Bueno, una pequeña aclaración: la historia comienza en sexto año; tomare el quinto libro completo y solo le añadiré una relación de Hermione y Ron de mas o menos 5 meses, y algunos eventos extra... Les pido encarecidamente que si encuentran un error me lo hagan saber. Besitos.
"Había una vez tres hermanas..."
I
-31 de agosto...-
Antha Onassis, es el tipo de chica que no espera nada de su vida misma...Claro que: todas las historias tiene algún tipo de desubicada que se cree lo peor del mundo, alguien depresivo y con la mirada perdida en los "fantasmas de su pasado" ... ¿les suena la historia?... Pues, Antha es muy diferente, ella no espera nada, porque lo tiene todo... Hasta ahora.
Dumbledore llevaba años tras la pista de esta misteriosa mujer. Nacida de brujos de linaje, Antha, al igual que el Profesor y muchos otros magos, debería tener un poder excepcional. Su madre, ademas de negar la enseñanza de su hija, la alejo de todo contacto mágico posible, tanto que ni siquiera aparecía en el registro del ministerio de los niños nacidos en los 80... pero jamas dejo de alimentarle la mente con cierto conocimiento que sin que la pequeña niña lo supiera, le serviría algún día...
Luka y An llevaban unas tres semanas recorriendo la costa oeste desde que salieron de Avalon, California. Antha estaba buscando una casa, pues le cansaba estar viviendo de hotel en hotel, pero siempre que iban a ver una, Luka se ponía de mal humor. Ella no le entendía porque no podían quedarse en un solo lugar, le exasperaba el hecho de no obtener respuesta cuando la pedía amablemente.
El viernes recibieron una llamada extraña, de parte de uno de los amigos de su madre, quien les cito en un cafecito de San Francisco. Luka le pidió a a Antha que no fuese... le repitió mil veces que era peligroso, pero ella se negó, dijo que quería saber que quería el tipo... Habían estado una semana completa en aquella ciudad, puesto que An se había "enfermado"; Luka se puso histérico esta vez, caminaba con zancadas apuradas y en círculos dentro de la habitación se frotaba las manos y la miraba ansiosamente, preocupado a la vez.
Después de arrastrarse y poner resistencia subieron al auto, ella tomo el volante pues su novio se había rehusado a manejar, no solo porque iba en contra de su voluntad, si no porque Antha sabia que no conduciría hacia el punto de encuentro si lo dejaba. Cuando estacionaron frente, el teléfono móvil comenzó a sonar de nuevo, no contestaron.
Entraron al lugar de paredes turquesas examinando los rostros de las personas presentes. El hombre tenia una gabardina que escondía su ropa extraña. Era barbado, un poco canoso, de nariz aguileña y ojos grandes...Antha estaba segura de que no había ido con los demás el día del funeral, este era diferente.
-Buenos días Señorita Onassis, Señor Grimaldi... Siéntense por favor... He sido enviado por el Profesor Albus Dumbledore, Director de la Escuela de Magia y Hechicería Hogwarts. Sí, usted no sabe que es eso, y me esta tomando como un loco timador. Pero escúcheme, su padre me pidió que aun si su madre se negaba, la contactara. Ahora, que su madre falleció, y discúlpeme, es muchísimo mas sencillo. Necesito que salgan del país lo mas pronto posible, por eso: les traje los tiquetes.
Luka entorno los ojos con furia al hombre... hablaba tan rápido que mas que afán, parecía que tuviese miedo. Pero no dijo nada... vio la mirada de interés de Antha, quien recibía los tiquetes, y callo.
-¿Que hay en Londres? - hablo con un interés no fingido, y el hombre le respondió con una sonrisa - El colegio señorita, pero no le puedo dar mas detalles... el vuelo sale en dos horas, deben irse ya. -
- Iremos porque no tenemos nada que hacer, esa es la verdad. Ademas, hace mucho que no voy a Inglaterra.- Concedió -Cualquier razón es suficiente, así no me crea, esta bien, yo solo tengo que sacarlos de aquí. Si me hubiesen dicho que no, habría tenido que secuestrarlos. -
Todos rieron y olvidaron cuestionar al hombre sobre aquello que no conocían, pero la curiosidad de Antha pudo mas. Arrastro a Luka hasta el carro y lo empujo adentro, junto con el hombre. Se dirigió al aeropuerto internacional de San Francisco. Eran la una de la tarde.
