Me habéis hecho sentir algo sola porque casi no comentasteis en el capítulo anterior. No quiero que penséis que no agradezco vuestros favs y follows, me hacen increíblemente feliz, es solamente que también me gustaría leer vuestra opinión de vez en cuando -aunque tampoco os puedo culpar porque soy de las que raramente deja coment- Gracias Tsukasa-chan, por un momento pensé que nadie iba a decir nada de cómo había ido.

Nada más abrir los ojos lo primero que le vino a la mente fue que Naruto estaba en su casa, durmiendo en su sofá. Aún recordaba con nitidez los sucesos de la noche anterior y entre esos sucesos estaba el hecho de que Menma le hubiese pedido inventarse una escusa para cuando Naruto preguntara qué había pasado. Había reflexionado y llegó a la conclusión de que era mejor hacerlo, el problema era que no tenía mucha idea de qué decir.

Con desgana movió su cabeza para ver la hora y con sorpresa descubrió que eran las siete de la mañana, ni siquiera había dormido 3 horas. Al no poder volver a dormir decidió bajar a ver el estado en el que se encontraba su huésped. Se vistió con sus ropas cómodas de andar por casa, se aseó rápidamente y bajó las escaleras para llegar cuanto antes al comedor.

Naruto seguía durmiendo a pesar de su estado, probablemente fuera en gran parte debido al medicamento que le había administrado la noche anterior. Por unos momentos se dio el privilegio de contemplarlo, su ceño estaba fruncido y murmuraba cosas que no podía llegar a comprender. Lo triste era que incluso con esas magulladuras se veía muy atractivo, como un príncipe salido de un cuento de hadas. Era increíble pensar que esa persona delante suya tuviera doble personalidad, algo que solo había visto en películas hasta que lo conoció.

Verlo le suscitaba demasiadas dudas e incertidumbres, así que prefirió pasar a hacer otra cosa hasta que él se despertara. Por tanto subió a su estudio para bajarse un libro al comedor donde además tomó su desayunando. No estaba muy segura de poder entretenerse, pero afortunadamente se perdió en la lectura poco después de haber comenzado. Siguió así hasta que una voz la interrumpió

-¿Dónde estoy? -se preguntó Naruto a sí mismo en voz alta

Obviamente eso era porque desde la posición en la que estaba no la podía ver, al menos que girase su cabeza. Al parecer la hora de la verdad había llegado, porque si estaba tan confundido era obvio que no era Menma. Ella había tenido una mínima esperanza de que no fuera Naruto, ya que no estaba segura de poder inventarse una situación lógica para su estado y a eso habría que sumarle que era pésima mintiendo. Estaba realmente nerviosa.

-Estás en mi casa -le contestó mientras dejaba su libro de lado y se acercaba a él lentamente

-Hinata -se sorprendió al recibir la nueva información- ¿Qué hago aquí y por qué me duele todo el cuerpo? Lo último que recuerdo es que estaba comprando en el supermercado... -sus azules ojos estaban llenos de incertidumbre. Realmente parecía perdido, de hecho lo estaba

-Bueno... -titubeó un segundo antes de contestar- Verás, quizás no te acuerdes por la conmoción, pero anoche al salir de supermercado nos encontramos y venimos a casa juntos. Por desgracia en el camino, cerca de mi casa, nos intentaron robar y tú me defendiste entablando una lucha con los agresores. Al final acabaron huyendo, aunque tú terminaste muy malherido . Me rogaste ayudarte a entrar en casa y que no llamara a la policía, pero como no encontrabas las llaves te traje a la mía. Poco después de tratarte perdiste la conciencia por el cansancio -explicó lo más rápido posible lo primero que se le pasó por la cabeza.

Después de repasar lo que había dicho se pegó una bofetada mental. Era la historia más estúpida del mundo, parecía sacada de un libro de romance o algo así. Se sentía realmente idiota por decir una mentira tan obvia, Naruto no se la creería, aunque por lo menos la parte de la pelea se acercaba a la situación real.

