Te encontraré


Recuerdos de una vida I

.

.

.

— ¡Hinata! —Exclamó el rubio mientras corría hacia ella —, disculpa la tardanza —se detuvo y comenzó a respirar con dificultad, puso sus manos en sus rodillas tratando de recobrar el aliento —el idiota de Sasuke sugirió un nuevo lugar para entrenar, no creí que estuviera tan lejos —se secó unas cuantas gotas de sudor que resbalaban por su frente y continúo — ¿llevas mucho tiempo esperando?

—N-no, llegué solo hace un par de minutos —respondió con su tan clásico tono de voz.

— ¿Enserio? —dejó escapar un suspiro de alivio —. Me alegra escuchar eso, de verdad que me alegra.

—Naruto-kun...

— ¿Qué pasa Hinata? —vio que su novia de un momento a otro se puso roja, cuando trató de encontrar su mirada con la de ella esta desvió su rostro apenándose aún más.

— ¿Me mentiste Hinata? — Susurró preocupado — ¿de verdad te hice esperar tanto?, yo…

—No, ¡no es nada de eso Naruto-kun! —Rápidamente aclaró el malentendido —, es solo que yo, b-bueno… —armándose de valor le extendió una pequeña bolsa que había tenido escondida detrás de ella todo este tiempo —Ya sabes que hoy cumplimos una semana de novios, y pues yo quería, bueno… darte esto —esbozó una sonrisa adorable pero sin perder su clásico sonrojo.

—Hinata… —susurró sorprendido. Recibió la pequeña bolsa que le estaba extendiendo su novia, la abrió y dentro, en un pequeño estuche se encontraba un colgante de metal en forma de flama, el que usualmente usaban para representar la voluntad de fuego de Konoha. Al observarlo con un poco más de cuidado vio que detrás tenía una pequeña inscripción que decía: "N.U. & H.H"

—Y-yo lo hice… —susurró apenada, se mantuvieron en silencio por unos segundos, al ver que el rubio no decía nada retomo la palabra nuevamente —, tal vez no sea muy bonito, s-si no te gusta podría…

—Es hermoso… —respondió tan pronto como pudo al salir de su asombro —, ¿cómo me queda? —preguntó emocionado. A una velocidad increíble se lo puso y lo presumió con alegría.

—Se te ve increíble Naruto-kun —lo alagó con una gran sonrisa.

— ¡Genial! —exclamó contento, sin embargo después bajo la mirada un poco triste.

— ¿Qué pasa Naruto-kun? —preguntó confundida por su repentino cambio de ánimo.

—Pusiste mucho empeño en este regalo, sin embargo yo no te traje nada, siento como si fuera un fracaso como novio.

— ¡Claro que no, por favor no digas eso Naruto-kun! —Reclamó de inmediato —, ¡que te gustara mi regalo es más que suficiente para mí, no eres ningún fracaso como novio! ¡Eres el mejor novio que cualquier mujer pudiera pedir! —él era el chico del que siempre estuvo enamorada, y escucharlo hablar así de sí mismo no pudo evitar decir lo que realmente sentía.

—Hinata… —se sorprendió al escucharla decir aquello.

—Y-yo, no… —ajena a la euforia de hace unos momentos, se percató de que prácticamente lo había gritado y había llamado la atención de las personas que pasaban por ahí, teniendo bastante miradas puestas en ellos. Los colores se le fueron al rostro y llevó sus manos a la cara tratando de cubrir la vergüenza que estaba comenzando a sentir. Cerro los ojos tratando de calmarse cuando sintió un par de brazos cruzar su cintura y aprisionarla en un cálido abrazo.

—Gracias Hinata —le susurró al oído —, esas palabras son más de lo que merezco. —La Hyuuga iba a replicar pero el rubio se le adelanto —. Sé que no llevamos mucho tiempo saliendo pero puedo estar seguro de lo que siento por ti. Prometo volverme más y más fuerte para ser capaz de protegerte y ti y a toda la gente en la aldea, entonces serás conocida como la esposa del sexto Hokage —terminó con una gran sonrisa de victoria tan clásica en él.

— ¿Lo prometes?

—Claro, sabes que yo nunca rompo mis promesas —se acercó lentamente a su rostro y con gran delicadeza unió sus labios con los de su novia en una tierna y ligera muestra de afecto —, nada ni nadie nos va a separar, peleare hasta el final con tal de estar a tu lado, así tenga que enfrentarme a todo el continente shinobi — se alejó lentamente a una distancia prudente — ¡¿Me están escuchando?! ¡Hinata algún día será mi esposa y yo seré el próximo Hokage! ¡Me convertiré en el shinobi más poderoso del mundo del cual mi esposa pueda estar orgullosa! ¡Lo prometo!

