Te encontraré
Alumnos de un mismo maestro
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— ¡Qué demonios están diciendo, dejen esta estúpida broma!
Todos en la habitación quedaron en silencio. ¿Sería prudente intervenir, hacer un comentario? Ninguno lo veía conveniente por lo que el silencio reino por unos segundos más. La Hokage sentada detrás de su escritorio en su improvisada oficina aún permanecía cruzada de manos tratando de encontrar las palabras o alguna forma de calmar la situación.
— ¡Digan algo maldita sea!
—No hay nada más que decir —terminó con voz potente —, todo lo que acabas de escuchar es cierto. No hay bromas, no hay motivos ocultos por los que mentirte ni mucho menos algo beneficioso para nosotros.
Escuchó las palabras de su Hokage con una mirada de completa molestia, tronó los dientes y apretó los puños con clara hostilidad. Dio media vuelta y dejo la habitación azotando la puerta detrás de si casi tirándola por completo ante esa acción.
—Dios mío, con lo complicado que fue encontrar un lugar provisional y este niño lo destruye en menos de un día —por fin consiguió relajarse un poco —Shizune, llama a alguien para que repare esa puerta.
—Enseguida.
Konohamaru al fin volvía de su misión. Incluso durante su ausencia llego a escuchar un par de rumores pero se mantuvo escéptico hasta que no regresara y escuchara un veredicto oficial y para su desgracia eso fue lo que consiguió.
Llego a la aldea y le informaron de la oficina provisional mientras el edificio Hokage se reconstruía, de primera instancia eso daba muy mala espina, finalmente después de entregar su reporte preguntó por aquellos rumores y al ser alguien tan cercano al rubio le explicaron todo lo que paso sin repararse en detalles.
Fue un gran golpe para él, ¿Naruto abandonando la aldea? Tenía sentido, todo el sentido del mundo y aun así era difícil de procesar, pero entonces donde quedaba toda la maldita seguridad de la que tanto presumía Konoha. Tampoco era de extrañarse pues en la aldea los shinobis que podían hacerle frente se podían contar con la palma de una mano y aun así le dolía su partida.
Pudo haberle avisado, hubiera puesto cualquier excusa ridícula para rechazar todas las misiones que le asignaran y poderse despedir apropiadamente de él, ¿tan poca confianza le tenía? ¡No, por supuesto que no! Debía de tener sus razones y él no las discutiría pero esa opresión en el pecho no desaparecería tan fácilmente.
— ¡Maldición, maldición, maldición! ¡Maldición! —golpeo un árbol una y otra vez hasta que su puño comenzó a sangrar. Regreso su vista a la oficina provisional con claro enojo —. Llegaron al límite de lo que Naruto-nii podía soportar y están por llegar al mío.
¿Abandonar la aldea? Jamás lo había pensado pero si lo planteaba correctamente se volvía muy tentador, poco a poco todo lo que le importaba se desvanecía sin que él pudiera hacer nada y eso lo llenaba de frustración, una que no podría hacer desaparecer si seguía permaneciendo ahí. Podría buscar al rubio y ofrecerle su ayuda, sabía que lo regañaría pero finalmente terminaría aceptándolo.
—Tienes mala cara, ¿pasó algo interesante?
—Tú… —no supo cómo responder pero cualquier intercambio de palabras seria solo una pérdida de tiempo —desaparece de mi vista —miró con enojo.
—Que miedo —sonrió.
—No tengo tiempo para perder contigo Hyuuga.
Tal vez en algún momento llegaron a ser buenos amigos pero eso era cosa del pasado. Ella siempre tuvo una actitud hostil hacia Naruto culpándolo de todo y llegaron a varios enfrentamientos hasta que su antigua relación termino rompiéndose completamente. Camaradas shinobis, amigos, conocidos y alumnos de un mismo maestro, una relación que sin duda le dolió perder.
—Imagine que estarías cansado después de tu misión así pensaba invitarte a comer algo, ¿no rechazarías a una dama o sí? —su voz juguetona solo irrito más a Konohamaru.
—Por supuesto que no, es una lástima que no vea a ninguna.
—Que grosero —aunque trataba de lucir calmada y confiada comenzaba a molestarse. Si las cosas seguían su curso terminarían intercambiando golpes como lo habían venido haciendo tiempo atrás. Entre los dos nunca se definió quien era más fuerte ¿Qué tanto habrían progresado en estos meses que dejaron de entrenar juntos y comenzaron enfrentamientos con intenciones de matarse?
