Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia no son de mi autoría, los derechos pertenecen a sus creadores. Yo sólo utilizo los personajes con fines de entretenimiento.
Capítulo 3: A Contraluz
Mako organizó a su gente inmediatamente, un grupo debía salir a las calles y prestar ayuda a los ciudadanos, mientras el otro lo acompañaría a averiguar que sucedía. Nunca le había tocado vivir algo así, ni siquiera como detective, desde que asumió su puesto como Jefe de Policía hacía dos años atrás, de lo único que se debía preocupar era de algunos cuantos ladrones y las siempre inacabables mafias, que se exterminaban y renacían de la nada. Haciendo memoria en todos sus años viviendo en Cuidad República jamás se había topado con una oscuridad tan absoluta, la cuidad nunca se había quedado sin energía.
La explosión por supuesto le recordó aquella batalla que libró años atrás junto a sus amigos contra Kuvira, sin embargo sabía de buena fuente que ella se encontraba lejos apresada en una celda de hielo y que se mantendría así varios años más. Su instinto de detective estaba más vivo que nunca, y le instigaba a buscar el responsable por esto. Subió a su carro policial y guiándose por las luces de su auto avanzó por las calles de la cuidad, rumbo al sitio del que creía provino la luz. Su auto trastabillo y perdió un poco el control al entrar a una zona desierta, los carros que lo acompañaron sufrieron el mismo problema, todos detuvieron su marcha y se bajaron de los vehículos. Alumbrando el lugar con linternas, el escuadrón policial comenzó a seguir a su líder, quién contempló desolado aquel panorama tan devastador. El suelo a su alrededor se encontraba completamente destruido, como si una gran roca lo hubiera aplastado, los edificios y casas cercanas eran apenas fachadas luchando por mantenerse en pie. Mako se petrificó, ¿qué diablos había pasado?
- ¿Señor que hacemos? – Preguntó un funcionario, al ver que no obtenía respuesta tocó a Mako por el hombro - ¿Señor...? – el maestro fuego, ses escabulló de sus pensamientos
- Rodeen el perímetro, limiten el paso a cualquier vehículo o persona. Tú contacta a Raiko, y coméntale lo sucedido. El resto venga conmigo, hay que buscar sobrevivientes – el maestro fuego dictó las ordenes una tras otra sin miramientos, mientras su mente trataba de encontrar una explicación a lo sucedido. "por favor que sea un accidente", pensaba, "por favor que haya gente con vida".
Lejos de aquel sitio, en el parque se escuchaban gritos por doquier mientras la gente asustada corría desesperada sin rumbo alguno. Korra, se incorporó y encendió una llama en la palma de su mano para iluminar un poco alrededor, detectando donde estaba Asami, le ayudó a incorporarse.
¿Qué ha sido eso? – quiso saber el Avatar
Una explosión, debe haber venido del Laboratorio de Varrick – explicó la ingeniera, bastante asustada – No sé qué sucedió, lo hemos probado varias veces, ¡esto es imposible! Debo ir a averiguar que sucede
Debo ayudar a esta gente – dijo la morena, casi al mismo tiempo que su novia. Ambas se miraron – No dejaré que vayas sola - aseveró, Asami la miró con desesperación
¿Tardaras mucho?
Solo necesito tranquilizarlos - le explicó el avatar, sonriéndole con dulzura.
Asami asintió y Korra se alzó por los cielos usando el fuego control para para iluminar a su alrededor. La gente se paralizo en su sitio, aterrada hasta que escucharon la voz familiar del avatar.
- Habitantes de Ciudad Republica, les ruego mantengan la calma, ha ocurrido un problema con la fuente de energía. Nuestros ingenieros están trabajando en ello para arreglarlo, por favor regresen a sus casas con cuidado y en calma. Si alguien de aquí es maestro fuego, por favor utilicen su control para iluminar el camino del resto.
Las palabras del avatar parecieron calmar a la multitud, que dejo de correr y comenzó a caminar con cuidado alumbrados por algunas llamas que iluminaban los alrededores del oscuro parque.
Buen discurso cariño - le felicito la ingeniera
Gracias - la morena bajo el rostro un tanto turbada - ¿Qué tan difícil crees que sea manejar en estas condiciones?
Bastante. Pero estas hablando conmigo amor, puedo manejar lo que sea – se vanaglorió Asami moviendo su cabello y haciendo sonar las llaves de su satomóvil
La pelinegra condujo con destreza por las calles de la ciudad. Por los costados se comenzaban a vislumbrar las débiles luces de las casas alumbradas por el resplandor de las velas, y las llamaradas de maestros fuego civiles y policiales que prestaban sus talentos para iluminar el camino a casa de sus conciudadanos. Asami se desvió hacia una vía más desocupada y expedita, dejando atrás aquel espectáculo, adentrándose en calleas más oscuras hasta fueron detenidas en el trayecto por un policía que se les acerco, podían divisar débilmente los contornos de su rostro irregular iluminando con la llama encendida en su mano derecha.
- ¿Qué sucede oficial? - preguntó Asami deteniendo el vehículo sin apagarlo, un tanto extrañada
- Necesito que bajen del auto por favor - contestó en tono seco y mirando al avatar agregó - Ahora
