Te encontraré
Todo inicio es un final.
Después de cuatro días de ausencia por fin regresaba a su casa, más por inercia que por necesidad misma sacó de su alacena un viejo trozo de pan y comenzó a comerlo lentamente.
—Esto sabe peor de lo que recuerdo.
Recién llegaba de una misión un tanto larga, cobró su paga y fue a buscar a su amigo, tal vez el único que le quedaba. Finalmente después de compartir un par de palabras y tragos con él regreso a su viejo apartamento a prepararse para lo inevitable.
Estos últimos meses se la había pasado haciendo una misión tras otra, sin contar que todas las que elegía eran prácticamente suicidas. De las pocas he inexistentes misiones rang que requerían tres equipos Anbus completos más el anexo de especialistas y cierto refuerzo en la zona él siempre pedias hacerlas solo; bajo la eterna pregunta del motivo siempre respondía con seriedad, cierto toque macabro y melancólico que con un poco de suerte moriría en alguna de aquellas misiones.
Nadie podía con él, nadie le decía nada, después de todo él era Naruto Uzumaki mejor conocido como el shinobi más fuerte del mundo, invencible casi rozando lo divino. Héroe de la gran cuarta guerra ninja, en simples palabras una leyenda viviente, eso es todo lo que era, todo lo que se contaba, todo lo que se decía de él y al mismo tiempo una simple sombra de lo que alguna vez llego a ser.
No había persona en el continente que no conociera su nombre, así como no había persona que no hubiera escuchado hablar de la existencia de un dios. A eso se resumía su existencia ahora, a un simple mito, una leyenda urbana que podía ser o no ser real. Tan solo unos meses atrás era tan real como el suelo que pisamos a diario y de un momento para otro paso a ser un relato fantástico.
Konoha era el único sitio que reconocía su existencia, de ser por él hubiera querido desparecer de la memoria de todos, sin embargo era tan humano como cualquier otro, necesitaba un estilo de vida, un lugar donde dormir, donde comer y hasta hace apenas unos días ni siquiera había encontrado una nueva razón para vivir.
—Vaya, se acabó —comentó al dar una mordida al aire y percatarse de que ya no había pan que morder.
—Es realmente místico y hermoso —camino hacia la pequeña ventana que había al lado de su cama y se puso a observar el cielo nocturno —, hasta ahora nunca me había percatado de lo hermoso que es el cielo, es tan infinito y tan limitado a la vez ¿no lo crees? —se quedó en silencio por unos momentos esperando una respuesta —imaginar que puedes ver lo mismo que una persona a kilómetros de ti me hace pensar que no estamos tan lejos y que de cierta manera estamos al lado del otro, aunque suena como retorica yo creo que es bastante profundo —abrió la ventana dejando entrar a su habitación el agradable aire nocturno —también me gustaba mirar al cielo imaginando lo insignificante que soy comparado con todos los mundos que hay allí afuera, tal vez una estrella este muriendo, si es que puede morir y consigo se va a llevar un lugar miles y miles de veces más grande que el continente shinobi, ¿que soy yo o que eres tu comparado con eso? Nada verdad, sin embargo por más que lo pensaba mis problemas nunca desaparecían, solamente se hacían más grandes, ¿qué hay de ti, alguna vez te ha pasado algo similar?
Volteo su rostro a su apartamento vacío, nuevamente esbozo esa sonrisa tan clásica suya.
—Olvide que no hay nadie aquí —soltó un par de risas al percatarse de ello —vaya, y yo que esperaba que alguien me respondiera, supongo que espere mucho de la realidad —soltó un suspiro.
Posó su vista nuevamente al cielo nocturno, dejándose llevar nuevamente por él.
—Es hora…, por fin eso hora —un aire melancólico lo invadió al punto que estuvo a punto de derramar una lagrima, sin embargo se contuvo —tal vez debería dar una vuelta por la aldea, no sé cuánto tiempo pueda pasar hasta que pueda caminar con esta tranquilidad, ¿cuándo fue la última vez? —sonrió a la nada, tomo su chaqueta y cruzo la puerta saliendo nuevamente a las calles —, ¿de qué estoy hablando? —Preguntó con burla —posiblemente mañana vuelva a salir por la noche.