—Lamento no seguir tu juego pero estoy ocupado, si te sientes tan sola deberías conseguirte unos amigos, hay muchos en la aldea que estarían encantados de jugar contigo.
Konohamaru sonrió al ver que finalmente Hanabi hacia una mueca de molestia, sin embargo la Hyuuga rápidamente recobro la compostura, no estaba ahí para pelear.
—Este no es un buen lugar para hablar —cambio un poco el tema —, conozco un lugar más apropiado.
—Lo siento, no sé cuánto cobres y no traigo mucho cambio conmigo —respondió sínicamente mientras le daba la espalda y comenzaba a caminar.
De haber sido otra situación u otra persona ya lo hubiera atacado y mandado al hospital con al menos un par de órganos desechos, pero nuevamente trato de calmarse no podía dejar que esto terminara así.
—El lugar no está muy lejos de aquí —continuo con calma — debes de estar familiarizado con él, después de todo te lo encargaron.
Tomo la llave y se la arrojó.
Por instinto la atrapo con una mano. Al verla rápidamente la reconoció.
— ¿Qué haces tú con…? —la miró por unos momentos tratando de comprender la situación — entiendo, ahora que lo mencionas tengo un poco de hambre.
Sin dirigirse la palabra, una mirada o algún otro tipo de interacción ambos comenzaron a caminar. Atravesaron la avenida central, el parque y la zona comercial hasta que finalmente dieron con el conjunto departamental, todo en el más absoluto de los silencios.
Los Hyuuga habían ganado mala fama y los miembros de alto rango no salían sin guardias. Al reconocerla muchos pensaron en abalanzarse sobre ella, pero el aura que desprendían esos dos era tan sofocante que prácticamente podía cortarse con un cuchillo y ninguno de los posibles agresores quería estar en medio de eso. Las batallas entre ellos eran un tema común en la aldea y los destrozos que dejaban a su alrededor también lo eran, de ser buenos amigos repentinamente se volvieron como el agua y el aceite, si caminaban juntos era que había algo más grande que sus diferencias y definitivamente no era buena idea entrometerse o lo terminarían lamentando.
Con gran satisfacción llegaron al ex-departamento del rubio, después de todo sin tomar en cuenta el trasfondo de ambos, eran shinobis famosos, conocidos y temidos por su fuerza y ver como su presencia imponía más que el odio que les pudieran llegar a tener subió su ego.
Se adentraron en el departamento. Aun sin dirigirse la palabra Konohamaru fue al baño a mojarse la cara mientras que la Hyuuga fue a la habitación y comenzó a guardar un par de cosas que había traído durante su estadía en el lugar en una ligera maleta.
Cuando cada quien termino con lo suyo se reunieron en la mesa. Sentándose frente a frente quedaron en silencio, así permanecieron por unos minutos hasta que el chirrido de una tetera rompió el ambiente.
— ¿Qué se supone que haces?
—Dije que te invitaría a comer ¿no?
De algo parecido a una alacena tomó dos ramen instantáneos y les vertió el agua caliente. Le arrojó uno de ellos a Konohamaru viendo si por casualidad el agua caía y lo quemaba pero tal y como lo esperaba eso no pasó, atrapo el ramen instantáneo en el aire con gran habilidad, el agua ni siquiera llego a perturbarse. Después regreso a la mesa tranquilamente con el suyo y dos pares de palillos, igual le arrojo estos pero esta vez sin intención de herirlo.
—No debiste molestarte, se ve el empeño que pusiste en esta comida.
—No te preocupes, no iba a preparar algo que no estuviera a tu nivel.
Las agresiones verbales terminaron y cada uno comenzó a comer. Pasaron alrededor de diez minutos en los que prosiguieron con la rutina del silencio absoluto, solo interrumpido por el ruido que hacia Konohamaru al sorber los fideos. Al terminar la Hyuuga dejo escapar un suspiro dando a entender que estaba lista para hablar, al momento Konohamaru puso total atención.
—Antes de irse me dio un par de cosas y me contó otras tantas.
— ¿Por qué a ti?
—Lo mismo me pregunto —vio que su acompañante ansiaba respuestas por lo que continuo —. Su objetivo es encontrar a Nee-san, y yo no fui la única que le anuncio su partida, Shikamaru-san también estaba al tanto de sus planes aunque supongo que era inútil escondérselos a él.
—Eso imagino.
—Me encargó que te diera esto —le extendió el pergamino restante —. Están marcados con su chakra, si está en peligro los hará reaccionar y emitirá una alarma junto con un mapa de su ubicación.
—No me imagino a Naruto-nii en peligro.
—Te lo imagines o no consérvalo.
