Siento no haber actualizado el fin de semana, no tenía ganas de escribir. Pero ya me estaba sintiendo culpable, así que aquí os traigo la conti. Espero poder subir otro cap el viernes, porque el sábado o el domingo es más difícil ya que dormiré fuera. Gracias a Snow White Lu, bazzel081299, SoraHkUh y Hinata12Hyuuga por comentar.
Desde su último encuentro con Menma no podía sacarse la conversación que habían tenido de la cabeza. Daba vueltas una y otra vez al asunto intentando encontrar una respuesta a todos los problemas. Inesperadamente Menma no era tan malo como se lo imaginaba, no le desagradaba tanto como al principio, pero habían muchas circunstancias que le dificultaban tomar una decisión. Lo más extraño era que en cierto modo lo entendía.
De pequeña además de la situación con su padre también había tenido grandes problemas para socializar por miedo a que no la aceptaran. Hay que añadir también que su relación con su hermana y primo era algo distante, por lo que tendía a estar sola. Por suerte esto con el tiempo cambió, porque nunca se rindió y decidió no dejarse consumir por la oscuridad. Luchó para vencer sus complejos y poder conseguir todo lo que siempre había deseado.
La situación de Menma era similar en cierto sentido, aunque la gran diferencia estaba en que él había dejado de tener esperanza en encontrar a alguien que lo entendiera y aceptara. Por todo eso a pesar de que intentó aprovecharse de ella no podía dejar de querer ayudarlo; mostrarle que el mundo no estaba en su contra y perdonarlo. No era tan fácil, porque el problema no era solo sus sentimientos que en ese momento estaban confusos, sino que lo que él sentía también.
Menma afirmó que la deseaba, es más, que le gustaba y ella no podía ofrecerle nada. Incluso aunque aclarara todos los sentimientos por él que por suerte de momento eran distintos que los que tenía por Naruto, aún estaba casado. No importaba que a Menma no le gustara Shion, si llegara a pasar aunque fuera por parte de él algo entre ellos sería como si Naruto engañara a su esposa y no quería eso bajo ninguna circunstancia.
Esos días se repetía mucho a sí misma eso de que era estúpida. Probablemente realmente lo fuera, porque después de tanto pensar había llegado a la conclusión de que ayudaría a Menma. El delicado equilibrio emocional en el que se encontraba era perjudicial tanto para él como para Naruto, así que haría algo al respecto. Por supuesto que tomaría las máximas precauciones, en su cabeza se prohibió llegar a sentir algo romántico por Menma y llegar a situaciones comprometedoras. El objetivo era simplemente ofrecerle su apoyo e intentar ser su amiga.
Una vez decidido surgió la duda de cómo hacerle saber a Menma la postura que había adoptado. Aún debía de estar disgustado por como acabó su conversación y no sabía si tenía intenciones de volver a encontrarse con ella o que tan tensa sería la situación en caso de que sí lo hiciera. Estaba preguntándose eso cuando se acordó de que él se enteraba de todo lo que pasaba alrededor de Naruto, por lo que podía utilizar eso a su favor. Podía, por ejemplo, fingir que la llamaban y delante de Naruto responder asegurándose de que escuchara todo. A continuación mencionaría el nombre de Menma y le transmitiría el mensaje que quería que recibiera. Era algo complejo y era mala fingiendo, pero era lo único se le ocurría para no desvelar mucho sobre Menma.
Aprovecharía esa tarde para ponerlo en práctica. Era miércoles y, como el día anterior y el lunes, comería con Naruto, ya que le hacía compañía debido a que Shino solía estar fuera casi todo el día ocupada con su trabajo de modelo -información que había descubierto en las comidas- y otros asuntos. El día anterior había propuesto preparar algo en su casa, así que cocinaría ella.
La mañana pasó y nada más llegar a casa de la escuela cambió el tono de alarma de su móvil para que sonara como el de llamada, después lo programó para que sonara más o menos mientras comieran. Nerviosa se guardó el móvil en el bolsillo y comenzó a cocinar para que cuando él llegara.
Una hora después oyó el timbre de su casa y Naruto llegó. Se saludaron, comenzaron a comer lo que había preparado -él elogió su comida lo cual disminuyó un poco su nerviosismo por lo que estaba por hacer- y charlaron un rato como era costumbre hasta que el teléfono sonó.
-Discúlpame un segundo -al estar Naruto en frente suyo, al otro lado de la mesa, pudo evitar que apreciara que en realidad desactivaba una alarma y no respondía a una llamada- ¿Hola?
-...- dejó pasar un rato antes de volver a hablar fingiendo que había alguien
-¡Ah, Menma! -exclamó de manera bastante fuerte para que se oyera
-...-
-Sí, ya he decidido si perdonarte o no por lo que pasó. Me gustaría que vinieras cuando puedas para que podamos hablar de ello, hay algo importante que te debo decir -mientras lo decía miraba fijamente a Naruto esperando que a Menma le llegara el mensaje
-...-
-Claro, así que sin falta ven a hablar, por favor. Hasta luego -fingió colgar esperando que su actuación no hubiera sido muy obvia
-¿Tu novio? -preguntó en broma Naruto- No habías mencionado ninguno -aparentemente se creyó lo de la llamada, era realmente ingenuo
-¡No! -negó rápidamente, no sabiendo muy bien cómo sentirse por esa pregunta a pesar de que era broma.
