Capítulo 2
Las gotas de lluvia se desparramaban por las calles de Konoha precipitadamente, mientras sus pasos iban apresurados por todas esas regiones empapadas. Su mirada negruzca vio el opaco cielo, y no pudo evitar pensar que este tenía siempre una conexión con él, ya que cuando se deprimía, el cielo parecía demostrar lo que él jamás se permitiría. Todo este mal estar era la encrucijada de sus depresiones que iban y venían, cada que le daba la maldita gana.
Sus manos se encontraban en sus bolsillos ahora con la intención de resguardarlas del frío, mientras su mirada buscaba el lugar donde compraría los subvenirse para la semana.
Pero para su mala o buena suerte, – como se quiera llamar, – su mirada acabó por encontrar las hebras de fuego de Karin, que estaba justo enfrente de él.
Y el frió anteriormente sentido se disipó, - o al menos no pensó en él, - mientras sus pasos empezaron a disminuir lentamente y acabó por ir a un paso realmente lento, todo esto se debía a que… la verdad es que la respuesta correcta era inexistente. Pero se quedó por detrás, otra vez rebuscando con la mirada algo diferente en ella, o un atisbo que reluciera que no lo odiara como parecía, - cosa difícil, ya que la sospecha no era errónea, - claro, que esto jamás se averiguaría si solo la miraba sin que esta se enterara, pero su orgullo le dictaba que no podía hacer más, - él no haría más, - el querer verla, de alguna forma rara, - muy rara, - no iba con él, pero acercarse a "charlar" o algo por el estilo, mucho menos.
La chica, ex integrante de "Taka", debido al clima poco agradable se encontraba con un atuendo distinto al habitual. Trayendo consigo un pantalón entallado en vez de su tan común short y una chaqueta abrigada que la cubría completa, - no había ni un poco de piel expuesta, - todos estos cambios resultaron ser extrañamente interesantes para Sasuke, y le entró la gran ansiedad de ir a verla frente a frente, para por una vez en su vida ser testigo de cómo era esta, con el frió que se propagaba en el pueblo. No lo hizo por razones obvias, - el orgullo.
Su verdadero cometido había sido olvidado, mientras seguía como idiota a una Karin que ni se inmutaba de su presencia, - aunque eso era mejor.
¿No que tenía un tremendo olfato que le hacía cerciorarse del medio que le rodeaba? Pues al parecer en esa ocasión estaba entretenida en otras cosas que no fueran él. Y ante la idea la se sintió extrañamente molesto, no quería que eso fuese posible. Nunca se explicaría, a qué se debía este interes, en que ella, no dejase de estar interesada.
-o-
Paso alrededor de unas cinco o seis cuadras, – tal vez más, - y la chica llegó a donde parecía ser su destino, un mezquino edificio donde lo más seguro tendría un departamento. Se volteó y tras tanto tiempo, – 20 minutos aproximadamente, – pudo percatarse de la presencia de este, ella desvió la mirada rápidamente mientras atropelladamente metía la llave a la hendidura y Sasuke…pues solo se quedó mirándola. Hasta se le paso por la mente que la chica era un tanto guapa con la mejillas rojas por el frió de la temporada, pero al darse cuenta del pensamiento, - estúpido, que no podía ser, demasiado fuera de lugar, - acerca del aspecto de la chica, decidió borrar todo lo anteriormente pensado.
¿Qué quería Sasuke con ella? la pregunta se refundó en la mente de la pelirroja, no había sido alucinación suya al pensar que el aroma del chico estaba presente en el lugar, al igual que no fue solo una paranoia estúpida el pensar que alguien la observaba. Hubiera querido gritarle, tal vez también golpearle por invadir su espacio personal y andar tras ella como un acosador, pero él era Sasuke, Sasuke Uchiha, cubito de hielo, ese que no puede hacer esas cosas, así que prefirió no saber lo que él deseaba, ya que, puede, él volviera a querer usarla como en antaño, y ella, ya no, - nunca más, - quería volver a caer en su juego. Arrugó las facciones, e hizo lo que le pareció más coherente. Entró a su apartamente sin mirar atrás.