Tomó el pergamino inspeccionándolo por unos momentos. Un sentimiento de tranquilidad lo invadió al ver que Naruto no se había olvidado de él y la confianza que le tenía al darle algo tan importante.
— ¿Te dijo algo más?
—Que estaría en contacto con nosotros, aunque no me dijo de qué manera. También que si tenemos algún problema acudamos a Shikamaru-san, fuera de eso lo que te podrías esperar; que nos mantengamos alerta y que confía en nosotros como sus oídos dentro de la aldea, también…
— ¿También…?
—Se disculpaba por haberse ido mientras estabas fuera.
—Naruto-nii… —sonrió al escucharla.
—Eso es todo lo que se —se levantó de su asiento. Tomó la pequeña maleta en la que había guardado sus pertenencias y se dirigió a la salida, ya era tiempo de regresar a su casa.
—Espera...
— ¿Qué quieres? —volteo a verlo.
— ¿Por qué lo estas ayudando? —Preguntó seriamente —, nunca dejaste de culparlo por lo que pasó ¿y ahora repentinamente estas de su lado, que esperas ganar con esto?
— ¿Qué espero ganar? —Sonrió con enojo —no lo sé, tal vez ver a mi hermana otra vez.
—Lo siento…
—No quiero tu lastima, tampoco he olvidado lo que hizo y mucho menos lo he perdonado pero si mandó todo a la mierda con tal de ir a buscarla le estoy dando el beneficio de la duda por esta ocasión. No lo hago por él, ni por ti, ni por nadie más que por mi hermana ¿entiendes eso?
—Perfectamente, imagino que era mucho esperar algo más de ti.
—No voy a discutir contigo, era lo mínimo que podía hacer después de todo lo que causo e incluso no puede hacer algo tan grande solo. Le brindare mi apoyo y el del clan Hyuuga, él entiende que no es caridad.
—Por esta vez lo dejare pasar, pero no permitiré que sigas hablando mal de Naruto-nii.
—Oh, ¿enserio? —Soltó su equipaje dejándolo caer al suelo —me pregunto qué harás al respecto.
Ambos abandonaron la neutralidad con la que se habían estado tratando y llenaron todo el lugar con el más puro instinto asesino. Liberando chakra en cantidades descomunales con cada musculo del cuerpo tensado para responder a cualquier movimiento hostil.
—Me volveré un héroe para la aldea cuando termine de barrer el suelo contigo —Konohamaru sonrió esperando que hiciera el primer movimiento —, tampoco es que me interese esa estupidez pero el gusto me lo quedo.
—Imaginando un universo paralelo en el que pudieras derrotarme ¿a quién se lo presumirías, acaso puedes hablar con los muertos? —activó su byakugan demostrando que iba enserio.
—Date por muerta.
—Tal y como me dijeron aquí estas Konohamaru-san —un shinobi entro por la puerta —, lamento interrumpir pero la Hokage te llama y vaya suerte la mía, también te buscaba a ti Hanabi-san. Que alegría encontrarlos a ambos —el shinobi debía de ser un chunnin novato al no sentir toda la presión del lugar —Por lo que me dijeron jamás imagine que los encontraría juntos, oh un momento ¿interrumpí algo? —puso una cara picara —no era mi intensión arruinarles su momento a solas pero…
Unos minutos después ya se encontraban en la oficina provisional de la Hokage.
— ¡Qué demonios tenían en la cabeza!
—Tiene que tener más cuidado con quien manda —respondió la Hyuuga cruzándose de brazos.
—Tiene suerte de que lo dejáramos vivo.
— ¡Entiendan la situación malditos mocosos! ¡Mandaron al hospital a un camarada shinobi, tres laceraciones, cuatro costillas rotas, un brazo y una pierna fracturada más cuatro órganos dañados! ¡Entienden la gravedad de eso!
— ¿Lo suficientemente grave como para que manden escuadrones anbus por mí y tenga que abandonar la aldea? —La Hokage tronó los dientes, esto se le estaba saliendo de control.
—Hanabi, Konohamaru-kun, luego hablaremos sobre eso, por ahora ¿por qué no les asigna su misión Hokage-sama? —intervino su asistente antes de que comenzaran a discutir.
— ¿Una misión? Voy regresando saben.
—Si no te sientes capaz vete de aquí, buscaremos a alguien para suplirte —respondió la Hokage molesta, después miro a la Hyuuga — ¿tú también tienes alguna queja?
— ¿Parece que la tengo?
La rubia soltó un gran suspiro. Si las cosas seguían así iban a terminar con su paciencia y dejaría las cosas muy claras, en especial con los más jóvenes que tenía frente a ella.