A las tres ya estaban al frente de la fila para abordar; el hombre traía en su maletín una pequeña caja que Antha reconoció como suya, se la dio y se despidió. Le dijo a ella que en la caja encontraría una serie de cartas que le explicarían como llegar, ya que él no podía viajar con ellos. Que por favor no le preguntara cosas de las cuales el no tenia respuesta.
"Querida,
Se porque lo estas haciendo, y creo que sera mejor si lo tomas en serio. Hay muchas cosas que tu madre y yo ocultamos para que pudieses crecer; lo digo así literalmente, porque, de no habernos fugado contigo, en estos momentos estarías muerta o privada de toda tu libertad para ser instrumento de guerra. Siento ser tan crudo con mis palabras, pero ahora, que has decidido, es necesario que lo sepas.
Hija, hay un mundo que no conoces, algo totalmente paralelo a la vida "normal".El mundo mágico se ha desarrollado fuera de cualquier contacto muggle, y me temo que el choque que sufrirás sera bastante grande. No te pido que me perdones pero si ruego que comprendas... Somos magos, eres bruja... y no de la forma en que puedes sacar un conejo de un sombrero... aunque puedas hacerlo.
Cielo, las cosas no iban bien con tu madre: luego de nacieras comprendimos que al igual que los Potter estábamos en peligro, aunque el Señor Tenebroso no te encontrara iba a estar detrás de ti de por vida. Debes estas segura de todo que todo lo que te estoy escribiendo es cierto, por mas de que todos deseemos que sea un cuento, no lo es. Simplemente porque la muerte no es un juego, y es mas bien, en definitiva el caso... Pero no te abrumare ahora con esto, quiero, solo, que empieces a asimilarlo.
Supongo que ya no estarás con tu madre, sera la razón que sea, estoy convencido de que no volveremos a casa, perdónanos... seguramente moriremos a causa de lo que tu solucionaras ahora; me queda el consuelo de que te educamos bien.
Te amo, te amamos.
Alessandro Onassis "
Una a otra las cartas de su tío y su padre iban saliendo en la cajita, como por arte de magia sus ojos se llenaban de lagrimas. Las preguntas aparecían y Antha comenzaba a sentir desesperación ... El avión los llevo a Heathrow, el aeropuerto con mayor trafico del mundo, pasado el atardecer. Al bajar los intercepto uno de los funcionarios, quien les dijo que había un auto para ellos fuera, mientras les daba su equipaje; agradecieron y se marcharon. Antha encontró en la guantera un mapa, que marcaba la ruta hasta el centro de Londres y una pequeña nota, con un numero y una llave.
"3"
Siguieron con su pequeña travesía: Entraron en la calle de casas y estacionaron frente al pequeño edificio con el numero que estaba señalado en el papel, sacaron las maletas del baúl y abrieron la puerta.
La estancia del recibidor era agradable y amplia, la cocina parecía un pequeño bunquer de batalla, estaba lleno de comida, tenia un pequeño patio interno y una chimenea, buscaron pero no había nadie, de hecho, los armarios estaban llenos de ropa de hombre, pero la casa aprecia abandonada, unos minutos después de que llegaron, alguien toco la puerta estruendosamente. Los dos bajaron corriendo por las escaleras y giraron el picaporte interno; una luz encandilo sus ojos antes de expulsarlos hacia atrás.
Como se lo imaginaron habia otra extraña persona en la puerta. Alta, de cabello rosa chicle, tez fina y mirada severa; los veía desde el recibidor con un poco de vergüenza, les sonrió y tendió su mano hacia Antha. Esta a su vez comprendió cuan extraña era la situación y por primera vez, se asusto de haber aceptado las propuestas de aquel extraño hombre. No sabia por qué la mano de quien se presento como Tonks le producía tan rara sensación, tal era, que la comparo con un ataque de vértigo y ansiedad.
