Todo iba normal en clase. Dábamos un tema, hacíamos ejercicios… Así de bien transcurría la clase hasta que…
TOC TOC TOC ...
- Perdón que interrumpa, Profesor Shion –tenía que ser ella, no podía ser otra persona-.
- Por favor, sabes que prefiero que me llames Profesor Kaito, o solo Kaito. ¿A qué has venido? –El profesor Shion y ella son marido y mujer-.
- ¿Te importa que me lleve a algunos de tus alumnos?-os presento a la la directora Meiko Sakine-.
- No hay problema. ¿Qué han hecho esta vez?
- Eso es lo que quería averiguar, jijiji… -allá va, 1, 2, 3- MAGANE LEN Y KAGAMINE RIN A MI DESPACHO. ¡AHORA MISMO!
¿Quién es Kagamine Rin? (Ruido de fondo)
¿Qué? ¿Yo? ¿Qué pasa aquí?
- Se lo merece -me apuesto mi lazo a que esa es Neru. Seguro que tiene algo que ver en esto-.
- ¡HE DICHO, AHORAAAA!
- Ya vamos… -esto fue a unísono, lo que fue bastante raro…-.
¿Hemos hecho algo malo? Me da que voy a descubrirlo…
Entramos en el despacho. El aire olía a desinfectante y a limón. Nos sentamos y Sakine se sentó en su lado del escritorio. Se la ve muy enfadada…
- A ver, por donde empiezo… Primero: Tenéis la mejor media de vuestro curso, en referencia a las notas. Tú tienes la mejor media masculina y ella la femenina. El caso es que habéis sido seleccionados para el grupo académico de la escuela. Hay competiciones entre institutos y me gustaría que aceptarais estos puestos bacantes.
¿Eh? ¿Tanto griterío solo para esto?
Nos pasa unos papeles.
- Tenéis hasta mañana para pensarlo.
¿Eso es todo? Pensé que…
- Ah, por cierto… ¿Podéis explicarme que es esto? –dijo girando la pantalla del ordenador-.
Oh, no! ¿Desde cuando hay cámaras de seguridad en una azotea? Len tiene la misma cara que yo, por lo que deduzco que el no tenía ni idea de que hubieran cámaras de seguridad…
- ¿Y bien?
- Esto…
- Nosotros…
- ¿Vosotros qué?
- ¡Es culpa mía! Me tropecé ayer por la mañana con ella y me llevé su libro. Cuando quise darme cuenta, el profesor la estaba regañando por no tener el libro. Por eso hice el picnic, para disculparme… Acepto toda la responsabilidad. Si va a castigarme, hágalo, pero ella no tiene la culpa…
- Len… Yo… Yo tuve la culpa de que nos tropezásemos… Llegaba tarde a clase e iba corriendo sin mirar por donde iba…
- Tranquilos, no os voy a castigar. La azotea no es un área restringida, sobretodo porque los de robótica la utilizan para algunos experimentos, ¿no, Len? –hizo una pausa-.
Ya pensaba que ya nos iba a matar…
- Yo me refería al picnic… No se si está permitido, ya que es la primera vez que me veo en esta situación…
- Por favor, permítanos poder ir allí durante el descanso. Es en el único sitio donde puedo hablar con ella sin que otras personas me persigan… -dijo Len en tono suplicante-.
La directora sonrió de manera complaciente.
- Esperaba que dijeses eso. Por eso… -abre el primer cajón de su mesa- Toma –le tira algo a las manos de Len-.
- ¿Qué es esto? –dijo mostrando un llavero con dos llaves, una pequeña y una mediana-.
- Cuando yo era joven, yo iba allí, al mismo sitio, con mi marido. Un día, una chica nos pilló, se chivó al director y se lo dijo a todo el instituto. El director nos dio exactamente dos llaves, una para la puerta de la azotea, para que nadie de los que se burlaban de nosotros, nos molestara, y la otra, para una taquilla que hay allí arriba. Allí hay espacio para guardar lo que necesitéis. Creo que sigue siendo la misma taquilla, pero está en muy buen estado.
La directora está siendo… ¿Amable…? Estoy… ¿Soñando…?
- Eso sí, si decidís hacer algo "indebido", recordad que os estoy vigilando, jejeje…
Y… Se acabó la amabilidad…
- Por cierto, Len… -dijo con cara de maniática-.
- ¿Q-Qué? –dijo con miedo-.
- ¿Me dejarías la receta de eso que estuvisteis comiendo? Tiene muy buena pinta…
- Esto… Si…
- ¡Genial! Nos vemos mañana para hablar sobre el grupo académico. Y Len, como te olvides de la receta, estás muerto.
- No me olvido, no me olvido. Por favor, no nos mates…
- Jajaja. Es broma. ¿Nos? Mmmm… Ella te importa bastante, por lo que veo… Ah… Qué recuerdos… Sois como Kaito-nii y yo de jóvenes…
Y salimos corriendo del despacho de la directora…
