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La salida de un héroe I
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—Por fin despertaste.
—Buenos días —dio un gran bostezo — ¡auch! —Se enderezó para poder ver a su alrededor sin embargo rápidamente un malestar en el cuello comenzó a molestarlo —, no recordaba que dormir en el sillón fuera tan incómodo —movió la cabeza de un lado a otro esperando aliviar el dolor —. Huelo algo agradable.
—Tómalo como otro regalo de despidida y como agradecimiento por dejarme usar tu cama, a pesar de todo es tu departamento por lo que de haber querido pudiste aventarme a un rincón con media cobija.
— ¿De tan mal humor desde temprano? —sonrió al escucharlo.
—No cocino tan bien como Nee-san pero tampoco estoy muy atrás.
—En ese caso será un placer probar tu comida —respondió.
Su departamento era un lugar pequeño por lo que desde su único sillón podía ver perfectamente su habitación y la concina. Se levantó y dando tan solo un par de pasos llego a su pequeño comedor en donde se encontraban un par de platillos colocados cuidadosamente.
Hasta donde recordaba todo lo que quedaba en su alacena era medio pedazo de pan viejo que había cenado apenas ayer por lo que preparar aquello había sido más trabajo del que la Hyuuga menor podría aceptar, volteo a verla quien se percató de ello y simplemente con una mirada le ordeno que se sentara a comer por lo que tal cual lo hizo.
— ¿Tu preparaste todo esto? —agarró un plato de arroz y comenzó a comer.
— ¿Te sorprende? —de igual manera comenzó a degustar sus propias creaciones.
—No realmente —respondió al tanto que tomaba unas porciones de carne y las llevaba a su plato —, no eres tan distinta a Hinata después de todo.
— ¿Enserio? —Preguntó sin aparente sorpresa —, me pregunto qué tipo de relación tendré con ella que nos hace tan parecidas.
—Me pregunto lo mismo.
—Parece que realmente no has cambiado tanto como toda la gente cree, sigues siendo el mismo tonto que de costumbre, aunque…
Toc…toc…
Aquellos golpeteos en la puerta interrumpieron su comentario. De inmediato Naruto que hasta ahora había mantenido una actitud calmada, tranquila y sonriente cambio su semblante a uno serio y molesto.
— ¿Quién es?, olvida esa pregunta, estoy desayunando ¿es algo importante para que valga la pena molestarme? —Preguntó en voz alta con una voz bastante ronca y seria.
—No quiero molestarte en tu desayuno Naruto, pero es algo importante, Tsunade-sama me envió a buscarte —abrió la puerta ignorando la actitud agresiva del rubio adentrándose al departamento.
— ¿En qué momento dije que podías entrar? —preguntó irritado.
—No seas tan grosero Naruto, antes no te molestaba que entrara ¿recuerdas? Después de todo los dos somos los únicos que… —cortó su dialogo y puso una pose molesta al percatarse que la Hyuuga menor se encontraba también —Hanabi, que gusto verte, imagino que estas aquí para disculparte en nombre de tu hermana ¿no es así?
—Sakura, estoy ocupada y no eres bienvenida, lárgate antes de que…
— ¿Antes de que Naruto? —Lo miró molesta —, hace tiempo que no veía a Hanabi y por lo que… —se mantuvo en silencio y después prosiguió —no me digas que ustedes dos están —se guardó con odio las últimas palabras.
—Hanabi es mi hermana política de acuerdo a las leyes de la aldea. No me interesa lo que pienses, desayunar con ella es tan normal como morir en una misión lo es para un shinobi.
— ¿Hermana política? —Exclamó molesta — ¡No hay sociedad para la hermana de una traidora!
— ¡Tu! —Hanabi se levantó de su silla molesta, sin embargo el rubio la detuvo y en su lugar se acercó a la pelirrosa con una cara de pocos amigos.