- Nos sorprende que hayan venido...Como Antha no esta enterada de nada creímos que tú no la dejarías venir... Luka... La has cuidado bien hasta ahora...Necesito que se preparen para ver a Dumbledore. Los recojo mañana a las siete, por favor madruguen.-
•••
-1ero de septiembre-
Antha no le había querido hablar esa noche, se sentía indignada, ultrajada y hasta sucia. Pero ahora muchas cosas tomaban sentido; en especial el ahínco con el que Tía Cara se lo había presentado, era como si desde siempre ese hubiese sido el plan: conocer a Luka, perder su vida, ser atrapada por su propia curiosidad, aplastarse con todo. Y en el fondo, mas que furiosa se sentía estúpida, por no creer lo que le habían dicho muchas personas y dejarse llevar en el cálido abrazo de amor que brindaba el amor de su vida.
Aquella noche durmió en el sofá de la salita, con una manta que había encontrado y las cartas de su padre al lado, viendo la televisión sin ver y perdiéndose en el remolino de voces que había despertado Nymphadora Tonks.
En el I-pod sonaba de nuevo Chris; Èl siempre la acompañaba cuando se sentía desfallecer; se arreglo antes de las cinco como si fuese a un entierro, Luka la veía caminar por la casa mientras preparaba algo de comida, Antha nunca lloraba, solo se comía la lengua y aguantaba el dolor gastrointestinal que le producía la rabia. Se quemaba por dentro, literal. Ninguno quería mirarse a la cara, pero solo uno de los dos esperaba que esto estuviese justificado por acciones pasadas o futuras, como fuese, los problemas nunca habían sido sus verdaderos problemas.
La chica Peli rosa de la noche anterior aparecía de nuevo frente a ella, mirándola curiosa, Antha solo le dedico una corta mueca, sin siquiera inmutarse del ruido que producía la aparición. Tonks bufo ante el gesto y miro a Luka interrogante, quien levanto sus hombros en respuesta. "Vamos" Susurró de los tres la que menos tenia ganas de ir.
Atravesaron la ciudad en un taxi y aparcaron en la estación de King's Cross, como muchos niños de la familia Onassis antes de Antha, ingresaron mirando con asombro la gran estructura que se tendía sobre ellos y atravesaron la barrera hacia el anden 9 3/4 con una naturalidad arrolladora. Antha iba de la mano de Luka, en algún momento del trayecto se miraron con dulzura y dolor, sonrieron y unieron sus manos. Habia muy poca gente en el anden, el tren acababa de llegar y al parecer Tonks deseaba que nadie los viese, puesto que subieron de una vez y se instalaron en un compartimiento de adelante.
"Perdona por no contarte, Querida Mia." Luka la amaba, sinceramente. Se había enamorado de ella la quinta vez que la vio, cuando se encontró a Antha dándole comida a los patos. El amor que sentía por ella era maduro, protector, Anny seguía siendo la niña que había perdido a su padre dentro de esa coraza que no lo limitaba; con él siempre era una dura batalla pacifista, Luka ganaba porque la conocía. En cambio ella sentía ahora que no sabia "todo" de él, por mas de que siempre volvieran a la calma las dudas no se respondían solas y entonces recurría a su impulsividad para llenar los vacíos. Miraba al hombre a su lado con poca luz en sus ojos, y el hablaba.
"Antes de que tu Tía Cara nos presentara yo me sabia tu curriculum de memoria. Ella vino un día a buscarme y me dijo que era hora... Se cumplía el aniversario de la desaparición de tu padre, por supuesto Helena no sabia nada, así que Cara me presento ante ella como familia. Mi misión era hacerme tu amigo, pero me enamore. Fue tan simple... tan instantáneo Antha, perdóname... yo no tenia intención de mentirte y para serte sincero, Cielo se entero: me escucho una noche hablando con Dumbledore mientras tu dormías y se puso furiosa, me golpeo y tuve que contarle, ella también supo siempre donde estaba tu padre, él se comunicaba con ella porque tu madre lo odio desde el momento en que dijo que debías volver al mundo mágico. Te juro que todo esto fue para protegerte, hay gente que no te quiere viva, mi amor, y yo moriría comienzo ti, lo sabes... ¡Quien mas apto para protegerte que alguien que te ama con toda el alma?..." Luka pronunciaba rápido las silabas, tratando de que los nervios no le alteraran las oraciones, había cosas que el por seguridad no debía contarle.
