Menos mal que acabé, por un momento pensé que esta semana solo actualizaría una vez y eso que hoy fue mi día libre de la universidad. Soy un desastre total. Además es que justo me dio por preguntarme qué demonios estoy haciendo escribiendo fics, fue muy extraño. Necesito dejar de ser tan inestable emocionalmente. Por cierto, gracias a Inusatiga, Snow White Lu, Hinata12Hyuga y Tsukasa por comentar. Sois un amor todas.

Mientras veía la tele desde el sofá no pudo evitar pensar que los lunes eran demasiado duros. Normalmente acababa bastante cansada, igual que ese día, ya que los niños eran más difíciles de controlar. Siempre intentaba contentarlos con alguna actividad, pero ese día no había salido como lo tenía planeado, pero a eso también había que sumarle la preocupación por su vecino.

El día anterior intentó visitarlo, pero nadie contestó cuando tocó al timbre de su casa. No sabía si era porque no habían oído el timbre o porque nadie estaba en casa, lo cual sería extraño por el estado en el que se encontraba Naruto. En cualquier caso, no quería parecer pesada por lo que al final tuvo que desistir sin saber nada de cómo se estaba sintiendo.

Justo cuando estaba más perdida en sus pensamientos el móvil comenzó a sonar, por lo que con pereza estiró la mano para cogerlo. Se sorprendió al ver el nombre que salía en pantalla, era justamente la persona en la que estaba pensando: Naruto

-Hola -no sabía qué quería de ella, pero se alegraba por la llamada porque así podría averiguar cómo se encontraba

-Hola, Hinata ¿Qué tal? ¿Estás en casa? -la voz de Naruto tenía un tono interrogativo bastante acentuado, como si hubiera alguna intención escondida tras sus preguntas

-Bien, estoy mirando la tele. Así que sí, estoy en casa. ¿Tú cómo te estás sintiendo? -intentó no sonar demasiado preocupada

-¿Y has comido? -siguió sin responder

-... -eso era un poco extraño, quizás no había escuchado su pregunta- No, no lo he hecho -al final acabó por contestarle

-Genial, entonces ahora nos vemos -y después de que Naruto dijera eso solo escuchó un sonido indicando que la llamada había terminado

Se quedó con el móvil pegado al al oído durante un rato a pesar de que ya no tenía nadie con quien hablar, no entendía del todo qué significaba todo eso. Quizás estuviera viniendo hacia su casa para ir a comer juntos o algo por el estilo.

Al oír el timbre de su casa segundos después supo que había acertado por lo menos en la primera parte. Aún bastante desorientada fue a abrir y lo que se encontró fue a un Naruto, de bastante buen humor, apoyado en un bastón gris y con dos bolsas en una mano

-Hola, otra vez -la saludó con una sonrisa

-Hola -saludó también algo dudosa

-Siento molestar tan de pronto, pero mira -Naruto le ofreció una de las bolsas- Te he comprado otra caja de cereales, gracias por los del otro día

-De nada, supongo - contestó sorprendida por el acto mientras cogía la bolsa, no se esperaba eso

-Además también traigo la comida, así podemos comer juntos. Es ramen y de tu favorito -inclinó su cabeza hacia el lado de la otra bolsa indicando que estaba allí- Vamos a mi casa, es hora de que tú también vengas a la mía y no solo yo te visite

-Yo... -no sabía qué decir, era algo repentino

-Por favor -suplicó Naruto al tiempo que ponía ojitos de cordero degollado

-Bien -aunque eso era hacer trampa, no hay manera de que alguien pueda resistir a esos ojos- Dejo esto en la cocina y vamos -rápidamente fue a la cocina para dejar en la mesa la bolsa y volvió

-Eso ha sido rápido, pero a mi casa tendremos que ir más lento porque no puedo seguir esa velocidad -bromeó para después soltar una risa sonora y comenzar a caminar ayudado por el bastón

-Cierto -ella también se rió un poco- Ahora en serio, ¿cómo te sientes? -preguntó más seria

-Bien, no te preocupes -una sonrisa tranquilizadora es lo que siguió a esas palabras- Ayer fui al médico y dijo que no era tan grave, pero que caminara con este bastón por unos días para no esforzarme demasiado

-Menos más que estás bien -ahora estaba más tranquila y también descubrió porqué no le abrieron- ¿Shion te llevó?