-Tranquila, solo bromeaba -dijo mirándola con diversión- Pobre hombre, no hacía falta que lo negaras tan fervientemente.
Se sonrojó por ese comentario, Naruto no sabía que de alguna manera estaban hablando de una parte de él. Era estúpido, por supuesto que necesitaba negar eso sin dudarlo, después de todo estaba casado y la situación en general tampoco era la más favorable.
Afortunadamente enseguida pasaron a otro tema de conversación, porque ese no lo manejaba muy bien. El resto de la comida pasó tranquilamente y Naruto se fue a casa, pero le fue imposible calmar los nervios que sentía por las decisiones que estaba tomando. No podía evitar dudar, pensar que se había equivocado y que debía permanecer alejada.
No sabía cuando iba recibir una respuesta de Menma, ni siquiera si la iba a recibir, por lo que cuando tocaron a la puerta a las ocho ese mismo día y se lo encontró a él se sorprendió mucho
-Hola -saludó Menma secamente
-Hola... -por un momento se replanteó dejarlo entrar, pero al final le indicó que podía hacerlo
-Mejor hablamos aquí -parecía bastante indispuesto a tener una conversación larga- Sé que me has llamado para decir que no me vuelva a acercar a ti, así que mejor acabemos cuanto antes para que te pueda dejar en paz -su voz denotaba el disgusto que sentía
-No es eso -intentó parecer segura de lo que decía, aunque no podía hacer contacto visual con Menma- Te perdono -tomó aire para coger fuerzas para lo que iba a decir a continuación- Puede que aún me duela que lo hayas hecho, pero ya no te guardo rencor. Es más, quiero que sepas que entiendo tus sentimientos hasta cierto punto y que deseo conocer al verdadero Menma, para intentar aceptarte y podamos ser amigos
-No quiero tu compasión -espetó él- Sigue pasándotelo bien en tus comiditas con Naruto, que es quien de verdad te gusta. No te confundas, no necesito a nadie. Lo que dije el otro día fue un error, debí callar. Mejor, debí haberte atacado de nuevo.
-Yo... -cuando levantó la mirada se encontró con sus ojos perdiéndose durante un momento en la oscuridad que había en ellos y la amenaza no le afectó, no se dejaría acobardar. Creía que él en el fondo solo necesitaba comprensión- No perdonaría a la persona que intentó aprovecharse de mí solo por compasión, no soy tan estúpida como piensas. No sé lo que crees, pero reflexioné bastante antes de hacer esto -esta vez no apartó sus ojos ni un segundo- No te voy a mentir, aún no me siento del todo segura acerca de mis sentimientos, pero sé que he visto algo en ti que me hace querer conocerte mejor. Ahora mismo estoy hablando de ti y no de Naruto.
-Te creo Hinata, pero eres realmente la persona más idiota que he conocido. Eres diferente a los demás, por eso contigo siempre me comporto así contigo. Siento lo que te dije antes -dijo Menma disgustado- Aunque lo que me estás proponiendo es una amistad, incluso cuando a pesar de que no te atacaré sigo deseando hacerte mía ahora mismo. Recuerda esto siempre: yo no soy igual al estúpido de Naruto
-Sabes que no debes desearme, estás casado. Llevas un anillo en tu dedo como prueba de ello, aunque Naruto sea quien haya dicho sí. Por favor acepta mi propuesta, ya te dije que es a ti a quien quiero conocer. Puedo ser tu amiga -no sabía ni ella por qué estaba insistiendo tanto, al parecer realmente quería rescatarlo de su soledad
-¡Demonios, Hinata! Está bien, aunque no debemos estar a solas como ahora o no me hago responsable de mis acciones -dijo Menma serio mientras ahora en su mirada se reflejaba un fuerte deseo que hizo que un escalofrío le recorriera la columna.
-Sí -eso había salido mejor de lo que pensaba, él realmente no era una mala persona, aunque sí algo impulsivo y brusco al parecer. Aún así había un acontecimiento que aún no tenía lógica para ella: la pelea del callejón- Sé que es repentino, pero podrías decirme por que te has metido en esa pelea del callejón
-¿Quieres saberlo? -Menma levantó una ceja con malicia- Entonces tengamos una cit... Quedemos algún día y te lo explico, porque si me quedo más tiempo aquí te besaré y no será un beso casto.
-Bueno -no sabía si debía asustarse o tomarlo con humor, pero parecía que lo decía realmente en serio
-Te llamaré cuando vuelva a tomar el control. Hasta luego, Hinata -después de despedirse se fue.
Al menos Menma parecía que estaba de mejor humor, pero aún tenía que trabajar en eso de las insinuaciones. Tenía demasiados obstáculos, aún así no se rendiría en el camino que había elegido. Sería amiga de Menma y de Naruto a la vez, se esforzaría para que ningún sentimiento amoroso estropeara eso. Por lo menos así los podía cuidar a ambos.
Menma me salió medio tsundere, pero no pasa nada... Me gustan los tsunderes y cualquier cosa que tenga que ver con Naruto en general. Necesito dejar de escribir a estas horas de la noche/mañana, que no me puedo concentrar bien.