La Hyuuga solo desvió la mirada levemente apenada, pues Naruto se había encargado que todos a unos kilómetros a la redonda pudieran escuchar su mensaje. Al igual que antes todas las miradas se volvieron a posar nuevamente en ellos sin embargo todos esbozaron una ligera sonrisa, ese era el ninja más respetado de Konoha, con una actitud tan brillante y sincera esperaban grandes cosas de él y con una novia tan tierna como lo era Hinata sabían que tanto la aldea como la nación del fuego tenían un futuro brillante.

—Me estaba preguntando el porqué de tanto escándalo —ambos salieron de su pequeño mundo y voltearon en dirección de aquella voz —, supongo que no podía ser alguna otra persona aparte de ti.

—Sakura-chan ¿lo escuchaste?, creo que me excedí un poco —comentó apenado mientras se rascaba la nuca.

—Claro que volviste a excederte —respondió con gracia —, ¿no deberías pensar también en cómo se siente Hinata? —el rubio enfoco su mirada en la ojiperla, al analizarla se percató que se encontraba completamente apenada a tal grado que era incapaz de articular palabra alguna.

— ¿Hinata?

—Veo que aún no sabes cómo tratar a una mujer —se acercó a Hinata y delicadamente poso una mano en su hombro —, de verdad me sorprende como puedes soportar a este tonto pero ya que lo estás haciendo cuídalo bien —la Hyuuga se relajó un poco —. Ya sabes Hinata, cualquier cosa que te moleste solo dime y yo personalmente me encargare de hablar con él —tronó sus puños mientras emanaba un aire asesino haciendo que el rubio se escondiera detrás de la ojiperla.

—Gr-gracias Sakura-san —respondió un poco más calmada gracias a sus palabras —, pero estoy segura de que Naruto-kun jamás haría algo para lastimarme.

—Así es —agregó de inmediato su novio —, mi único objetivo antes que cualquier otra cosa es hacer feliz a Hinata —tomó su mano y la apretó delicadamente para que sintiera la fuerza de sus motivación.

—Di eso después de que regreses de hablar con Hiashi-san —el rubio tragó saliva al recordar ese pequeño detalle que aún tenía pendiente, después de todo su reunión estaba programada para esta noche y a pesar de todo aún no se sentía mental mente preparado para encarar a tan imponente figura como lo era el gran Hiashi Hyuuga.

—Tranquilo Naruto, sé que te ira bien —la Haruno le regaló una sonrisa que logro tranquilizarlo un poco —, estoy segura de que mientras Hinata este contigo no aras ninguna tontería y bueno, de ser el caso de que su padre se oponga estoy seguro que terminaras ignorando su decisión y las cosas entre ustedes no cambiaran —río imaginándose este hecho generando una revuelta y prácticamente retando a cualquier autoridad con tal de permanecer al lado de su novia —. De cualquier manera mi único consejo es… —lo meditó por unos momentos —, no hagas tonterías ¿quieres?

— ¡Claro que no! —Replicó de inmediato —, lo intentare las veces que sean necesarias con tal de que me acepten.

—Naruto-kun… —la Hyuuga tomo su mano y la apretó fuertemente con una sonrisa.

—En ese caso yo los dejo —se despidió la pelirrosa —, Tsunade-sama me cito hace veinte minutos, no quiero hacerla esperar más —sin más les deseo suerte por última vez para luego desaparecer entre la multitud.

Ambos aun revigorizados por esta pequeña conversación decidieron aprovechar su día al máximo para afrontar con toda la confianza su reunión que tendrían en la noche.

— ¿Por ahora qué quieres hacer Hinata? —preguntó sonriente el rubio cuando su amiga finalmente desapareció de su rango de visión —, sabes… realmente se me dan mal esto de las citas… —comentó avergonzado —estoy seguro que con el tiempo mejorare pero por ahora no sé qué hacer.

—Con el tiempo… —susurró la Hyuuga sonriente —, no lo sé Naruto-kun, yo tampoco soy m-muy buena en esto —admitió igualmente avergonzada —. Mientras este contigo cualquier lugar me parece agradable, y últimamente has viajado mucho por tantas conmemoraciones que has recibido, ¿no tienes algún lugar en mente?