-Sí, ayer me ayudó casi todo el día -parecía mas que feliz por ese hecho

-Genial -de verdad lo creía, al menos estaba bastante contento, no quería volver a verlo tan destrozado emocionalmente como el sábado.

-Ya sabes cómo es por la abuela, ¿verdad? -le comentó Naruto al abrir la puerta de la casa

-Sí, he visto la mayoría -había algunas partes de la casa en las que nunca había estado, pero estaba segura de que eran tan bonitas como las que ya conocía

-Cuando esté bien quiero enseñarte la biblioteca donde guardamos los libros del abuelo, ya que quiero presentarte todo bien y en estas condiciones no puedo. Sé que allí no has estado, porque no sabías que mi abuelo era Jiraiya -explicó mientras la conducía a la mesa- La abuela sigue sin asimilar muy bien su muerte, así que supongo que es normal que no te la haya hablado de ello. Incluso la biblioteca estaba llena de polvo cuando vine porque no había entrado allí en bastante tiempo

-Es verdad, apenas sabía que estuvo casada -entendía que perder a una persona amada debía ser duro de aceptar- ¿Estás seguro de que está bien que me la enseñes?

-Siéntate, en un momento estará todo listo -le indicó Naruto- Claro, yo quiero hacerlo. Además ya te lo he dicho: eres una gran amiga y fan por lo tanto lo mereces -a la vez que explicaba también colocó el ramen y los palillos para comer

-Gracias -sus mejillas se sonrojaron

-De nada -dijo guiñándole el ojo- Comamos

-Sí -rápidamente miró al plato para ocultar el sonrojo que se había intensificado

Así comieron tranquilos, hablando de diversas cosas. Le contó por ejemplo que el domingo había intentado ver cómo se encontraba y él le dijo a raíz de eso que además de ir al médico trabajó desde casa por su estado y que lo haría un par de días más hasta que pudiera andar sin problemas.

Al terminar se ofreció a recoger la mesa y aunque Naruto no estuvo de acuerdo al principio acabó por ceder gracias a su insistencia. Después de que él le recordara dónde estaba la cocina llevó los tazones sucios hasta allí para dejarlos en el fregadero, cuando lo estaba haciendo un grito proveniente del de la mesa del comedor la asustó. Pensando que Naruto se había golpeado volvió rápidamente, pero lo que se encontró fue a él agarrándose la cabeza por el dolor.

-Demonios -ya sabía qué significaba eso, era que Menma aparecería otra vez. No sabía si debía escapar, aunque pensaba que era lo mejor incluso si aún no la podía atacar bien

-No estarás pensando en huir ¿Verdad, Hinata? -Menma ya había aparecido con una sonrisa ladina y con sus oscuros ojos azules llenos de deseo para cuando ella decidió qué hacer

-Por supuesto -respondió sin dudar. Puede que el otro día lo ayudara, pero fue porque no le quedó más remedio que hacerlo. No se quedaría a que intentara algo, mucho menos en la casa que compartía con su esposa

-No lo harás -la seguridad que transmitía su voz hizo que le diera un escalofrío

-Lo haré -sin más preámbulos lo esquivó rápidamente para dirigirse a la salida, al ser los movimientos de él más lentos no tuvo problemas. Esta vez sí se iría

-¡Ahhhh! La zona en la que me golpearon -gritó con dolor

Instintivamente se giró hacia él para ver como se encorvaba por la intensidad del dolor y su rostro contraído. Preocupada, olvidándose de con quién estaba tratando, rápidamente se acercó a él para socorrerlo. Nada más llegar allí Menma volvió a su posición anterior y la agarró de la muñeca

-¡No! -chilló con pánico

-Eres demasiado ingenua -le dijo Menma mientras hacía más fuerte su agarre

-¡Por favor, no! ¡Suéltame! -suplicó ella tratando con todas sus fuerzas de liberarse, a este paso acabaría siendo abusada

