"En lo que refiere a la naturaleza de un amor, se puede decir que es fruto de una suma de valores, que al igual que una economía sólida se debe crear a base de esfuerzo y predicciones de flujo, una muy buena energía y una excelente estrategia."
1
Poso sus frías manos en sus hombros, bajo su bata ; Ella no había tenido tal contacto desde que se había autodeclarado "casta y pura", Ron deslizo suavemente el pedazo de tela hacia el piso, observándola, deleitándose, la atrajo hacia si mismo, a la cama, finamente descendida para ella… la recostó… jugo con su lengua haciendo espirales en su vientre, ella sonreía, gemía… deposito un beso en la clavícula de Ella y saboreo sus labios recorriendo cada centímetro de su boca. Apoyo su cuerpo en el espacio junto a ella, deslizo su mano haciendo figurillas sobre la piel, El sentía su respiración: agitada, nerviosa, embobada… ella tenía los ojos cerrados y seguía sonriendo, al parecer, el tacto se le provocaba placentero. Entonces, decidió profundizar mucho más…
"Abre los ojos." Le susurro…
Detrás de la puerta había una chica de cabello enmarañado tratando de contenerse las ganas de entrar; ahora que sabia las verdaderas razones y no se podía creer que Él siquiera hubiese considerado la idea de enamorarse de otra mujer, pues sabia, y se notaba, por los gemidos de dolor que despedían los labios de Lavender que este era, no menos que su primer encuentro, pero no una simple ocasión. Se sentía traicionada: la puerta estaba entreabierta y lo único que se podía ver era la cara y la luz de éxtasis en los ojos de Ronald, a ella jamás la había mirado así, con deseo y felicidad mezclados…
Las manos de él sostuvieron delicadamente el cuerpo de Lav para ponerlo a arcadas sobre si; se hundió en ella fuertemente robándose un grito desesperadamente angustiado, que él respondió con un tirón del lóbulo derecho de la oreja de la rubia. Y otro suspiro.
"Estoy feliz" le bufo mientras la embestía y la agarraba de las caderas firmemente. Quien iba a creer. Era una linda e inolvidable escena; claro, si tu querías vengarte: Él, llevando a su amante a la casa de sus padres y trayendo la traición en sus venas. Pero claro, no era así, y no quería vengarse de Ronald; a pesar de todo había sido su amor, no reciproco, pero su amor.
Abandono la casa no sin antes asegurarse de despojarse de su rencor, porque Ronald Weasley no se merecía ni siquiera un mal de amores de su parte.
"Que tengas una dulce tarde con tu lav-lav, ro-ro."
2
Caminaba a apresuradamente por las calles londinenses; ya estaba cayendo el sol y los callejones se hacían mucho mas oscuros, sin darme cuenta tropecé con un adoquin y cai en un pie probando mi equilibrio, "Si es que eso se llama aterrizar, las bailarinas te tienen envidia", me dijo una silueta que estaba cerca de mi, caminando, después de que me sacudí la falda para arreglarla; le mire expectante y seguí caminando, saque un cigarro del estuche de plata que había en el bolsillo de mi chaqueta de cuero y lo encendí.
"No sabia que la Señorita fumaba, valla sorpresa" me expreso petulante; yo reí. Seguí caminando, la extraña silueta me seguía: "¿Que quieres!". No es que estuviese asustada ni nada… pero apreté mi paso y avance rápidamente por el callejón oscuro. Cuando llegamos a la salida del callejón, puedo jurar que la silueta paso sus dedos por mi antebrazo antes de susurrar un "Nada" y desaparecer…
Cruce la calle y abrí la puerta de vidrios negros y marcos rojos que estaba frente a mí: adentro el aire caliente adornaba con humo el rededor de las lámparas circulares al lado de los grandes sofás y las mesas… Era el tipo de lugar que tenia pinta de esconder a las parejas clandestinas de oficina entre los huecos para el almuerzo y las noches frías de un viernes con lagrimas de cristal; me senté en la barra junto con dos mujeres mas, que parecían una extraña combinación entre pamplemusas y damas de sociedad. Después de deleitarme la mirada con uno de los libros de fotografía que guardaba el dueño del Bar, vino un trago acompañado de un libro en una bandeja.
"Departe del caballero, Señorita" Respondió a mi pregunta tacita y luego señalo una silueta oculta entre las sobrias sombras del tibio bar.
- "Yo te amaba, jamás declaré mi pasión, ni al principio, luego incorrecto."