Idiota, llegó a insultarle internamente mientras su cuerpo temblaba, y sabía… volvía a sentirse como antes.
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Tras el sonido ensordecedor, de aquel lugar por donde la pelirroja se había marchado. Sasuke por fin acabó por salir de ese shock, llegó a salir de ese maldito impulso de perseguir a quien se supone no tendría que interesarle, es más, a quien no le interesa en lo más mínimo.
Razones aparentemente lógicas no existían, y la verdad de que ya estaba cansado a querer buscarle una razón a todo aquello que se refería a sus sentimientos incomprensibles. Estaba harto de no saber porque últimamente pensaba en ella de una forma demasiado insistente.
Dio media vuelta y paso por los pasadizos que ella le hizo caminar, – mas bien los que él paso, sin saber por qué, – para ir por lo que bien había salido. Tomó un poco de aire, y guardo la compostura, no había razón para estar tan alterado de que alguien como ella, le cierre la puerta en la cara, debía de estar acostumbrado, ya era odiado por más de un individuo, pero de igual forma una parte dentro de él parecía estar desconforme de que entre todos estos, Karin estuviese presente.
Un hondo y largo suspiro se amedrentó en sus labios. Tenía que dejar ese deseo incomprensible, de querer ser visto por ella.
Siguió caminando hacia el rumbo perdido, recordando nuevamente las cosas que faltaban en ese lugar donde obligatoriamente residía. Y evitando en su totalidad traer de la tienda todo aquello que fuese un posible ingrediente para el ramen.
Entro a la estancia donde el clima resultaba ser mucho mejor que en las afueras, pero el sentimiento de bienestar no era el mismo que cuando… eso no importa.
Puso las cosas necesarias en la canastilla de compra, volviendo a recordar los amargos días en los que tenía que hacer todos esos quehaceres por el simple hecho, de haber perdido su familia. Para después pagar todo aquello que fue comprado y llevárselo en una delgada bolsa de color blanco.
Pisó otra vez esas calles que estaban empapadas por la lluvia, los charcos mugrientos, vio como la gente que aun no se acostumbraba a su presencia le miraba con desprecio. Pero ya no importaba, tendría que aguantar todo, aunque la verdad era que no veía razón aparente para retomar todo lo que dejó con gusto amargo, ya que se había acostumbrado a la falta de todos aquellos que un día apreció.
— ¡Sasuke - kun!, – escuchó el grito femenino de alguien a su espalda, y tuvo la esperanza de que fuese ella y por mas de que siguiese sin entender, el por qué exacto de esa esperanza, solo quería que así fuese.
Pero al voltearse, sus opacos ojos se encontraron con una figura distinta a la requerida. Una Sakura vestida de el color de su pelo, con una chamarra gruesa que le cubría, pantalones sueltos y un gorro que cubría su mustia cabellera. Ella le sonreía contenta, por la coincidencia que hizo que se encontrasen, mas él no pudo aflojar ni un músculo para tener una apariencia más amigable.
— Sakura, — pronuncio el nombre de la chiquilla, que conoció desde muy tempranas horas de su vida, y a una de las pocas personas que una vez llego a apreciar.
— Hola, — una sonrisa, gentil y dulce afloraba cada vez más en sus labios, — ¿Qué estás haciendo Sasuke –kun?, – preguntó esta mientras se acercaba más a este.
Pero la personalidad callada de este no buscó más palabras, ni nada por el estilo y solo levantó la bolsa que llevaba en las manos. Así haciendo entender su presencia en ese lugar.
— Hey, Sasuke - kun, ¿no quieres venir a mi casa a tomar una taza de café?, — llegó a preguntar mientras un rubor poco visible se esparcía por sus mejillas.