—Dame una sola razón para matarte, esta mierda es más de lo que he tenido que aguantar en mucho tiempo, no me obligues a dejar la aldea por homicidio… —sonrío con malicia —, otro homicidio —por unos momentos todo quedo en silencio. El rubio regreso su mirada Hanabi y continuo —lamento esto Hanabi, no esperaba está molesta interrupción.
—No te preocupes —trató de mantener su seriedad sin darle el gusto a la pelirrosa de verla molesta otra vez.
— ¡Déjate de tonterías Naruto! —Aun un poco temerosa por su amenaza, se armó de valor y continuo su asalto —sea un desayuno o lo que quieras la Hokage te busca y no me voy a ir de aquí hasta que vengas conmigo, incluso si amenazas con matarme —tragó un poco de saliva —no me iré.
—Este hermoso sistema democrático que se rige por una dictadura militar en la que no le importa sacrificar a sus shinobis con tal de mantener una buena apariencia, ¿crees que me importa lo que la líder de un sistema así tenga que decirme? —Volvió a tomar asiento y nuevamente tomo su plato —, aunque realmente no me importaría acompañarte no pienso dejar a Hanabi y todo el esfuerzo que puso en la comida se desperdicie por el simple capricho de una dictadora y su mensajera. Dile que iré en un par de horas cuando termine de comer y me dé un baño.
—Ni ella ni yo estamos de humor para tus bromas Naruto.
— ¿Crees que estoy bromeando? —Soltó un suspiro —lárgate de aquí Sakura, ve a besarle los pies a tu líder y déjame terminar mis últimos momentos de tranquilidad en paz.
—Date cuenta de cómo me estás hablando Naruto, a mí, tu amiga de la infancia y excompañera de equipo. Vivimos todo tipo de experiencias, incluso ahora soy la única que te entiende, la única que puede sanar el dolor de tu corazón y aun así, aun así…
—Voy a vomitar —interrumpió asqueada.
—A ti nadie te hablo Hyuuga —la miró sin ocultar su desprecio.
—Cinco —Ambas voltearon a ver al rubio.
— ¿Cinco que? —Preguntó la Haruno.
—Cuatro —se puso de pie.
— ¿Acaso…?
—Tres —el aire dentro de la habitación se tornó pesado gracias al instinto asesino que comenzó a liberar, dando a entender de una vez por todas que no se encontraba bromeando.
—Deja de jugar Naruto, crees que eso…
—Dos —esbozó esa sonrisa sádica y con falta de cordura que había aterrado a la aldea los últimos meses.
—Espera un momento…
—Uno —comenzó a reír.
—L-le diré a Tsunade-sama que espere... —respondió por instinto al ver que la broma se había acabado y que Naruto iba enserio, después de todo el instinto de sobrevivencia era uno de los más fuertes y primitivos seguros para mantenerse con vida sea cual fuese la situación —No tardes.
Al pronunciar sus últimas palabras abandono la habitación azotando la puerta detrás de si más por frustración que por mismo enojo.
—Es tan molesta —miró con desprecio por donde había salido Sakura hace unos segundos.
—No puedes culparla.
— ¿Ahora la vas a defender?
—No, simplemente no puedes culparla. Al igual que tú o yo, ella es solo una víctima más de las circunstancias. En algún momento se convirtió en alguien despreciable a quien quiero asesinar con todo mi ser, sin embargo eso no quita el hecho de que alguna vez fue mi mejor amiga con una gran voluntad.
— ¿Ahora la vas a justificar?
—Eres imposible —respondió resignado —, como sea no esperaba que la Hokage me llamara en estos días, pensaba en mañana ir yo mismo para agilizar mi salida, sin embargo parece que tendré que hacerlo hoy.
— ¿Enserio? —un poco de tristeza podía sentirse en su tono, pero parecía exigir más una respuesta sobre lo que estaba por venir.
—Sí, no te preocupes, te daré todos los detalles después de que terminemos.
Continuaron con el almuerzo en silencio, esta vez sin interrupciones. Al terminar recogieron la mesa y el rubio fue a tomarse un baño tal y como lo había dicho, tal vez el más largo que se había dado en toda su vida, incluso Hanabi saco un libro que había comenzado a leer hace unos días sabiendo que la espera no iba a ser corta.