El anden se empezó a inundar de chicos alegres, risas, gritos y saludos que entraban econicamente por la ventana del compartimiento donde Tonks miraba dulcemente a la pareja que ahora se abrazaba. Cuando se separaron se dio cuenta de que Luka lloraba y Antha limpiaba sus lagrimas, le pareció tan curioso que rió suavemente cuando los dos la miraron penosos.
Tonks le dijo a los chicos los cuidados que deberían tener cuando llegaran a la estación de Hogsmeade, al anochecer se irían con el grupo de primer año en las barcazas que atravesarían el lago negro hacia el castillo y luego tendrían que asistir a la cena de comienzo de año para esperar a Dumbledore y hablar con el. Los tres sentían la pesadez del ambiente pero parecían cómodos en medio de todo.
"Nymphadora, ¿donde te teñiste el cabello?"Pronuncio con recelo la chica que no pertenecía a ese mundo, Tonks y Luka rieron estruendosamente hasta que ella los miro mal. Para sorprenderla un poquito, la metamorfamaga cerro los ojos y entonces su color cambio, ahora era verde.
Antha tenia bien abiertos sus ojos; parecía divertida y un poco asustada a la vez. "¿Todos pueden hacer eso?, ¿tu también?" dijo atropelladamente mientras manoseaba el cabello negro casi azul de su novio. "No, no todos podemos, solo algunos, quedamos muy pocos, es como un gen, bastante raro, pero, todos utilizamos esto." Acto seguido saco su barita y la agito haciendo que una inmensa criatura luminosa de 4 patas apareciera, Luka también saco su barita y de ella salio un tierno conejo que salto sobre el lobo de Tonks, luego los dos desaparecieron.
"Podemos hacer casi de todo" Susurro Tonks cuando devolvía su cabello a un lindo rosa chicle..."Deberás estudiar muchísimo de aquí en adelante".
Hablaron de la vida en el mundo mágico durante las siguientes 2 horas, luego sintieron el empujón que traducía un tren en marcha. A Antha le sudaban las manos.
II
-1ero de septiembre-
Alice Peverell vivía en el numero 18 de Ladbroke square en Notting Hill, con su mama, Ishtar Peverell, pero ahora se encontraba tan lejos del mundo muggle que ni siquiera tenia recepción satelital en su móvil. Había hablado aquella mañana con Theo, luego de que la sacara corriendo de la casa; sinceramente, como se lo aclaro camino al callejón Diagon, ella no tenia ni la mas mínima idea de como actuar ante todo lo que se avecinaba.
Theodore caminaba con elegancia a su lado, mientras que ella mas bien trotaba para lograr alcanzarlo. "No tenemos tiempo, muévete" le susurraba cada vez que se quedaba atrás respirando con dificultad. Entraron a Ollivanders, y enseguida el anciano de cabello blanco y ojos intimidantes le tendió una varita de madera color cereza, que a su vez Alice agito, esperando la mirada aprobatoria de theo que por supuesto no recibió pues él se encontraba interrogando al dueño de la tienda con la mirada. "No me vanaglorio de saber cual es la indicada para cada persona Señor Nott, usted debe entender." Respondió el hombre dándose la vuelta y cogiendo otra de las cajas, en lo alto del mostrador de en frente.
"32 centímetros, madera de Drago, con núcleo de nervio de Naga espíritu. Simplemente magnifica, es muy rara, igual que usted Señorita Peverell... vamos, pruebe..." La piel de theo se erizo dolorosamente al escuchar la descripción de la barita, ¡Naga? ¡Espiritual? ¡Eso tenia que decírselo a su padre! Definitivamente y como ninguno de los dos se imaginaba, la razón por la que Voldemort quería a Alice en sus filas era importante, realmente importante... Entonces, Ali, como le decía su tío Lucius, movió su mano suavemente, haciendo que la barita vibrara entre sus dedos, despidiendo una luz verdosa desde las venas azulosas que adornaban su blanca piel. Aunque era ajeno el calor que provocaba esta luminiscencia, quedo fascinada y sonriendo le devolvió la mirada al anonadado Theodore, quien la saco corriendo de la tienda después de pagarle al señor Ollivanders.