— ¡Porque simplemente no mueres y ya! —exclamaron mientras no paraban de atacarla.
—No sabes lo valiente que suenas al decirlo en una situación de cuatro contra uno —vaciló un momento, estudió el entorno y solo recalcó lo obvio, estaba en problemas y nadie cerca que pudiera ayudarla.
—Tú y tu maldito clan, esto es solo una pisca de lo que merecen —reclamó otro, molesto, rencoroso y cansado.
Nuevamente se lanzaron contra ella y para la ventaja numérica no lo estaba haciendo nada mal, sin embargo había estado entrenando durante horas antes de aquella emboscada por lo que su chakra era un lujo del cual no se podía permitir desperdiciar y como si fuera poco podía ver que sus agresores realmente estaban tratando de matarla, compatriotas de Konoha realmente querían asesinarla.
No podría usar sus técnicas preferidas y se tendría que limitar al puño suave de su familia, sin embargo con un poco de suerte y sobresfuerzo podría conseguirlo.
— ¿Qué pasa, ya no puedes usar tu maldito byakugan, enserio esto es todo lo que la famosa princesa Hyuuga puede lograr? —Aunque trataba de burlarse tuvo que llevarse sus manos al costado que aunque no le sangraban por fuera, por dentro casi podía jurar que la mitad de sus órganos estaban desechos —, eso… eso es tan conveniente —articuló levemente antes de toser un poco de sangre.
—No me hagan reír basuras —respondió con enojo y arrogancia —, no es necesario que lo utilice contra personas como ustedes, incluso con su superioridad numérica no veo la ventaja que deberían tener, lárguense antes de que decida invertir los papeles y termine matándolos.
—No sé cómo tomar esas palabras viniendo de un clan de asesinos como el tuyo.
—Un motivo, solo denme un maldito motivo y me asegurare de que pasen el resto de su vida en silla de ruedas —tronó los dientes tratando de contener su enojo.
— ¿Sabes? Él era nuestro héroe, ¡nuestro maldito héroe y tu clan lo mató! ¿Por qué la Hokage no hace nada? Todo el maldito mundo lo sabe y aun así nadie mueve un solo dedo para hacerlos pagar, ¡Por que!
— ¿Qué se puede esperar de unos simples niños como ustedes, ¡al caso alguno estuvo en la guerra!? —Ninguno respondió —, no sé qué es lo que crean y realmente tampoco me interesa, ¿dices que la Hokage nos esta encubriendo? ¡No me hagas reír! Hay cosas que ustedes no saben, cosas que ni siquiera yo debería saber. ¿Crees que fue un héroe?, te diré algo: tu puto héroe no era más que basura, una escoria de la sociedad que vivió y murió sin darle un significado a su vida, ahora han leído uno de los libros de historia en memoria a los héroes de la guerra y me dices que es como si lo conocieras a la perfección.
— ¡Tú que puedes…!
—Se mas que tú o que cualquiera de todos ustedes, como les dije no me interesa lo que crean pero mi clan no lo mató, aunque tengan por seguro que si no hubiera muerto yo misma lo hubiera hecho tarde o temprano —esbozó una sonrisa de satisfacción al verlos con esa mirada de confusión y odio.
—Ríe mientras puedas Hyuuga —sentenció con odio —en unos momentos te mandaremos con él para que supliques por su perdón.
—Sigamos con esto y no me hagan perder más mí tiempo —volvió a ponerse en pose de pelea. Le disgustaba el siquiera recordar todo eso, sin embargo al menos había podido hacer un poco de tiempo y recupero un poco de chakra.
—Date por muerta —de los bosques cercanos comenzaron a salir otros tantos shinobis jóvenes superando aún más la desventaja y como si su situación no pudiera mejorar a la cabeza se encontraba uno de los nuevos talentos que estaba llamando la atención en el momento.
—Udon, tiempo sin verte —lo saludó al reconocerlo — ¿cómo esta Konohamaru? Tiene tiempo que no los veo juntos —agregó con burla.