—No sabía que fueras tan fanático de los baños largos —comentó al verlo finalmente salir. Puso un separador y regreso su vista a él.
—Después de todo no se cuando seré capaz de ducharme nuevamente.
—Supongo…
—Bueno, entonces vayamos al punto —de un buró sacó tres pergaminos, los puso en la mesa y le extendió uno a la Hyuuga —, son una de mis últimas adquisiciones en el país del Hierro; pergaminos de emergencia. Ya están marcados con mi chakra, si llego a estar en peligro los hare reaccionar y emitirán una alarma y en el pergamino se formara un mapa con mi posición exacta cada vez más preciso conforme se vayan acercando.
—Parecen bastante útiles —tomó uno y lo observo con un poco de asombro.
—Y espero que lo sean. Te voy entregar los tres a ti, ya que no me va a dar tiempo de entregárselo a Shikamaru y ni se diga Konohamaru, también traten de no separarse de ellos ya que realmente no sé cuándo pueda necesitar su ayuda, pueden tenerlo siempre en su armamento ninja o algo por el estilo.
—No prometo nada —el rubio esbozo una sonrisa.
—Cuando encuentre alguna información sobre Hinata prometo que te lo hare saber, lo más probable es que envié una carta cifrada, estoy seguro Shikamaru les hará llegar la noticia cuando la resuelva —tomó su mochila, su armamento ninja y se acercó a la puerta abriéndola lentamente.
—Cuídate y no vayas a hacer ninguna tontería.
—Claro —la observó por unos segundos —, ¿eso es todo?, esperaba un abrazo con lágrimas o algo por el estilo.
—Vete antes de que me hagas golpearte —aunque trato de sonreír una opresión invadió su pecho.
—Ya veo —continúo finalmente dándole la espalda y atravesando la salida —tú tampoco hagas tonterías y espera por nosotros — y así el Uzumaki finalmente salió de su departamento.
Aunque lo negara, pasó prácticamente toda su vida en esa aldea. Tal vez no tenía los mejores recuerdos de haber vivido en ella pero era el lugar que conocía y que aun consideraba el único al que pertenecía por lo que dejarlo como si nada también le parecía algo más de lo que jamás aceptaría.
No quería irse sin despedirse de su amigo, sin embargo ir a visitar al Nara junto con los detalles que terminarían discutiendo le tomaría al menos cinco horas, así que buscando un pretexto para aplazar su salida hizo lo que hace había dejado de hacer; un paseo por la aldea en pleno día. La gente al verlo hacían una reverencia respetuosa con temor, sin embargo a diferencia de lo que ellos esperaban él les devolvía el saludo con una sonrisa cosa que llevaban tiempo sin ver y aunque desconcertados por esa actitud le devolvían la sonrisa por inercia, aliviados de que su héroe regresara a ser el mismo de antes.
—Auch…
Al estar metido en sus pensamientos no miro al frente y un niño que iba corriendo con total alegría choco contra su pierna haciendo que callera de espaldas.
—Eso dolió —se quejó mientras se ponía de pie.
— ¡Te dije que no corrieras! —Llegaron sus padres corriendo detrás de él —, vamos, discúlpate con… —vieron al rubio y rápidamente hicieron una reverencia con respeto —d-disculpe Naruto-sama, no teníamos ni idea de… —tragaron saliva con miedo—, es solo un niño, por favor no…
—No se preocupen —respondió con una radiante sonrisa, se agacho para quedar a la altura del niño y le acaricio la cabeza —lo importante es que no te lastimaste ¿verdad?
—No, estoy bien —con admiración el niño lo observo por unos instantes —así que usted es Naruto-sama —comentó aun maravillado —woow, ¡cuando sea grande quiero ser como usted!
—Vaya, me halaga escuchar esas palabras. Esfuérzate y estoy seguro de que lo conseguirás.
— ¡Entiendo!
—Bueno, si me disculpan tengo unas cosas pendientes así que tengo que irme.