—Si aún estas aquí asumo que tomas la misión —sin darle tiempo para responder continuo —, se trata de una misión de espionaje y aniquilación. Nos llegó información que el hijo de un político está haciendo dinero sucio vendiendo un nuevo narcótico en la frontera con el país del agua, gracias a su padre cubre bien su rastro y al estar en la frontera perdemos jurisdicción cada vez que se esconde con el asilo político por lo que sospechamos que también tiene buenas conexiones en ese territorio —les extendió una foto de su objetivo —. Tratamos de manejar esto políticamente pero lo niegan todo y se ríen en nuestras caras así que lo haremos a la antigua—en su escritorio extendió un mapa de la región y remarco varias zonas —, según nuestros espías estos tres lugares son los que frecuenta como residencia y siempre va bien protegido por lo que es fácil saber cuándo llega a uno, gracias a su padre y al territorio que ahora controla debe tener guardias con el nivel jounnin, no sabemos si son mercenarios, asesinos o shinobis de alguna aldea así que vayan con cuidado.
—Supongo que no podemos simplemente llegar y destruir todo —comentó Konohamaru mientras seguía viendo las zonas marcadas — ¿Qué tan lejos queda la base más cercana? Me gustaría saber hacia dónde podemos correr si nos vemos superados.
—A dos kilómetros del punto B, es un pequeño destacamento de no más de veinte shinobis pero sin duda resistirían hasta que llegaran refuerzos.
—Tenía tiempo sin una misión de este nivel —la Hyuuga sonrió —, la acepto.
—Ahora que Naruto no está no hay quien se encargue de estas misiones —pensó con cierta nostalgia y frustración. Despejo su mente de esos pensamientos y continúo con las instrucciones —no podemos dejar que vinculen a Konoha con esto, antes de salir dejaran su bandas shinobi y cualquier atuendo que los pueda llegar a delatar —les extendió un sobre ligeramente abultado —este dinero les ayudara a solventar cualquier gasto, si necesitan más háganlo saber y les llegara al siguiente día. ¿Alguna pregunta?
— ¿Solo seremos los dos? —preguntó la Hyuuga con molestia.
— ¿Alguna objeción?
—Alguien como él solo me retrasaría.
—El Byakugan en esta misión es indispensable para el reconocimiento de la zona y aunque eres fuerte necesitaras un apoyo a tu nivel, además no hay muchos shinobis que acepten una misión con un Hyuuga y enviar a más de uno los delataría casi al instante.
—En teoría si nos descubren será culpa tuya y de tus encantadores ojos.
— ¡Konohamaru-kun!
—Lo siento, lo siento Shizune-nee-chan —cerró los ojos y puso sus manos detrás de su nuca dando a entender que no se entrometería más.
— ¿Debería de usar algún sello para cambiar el color de mis ojos? —preguntó aun molesta por el comentario de Konohamaru.
—Tal vez haya barreras cerca de sus territorios de seguridad y un sello te delataría al instante. Mientras no llamen la atención con unos lentes oscuros será suficiente.
—Iré a prepararme.
La Hyuuga dio media vuelta y abandono la oficina, Konohamaru al ver que tampoco tenía nada más que hacer ahí la imito.
Llegó a la mansión Hyuuga en unos minutos e informó a uno de los sirvientes que saldría en una misión por tiempo indefinido y que le avisara a su padre sobre su ausencia, después fue a su habitación y como le habían ordenado dejo cualquier cosa que la pudiera vincular con Konoha, tomó unas pocas armas estándares y fáciles de ocultar.
Recordó su plática con la Hokage y llamó a uno de los empleados para que le consiguiera unos lentes oscuros a la brevedad. El encargado de la tarea fue a cumplirla de inmediato mientras ella terminaba de prepararse, al cambiarse de ropa se detuvo unos momentos al ver el sello debajo de su muñeca en el cual se encontraba el pergamino que el rubio le había dado; no sabía cómo iba a terminar esto pero el deseo de ver nuevamente a su hermana era real y haría lo que fuera por cumplirlo.
Con un tiempo perfecto termino de prepararse al momento que habían terminado su encargo. Tomo las gafas y las guardo junto con el ligero equipo que llevaba, abandonó la mansión unos momentos después y sin detenerse en algún punto siguió la ruta que la llevaría a su destino. Tanto Konohamaru como ella disfrutarían más del trayecto si iban separados, además acostumbraba trabajar sola y moverse en grupo era más complicado aunque ese grupo solo se trate de una persona más.