-¿En serio? De verdad no me acuerdo -frunció el ceño como tratando de recordar- Pero debe ser verdad, menos mal que hoy tengo día libre ¿Tú cómo estás? ¿Te hicieron algo? - al final para su sorpresa se lo creyó y no solo eso, sino que se estaba preocupaba por ella también

-Yo... -la culpabilidad por estar mintiendo la invadió al mirar los sinceros ojos de Naruto

Quizás debía decirle la verdad, nadie la obligaba a escuchar lo que Menma dijo. Naruto merecía saberlo todo, lo que la seguía inquietando era la razón por la que él no sabía que tenía doble personalidad. A lo mejor había un buen motivo detrás de ello, uno importante, otro que no fuera que Naruto no se lo creyera. Aún así no quería engañarlo y estaba dispuesta a aceptar las consecuencias de decirle lo que realmente había pasado. Estaba en ello cuando un teléfono sonó.

-Es el mío -dijo Naruto- Está en la chaqueta, bolsillo derecho. Podrías pasármelo, por favor -le pidió al darse cuenta de que no la llevaba puesta

Fue hasta donde había dejado la chaqueta cuando se la quitó para ver todas las heridas que él se había hecho. Buscó durante unos segundos hasta dar con el aparato, para después pasárselo a su vecino con rapidez. Sin poder evitarlo vio el nombre que salía en la pantalla, al parecer era Shion

-Gracias -le dedicó una sonrisa mientras con dificultad estiraba el brazo para coger el móvil - ¿Cariño? -preguntó al contestar la llamada

-...- ella no podía escuchas desde su posición nada de lo que Shion decía y simplemente estaba en silencio observando todo

-Lo siento muchísmo -parecía bastante alterado de repente

-...

-Ya sé que me has dicho que volvías esta mañana

-...

-Sí, sé que te lo prometí

-...

-De verdad lo siento. Estoy en casa de Hinata, la vecina de la que te conté que me hice amigo. Tuve un accidente... -los ojos de Naruto se abrieron con sorpresa mientras alejaba el móvil de su oído- Me ha colgado -ahora parecía realmente deprimido

-¿Puedo preguntar qué ha pasado? -después de unos instantes se atrevió a romper el silencio que se había formado

-Hinata, seguramente llevaba una bolsa de la compra cuando salía del supermercado, ¿ha quedado en la calle durante la pelea?

-Supongo... -no sabía de lo qué estaba hablando, así que contestó cualquier cosa- ¿Por qué?

Él le iba a decir algo, pero el timbre de la casa sonó. Se imaginó que era Shion, probablemente había colgado para venir a hablar en persona y para llevarse a su esposo de la casa de otra mujer. Al parecer Naruto también se dio cuenta, por lo que simplemente fue a abrir la puerta en silencio.

-¿Dónde está mi esposo? -nada más abrir le preguntó con cierta furia sin ni siquiera saludar

Señaló hacia el comedor debido a que se sintió intimidada por la expresión que tenía y por su persona en general, iba tan arreglada como la primera vez que la vio. Shion sin dudar entró para dirigirse a donde se encontraba Naruto, ella tan solo la siguió

-Vengo súper cansada a casa después del viaje de tres horas y te has atrevido a olvidar comprarme mis cereales Fitness, cuando especialmente le llamé ayer para que lo hicieras. Sabes que no puedo comer otra cosa por la mañana, ¿quieres que muera de hambre acaso? -nada más verlo comenzó a soltar el sermón sin molestarse en dar importancia a la situación en la que estaba Naruto- Encima estás en la casa de la vecina

Desde detrás de Shion su boca formó una pequeña O debido a la sorpresa. En un principio había pensado que había entrado en ese estado por estar preocupada por su esposo, no porque él no había comprado unos cereales. Así que era por eso que Naruto había preguntado por la bolsa, porque sí había intentando cumplir el recado. Incluso podría jurar que, conociéndolo, nada más había llegado del trabajo había ido al supermercado para comprar esos cereales.