- "Tu eres mi amor en cada aspecto, mi melodía en cada canción…"
- "Y cuando vi un rostro extraño, donde la belleza celebro su reclamo,[1]
- No pude encontrar otra mujer que se sonrojara al escucharme, pues solo tu tienes tus finos oídos, solo tu tienes el alma de una chiquilla tierna.
- Y exigente. ¿Quién eres? – Le pregunte al chico de ojos oscuros de estaba frente a mi llevándose una copa de martini a los labios.
- ¿No me recuerdas? ¿Que tal el libro?
"Me gusto, ten" Así comenzó la conversación que duro hasta que la luna salio por completo tras el hotel que había enfrente.
Nathaniel Druetto. Ese es su nombre, es mago igual que yo, sangre pura por el contrario. Ya lo conocía... yo no lo recuerdo, él no me quiso decir... Le conté lo de Ronald, se ofreció a matarlo; me negué... no se porque me negué. Se sentara conmigo en el tren mañana.
Huí del bar luego de que Nathan pidiese el vino; le invente una excusa tonta y salí corriendo. No recuerdo como llegue a mi casa, creo que estaba borracha. Porque me levante al otro día en el piso del baño, intentando no hacer ruido para no despertar a mis papas. Eran las 8am del primero de septiembre.
3
Mucho gusto, soy Hermione Jean Granger, estoy en sexto año y odio a Lavender Brown. Me levante con resaca esta mañana, mi madre me miro como si el mundo se hubiese acabado; mi padre, me dio un abrazo que me aturdió mas que el mismo alcohol. Estoy de pie frente a una de las puertas del tren, esperando a cierto chico alto y fornido, que deseo en secreto. Sí, estoy medio borracha todavía, nadie lo nota, soy buena actriz.
Nathan no ha llegado. Harry, Ginny y Ro-ro vienen corriendo hacia mi. Voy a vomitar.
"¡Hermione!" "¡Como estas!" y un "¡amor!"gritaron con alegría mientras me abrazan... ¡Sí! ¡Hurra! ¡Que feliz estoy de verlos!. Omitamos mi estado. - Hola chicos... Yo estoy bien y ustedes, ¿que tal las vacaciones?-, - Hola ron, te extrañe...-
Logre mantener la gélida conversación, en donde yo, por supuesto, intentaba no abrir mucho la boca. Después de los dos pelirrojos y Harry, vinieron el señor y la señora Weasley, claramente se dieron cuenta de mi estado ya que me miraron de una forma en la que solo miraría a un bicho, con asco. Ja!, si supieran lo que el bicho de su hijo había estado haciendo el día anterior con la golfa de su amante en su propia casa... Luego, un chico fortachon que sobre pasaba las cabezas de muchos de mis compañeros, y que me saludo con un GRAN abrazo ante la mirada atónita de todos, especialmente la de Ro-ro...
"Mía, mía. ¿Que tal el resto de la noche?"... Upss...
- Como que el resto Hermione...- si, ese es Ronald. Esta serio, yo estoy apunto de reirmele en la cara.
- Claro, también deberíamos preguntártelo a ti ¿verdad?... y,¿lav-lav como esta?, ¿Pudo caminar esta mañana?-
El rostro de Ronald se volvió tan rojo como su cabello; es un símil un poco tonto, porque siempre que pasa algo se pone de ese color; apretaba sus puños y trataba de hablar, pero no podía, las miradas de todos los presentes estaban clavadas en el, porque nadie entendía, nadie... salvo Nathan, el y yo. Molly se puso de todos los colores que pueda imaginar, y eso solo me producía mas ganas de vomitar; pedí a Nathan que me sacara de allí puesto que me estaba ahogando y no me sentiría muy feliz si, aparte de desvelar su pequeño secretito le vomitaba en la cara.
" Tu sabes de lo que habla Ronald, por eso me la llevo, para que no sufra mas contigo", "Ronald, terminamos, quédate con lav-lav, follatela todos los días si quieres"
Luego de subirme al tren con Nathan caí en cuenta el gran mar de gritos que se había vuelto el anden... Sobresalían los insultos departe de Ginny a ron y una Molly indignada, que le reclamaba al mismo por haber violado las reglas de su casa. No hubieron mas reproches, solo unas cuantas bromas mas de parte de la menor de los Weasley, sobre bebes y casamientos. Harry estaba callado, no le diría nada, solo lo miraría con lastima y furia, hasta que pudiese hablar conmigo.
El viaje se vio resumido a paños de agua y pociones para la resaca.
[1] The Secret; John Clare ( 1793- 1864)
