Cap 7:

La mano que mantenía su cabeza hacia abajo era tan fuerte que por más esfuerzos que hiciera no podía enderezarse y ver el rostro de su captor, pero podía asegura de que este era mucho más alto que el. Fueron escasos los segundos que tuvo que caminar antes de detenerse frente a una puerta la cual el sujeto abrió para luego empujarlo con rudeza dentro de la habitación oscura.

-les daré algunos minutos para despedirse del otra ya que la siguiente vez que se van solo tendrán tiempo para llorar y gritar-dijo el hombre antes de cerrar la puerta-

-¿Alfred? ¿Eres tú?-

-sí, soy yo-se comenzó a acercar a tientas en la dirección de donde provenía la voz del británico-

-¡idiota! ¡¿Por qué viniste?!-

-está claro que no podía quedarme sin hacer nada sabiendo que estabas en peligro-

-de verdad eres un idiota….no deberías….haber venido…yo…yo…-

-¿estás llorando?-pregunto una vez que estuvo cerca del cuerpo del otro-

-¡por supuesto que no!, no es como si hubiera estado preocupado por ti….solo que pienso que no deberías involucrarte en esto…después de todo esto es mi asunto pendiente con ese sujeto-

-no digas estupideces-su voz se volvió más seria-esta situación me involucra tanto como a ti, después de todo esa en peligro las persona que amo-dijo con firmeza-

-tu…tu…idiota-su voz se entrecorto entre sollozos cuando sintió los cálidos brazos de Alfred alrededor de él-¿lo…lo has recordado?-

-por supuesto-susurro al oído de Arthur-

Se separaron unos centímetros aun así los brazos de Alfred seguían sujetando con firmeza el delgado cuerpo del británico. Lentamente Alfred fue deslizando su mano hasta el rostro de Arthur y acariciarlo. A pesar de estar en penumbras sus miradas permanecían en la dirección de los ojos del otro como si pudieran verse a pesar de la persistente oscuridad.

El silencio se hizo presente mientras lentamente sus rostros iban acercándose al del otro hasta que que sus labios se tocaron y se fundieron en un beso, tanto Alfred como Arthur sentían su corazón latir aceleradamente y sus mejillas arder, podrían haber estado enamorados en sus vidas pasadas, podían haberse besado millones de veces pero en aquel instante y los recuerdos podían ser tan vividos, pero en aquel momento para ellos era la primera vez experimentaban esas sensaciones y aquel sentimiento, sus yo del presenten nunca habían experimentado aquella calidez antes.

La puerta se abrió de golpe y se cerro del mismo modo detrás de la persona que había entrado en la habitación, el estrepitoso golpe de la puerta provoco que los angloparlantes se separaran rápidamente.

-al parecer se estaban divirtiendo-se burlo el sujeto-pero será mejor que comiencen a recordar los últimos sucesos de una vez por todas, me estoy aburriendo de esperar el momento del espectáculo-comenzó a acercarse a donde se encontraba la pareja-

-no dejare que le hagas nada Arthur-Alfred se puso de pie con el propósito de proteger al otro-

-Alfred…-susurro Arthur-

-ya te dije que no le haría nada hasta que recordaran todo lo sucedido en el pasado…ahora es hora de que vayan a dormir por unas horas más-

Se escucho un fuerte golpe y luego el sonido seco del cuerpo de Alfred cayendo golpe al piso, al instante Arthur comenzó a buscar a ciegas el cuerpo del otro pero su propósito fue detenido por un fuerte dolor en su cabeza y luego todo se volvió negro.

Arthur caminaba junto a Alfred por las pobladas calles de la ciudad. Ya hacia un mes y medio que se habían conocido y para Arthur aquellos días habían sido los mejores que había tenido después de la muerte de su madre. Aunque no quería admitirlo y se lo había negado así mismo varias veces había terminado por admitir que se había enamorado del americano, por supuesto aun no se confesaba ¿Qué pensaría Alfred si le digiera sus sentimientos? ¿Se reiría y lo tomaría como una broma? ¿O tal vez se alejaría? De solo pensarlo su cuerpo temblaba, por esa razón prefería guardar sus sentimientos como u secreto.

Por otra parte nadie había ido en su búsqueda para acecinarlo ¿habrían creído de verdad que había muerto aquel día en el callejón? "mejor así" pensó mientras se detenía al ver a Alfred entrar a una tienda y no lo pensó dos veces antes de seguirlo.

-¿quieres comer algo? yo invito-ofreció Alfred-

-no gracias-

-¿Por qué siempre te niegas a aceptar lo que te ofrezco?-pregunto frunciendo levemente el seño-

-no quiero deberte nada-

-ya te eh dicho que no te lo cobrare después-se defendió el más alto-

-aun así no aceptare-negó rotundamente-

-bien, como quieras-

Luego de comprar lo necesario para la cena, salieron del lugar y se dirigieron a su hogar, una vez en esta Alfred se fue directo a la cocina para preparar algo para comer y a los pocos minutos Arthur fue hasta donde este se encontraba.