—Cierra la boca —respondió este con enojo —, pensándolo bien di lo que quieras, será la última vez que puedas hacerlo.
Su situación era realmente mala, todos ellos no estaban jugando y por ahora lo único que le quedaba era huir, al menos hasta un área poblada de la aldea pues era más que obvio que era una batalla que no podría ganar, sin embargo su orgullo le impedía hacerlo, consigo llevaba el peso del apellido Hyuuga.
— ¡Despídete! —se lanzaron nuevamente contra ella.
Se preparó para recibir los ataques y regresar el gesto, sin embargo nunca llegaron. Sin que se diera cuenta en que momento la mayoría de sus agresores se encontraban en el suelo con heridas realmente grotescas y sangrantes por todos lados, pareciendo que la vida se les escaparía en cualquier momento.
—Que mierda…
—Esas no son palabras que la princesa Hyuuga debería de estar utilizando, ¿no crees?
—Naruto-nii-chan, ¿qué estas…?
—Es Naruto-sama para ti —amenazó con odio en su mirada, su ropa se encontraba empapada de sangre y sus ojos carmesí del demonio zorro hicieron temblar a los pocos que se habían salvado haciendo que cayeran de espaldas por la impresión o simplemente por no poder aguantar el instinto asesino que rodeaba la zona.
—Na-naruto-sama, ¿por qué está haciendo esto? —Exclamó armándose de valor —mejor que nadie debería saber el por qué nosotros…
—Claro que lo se Udon, solo que su información está incompleta —de un momento a otro se calmó, hubo un ligero silencio en el que esperaban que hablara nuevamente, sin embargo el rubio simplemente comenzó a reír levemente, poco a poco esa risa fue tomando fuerza hasta que su inocente gesto se transformó en una algo parecido a la locura —no, no, claro que no ¿entonces por qué? —siguió riendo como si de un desquiciado se tratase hasta que por fin termino.
Todos miraron con miedo su rostro el cual parecía el de un psicópata que había abandonado el uso de la razón.
— ¿Debería matarlos? —preguntó con un semblante alegre que solo les helo más los huesos.
—Na-naruto-sama ¡tranquilízate por favor! ¡La culpa es de ella, no de nosotros…! —en menos de un parpadeo atravesó la distancia que los separaba y lo levanto por el cuello clavándole sus dedos haciendo que lentamente comenzara a sangrar.
—Alguien tiene que pagar por todo esto —después de unos segundos lo lanzo fuertemente contra el suelo creando un ligero cráter en él —vamos, vamos, no corran y dejen a sus compañeros atrás, al menos hagan el intento por salvar a alguno —comentó al ver que los pocos que se pudieron levantar corrían a todo lo que daban al tratar de huir del lugar.
— ¡Estás loco!
Comenzaron a gritar todo tipo de cosas en su huida
—Díganme algo que no sepa —respondió con una sonrisa. Regreso su vista a la Hyuuga y se acercó a ella — ¿te encuentras bien? —Le extendió la mano.
—Si —rechazó su mano con un gesto hostil, tomó su distancia y agarró un kunai del suelo y aunque sus reservas de chakra no se encontraban en óptimas condiciones activo su byakugan agudizando la mirada, esperando cualquier apertura para atacar o huir.
—No recuerdo que fueras tan agresiva.
— ¿Qué haces aquí? —Preguntó con desconfianza —, ¿qué fue todo eso? —Su pose de pelea no cambio ni por un segundo, y aun con el cuerpo tensado para responder ante cualquier movimiento volvió a preguntar — ¿tengo que correr por mi vida o simplemente estás jugando al psicópata nuevamente?
— ¿Jugar al loco? —Rio con ironía —no recuerdo haberlo hecho alguna vez —esbozó una sonrisa arrogante.
—Si ellos me hubieran asesinado todo pudo haber quedado en el anonimato, sin embargo si tú lo haces lo sabrán de inmediato y no solo el clan Hyuuga, si no también toda la aldea ira a por tu cabeza y toda tu vida se convertirá en un infierno, ¿estás preparado para eso? —ante sus palabras el rubio no pudo hacer más que echarse a reír.
—Mi vida ya es un infierno princesa, no te preocupes por mí —sonrió vacía y amargamente.