—Ahora que lo mencionas me gustaría ir a la capital para mostrarte cierto lugar... —comentó pensativo, sin embargo negó a los pocos segundos —, será para otro momento —admitió con pesadez —está lejos y no quiero alejarme de la aldea.

—Sí, lo mejor sería no alejarnos mucho para evitar cualquier contratiempo con mi padre.

—Mm… ¡ya se! —Exclamó de un momento a otro —, ya que yo no te di nada mi regalo será cumplir cualquier capricho que me pidas —afirmó con la cabeza un par de veces orgulloso por su idea —no importa lo que sea Hinata, tu dímelo y yo lo cumpliré.

— ¿Enserio? —preguntó emocionada.

— ¡Por supuesto!

— ¡En ese caso acompáñame! —fuera de cualquier reacción que se esperaría, animadamente tomó la mano del rubio y lo jaló comenzando a correr. Por su parte Naruto, se alegró completamente de la confianza que ahora se tenían y solo esperaba que a su novia no se le ocurriera ninguna locura.

—Mira Shikamaru ¿qué esos no son Naruto y Hinata?

— ¿Mmm…? —Respondió distraído —, parece que lo son.

—De seguro están teniendo una cita, que romántico ¿no crees? —Comentó con los ojos brillantes —, me gustaría algún día yo también encontrar a un novio tan genial como Naruto, bueno no como él, no quiero que sea un tonto pero debo de admitir que es todo un caballero cuando se trata de Hinata…

—Hablas mucho, lo que tenga que llegar llegara y ya.

—Hmp… —Infló los cachetes en señal de molestia —eso lo dices porque tú ya estas saliendo con Temari, creo que soy de las que más se están quedando atrás.

— ¿Es algo de lo que una shinobi deba estarse quejando? —preguntó con duda.

—Para ser un genio parece que no te has dado cuenta de que antes de shinobi soy mujer ¿seguro que estas usando tu cerebro Shikamaru? —Preguntó con sarcasmo, mientras perdía de vista tanto al rubio como a la peli azul —, ¿y podrías dejar de fumar de una vez? —reclamó molesta.

—Lo siento pero estos son los únicos momentos en los que puedo darme el lujo, si Temari me ve me mata aquí mismo sin piedad alguna —respondió con gracia.

— ¿Y enfrente de mí no te importa verdad, qué crees que pasaría si me ocurriera contarle a tu amada? —el Nara trago saliva de inmediato — sabes, me está dando un poco de hambre, claro que si un alma bondadosa me invitara a comer podrá reconsiderarlo.

—No es muy propio de ti chantajear a la gente ¿tus valores han caído tanto?

—No lo veas como chantaje —respondió con una gran y sínica sonrisa —míralo como una inversión para salvar tu vida ¿a que suena mejor, no?

—Supongo que no tengo opción —resignado aventó la colilla para sacar uno nuevo cigarrillo y llevárselo a la boca —, al menos voy a hacer que valga la pena —con toda tranquilidad saco su encendedor y lo prendió — ¿Y bien, a dónde quieres ir? si no está Chouji con nosotros puedo darme el lujo de costear algún lugar de renombre.

—Vaya, parece que realmente valoras tu vida Shika —con una gran sonrisa tomo su oferta y continuo —, en ese caso veamos…

— ¡Hey, por aquí! por fin los encuentro.

— ¿Neji, Sasuke-kun?

—Es inusual verlos a los dos juntos —dejó escapar el humo del cigarro lentamente y regreso a mirarlos — espero que no sea una misión problemática, mañana tengo que levantarme temprano y no quiero estar desvelado.

—Lamento no poder responder tus expectativas —respondió el Uchiha con su clásica actitud —, de cualquier manera con nosotros tres dudo mucho que alguna misión nos de problemas —agregó con una sonrisa arrogante.

—Supongo.

—Lo más seguro es que tengamos tiempo de sobra, ¿por qué no vamos a algún bar y pasamos tiempo entre hombres?

—No sería mala idea, sin embargo si Temari me encuentra mañana con aliento alcohólico no sé lo que me pueda pasar —comentó resignado — pasare por esta ocasión.

—Tener novia suena pesado —respondió con burla —yo no diré una sola palabra, tampoco creo que Neji lo haga.

—Lo siento Sasuke pero tendrán que ir ustedes dos, estoy en la misma situación que Shikamaru. Tenten no dudara en lanzar todas las armas que tenga a la mano si se enterara, y te aseguro que sus armas no son pocas.

