NOTA: Lo siento, he estado algo ocupada y no había podido actualizar. Después de estos la historia se llevara en tercera persona. Gracias por leer.


I

Siempre supe que lo mio no eran los hombres, pero acababa aventandome a los brazos de uno. Iba todos los días al parque, me sentaba contra un árbol esperando que alguna de las películas que tanto me encantaban cobrara vida conmigo de protagonista.

No era una humana normal, lo sabia, era simple imaginar que todos los cuentos que mama me contaba de niña eran ciertos. Yo sabia que lo eran... había visto cosas que ningún muggle había visto. Pero aun así, no sabia nada. El mundo estaba ocultado tras el velo que tenia puesto en ese mismísimo momento.

" ¿aceptas como compañero a este hombre, con el juramento de serle fiel, leal y acompañarlo por el resto de su vida?"

Yo sabia que los juramentos no eran muy fáciles de romper, pero ojala el juramento lo hubiese hecho yo, no mis padres...En realidad es que no se que decirle al ministro...Si acepto, tendré que ir a Hogwarts con mi futuro marido... Si no acepto, mama me desheredara.

Cuando era niña y no sabia mi naturaleza, pensaba en que la magia podría ser lo que ocasionara todo... pero siempre me fijaba en que por alguna razón, habían personas que hacían y deshacían a sus anchas... jamas les importaba lo que podría suceder: creo que por un tiempo fui así pero que puede importar viniendo de una niña de 16 años... nunca hice nada que produjese graves consecuencias, aun así me sentía culpable. Todo era una mascara. Ahora que me encuentro en posición de decidir algo que podría marcar, a mi y al mundo, no puedo siquiera intentar arriesgarme. Algunos dicen que es bueno... que ayudare a la gente... otros están dejando su capacidad de decirme que no, tienen miedo. Yo también. Estoy segura de que se podrá hacer algo si todo sale mal.

II

- Debes bajar las escaleras y presentarte. Mi Lord estará sentado al final del salón, iras hacia Él y te arrodillaras. -

Lucius dice que todo estará bien... Draco me ve intentando no parecer nervioso, Narcisa termina de arreglar mi cabello. Me siento cual animal que ha sido vendido al circo, y no puedo evitar afirmarme a mi misma que es así : Ya no tengo potestad sobre la totalidad de mis acciones y cuando se efectué la ceremonia real ni siquiera podre vestirme como yo quiera. Los pasos previos a las cosas importantes son aun mas importantes que la cosa en sí. Se que bajare esos escalones temblando y mirare desafiante a todo el mundo; pero no podre esconder el temor cuando mire a los ojos a Voldemort, no se que quiere, todavía no se que pieza soy en su tablero, o si soy un simple accesorio a su conquista.

Si mi mama estuviese aquí tendria el rostro amoratado, nunca le gusto que llorara. Ella, al lado de una estatua de mármol, era mas fría. Vivíamos en una casa al sur de Londres; yo iba a una escuela muggle mientras ella trabajaba, teníamos un Café. Un noche, llegue a casa y ella estaba con Lucius, sentada a la mesa; tenia el ceño fruncido y sostenía un pergamino. Él le hablaba de Voldemort... le decía que tenia que cumplir su parte del trato. Nunca entendí muchas cosas, pero tampoco preguntaba, solo escuchaba, asistía y caminaba detrás de ellos. Me senté a la mesa, entre los dos; mama me paso la carta, estaba escrita cuidadosamente, y la firmaba mi futuro marido. Era una pequeña citación al ultimo juicio, que sellaría la unión de la que nunca me hablaron.

Mi película se estaba convirtiendo en realidad... No era una don nadie, era alguien digna de ingresar a la alcurnia Slytherin. Menos mal no como la esposa del hijo de Lucius. Draco, lo había visto una o dos veces, era lindo. Pero,mi esposo seria un Nott, Theodore Nott. A Él no lo conocía, tengo una fotografía de cuando era pequeño. Tenia un aspecto casi sombrío para ser un niño, con una mueca extraña. Cabello negro, labios finos rijosos, ojos grandes y centelleantes, su mirada era intensa y cada vez que lo miraba sentía que me leía la mente. Unas noches mas tarde lo ví, estaba junto a su padre esperándonos frente a la casa, miraba atentamente el cielo, como si esperara el paso de una estrella fugaz. Mama saludo al Señor Nott y este me presento a su hijo. El chico me miro igual que en la fotografía, pero con un poco menor de interés. Me tomo la mano y la beso, luego me dio un cálido abrazo y expreso sus mas íntimos deseos de conocerme. Solo sentía el tinte de sarcasmo que tenían sus palabras. Mi madre y su padre sonreían.