Compraron las capas del colegio y los libros en las diferentes tiendas del callejón; Theo iba comiendo un helado de caramelo cuando, por petición de ella, fueron al londres muggle, pues ademas de que su madre no la había dejado empacar nada, en ninguna tienda mágica vendían lencería o ropa decente. Entraron a un establecimiento desconocido, que exhibía maniquíes con conjuntos pequeños de encaje, gasa, lino, ceda y hasta piel, ademas de trajes y conjuntos bastante lindos.
No fue fácil, Alice le dio bastantes excusas para que le ayudara a escoger su ropa, "Total nos vamos a casar", le dijo.
En algún momento de su estancia en la tienda, Theodore, logro despojarse de la inseguridad que sentía al tener que aceptar a una mujer para hacerla suya, solo por ordenes de un ser que le había arrebatado la posibilidad de pasar sus estudios en tranquilidad. Y no era que a Theo le gustara la quietud, mas bien adoraba el sentido que tomaba todo cuando la gente se sentía lo suficientemente valiente como para salvar el mundo. Todos sabían a quien se refería, era su diversión personal, casi como una función teatral para el, era una de las razones por las cuales, a diferencia de Draco, no se metía con el trío de oro.
"Huyeron" en un taxi con los pesados baúles de Alice, porque eran las 9:30, debían llegar al otro lado de la ciudad, y no tenían tiempo para nada.
El anden 9 3/4 desespero por completo a la chica; se habían encontrado con su primo, Draco, y los amigos de este. Quienes la reconocieron inmediatamente y la saludaron cual princesa; detrás de ella Theodore sonreía jocosamente, y la agarraba por la cintura, lo que hacia aun mas incomoda la escena para Alice. Todas las personas que pasaban los miraban de forma extraña, pero no era el único show que había en el anden: uno tumulto de pelirrojos gritaban a otro pelirrojo mientras una mareada chica de cabellos enmarañados huía dentro del tren en brazos de un apuesto muchacho. Ella, obviamente, no sabia quienes eran, por ello, le pregunto a Theo como quien no quiere la cosa, quien de inmediato se partió a carcajadas y le pidió aplazar el tema, para cuando tuviese mas ridículas demostraciones de los implicados.
Subieron al tren con sus nuevos súbditos y se instalaron en uno de los compartimientos, con el equipaje y una no tan pequeña caja que le había dado Draco a Theodore.
"Y que es?" pregunto curiosa la chica nueva del colegio, mientras corría un poco la tapa. Unos ojos verdes brillaban desde la oscuridad y una extraña garrita aparecía. "Es un kneazle". Al Señor Nott le había parecido apropiado mandarle un pequeño regalo a su próxima nuera: "Parece un gato" dijo riéndose mientras que Nix, como decia en su collar, se le arrunchaba cariñosamente en el regazo. "Al parecer le gustas, es un buen regalo." Dijo su prometido mientras le echaba el brazo por lo hombros. "Dale las gracias a tu papa por mi."
III
-1ero de septiembre-
"Querido Diario, hoy me encuentro furiosa conmigo misma...
Creí que desear ser una persona diferente al resto seria suficiente para lograrlo; que crecer significaba tener el conocimiento para saber clasificar los actos en esos dos pequeños conceptos... el bien y el mal... Ahora que estoy bastante convencida de que lo soy, resulta que todo se me desmorona en las manos, las cosas en las que puse mis esperanzas: mis padres, la magia, mis amigos, lo... feliz que me sentía rodeada de las personas que pensé conocer y el pobre concepto que tenia de esa felicidad.
No quiero ser la que pensaba que su vida se podría comprar con aquellos cuentos que te cuentan antes de dormir... Me niego a dejarme influenciar por las cosas que suceden; porque soy consciente de que solo son eso: "cosas que suceden"; a ser la victima de todo esto, porque el engaño de Ron solo me aseguro una vista diferente de mi -Esa que no quería ver-. La niña estúpida que confió en el mundo mágico; la pequeña infante que se refugiaba en la sombra que le brindaban sus dos amigos; la niña que creyó que estos nunca la dejarían y que su mente era igual a la de ellos. La niña que los demás no comprendían. Lo que mas odio de esto es que me lo prometí... prometí que nunca dejaría mi vida así las circunstancias lo meritaran... Debo recuperarme."