—Ya veo —no le dio mucha importancia —. El idiota de Naruto esta con Hinata —susurró a la nada —, supongo que un tiempo a solas tampoco le hace mal a nadie. De cualquier manera será mejor apresurarnos.

—Entonces te dejo Ino, voy a cumplir mi misión —sin más el Nara se separó de su amiga y se unió al Hyuuga y al Uchiha, se disculpó con ella diciéndole que en otro momento la invitaría a comer para después desaparecer con sus compañeros.

—Mi comida gratis... —susurró con tristeza —en fin, luego me lo cobrare— cambió su semblante de un momento a otro como si no importara. Por ahora tendría que buscar algo en lo que matar el tiempo hasta que anocheciera o le diera más hambre —es horrible que todos tengan misiones menos tú.

— ¡Ino-senpai! —antes de que pudiera seguir quejándose escuchó un llamado con su nombre.

— ¿Mitsuki-chan? —Preguntó sorprendida al verla —, ¿cuándo volviste? —una gran sonrisa se le formó al ver de nuevo a su querida y adorada kōhai.

—Regrese hace apenas unas horas, vengo de entregar mi informe a la Hokage —como si fuera la primera vez que se veían en años envistió a Ino en un fuerte abrazó—fue tan duro estar ahí, no había regaderas y teníamos que bañarnos con cubetas de agua helada, sin contar que la comida era horrible y, y…

—Tranquila, ya todo está bien —respondió el abrazo protectoramente y acarició su cabeza en un intento por reconfortarla.

—Fueron las dos peores semanas de mi vida senpai —lloró como si se tratara de una niña pequeña.

—Era necesario, un ninja medico tiene que estar preparado para las peores situaciones, un poco de practica real era necesaria, además tampoco es como si fuera tan malo, creo que Sakura y yo ya te hemos contado suficientes historias de cómo era la situación durante la guerra.

—Bueno, bueno está bien, no fue para tanto —rompieron su abrazo y continuaron con la plática —, sabes senpai tampoco he tenido una comida decente en un buen tiempo, creo que su deber como superior seria premiarme por sobrevivir a tal infierno —esbozó una gran sonrisa sabiendo que la rubia no se negaría.

—Que te parezcas tanto a mi puede tener sus desventajas, pero solo por esta ocasión te lo has ganado.

Tal y como decía desde el momento en el que a Ino le dejaron a cargo sus primeros alumnos aspirantes a médicos hubo cierta conexión entre ellas dos. Casi parecían hermanas, mientras Ino era rubia y de ojos azul claro, Mitsuki era de cabello de un negro profundo con unos ojos del mismo tono, si no fuera por esas claras diferencias cualquiera diría que eran hermanas perdidas.

La actitud de ambas era muy parecida, claro que había una gran diferencia de madurez gracias a todo lo que aún le tocó vivir a Ino, sin embargo todos decían que era la viva imagen de Ino durante su estadía en la academia y que mejor persona que Sakura como para asegurar tal afirmación.

Finalmente Ino generó un instinto protector de hermana mayor y senpai, terminando haciéndose cargo de la mayor parte de su formación como ninja médico, y ahora que la última prueba de estar en servicio en situaciones reales había acabado no podía sentirse más orgullosa de su querida kōhai.

Terminaron yendo a un pequeño restaurante que frecuentaban en su tiempo libre.

—Entonces que me dices Mitsuki-chan, ¿viste algo interesante?

—No realmente, aunque fue agotador ir hasta las comunidades más alejadas y con menos recursos del país no es como si hubiera ido a una zona de guerra donde hay heridos cada tres segundos, de verdad siento pena por Ranmaru-kun —dio un sorbo al té que había pedido —, no pasó de chequeos rutinarios a niños y a adultos de la tercera edad, lo más extravagante que me sucedió fue de una pareja que se había peleado y la mujer termino apuñalando a su marido.

—Hablando de amores enfermizos —comentó con gracia.

—Y que lo diga senpai, al final tuvo que intervenir la policía del lugar.

—Vaya, entonces nada de lo que tenga que preocuparme.

—No, nada… —se puso pensativa unos momentos —, tal vez haya algo.

— ¿Enserio, que? — llamó su atención que la pelinegra se pusiera tan seria de un momento a otro.

—Nada importante, solo algunos rumores que escuche en algunos pueblos —cruzó sus manos tratando de encontrar las palabras —, no sé cómo clasificarlos, solo podría decir que eran algo inusuales, tal vez perturbadores…

—Me matas de la curiosidad.