Por otro lado ella recibió el dinero de los viáticos de la misión y si Konohamaru no quería dormir en la calle estaba obligado a dar con ella quisiera o no, aunque pensándolo bien según recordaba su estilo era el de acampar en las cercanías e inspeccionar los alrededores, por lo que con un poco de suerte no se volverían a ver hasta el momento en el que fueran a asesinar a su víctima.
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— ¡Misión cumplida! —Exclamó con alegría —resultaron ser solamente una bola de inútiles, o tal vez soy muy fuerte —rio con arrogancia.
A las afueras de Arcaus todo se encontraba desecho en lo que claramente fue un campo de batalla. Delante del Inuzuka que reía satisfecho con su trabajo había al menos unos cincuenta o sesenta cuerpos regados con todo tipo de heridas. Detrás de él su amigo encendió un cigarrillo y suspiro con cansancio.
—Me alegra que a pesar de todo disfrutes la misión pero no te excedas —regresó su mirada a un lado suyo donde tenía tres rehenes heridos y esposados pero al menos aún vivos —siempre deja algunos vivos para hacerles preguntas, no importa qué clase de misión sea.
—No te enojes amigo —fue hacia él y rodeo su cuello con su brazo atrayéndolo hacia el —lo importante es que salió bien ¿no? —Comenzó a reír nuevamente haciendo que el Nara esbozara una sonrisa acompañándolo —Yo me divertí, tu conseguiste información más tres personas que pueden ampliarla y Sachi encontró al comerciante que estaba buscando, si a eso le sumamos la fiesta que nos espera por parte de la ciudad por liberarlos de estos debiluchos yo creo que fue un buen día.
—Tendrás que quedarte en nombre de ambos Kiba, yo regresare a Konoha.
— ¿Tan rápido amigo? Tratan de deshacerse de nosotros por un tiempo, al menos aquí podremos divertirnos un rato ¿por qué no te quedas?
—Es una misión, nuestra principal motivación además del amor y lealtad a Konoha —ambos rieron —está en la paga que nos espera al terminar nuestro reporte.
— ¿Te diste cuenta de algo? —preguntó un poco más serio.
—Es solo una corazonada pero nada por lo que alarmarse —arrojo su cigarrillo a medio terminar —, te dejo estos a ti —señalo a los rehenes —. Cuando termines con tus festejos llévaselos a Ranmaru y que ellos se encarguen de las preguntas.
—A la orden amigo, te alcanzare mañana —sonrió mostrando uno de sus colmillos.
—Solo no te excedas y regreses con esposa ¿quieres?
El Inuzuka soltó un par de carcajadas —claro que no amigo, pero gracias por preocuparte —le dio unas palmadas en la espalda —aunque si Sachi insiste no me importaría darle una oportunidad.
—Eso no pasara —rio con él —, aun así no voy a desanimarte.
Como buenos amigos bromearon un poco antes de despedirse, después el Nara se adentró en el bosque y despareció de la vista de su amigo; su velocidad era bastante alta cosa que no le daba buena espina sin embargo si ni el pelinegro estaba seguro de cualquiera que fuera la sospecha que tenía, él solo perdería el tiempo pensando en algo que a leguas si quiera se acercaría al verdadero problema.
Dio media vuelta y esbozó una sonrisa, una fiesta lo esperaba y definitivamente no iba a desperdiciarla.
Shikamaru avanzo casi la mitad del trayecto de regreso en un par de horas, esperaba que por algún milagro consiguiera llegar antes de que anocheciera completamente. No fue así y nunca fue su estilo moverse sobre la oscuridad a menos que fuera algo indispensable para cumplir una misión. Dado que no tenía fecha límite para cumplir la misión y que realmente se encontraba cansado por todo lo que había pasado en los últimos días decidió descansar.
Había dejado el ultimo poblado hace unos kilómetros y en línea recta el más cercano estaba aún más alejado, mientras se debatía en si seguir o retroceder para encontrar un lugar cómodo en el cual descansar diviso una ligera estela de humo apenas visible por la oscuridad y ausencia de luna en esa noche.
Era una estela delgada, fina y no muy obscura por lo que lo más probable es que alguien se encontrara acampando en esa zona. Podría ser cualquiera y aunque llegara a ser un conocido suyo el prefería la comodidad ante la compañía, claro… salvo que fuera la hermana del Kazekage con quien ya había formalizado una relación por así decirlo sería entre lo que esta inusual pareja podía tomar como seriedad.
