Salí corriendo hacia mi casa. Cuando llegué, mi padre aún no había llegado. Y a mi madre no la conozco. Ella se fue cuando era pequeña. Mis padres no llegaron a casarse. Creo que ella está muerta.

Más tarde haciendo la tarea, busqué la página en la que estaba el dichoso problema de mates y me encontré con algo que no me esperaba ver… Había una nota… Ésta decía así:

"Me gustaría verte mañana, a la hora de comer, en la azotea del ala norte, a las 2 en punto. Nos vemos allí. No faltes, por favor" Magane Len

¿Quiere verme a mí? Debe ser un error… Aunque, quizás debería asistir… Algo me decía que no tenía malas intenciones…

Al día siguiente, a la hora acordada, estaba delante de la puerta de la azotea, dudando si entrar o no entrar. Cuando me decidí a abrir la puerta, alguien me cogió la mano y me sobresalté.

- No puedes salir así. Debes taparte los ojos con esta venda -era él, por lo tanto no me había equivocado al venir-.

Me vendó los ojos, abrió la puerta y me condujo a través de ella.

- ¿Por qué me has traído hasta aquí?

- Emmm… Quería... No sabía si vendrías… Así que… - me guió a través de la puerta-.

No me atreví a articular palabra… Después de un tiempo que se me hizo interminable, él se detuvo.

- Hemos llegado, Rin. ¿Puedo llamarte Rin?

- Eh… supongo… que si… - no pude evitar sonrojarme-.

- Voy a quitarte la venda ya.

Lo primero que veo es el área de una de las azoteas en la que no he estado nunca. Por los prototipos que veo, está asignado a robótica, así deduje que Len pertenecería a éste.

Permanecí un rato contemplando el paisaje hasta que lo vi. Era una especie de picnic con el paisaje de las montañas de fondo. Era precioso.

- Quise sorprenderte un poco… Siento lo que pasó ayer… Me llevé tu libro sin querer y tuviste que pasar vergüenza en clase por mi culpa… Así que quise compensarte… Sé que no es mucho, y que tampoco estamos en un parque… pero me parece que la intención es lo que cuenta…

Me quedé tan asombrada que no fui capaz de articular palabra…

- ¿Qué pasa? ¿No te gusta?

- NO NO NO, ES DECIR, SI, SI que me gusta pero…

- Pero, ¿qué?

- Es que no me esperaba nada de esto… Es precioso… -dije mientras miraba al horizonte-.

- Démonos prisa o se acabará el descanso para comer –dice mientras nos sentamos sobre el mantel-.

Es increíble… He hecho todo esto por mí, por conocerme mejor… Y yo sólo soy la chica más rara de la clase según los demás… Nunca nadie me había tratado así…

- ¿Quieres un poco?

- ¿Qué es? -pregunté con curiosidad-.

- Primero pruébalo

- Está bien… MMMMM… Está delicioso… -no me pude resistir a su sabor- Es mucho mejor que la comida de la cafetería…

- La comida la hice yo… Me alegra que te guste. Son unos rollitos de jamón y queso con tomate.

Pasé un rato agradable probando su deliciosa comida y conociéndole mejor. Resulta que su familia es pobre y está aquí porque se ha esforzado y ha conseguido una beca. Y también me ha contado que solo tiene madre y por eso ganan poco dinero al mes…

Mientras observábamos el paisaje, sentí su calor en mis manos. Nuestros dedos de habían entrelazado sin nosotros darnos cuenta. Nos miramos, y justo cuando íbamos a decir algo…

RRRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNN

(La Sirena que marca el comienzo de la siguiente clase)

- Démonos prisa en recoger o llegaremos tarde…

- Si, será mejor –oh, creía que este momento duraría más cuando me lo imaginé-.

Terminamos de recogerlo todo y bajamos de la azotea…

- Espero verte mañana en el mismo sitio –dijo y me guiñó el ojo-.

Vi cómo desaparecía entre la multitud. "Mañana…". Sí, ¿por qué no? Y yo también me fui a mi asiento solitario en clase…