliz?! – reclamó ella con determinación.

- Es un inicio, también transformaré las cuevas en mazmorras. – respondió cínico ante ella.

Hadassa lo miró con sus profundos ojos esmeraldas y unas lágrimas bañaron sus mejillas, sin embargo en su mirar había valor y fuerza, tanta y mezclada con tanta piedad que el corazón de Saga se sintió encoger, algo que no había pasado ni cuando Shion había caído a sus pies sin vida.

- Es cierto – dijo suavemente, haciéndolo pensar que al fin se rendía -. No hay modo en que yo pueda detenerte, pero si hay algo que puedo hacer: mostrarte que todo ese poder y esa gloria que crees tener es una ilusión. Porque existe algo que ese poder nunca te dará. Algo que siempre quisiste y que incluso todo ese poder jamás te ayudara a conseguir, e inclusive te aleja ahora más que nunca Algo que todo ese poder te hará perder para siempre…

- ¡Ja! Jajajaja ¡jajajaja! ¿Algo que no puedo tener? ¿Algo que todo este poder no me podrá dar? ¿Qué crees tú que puede ser eso? ¿Qué es eso que no completara mi gloria con este poder según tú?

Hadassa se quedó quieta, brillando contra la luz de la luna de la madrugada, su túnica, diáfana como el aire, se mecía junto a su cabello y se pegaba a sus formas femeninas. Su sola visión era un portento, toda ella era una diosa, y a él le encantaba que ella siguiera riñendo, no la amaría de lo contrario.

Como era posible que ahí, Cuando más vulnerable e indefensa estaba, Hadassa pudiera verse tan fuerte, ¿ser tan fuerte?

Entonces fue que una luz brilló en los ojos de ella, con una fuerza inconcebible, casi tanto como estrellas. Saga nunca olvidaría el brillo de esos ojos, ni de esos labios tersos que se abrieron para dar la respuesta que se llevaría por siempre a la oscura prisión que se volvería su mente para su alma.

- … Mi Amor.

Las palabras, tan sencillas como eran, lo desarmaron por completo. Fue por eso que no reaccionó a tiempo cuando el brazo de Hadassa levantó la daga dorada y de un solo golpe la enterró en medio de su pecho, que se tiñó de inmediato de sangre.

Saga sintió que algo en su interior gritaba de dolor, y luego fuera de sí. No entendía que eran sus propios gritos los que lo desgarraban. Trató de alcanzarla, pero apenas verlo moverse a ella, Hadassa juntó todas sus fuerzas, y se inclinó sobra la barandilla hasta que la gravedad la reclamó al abismo.

- ¡HADASSA! – grito Saga con todas sus fuerzas tratando de alcanzarla, pero sus dedos no alcanzaron ni a rozar los cabellos de oro de aquella valerosa mujer.

Mientras ella caía, apretaba el mango de la daga contra de su pecho, asegurándose que quedara bien dentro. No podría vencer a Saga, pero podía darle tiempo a los que sí podían. Se llevaría la daga con ella hasta donde la corriente y la vida se lo permitieran, la única arma capaz de arrancarle la vida a Athena.

Nunca sintió su cuerpo chocar contra la pared de agua del rio, lo último que cruzo su mente fue el infinito amor hacia su esposo, hacia sus hijos, y hacia el mundo entero, y mientras una lagrima se desprendía de su mirar hacia el cielo, rogó con una plegaria onda y poderosa, llena de amor.

Casi al mismo tiempo en que Saga perdía de vista el cuerpo de la bella mujer, un resplandor inusual cruzó el cielo inesperadamente. Saga subió la mirada y observo como una estrella de la constelación de Aries brillaba con intensidad y crecía, casi al punto de opacar las demás estrellas en el cielo, y junto con esa luz, también sintió el poderoso cosmos de ella, calando desde las alturas hasta lo más profundo de la tierra.

Fin del flashback

¿Qué fue eso….? - pregunto Athena al ver todo lo que Saga había hecho

Lo que debió pasar, pero gracias a ti nada de esto es verdad y el mundo sufre por tu maldito egoísmo –

No tan lejos de ahí

El joven patriarca dio un respiro hondo, sintiendo una amarga punzada de dolor, sabía que esta nueva diosa, no tenía ni idea de lo que pasaba. El de géminis lo noto y fue tras él cuando los demás llevaron a la rubia a la fuente de Athena.

Daka – le detuvo por el brazo, ya había tratado de detenerlo mucho antes - ¿Qué ocurre? Debeos seguir el plan –

No podemos hablar aquí, te veré en 20 minutos en el lugar de siempre, lo acontecimientos de ahora podrían cambiar todo…. Lucas ha llegado, y debemos prepararnos, esta noche…. Athena debe morir –

Pero, el único que puede hacerlo es….-

Kanon, has sido fiel a mí por los últimos años pero, necesitamos a Saga, Lucas y Dracco lo saben - explico

Que los mares protejan nuestros pasos – choco su antebrazo con el rubio

Y que Poseidón nos proteja – las sombras de ambos eran la del dragón de los mares y la sirena, ambas marinas de Poseidón

Los gritos de un hombre resonaban en cabo sunion mientras que un guerrero de las tierras del hielo se acercaba a la cruel prisión

Al fin serás útil para algo, Saga de géminis – dijo un hombre de ojos color miel quien veía al antes santo de géminis, cubierto por una máscara de bronce ceñida al rostro.

Lu… lucas - menciono el atormentado mirando al antiguo caballero, ahora desertor