Oh, aquí está el nuevo episodio, y sí, al fin aparece Sasuke. Se tardo mucho en aparecer, pero el chico está de nuevo cuenta en la historia, y tiene cosas que contar. Jejeje

Bueno, espero que les guste el episodio. Sin más que decir, a leer.


Capítulo 6

Recordaba esos tiempos, ¿Cómo olvidar esos días de pubertad como el equipo 7? En realidad hasta ahora, seguía recordando el viento que removía sus cabellos mientras todo el equipo corría tras un pequeño felino. En su mente persistía la imagen de un Naruto siendo brutalmente golpeado por un minino, y una Sakura que dejaba noqueados tanto al animal como al rubio, Kakashi no hacía nada, y él, bueno solo les miraba de reojo.

Esos recuerdos, por ende se le venían a la mente con cierta estima – una que ciertamente jamás exteriorizaría – claro que la estima pronto se puede volver un fiasco, al ya no ser recuerdos y volverse a nueva cuenta hechos. Unos hechos que eran memorables, por ridículos.

Estaban corriendo, tras un maldito gato. El gran Sasuke Uchiha, uno de los peores enemigos de las cinco aldeas ninjas, el último Uchiha, el joven prodigio al cual todos temían, corría tras un gato. ¡Oh mierda! Si alguien le veía en esa situación se partiría de risa en su cara. Si Taka le viera, nunca hubiese podido asumir el puesto de líder.

Las cosas eran iguales en esos aspectos, el chico poseedor del Kyuubi, el próximo Hokage siendo golpeado por un gato. Un felino diminuto, tenía martirizado al rubio, y la ayuda de Sakura acabó siendo la misma que en ese entonces; solo faltaba un Kakashi y todo sería como antes. Aunque si de igual forma el hombre que se cubría la parte inferior de su rostro estuviera, Sasuke se dio cuenta de algo que en si era totalmente cierto. Puede que Konoha a pesar de sus cambios, tenga ese mismo toque de entonces, y todo esto hacía que se señale al propio Sasuke como aquella pieza que ya no encajaba, en ese rompecabezas del que alguna vez fue parte.

Su infancia, su vida echa de mentiras y engaños. Todo lo que le haya pasado, crearon un hueco que jamás podría ser tapado, o bien la fórmula para hacerlo no estaba presente. El equipo 7 una vez fue su posibilidad para rellenar esos espacios vacios, fueron como aquella grieta donde la luz pudo dar con su persona, pero el cerró aquella apertura, y ahora que vuelve a abrir ese trecho era obvio que esa luz ya no hacía efecto en él. Su ex equipo fue una vez, pero como no se logró, el ahora, dictaba que si se buscaba esa complacencia perdida, era a manos de otras personas. Eso no significaba que repudiara a su antiguo equipo, solo que las cosas no se podían, y una parte de él, aún no perdonaba y jamás se dignaría a aceptar de buenas a primeras a la gente de Konoha.

Lo hizo por Itachi, si bien las cosas a duras penas se lograron al hablarse entre sí, el mayor logró esa misma magia que siempre hacía efecto en Sasuke. Fue un consejo, un consejo venido de los labios del hermano una vez querido y odiado, del héroe vestido de villano. Intento no tomar en cuenta lo que le dijo Itachi, le fue insufrible el pensar que fuese tan fácil el perdonar todas las injusticias dadas en su vida, en la vida de ambos. Pero mientras más recordaba, esa palabra que se le fue dirigida: "yo no quiero que te vengues por mí, solo deseo tu felicidad". Con ello se daba cuenta si ese era el objetivo a cumplir, a lo mejor siendo de esa forma el descanso merecido de su hermano, y también puede que significase al pobre corazón suyo.

Por eso, el día en que ambos ex compañeros fueron a darle el ofrecimiento, pensó en su venganza, en sí mismo, y en la última voluntad de su hermano. Se negó, en más de una ocasión se negó al retorno, pero con la palabra en conmemoración al "pasado" accedió para darse el chasco de que no podía perdonar de buena gana a Konoha, que ya no lograba compenetrarse ni con sus antiguos amigos, y que se estaba secando de una forma muy rápida.

- Ey Sasuke ya tenemos al gato, vámonos – le dijo el Uzumaki, mientras le sonreía. Haciendo que cuando el Uchiha le mire su vista quede instada en las tantas magulladuras de la piel bronceada de este.

- Vamos – dijo finalmente perdiendo interés en aquellos detalles de la cara.

-o-

Moegi era una chica tranquila, bueno… en realidad muchas veces era similar a Sakura en carácter, solo que no tenía tanta madera de brabucona. En ese preciso momento Sasuke se pregunto, si siempre le tocaría una compañera un tanto histérica que agarraría a golpes a un pobre individuo que hacía estupideces, que queriendo o sin querer les molestaba, pero prefirió dejar el pensamiento, ya que su traicionera mente, le trajo a una Karin como recuerdo.