No supo que responder ante eso, al menos sabía que si quisiera matarla solo necesitaba un par de segundos para hacerlo y si no lo había hecho era porque tenía otros planes.
—Entonces dime, ¿qué haces aquí o que es lo que quieres? —tiro el kunai y de su armamento saco un pequeño botiquín con el cual comenzó a tratar sus heridas sin quitar esa barrera y hostilidad hacia el rubio.
—Vamos, eso ni se pregunta, obviamente estoy aquí para ayudarte, no podía permitir que te hicieran daño.
—Imagino que tendré que cambiar mi pregunta, ¿puedo ayudarte en algo? —volteó a verlo esperando una respuesta —, no me malinterpretes, te estoy agradecida por salvarme pero para mí no eres más que un cobarde, escoria y un psicópata así que si no necesitas nada de mí no hay razón para que tenga que soportar tu presencia por más tiempo.
— Vaya, ¿no confías en mí pequeña?
—No estoy de humor para tus bromas —terminó de tratar su heridas, guardo lo restante de su botiquín nuevamente y volvió a contestarle —creo que ya lo sabes, pero te lo repetiré las veces que sean necesarias hasta que lo entiendas; eres un desperdicio ante mis ojos ¿quieres que lo deje más claro?
—Estas en todo tu derecho —soltó un suspiro de resignación —supongo que iré directo al grano —cambió su semblante a uno serio y continuo —Sígueme.
— ¿A dónde, con qué motivo? —preguntó con desconfianza.
—A mi departamento, hay algunas cosas que quiero mostrarte y encargarte.
— ¿Esperas que diga: Claro, encantada voy a tu departamento a estas horas?
—Es importante. Si no vienes conmigo tendré que llevarte a la fuerza —le dedicó una sonrisa —, ninguno de los dos quiere llegar a esos extremos ¿verdad? —ambos esbozaron una sonrisa cómplice.
—Puedo gritar que un enfermo me quiere violar, estoy seguro de que eso atraerá algunas personas.
—Te rebanaría el cuello antes de que pudieras pronunciar la primera letra —ambos se miraron retadoramente, sin embargo era obvio que ya no podía hacer nada al respecto.
—De acuerdo, pero primero tengo que hacer una parada en la mansión, tengo que avisarle a mi padre que voy a salir y que si no regreso tu eres el principal sospechoso.
—No te preocupes por eso, ya hable con él —comenzó a caminar —le dije que tenía unos asuntos pendientes que arreglar contigo y me dio su autorización. También me gustaría ir por Konohamaru, ¿sabes si está en su casa?
—Salió en una misión hace dos días, hasta donde sé le va a tomar una semana así que no creo que este siquiera cerca de la aldea.
—Es triste, me hubiera gustado que estuvieran los dos, es el deber de cada persona dejarle su legado a sus alumnos, y como no tengo ustedes dos son lo más parecido a eso.
—No digas cosas que me irriten quieres, no estoy ni cerca de considerarte… —un momento de silencio reino abriendo paso al sonido de las hojas de los arboles siendo abanicadas por el viento — ¿piensas suicidarte o algo?
—Tal vez lo haga, tal vez no, aun no estoy seguro.
— ¡Aquí se acaba tu estúpido juego! —reclamó molesta —, no, ¡no! Estoy de humor para tus jueguitos, has lo que tengas que hacer pero si no me dices de que va todo esto me largo en este preciso instante, estoy realmente ocupada como para…
—Iré a buscar a Hinata.
El viento sopló con fuerza, atenuando la situación. Por unos instantes el único ruido fue el de las hojas moverse junto con el silbido del viento, ni más ni menos.
— ¿Q-que? —se quedó estática sin saber que responder —Nee-san, ¿t-tú vas a…?