-Cariño, ya dije que lo siento -él parecía muy arrepentido- Pero por favor no hablemos de esto aquí -con dificultad se quedó sentado

-Ya estamos, no va a ser culpa mía que tú te hayas arreglado para no poder moverte de aquí. Ahora también vas a querer que vaya a hacer yo las compras de los comestibles -contestó Shion con recelo- ¿Y ahora qué hago? Me muero de hambre

Naruto parecía cada vez más dolido y eso le partió el corazón. No podía evitar pensar que su esposa se estaba propasando demasiado, era él quien debía ser mimado en ese momento debido a su estado, sin mencionar que estaba así por culpa de Menma. De ser por Naruto seguramente le habría comprado todas las cajas del cereales del mundo que ella quisiera, o por lo menos eso decía su expresión. Era la persona más afortunada del mundo y aparentemente no se daba cuenta

Quería decirle varias cosas a Shion, pero eso solo empeoraría la situación. Era mejor pensar en otra estrategia

-Yo tengo cereales Fitness -intervino al recordar que tenía por allí una caja.

No le gustaban mucho ese tipo de cereales, prefería los que tenían mucho chocolate, pero su hermana Hanabi solo comía de esos debido a que eran sus favoritos. Así que al final los tuvo que comprar para cuando ella venía de visita y se quedaba a dormir allí. Ahora le serían de gran ayuda, Naruto debía descansar y si su esposa dejaba de inculparlo por algo tan extraño mejor

-Hinata, no queremos moles... -intentó decir Naturo

-¿En serio? -preguntó interesada Shion interrumpiéndolo

-Claro, espera un poco -con la máxima velocidad que pudo fue a la cocina a por la caja de cereales-¿Esta sirve? Está sin abrir -le explicó mientras se la ofrecía

-Sí, perfecto -cogió la caja sin pensarlo dos veces- Por fin podré desayunar -parecía más feliz que antes- Naruto, cuando puedas vuelve a casa -y sin más se fue

-Gracias y siento que hayas tenido que ver esto -dijo Naruto mientras una sonrisa triste aparecía en sus labios

-No es nada, me alegra poder ayudar -realmente en esa ocasión lo que quería es que él pudiera estar tranquilo- Además, es mi culpa porque intentaste salvarme -recurrió a la historia que se había inventado

-Eres una gran persona -ella pensaba que más bien era una gran mentirosa- Tranquila, no es culpa de nadie -dijo con un suspiro mientras se intentaba incorporar- ¿Podrías darme la ropa por favor?

-Aún no deberías moverte mucho -se preocupó por su estado- Te han golpeado en la cabeza

-Es mejor que me vaya -realmente parecía decidido- Gracias por cuidarme y prestarme tu casa, me alegra tener una amiga tan buena -a pesar de ser sincero la alegría no le llegó a los ojos, lo cual era normal después de lo que acababa de pasar

-Por lo menos déjame ayudarte -le ofreció mientras le daba su ropa- Puedo ser tu apoyo hasta llegar a casa

-Seguro peso mucho, no quiero que te esfuerces demasiado

-A cambio de dejarte ir tienes que dejar que te ayude -en circunstancias normales no se habría atrevido a decirlo, pero estaba segura de que él no podía hacerlo solo a pesar de ser una distancia corta

-También eres cabezota, ¿verdad? -por un momento vio una chispa de diversión en sus ojos- Está bien, tú ganas

Así con algo de dificultad consiguió llevarlo a su casa, pero al quedarse sola no pudo evitar pensar que la relación de Naruto y Shion no era sana. No lo decía por estar celosa, jamás había sido esa clase de persona, en caso que él fuera feliz no tendría nada que comentar al respecto.

Os juro que me dio mucha risa mientras escribía lo de los cereales. Lo exageré algo, pero las personas así de caprichosas normalmente me ponen muy nerviosa. La verdad es que hace mucho que no metía a Shion y era hora de que fuerais conociendo su personaje un poco mejor, no sé qué tan mal os caerá.