-Está bien, si prometes quedarte -inesperadamente le ofreció un trato y no intentó nada pervertido, aunque su mirada seguía siendo tan intensa como siempre

-¿Qué? -abrió los ojos lo más que pudo

-Hay algo que quiero decirte, solo quédate quieta -realmente parecía ser lo que quería

-... -sopesó las posibilidades, si aceptaba él la soltaría y en caso de que volviera a intentar algo escaparía a máxima velocidad- Está bien -lentamente sintió como el agarre de él disminuía

-Gracias por lo del otro día -observó como Menma giraba la cabeza hacía otra dirección y juraría, a pesar de que fuera demasiado estúpido, que tenía un ligero sonrojo.

Estaba a punto de escapar cuando vio eso, por lo que al final se quedó en su lugar. Como una tonta no pudo evitar sentir menos disgusto por su presencia, incluso le agradó, pero rápidamente sacó ese pensamiento de su cabeza. Se convenció de que era solo porque tenía el mismo cuerpo que Naruto.

-Me atacaste, me hiciste daño -eso era más para sí misma que para él, recordando por qué quería escapar de allí

-¿Y qué? -Menma volvió a mirarla de manera incluso más intensa, con inexplicable furia

-Ah -debido al impacto de esa acción dio un paso hacia atrás. Le estaba intimidando otra vez, él era en verdad aterrador. No debió haberle dado el beneficio de la duda ni por un segundo

-Espera, lo siento -dijo mientras apretaba los dientes intentando controlarse- Yo, lo siento por todo... -parecía que le costaba

-¿Por qué? -no sabía si le iba a responder, pero al ver su intento de disculpa no pudo evitar hacerlo, no se conformaría con una simple lo siento. Menma tenía razón, era demasiado ingenua

-La verdad es que... -él inspiró aire y lo contuvo durante unos largos momentos- Me has gustado y te he deseado desde la primera vez que te encontraste con el estúpido de Naruto. Por desgracia supe enseguida que te empezó a gustar -hubo una larga pausa- Sabía también que yo te iba a disgustar. Todas las personas siempre, siempre lo prefieren a él. Cuando soy yo todo el mundo dice cosas como: ¿Qué te pasa Naruto? Por favor deja de ser así, no me gusta esto. Naruto, por favor vuelve a la normalidad -vio como apretaba sus puños hasta ponerse blancos- Siempre soy odiado. Nadie me acepta, incluso cuando él es solo un imbécil que prefiere escapar de la realidad. Porque realmente me gustas preferí que me odiaras con motivo antes de odiarme por lo que soy. No quería llegar hasta el final, pero... -a esas alturas ya ni siquiera la estaba mirando

-¿Te hubieras detenido por ti mismo? -estaba demasiado confundida asimilando toda la información, a pesar de eso no pudo evitar preguntar eso

-Quería, pero que dijeras que no te gustaba me afectó demasiado... -Menma seguía sin mirarla- No lo sé

-Ya veo -al menos estaba siendo sincero- Yo no sé qué pensar... -ella también fue sincera

-No me vas a perdonar solo por esto, ¿verdad? -soltó él con amargura

-No lo sé -tenía que asimilar demasiadas cosas, quizás no hubiera llegado hasta el final, pero le había hecho daño físico y psicológico

-Está bien, vete -le soltó sin más

-Bueno... -ella quería saber más cosas, entender quién era de verdad Menma para ver si podía perdonarlo

-¡Vete! -esta vez si la miró y su mirada destilaba furia y dolor- ¡Antes de que me arrepienta! -añadió de manera brusca

Sin tentar su suerte salió de la casa en silencio, tenía muchas cosas sobre qué pensar.

Ese Menma es todo un loquillo, qué le vamos a hacer. En fin, hasta aquí por hoy. Incluso quise cortarlo antes, pero así está mucho mejor. El único problema es que lo he escrito demasiado rápido y al ser muy tarde no me da tiempo a revisar bien. Espero que os haya gustado y nos vemos en el próximo cap.