—No sé por qué pones esa reacción, creo que es bastante natural, de hecho pensé en hacerlo al día siguiente después de todo lo que pasó, fue mi culpa, fui inmaduro y no supe reaccionar pero aunque no trato de justificarme fue un gran golpe para mi todo lo que pasó —se rascó la nuca tratando de encontrar las palabras restantes —, estuve perdido, mi mente era un caos y no sabía qué hacer por lo que no supe actuar, ahora ya veo las cosas tan claras que me siento como un imbécil por no haber echo nada. Al principio pensé en superarlo, olvidarlo todo y volver a empezar pero simplemente no pude, olvidar resulto más doloroso de lo que imagine —regresó a ver la Hyuuga que aun seguía estupefacta por la noticia tratando de digerirla —entonces decidí ir a buscarla sin embargo no fue tan fácil como imagine, pudo haber ido a cualquier lado además de que sin un buen presupuesto y sin un plan seria imposible.
— ¿Entonces estas dejando la aldea, cómo Nee-san?
—De ser posible tratare de dejar la aldea igual que Hinata, después de todo ella es buscada como una criminal de rango "S" y si puedo llegar a tener la misma clasificación que ella me serian más fáciles algunas cosas, por otro lado me entere de algo que me va a servir de excusa y si seré buscado como criminal rango "S" aun no lo se, probablemente después de que me vaya el mundo entero busque mi cabeza y honestamente eso es lo que quiero.
— ¿T-te estas dando cuenta de lo que estas diciendo? —Lo recriminó —tú eres el héroe de la cuarta guerra ninja, solamente los de la aldea saben lo que paso hace meses por lo que nadie espera que el shinobi mas fuerte del mundo deserte de Konoha ¿tienes una idea del revuelo que se armaría? Además, además sin ti…
—Tranquila —le acaricio la cabeza —volveré con Hinata, incluso si ambos somos tratados como desertores ten por seguro que te vendremos a visitar —le regaló una sonrisa. Al sentir su mano rápidamente se hizo para atrás rechazando el gesto aun tratando de entender todo lo que acaban de hablar.
—Supongo que es así como solías hacer las cosas.
—Me quitare este peso de encima, dejare de vivir atado a recuerdos y luchare por lo que realmente quiero, todos estarán en desacuerdo salvo unos pocos pero yo creo que es un buen modo de vivir, sean cuales sean las consecuencias que me esperen —susurró levemente.
Sin que se diera cuenta, la simple idea de volver a ver a su hermana deshizo esa mascara de piedra que había tenido que llevar desde su partida, una lagrima comenzó a resbalar de su mejilla que rápidamente se limpió para evitar que una segunda o tercera la acompañara.
—No sé en qué estés pensando y tampoco es que me importe, pero…, pero si vas a arriesgarlo todo por Nee-san te daré el privilegio de la duda solo una vez más, no vayas a decepcionarme esta vez.
—Quisiera prometerte que regresare a salvo con ella y decirte que confíes en mí pero ya he roto suficiente promesas como para tratar de hacer otra, solo te pido que esperes por nosotros, por ella y que me apoyes hasta donde puedas, no voy a poder hacer esto solo y necesito oídos en todas partes y no cuento con muchas personas en las que pueda confiar —volvieron a chocar miradas, con el mismo desprecio he intensidad que al principio, sin embargo un sentimiento mutuo de renacer lo que consideraban una causa perdida —también necesito que te hagas fuerte, junto con Konohamaru les dejare algunas técnicas que quiero que aprendan para que no me extrañen durante mi ausencia.
—Como si fuera a extrañarte idiota —respondió con una sonrisa.
—Además de ustedes dos, confió plenamente en Shikamaru, por si llegase una situación en la que no sepan que hacer o se vean acorralados no duden en consultarlo a él, estoy seguro que les será de gran ayuda y si les dice que hagan algo, por más absurdo e irracional que suene crean en él.
—Entiendo —respondió finalmente aceptando una de sus palabras —, ¿cuándo te vas?
—En dos días, aún tengo un par de cosas de las que encargarme pero aún tengo tiempo de sobra así que quería tomarme el tiempo de despedirme de ustedes tres, aunque parece que no podre despedirme de Konohamaru.
—Pudiste haberle avisado, se pondrá muy triste cuando se entere.