-¿quieres que te ayude?-

-no, no es necesario-

-vamos, déjame ayudarte después de todo tú no sabes cocinar-

-tu tampoco sabes, hasta podría decir que cocinas peor que yo-

-¿Qué has dicho?-miro a Alfred desafiante-

Ambos comenzaron a forcejear para ocupar el lugar donde minutos antes Alfred cortaba la carne. De un momento a otro y a causa de un movimiento brusco el cuchillo cayó al suelo, ambos se le quedaron mirando antes de agacharse sincronizada mente para recogerlo provocando que sus cabezas chocara. Levantaron sus cabezas y sus miradas quedaron una al frente de la otra. Como si estuvieran hipnotizados se fueron acercando lentamente hasta juntar sus labios. El corto instante que estuvieron unidos se les hizo eterno y una vez que la falta de aire se hizo presente se separaron y cayeron en cuenta de lo que había sucedido tomando distancia el uno del otro.

-yo…yo…-tartamudeaba Alfred-

-iré a tomar un baño-se apresuro a decir Arthur para luego salir casi corriendo de la cocina y adentrarse en el cuarto de baño-

Su cara ardía a causa de la vergüenza, su pulso estaba acelerado y no podía controlar a su corazón, Arthur no sabía qué hacer, ¿Cómo encarar ahora Alfred? ¿Qué pensaría este ahora? Millones de dudas asaltaban su mente una tras otra sin dar señales de querer detenerse. Se sumergió el agua tibia para despejarse pero le fue imposible, una vez más tranquilo salió del baño y se dirigió a su habitación. No pasaron muchos minutos hasta que Alfred entro a la habitación

-Arthur la cena esta lista-anuncio una vez en la habitación-

Arthur dirigió su mirada avergonzada hacia él desde la cama donde se encontraba sentado. Alfred se acerco y se sentó a su lado mientras le sonreía, ninguno aparto la mirada y como la vez anterior lentamente sus cuerpos se acercaron hasta que la distancia fue mínima y podía sentir la respiración del otro. El espacio que separaba sus rostros se redujo a nada y sus labios se tocaron con sutileza para luego volverse un beso hambriento.

-Arthur te amo-susurro al separar sus labios de los del otro-

-yo también-rodeo el cuello del de lentes con sus brazos-¿vamos a estar juntos por siempre?-pregunto sonrojado-

-sí-fue su respuesta antes de volver a besar al más bajo-

Arthur estaba feliz de que sus sentimientos fueran correspondidos ¿podría su vida mejorar aun mas? Encontrar a Alfred había sido lo mejor que le había pasado en mucho tiempo y no quería que aquella felicidad desapareciera.

Los días siguientes fueron aun mejores, había recibió una llamada desde Inglaterra solicitándole una entrevista de trabajo, su suerte estaba cambiando, su vida daba un giro de 360º, "tal vez ahora podre tener al fin una vida normal" pensaba entusiasmado.

La noticia no parecía ser del agrado de Alfred ya que protesto y se negaba rotundamente a que Arthur se fuera tan lejos argumentando que como pareja no podían estar lejos y si Arthur conseguía el trabajo tendría que mudarse a Inglaterra y entonces él se quedaría solo, pero luego de una larga conversación el británico al fin logro hacer entender al otro que si conseguía el trabajo ambos se mudarían a vivir juntos en el viejo continente.

La noche anterior al viaje Arthur no podía conciliar el sueño, a su lado se encontraba Alfred que dormía profundamente enrollando sus brazos alrededor de la cintura de Arthur. Ante esto el británico no puedo hacer más que sonreír y acurrucarse entro el pecho cálido del más alto aspirando el olor del otro y poco a poco fue quedándose dormido.

La noche termino en un abrir y cerrar de ojos, los rayos del sol comenzaba a filtrarse por la ventana mientras Arthur ya despierto comenzaba a alistarse para el viaje, primero debía tomar un tren a las 6:30 am que lo llevaría hasta el puerto donde tomaría el barco hacia Inglaterra.

-Alfred despierta-le susurro al otro mientras le sacudía el hombro para despertarlo-ya es tarde debo irme si tienes tanto sueño puedes quedarte aquí….no hay necesidad que me acompañes hasta la estación-hablo con un deje de tristeza y se dispuso a salir de la habitación-

-Arthur-oyó la voz del americano llamándole así que se volteo rápidamente encontrándose con la azul mirada del otro-por supuesto que te acompañare, no tienes por qué estar triste-

-¡¿qui…quien esta triste?! ¡No digas estupideces y levántate no quiero perder el tren!-salió rápidamente de la habitación mientras sentía como sus mejillas quemaban-

Luego de unos 30 minutos Alfred salía con completa tranquilidad de la habitación encontrándose de frente con un Arthur completamente enojado.

-¡¿Por qué tardaste tanto?! ¡Estoy retrasado, el tren saldrá en 20 minutos!-

-lo siento-se limito a decir-

-bueno, ya no importa, pero no tendrás tiempo para desayunar-

-¡¿eh?! ¡Pero tengo hambre!-

-es tu culpa, así que no protestes y vamos-sujeto a Alfred del brazo y lo jalo hacia la salida-

Luego de 10 minutos al fin habían llegado a la estación, el ojiazul aun protestaba por su estado de ayuno mientras que el británico caminaba en silencio tratando de ignorar los gritos del otro. Llegaron al tren y Arthur se detuvo en la entrada cruzado de brazos mientras aun oía los reclamos de Alfred.