Esto era el colmo, ya no se soportaba ni él mismo, este maldito sentimiento que le obligaba a querer verla, le estaba jodiendo la paciencia. En el tiempo en que la chica se fue a una misión, él anduvo todo el tiempo por la puerta de Konoha, haciendo pensar a muchos que otra vez se escaparía de la ciudad, sin que nadie sospechara, que la cosa era una muy diferente, y menos permisible a saber. Ante esto, él mismo se decepcionaba de su persona, ahora solo le faltaba espiarla, o acecharla de un modo más intenso del que ya hacía, y eso era… simplemente lo más ridículo que podría pasar.

¿Qué rayos había pasado? No sabía ni responder él mismo la respuesta, fue de la noche a la mañana que empezó a pensar ella con más frecuencia. No, es mentira, ya la pensaba en un modo peligroso hace mucho, y ciertamente le torturo la imagen de la chica el mismo día en que la traiciono, a ello solo pensó que sintió un tanto de culpa hacia lo hecho. Solo que el problema, es que no entendía, porque sentiría culpa por ella, cuando había hecho cosas imperdonables también a otros.

No sabía ordenar bien sus emociones, rápidamente se dio cuenta de lo desgastado que estaba con lo que son las relaciones que hay con otros. Cerró los ojos intentando meditar, y como siempre no encontró resultado alguno. Maldición.

Para colmo sus idas a esa puerta se acabaron, el mismo día en que la vio aparecer junto con los otros de su grupo. Y supo que ella se dio cuenta de su presencia, pero decidió ignorarlo, y dejarlo pasar, y también aquello le molesto en demasía.

Ahora estaba sentado viendo a Naruto y Sakura en su enfrente, como en aquellos días en que ambos le sacaban a rastras de su casa, para poder comer algo el grupo completo. El puesto de Ramen – como siempre – fue su parada y veía a una Sakura comer lento, y un Naruto que se quemaba la boca con los fideos que estaban demasiado calientes, al igual que Moegi revolvía los fideos pensando si llevarlos a la boca o no; él no tenía mucha hambre – ya se dijo que empezó a odiar el ramen.

Cerró los ojos de nuevo, y recordó esos tiempos cuando estaba entrando a la adolescencia. Pudo visualizar esas sonrisas en los rostros de ambos chicos, y recordó como su rostro movía los músculos suficientes para emular un intento de sonrisa. A pesar de recordar, ya no se podía, y eso molestaba, gustaba, y atormentaba.

Abrió los ojos ni bien escucho las campanillas del lugar titilar, anunciando la entrada de alguien. Y ahí estaban ese par de Kunoichis, la rubia Ino, y la chica de chonguitos Tenten. Ambas platicaban, y fue por Sakura que se enteraron de la presencia de los otros. Ambas pasaron recto de él, ya no le saludaron, ni lo miraron con rencor, pareció que ante ellas era solo un objeto inanimado. Que importa, eso era lo de menos, por ello volvió a cerrar los ojos y entre cruzo ambos brazos, en la pose de siempre.

Ambas seguían cotilleando, y Sakura al final cedió a la tentación de preguntar de qué se hablaba tanto. Ino miró a Tenten, y esta abrió los ojos grandes ante la petición a ser contada la noticia. Una sonrisa grande floreció en los labios de la rubia, y esos ojos azulinos con esa chispa de candor peligroso, parecieron hacer interesar más a la de mechas rosáceas.

- Neji salió hoy de nuevo con Karin – y el momento de paz, se había ido a la mismísima mierda.

Abrió los ojos sin quererlo, y observo a ambas chicas intentando ver algo de burla en esas palabras. Pero vio una Tenten que fruncía el seño ligeramente, y a Ino que parecía sonreír con más ahínco. No era broma, y otra cosa que le pinchaba era el hecho de que haya salido de sus labios un "de nuevo" ya que eso significaba, una ocasión que ya había sucedido.

- Así que Karin está saliendo con Neji – la voz de Sakura se alzó con un tono similar al de Ino, y una felicidad creciente que se avecinaba en su pecho. La competencia había decidido fijarse por el genio Hyuga, aunque claro no pudo ver que la mirada de su compañero oscurecía de una forma peligrosa.

- Si, ya es la tercera vez que lo hacen – profirió la de cabellos dorados, con un orgullo que pareciera que hacía eso un logro suyo

- Es raro ver a Neji salir con alguien… nunca lo hacía – dijo al final con un tanto de congoja en su voz, la chica de cabello castaño y ojos de avellana. Porque a ella le seguía doliendo, a la vez que no pensó que este jueguito duraría tanto

- Pero eso es bueno, él es soltero, ella también, hacen buena pareja – siguió narrando con felicidad la rubia – además de que es hora de que Karin olvide a cierto idiota – al final farfullo con un tono despectivo en la voz, uno que no fue ignorado por Uchiha.