—De cierta forma es mejor de esta manera, tú y Shikamaru no me detendrían porque entienden todo lo que pasó sin embargo Konohamaru es otra historia, él es tan…
—Como tú, mejor dicho como eras, lo entiendo —dio un pequeño suspiro —hare lo posible para apoyarte y cubrirte, si necesitas algo dímelo y estoy seguro que con las influencias que tengo en el clan como futura líder me será fácil casi cualquier cosa, incluso hay algunos, pocos pero hay gente que aún está del lado de mi hermana.
—Ya veo, eso me da confianza.
—A estas alturas hemos aprendido que la suerte no vale nada —buscó las palabras correctas y prosiguió —, te deseo éxito en tu travesía Naruto…nii.
—Tenía tiempo que no me llamabas así, no sé cómo describir esto pero creo que estoy feliz.
—No te lo tomes tan enserio, ya que es muy probable que mueras al menos quería dejarte un último recuerdo agradable —el rubio no pudo hacer otra cosa más que sentirse emocionado y triste al ver la madurez que Hanabi había desarrollado en este par de meses y como si una reafirmación a este pensamiento se tratara comenzó a hablar nuevamente. —No quiero ser pesimista pero cuando Nee-san se fue estaba destrozada. Para alguien de tu nivel en algún momento tendrás que encontrarla pero eso no significa que ella quiera volver, ¿qué harías si Nee-san se niega a regresar?
—No lo se, de alguna u otra manera voy a hacer que olvide todo lo que sucedió, que punga punto y final a esa historia que debió de haber terminado hace mucho y que empiece de nuevo, aunque no sea conmigo, aunque yo solo sea el sacrificio o el escalón que tenga que pisar para llegar más alto quiero retribuirle un poco de todo lo que perdió.
—Imaginemos el mejor de los casos en el que ella te perdone y decida regresar a la aldea junto contigo. Ambos serán ninjas renegados y aunque estoy segura de que un par de clanes los apoyaran lo mas probable es que traten de asesinarlos, o al menos a Nee-san como aquellos que trataron de matarme a mi.
—En ese caso huiría con ella…, tal vez hablaría con Gaara para que nos permitiera unirnos a la arena, tal vez la llevaría a un lugar en el que nadie nos conociera y empezar de cero con alguna otra profesión ¿o porque no? Crearía una nueva aldea oculta junto con ella, después de todo no hay muchas cosas que yo sepa hacer además de pelear.
—Eso suena tan tú —respondió con una pequeña sonrisa —, parece que regresas a tu vieja personalidad, no sé si eso sea algo bueno o la señal de alguna nueva catástrofe. De cualquier manera tendrás el completo apoyo del clan Hyuuga, como futura líder al menos te puedo asegurar eso.
—Gracias, estoy seguro que nada haría más feliz a Hinata.
—Junto con Shikamaru y Konohamaru estaré esperando su regreso, hasta entonces no vayas a morir.
—No lo hare, al menos no hasta que consiga verla nuevamente —contestó por primera vez en mucho tiempo poniendo esa sonrisa de convicción que antes era tan común en él.
—Entonces ¿qué es lo que vas a hacer? Si quieres que te cubra tienes que decirme algo más aparte de que te vas a ir, además al menos por precaución necesito la misma cuartada que la de Shikamaru-san, ya que él y Konohamaru van a ser los primeros a los que van a interrogar y tarde o temprano llegara mi turno.
—No es nada en especial, ni siquiera necesitan una coartada, se van a decir tantas cosas que ni siquiera van a diferenciar de la que es real y de la que no, al final todas van a terminar teniendo el mismo valor.
Orgulloso de su plan se preparó para lo inevitable, por fin sentía esa emoción, preocupación y animo antes de hacer una tontería, con la única diferencia de que esa tontería le costaría toda su reputación y su vida como la conocía y si no tenía cuidado la tomaría completa.
Notas del autor: Hola, nuevamente. Esta vez traigo lo que seria el primer capitulo de esta historia. Espero lo disfuten y me hagan llegar sus comentarios ya sea para bien o para mal.
Gracias especiales a: roxifi21, NaruHinaRyu, FloweBloom y fanny.
Seguire escribiendo mientras tenga lectores, asi que muchas gracias por aceptar esta historia. Nos vemos en el proximo capitulo, esperenlo con ansias x)
