Cap 5

Alfred salió corriendo de su casa en cuanto la llamada termino, no podía perder tiempo, la vida de Arthur estaba en peligro y si el cometía un error el británico pagaría las consecuencias, de solo pensar que podía terminar como en su sueño un escalofrió recorría su cuerpo.

Atravesó media ciudad hasta llegar al lugar indicado, la casa frente era enorme más bien era más como una mansión pero a pesar de su sorpresa no perdió tiempo y se adentro al lugar, ya frente a la puerta comprobó que esta estaba abierta "esto nunca es bueno en las películas" pensó el de lentes.

-"bien tengo que buscar a Arthur"-pensó mientras se adentraba en el lugar, no dio ni dos pasos cuando algo lo golpeo con fuerza su cabeza y todo se volvió negro a su alrededor-

Alfred caminaba por las calles de la cuidad des preocupadamente, se había saltado las clases aquel día, sabía que recibiera un regaño de su padre ¿Qué seria esta vez? ¿No darle su mesada? ¿No dejarlo salir? ¿Llevarlo a un internado? No le importaba esta vez porque aquel día había decidido que se escaparía, ya no soportaba aquel ambiente del que había vivido rodeado toda su vida, las fiestas de la alta sociedad donde debía actuar para agradarles a aquellos aristócratas que no se preocupaban de nada mas que no fuera ellos y su dinero, gente ambiciosa que no les importaba sacrificar a otros para conseguir lo que quieren. Estaba harto de todo aquello y ya había tomado una decisión.

Llego a su hogar y subió las escaleras rápidamente ignorando por completo a su mayordomo que le preguntaba la razón de porque no se encontraba en clases. Su padre no llegaría hasta la noche o quizás ni siquiera llegara aquel día o en una semana más, pero eso era lo que menos le importaba en aquel momento. Saco una mochila de su armario y hecho todo lo que en esta podría caber tanto como ropa, comics, dulces que tenia guardados para comer durante las noches y sus ahorros, una vez todo listo escondió la mochila bajo su cama en espera que la noche llegara y el pudiera marcharse sin ser visto.

Paso el resto del día en su habitación nadie se atrevió a molestarlo en todo aquel tiempo y cuando al fin dieron la una de la mañana y sabiendo que probablemente todos dormían saco su mochila de debajo de su cama y se la puso al hombro para así abrir la puerta con cuidado de no hacer ruido y salir hacia la planta baja, por cada escalón que bajaba sentía la libertad más cerca que su corazón se aceleraba y más aun cuando se encontró fuera de la mansión y se puso a correr a todo lo que sus pies dieran. No fue hasta que estuvo unas cinco cuadras lejos que se detuvo y respiro aliviado.

Comenzó a caminar por las calles mirando con detenimiento todo a su alrededor, todo se veía tan distinto a como era de día, aunque en realidad eran pocas las veces que él podía ver con tranquilidad aquella escena ya que la mayor parte del tiempo una limusina era quien lo llevaba a todas partes. No supo cuanto tiempo hasta que el lugar fue cambiando, las luces de las tiendas se hacían más pequeñas y ahora solo eran los faroles los que iluminaban las calles, a lo lejos pudo ver una silueta de una persona balanceándose de un lado a otro que parecía que en cualquier momento caería al piso, por lo cual Alfred se apresuro a llegar a donde se encontraba la persona.

-¿estás bien?-pregunto al lado de la persona notando que se trataba de un chico un poco más bajo, su camisa estaba empapada en sangre y su piel cada vez estaba más pálida-debes ir a un hospital ahora mismo-

-déjame en paz-forcejeo para soltarse del agarre del de lentes-

-¡no te muevas! Será peor, te llevare a un hospital para que te atiendan-

-sería mejor si muriera-susurro-

-¡¿de qué hablas?! Nadie quiere morir-

-si tú vivieras mi vida no dirías eso….-las palabras se ahogaron en su garganta antes de que callera en los brazos de Alfred completamente inconsciente-

-¡maldición! ¿Dónde queda el hospital?-se pregunto desesperado Alfred-

Rápidamente Alfred tomo entre sus brazos el frágil cuerpo del muchacho y a paso rápido se dispuso a pedir indicaciones de cómo llegar al hospital. Una vez en el lugar fue atendido rápidamente por los médicos que se llevaron al joven herido, mientras Alfred se quedaba en la sala de espera. Mientras las horas pasaban Alfred se fue quedando dormido hasta que alguien sacudió su hombro despertándolo.