De cualquier manera daría un vistazo, nada le decía que no fuera un grupo bandido o espías, aunque solo con ver que dejaban delatar su posición con algo tan básico como el humo de una fogata ya le decía que fueran los que fueran no superarían el rango chunnin y en caso de que llegara a ser un enemigo no tendría problemas lidiando el solo con ellos.
Sacó su cajetilla de cigarros y observo a los sobrevivientes; solo quedaban tres y tendría que guardarlos para el trayecto de mañana. Resignado acepto su destino y volvió a guardarla antes de ceder a la tentación, movió su cabeza haciendo tronar el cuello con un par de movimientos para relajarse y fue a espiar aquella posición.
Al estar en las cercanías desapareció cualquier indicio de su presencia y sigilosamente atravesó los arboles hasta tener una imagen clara de quienes eran los responsables de esa pequeña fogata. Realmente se sorprendió cuando vio al shinobi frente a él recostado a un lado del fuego con una mirada al cielo con cientos de preguntas que seguramente trataba de responder.
— ¿No crees que tienes la guardia un poco baja?
Al escuchar su voz rápidamente se reincorporo, busco por todos lados su presencia y finalmente lo encontró sentado en una de las ramas de un árbol cercano con esa cara de aburrimiento tan clásica del pelinegro, sin embargo con una sonrisa de que se alegraba de verlo.
— ¡Shikamaru-san! —Exclamó contento al reconocerlo —que alegría verte, no esperaba encontrarte tan pronto.
—Ni yo, por lo que me dijeron saliste en una misión hace una semana, ¿aún no la terminas?
Bajo del árbol y se acercó a la fogata para cerrar la distancia entre ambos. Tal vez Konohamaru no era rubio, ni hermano del Kazekage ni mucho menos era tan fuerte como lo era su amada pero por esta ocasión optaría por la compañía que por la comodidad.
—No, esa misión la termine hoy pero tan pronto y como regrese me asignaron otra —respondió con un poco de cansancio en su voz —bueno, tal vez es la forma de la Hokage de castigarme por el espectáculo que hice cuando me dijeron lo de Naruto-nii, o tal vez por haber mandado a ese tipo al hospital —se llevó la mano a la barbilla tratando de meditar lo que había pasado —no creo que haya sido eso, después de todo lo mandamos al hospital pero el ya venía con órdenes de llevarnos a la oficina…
— ¿Qué hiciste qué? —No pudo evitar reír al preguntar —Sé que admiras a Naruto y no tiene nada de malo pero no deberías seguir sus ejemplos de atacar cualquier cosa viva que se te ponga enfrente.
—No fue por eso —rio también al escucharlo —no estaba con el mejor humor y llego a interrumpir una pelea hablando estupideces ¡ah! —Se llevó las manos a la cabeza —aun me da coraje de solo recordarlo.
—Para que te pongas así esa pelea debió de ser con Hanabi ¿no? —Konohamaru asintió —, vaya pues de ser el caso yo estaría agradecido de que lo dejaron vivo.
—Lo mismo le dijimos a la Hokage —hizo un puchero —Oh, que descortés de mi parte.
Konohamaru le dio un rápido vistazo a su alrededor, encontró un árbol no tan grande y con un fuerte golpe lo derribo partiéndolo perfectamente, después tomo el tronco y lo coloco frente a la fogata.
—Siento que tengas que conformarte con esto Shikamaru-san, pero es lo más que puedo asemejar a una silla en estos momentos —se llevó la mano detrás de la nuca y comenzó a reír.
—Que se le puede hacer —aceptó el gesto y tomo asiento.
—También conseguí un par de pescados que pensaba cenar, compré bastantes así que no te preocupes por eso y come lo que quieras —entre su equipaje botado a un lado de la fogata, desenrollo seis pescados los cuales comenzó a cocinar en el fuego.
—Gracias Konohamaru, no he comido nada y me estaba dando un poco de hambre.
Tal y como acostumbraban atravesaron los pescados con un trozo de madera y los pusieron a cocinar sobre el fuego lentamente. Al solo haber un asiento quedaron sentados al lado el uno del otro, con la única luz de la fogata alumbrando los alrededores y creando sobras en sus rostros mientras escuchaban los pequeños crujidos de la madera y el pescado.
— ¿De qué trata tu misión esta vez? —preguntó para matar el tiempo mientras su cena terminaba de cocinarse.
Con emoción comenzó a contarle sobre la misión, emocionado por finalmente tener un trabajo verdadero y no las simplezas que últimamente habían llenado el catálogo de pedidos en Konoha.
—Suena bastante peligroso, me sorprende que te mandaran a ti solo y por tu cuenta.