Hubiera querido negarse, pero el ofrecimiento resultaba ser tentador ya que le ahorraba el tener que poner un pie a ese lugar inhabitable donde estaba habitando. Al final movió la cabeza de arriba abajo, dando de esa forma la afirmación que se requería.
-o-
La casa donde ella vivía, tenía ese toque hogareño que hace mucho Sasuke no veía. Ya que él, al ser huérfano, no pudo seguir teniendo esos detalles que una vez tuvo su madre, y conforme el tiempo pasaba se inmiscuía más en rincones poco alagadores, donde la idea de un ambiente así rayaba a lo ridículo. Este paisaje ya no era para él, no lo era, todo se lo llevo él.
El sabor amargo de la cafeína pasaba por su garganta y le hacia recuperar las energías perdidas de esas noches en vela, también el calor que se había ido al salir a las calles de Konoha. Sakura le miraba atenta mientras bebía un chocolate caliente, que no ofreció a Sasuke por el conocimiento obtenido cuando eran compañeros de equipo, que anunciaba, a él no le gustaba nada que sea dulce.
Todo estaba en un tortuoso silencio, donde Sasuke se sentía tranquilo y Sakura se mordía la lengua para no tener que perturbar el momento de paz.
Sakura, recordó esa vez que apresuradamente fueron con Naruto a curarle heridas y volver a proponerle su estancia en Konoha, el chico de mirada negruzca se había negado, pero lograron convencerle con una frase que resulto tentadora; "todo será como antes".
Pero… ¿todo sería como antes? Vil mentira que lograron sacar ella y Naruto de sus cuerdas bucales, las cosas no podrían llegar a ser lo que fueron, ni por más de que ambos se esforzaran por ello, todo había cambiado, ella ya no era una simple llorona, Naruto dejó de ser tan idiota y Sasuke… él nunca sería lo que fue. Mas no importaba, las cosas siempre cambian, es una regla de vida. Porque a pesar de no ser la de antes, una cosa sí era segura, aquel sentimiento profesado desde una edad inocente, seguía tan presente como en ese momento. Solo que, - como antes, - faltaba que él diera algún signo de interés.
— Sasuke – kun, ¿Cómo te va en la casa de Naruto?, — para romper el hielo, la chica de hebras rosas preguntó lo primero que se le vino a la mente.
Este le vio por un momento corto, - casi nulo, - momento. Al parecer intentado encontrar la respuesta en la cara de ella, pero al no pillar eso que requería, botó un suspiro de frustración.
— Mal, – logro decir él. Recordando a la vez ese espantoso lugar que estaba impregnado de olor a ramen.
— Ya veo, – respondió, volviendo a pensar en qué tendría que decir de ahí en adelante, mas los vocablos no salían, el estar con Sasuke no le resultaba ser cómodo ni relajante, todo era lo contrario, ya que se esforzaba en demasía por hacer permanecer la sonrisa y por ser vista, (realmente vista).
Y ella empezó a remover el chocolate con una cucharilla una y otra vez, intentando de esa forma dejar el nerviosismo a un lado y volver a incurrir en un diálogo aceptable. Mientras que el Uchiha internaba sus ojos en aquella ventana empapada por la lluvia, y veía o buscaba algo que no se sabía.
La chica de pelo rosa botó un hondo suspiro. Todo era… tan diferente a estar con Naruto, ya que en ocasiones como estas estaría increpando miles de insultos a la madre naturaleza, o estaría hablando de cuanta incoherencia atravesase por su mente, es más, hasta Sai resultaba ser más animoso que él Uchiha, comentando acerca de lo que había leído, y de forma consciente, o bien, inconsciente, ofendiéndola de alguna forma. Siempre supo que era así, pero aun así…
— ¿No crees que podríamos pasar más tiempos juntos?, — y la idea que venía interminables veces a su mente, fue puesta en su boca y esparcida por la dulce voz de esta. Sin que ella lo premeditara.