Se alejó de ellos dejando perplejos a sus padres que ya se habían preparado mentalmente para dar sus vidas por el perdón de su hijo, y el niño sin entender porque sus padres siempre le decían que si veían al rubio corrieran lo más rápido y no hablaran con el sí parecía tan buena persona, y no solo ellos si no todos los que presenciaron aquella escena no entendían bien lo que pasaba, pero se alegraban de que volviera a tener aquella personalidad tan radiante que siempre lo caracterizo.
Sabiendo que era inútil aplazar lo inevitable finalmente se dirigió a la oficina de la Hokage, entro como siempre, por la puerta de siempre y tomando el pasillo de siempre, todo tan montamente que realmente le costaba imaginar lo que estaba a punto de hacer.
—Me reporto, Uzumaki Naruto número de registro 9854 —con una mirada vacía quedo erguido ante el escritorio de su actual líder.
—Por fin llegas, ¿se puede saber por qué me tuviste esperando más de dos horas?
—Cuestiones personales —respondió secamente.
—Ya veo —suspiró la Hokage —, ¿Hanabi Hyuuga tiene que ver con esas cosas personales?
—Tenga o no tenga que ver no es de su incumbencia.
—No estoy jugando Naruto —respondió irritada por su actitud tan cortante que siempre tenía hacia ella.
—Uzumaki Naruto, número de registro 9854 reportándose. Solicito saber el motivo de mi presencia aquí, si Hokage-sama solo se sentía sola y necesitaba hablar con alguien puede llamar a otra persona y evitar que pierda mi tiempo con tonterías.
—Tus modales empeoran.
—Y mi paciencia también.
—Sakura, entra —la pelirrosa entro y se unió a ellos dos dentro de la oficina —, tengo una misión para ustedes dos y dado de que estas más irritable de lo normal tal vez esto te alegre un poco: Como futuro Hokage tienes una reunión diplomática con la alianza del este que conforman los países de Seijiri, Noah y Zhur. Se llevara a cabo mañana al medio día y su llegada estaba anunciada para antes del anochecer pero como te demoraste mande una carta avisando de algunos imprevistos y que llegarías durante la noche. La reunión es para proponer una avanzada militar de Konoha en la alrededor de la zona como medio central de comunicación y ahuyentar a esos molestos gremios que están ganando poder en la zona, además de que los pocos bandidos que asechan esa ruta serán ahuyentados al escucharlo.
— ¿Cuándo tenemos que partir? —preguntó la pelirrosa.
—De inmediato de ser posible, sé que no necesitan escolta pero como la imagen política que representas un equipo Anbu de cinco personas se encontrara contigo a las afueras del país del fuego para protegerte la parte restante del camino, ¿alguna pregunta?
—Si.
—Dime.
— ¿Y si me niego? —con una sonrisa arrogante miró directamente a la rubia.
— ¿Qué? —
—Supongo que la confusión fue que lo hice a modo de pregunta —aclaro su garganta y volvió a hablar —me niego a aceptar esto.
— ¿Y se puede saber porque te estas negando? —su enojo era evidente pero trato de tranquilizarse para no agravar más la situación —si hay algo que te incomode podemos arreglarlo.
—Me incomoda su hipocresía Hokage-sama.
Hubo un silencio en el que los dos se miraron con seriedad, simplemente esperando a que alguno hiciera el primer movimiento o soltara la primera palabra.
—Habla claro Naruto, no estoy para juegos.
—Me refiero a su hipocresía, ¿a qué más me podría estar refiriendo? —Dio unos pasos y continuo —, es el plan más estúpido que eh escuchado en mucho tiempo, empezando por mandarme a una representación diplomática con un compañero cuando el eje central soy yo y más aún que sea ella, se ve tan claro que incluso me da pena el simple hecho de participar.
—Si tienes algo que decir dilo y ya —habló en tono serio, se puso a la defensiva al percatarse de que habían descubierto sus intenciones.