—Ah, sí. Lo siento senpai —se apresuró a concluir —, como explicarlo. En general algunas personas aseguraban que recibían cartas de gente muerta, personas que conocieron y que ya sea por la escritura o por cosas que mencionaban que solo ellos conocían les daba autenticidad, también hablaban sobre ciertos monstruos que asechaban en la noche y de los más raros que llegue a escuchar fue de una señora que aseguraba que una guerra sin precedentes estaba por venir, que una diosa había bajado de sus reinos para advertirnos…

— ¿Gente muerta, visiones, monstruos…, cómo? —puso especial atención, ya que algún jutsu prohibido podía estar detrás de todo eso. Vio que su amiga puso una cara de incomodidad —que poco tacto de mi parte, abordemos el tema una vez que terminemos de comer ¿te parece?

—Sí, gracias.

_0_0_

—Este fue un gran día Naruto-kun— la Hyuuga que se encontraba recostada a un lado del rubio tomó su mano he hizo el comentario—, espero que todas nuestras citas sean iguales que estas —corto la distancia entre ambos y se recostó en su pecho.

—Ninguna cita será como esta Hinata —respondió mientras la abrazaba— te prometo que serán cada vez mejor —la Hyuuga sonrió.

Ambos se encontraban recostados bajo la sombra de un árbol mientras el cielo sobre ellos lentamente se tornaba rojo anunciando el fin del día.

—Soy tan feliz Naruto-kun —cerró sus ojos y se acurruco sobre sus brazos poniéndose más cómoda —, tanto tiempo esperando el poder estar a tu lado y por fin…, por fin se convirtió en realidad, ya no es nada más un simple sueño.

—Hinata… —cuidadosamente le limpio una lágrima que se había escapado de sus ojos —perdóname por haberte echo sufrir tanto tiempo con mi estupidez —acomodó unos mechones de cabello cuidadosamente mientras le acariciaba la mejilla —. Prometo que estaremos juntos para siempre, te prometo que peleare por ti, te prometo que nada nos va a separar, te prometo que te recompensare por todo el tiempo que perdimos en el cual pude estar a tu lado pera estaba ciego preocupándome por alguna tontería sin importancia.

—Naruto-kun… —susurró débilmente —, yo prometo nunca dejarte de amar, siempre estaré a tu lado apoyándote en las buenas y en las malas, mientras tú me digas que me amas, mientras me prometas un futuro a tu lado te seguiré hasta el mismo infierno.

— ¿Enserio? —Preguntó con gracia —, ¿me seguirás hasta la oficina de la abuela cuando haya fallado una misión? —la Hyuuga no pudo evitar soltar unas pequeñas risas al escucharlo.

—El infierno seria menos peligroso, pero prometo tratar tus heridas o irte a visitar diario al hospital —ambos rieron a la par.

—Tal vez tú ya lo sabias Hinata, pero yo jamás imagine que amar a una persona pudiera hacerte tan feliz, y más aún que esa persona sienta lo mismo, el simple hecho de imaginar esto, no se…, que por fin al regresar haya alguien esperándome, decirle adiós a la soledad que experimentaba cada vez que… —el rubio no pudo evitar que sus ojos se pusieran llorosos —yo, yo… ya no sé qué decir —por alguna razón río —solo…, gracias.

—Naruto-kun, no llores más, siempre estaré a tu lado, lo prometo.

—Yo también lo prometo —se miraron a los ojos — ¿deberíamos sellar esta promesa?

—P-por qué no hacerlo —ambos sonrieron y acercaron lentamente sus rostros el uno al otro. La sensación cálida del momento perduraría en sus memorias por el resto de sus vidas, se arrepintieran o no.

_0_0_

Era de noche y la gran ciudad de Azorius se encontraba en completa calma. En esa época del año el frio al anochecer era prácticamente insoportable por lo que todas las atracciones nocturnas eran en locales cerrados y con buena calefacción, ya fueran bares, casas de apuestas o de compañía todo se encontraba escondido detrás de alguna puerta y el frio se encargaría de que perdurara así por uno par de meses más.

Los hoteles eran otro tema, ya que utilizaban la noche para terminar sus actividades aprovechando que la mayoría de sus huéspedes se encontraban dormidos.