Pero las palabras que brotaron de la garganta de la chica, en ese tono bajo y captando un tanto de coqueteo en este mismo. La voz rápidamente de la fémina le llevo a rememorar hechos pasados, con otras personas de por medio, con la misma propuesta venida de la boca de otra chica, con una seguridad y tono diferente al de esta, pero...
— Hoy no, Karin, – la negación salió de los labios del Uchiha, al mismo momento que el nombre de una persona diferente se manifestaba en el ambiente, y obviamente este hecho no fue ignorado por la chica de ojos jade.
— ¿Disculpa?, – la voz irritada de Sakura se hizo escuchar rápidamente. Mientras en su mente retumbaba el nombre de alguien de quién sí escucho hablar, pero no recordaba a quién correspondía ese nombre. Maldita memoria la suya.
Sasuke le miró por un rato corto, casi efímero. Sin notar el error que fue cometido, para que después esta le viese de la misma forma, que cuando Naruto se pasaba de hablador.
— No estoy de acuerdo con tu sugerencia, Sakura, — se rectificó.
Y Sakura le escaneo por un momento largo, de forma ardua. Intentó no explotar de cólera frente a él. Tras hacer un gran esfuerzo logró que una gran sonrisa se dibujara en sus finas facciones.
— Perdona, no te escuché bien, — fue la respuesta de ella, mientras agarraba la cucharilla en manos, y esta lentamente era doblada, y se volvía inservible.
-o-
Karin, el nombre en teoría significaba perfume, azufre o fósforo. Significando de esa forma con el ligamento de las palabras el perfume de azufre, o bien podría ser el perfume de fósforo. Siendo de una forma u otra un elemento peligroso. Ya que el azufre es la esencia del diablo y el fósforo es el elemento usado en muchas cosas explosivas y elementos que expanden el fuego.
El nombre ya dicho, venía una y otra vez en la mente de Sakura. Tal como una espinilla invisible y molesta, que le pinchaba cada vez que parecía estar a punto de olvidarla. Y lo peor del caso es que no recordaba quién era la mencionada.
Botó un bufido de resignación. Sasuke la había mencionado sin tener la intención de hacerlo y lo peor es que el nombre le salió de una forma tan natural que siquiera captó la equivocación cometida. Estaba a punto de darse por vencida en busca de la intrusa en aquellos territorios que por el tiempo, se supone, eran de ella, pero entonces una imagen afloró en su mente, justo antes de la resignación.
La mirada de Sasuke, tan viva como nunca después de haber sido gritado por una chica, por el simple hecho de cruzar miradas. La fémina en cuestión empezó a tomar forma progresivamente en su mente, pero no pudo escanear bien su persona, solo había algo que sobresalía. Esa desmarañada cabellera de fuego, que tenía el color del azufre y parecía un elemento salido de la fricción del fósforo.
Esta era esa que había sido salvada por ella, un momento antes de perder la vida a manos de… Sasuke. Aquella que tenía una buena relación con el cuerpo de investigación y una creciente amistad con Ino y esa misma que estuvo junto a Sasuke en todo el tiempo de ausencia de este. Las piezas encajaron una por una, como si de una rompecabezas de tratase.
Se agarro los cabellos con desesperación, debido a la frustración que se sentía en esos momentos.
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¿Ahora que se supone que haría?
Continuará…
Segundo episodio editado.
Bien, ahora leo, que una vez yo dije, - dije, - que Sakura era crucial, oh, vaya, qué problema porque me olvidé de ella, pero bien sí, ella tendrá su debida participación, y no, ahora dimito más en la idea, no pienso hacerle basshin alguno, porque, resulta, que desde hace un buen tiempo estimo mucho a la chica. Así que para los nuevos, el que haga algo malo con ella, es imposible, no es el papel que le corresponde.