—Quiere que vaya con ella para que piensen que es mi prometida y cuando tome la posición de Hokage la presión social de los nobles del este me obligue a un matrimonio forzado, tan despreciable pero supongo que no podía esperar menos de usted, cada vez cae más bajo Hokage-sama.
— ¡Escúchame bien Naruto! —exclamó molesta —, ¡estos meses he pasado tu estúpida actitud de niño malcriado porque pensé que pensé que acomodarías tus ideas, pero ya fue suficiente!, vas a ser el próximo Hokage ¡compórtate como tal maldita sea!
—No pienso seguirle el juego Hokage-sama —su mirada se ensombreció —todo esta tan podrido que ya no se puede respirar y perdería lo único que queda de mi si participo en esto.
—Acepta la realidad Naruto —respondió seriamente —esto es lo que significa ser shinobi, no somos héroes. Si no puedes con esta carga abandona tu banda y olvídate de tu sueño de ser Hokage.
—En ese caso —se quitó la banda ninja que traía atada a su brazo derecho y la arrojo sobre la mesa. No esperaba que se diera este tipo de desenlace pero ya que se había presentado la oportunidad no la iba a desaprovechar —no pienso seguir más con esta farsa.
— ¡Espera Naruto!
— ¿Qué pasa?
— ¿Estas consiente de lo que estas haciendo? —, preguntó la Hokage preocupada, en ningún momento espero que tomaría textualmente sus palabras —sentémonos y relajémonos un poco ¿te parece?
—Hace meses que no puedo relajarme, cada que lo hago la culpa y el remordimiento me destrozan por dentro —Tsunade desvió la mirada apenada —, no te culpo ni a ti, ni a nadie más, desde un principio fue mi culpa por no haber asesinado a todos los que originaron tal desastre, por dejarme llevar por mi estupidez y la del mundo por exigir tales tonterías. Ya deje de pelear contra la realidad, lo demás queda en mí.
— ¡No digas tonterías!, ¿no crees que estas exagerando mucho lo de hace tres meses?
— ¿Exagerar? —Regresó a verla con enojo puro —, ¡me estás diciendo que mi vida, que todo lo que creía se fuera a la mierda en un día es exagerar! —El suelo comenzó a resquebrajarse por tanta presión — ¡tú sabias como me sentía y sin embargo no hiciste nada, todo por mantener una maldita imagen de perfección ante las demás aldeas y el mundo!, ¿crees que me importa más lo que le pase a la aldea? El precio de esta falsa metrópoli fue la felicidad tus shinobis y encubrir al mayor bastardo que he tenido la desgracia de conocer, ¡no voy a formar parte de esta mentira, de este sistema tan podrido ni de los ideales de gente que no conocer el valor que sus sonrisas causan!
— ¡Sé que no hicimos lo correcto pero no puedes enfrascarte en algo así! —Exclamó por fin explotando — ¡Si tanto odio tienes contra la aldea centra todo tu odio y frustración en mí!, ¿quieres golpearme? Adelante Naruto, no me defenderé.
—Te tomare la palabra –sus ojos se tornaron rojos y pasó en menos de una milésima de segundo.
Sakura que hasta ahora se había mantenido en silencio no fue capaz de percatarse de lo que había pasado hasta que el edificio completo se encontraba destruido, en ningún momento la Hokage espero que Naruto lo hiciera, solamente pudo ver como a una velocidad endemoniada le propino un puñetazo de tal magnitud que no solo la hundió en suelo, si no que también se llevo el edificio completo en el acto.
—N-Naruto —susurró la Haruno mientras se reincorporaba en los ahora escombros de lo que hace algunos segundos fue la imponente oficina de la Hokage, quitando unas tablas que se encontraban sobre ella.
—Supongo que ahora tengo razones de sobra para ser considerado un criminal de rango S —comentó tan casual como si estuviera informando el clima —, sabes Sakura, agradecería que me despidieras de todos, no creo tener tiempo para hacerlo por mi cuenta —la pelirrosa soltó unas lágrimas de frustración al entender sus palabras —, también deberías llevar a la Hokage al hospital, me contuve lo mas que pude pero aun así parece que me excedí —la verdad era otra pues aunque se contuvo en ese puño soltó parte de su frustración que había tenido guardada los últimos meses, camino hacia donde se encontraba la Hokage seminconsciente por el impacto.