Los puños se cerraron, con rabia. Maldición. No supo cuando fue que se levanto de su asiento, y acabo por marcharse del lugar. Pero ahora estaba en la calle con un objetivo que él no se atrevería a aceptar.

Iba a todo lugar donde vendiesen alimentos o algo por el estilo, antes daba una vuelta completa al lugar, rebatiéndose si entrar o no, y lo peor preguntándose porque lo hacía. Karin no era nada suyo, es más se supone que no le importaba, pero de una forma u otra le jodía el saberla en manos del Hyuga. Además de que las palabras de Yamanaka surcaban en su cabeza en un coro estridente, y dañino.

De un lugar a otro, entraba rápido y haciendo un gran estruendo con la puerta al abrirla. Pero no los encontró en ningún lugar. A lo mejor había sido una broma – una de un muy mal gusto – y él había caído en la treta. Que humillante, asquerosamente humillante, pero algo le decía que era preferible eso a que lo que dijeran fuera verdad.

Prefirió no pensarlo, pero la idea seguía insistente en su cabeza. Karin tenía muchas posibilidades de salir con alguien, y esto no era porque fuese exactamente la más bella, más bien por el magnetismo de su persona. Si Hyuga se interesase en ella, puede que al final de verdad todo lo anteriormente sentido por el se difuminase, y le molestaba pensar que ese acto fuera así de fácil. A pesar de que sería lo correcto, lo mejor, y lo más apropiado.

Siguió caminado sin rumbo fijo con las manos en los bolsillos, con el pensamiento de la pelirroja en su cabeza, y el viento que mecía su cabellera de una forma agradable. Y fue cuando lo escucho, esa voz chillante de su amigo que al parecer lo había estado siguiendo. A aquel que no escucho estando totalmente ocupado en cosas que nadie entendería.

- ¡Teme! – grito el rubio – no sabes cuánto estoy corriendo tras de ti – hablo mientras se inclinaba en sí mismo, y luchaba por tomar un poco de aire

- ¿Qué quieres? – contesto arrisco mientras esos ojos que se teñían en escarlata lo visualizaban atento.

- Uff, es que pensé que matarías a Neji – las palabras retumbaron en su cabeza, con una armonía seca que le molestaba. Habían sido tan obvias sus intenciones, además de que en cierta forma tan inexplicables.

Quiso negarse, pero al parecer sus cuerdas bucales no quisieron hacerle caso. Al final solo atino a ver aún más molesto al rubio, para que cerrase la boca. Advertencia que Naruto no entendió, y por ello seguía hablando.

- Al parecer no los encontraste, me alegro – dijo este con la misma jovialidad de siempre – Sasuke el hecho de que ella gustase de vos no la hace de tu propiedad, además de que el que te guste… - pero lo demás que fue dicho no fue escuchado por el Uchiha, quien se quedo varado en la palabra relacionada con "gustar". Porque eso no podía ser cierto, porque Karin era solo…

Todo se fue al diablo, cuando vio a ese par de figuras andando juntos. La guinda de su torta, fue ver a una animosa Karin agarrada del brazo del Hyuga, y un Neji que no se quejaba por ello, y le molesto demasiado. Sus ojos los observaron persistentes, y activo el Sharingan al darse cuenta, que el Hyuga tenía activado su Byakugan.

Porque ver no haría ningún mal, el verlos con ganas de fulminarlos – sobre todo al castaño – no haría ningún mal… o al menos eso creía, hasta que vio como Neji se desmayaba, y ciertos fragmentos en un lugar más oscuro y horripilante se formaban en su mente. Karin le miró enojada, y le grito un "¿ahora qué mierda has hecho?". Y fue en ese momento en que sintió un fuerte dolor en su ojo, y supo, supo que lo había metido en su tsukuyumi.

- Estas celoso, ¿no, Teme? – acabo por decir Naruto.


Juro que me ha costado mucho hacer este episodio, no sabía ni como rayos estructurarlo, ni nada. Pero ya esta, además de que mis ideas ya se acoplaron mejor tras este episodio. Os agradezco demasiado vuestros comentarios, además que pido paciencia por si me da – de nuevo – por tardar demasiado, es que ya no encuentro mi inspiración karinesca – que palabra tan rara que invente -.

Por favor dejen reviews, que esa es mi paga como autora de fics, y es lo que me da fuerzas para seguir. Espero que les haya gustado el episodio, me despido. Adiós.