-señor, su amigo ya se encuentra estable, puede pasar a verlo-hablo una enfermera. Aun somnoliento Alfred se puso de pie y siguió a la mujer hasta una de las habitaciones-

Alfred entro a la habitación encontrándose con unos ojos verdes del muchacho que lo observaban con detención, se sintió extraño al ser observado por aquel chico, no era la usual mirada que todas aquellas personas de clase alta que lo miraban con la intención de quitarle su dinero, aquellos ojos solo reflejaban dolor y tristeza pero por ahora dejaría eso de lado "tan vez solo es mi imaginación" pensó para luego acercarse a la cama donde se encontraba el otro chico.

-¿te sientes mejor?-el otro no le respondió-¡hey! ¡Dime algo!-siguió siendo ignorado-¿no vas a agradecerme?-

-¿Por qué debería? No te pedí que me ayudaras-

-que grosero-

-entonces vete y déjame solo-frunció en seño-

-no me iré-se sentó al borde de la cama-me llamo Alfred ¿y tú?-

-….-

-no actúas así, ahora somos amigos-

-no estoy interesado de ser amigo de un niño rico como tu-desvió su mirada-

-yo…-

-no trates de negarlo, puedo saber con solo mirarte que eres de la clase alta-

-lo era, ya no, eh escapado de casa, no quiero esa vida, siempre eh querido vivir una vida donde no deba preocuparme por el estatus-

-eres un chico extraño, cualquiera daría lo que fuera por tener tu vida-

-¿y tú?-

-yo cambiaría mi vida por quien fuera, incluso un perro callejero tiene más suerte que yo-

-¿Por qué dices eso?-

-es una historia que no creo que sea de tu interés-

-¡quiero escucharla!-

-ha, de verdad eres extraño, bien te contare-se Alfred se acerco mas para escuchar mejor-mi nombre es Arthur y tengo 15 años y nació en Inglaterra, desde que tengo 5 años eh estado huyendo con él y viviendo en la calle. El era un acecino famoso…hasta que cometió un error, en uno de sus trabajos se suponía que debía matar a un de los aristócratas más poderoso del mundo pero su muerte no se completo y mi padre fue descubierto y perseguido, a causa de eso mi madre fue acecinada y yo tuve que escapar con el….-hizo una pausa para tomar aire-tuve que soportar frio, hambre, enfermedades que te llevaban al delirio a causa de la fiebre, lluvias, tormentas, sed hasta el punto de estar a punto de morir, aunque eso hubiera estado bien ¿de seguro tú no has sentido ni la mitad de todo aquello antes verdad?...hace unos días mi padre murió pero la persecución no acabo, ellos quieren venganza, no descansaran hasta que yo muera. Estoy cansado de huir así que pensé que si moría todo terminaría, pero tú arruinaste mis planes y ahora tendré que esperar a que vuelvan a buscarme para ser asesinado-

-pero ahora piensan que estás muerto, no te perseguirán más-

-eres un idiota, de seguro ya fueron a buscar mi cuerpo y al no encontrarlo me seguirán buscando-

-¡no te preocupes yo te protegeré!-

-¿Qué puedes hacer en contra de asesinos profesionales?-pregunto en tono burlón-

-no lo sé, pero hare te protegeré con mi vida-

-¿Por qué?-pregunto sorprendido-

- porque eres el primer amigo que tengo-sonrió-y los amigos deben ayudarse mutuamente-

-nunca dije que eras mi amigo-

-pero confiaste en mi para contarte tu pasado ¿eso no es lo que hacen los amigos?-

-veo que de verdad eres un idiota-sonrió-pero está bien, seremos amigos ¿Qué quieres a cambio de ayudarme?-

-¿eh? Pues…quiero vivir contigo-

-¿acaso no oíste cuando dije que no tenia donde vivir?-

-no te preocupes ya me encargare de eso, confía en mí-

-está bien, confió en ti-

Comenzó a abrir sus ojos con lentitud, todo a su alrededor estaba escuro, no se filtraba ni un pequeño rastro de luz, por un momento hasta llego a creer que había quedado ciego, pero luego rechazo aquella idea

-al fin has despertado- escucho una voz entre la oscuridad-¿has recordado el pasado?-

-¿Dónde está Arthur?- ignoro por completo la pregunta de quién sea que estuviera ahí con el-

-no te preocupes el está bien, en estos momentos debe estar recordando lo mismo que tu-

-¿Por qué haces esto?-

-tal vez ¿diversión? ¿Venganza? Ambas me pareces buenas razones, sabes hay sentimientos que pueden atravesar vidas de existencia, aun si la época cambia y un nuevo cuerpo es asignado sentimientos que fueron tan fuertes como el amor o el odio pueden atravesar las barreras del tiempo ¿no crees? Una vez más mis sentimientos han renacido en mi interior y por más tiempo que haya pasado mi odio no ha desaparecido-comenzó a reír-una vez que recuerdes todo, prepárate para revivir el dolor de perder a quien más amas siendo incapaz de salvarlo como prometiste una vez en el pasado-