Al ser una ciudad importante recibían muchos huéspedes importantes, de renombre y simplemente ricos, tristemente la mayoría eran maleducados y creían que con su poder e influencia podían tener lo que quisieran lo que le había causado un par de problemas. Ella era bastante atractiva, y no era ninguna novedad pues para trabajar en aquel hotel era un requisito como servicio extra a los clientes por lo que de cierta manera ya se había acostumbrado, sin embargo ayer llego un huésped algo inusual; atractivo, atento, amable y encantador a su punto de vista.

Estaba por terminar su jornada y finalmente poder ir a su casa a descansar, su último trabajo era el de ir a la habitación 304, en el cual se encontraba dicho huésped. Por lo que le habían dicho era alguien importante por lo que aunque no pidiera u ordenara algo en especial irse a cerciorar de su comodidad era indispensable y la habían mando a ella como último encargo.

Emocionada por verlo otra vez fue a cumplir su última tarea con gran ánimo, sin embargo por más que tocó la puerta nadie contestaba por lo que o no se encontraba o tenía un sueño bastante pesado, la amabilidad puede ser fácilmente interpretada como hostilidad así que cedió en sus intentos por conseguir una respuesta.

Regresó sobre sus pasos, vio un reloj de pared que indicaba lo tarde que era, a esa hora la mayoría de los huéspedes se encontraban dormidos y él no tendría por qué ser la excepción. Camino a la recepción vio una sombra en el jardín, esto llamó su atención por lo que fue a dar un vistazo y para su sorpresa ahí se encontraba, mirando hacia la nada con una seriedad melancólica que parecía sacada de un cuadro, tan perfecta, como si el tiempo mismo se hubiera detenido en ese momento solo para crear esa imagen.

— ¿No puede dormir? —preguntó acercándose lentamente a su posición. Al parecer al final si cumpliría con su deber, al estar lo suficientemente cerca se percató de que solo traía puesto el pantalón, dejando expuesto del torso hacia arriba, exhibiendo un cuerpo muy bien trabajado con un par de viejas heridas ligeramente visibles.

—No —respondió tranquilamente —todo lo contrario —agregó mientras esbozaba una sonrisa nostálgica —, es uno de los mejores sueños que eh tenido en meses, aunque más que un sueño ¿cómo decirlo?, eran viejos recuerdos que creía perdidos.

— ¿Viejos recuerdos?

—Así es, viejas memorias, de aquellas que creías perdidas en el olvido, de las cuales no tenías conciencia de su existencia hasta que las recuerdas tan vívidamente que sientes como si realmente estuvieran pasando, como si fuera la primera vez que las experimentas, rompiendo el límite de cualquier fantasía convirtiéndose en algo más real que la realidad —una corriente de aire azotó haciendo que su acompañante se estremeciera de frio, sin embargo él a pesar de no tener nada que le cubriera cerró los ojos disfrutando aquella sensación —. Dime, ¿tienes recuerdos que no quisieras perder, qué harías si desaparecieran lentamente sin que te dieras cuenta?

— ¿Recuerdos que no quiero perder? —se quedó pensando unos momentos —Si, creo que todos tenemos recuerdos que atesoramos con todo nuestro corazón, pero lamento decir que no sigo su pregunta, no entiendo como algo tan preciado puede desaparecer así sin más, algo que recuerdas con tanto aprecio no puede desaparecer, tal vez solo estén ocultos esperando el momento indicado para salir, ansiosos de explicar por qué estuvieron ausentes.

—Me gusta esa respuesta —sin decir alguna otra palabra comenzó a caminar —, regresare a mi habitación, tal vez sea capaz de recordar un poco más, o al menos me expliquen por qué se fueron —agregó con una sonrisa amarga.

El rubio abandonó el lugar dejándola desconcertada, no sabía si lo que dijo lo había ayudado o no, sin embargo se reflejaba un pensamiento complejo en su rostro y aunque agradecía haberlo visto de nuevo no estaba segura que la conversación que había tenido con él hace tan solo unos segundos hubiera sido real, ¿qué estaba pasando?

—Creo que necesito descansar.


Notas del autor: Es un placer leerlos de nuevo. Esperaba subir este capítulo el sábado pero termine inmerso en algunos detalles por lo que me demore hasta hoy.

Sin mas no los quise hacer esperar por lo que lo subo hoy lunes esperando lo disfruten y les sirva como un buen inicio de semana.

Ghost-03, Tati, angel souriant y DavidC20Official Writer. Gracias por su tiempo, realmente agradezco su soporte a esta historia y espero no decepcionarlos.

Seria todo por mi parte esperando escuchar sus opiniones, repito; que tengan un buen inicio de semana y nos estamos leyendo.