—Sabes abuela, siempre te considere como una madre, hasta ahora agradezco tus enseñanzas y todo los buenos momentos que tuvimos —sonrió recordando todo lo que habían pasado hasta ahora—, pero todo eso se acabó desde que eso pasó —de su cuello se arrancó el collar que le había regalado cuando se conocieron y le dejo sobre ella —si quieres mi perdón dale el collar a Konohamaru y pásale mi voluntad, estoy seguro que se convertirá en un buen Hokage algún día —dio otros pasos, se detuvo unos instantes y regreso su vista —adiós abuela.
—N-Naruto… —susurró en un tono casi inaudible.
Comenzó a alejarse lentamente, la rubia fuera de combate no podría detenerlo y Sakura entendía que hiciera lo que hiciera iba a abandonar la aldea, después de todo no era la primera vez que le sucedía así que aunque con frustración no iba a hacer nada para impedirlo, después de todo de quererlo el rubio podría dejarla en KO en menos de un segundo.
Ganó unos minutos de ventaja los cuales serian más que suficientes para perder a sus posibles perseguidores. Hábilmente se movió entre las calles pasando desapercibido ante toda la multitud que se dirigía a la torre Hokage, con gran maestría se movía como una sombra por la aldea hasta que finalmente consiguió salir del lugar que fue su hogar por unos largos diecinueve años. A ese punto ya no había marcha atrás, tragándose el nerviosismo y el miedo por el mañana comenzó su viaje, uno que dentro de unas décadas seria conocido como legendario.
—Veamos, repasando mi plan… —sacó algo que parecía un mapa y lo comenzó a revisar, todo mientras seguía saltando de rama en rama a gran velocidad —, voy por esta dirección —dio un gran salto acrobático cambiando su orientación —primero descansare en Azorius, me dirigiré a la arena para saludar a Gaara y pedirle su ayuda, luego me moveré a la lluvia, dado que es el país colindante con todos los demás me quedare en algún poblado cercano y de ser posible comprare un departamento para usarlo como punto de inicio, después de que ya este mejor organizado y con un poco mas de información revisare Selesnya, Periah e Izzet respectivamente —guardo el pergamino nuevamente —, no sería mala idea hacer algunas otras paradas antes de ir a la lluvia —comentó pensativo — ¿a quien más podría pedirle ayuda sin el riesgo de que delate mis planes? —Se quedó razonándolo por unos momentos —quien sabe, luego pensare en eso, ahora tengo que apresurarme a llegar a Azorius antes de que anochezca, por ahora supongo que tengo que hacer algo para despistar a los shinobis que envíen detrás de mí —hizo algunos sellos de mano mostrando su mas famoso jutsu, después de que aparecieran veinte clones idénticos a el comenzó a hablar nuevamente —dispérsense por todas las direcciones posibles hasta que caiga la noche —después de sus palabras todos sus clones acataron sus órdenes comenzando a desaparecer en distintas direcciones cada uno —, no eh dejado ningún rastro de chakra desde que salí de la aldea, mientras que el rastro que están dejando mis clones se puede sentir a kilómetros de distancia y si a eso le sumo que tres de ellos tomaron direcciones parecidas a la mía supongo que descartaran el hecho buscar mi posición por esta zona —esbozó una sonrisa —supongo que el único que se podría hacer una idea de mis planes es Shikamaru pero no creo que se entrometa, al menos no por ahora — cerró los ojos satisfecho de sus acciones. Ya todo estaba en marcha, solamente quedaba esperar el reaccionar de Konoha, de ahí en adelante si todo seguía según lo planeado no debería tener ningún otro inconveniente.
Notas del Autor: Con esto comienza la trama principal de la historia, espero les haya gustado el capitulo. Nos leemos en el siguiente.