-¿podrías ya dejar de gritar?-

-pero tengo hambre-

-entonces vuelve a casa y come algo, soy lo suficiente mayor como para quedarme aquí solo por unos minutos-

-no, quiero despedirte, guardare silencio-hizo un puchero-

-bien, eso está mejor-dijo satisfecho-por cierto ¿Por qué estas vestido con esa ropa tan vieja?

-oh, es solo que quiero vestir como la gente normal, nada lujoso-

-vestirse como la gente normal no significa que ocupes ropa desgastada y sucia-

-….-

-olvídalo, aun tienes mucho que aprender, niño rico-

-¡no me digas a sí, ya deje todo aquello en el pasado!-

-está bien no te exaltes, por el contrario yo me siento genial ocupando esa ropa tan elegante, digno de un caballero británico, hace mucho que no me vestía de este modo-

El sonido del tren anuncio que estaba a punto de partir lo que capto la atención de los dos rubios.

-ya casi es hora de que me marche-hablo Arthur-volveré el jueves de la próxima semana-

-te estaré esperando aquí a primera hora y te recibiré con un fuerte abrazo y un beso-respondió con una gran sonrisa-

-no digas cosas tan vergonzosas a la ligera, idiota-protesto el ojiverde con un gran sonrojo en su rostro mientras el ojiazul reía tontamente-

El encargado del tren anuncio que solo faltaban cinco minutos para que el tren partieran a lo que el Alfred beso rápidamente en los labios de Arthur y este se sonrojo aun mas mientras comenzaba a subir con lentitud al tren, pero el fuerte sonido de disparos lo hizo detenerse y girase hacia el ojiazul que lo miraba con una cara de espanto y este rápidamente tomo su mano y lo jalo "tenemos que salir rápido de aquí" le dijo mientras comenzamos a correr hacia la salida, el ojiverde miro hacia atrás y su rostro palideció al ver como la gente iba cayendo con brusquedad al piso y una gran cantidad de sangre se acumulaba en el piso, las nauseas se hicieron presente así que volvió su mirada hacia el frente y continuar corriendo lo más rápido que sus piernas daban y a pesar de que estas comenzaban a entumecerse no se detuvo. Vio la salida y un suspiro de alivio surco sus labios, pero un fuerte sonido de un disparo volvió a sobresaltarlo y sintió un fuerte dolor en su espalda para luego perder las fuerzas para mantenerse en pie, comenzó a caer pero los fuertes brazos de su novio lo detuvieron antes de llegar a piso.

-A…Alfred…-dijo apenas audible mirando al ojiazul-

-por favor no te esfuerces ya viene la ayuda, así que aguanta-trato de que su voz sonara calmada pero la desesperación podía ser notada-solo aguanta un poco mas-

Sintió como la cálida sangre corría por su espalda y le empapaba, sus ojos comenzaba a pesarle pero sabía que si los cerraba seria el final, con su vista nublada miro a Alfred el cual lo miraba con preocupación lo cual lo ponía triste y no pude evitar que las lágrimas se acumularan en sus ojos.

-no, no Arthur no llores, todo va a estar bien-Alfred acaricio la mejillas de Arthur tratando de tranquilizarlo-

-Al….Alfred…yo….-tosió fuertemente mientras sentía como una cantidad de sangre se acumulaba en su boca y no tuvo más alternativa que es escupirla preocupando aun mas al ojiazul-yo…te amo-dijo al fin-

-yo también te amo por eso no puedes abandonarme, debes permanecer a mi lado…no sabría qué hacer si no estás aquí-

-lo siento…-sus ojos comenzaron a cerrar lentamente-

-no Arthur, no cierres tus ojos, aguanta, abre los ojos-

Aun en la oscuridad que lo invadía podía escuchar la voz de Alfred llamándole, quería responderle pero su voz no salía, su cuerpo se volvía cada vez más pesado, sabía que su final está cerca, como le hubiera gustado pasar más tiempo junto a Alfred, no quería morir aun pero sus fuerzas ya no eran suficientes.

-nos…vol…veremos a ver…otra vez…no…se cuanto tiempo…tengamos que….esperar...-volvió a toser-pero…nos volveremos…. a encontrar…estoy seguro…porque…te amo…-con sus últimos esfuerzos logro pronunciar aquellas palabras, mientras más sangre salía de su boca-

-no te despidas por favor, abre los ojos-la voz quebrada de Alfred lo ponía triste pero no había nada que pudiera hacer en aquellos momentos para consolarlo-Arthur, Arthur abre los ojos-la voz del ojiazul se volvía cada vez más lejana-Arthur, Arthur…-

-"nos volveremos a ver mi querido Alfred"-fueron sus últimos pensamientos antes que la oscuridad se apoderara de su mente-