—No soy el único en la misión y tampoco me dejaron por mi cuenta —el Nara arqueo la ceja en señal de duda por lo que Konohamaru continuo su relato —Hanabi también forma parte de la misión —menciono con cierta molestia —y no sé cuánto paguen por esta misión pero nos dieron una cantidad generosa de dinero como viatico, además de decirnos que si hacía falta nos enviarían más.
—Eso me hace más sentido —respondió el Nara —un ninja sensor es imprescindible para esta misión, solamente superado por el byakugan, tener a un Hyuuga aumenta significativamente las probabilidades de éxito.
—Hubiera preferido a cualquier ninja sensor por mas estorbosos que fueran.
—No juntes tus emociones personales con la misión, si agregaran un ninja sensor a tu equipo tendrían que preocuparse por su seguridad ya que ellos no son útiles en los combates cuerpo a cuerpo por lo que aparte de tu apoyo tendrían que tener un guardia para el sensor lo que aumentaría drásticamente el número del equipo complicando prácticamente todo —aun no convencido hizo una mueca de inconformidad, el Nara continuo exponiendo divertido por la molestia de Konohamaru —. Un Hyuuga y en especial Hanabi pueden analizar los alrededores sin riesgo de ser detectados por alguna barrera, por el chakra pueden decir hasta cierto punto las habilidades de los adversarios, eso sin mencionar que son letales en combate cerrado y en especial por es Hanabi —remarcó con risa al ver sus expresiones —ustedes prácticamente se leen la mente en el campo de batalla.
Konohamaru quedo callado, en cualquier otra situación se hubiera quejado pero las palabras del genio Nara no eran algo que pudieras ignorar o descartar solamente porque no te gustaba lo que decía.
—Lo entiendo pero por qué justamente ella.
—Bueno, no hay muchos shinobis que les guste la idea de formar equipo con un Hyuuga y ella de entre todos sobre sale por su gran habilidad y fuerza al igual que tú, después de todo tuvieron el mismo maestro.
—No la soporto, es por su culpa y sus estúpidos comentarios que Naruto-nii…
—Imagina por un momento que Hinata y Naruto siguen saliendo, como novia de la persona que más admiras también la admiras por igual y esperas grandes cosas de ella en una imagen que roza la perfección, entonces Hinata decide dejarlo por alguien más y Naruto entra en depresión ¿qué pensarías sobre Hinata después de que rompió esa imagen de perfección en la que la tenías? —Se quedó sin palabras al escucharlo —ahora imagina que esa sensación en el pecho no te haya abandonado ni un solo día por los últimos meses ¿te lo imaginas? —Hubo un pequeño silencio —. Así es como se siente Hanabi, si a eso le sumas los problemas con el clan Hyuuga y que media aldea va a por su cabeza… ¿realmente puedes culparla?
—Cuando lo pones de esa manera…
—Tampoco le des tantas vueltas, solo traten de llevarse bien como en los viejos tiempos en los que eran conocidos como el dúo monstruoso de Konoha.
—No lo menciones —trató de evitar que sacara el tema.
— ¿Por qué no? Es un buen nombre si lo comparamos al rubio cabeza hueca número uno —esbozaron un sonrisa al recordar el viejo sobrenombre de su amigo —Y lo repito, nunca antes había visto un trabajo en equipo tan perfecto ¿te recuerdo quien los evaluó para su promoción a jounnin?
—Fuiste tú Shikamaru-san —respondió finalmente derrotado. Definitivamente discutir con el Nara estaba a un nivel completamente distinto, uno al que el aun no llegaba.
—Por otro lado hablemos de otras cosas más importantes, además parece que la cena ya está lista —ambos desviaron su atención de la conversación por un momento y salvaron su comida de arruinarse, después cada quien tomo uno y comenzaron a comer — ¿Hanabi ya tedio el pergamino de Naruto?
—Sí —respondió al instante —lo puse en un sello debajo de mi muñeca para siempre tenerlo a la mano ¿ingenioso no? —presumió orgulloso de sí mismo mientras le mostraba la marca.
—Me alegro —sonrió al recordar que la Hyuuga lo había ocultado en el mismo lugar, definitivamente que tuvieran el mismo maestro había dejado ciertos patrones de similitud que por más que odiaran no iban a desaparecer tan fácilmente.
— ¿Sabes algo mas Shikamaru-san? —Pregunto con insistencia —Hana…, ella no me dijo mucho y lo más relevante fue lo del pergamino pero dudo mucho que lo llegue a activar.