Los dos eran exactamente lo que esperaba, pudientes individuos faltos de afecto y con sobra de muchas cosas. Solo bastaba con ver la estructura en donde vivían, que básicamente no era otra cosa que un castillo, oscuro, vació... para ser ocupado por dos tristes hombres, claro. Tenia un asombroso claro como jardín .. podías perder la mirada en los linderos del bosque que lo rodeaba y las ventanas, aunque estaban tapadas con gruesas cortinas, parecían cada una un cuadro diferente. Imagine la clase de vida que me esperaría: me veía a mi misma vistiendo trajes caros y esperando que mi marido se dirigiese a mi por lo menos una vez todos los días. El hombre no quería casarse y menos conmigo, eso se le notaba. Pero su padre... Él era el realmente interesado en mi unión a la familia Nott.

El señor Nott era un mortifago. Igual que Lucius. Igual que pronto lo seriamos Draco y tal vez Theodore o yo. Nos instalamos en el estudio esa noche. Hablamos de lo que implicaría que fuese aceptado el trato. Pero como todos los tratos de este tipo, no hay entre aceptar o no aceptar. Mama se quedo hablando con el Señor Nott, mientras Theo me mostró la parte del castillo a la cual podía acceder. No fue tan malo como parecía: era callado, porque sabia exactamente cuando y que decir, me miraba extraño, con esa especie de recelo que sientes cuando alguien tiene algo que tu no. Pero definitivamente no podía saber que tenia yo.

Baje las escaleras suavemente, atravesé el salón de baile de los Malfoy y me incline ante una especie de hombre a la cual le tenia miedo, saludándolo Me sentí perdida. Por unos instantes no pude pensar en algo mas que en huir, las manos me picaban horriblemente y solo lo alivio un poco la presencia de Theo a mi lado. Creo que lo noto, pues tomo mi mano en el mismo instante en que Voldemort comenzó a hablar.

" Queridos amigos, hoy, es un día importante... se nos unen personas que marcaran nuestro acenso y lo harán seguro! muy pronto la victoria sera nuestra!, quiero que le agradezcan a la familia Malfoy por su amable hospitalidad y su magnifica preparación, desearía que pusiesen tanto empeño en todo como en preparar grandes festines. " Levanto una copa incitando a todos a brindar; me miro de reojo en el momento en que choque mi copa con la de Theo. "Que tengan una buena velada."

III

Creo que no me había percatado en lo decisiva que seria esa mirada: Voldemort también estaba interesado en mi, no había sido solo el capricho del Señor Nott el que me tenia en esa fiesta. La pregunta sobre mi vida futura se había esfumado, y ahora la remplazaba un tibio temblor en las piernas, un denso temor que por obvias razones no podía disimular. Mis ojos se encontraban perdidos mirando el abismo que me esperaba, todo estaba tan oscuro que creí perderme por un momento. Para cuando pude volver a la realidad Theo me estaba arrastrando escaleras arriba y la fiesta había terminado. No pude siquiera enterarme de nada. Me habían asignado una habitación al final del pasillo, luminosa; la debía compartir con Theo, su padre y mi Lucius no veían razones para dejarnos separados si finalmente nos casaríamos.

Él no tuvo vergüenza: se puso su pijama delante de mi, y se acostó sin siquiera decirme buenas noches. Yo, como buena dama, recogi la ropa que me habia dejado Narcisa y me encerré en el baño.

Recuerdo que esa noche no pude dormir. Todo seguía en mi cabeza y me agobiaba mientras Theo dormía plácidamente a mi lado, era prácticamente agotador sentir su aliento en mi cuello. No lo negaba, él no era del todo ajeno a mi y eso era reciproco. Ya no quedaba casi tiempo para prepararme para hacer lo que prácticamente nunca pensé. Viviría un año con este hombre, en un lugar totalmente desconocido, pero no tan extraño.

Cuando los rayos del sol comenzaron a salir decidí levantarme, me arregle, desperté a Theo y baje a desayunar. No espere mucho tiempo hasta que mi prometido entro por las grandes puertas del comedor y se dispuso a acosarme, era ya primero de septiembre y yo no tenia ni varita.


Bueno... He aquí el tercer capitulo, espero que ... no sea muy aburridor. Ya se podran ir dando cuenta de por donde va la historia. Muchísimas gracias por leer, besos.

Dejen Rv :D