Aquí se encuentra ella, Hermione Jean Granger... a su parecer "Fea, fofa, forzada por su propio ser", por los anhelos de estar a la altura de sus expectativas para que todo el mundo reconozca que es la mejor, a pesar de todo y por todo, mirándose en el reflejo del cristal como si no se reconociera... dejando con suavidad en el gastado baúl marcado con las letra H.J.G., que había tenido desde siempre, el gastado libro de lomo verde. Nathan se había ido a buscar a la señora del carrito, por lo que ella se encontraba sola en el compartimiento; Ronald aun no aparecía y por Merlín esperaba que no lo hiciese jamas. No quería ni pensar en palabras que comenzaran por la letra R.
A pesar de su reciente intolerancia a la "rontosa", ella mas que nadie supo desde un principio que Ron no era alguien ideal para considerarlo su pareja. Harry siempre había manifestado su descontento hasta del tono en que le hablaba, pero claro, al susodicho jamas le menciono nada por obvias razones. Y es que Ronald Weasley no era alguien ameno para charlar, siempre con su visión cuadriculada de las cosas, mas testarudo que el mismísimo Lord Voldemort.
No se sentía mal por lo ocurrido con Lavender: era lo suficiente inteligente para que no llegara a mayores. Se sentía mal por haber confiado en Ron, ella no era una mala mujer... lo ayudaba con su vida, se preocupaba por él, pero parecía que eso no valía. O era mucho o era poco. Y prefirió pensar en lo primero, recordando luego alarmada su nombramiento como Prefecta.
Nathan volvía con una limonada de hierbabuena y un pastelito de calabaza, justo cuando Hermione trataba de ponerse la blusa del uniforme, aun no había arrancado el tren, así que la miro extraño, le pidió disculpas y volvió a salir.
En el pasillo medio lleno de gente intentando pasar, las mujeres se detenían a observarlo y los hombres que las acompañaban lo ignoraban, Nathaniel era un muchacho fortachon, de pelo oscuro, ojos profundos que se perdían en el reflejo de la ventana, labios rojos que saboreaban las hojas de hierbabuena del agua y sentidos alertas.
"¡Que quieres Weasley?, esta ocupada, déjala en paz" dijo en voz alta a un pelirrojo a unos veinte pasos de distancia. Dejo la comida tranquilamente y lo miro, con furia; si de sus ojos pudiesen salir llamas de seguro lo habrían hecho. Camino lentamente hasta donde se encontraba Ronald y lo agarro de la camisa, levantándolo. "Aléjate de ella..."
Ron forcejeo un poco pero no logro que Nathan lo soltara, entonces lanzo su puño contra la cara de este, pero no le dio. Cuando se dio cuenta estaba en el piso, su nariz sangraba y los demás alumnos comenzaban a salir de sus compartimientos. El tren arrancaba. Hermione escucho el estruendo que causo el cuerpo de su ex-novio contra el piso y salio inmediatamente. "Por fin te dieron tu merecido... comadreja" Se le burlo un rubio que también salio a ver que había pasado, Nathan estaba de pie frente a Ron con los puños apretados y cada vez que se intentaba levantar lo empujaba. "¡No vas a ayudarme, Hermione?" grito el pelirrojo a la chica que estaba en la puerta de su compartimento, ya con el uniforme.
Pero ella prefiere tomar a Nathan del brazo y arrastrarlo hacia el compartimiento, sin dedicarle ni una mirada de odio a Ronald Weasley. Adentro, se rompe en mil pedazos y duerme acurrucada contra el cuerpo de su acompañante, quien la abraza en lapsos de tiempo y la despierta justo cuando el tren toca la estación de Hogsmeade.
La heredera del apellido Onassis, casualmente se llama Anthina. Yo, no lo sabia, de verdad, causo muchisima gracia cuando lo vi. El nombre, Antha, es de una de las hijas del árbol genealógico de la familia Mayfair. Me encanta ese nombre. Ah!, escuche a alguien pronunciando "Nathan" literalmente... pues... es "Neithan" así, pero completo "Nathaniel" es "Nathániel " *equisde* jaja.
Le doy las gracias a Blue Fundation por haber inventado Eyes on Fire, a BFS... Y a Staind por ser una de mis bandas favoritas.
A los pocos que leen... ¿les gustaría que nombrara el soundtrack de cada capitulo? :)