—Al menos en eso tienes razón, si Naruto llegase a estar en problemas sería algo tan grande que lo que menos tendríamos que preocuparnos es de mantenerlo en el anonimato, no hay muchos shinobis desconocidos que puedan hacerle frente y en caso de que se vea superado por alguna aldea no creo que nos llame para evitar ser acusados como espías o traidores —divago para sí mismo sin responder la pregunta, sin embargo al ver sus ojos de insistencia continuo —No sé mucho, aunque me hacia una idea de lo que iba a hacer nunca me le dijo, fue con Hanabi con quien hablo y le contó sobre sus planes, si ya hablaste con ella no hay nada más que yo pueda agregar.
—Ya veo…
Se mantuvieron en silencio por unos momentos en los que se dedicaron a comer. La principal razón por la que quería hablar con el Nara era para escuchar alguna información extra sobre Naruto, pero al parecer todos estaban en la misma ignorancia al igual que él. Con un suspiro se resignó, al ver que había acabado con su pescado tomó otro y comenzó comerlo, si todo eso no era suficiente una misión tras otra tampoco era lo que llamaría cómodo y casi leyéndole los pensamientos Shikamaru rompió el silencio.
—No te sorprendas si al igual que ahorita tan pronto como regreses te asignen otra misión absurdamente difícil, larga o sin información.
— ¿A qué te refieres? —preguntó sin entender a qué se refería.
—No quieren a gente muy cercana a Naruto en la aldea, una forma de evitar que se filtre información y más aún que le llegue a él. Que te hayan asignado una misión tan pronto como regresaste no es una coincidencia y mucho menos que Hanabi sea tu compañera, hacen una buena combinación pero eso solo fue un extra que consiguieron al alejarlos de la aldea simultáneamente.
— ¿Estás hablando enserio? —su molestia se hizo notoria.
—Yo vengo regresando de una misión con instrucciones estúpidamente incompletas, aunque gracias a un par de agradables coincidencias pudimos terminarla rápidamente.
—Que tan absurdo puede llegar a ser la historia de esos ancianos —tronó los dientes.
—Llámalo histeria o lo que quieras pero no está muy lejos de la realidad ¿o sí?
—Supongo que tienes razón.
Después de todo ¿qué eran ellos dos?
—Cuando te encuentras con Hanabi infórmale sobre esto —con un bufido asintió a su petición —, mañana que regrese a Konoha tratare de hacer algo al respecto, por ahora solo sopórtenlo sin quejarse mucho, lo que menos necesitamos es darles más excusas.
—Entiendo.
Asintió sin más. Al parecer todo esto se convirtió en un escenario aún más grande de lo que imaginó.
—Me hago una idea clara y casi obvia pero ¿si son equipo por que no están juntos? La comunicación es muy importante en este tipo de misiones.
—Yo no quiero verle la cara y ella tampoco quiere vérmela a mí. Nuestra misión es asesinar a un objetivo y mientras cumplamos con eso no creo que importe mucho nuestra formación, además si necesita algo con su byakugan puede encontrarme fácilmente a tres kilómetros a la redonda.
—Supongo que mientras cumplan con la misión no les pueden decir nada, aun así me sorprende que prefieras acampar a quedarte en alguna posada, hay muchas desventajas al acampar, fuera de reconocer el terreno para vías de escape, no puedes conseguir información ni notar si algo raro ocurre en las cercanías gracias a los rumores que siempre circulan, tal vez antes de llegar a la frontera sea una buena estrategia pero por que tan pronto.
—Eso también tiene explicación —soltó un par de risas de fastidio —Esa Hyuuga se quedó con el dinero de los gastos, además con lo de Naruto-nii me fui de la oficina antes de que me pagaran por la misión pasada y ahorita estoy un poco corto como para gastarlo en hospedajes.
Sonaba cómico hasta cierto punto pero los dos factores lo molestaban bastante.
—Ya veo, te puedo dejar un poco de dinero. No creo que salga una emergencia de aquí a mañana que me obligue a necesitarlo.
—Shikamaru-san… —sus ojos brillaron con total agradecimiento.
Notas del autor: Terminar el capítulo fue más complicado de lo que espere pero está listo.
No esperaba que me quedara tan largo otra vez pero si tiene buena aceptación puedo acostumbrarme a ello. Como siempre agradezco a todos los que siguen y le dan su suporte a esta historia ya sea por medio de un review o un PM.
Los invito a que me digan sus opiniones sobre el desarrollo hasta ahora y cualquier cosa en la que tengan duda o tengan alguna observación (claro que salvo spoilers sobre la trama xD)
Un saludo a todos y espero hayan disfrutado el capítulo. Nos leemos en la próxima.
